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martes, 23 de julio de 2024

Abultado contraste

SE SOLICITA CONSULTOR POLÍTICO CON ORÁCULO PROPIO

Luis Barragán

La recta final de la breve y, algo dicho hasta la saciedad, atípica campaña electoral es la de un abultado contraste: el ventajismo oficialista demasiado obvio, pródigo en recursos materiales y simbólicos que son los del Estado, reforzado por sus excesivos agentes candidaturales de distracción, en beneficio del estelar Maduro Moros, frente a la modesta y genuina oposición – además - vituperada y perseguida, pero valiente y clarificadora, significativamente representada por Edmundo González, a quien – antes – nadie logró adivinar como el abanderado de las grandes mayorías deseosas de libertad y democracia; sólo bastó una limpia y reconocida trayectoria de servicio público para expresarlas y representarlas a cabalidad, perversamente bloqueada la opción ganadora de las consabidas primarias.   Y es que el desempeño e imaginación,  perseverancia y coraje de la oposición, ha compensado con creces la imposibilidad de contratar a grandes y sonoros asesores de campaña, imprimir y pegar los afiches tan elementales para la faena, contratar las grandes vallas, copar de avisos pagados a los medios, megafonear las calles al ritmo sofisticado y pegajoso de un costoso jingle, porque la realidad misma es la que está en campaña contra el gobierno,  hora por hora, día tras día,  facilitada con el cumplimiento espontáneo y creador de las líneas estratégicas básicas por una dirigencia dispuesta afrontar los riesgos, la irrupción de las multitudes en los más disímiles e irreprimibles espacios citadinos y rurales, el empleo de las redes digitales y el no menos intensivo de radio-bemba, la constante novedad noticiosa de los planteamientos de una candidatura y de quienes la impulsan interpretando un profundo sentimiento nacional, la hermandad que priva en un liderazgo local de proximidad y sintonía real con la ciudadanía.

La sobriedad y sencillez del candidato del consenso nacional no tiene comparación con la estridencia del continuismo gubernamental,  estampado en todos los postes y murales de pueblos y ciudades con un discurso vial que despliega sus contradicciones a medida que los recorremos: llama a tener fe, fe ciega y sin obras para otro interminable período, al mismo tiempo que el candidato y presidente en ejercicio incurre en una circunstancia completamente inédita, como la de promover a una específica empresa comercial de transportación pública.  De los legítimos mandatarios nacionales del siglo XX, nunca reelegidos inmediatamente, ninguno hizo algo semejante, pues, algo muy distinto fue la inauguración de un parque industrial de una fuerte inversión pública y muy otra que publicitaran una marca en particular, por ejemplo.

Lo acaecido recientemente en la sede de la Universidad Central tras recibir y escuchar al candidato presidencial de la oposición, catalogado de “asalto” por calificados voceros del partido de gobierno, lejos de confundir a la opinión pública, la actualizó inesperadamente respecto al gravísimo problema del aula superior en Venezuela.  La determinación de realizar el exitoso acto en la sede de Villanueva, siendo tan evidente el entusiasmo del estudiantado, envió una poderosa señal a la ciudadanía que no se dejó intimidar por la contra-campaña oficial y oficiosa de una desautorización rectoral, nunca aclarada por esa autoridad, y diluida a través de un comunicado de la instancia que agremia a los rectores venezolanos.

Fácil de apreciar el señalado ventajismo, la abundancia de recursos, medios y productos de la candidatura oficialista, no guarda proporción con los pobres resultados en las demostraciones de calle y los estudios de opinión, elevando así los costos materiales y aún más los políticos de una obcecada permanencia en el poder.  No ha permeado en el precario mercado electoral siquiera la idea del ”gallo pinto” que, por una parte, luce como una severa advertencia para los aliados que supieron de la suerte del gallo rojo, símbolo del PCV que faltaba por judicializar para garantizar su apoyo; y, por otra, lejos de compensar las fallas, les agrava la propia situación política con la abierta persecución y represión de los dirigentes, activistas y espontáneos e inocentes colaboradores de una oposición accesible.

Descartada la posibilidad  de una discusión un poco más libre y fluida en los comandos del continuismo, sólo resta aceptarlo y apelar al esoterismo en el esfuerzo tardío de corregir el curso de la campaña que le ha sido tan desfavorable.  Segura la derrota electoral, otro tipo de consultante quizá se imponga y satisfaga a los gobierneros. 

Fotografías: LB (CCS, 14/05/24). 

23/07/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/se-solicita-consultor-politico-con-oraculo-propio/

domingo, 18 de febrero de 2024

De la improvisación electoral

ANTE LA REALIDAD TREPIDANTE

Luis Barragán

Gravemente agudizado el fenómeno en la última década, luce evidente el retroceso político que hemos experimentado en el desarrollo de las campañas electorales de cualesquiera niveles. Sobre todo, las del oficialismo ha compensado sus fallas y deficiencias gracias a los inmensos recursos económicos de los que ha dispuesto, despilfarrándolos y apropiándose al mismo tiempo de los recursos simbólicos del Estado, en detrimento de una oposición de tan precarios medios disponibles que, además, inevitable, recrea sus propias limitaciones.

Únicamente posible en los comicios libres y altamente competitivos,  a partir de 1958 supimos de una rica experiencia de campañas cada vez más especializadas, eficaces y creadoras, contando con asesoría nacional o internacional, frecuentemente ejemplificada por la reiterada estigmatización de Carlos Andrés Pérez como el ministro-policía y asesino convertido en el exitoso hombre que camina para una democracia con energía, en 1973. Valga la paradoja, el asunto escondía una realidad: los acusadores fueron los que antaño - absurda e innecesariamente - emplearon a fondo la violencia, todavía hoy defendidos por quienes pregonan la paz con el puño cerrado.

Específicamente, las campañas electorales para la presidencia de la República gozan de una particular naturaleza, sentido, despliegue, alcance y consecuencias. Todo aquél que, desde temprana edad, se ha contado como dirigente estudiantil, o ha medido sus no menos legítimas aspiraciones en los ámbitos partidistas, gremiales o vecinales,  entre otros, por lo menos intuye, que las presidenciales reclaman percepción, ingenio, lenguaje, cohesión, disciplina y coraje para rivalizar en el mercado político, expresión – por lo demás – muy limpia y contrastante con su desenfadada negación, inherente a todo autoritarismo o totalitarismo.

Obviamente, bajo los regímenes de fuerza que simulan la selección popular de los titulares de los órganos del Poder Público,  añadida la llamada fórmula del autoritarismo competitivo, el mensaje tiende a ser más elemental, simple, maniqueo y brutal, perdiendo complejidad y novedad estratégica. Ocurre con los socialistas de este siglo que se ha traducido en el desaprendizaje de sus disidentes, adversarios y oponentes: para aquellos, la improvisación tiene por inmediata compensación el uso y abuso de una hegemonía, y, para éstos, resulta incomprensible y también imperdonable, porque – conscientes de la realidad que trepida - deben ser capaces de concebir e implementar una campaña que le dé identidad y empuje para la inmediata construcción del consenso necesario y ganador.

Suele equivocadamente asimilarse a la mera o vulgar publicidad de un detergente, como si el mercadeo político no tuviese la peculiaridad universal que lo distingue de otras faenas.  Hay giros verbales, imágenes, estribillos,  movimientos, colores, sonidos, fuentes y hasta puntos de letras, que nos avisan y convencen de encontrarnos ciertamente bajo una organizada promoción electoral, aún sin el calendario correspondiente, Sin embargo, podemos advertir, parte de la improvisación electoral, es la de proclamar formalmente toda aspiración, sin el indispensable y correlativo esfuerzo de promoción.

Por supuesto, generalizando, las campañas electorales son de elevados costos económicos, pero éstos tienden a reducirse, en medio de las peores condiciones, como la (auto)censura y el bloqueo informativo, con el desempeño mismo de los aspirantes y sus colaboradores, capaces de intuir o de saber que se requiere de una estrategia cónsona con las herramientas correspondientes. En tiempos remotos, las secretarías de propaganda de los partidos y un sector concreto del comando de campaña que, desde un primer instante, ha de existir superlógicamente, fundamentaban y encaraban el asunto antes de que llegaran los legendarios consultores extranjeros, como  Joe Napolitan y David Garth, o contasen con los del patio, aparentemente ahora escasos, entre otros motivos, porque recibir o, peor, dictar clases de pregrado o postgrado en comunicación política, no hace a todos aptos para tan delicada, puntual y exigente asesoría.

Valga recordar que hubo un enorme interés en la materia, cautivando a venezolanos que ejercieron antes la política, y, después, descubrieron su vocación y talento para la consultoría, con una importante y acumulada experiencia en el exterior, permitiéndonos mencionar a contemporáneos como Max Guerra, Pedro Silva Agudelo, Orlando Goncalves, Carlos Alberto Escalante,  Carlos Masini y Mercedes Elena Bello.  Luego, es necesario reivindicar un oficio tan asociado a la democracia liberal, trastocado en un indicador notable y confiable de sus éxitos y fracasos.

Fotografía: LB.

18/02/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/02/18/luis-barragan-ante-la-realidad-trepidante/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY