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viernes, 10 de febrero de 2023

Populismo de concreto literalmente armado

UN ESTADIO FARAÓNICO A CAMBIO DE SUELDOS MISERABLES 

Trino Márquez 

En medio de las protestas masivas exigiendo salarios dignos, protagonizadas por los maestros de educación básica, los profesores de secundaria y de las universidades, las enfermeras, numerosos empleados públicos, los trabajadores de Sidor, los jubilados, entre otros sectores asalariados del país, el gobierno inauguró el Estadio Monumental de Caracas Simón Bolívar. El recinto originalmente iba a llamarse «Látigo» Chávez, en homenaje a la extraordinaria promesa del pitcheo que falleció en un accidente aéreo en 1969, y quien era admirado por el Comandante. La similitud entre el apellido del pitcher y el del Comandante parece que no fue del agrado de Maduro y la nueva claque en el poder; o fue objetado por la Confederación de Beisbol Profesional del Caribe. Eso se sabrá algún día. Las instalaciones fueron inauguradas por Nicolás Maduro, sin la asistencia del público beisbolero, con motivo de la celebración de la Serie del Caribe. El mandatario no se atreve a exponerse ante las masas. Sabe que no le irá muy bien.

Nadie objeta que el beisbol constituye el deporte nacional más popular y que Caracas necesita un recinto moderno con capacidad de albergar con comodidad los miles de fanáticos que se movilizan cuando se enfrentan, por ejemplo, los Eternos Rivales: Caracas y Magallanes; o el nuevo clásico: Leones y Tiburones. Ese tema se encuentra fuera de debate. Lo que debe discutirse son las condiciones en las que se produjo el estreno del estadio de La Rinconada, como se le conocía antes al Monumental.

En esa obra se invirtieron millones de dólares. Tal vez centenas de millones. Su edificación fue decretada por Hugo Chávez hace más de una década. Sería interesante conocer las razones por las cuales el gobierno de Nicolás Maduro priorizó su construcción en el ambiente de recesión, desabastecimiento, escasez de productos básicos, inflación y, sobre todo, caída de los ingresos  de los trabajadores del sector público, que ha prevalecido durante los últimos diez años. Ha sido este un período en el cual se han erosionado los servicios públicos de forma alarmante. Caracas confronta severos problemas con la electricidad, el servicio de agua potable, la salud, la educación, la construcción de viviendas populares, el transporte colectivo superficial y subterráneo. El Metro de Caracas fue convertido en una ruina, que no logra esconder el maquillaje que están aplicándole desde hace varios meses.

En los años recientes el gobierno diseñó un programa de choque dirigido a controlar la hiperinflación, basado, entre otros componentes, en el empobrecimiento de los sueldos de todos los empleados públicos, sin importar el sector en el que laboren, con el objetivo de contraer la demanda de bienes y servicios. Franjas que antes recibían remuneraciones y beneficios competitivos, que les permitían plantearse metas ascendentes en sus respectivos centros laborales, hoy reciben migajas. En este segmento se encuentran los profesores universitarios, los empleados del Seniat, los trabajadores de Corpoelec (antes, Electricidad de Caracas), los de la Cantv y Movilnet, los obreros de las empresas de Guayana. Todas las áreas colonizadas por el gobierno chavista sufrieron la depauperación.

¿Cómo es, entonces, que el régimen define sus prioridades?

Nicolás Maduro dice carecer de los recursos financieros para satisfacer las demandas de los sindicatos. Sin embargo, sí posee suficiente dinero para construir el magnífico Monumental. Está bien: los recursos invertidos en el estadio no alcanzarían para cubrir las demandas de los trabajadores, pero un gobierno tiene que dar muestras de austeridad y buen juicio cuando de distribuir los recursos escasos se trata. ¿Cómo entender esa evidente paradoja?

Otro asunto que queda en el mundo de las tinieblas es el de la inversión total en ese estadio. ¿Quiénes lo construyeron? ¿Cuánto cobraron? ¿Cuánto estaba presupuestado y cuánto, finalmente, terminó costando? Que se sepa, fue el gobierno con recursos públicos el que financió el conjunto de la obra. ¿En cuál presupuesto nacional aparecían señalados los montos que permitirían cotejar lo previsto con el resultado final? Ninguna de estas preguntas tiene respuesta. Al menos, respuestas conocidas por la opinión pública. Todo parece haber quedado a discreción del mandatario. La Asamblea Nacional y la Contraloría Nacional tendrían que pedir respuestas. ¿Lo harán?

No es aceptable que los trabajadores de todos los niveles y sectores vivan en condiciones paupérrimas, mientras el gobierno se da bomba con un estadio que en la Venezuela actual representa un lujo faraónico. Obsceno.

10/02/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/un-estadio-faraonico-a-cambio-de-sueldos-miserables/

martes, 7 de febrero de 2023

Régimen monumental

BOLÍVAR, EL BEISBOLISTA QUE NO FUE

Luis Barragán

Además de socialista, podemos adivinarlo como precursor del popular juego que tiene por origen el norte que ha desgraciado al resto del continente. Se les antoja una hazaña pedagógica: llamar Simón Bolívar al faraónico estadio beisbolístico, luciendo obvia la solución toponímica para preservar el nombre de La Rinconada como distintivo tradicional del hipismo, quizá previendo una particular zona económica especial que tenga al hipódromo por eje; y, lo mejor, negando el del líder, para dejar por sentado que ya pasó la etapa del chavismo pugnando por otra tan norcoreanamente dinástica como sea posible, con el claro afán de controlar absolutamente todo lo que se  mueva en el territorio que el poder central ha reservado para sí.

Superlativa y patentemente monumental de compararlo con la plaza de toros de Valencia que monopolizó el adjetivo hasta hace poco, el estadio que abre sus puertas con la Serie del Caribe, es un extraordinario referente de las desproporciones alcanzadas en Venezuela, aunque no se sepa con exactitud de los costos de construcción y operación.  Bastará con intuir que las cifras, espectaculares en sí mismas, no guardan correspondencia con la demandas y exigencias satisfechas en el ámbito educativo, alimentario o sanitario, por mencionar apenas casos que tributan a todos los estremecimientos del hambre y la miseria en nuestro país.

        Si fuere el caso, acometer tamaña empresa publicitaria de tan poca duración, convertida la inauguración de la obra en un magno sarao oficial, no luce suficiente para encubrir una realidad de sobrada amargura,  hablando de algo más que un dislate de los prohombres del régimen que parecen fielmente asesorados por psicólogos y psiquiatras para asegurar la continuidad, sólo empleadas las armas de fuego como un último recurso. La prioridad de la población es la de sobrevivir al poder establecido que festeja el alza galopante de los dólares, repletando sus bolsillos, en espera de la semana carnestolenda de un tupido y efímero ornamento que enlazará con otros e imperdibles días de asueto, en un estiramiento infinito y despiadado de nuestras arrugas sociales y económicas.

        Fáciles de apreciar en las redes digitales, por ejemplo, existen enormes y legendarios estadios en Estados Unidos de una grata y funcional arquitectura, frecuentemente avalados por una larga y rica tradición,  competentes prestadores de los más variados servicios, como  resultado de una industria deportiva más que centenaria. Llama la atención que el   denominado Monumental Simón Bolívar, supuestamente prefabricado, no sea precisamente el producto de un exitoso y continuo negocio beisbolero del sector privado que retrocedió, en la presente centuria, desaparecidos de nuestra cotidianidad el fútbol y el baloncesto de un importante auge al finalizar el siglo anterior.

           Presunta y sólo presuntamente, el Estado funge de promotor y patrocinador del béisbol rentado al construir también en el estado Vargas un coso de la ostentación y burla, viralizado días atrás al exhibirse ahí unos muchachos que hicieron de la pelota un pretexto para el jacuzzi en un chasquido de dudosa eficacia erótica. El capricho refulgente, cuando no hay mercado capaz de darle soporte, siquiera por medio año, a eventos requeridos del libre y limpio comercio, volviendo a los viejos esplendores de la industria publicitaria, excede en la banalidad así avizorara alguna probabilidad de engancharse a una futura expansión de las Grandes Ligas, convertida en una absurda estrategia para conformar la correspondiente zona económica especial de fácil conjetura.

        Alguna fórmula matemática servirá para trabajar la muestra de una semana de asistencia al caribeño estadio en cuestión, con entradas de precios exorbitantes, a objeto de reflejar la realidad económica del país, e, incluso, deducir la cantidad aproximada de un público que gozó de la cabal comprensión del principal partido oficialista para con sus militantes. Al incurrir en la previsión y cortesía de una butaquería gratuita, por lo menos, disminuyó el riesgo de un alboroto antigubernamental que arrollara a los enchufados de tan inútil vanidad y extendido jolgorio.

       Concluido el torneo, buscarán qué hacer con las novísimas, desmedidas e injustificadas instalaciones deportivas que prontamente languidecerán en un país en las condiciones sociales y económicas ya consabidas, sincerándolas.  Y únicamente consagrarán a Bolívar, como el beisbolista que nunca fue.

Fotografía: Enrique Rojas  / ESPN, Estadio Monumental Simón Bolívar.

07/02/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/bolivar-el-beisbolista-que-no-fue/

lunes, 6 de febrero de 2023

Algo lejos del Bolshoi

DEL SONORÍSIMO ESTADIO

Luis Barragán

Ha variado algo de nombres que ya no sabemos cuál es el definitivo, o lo será al cambiar las cosas.  Es lo de menos, se dirá: los churupos son los que mandan.

    Tómese como discurso de inauguración la presentación de Oscar D´León, gloria de la música venezolana, al abrir sus compuertas el buque del béisbol venezolano: el estadio de La Rinconada, a ratos llamado Hugo o Látigo Chávez, curándose ahora en salud con un humilde Monumental Simón Bolívar. Esto es, todo el poder para los soviéts con una reconvertida Serie del Caribe, convocados por una semana ocho países de la subregión, las transmisiones radiotelevisivas, los espectadores, publicistas, operadores comerciales de toda índole y rango, con los gobernantes y sus contratistas.

           Junto a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y la Coral Nacional Simón Bolívar, en el estadio Simón Bolívar,  D´León despachó rápido el asunto: “No liguen el deporte con la política”.  Y, bueno, ¿cómo desligar una y otra cosa, si les estalla en la cara el cordón de miseria de sus adyacencias, sin garantía alguna de una siquiera regular prestación de los servicios públicos,  como bien lo recordó Iván Méndez en un Tweed reciente? ¿Lo único que quedará en pie no será la bolivarianidad de una efímera serie beisbolística, en más de un sentido? ¿No es evidente la obscena intervención y manipulación del imaginario social al concluir la obra civil y consagrarla con un torneo internacional del béisbol rentado? ¿Es suficiente? En definitiva, ¿a qué fenómeno asistimos?

            En el ámbito deportivo, el talento y el heroísmo son difíciles de inventar, porque media nada más y nada menos que el terreno de juego.  Por muy profusa e intensa que sea la publicidad, debe estar a la vista y a la emoción de todos, el contundente y decisivo batazo,  la recta que sale como un cañonazo desde la lomita, o la hermosura de un fildeo digno del Bolshoi.

              La sola reseña del diario Ahora de la portentosa Seria Mundial Amateur de Béisbol, celebrada en La Habana por casi un mes,  incluyendo a Estados Unidos entre los nueve países concurrentes, transmite toda la épica del paciente desempeño y triunfo de los venezolanos recordados por décadas como los campeones de 1941.  Se supo de la jornada triunfal no sólo por los reportes noticiosos y la narración radial, sino porque estábamos familiarizados por un largo tiempo con las excelencias de juego de peloteros a quienes se veían sonante y palpablemente protagonizando las hazañas y, faltando poco, también eran tan familiares que se les reconocía con sobrenombres: Dumbo Fernández, Tarzán Contreras, Gatico Hernández,  Buzo Nelson, Taciturno Barboza, Chino Canónico,  Conejo Fonseca, Chucho Ramos, Pollo Malpica, Ovejo Finol, etc. Vale decir, actos y actuantes auténticos que ocupaban un legítimo espacio en el imaginario social, sobre todo, contando con la admiración ilimitada de niños y jóvenes: entonces, la propaganda y publicidad era el resultado, porque no es fácil prefabricar el heroísmo.  

            Sentimos que la faena de La Rinconada ha sido un completo artificio, en provecho absoluto de una coyuntura económica para sus promotores, precedido de una campaña relampagueante,  afanosamente repentina, que beneficia o ha de beneficiar al régimen.  La propia construcción y  operatividad del estadio no guarda correspondencia alguna con la realidad de un país sumergido todavía  en una crisis humanitaria compleja, inaugurado como la sede del evento caribeño, pero con solución de continuidad en las festividades carnestolendas en las que el Estado invierte generosas cantidades para decorar pueblo y ciudades.

       El salsero mayor de un prolongado exilio voluntario, porque el mercado musical ha quebrado en Venezuela, por estos veinte años, logrando trabajar en numerosos países que aprecian su arte, regresa a nuestros escenarios en tiempos en los que el oficialismo pregona que acá todo se arregló. No pretendemos jamás descalificar personalmente a Oscar D´León, pero es necesario reconocer y que él reconozca y se reconozca en un país de hambre y miseria, sojuzgado por el socialismo del siglo XXI; por otra, el coso deportivo representa una inversión muy superior a lo que concede el Estado en distintos ámbitos, como el educativo, sólo por citar un caso; y, luego, eso de desligar la política del deporte, hoy, es un ardid o subterfugio dizque legitimador, porque la sola presentación del salsero es el acto político de un popularísimo operador del imaginario social en franco servicio a Maduro Moros.

06/02/2023:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/38762-del-sonorisimo-estadio 

Reproducciones: Ahora, Caracas, 1941; y https://meridiano.net/cotilleo-deportivo/cotilleo-deportivo/260319/oscar-d--leon-prendio-la-fiesta-en-la-apertura-de-la-serie-del-caribe---me-siento-en-la-luna-.html.

Referencias: https://www.elnacional.com/entretenimiento/no-liguen-el-deporte-con-la-politica-oscar-d-leon-en-la-inauguracion-de-la-serie-del-caribe-en-el-estadio-monumental-simon-bolivar/; y https://eldiario.com/2021/10/22/heroes-del-41-beisbol-venezuela/; https://twitter.com/ivanxcaracas/status/1621473498366345216.

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