domingo, 1 de diciembre de 2024
martes, 12 de marzo de 2024
Caza de citas
Monika Zgustova
(“Nos veíamos mejor en la oscuridad”,
Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2022: 83)
Ilustración: Nigel Van
Wieck, “Q-Train”, 2012.
miércoles, 16 de agosto de 2023
Brevísima evocación
NOVEDOSO TABÚ
Luis Barragán
Semanas atrás,
murieron Jane Birkin y Sinéad O'Connor.
La una, una actriz afamada entre los sesenta y setenta del siglo veinte,
y, la otra, una estupenda vocalista de continuas y muy públicas crisis
existenciales.
El caso es que, por las tareas que a diario nos ocupan, parece ilegítimo que comentáramos por escrito
en torno a ambas referencias, o que se dejaran sólo para las consabidas
conjeturas de la farándula. Sin embargo, el impedimento – digamos – moral, es
propio de las características del régimen actual.
En efecto, un
régimen que persigue y castiga en el ámbito estrictamente político, pero
igualmente se mete, torpedea y condiciona cualesquiera ámbitos, cercena las
libertades culturales para irradiar e imponer la subcultura delictiva, o dicta
un estrictísimo código de vestimenta en el SAIME, aislando completamente al
país excepto la importación selectiva, interesada y muy rentable de viejos
cantantes, tiene un algo de totalitario.
Faltando poco, culto a la personalidad presidencial, sólo cabe hablar de
Maduro Moros, mas no de los problemas esenciales del país, los viajes al
espacio sideral, el artefacto nuclear norcoreano, guerras como las de Ucrania y
Sudán del Sur, o Birkin y O'Connor;
éstas, objeto de la moralina vigente.
Apenas lo recordamos, principiando los ochenta, la película en el contexto de un ciclo relacionado con Vadim, con la contracultura y la música de entonces, quizá en la meritoria sala de La Previsora, la del Centro Plaza, o la Cinemateca Nacional con su característico olor. Evidente relación lésbica entre los personajes encarnados por ambos mitos del espectáculo, el asunto constituía un tabú aún en los medios vanidosamente libérrimos, como no imaginan las generaciones de ahora que también son víctimas de la heterosexualidad como le novedoso tabú del discurso políticamente correcto.
16/08/2023:
domingo, 14 de mayo de 2023
Caza de citas
"Así que se sometió a Pospelov como un moribundo se somete a un sacerdote. O como un traidor, con la mente nublada de vodka, se somete a un pelotón de fusilamiento. Pensó en el suicidio, por supuesto, cuando firmó el papel que le pusieron delante; pero como ya estaba cometiendo un suicidio moral, ¿qué sentido tendría un suicidio físico? Ni siquiera se trataba de que le faltase el valor de comprar y esconder y tragarse las pastillas. Era más bien que ahora, en aquella tesitura, carecía incluso del respeto a sí mismo que exigía el suicidio. Pero era lo bastante cobarde para huir, como el niño que se había soltado de la mano de su madre cuando se acercaban a la cabaña de Jurgensen. Firmó el impreso de afiliación al Partido y luego voló a Leningrado y se refugió en la casa de su hermana. Le habían arrebatado el alma, pero no el cuerpo. Podían proclamar que el renombrado compositor había demostrado ser un auténtico gusano y que se había afiliado al Partido para ayudar a Nikita el Mazorca a desarrollar sus maravillosas ideas, aún totalmente inconcretas, sobre el futuro de la música soviética. Pero podían anunciar su muerte moral sin él"
Julian Barnes
("El ruido del tiempo", Anagrama, 2016: 138)
Gráfica: Tomada de la red.
domingo, 16 de abril de 2023
Lápiz rojo
LA NUEVA EDAD DE LA FE
Sergio Ramírez
En Opresión y resistencia, sus escritos contra el totalitarismo, George Orwell previene contra las distopias que se incuban en el mundo moderno, entre ellas lo que llama “la edad de la fe”, que sobreviene cuando se pretende el control moral de las expresiones libres, la primera de ellas la creación literaria. Para que la edad de la fe se establezca no hace falta vivir en un país totalitario; es suficiente que “bastas esferas de la imaginación se ven afectadas por las creencias oficiales”, o que estas sean decretadas por sectores de la sociedad capaces de ejercer control intelectual.
Orwell previno contra el pensamiento único basado en premisas políticas, pero no alcanzó a adivinar que en el siglo veintiuno “la edad de la fe” estaría determinada por el puritanismo, que en Estados Unidos rige la conducta social, y vigila celosamente la ortodoxia de las expresiones culturales.
Esto ha sido así a lo largo de su historia, desde la llegada de los pilgrims a las costas de Nueva Inglaterra, como nos lo enseña Nathaniel Hawthorne en La letra escarlata; pero hoy el puritanismo vive un periodo de resurrección, y guía la nueva edad de la fe, bajo la amenaza de volverse global. Y va desde la censura y la supresión, hasta la prohibición y la cancelación. Una renovada fe, intransigente y cerrada, que alcanza tanto a la derecha como a la izquierda.
Si Orwell prevenía de que el orden totalitario pretende la reescritura del pasado, en esta nueva edad de la fe se pretende la reescritura tanto de la realidad, como de la imaginación. Y como hay que rescribir los libros que ofenden determinadas sensibilidades, no importa la antigüedad de su publicación, esto implica también reescribir el pasado. Es lo que la filósofa Rosa María Rodríguez Magda llama “la blanda sensibilidad indignada…: no se pretende modificar la realidad, sino inventarla, corregirla también retrospectivamente, y forzar el asentimiento público y legal de esa depuración: la nueva normalidad como psicosis colectiva de la corrección política”.
Desde hace muchos años se ejerce en el llamado cinturón bíblico en Estados Unidos un férreo control de la lectura en las bibliotecas públicas y escolares, con una conspicua lista de libros prohibidos que incluye a William Faulkner y a Toni Morrison, entre otros, y donde no puede leerse nada que desafíe la tesis creacionista, con lo que Darwin viene a ser un engendro del demonio. En el estado de la Florida, las juntas escolares asumen la potestad de vigilar que no entre en las aulas ningún libro “de naturaleza explícita que enseñe a los niños sobre orientación sexual y la identidad de género”,
Pero la pureza moral viene a ser abonada desde el otro lado del espectro, con el surgimiento de la cultura woke, que forma parte también de la edad de la fe. Desde esta perspectiva se demanda la modificación de las obras literarias para que sean adaptadas a “las sensibilidades políticamente correctas”: las tijeras y el lápiz rojo nada menos que en manos de las casas editoriales para adaptar lo que autores ya muertos hace tiempo dejaron escrito, y evitar así “ofender a comunidades o colectivos”. Ni Roald Dahl, ni Agatha Christie, ni Ian Fleming, escritores muy populares, con los que se ha empezado, pueden alegar nada en contra de la implacable censura de sus obras desde el silencio de sus tumbas. Para esta tarea las editoriales se asesoran de un “comité de lectores sensibles”; o sea, un santo tribunal de la inquisición.
Toda referencia, palabra o frase que evoque el colonialismo, el racismo, el machismo, la misoginia, debe ser suprimida, alterada o cambiada por expresiones neutras o benévolas. La escritura sin mancha, lavada con detergente y bien aplanchada, que es lo contrario de la verdadera literatura, fruto de la suciedad y de la contaminación, porque no hace sino reflejar al mundo tal como es, un mundo de seres humanos culpables e imperfectos; y, sobre todo, un mundo de personajes donde las conductas se contradicen y entrecruzan, y al despojarlos de sus palabras se les despoja de sus pasiones, de sus defectos y de sus virtudes, y la corrección impuesta por el censor los volverá inútiles, y por tanto falsos, y aburridos.
Está bien, se dirá, son autores que no encarnan la verdadera literatura, autores de consumo masivo, James Bond, el intrascendente inspector Poirot. ¿Qué más da? Pues ojo que en un colegio de secundaria en Manhattan fue cancelada no hace mucho una puesta de El mercader de Venecia, representada por estudiantes de séptimo curso, “debido al carácter antisemita” de la obra, según el juicio de los padres de familia. De un lado Shakespeare por antisemita en Manhattan; del otro Dickens, en el sur profundo, porque sus novelas resultan “perturbadoras” por su descarnada exposición del delito incubado en la miseria.
Si ya se empezó con sacar del escenario El mercader de Venecia, pronto llegaremos a ver Macbeth y El rey Lear depuradas por los comités de corrección puritana para librarlas de toda alusión capaz de indignar a las blandas sensibilidades. Y corregir a Shakespeare será corregir el pasado, hacer potable la época isabelina para tranquilidad de las buenas conciencias.
Y detrás vendrá Rabelais para convertir a Gargantúa y Pantagruel en personajes comedidos, alejados de toda vulgaridad y de la gula y la concupiscencia. Y no se librará tampoco Cervantes. El lápiz rojo caerá implacable sobre la escena en que don Quijote queda haciendo penitencia cabeza abajo, con las nalgas al aire, que no está bien enseñar las partes pudendas del cuerpo; y las tantas veces que Sancho dice hideputa, borradas también, y condenado el mismo Sancho por antisemita, ¿pues, no dice: “y cuando otra cosa no tuviese sino el creer, como siempre creo, firme y verdaderamente en Dios y en todo aquello que tiene y cree la santa Iglesia Católica Romana, y el ser enemigo mortal, como lo soy, de los judíos, debían los historiadores tener misericordia de mí y tratarme bien en sus escritos?”.
El Gran Hermano te vigila.
Pieza: Alper Dostal.
16/04/2023:
domingo, 16 de octubre de 2022
Absolutismo estatal, bárbaro o especializado
DE LA PELIGROSA PESCA EN RÍO REVUELTO
Luis Barragán
Son más de
quince guerras las que se libran muy encarnizadamente en el mundo, aunque son pocas las que parecen conmoverlo. Todo depende
de la decisiva importancia geopolítica de sus escenarios y de la sensibilidad
que demuestren los grandes medios noticiosos.
Mientras tanto, Kim
Jong-un, pescando en el río revuelto de los conflictos, peligrosamente
continua el juego con sus misiles, so pretexto de los ejercicios militares que
incluye a las unidades de operaciones nucleares tácticas. Un artefacto balístico atraviesa a Japón,
prendiendo las armas al rasgarse el cielo, satisfecho el mandatario con la
jornada.
Suponemos la versión que da a los norcoreanos, como si el resto de la humanidad estuviese presto para lincharlos a la menor oportunidad al aguijonear Estados Unidos a los surcoreanos que padecen de hambre y miseria, sojuzgados por el imperialismo. Pendiente de otra prueba atómica subterránea en el área denominada Punggye-ri, teatro de sus grandes ensayos, obviamente busca extorsionar a las grandes potencias, comenzando por los estadounidenses.
Dan Pinkston, Director Adjunto de Proyectos del Noreste de Asia del International Crisis Group en Seúl, estima que Jong-un busca presionar para el levantamiento de las sanciones internacionales en razón de su programa y el reconocimiento de NorCorea como potencia nuclear, con todo lo que ello supone (https://www.dw.com/es/aumentan-las-provocaciones-de-corea-del-norte-qué-es-lo-que-busca-kim-jong-un/a-63409089). Por supuesto que la versión para sus paisanos es de una candidez estremecedora, en la que el dictador expresa: “Nuestra disuasión nuclear es un medio justo para defender la soberanía del país y de la nación, para prevenir la guerra y salvaguardar la paz” (…)“La fuerza del arte es más poderosa que la bomba nuclear” [*]. Es evidente la distinción entre el chantaje del régimen norcoeano y el que emplea el venezolano, pues, éste se las juega haciéndose de un escudo humano muy particular: lanza a millones de venezolanos al exterior, y se convierte en una fuerza invasiva capaz de colapsar los servicios públicos de otros países y hasta de complicarlos en términos de criminalidad, cuando aquél apela a los hombres de ciencia y tecnología, agotando sus mejores esfuerzos por obtener armas cada vez más sofisticadas para la pesca peligrosa. Nos parece interesante indagar sobre las fórmulas de extorsión y chantaje de los muy empobrecidos países totalitarios de la más reciente contemporaneidad que contrastan con aquellos de una extraordinaria o relativa industrialización que fueron capaces de afrontar directamente a sus adversarios en el intento de derrotarlos definitivamente, como fueron los casos de Alemania y la Unión Soviética, desde finales de los treinta del veinte.
[*] “Notre force de dissiasion
nucléaire est un juste moyen de déendre la souveraineté du pays et de la nation,
prévenir la guerre et de sauvergarder la paix (…) La force de l´art est plus
puissante que la bombe nucléaire”. Vid. “Aphorismes
de Kim Jong Un. 1”, Editions en Langues Etrangère, Pyongyang, Corée, 2016: 41,
54.
Fotografía: Yonhap News.
Ilustración: Ganduz Aghayev..
(https://imnews.imbc.com/news/2022/politics/article/6364203_35666.html).
17/10/2022:
miércoles, 12 de octubre de 2022
domingo, 22 de mayo de 2022
Algunas consideraciones sobre nuestros desplazados en Perú
DE LOS VENEZOLANOS DEL PERÚ, POR EJEMPLO
Luis Barragán
Diáspora es un
término demasiado generoso que esconde una realidad brutal, comprobando la existencia
de una guerra no convencional que literalmente expulsó a millones de
venezolanos de su propio país. Así las
cosas, continúa el curso de un proceso harto interesado de redefinición
demográfica, frecuentemente inadvertido, convertida la situación de muchos
de nuestros coterráneos – dentro y fuera
del país - en distintos tabúes.
Recientemente, la legítima Asamblea
Nacional abordó la materia a propósito de la medida de expulsión de una
venezolana en Perú (https://www.youtube.com/watch?v=BpSTwVwTWRY&list=PLXsG2KWUim65k-evH-NNd-kX7HrECeFji&index=29),
por fortuna, aparentemente superado el impasse. Nos correspondió expresar la
inquietud y posición asumida por la fracción parlamentaria de Encuentro
Ciudadano que va más allá de los clisés
acostumbrados, al contextualizar un problema tan particular en las obscuras
corrientes de un anti-occidentalismo que ha ganado terreno por la confusión y
la perplejidad que genera.
El totalitarismo de nuevo cuño al
que le ha faltado la precisión y certeza de un nombre, laboratorizó este rincón del mundo tras el aparentemente cándido
triunfo del chavismo en las postrimerías del siglo pasado, por cierto,
expresando un fenómeno de terca resistencia al rentismo petrolero en declive. Previsto su desarrollo político y estratégico de
mediano y largo plazo, antes insospechado, el régimen forzó al exilio social y
económico de los venezolanos, agudizando la persecución ciudadana, y bajando la
presión interna al mismo tiempo que propiciando un factor inmediato de perturbación
y desestabilización de la región latinoamericana (y caribeña).
La perversa ofensiva antivenezolana,
ha encontrado fórmulas de perfeccionamiento en la propia región, solicitada la
visa a nuestros desplazados en numerosos países o, tan presos fuera como adentro,
inmovilizados por las trabas para salir de Perú, por ejemplo, debido a la
cuantía de las multas que contrastan con las inmensas facilidades del gobierno
colombiano que ha comprendido cabalmente nuestras urgencias. Hemos quedado a la
merced de un gobierno activamente xenófobo como el de Pedro Castillo, afectando
dramáticamente a nuestros favelizados
compatriotas que, además, conocen muy bien el libreto que sigue el ocupante de
la Casa de Pizarro.
Agobiados por los problemas domésticos que agravó la consabida pandemia, no hemos logrado suficientemente caracterizar ese exilio tan masivo como inédito, confiados, en el peor de los casos, a la idea de quienes salen del territorio nacional no sólo se encuentran en mejores condiciones en relación a los familiares y amigos que dejan, sino que éstos pueden recibir una más efectiva ayuda económica. Añadida la peculiar inflación en dólares que sufrimos, menoscabando esa ayuda, subestimamos en propiedad el desplazamiento y la búsqueda de refugio en otras latitudes, obviando las vicisitudes que pasan nuestros paisanos de subidos tonos existenciales, como ocurre en Perú, o, muy arriba, e las fronteras con Estados Unidos.
URGE TAMBIÉN UN
CENTRO DE ESTUDIOS
Hemos indagado
en distintas fuentes la realidad venezolana en un país que conocemos, porque le
dimos abrigo por siempre a sus centenares de miles de exiliados sociales y
económicos, y, al mismo tiempo no lo comprendemos completamente, por sus
divisiones hasta raciales, quizá faltándole el equivalente de un intenso sismo
político como el que vivimos acá con la guerra federal y la impronta
igualitaria que le atribuyen los especialistas. Los nuestros, en una eterna huida
por el mundo, han aceptado la dura supervivencia, acaso, suponiendo una
estancia provisional que los celosos países vecinos trastocan en largos años de
estadía..
Hay una muy marcada afluencia de los
que fueron tan pobres acá, como ahora lo son allá, susceptibles de la sobreexplotación
laboral, con salarios inferiores al mínimo de los peruanos que paradójicamente
lucen mejores a los de Nicolás Maduro. Y éste, precisamente, incentivó la
exportación de grandes clanes criminales, como el llamado Tren de Aragua, cuya
fama por aquellos predios nos entristece, afectando severamente el prestigio de
la inmensa mayoría de nuestros coterráneos que desempeñan con probidad,
dedicación y honradez sus labores.
Tales vicisitudes delictivas, tensan
el arco de los prejuicios y se hace difícil y riesgoso hablar de tamaña
exportación, pero también desliza otros tabúes sobre las diferencias sociales
entre los venezolanos que allá pueden agigantarse e inexplicablemente se
agigantan, aprovechándose unos de los otros, o de fenómenos que escapan de la
discusión política, como el de la prostitución, o – increíblemente – la niñez
abandonada. Creyéndose libre de toda
responsabilidad, el madurato sólo exalta
acá a las víctimas de la xenofobia y de la pobreza, ofertándoles un regreso
excesivamente publicitado a aquellos que también pueden caer en la trampa: por
estos lares, absolutamente nada se ha arreglado, ni se arreglará con los mismos
protagonistas.
Compartimos aquello de la dificultad
de juzgar el comportamiento de los nuestros en países diferentes, sobre todo
cuando tratamos de venezolanos de a pie, con o sin formación académica, honestos
y bregadores, cuya cotidianidad no entra en la órbita del reconocimiento
político en Venezuela. Están – allá - huérfanos de cualquier protección y, como dijo
un testigo digital, regularizada la
situación en Perú, por alarmantes que se hagan las condiciones de vida, no les
es ni será fácil salir y solicitar asilo a terceros países.
No sabemos de un convincente
esfuerzo de seguimiento de la realidad del desplazamiento venezolano, riguroso
y objetivo que suscite el interés de nuestros científicos sociales, por lo que
es necesario crear una agencia encargada de la materia. Así, la encargaduría
presidencial podría levantar una suerte de centro de investigaciones que, por
ejemplo, haga la debida pesquisa de los recursos dispuestos por la ACNUR para
nuestros desplazados en Perú o en otras latitudes.
VOTO Y
REPRESENTACIÓN VENEZOLANA EN EL EXTERIOR
Cobra interés
la organización social de los venezolanos en el exterior, siendo inevitable la
pluralidad de iniciativas y alternativas para ello, al igual que la debida
rendición de cuentas de los recursos dispuestos. Valga acotar la importancia de
una mínima estructuración de naturaleza partidista, pero – entre otras – la realidad
migratoria, por ilustrar un caso, amerita de una atención organizada que va más
allá de los circunstanciales y localizados intereses meramente políticos.
En todo caso, inferimos, una mínima
y fiable nucleación de los venezolanos, ha de impedir la manipulación ejercida
directa e indirectamente desde Miraflores, contaminando las demandas de los
nuestros. Porque también, es necesario reconocerlo, hay una migración de
oficialistas irredentos que, a pesar del hambre y la miseria que los obliga a
salir, se convierten seguramente en dóciles piezas de los servicios de inteligencia
que, es de suponer, infiltran a terceros países según los intereses del Foro de
São Paulo.
Interesado en apuntalar al gobierno
de Castillo, actuarán en correspondencia las dependencias diplomáticas y consulares
de Maduro reconocidas de nuevo. A la representación diplomática del interinato
venezolano, no le ha sido ni le será fácil manejarse en una coyuntura que siempre
requerirá de la sindéresis y sentido de oportunidad, pero también de compromiso
y determinación.
Después de Colombia, la más nutrida
colonia venezolana se encuentra en Perú, por lo que resulta inaceptable que
ésta y las que se encuentran en las restantes latitudes, los venezolanos tan venezolanos como los de
acá, no ejerzan debidamente el sufragio. Y es más, superado el presente régimen
en Venezuela, las colonias que se estabilicen en todo el mundo, no tengan la
debida representación parlamentaria.
Finalmente, por un parte, tomamos nota del testimonio rendido por un número importante de personas digitalmente consultadas, aunque debemos destacar la atención dispensada por nuestros fraternos amigos Jonathan Noguera y Villca Fernández, así como la del señor representante del presidente Guaidó, doctor Carlos Scull, quienes están exceptuados de toda responsabilidad por las opiniones acá emitidas. Y, por otra, reiteramos nuestra salutación a los coterráneos que, más allá de nuestras fronteras, no desmayan en la tarea común de alcanzar la libertad y la democracia en Venezuela: ¡Un fortísimo abrazo venezolanista!
Fotografías:
Villca Fernández, vistas del cono sur de Lima, Perú (18/05/2022).
23/05/2022:
lunes, 25 de abril de 2022
De un batazo unificador
MÁXIMO COMÚN DIVISOR
Luis Barragán
Las
experiencias totalitarias de novísimo cuño, siendo la venezolana precursora de
una distinta y eficaz modalidad, agotan sus mejores esfuerzos por destruir,
fragmentar y dispersar, negando la complejidad de toda condición humana y
tejido social. Es lo que le permite al
poder establecido, reensamblar y manipular la más elemental convivencia para
dar o intentar darle un sentido interesado, recreándola con una grotesca
simplicidad.
La división a todo trance para
imperar, se ha materializado con la real y creciente segmentación del
territorio nacional, fiel a la dinámica
de una mafioeconomía flexible y sagaz,
o el vulgar e imitable asalto a la identidad caraqueña, alterando
arbitrariamente los símbolos de una remota tradición, tal como puede hacer con los nacionales de
acuerdo a la potestad reglamentaria concedida por la Ley de Bandera, Himno y
Escudo de 2006. Un reducido y exclusivo
referente central, funge como el único intérprete de los acontecimientos,
favorecido por la censura y el bloqueo informativo, profundizando en la
sociedad de ágrafos y delatores a la que definitivamente aspira.
Proyecto transcontinental, no se entiende
la (pre) fabricación del socialismo del siglo XXI, desinhibido y galopante, sin
la reinvención constante de las diferencias que contribuyan a la conveniente
dislocación de nuestras sociedades, o al febril descubrimiento de los
nacionalismos donde no los hay, cabalgando sobre una democracia participatoria
que nunca será representativa y, mucho menos, decisoria. Hay situaciones
estratégicamente radicalizadas, como la de los mapuches en Chile, o tentadas, como la de nuestras comunidades
indígenas que no, por casualidad, han sido abaleadas por resistirse al saqueo
de las riquezas naturales, en una aventura fascista que requiere del perverso y
militante concurso de antropólogos y psicólogos sociales.
Ideal para los proyectistas, una América Latina de cincuenta y hasta cien nacionalidades, incomunicada por sus numerosos idiomas, presta a cualesquiera separatismos, confederación de confederaciones que tenga la fuerza por único hilo conductor, pretendiendo defenderse del asedio y la ofensiva occidentales, no dibuja una mera distopía, yendo más lejos de “1998” de Francisco Herrera Luque. Todo resentimiento por motivo de credo, raza, género, estrato social o, incluso, constitución corporal, es el combustible necesario para una lucha que no es ni será de clases, considerada como un reduccionismo entre los rezanderos de Marx.
Los activistas de avanzada edad de lo que se conoció como la esquina caliente, cercana al Capitolio Federal de Caracas, defensores a ultranza del chavismo, creerán todavía que la catástrofe humanitaria se debe al malvado imperio que le ha dado escenario y estelaridad a Miguel Cabrera. No obstante, no dejan de celebrar que tres mil veces se repitan otras tres mil veces más, en un extraordinario instante de unificación de los venezolanos que, así, desafían el afán divisorio del régimen.
Fotografías: Carlos Osorio (AP) y LB (2015).
26/04/2022:
martes, 5 de abril de 2022
Lectura del paisaje
UN RÉGIMEN DE (PRE) FABRICACIÓN CASERA
Luis
Barragán
Llegar
a situaciones, como la de una Barinas
sometida a la farsa electoral y, al
mismo tiempo, entendidos justos y pecadores para liquidar la dinastía chavista
de cuyas credenciales sobrevivientes intentó servirse Rafael Ramírez, no es
nada fácil. Ejemplo más reciente y
acabado de las capacidades que ha desarrollado el sistema, requiere de muchas,
grandes y menudas coartadas que inducen al suicidio político de la
oposición, administradas y
perfeccionadas por los servicios de (contra)
inteligencia que gobiernan.
Las agencias foráneas contribuyeron,
sin duda alguna, pero fueron las del patio las que concibieron y alcanzaron una
dinámica, además, exportable, dándole eficaz soporte a la depredación
convertida en Estado, o lo que queda de él. Un producto que desconcierta a los
científicos sociales empeñados en las viejas caracterizaciones, pasó del inocente autoritarismo
atribuido, a la inercia de un totalitarismo cuya completa
sinceridad evitó hasta que se hace sentir acá la artillería pesada de una
Ucrania de insospechadas consecuencias para los esfuerzos dinásticos – esta vez
– de Maduro Moros que ya prueba con distintos acentos esperando por el
desenlace final de la aventura rusa.
En propiedad, porque la crisis es la
del pensamiento y el discurso políticos, por una parte, el pernicioso
incremento nominal de los salarios, el alza tarifaria de los servicios que el
Estado no presta, el obsceno aumento de aranceles, tasas, vacunas,
matraca-exprés, y cualquier otra contribución fiscal o parafiscal que se suma a
la definitiva dolarización de la gasolina, con el impuesto correspondiente,
tienden a percibirse como la de una rapacidad aislada, accidental y efímera que
depende más del acostumbrado comerciante que especula que la del Estado
eternamente propenso a envalentonarse para hacer justicia de manera inesperada. Tamaña impostura, por otra, encubre el
tenebroso financiamiento de un gobierno, camino a una sociedad de la delación y
la extorsión, a la postre probablemente liderado por un agente que emule a
Vladimir Putin, astutamente confiscados los ingresos petroleros destinados a
fondos muy variados, dependiendo el presupuesto público nacional de los más
descarados impuestos que ya se les había ocurrido a Giordani y a sus sucesores, a mano alzada.
Va y viene la sensación de una leve
mejoría económica de acuerdo a los posibles eventos electorales que tantea
constantemente un régimen que economiza fuerzas al basarse perpetuamente en los
estudios de opinión y los muy bien cotizados consultores que lo propagandizan.
En las vecindades de cada incierto plebiscito presidencial, a pesar de la
programación constitucional, solemos tropezar (auto) engañados con la misma
piedra de la pretendida rectificación, provocando una poderosa ilusión óptica.
La narrativa anti-fondomonetarista cundió
por todos los sacrificios que imponía un recetario que, a corto o mediano
plazo, frecuentemente generaba beneficios para la enmienda y estabilización económica.
Por más de veinte años, afianzada una guerra no convencional, los sacrificios
se han multiplicado draconianamente, resultando deliberada y francamente inútiles, por lo que, es necesario
el énfasis, el reajuste actual es el del reparto de beneficios de las mafias de
lento reciclaje que nos ponen en sintonía con una lumpenburguesía deseosa de
heredar al país de adentro y también al de afuera, sirviéndose de nuestros
millones de refugiados.
En los últimos años, ha prosperado
una importante bibliografía sobre las nuevas acuñaciones de algo más que el
clásico autoritarismo, con las traducciones al español de Anne Applebaum, John Keane, Timothy Snyder,
Moisés Naím, Yascha Mounk, Martha C. Nussbaum, o Steven Levitsky y Daniel
Ziblatt, entre otros, tardando en arribar – si es que llegan - a la ínsula editorial del socialismo a la
venezolana. Convendría una lectura pausada que se valga de los bisturíes para
el análisis con los que Aníbal Romero, María Sol Pérez Schael, Luis Ricardo
Dávila, Mirtha Rivero o Miguel Ángel Perera, a guisa de ilustración, se adentraron a una realidad muy casera que
permitió (pre) fabricar a un régimen vitoreado solamente por el Foro de São
Paulo, intimidando a Jorge Mario Bergoglio como seguramente no lo hubiera
hecho con Karol Józef Wojtyła.
Insidia e inercia para viciar por
siempre toda voluntad electoral, el mejor bombardeo oficialista ha sido el del
campo semántico, pues, universalizada las expresiones y significados de paquete y paquetazo como un conjunto de medidas económicas leoninas, la memoria selectiva nos
devuelve a la fracasada corrección intentada treinta y tantos años atrás.
Únicamente, en una sociedad con un mínimo convincente de libertades, pudo
también estigmatizarse una iniciativa que tan benigna luce al lado de los
propósitos muy firmes, incluyendo los más sorprendentes extravíos sorprendentes
que inspiran la actualización del Estado Criminal con promesas de mejoramiento
para sus víctimas aparentemente resignadas a rendir culto a las deidades del
sistema.
Las fallas de comunicación política
de la oposición son evidentes, privilegiada una técnica de novedades digitales
para un país de brechas que cada vez más anchas en los más variados ámbitos. Abundan
también aquellos que gozan de una interpretación anacrónica del fenómeno que
puede llamarse praeter-totalitario
que, en su prolongada agonía, confunde a los que tienen por único y desesperado oficio el de
una literal supervivencia.
El caminante de avenidas, calles y
callejuelas, tiene por diaria y forzada lectura la versión oficial de sus
padecimientos, todavía ofertados Maduro, Chávez, Guevara y Bolívar para una
redención que jamás llegará. Tratamos del ciudadano al que no lo amedrenta el
paisaje, porque se desea con otros horizontes para liberar al país y a su
propia familia de tan inmerecidas tragedias.
Fotografías: LB (Caracas, 04/03/2022).
05/04/2022:
https://www.elnacional.com/opinion/un-regimen-de-pre-fabricacion-casera/
jueves, 17 de marzo de 2022
Aula encubierta
AUTONOMÍA UNIVERSITARIA Y TOTALITARISMO
José Rafael Herrera
Desde hace ya algún tiempo, se ha vuelto lugar común entre los venezolanos la afirmación según la cual las universidades nacionales o autónomas sólo han servido como puente de ingreso clandestino para la promoción y adoctrinamiento de las ideas y valores característicos del totalitarismo comunista, así como para albergar en sus aulas, bajo el cobijo de la autonomía universitaria, a la militancia comprometida con los movimientos de insurrección y subversión de izquierdas que, tarde o temprano, terminarían colocando “los puntos sobre las íes” en la lápida de la institucionalidad democrática del país. Tanto ha calado esta convicción en la opinión pública nacional que se ha llegado a afirmar que prácticamente, desde los inicios del siglo XX, esta ha sido la causa de los problemas que ha ocasionado la autonomía, al punto de que, por ejemplo, la llamada Generación del 28 no sería más que una generación formada mayoritariamente por comunistas, como también lo sería la Generación del 58, para no hacer obvias referencias de las subsiguientes, las cuales, en no poca medida, sirvieron de inspiración a la plataforma ideológica y estratégica, primero, del régimen de Hugo Chávez y, poco más tarde, al de Nicolás Maduro.
Se entrelazan, de este modo, dos términos que, en estricto sentido, no solo son recíprocamente incompatibles sino que, en última instancia, se puede afirmar con propiedad que, entre ellos, existe una profunda contradictio in terminis. Quizá sean lazos tejidos con la mejor de las intenciones. Y es indudable que tales presuposiciones encuentren sus fundamentos en una percepción de oídas o en las representaciones que se derivan de la mera experiencia, o incluso de cierto modo de conocimiento que concibe las causas y los efectos como el significado propiamente dicho de la verdad. Todo lo cual se lleva adelante con la mejor de las intenciones, pues se trata del contribuir con una solución definitiva, que corte por lo sano y coloque a los futuros egresados de las universidades lo más lejos de las ideologías políticas y lo más cerca de la verdadera formación y del verdadero conocimiento, porque la ciencia, en cualquiera de sus especializaciones, es neutra, impolítica, y nada tiene que ver con las malformaciones hechas por los políticos, y muy especialmente por los comunistas. Tómese en cuenta que la barbarie no es exclusiva de un determinado período de la historia, que retorna, en medio de los “corsi e ricorsi”.
Ya se sabe lo que dice el adagio: de buenas intenciones -y de buenos deseos- está hecho el empedrado que conduce directamente a las pailas del infierno. Y no cabe duda de que, como decía Platón, la mera opinión (la «doxa»), si bien puede ser fuente de la verdad, suele ser, la mayor parte de las veces, el fulcro de medias verdades o de verdades a medias, las cuales, tomadas como absolutas, cabe decir, como dogmas y leyes rígidas, contribuyen al fortalecimiento de los fanatismos, de los que surge la inclinación por la satanización y, con ella, los “santos oficios”, las idolatrías por los Torquemada y los Savonarola, expertos en la construcción de las “hogueras de la vanidades”.Lo que en todo caso conviene comprender es que una universidad que carece de autonomía no es una universidad. Podrá tener cuantiosos recursos, un formidable plantel académico, o los mejores espacios, equipos e instrumentos técnicos de primer orden o de última generación. Pero no por eso será una universidad en sentido enfático. “¡Sapere Aude!: ten el valor de usar tu propia razón”, decía Kant. Lo que el lego repite infructuosamente, cual slogan, cual frase brusca y hueca, sin el menor esfuerzo de reconocimiento, identificando la vida universitaria con una “casa” que se ocupa de “vencer las sombras”, dista infinitamente de aquello que el Libertador supo comprender, por cierto, políticamente. No son “las sombras” que, técnica y metodológicamente, el entendimiento abstracto se afana en querer iluminar con sus tools box y sus linternas, ahí, entre las formas de la racionalidad instrumental, sea del derecho, la odontología, la medicina, las humanidades, las ciencias sociales o la ingeniería. Lo que sin duda es importante, aunque no suficiente y, mucho menos, adecuado. La “sombra” a la que se refería Bolívar, padre de la universidad autónoma y republicana, es la heteronomía, es decir, la dependencia de una voluntad impuesta, ajena, extraña, que pretende imponer sus formas y criterios muy por encima de las propias capacidades, del propio esfuerzo, de la propia racionalidad. Es, en suma, la imposición del totalitarismo sobre la inteligencia, sobre el estudio y la investigación, que van labrando el propio camino. Nada más sagrado que una universidad que no solo sea, desde el punto de vista técnico-instrumental, competente, sino que, sobre todo, sea capaz de formar auténticos ciudadanos, personas de bien, con clara consciencia civil de la necesidad. Y es que eso es, por cierto, la libertad: el tener el valor de asumir, madura y responsablemente, el propio camino, por más obstáculos que se le puedan presentar.
No es evitando la introducción en temas y problemas ideológicos, culturales, políticos y sociales como se construye un auténtico recinto universitario. Todo lo contrario, la función de la institución universitaria consiste, esencialmente, en contribuir con la resolución de los problemas fundamentales del país. Aislar la vida universitaria de la polis, separar la continua formación de la comunidad académica de los grandes debates constitutivos del horizonte problemático del presente, pretender que la discusión y la conformación de las propias convicciones perturban o enrarecen la forma mentis de su estudiantado, no solamente es un absurdo, es una aberración. Significa, además, la desnaturalización de aquello que le ha dado sentido y significado a la gesta independentista que echó las bases de la historia republicana de Venezuela. Más bien, convendría decir que todo lo que no es autonómico es totalitario. Por el contrario, uno de los grandes esfuerzos que debe emprender la universidad del presente consiste en recuperar plenamente la cultura de la autonomía. Quizá el más grande desafío de la universidad autónoma consista en hacer que la posverdad -neo-totalitaria por excelencia- declare su propia bancarrota. Una nueva ilustración está por nacer en medio de la crisis que agobia a este siglo de pandemias, populismos y veneraciones por lo privado. Frente al pensamiento débil, la defensa de la autonomía es la clave suprema para salir de la sombra.Fotografías: LB (UCV, 08/02/2022).
17/03/2022:
https://www.elnacional.com/opinion/autonomia-universitaria-y-totalitarismo/
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