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domingo, 26 de enero de 2025

Rieles para un hecho histórico

DE LA CONSECUENCIA CON LA PRÉDICA POLÍTICA E IDEOLÓGICA

Luis Barragán

En diciembre próximo pasado, tuvimos ocasión de ver y deleitarnos con una película de Cristina Comencini, “El tren de los niños” (“Il treno dei bambini”, 2024), con un guión hecho a cuatro manos sobre la novela homónima de  Viola Ardone. De un extraordinario cuadro actoral,  destaca Christian Cervone, el niño sometido después a un terrible dilema de amor materno.

La tentación es la de extenderse en torno al magnífico filme de un desarrollo profundamente conmovedor que, ahora, nos lleva al libro de Adone. No obstante, deseamos referirnos al retrato que hace de la convicción y la solidaridad militante.

En efecto, de más de empobrecidos al concluir la II Guerra Mundial, hubo una campaña de ayuda y de protección de las familias comunistas del norte hacia la niñez desasistida y muy vulnerable del sur, en Italia. La adopción temporal de los muchachos frecuentemente descalzos, desvestidos y desnutridos por esas familias, fue un programa deliberado del partido que surgió fuertemente competitivo en el escenario público, e, independientemente de su valoración, rivalizó con la propia Iglesia Católica y sus programas, por cierto, beneficiaria de una campaña sucia en contra de los comunistas: parecía más fácil decir que éstos, simplemente, canibalizaban a los infantes que denunciar los crímenes de Stalin, emergido como un héroe de la gran conflagración mundial.

El caso está en que las familias de una clase media ilustrada del norte, era consecuente con los principios y valores que predicaban, recibiendo con todo el amor posible a los indefensos y, al principio, naturalmente desconfiados chamos. Por ello, no es difícil preguntarse, por una parte, sobre la eficacia o ineficacia de los programas de asistencia de los comunistas y de la catolicidad misma, cuyo predominio fue objeto de una adecuada advertencia y reflexión de Antonio Gramsci; y, por la otra, cómo fue posible que una idea sensibilizara y dinamizara a un sector de la población en tales magnitudes que, a la postre, fue tan injustamente defraudado con la tragedia del socialismo real.

En definitiva, vale la constante interpelación sobre la posible consecuencia con los principios y valores que inspiran y motorizan los cambios, traducidos en un testimonio palpable y concreto de generosidad, de caridad y amor, en el actual mundo de una feroz egolatría, puerilidad, deslealtad, vanidad, ignorancia y rapacidad. Agreguemos, ¿solamente el afán proselitista explicó los cursos de reparación de las materias del estudiantado de secundaria que dictaban los partidos políticos décadas muy atrás y de los cuales no tienen ni sospecha los jóvenes de hoy, dispensados de estudiar para aprobar sus materias? Como vemos, hasta esto nos permitió recordar el filme.

Gráfica: tomada de la red. 

27/01/2025:

https://opinionynoticias.com/opinioncultura/42379-de-la-consecuencia-con-la-predica-politica-e-ideologica

domingo, 14 de enero de 2024

Una amenaza exportable

DEL FASCISMO REASOMADO

Luis Barragán

Desde la década de los ´80 del ´XX, sabemos de la sostenida denuncia en torno a la exagerada y contrastante prosperidad de muy pocos países,  cuales islotes en un gigantesco mar de miserias. La literatura de divulgación transmitió la profunda preocupación de los especialistas que intentaron dibujar con la mayor precisión posible, los escenarios posteriores a la guerra fría.

Demasiado obvio lució que, en el marco de una creciente y exigente globalización, se diera una generalizada invasión, en un caso, desesperada y espontánea con el desplazamiento masivo de personas hacia territorios más organizados y fiables que garantizaran algunos mínimos: la alimentación de la prole, empleo, seguridad social y personal, en libertad. Y, en el otro, específica y dolosa al convertirla en un mecanismo de extorsión de los regímenes inescrupulosos tan urgidos de aliviar las más peligrosas tensiones con la expulsión de facto de sus connacionales.

Escandalizada e indispuesta a asumir el costo, Europa occidental fue la meta de los más orientales del continente que apenas iniciaban la dura etapa del postcomunismo. Latinoamericanos y caribeños comenzaron a aportar cada vez mayores contingentes al compás del desarrollo delictivo, comercial y gerencial de un coyotaje que tampoco logran neutralizar y destruir los distintos gobiernos estadounidenses. En definitiva, bien lo ejemplifica África subsahariana, no hubo ni hay forma y fórmula capaz de atajar la migración ilegal excepto haya una deseable, real y efectiva cooperación para que el mundo subdesarrollado supere tan trágicas condiciones de vida, igualmente liberándose y democratizándose, por no mencionar las amenazantes teocracias de expansión.

Así las cosas, antaño, aquellas inocentes y remotas invasiones, como se presumieron, adquieren una extraordinaria jerarquía política, descubierta las ventajas de un arma biológica, como la incentivada población que se desplaza para irrumpir y colapsar los servicios públicos de otros países, por decir lo menos, funcionando como un antes impensado dispositivo de extorsión. Es nuestra la impresión que, en los países prósperos sometidos a un constante asedio de inmigrantes ilegales, la opinión pública todavía no asume adecuadamente el problema debido, entre otros factores, al predominio del llamado discurso políticamente correcto,  alérgico a sincerar la realidad.

Se ha implantado un formidable repertorio de simplicidades, prejuicios y otras necedades que revelan un extraordinario retroceso del pensamiento y del propio liderazgo político. No adquiere mayor trascendencia cualesquiera otros planteamientos, por lo menos, más consistentes, razonables y convincentes, ganados por una estúpida autosuficiencia: a modo de ilustración, un reciente texto de Pedro García Cuartango para ABC de Madrid (https://apuntaje.blogspot.com/2024/01/memorandum.html), recordaba a sus envanecidos paisanos que España también fue un país de emigrantes.

FASCISMO

Días atrás, en un barrio obrero de Roma,  la sede del Movimiento Social Italiano (MSI), origen del partido gobernante Hermanos de Italia, escenificó el acto alusivo a un nuevo aniversario por la muerte de tres miembros de un grupo juvenil neofascista, acaecida en 1978. Con razón, escandalizó que emplearan el característico saludo (https://www.youtube.com/watch?v=nBVbsbXsai4), prohibido legalmente, sin que la primer ministro, Giorgia Meloni, se pronunciara al respecto, al menos, inmediatamente.

Es natural que el fascismo encuentre acogida en la sociedad a falta de mayores y mejores argumentos para afrontar el problema de la inmigración ilegal que le resta, se dirá, oportunidades de trabajo a los italianos, por lo demás, reunificados tardíamente tras la gesta emblematizada por Garibaldi.  Es mucho más simple, expedito e instantáneo inculpar a los ilegales, extendiéndose a los legales de semejante origen, respecto a todos los males padecidos o por padecer: inicialmente por la raza y etnia, hasta dar con una supuesta e imposible pureza de los peninsulares, como soporte político de un fenómeno que significó la desgracia de Italia y que, al mismo tiempo, paradójicamente con Mussolini, tiende a confundirse con la identidad nacional.

Sabido por todos, Venezuela por siempre abrió sus puertas al mundo y, más aún, en las etapas de esplendor de la renta petrolera, e, incluso, recordemos, hubo también manifestaciones de xenofobia que no consiguieron terreno fértil por la decidida determinación y firmeza de los gobiernos democráticos al igual que por la conducta y la convicción expuesta, permanente y literal de los distintos y principales partidos en la escena. Hubo seguramente intentos de una completitud nacionalista, chauvinista y abiertamente fascista, pero la claridad y profundidad del liderazgo político del centro democrático  evitó que fuese más allá.

No lucen del todo convincentes aquellos que dicen demostrar una básica vocación de centro de Meloni, a quien las circunstancias fuerzan al equilibrio necesario, pero es necesario observar atentamente un desempeño que puede marcar una pauta continental, más y menos riesgosa. En una entrevista realizada a Enric Juliana, director del diario madrileño Vanguardia, manifestó: “Otra cosa distinta es el caso de Meloni. Su experiencia es compleja. No es una persona solo de la cultura del MSI. Es una persona que también estuvo muy cerca de Berlusconi en el periodo del Popolo della Libertà. Meloni no es Pino Rauti, no es la ortodoxia. Más bien es La Derecha. Lo que puede representar Meloni, muy distinta de Salvini, es un retorno a la tradición. La dignificación de la derecha tradicional, clerical, familiarista. Un retorno de una italianidad vinculada a los valores tradicionales; más a la tradición que a la identidad. Lo que ella plantea es que para el siglo XXI lo que ha sido la Italia del siglo XX no nos sirve para nada” (*).

Por cierto, una ventaja para la denominada antipolítica, como es la pérdida de universalidad, igualmente se dirá qué a nadie le importa la suerte de Italia, Cuba, o Irán, o cualquier otro país que se nos antoje, gracias a la extraordinaria miopía desarrollada en más de veinte años de socialismo. Empero, sería el colmo andar de espaldas a la Vía Láctea, sobrados y autosuficientes, ante ese algo que se asoma: el fascismo.

(*)           Daniel Vicente Guisado y Jaime Bordel Gil (2021) “Salvini & Meloni, hijos de la misma rabia: cómo la derecha radical conquistó la política italiana”. Apostroph, ¿Barcelona?: 242).

Composición gráfica: LB.

Cfr. https://apuntaje.blogspot.com/2022/08/aprensiones.html

15/01/2023:

https://opinionynoticias.com/internacionales/40588-del-fascismo-reasomado

domingo, 28 de agosto de 2022

Aprensiones

DEL FASCISMO VENEZOLANO (A PROPÓSITO DE GIORGIA MELONI)

Luis Barragán

Después del clásico ensayo que Norberto Bobbio le dedicó, es poco lo que podemos agregar sustancialmente a la díada.  Apartando una inicial orientación didáctica sobre el espectro político, la convicción más firme que nos queda sobre la izquierda y la derecha,  es el carácter histórico y cambiante, circunstancial y acomodaticio que adquieren.

            El socialismo del siglo XXI reclama y confisca para sí, todas las bondades de la izquierda al mismo tiempo que, maltratado el lenguaje, trastoca sus denuestos contra la oposición en todo un marasmo conceptual sobre la derecha.   No hay tampoco centro para una derecha sádica y asesina, por decir lo menos, según la intensa propaganda maniqueísta que oculta la realización de los antivalores más deleznables de una centuria que aún no empieza.

            Por supuesto, la díada adquiere otras connotaciones en el resto del mundo occidental que sufre también las consecuencias de sus enemigos en términos nada más y nada menos que civilizatorios, siendo muchos los eufemismos. Las sociedades y democracias liberales no sólo se encuentran severamente cuestionadas por los factores autoritarios de izquierda, sino que éstos estimulan y generan los de derecha, o a la inversa, ganando y gozando de (auto) definiciones solapada o abiertamente xenofóbicas: unas, que se desean comprensivas ante el drama de la masiva e ilegal inmigración, postergando indefinidamente medidas de control con las que están implícitamente de acuerdo, y, otras,  que radicalizan esas medidas, ofertando una implementación inmediata propicia a un cordón étnico.

            En buena medida, puede decirse que VOX en España es creación de Pedro Sánchez al remover un pasado que ha generado las condiciones necesarias para retroceder al planteamiento de la España imperial, volviendo el franquismo a las tablas,  a la par que PODEMOS ha pretendido deslegitimar la democracia ibérica, cuestionando amargamente  la transición que le dio origen. Advertida varias décadas atrás la posibilidad de los islotes de   prosperidad en una mar de miserias, la comunidad internacional no responde a las necesidades y demandas del países infradesarrollados, cuyos habitantes buscan mejores destinos, dejando las respuestas en manos de los factores nacionales que zanjan sus diferencias y afanes por alcanzar el poder a propósito de los inmigrantes, a veces, con una estelaridad que supera la de otros problemas.

            De antemano, partamos del derecho que tiene cada país de regular el movimiento migratorio, aunque igualmente debe señalarse la manipulación de la izquierda y de la derecha en torno a un asunto que, en última instancia, pudiera obedecer al choque de las civilizaciones de acuerdo a Samuel Huntington, agravando la situación del que huye de la pobreza y, peor aún, de regímenes como el venezolano. O, en otra instancia,  versa sobre el colapso de la democracia liberal que había salido victoriosa de la Guerra Fría, como lo manifiesta Luis del Pino en su reciente obra: “La dictadura infinita. La evolución autoritaria de un occidente cobarde y cansado de sí mismo” (La Esfera de los Libros, Madrid, 2022).

UNA INSOLITA CONFUSIÓN

Del Pino refiere que “tras la caída del Muro de Berlín se ha producido una metamorfosis de la izquierda por la que esta ha ido abandonando la reivindicación social y sustituyéndola por la reivindicación de los derechos colectivistas (los derechos de la mujer, de los inmigrantes, de las personas LGTBI) y por el ecologismo”, convertida en la única opción política de los perdedores de la globalización, salvo la atracción y aceptación del populismo de derecha. Añade: “Si tiras al suelo la bandera de las reivindicaciones sociales, otro vendrá que la recoja. Si el Frente Nacional es en Francia el partido más votado entre la clase trabajadora, o si Trump fue puesto en la presidencia por los obreros de Wisconsin, es porque la izquierda francesa y la izquierda americana dejaron hace mucho tiempo de ser rojas” [Op. cit.: 178 s.].

            Entonces, fracasados los viejos discursos, estamos ante una crisis de orden político-cultural, doctrinario o ideológico a la que responden las fuerzas, escuelas o corrientes tradicionales provocando una gigantesca  confusión e increíble  sincretismo cada vez más alarmante con la correspondiente expresión partidista. Y nada mejor que una campaña electoral, bajo una democracia convincentemente competitiva, para que se evidencie la crisis y, suele ocurrir, los prejuicios se impongan en el escenario con una resonancia magistral que no tardarán en ser respondidos por otros prejuicios, sobre todo alrededor del origen étnico.

            Giorgia Meloni, experimentada líder de Fratelli d'Italia para las elecciones parlamentarias en curso que podrían llevarla al poder, según las encuestas, recientemente indicó que en Venezuela hay millones de personas que mueren de hambre, son cristianos y “a menudo” de origen italiano y de necesitar inmigrantes hay que buscarlos en dicho país [https://www.instagram.com/reel/Chwot_JAgXs/?igshid=MDJmNzVkMjY%3D]. ¿Cómo interpretar adecuadamente un discurso que nos atañe un poco más, como país receptor de una fuerte inmigración italiana de varias décadas? ¿Es natural que indique algunas señas de identidad, como la religión y la italianidad de orígen? ¿Constituye una matización más de la derecha de varios extremos?

         Gracias a la amabilidad del amigo Luis Alfredo Velásquez, incansable coterráneo que tiene por desempeño los medios en Atlanta, en los últimos tiempos, hemos accedido a la prensa extranjera, y constatamos, por ejemplo, que lo dicho por la candidata apenas es el segmento de un mensaje más complejo orientado a tranquilizar al extranjero, a reiterar la defensa del interés nacional sin que signifique renegar de Europa, generando los comentarios propios de una campaña electoral en la que participa la otrora ministro de la Juventud de Berlusconi [Corriere della Sera, y La Repubblica, Roma,  26/08/2022]. Una nota editorial de [El País, Madrid, 26/08/22], nos ofrece una breve radiografía de las fuerzas que representa Meloni: “"El partido favorito en los sondeos es el ultraderechista Hermanos de Italia, liderado por Meloni. Surge de los rescoldos del posfascismo como heredero del Movimiento Social Italiano (MSI) fundado por los últimos líderes de la República Social de Saló del dictador Benito Mussolini.  En las elecciones de 2018, Meloni obtuvo un escaso 4% de los votos. Actualmente, podría alcanzar un 24%. Llega a la cita del 25 de septiembre tras un año y medio en la oposición cabalgando el descontento y en coalición con la ultraderechista Liga de Matteo Salvini y con el superviviente Silvio Berlusconi”, pudiendo sumar hasta un 45% de los sufragios. No obstante, lo señalado en torno a Venezuela es ya una convicción muy firme antes sostenida  que apunta a convicciones fuertemente emparentadas con el fascismo, abundando el registro en las redes al  respecto [por ejemplo, https://es.wikipedia.org/wiki/Giorgia_Meloni].

            Otro amigo, Guido Sosola, nos ha hecho llegar una importante bibliografía en la que destaca la propia Meloni con un libro publicado en 2021.  A modo de ilustración, expresamente señala que Italia debe mirar hacia América Latina gracias a los lazos culturales e identitarios que los caracterizan, como ha ocurrido con la España que ha cultivado esas relaciones con nuestro continente, llamando la atención sobre la situación económica y social prevaleciente en Venezuela y agravada por el Covid-19, generando una emergencia humanitaria con la huída de seis millones desesperadas por seguridad, alimentos, medicamentos y otras necesidades básicas; e indica que, entre las víctimas, hay muchísimos italianos, convertidos en refugiados olvidados, cristianos y de origen europeo  [Giorgia Meloni, “Io sono Giorgia. Le mie radici, le mie idee”, Rizzoli, Milano, 2021: 241 s.] (*).

LA PEZUÑA DEL FASCISMO

Agradecemos inmensamente la atención dispensada en el mundo sobre el caso venezolano, aunque somos cautelosos porque algunas posturas atentan contra caros principios y esconden determinadas estrategias políticas ce orden doméstico. Muy por buena intención que haya en relación a las declaraciones recientes de Meloni, obviamente nos preguntamos en torno a la suerte de los asiáticos y de los africanos que asedian desesperados a Europa, siéndoles quizá más fácil llegarle, como ha ocurrido con los venezolanos en Sudamérica a los que les es cada vez más difícil saltar la gigantesca muralla oceánica.

            Compartimos la preocupación en torno a la pretendida islamización no sólo del viejo, sino también del nuevo continente infiltrado por potencias extracontinentales, como Irán, y nuestra animadversión hacia el aborto; e, incluso, reacios a la llamada ideología de género, por estos años comprendemos la necesidad de reconocimiento de los sectores LGTB, asumiéndolo desde la perspectiva de la defensa de la dignidad de la persona humana.  Temas que se suponen monopolizados respectivamente por la ultraderecha y por la ultraizquierda, ilustran la confusión ideológica y el batiburrillo político acaso propio de los tiempos posmodernos.

            Meloni tiene el coraje de plantear abierta y tajantemente sus ideas [https://www.youtube.com/watch?v=_fTTYtyF5X4], y de comprometerse, o decir que se compromete, con posturas que la deslizan más hacia el centro político  [https://www.youtube.com/watch?v=iaSu8uFQm90], obvio en una contienda electoral.  Empero, llama la atención ya no sólo las relaciones bilaterales, sino la decidida incursión en una liga de partidos de inspiración fascista que va más allá del ámbito europeo [https://www.youtube.com/watch?v=xl0oLwxyP3w], posible mezcla de justos y de pecadores tanto como la de aquellas propuestas que lucen sensatas y actuales al lado de otras disparatadas e indignantes.

            “El antisemitismo y el racismo han regresado al centro del debate político, ya sea de un modo más implícito (en los medios tradicionales), ya sea de forma más explícita (en las redes sociales)”, gracias a los partidos de una derecha radical populista que, además, valga la curiosidad, están liderizados por mujeres, como es el caso de Meloni y los Hermanos de Italia,  Alice Weidel (AfD), Pauline Hanson (ONP), Pia Kjærsgaard (DF), Frauke Petry (AfD) y, por supuesto, Marine Le Pen (RN),  Barbara Pas (VB), o  Magdalena Martullo-Blocher (SVP) [Cas Mudde “La ultraderecha hoy”, Paidós, Barcelona, 2021: 105, 116]. Existe una novedosa dinámica política que esconde demasiado entre sus pliegues, en procura del partido-espectáculo en el que todo es válido para los más inconfesables propósitos.

            Vieja preocupación la nuestra, al régimen venezolano le interesa la existencia del fascismo como única alternativa  [https://www.youtube.com/watch?v=XQccTBfwrR8&t=181s], y mucho tememos que haya partidos fascistas en la oposición o supuesta oposición, o que estén derivando en sendas expresiones fascistas abandonados a las circunstancias, como algo irremediable. Por cierto, recuerdo que alguna vez, poco tiempo atrás, alguien nos lo planteó como la inevitable opción que, no faltaba más, inmediatamente rechazamos.  

(*)                “E l’Italia non può non guardare all’America Latina con la quale ha strettissimi legami culturali e identitari. I sudamericani si sentono naturalmente legati alla Spagna, per via del passato coloniale, e all’Italia, per i moltissimi nostri connazionali che nei secoli hanno plasmato quelle terre. Ma, mentre Madrid coltiva questi rapporti privilegiati, noi li trascuriamo del tutto. A volte addirittura tradendo chi in America Latina guarda all’Italia con speranza. Penso, tra gli altri, ai venezuelani che lottano contro il regime comunista e corrotto di Nicolás Maduro. La situazione economica e sociale del Venezuela è sempre più grave. A causa delle fallimentari politiche intraprese dai chavisti, aggravate dalla pandemia di COVID-19, è in corso una vera e propria emergenza umanitaria. Oltre sei milioni di persone sono già fuggite all’estero alla disperata ricerca di sicurezza, cibo, medicine e altri beni di prima necessità. Tra loro moltissimi italiani. Ma sono profughi dimenticati, scomodi per il mainstream, perché sono cristiani, di origine europea e scappano dal comunismo. Meglio voltarsi dall’altra parte”.Fotografía: Corriere della Sera, Roma, 26/08/2022.


29/08/2022

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY