Importa el reconocimiento
formal de los daños laborales ocasionados en la presente centuria, encaminados
hacia la urgida reintegración social del país capaz de darle legitimidad y
soporte a la transición demandada. La sola exigencia de un exclusivo aumento
salarial, convertida en hábito y ocio, contribuiría al esfuerzo de reacomodo
que ensaya el poder establecido al propiciar un cambio nominal tratando de
mitigar sus urgencias.
Puede aseverarse que la
transición comenzará realmente con la reparación social antes o al mismo tiempo
que la reinstitucionalización del Estado. Recuperar los pilares fundamentales
del derecho del trabajo, el salario, la seguridad social, las oportunidades
laborales, la agremiación y la negociación colectiva, como la calidad de vida
junto con el bienestar familiar, por ejemplo, es tarea impostergable para abrir
un proceso de redemocratización convincente y eficaz.
Medidas específicas como el
reconocimiento de la antigüedad, la recapacitación laboral, la protección
social o el saneamiento de la administración de justicia, aconsejan avanzar
hacia mecanismos de resarcimiento más amplios, entre ellos una indemnización
masiva por salarios atrasados, pérdida de oportunidades laborales, ajustes por
inflación y la imposibilidad de disponer efectivamente de las cajas de ahorro e
institutos de previsión, pese al aporte sistemático de los trabajadores. Tales consideraciones
legitimarían una inversión parcial de los ingresos extraordinarios del petróleo
aún pendientes, así como de otras fuentes orientadas a conseguir y preservar un
deseable equilibrio socioeconómico.
Significativo al tratarse de
una genuina expresión de la sociedad civil organizada, la Asociación de
Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB) ha respaldado la propuesta del
profesor William Anseume, con miras a la discusión y elaboración de un proyecto
de ley orientado al resarcimiento de los daños laborales que han afectado a una
parte sustancial de la población. Además, surge en una casa de estudios que tiene
la particularidad de exponer a sus gremios renovados oportuna y democráticamente
frente a unas autoridades interventoras que, por supuesto, nadie ha elegido en Sartenejas
ni en el Litoral, y el marcado déficit de profesores de matemáticas nos pone
acaso en las vecindades del daño académico.
Advertida en nuestro
artículo anterior la necesidad de una interlocución con los factores reales del
poder, como la de una unidad vital de las fuerzas opositoras, la propuesta en
cuestión puede llegar a la mesa de debate enriquecida por los distintos
expertos que se encuentran dentro y fuera del territorio nacional. En contraste
con las que no se han tenido, es una opción de despegue para los venezolanos
que trabajan, buscan y pasan trabajo, enteramente buhonerizado un porvenir que
no merecen.
Fotografías: LB, camino hacia la Plaza de El Venezolano, desde la Catedral (Caracas, 2023).
27/01/2025:
https://www.elnacional.com/2026/01/reacomodo-transicion-y-dano-laboral/













