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domingo, 22 de marzo de 2026

Noticiero retrospectivo

- Ramón Hernández con fotografía de Tom Grillo. “El país como oficio. Juan Antonio Yanes (Yanesito): Arrebato de mística”. El Nacional, Caracas, 09/12/1984.

- Sanín. “Cultura política”. Bohemia, Caracas, N° 793 del 05 al 11/06/78.

- Félix Rossi Guerrero. “Temas políticos-petroleros: La solución ideal”. Economía Hoy, Caracas, 24/10/90.

- José Luis Vethencourt. “Los jueces: críticos del sistema penal”. El Nacional, 11/09/79.

- Martín Cayaunare. “Memoria de un lector: Literatura comprometida de Rufino Blanco Fombona”. Últimas Noticias, 30/12/73. Suplemento Cultural.

Reproducción: Juan Antonio Yanes (Yanesito). Élite, Caracas, N° 1164 del 24/01/1948.

martes, 10 de septiembre de 2024

Soporte cultural

COMPETITIVIDAD SISTÉMICA

Luis Barragán

Por curiosidad, prolongamos nuestros ejercicios físicos rutinarios en la universidad. Vimos un inusual movimiento de personas, añadidos un pódium de ganadores y toldos en la pista; por supuesto, preguntamos.

Supusimos una competencia de las que regularmente deben hacerse entre el estudiantado veinteañero, pero nos sorprendió que fuese con niños y adolescentes. Realmente, los grandes olvidados de la era.

Recordamos la remota infancia en la que supimos de los inmensos campos deportivos, gracias a la escuela, aunque – en casa – nos llevaban de vez en cuando a sendas jornadas de fútbol, porque dos de los hermanos mayores lo practicaban. Por cierto, entrada libre, lucía normal llevar a los muchachitos del vecindario a apreciar las carreras de cien y más metros planos o maratones, posiblemente, con una deriva hípica posterior; salto largo y alto, una disciplina también buena, bonita y barata; o lanzamiento de disco y jabalina, siendo logísticamente más exigente el salto con garrocha; acotemos, con heladeros, raspaderos y algodoneros en las adyacencias.

Nos quedamos un buen rato divirtiéndonos con el griterío de los chamos, añadidos sus representantes (en su mayoría, amas de casa con un número importante de abuelos). Las obligaciones del día no permitieron extendernos, pero el torneo nos dejó una grata impresión, elevando un sentimiento de esperanza.

Nuestro respeto y admiración hacia los profesores extraordinariamente pacientes y diligentes, abnegados y optimistas, bajo un sol picante y un calor extremo. Apenas, alcanzamos a ver una que otra premiación, y, a falta de un buen equipo de sonido, anunciaban los ganadores con un megáfono y la entrega de un diploma, cuyo papel y tinta parece no tan caro como una medalla de hojalata pintada.

Quizá un fenómeno marginal por las consabidas condiciones y circunstancias en las que se encuentran las instituciones e instalaciones escolares, el encuentro deportivo nos reconcilió con el futuro de un país. E, igualmente, nos permite una breve reflexión sobre la competencia y la competitividad que, de un modo u otro, se aprende desde la más temprana edad y ha de tener efectos sistémicos en una sociedad que lucha por su revitalización.

Las tradiciones deportivas sobrevivientes,  nos remiten a nociones como el arbitraje imparcial, reglas claras y transparentes, igualdad de oportunidades, premiación del talento que se esfuerza, incluyendo el reconocimiento moral que no tiene precio. Por ello, son muy reducidos los casos en los que deportivamente se trampea, o, mejor, aquellos que quedan impunes.

Fotografías: LB (UPEL, 06/09/2024).

10/09/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/competitividad-sistemica/

domingo, 18 de septiembre de 2022

Se nos ha ido

FERNANDO BENÍTEZ

Luis Barragán

Hay quienes hoy se sorprenden que haya existido una intensa actividad política en los liceos de Venezuela, como si tal hubiese sido  algo pecaminoso.  E, incluso, los propios historiadores olvidan el papel protagónico de los cursantes de secundaria en la formidable protesta del 21 de noviembre de 1957, camino al derrumbe de la dictadura militar, exclusiva e injustamente considerado como el Día del Estudiante Universitario.

            Nuestra militancia política comenzó en los años de la adolescencia, por cierto, confrontando muy duramente a la ultraizquierda en los liceos públicos, comenzando por el propio. Lo recordamos en una ocasión, hacia 2012, cuando se discutió en la Asamblea Nacional un proyecto de Acuerdo con motivo de la muerte de Domingo Alberto Rangel, cuya transmisión radiotelevisiva fue interrumpida para conectar con Chávez Frías en cadena nacional, dizque reuniendo al Consejo de Ministros para denostar de Capriles (https://www.youtube.com/watch?v=f7QqkY7unyc).

            Igual ocurrió con Fernando Benítez, quien desde muy joven, desde el aula,  destacó en las lides políticas,  aún antes del arribo de la inicial y trastocante bonanza petrolera. Mirandino a carta cabal, con los años, recorrió palmo a palmo la entidad federal y asumió responsabilidades en un área  que ratificó su inmensa sensibilidad social, con una radical probidad que generaba la eficacia de un trabajo abnegado para los más desfavorecidos.

            Tenemos la convicción, incluyendo a aquellos que cultivan actualmente la sociología política,  respecto al gran desconocimiento en torno al funcionamiento, las luchas, las bondades y los desaciertos internos de los partidos que se llaman históricos: no faltaba más, conocimos a Fernando al compartir los retos de un ala, una corriente, una tendencia socialcristiana de centro-izquierda que en buena medida modeló y selló nuestro amor por Venezuela. Vale decir, desarrollamos una determinada cultura política de la que nos sentimos aún orgullosos, y es la que nos ha permitido actualizar nuestras demandas por una alternativa diferente, incluso, en los términos de una economía social y ecológica de mercado.

            Fernando, con el tiempo, se hizo empresario y dedicó sus mejores esfuerzos a levantar una familia sana y honesta junto a Lilian, pero no dejaba de ayudar en la tarea de oposición frente al régimen que ha confiscado el siglo XXI. Fue decisiva su contribución a nuestra campaña por la diputación en 2010 y, a través de todos estos años, nunca dejó de dar su versada opinión sobre la realidad de un país que quiso demasiado… Se nos ha ido Benítez.

Fotografía: Jonathan Noguera, LB y Fernando Benítez. Campaña presidencial de Henrique Capriles. Maracay, 26/09/2012. 

18/09/2022:

18/09/2022: https://www.lapatilla.com/2022/09/18/fernando-benitez-por-luis-barragan/

https://qoshe.com/lapatilla-ve/fernando-benitez/fernando-bentez-por-luis-barragn/146437534

domingo, 21 de agosto de 2022

Factores

¿HA CAMBIADO LA CULTURA POLÍTICA DEL VENEZOLANO?  SIETE HIPÓTESIS

Miguel Henrique Otero  

Hasta donde tengo noticias, no existe una investigación relativamente reciente, especializada y multidisciplinar, que haya respondido a la pregunta sobre el estado actual de la cultura política del venezolano. Hay, por supuesto, datos y tendencias detectadas en estudios de diverso carácter: científicos, demográfico-sociales, de coyuntura política, la fundamental serie de la Encovi y algunos otros, de los que pueden extraerse pistas y hasta conclusiones de mucha utilidad. También ocurren hechos públicos constatables que, por sí mismos, me sugieren que se han producido cambios en la cultura política que merecen ser confirmados o desmentidos. En entrevistas o en afortunados artículos de opinión aparecen, de vez en cuando, consideraciones que nos obligan a detenernos en ellas. Al igual que tantos otros venezolanos, también yo me hago esa pregunta tan amplia, que no tiene respuesta, pero sí algunas afirmaciones preliminares.

Una cuestión a considerar antes que nada, como si fuese un requisito metodológico, es el relativo al cansancio político que parece manifestarse de muchas maneras, no solo en la desmovilización ―hasta las recientes protestas de docentes y empleados públicos, estas no se producían de manera significativa desde 2019―; sin embargo, este “cansancio” no tiene un carácter eterno. Podría cambiar en cualquier momento, como se vio en las últimas semanas. Por lo tanto, el que haya estado presente no presupone que las cosas se mantendrán así por tiempo indefinido.

De la conjunción de factores anteriores, a los que debo sumar las conversaciones que mantengo a diario con académicos, políticos, periodistas y más, he concluido que es muy probable que, al menos, siete factores hayan adquirido alguna presencia determinante en la cultura política venezolana ―entendiendo que “determinante” no es una característica exclusiva ni dominante; es influyente, pero coexistiendo con otras tendencias―.

El primer factor que hay que mencionar, quizás el más evidente de todos, es la expansión del miedo. La visión y el hacer político en Venezuela están asediados por el miedo al poder, a sus cuerpos represivos y paramilitares, así como a la acción de todas las instituciones, en particular, de tribunales de todo nivel, que actúan exclusivamente a favor del poder y contra los ciudadanos. La decisión de actuar o no se refiere menos a la agenda pública que a la capacidad o voluntad de ciertos ciudadanos de vencer el propio miedo.

El deterioro acumulado, la sensación permanente de impotencia, las recurrentes humillaciones de los poderosos, la exhibición constante de impunidad, el abuso convertido en política de Estado, han potenciado el que entiendo como un segundo factor: la desaparición de toda posibilidad de debatir o intercambiar ideas contrarias. Me atrevo a sugerir que en nuestro país la intolerancia domina el espacio público, tal como se puede constatar en las redes sociales, en cada minuto del día.

No me atrevería a estimar el tamaño y profundidad del fenómeno: pero me resulta evidente que en muchos sectores de la población se está produciendo y creciendo una aversión, un rechazo, por momentos apasionado, hacia la izquierda, el comunismo en sus nuevas formas, las políticas identitarias y hacia ciertas posturas progresivas. No estoy seguro de que esta tendencia pueda describirse como un giro a la derecha. Lo que sí me parece claro es que las posiciones anticomunistas se han diseminado y galvanizado. Esta es mi tercera anotación.

La cuarta. Entre los sectores que siguen los acontecimientos y opinan a través de distintos medios hay una tendencia muy marcada a mirar y analizar los hechos de los demás países, no solo en el ámbito de América Latina, también los de Europa y Asia, bajo el prisma de la tragedia ocurrida en Venezuela. Se establecen falsas similitudes, se pasan por alto diferencias históricas y culturales, se perciben semejanzas donde no las hay. Venezuela, para muchos, se ha convertido en un modelo de análisis que, a menudo, resulta inadecuado.

De la mezcla de los factores anteriores, y de otros que sería prudente añadir, proviene el quinto factor: estamos otra vez ―ha ocurrido en otros momentos de la historia venezolana― en una fase dominada por el descrédito de las instituciones, las fuerzas políticas, las dirigencias. Estamos en una coyuntura donde una mayoría de los ciudadanos no encuentran en qué o en quién depositar su confianza, como no sean las tres entidades que se salvan de la opinión negativa: la Iglesia, las universidades y las empresas. Que estos tres ámbitos de lo público se hayan salvado del fuego destructivo de la revolución bolivariana es revelador: no lograron imponer una cultura negadora de las dimensiones trascendentes, que hace culto de la ignorancia y que desconoce o niega lo que las empresas aportan a la sociedad.

El sexto factor, quizás el menos documentado, pero el que más evidencias cotidianas ofrece: tengo la impresión de que en Venezuela se está produciendo un fortalecimiento de la fe y de las prácticas religiosas, en las que personas y familias han encontrado un refugio ante las enormes dificultades de los tiempos. Hasta donde alcanzo a percibirlo, la fe se ha consolidado como una fuerza de resistencia política, con o sin la participación institucional de la Iglesia.

Por último, una de las tendencias que me parece más reveladora y, en muchos sentidos, demostración inequívoca de que el intento del régimen de imponer una narrativa anticapitalista, antiproductiva, antiderecho al trabajo, antiempresarial, antiesfuerzo, de modo de construir un vasto modelo de dependencia basado en el ingreso petrolero, ha fracasado del modo más estrepitoso. Cada día hay más emprendimiento en el país, más iniciativas, más voluntad de hacer. En alguna encuesta ―no recuerdo el dato concreto― se decía que más de 80% de los encuestados afirmó que le gustaría ser empresario. Esta es la que he reservado como la séptima tendencia en las apuradas notas de este artículo: que la tendencia predominante en Venezuela, la actitud vital y la mentalidad más frecuente, ratifica el apego al modelo liberal productivo y democrático. Eso es lo que, me parece, nos está diciendo la sociedad venezolana de muchas maneras: queremos democracia y no dictadura, queremos trabajo y no dependencia.

Ilustración: Maggy Masselter.

21/06/2022: 

https://www.elnacional.com/opinion/ha-cambiado-la-cultura-politica-del-venezolano-siete-hipotesis

miércoles, 6 de julio de 2022

Noticiero retrospectivo

- Nueva división político territorial de Venezuela, recomienda la Sociedad Bolivariana de Geografía. El Nacional, Caracas,  01/10/1968.

-Sanín. "Cultura política". Bohemia, Caracas,  nr. 793del 05/06/78.

-Regresó Wolfgang Larrazábal para apoyar a Lorenzo Fernández. Élite, Caracas, 20/07/73.

 -Pablo Azuaje, la izquierda y sus divergencias. El Nacional, 02/04/77.

- Reunidos presidente Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera. El Nacional, 16/03/89.

Reproducción: Aporte de Jerjes Meléndez Núñez a Caracas en Retrospectiva. Comenta el aportante: "Hace tiempo que deseaba conseguir una vista similar... en ella podemos observar la ya demolida "Casa Taurel" diseñada por el arquitecto Carlos Guinand Sandoz y aledañas dos construcciones más entre ella y el patio trasero del Patronato San José de Tarbes... en la ubicada más a la derecha funcionaba en los años 60 - 70 un colegio privado... ¿Alguno de los amigos del grupo sabrá cuál era su nombre?... Gracias... (foto años 70)". Otras personas comentan que ahora hay un edificio de Misió Vivienda donde se encotraba la casa en la avenida México,  detrás de la casa Taurel estaa el Colegio Diego de Losada, cuyos cursos fueron válidos en España.  Vid. https://www.facebook.com/photo?fbid=10227534969935453&set=gm.10159935837763544

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY