- Olmedo Lugo. "Eduardo Fernández: Si el doctor Caldera acepta la candidatura de COPEI se dirimirían fraternalmente nuestras diferencias". El Nacional, Caracas, 03/04/1979.
- Eduardo Fernández y Pedro Pablo Aguilar ante el
debate de los ex-presidentes. El Nacional, 03/01/85.
- François Mitterrand en visita mal organizada a
Caracas. Economía Hoy, Caracas, 10/0/89.
- Luis Buitriago Segura. Condecorado por Carlos Andrés
Pérez, el general José Rafael Gabaldón. El Nacional, 03/08/74.
- Martín de Ugalde. "Chachopo". El Nacional,
07/09/58.
Reproducción: Pedro León Zapata y las aspiraciones presidenciales de Rafael Caldera. El Nacional, Caracas, 23/07/1982.
- Isabel Montejano. "¿Para qué sirven los ojos de los muertos?". Bohemia, Caracas, N° 260 del 24/03/1968.
- Donatella Ortalda. "Dopo il dibattito di Torino: Riposte non date da Roger Garaudy". Il Popolo, 17/02/79.
- Oliver Urbina Ávila. "Política de la cultura o cultura de la política". El Nacional, Caracas, 07/12/81.
- Ramón Escovar Salom. "Por un país más modesto". El Nacional, 25/04/83.
- Eduardo Fernández. "Perspectiva: El discurso presidencial". El Universal, Caracas, 12/09/74.
Reproducción: "Aquiles Nazoa en el acto de clausurar la Semana del Libro Venezolano en el Centro de Telegrafistas y Radiotelegrafistas de Maracay". El Nacional, Caracas, 11/08/1953.
Nuestra
generación creció familiarizada tempranamente con el polémico novelista, por lo
que siempre nos fue fácil reconocer a los genuinos y consecuentes seguidores
del peruano, independientemente de sus posturas políticas e ideológicas, en
contraste con los esnobistas que secretamente amaban a Marcial Lafuente, o a
Corín Tellado. Y es que la ligadura de Gabriel García Márquez con la Venezuela
que él domicilió en los cincuenta del veinte, no fue la misma de Mario Vargas
Llosa, quien nunca lo hizo, pero aún la habita ahora que está más allá del
extranjero: viva y constante preocupación por nuestra suerte, le palpitaba
desde el primer momento que lo vimos personalmente, desde lejos, asediado por
las grandes y menores personalidades al autografiar numerosos ejemplares de una
novela, con paciencia extrema y sonrisa casi parecida a la de Emilio Lovera, Freddie
Mercury, Edgar Barrios, en la librería “Lectura” de la planta baja del
caraqueñísimo Centro Comercial Chacaíto y sus Cinemas
La supuesta
República de la Creole, empedernida y caprichosa agresora de la revolución
cubana, le concedió el Premio Internacional Rómulo Gallegos en agosto de 1967,
al autor de “La casa verde”, por entonces, entusiasta defensor de la dictadura
isleña que también lo hizo su emblema hasta que el sonadísimo y, luego,
tristemente olvidado caso Heberto Padilla desenmascaró completamente a La
Habana. El gran público venezolano curioseó y trilló la senda de las
innovaciones literarias y, un magazine de interés general, como Momento
(Caracas, 16/07/1967), daba noticias de aquél que ganó el codiciado premio
Biblioteca Breve de Seix-Barral, por 1962, festejándolo como después se hizo
con Adriano González León, por 1968.
Temido por el
discurso que daría el beneficiario en el acto de entrega del Gallegos, el
presidente Leoni tuvo el coraje de asistir al teatro París y galardonar
personalmente a Varguitas. La prensa libre e independiente de la época, hizo
saber del galardonado, como no ha ocurrido en la presente centuria con la
presea. A pesar del recentísimo y devastador terremoto de la ciudad capital,
por citar el diario El Nacional, igualmente orientaba a sus lectores en torno a
“La casa verde” y el idioma (Caracas, 01/08/67), Luis Serrano la vinculaba a la
técnica de la novela de caballería (02/08), Miyó Vestrini entrevistaba al
narrador con los trazos de RAS (03/08), lo puntualizaban Germán Arciniegas y
Sanín (06 y 07/08), o Augusto Germán Orihuela lo asociaba al cine (11/08).
De modo que la
recepción de Mario en Venezuela, es necesario acotarlo, fue tan extraordinaria
como la del resto de los ganadores del siglo, en nada parecida a la de los
beneficiarios del veintiuno. Y esto, porque - miles de años atrás, dirán los
más jóvenes – los periódicos de mayor éxito fueron aquellos que desarrollaron
distintas fuentes especializadas y un protagonista de la literatura, era tan
conocido como el beisbolista, el jefe civil, el juez, el cantante, o el
homicida reales y vivamente noticiosos.
Es fácil de
imaginar las imprecaciones de la izquierda borbónica latinoamericana,
obviamente, incluyendo a la nuestra, cuando el miraflorino no sólo asumió una
firme y recia posición crítica ante el castrismo, o comenzó a acercarse al
liberalismo como no se atrevieron otros intelectuales de la región (cfr. https://www.youtube.com/watch?v=quYg4PXwuic), sino que, por 1977, visitó en la biblioteca de
Pacairigua nada más y nada menos que al denostado Rómulo Betancourt. Sin
embargo, muy densa, sostenida y creadora fue su mecanografía hasta hacerse
acreedor del Nobel que tampoco le hacía falta para trascender, como ha trascendido,
con excepción del ataque de vanidad senil con la Presley.
Cuestionado el
terco modelo de desarrollo propugnado en este lado del mundo, motivo de una
ilimitada crisis estructural, predicador de las plenas libertades económicas
como el secreto a voces para reencontrarnos con el bienestar, empleando la
palabra como única arma, decidió Vargas Llosa aspirarla presidencia de su natal Perú,perdiendo en la segunda vuelta con Alberto
Fujimori hacia junio de 1990. Toda una ironía, porque – sintetizando – la
derrota fue por decir la verdad, mientras el triunfador apeló a la mentira para
derivar posteriormente en una terrible dictadura denunciada militantemente y a
pulmón lleno por Mario; valga la acotación, semejantes circunstancias vivió
Eduardo Fernández en 1988, quien tuvo por varios años una gráfica en su oficina
con el limeño, frente a Carlos Andrés Pérez que, contrariando su oferta
electoral, implementó y, además, inadecuadamente el programa de ajustes y
reforma estructural, trastocado a la vuelta de pocos años en lo que tenemos
para esta centuria.
Simultáneamente
a sus afanes profesionales, tuvo la mirada puesta en la Venezuela que cedió
enteramente a la tentación, siendo mucha la angustia experimentada por el
novelista respecto a nuestro futuro y, mientras el país hizo de la
constituyente una fiesta irresponsable, compendio de todas las promesas luego
incumplidas, cual profeta bíblico, clamó a los cielos y publicó un artículo de
opinión decididamente histórico en El País (Madrid, 08/08/99), replicado una
semana después por El Nacional, cuyo título fue excesivamente lúcido y
contundente: “El suicidio de una nación”. Muy pocos se atrevieron a contestarle
y con un gesto ritual, y ninguno a refutar al aguafiesta de entonces que no
dejó de testimoniar su solidaridad con la causa democrática; e, incluso, junto
a Enrique Krauze y Jorge Castañeda, aceptó el reto estridentemente formulado
por Hugo Chávez para un debate, en una emisión de “Aló, presidente”
(29/05/2009), sobre liberalismo, socialismo, economía y democracia; Vargas
Llosa reiteró su disposición a debatir, pero el mandatario arrugó. Y, para nuestro infortunio, la profecía se cumplió.
«El
primer punto del cambio político tiene que ver con la necesidad de sustituir la
cultura de la confrontación por una cultura del diálogo civilizado y de la
búsqueda de consensos para facilitar la solución de los grandes problemas
nacionales».
Eduardo
Fernández, Ideas para el cambio.
El
centro político es el reino de la moderación, de la prudencia, donde como diría
Maquiavelo predominan el juicio y la reflexión. En la democracia moderna el
centro es la salvaguarda frente a los excesos, donde convergen los consensos
tan necesarios para su robustez, su crecimiento y su durabilidad. Si analizamos
nuestra historia, la democracia solo realmente floreció gracias al acuerdo y la
permanente negociación, donde se moderaron las pasiones y se evitaron los
excesos. Los hombres del centro político no nacen, se hacen, aunque ciertas
condiciones innatas a cada ser humano lo facilitan o lo dificultan. En
Latinoamérica nuestros mejores y exitosos líderes pertenecen al centro
político; algunos transitaron el caminodesde la derecha, otros desde la izquierda, cobijados en el centro
lograron su mejor obra, por ello serán siempre gratamente recordados.
Betancourt, Caldera, Aylwin, Frei, Lagos, Sanguinetti, Cardoso, para solo citar
algunos, representaron con éxito ese papel de ejemplares líderes del centro
político.
Eduardo
Fernándezsiempre ha pertenecido al
centro político, sus cualidades innatas propenden a ello. Su temperamento
calmado, su sencillez, su apertura al diálogo , lo favorecen. Es un hombre sin
odios, un esposo y padre de familia ejemplar, un ser humano formado en los
ideales y valores de la Doctrina Social de la Iglesia, donde el servicio al
prójimo es la meta ordenadora de la praxis política.
Pienso
y sigo sosteniendo que Eduardo era, y lo sigue siendo, el hombre mejor
calificado, por sus ideas y amplia experiencia, para conducir la inevitable
transición, que ante los estertores del ciclo histórico que agoniza, representa
la mejor opción para conducir el difícil tránsito que se nos viene encima. Soy
osado en mi afirmación confieso, pero es que el desafío que se nos viene
encima, como una suerte de tsunami, si no superamos lo que acertadamente
Eduardo califica como la dialéctica de la confrontación, nos conducirá
inevitablemente a lo que nadie sensato desea: violencia, guerra civil y
enfrentamiento entre venezolanos.
Semanalmente
Eduardo, en sus artículos de opinión, presenta sus ideas sobre la situación del
país, las revelaciones de nuestra traumática experiencia histórica como nación,
algoque no podemos olvidar, así como
sus propuestas de políticas fundamentales para asumir el cambio, y los modos,
la estrategia, para llevarnos con éxito en una ruta segura que nos conduzca al
progreso, la paz y la democracia.
No
se ha atendido, no se ha oído, lo que es más grave, el eje de la propuesta
política de Eduardo Fernández: la construcción de un Gran Acuerdo Nacional
alrededor de un programa para superar la gravosa crisis en que estamos
inmersos. Para llevar adelante una estrategia con aspiraciones de éxito,
Eduardo nos lo recuerda con énfasis: “No basta con cambiar el gobierno, es
indispensable tener presente que debemos conjugar tres verbos: ganar el proceso
electoral, cobrar, es decir, hacer efectivo el triunfo y la transmisión del
mando y, luego, gobernar conforme a la expectativa de la nación”.
El
pasado martes 25 de junio, Eduardo Fernández presentó en la UCV, “la casa que
vence las sombras”, una selección de sus artículos sobre la problemática que
estimuló esta reflexión, con el título Ideas para el cambio. Mi mayor deseo es
que el pequeño libro no caiga en saco roto, sino todo lo contrario, que abra el
camino a una reflexión sobre lo que está en juego: nada más, pero tampoco nada
menos, que el destino de nuestra querida Venezuela.
-“Relaciones colombo-venezolanas: Señor Presidente de Colombia recibe en audiencia pública a la comisión venezolana. Visita al Puente Internacional ´Bolívar¨”. El Universal, Caracas, 16/01/1926.
-Eduardo Fernández. “Perspectiva: Paciano Padrón”. El Nacional, Caracas, 26/06/86.
-“(Arturo) Uslar Pietri en Miraflores: Venezuela está quebrada”. El Globo, Caracas, 22/07/93.
-“Consideraciones acerca de una refinería nacional”. El Heraldo, Caracas, 01/09/1931.
-“Las nuevas empresas nacionales: Actividades de la Compañía Anónima de Fomento del Estado Lara”. La Esfera, Caracas, 17/03/27.
Reproducción: "Hoy #29Abril cumple 90 años #LuisAparicio, hasta el momento el único beisbolista venezolano en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas en #Cooperstown, Estados Unidos. En esta foto de nuestro archivo, Luis Aparicio, en su época con los Orioles de Baltimore, aparece junto a #RafaelCaldera en Chicago, el 9 de junio de 1963". Tomado de: https://twitter.com/RafaelCalderaOf/status/1784952017112211576/photo/1 /29/04/2024).
- “Vocablos indígenas: En Colombia se debate si debe escribirse ´guajira¨ o ´goajira´” . Autoridades citadas”. La Esfera, Caracas, 02/09/1927.
- Lino Iribarren Celis. “Atisbos de la hora: Hacia la Batalla del Lago de Maracaibo”. El Universal, Caracas, 24/08/72.
- Eduardo Fernández. “Perspectiva: El desafío económico”. El Nacional, Caracas, 08/02/80.
- Eduardo Lira Espejo. “Música: Reynaldo Hahn”. El Nacional, 01/02/74.
- I.R. “El ministro de la Defensa: Ni el gobierno ni las FAN encubren negociaciones irregulares” (Vicealmirante Eduardo Brito Martínez). El Nacional, 13/05/86.
Fotografía: Edificio “Ramia”, Caracas, mediados de los ´50 del ´XX. Diseñado por el arquitecto de origen alemán Federico Guillermo Beckhoff, ángulo noroeste de la avenida Urdaneta, a nivel de la esquina de Carmelitas. Inaugurado en 1954, fue sede del ministerio de Comunicaciones. “con el tiempo ha sido objeto de numerosas intervenciones que han desvirtuado completamente su diseño original”, refiere con razón el aportante al grupo Caracas en Retrospectiva II, José D. Rico Carrillo. Vid.