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lunes, 30 de septiembre de 2024

Del instante revelador

ÓSCAR ARNAL Y LA MENTIRA PULVERIZADA

Luis Barragán

Mentir con el empleo descarado de la fuerza, es simple y cobardemente mentir. Además,  el asunto está en que la modalidad no tiene garantía alguna de impunidad.

Dirigente político y amigo de varias décadas, Óscar Arnal acudió a la entrevista pautada por un canal privado de televisión asociado a los intereses gubernamentales. E, inevitable, surgió el tema de las consabidas actas electorales.

El entrevistado respondió rápida, tajante y directamente, tomando los datos suministrados por el entrevistador que no pudo negar el lugar donde sufragó, los resultados arrojados por la mesa correspondiente, y la prontitud de la respuesta que dio la aplicación digital muy antes de ir a la publicidad. Así, quedó pulverizada la mascarada oficialista en un instante revelador, eficazmente pedagógico, e inesperado para los más rigurosos censores.

De un imposible silenciamiento del problema, dio ejemplo el espacio televisivo en cuestión. Un modelo novedoso de dictadura al que le ha faltado nombre, esto es, ciencia social que mejor precise su naturaleza y alcances, queda al descubierto por la espontaneidad, serenidad y habilidad natural de Óscar, militante de la verdad ciudadana.

Cosa de segundos, presumimos la inquietud, nervio e incomodidad propagada detrás de las cámaras, autorizada por las milésimas de perplejidad que dibujó el rostro del periodista quizá esperando el auxilio automático del director de la transmisión.  No cuesta nada imaginar, en tiempo real, el tamaño de la verdad que recorre palmo a palmo, vigorosa y pujante todo el país, desde los más apartados caseríos hasta las más complicadas metrópolis, sobre lo ocurrido el 28 de julio.

A estas alturas del siglo, nos resistimos a las mentiras depredadoras, brutales y ruines del poder establecido que inexorablemente termina mintiéndose a sí mismo. Y es que el obstinado hábito, el de mentir mintiéndose, se convierte en tragedia incluso para los inocentes seguidores que les van quedando, tarifadas sus ilusiones, añadidos los cuadros locales y de todo nivel del oficialismo, tan sabedores de lo acaecido como el que más.

Hubo una mejor administración de la farsa, compleja, sofisticada y hasta seductora que contrasta con la de un presente de absoluta sinceridad y desvergüenza. A la hora de la verdad, antaño, cualquiera de los farsantes podía pasar por inocente; hogaño, lo dudamos.

Captura de pantalla: https://x.com/ConstitucionalU/status/1839586963562606671

Collage: LB. 

01/10/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/oscar-arnal-y-la-mentira-pulverizada/

viernes, 27 de septiembre de 2024

Tempestades dentro de la tempestad

 

EL MUNDO, Madrid, 27/09/2024.

Una metáfora

DERRIBAR LAS ESTATUAS DE CHÁVEZ

Hilda Landrove (*)

Un día después de las elecciones del domingo 28 de julio en Venezuela, una imagen regresa una y otra vez: una estatua de Hugo Chávez con la nariz y la boina rotas es golpeada por alguien con rostro y cabeza cubierta, que deja caer una mandarria sobre el duro material del monumento. Un fondo azul imprime a la imagen la iconicidad suficiente para convertirse en tendencia en el mundo virtual y dotar a los sucesos del día, de otra manera difíciles de capturar en conjunto, de un sentido cabal: los manifestantes venezolanos rechazan no solamente la imposición de un nuevo período de gobierno de Nicolás Maduro por la vía del fraude, sino también el ideario del chavismo, que los condujo a este momento.

Las estatuas materializan la idea del cuerpo político, una antigua metáfora que permitía imaginar la entidad política en una forma humana emblemática. La metáfora, tan socorrida en el medioevo, fue dejando de tener sentido a medida que, pasados los tiempos de los absolutismos, las entidades políticas se centran más en las articulaciones de sus miembros que en la morfología final del conjunto. Pero siguen siendo importantes aun cuando la discrepancia entre el cuerpo materializado en bronce –o mármol o algún otro material que resista la intemperie– y el cuerpo político que pretende representar sea un abismo insalvable.

Tal discrepancia es siempre salvada por la representación individual: la imagen individual del gobernante alude también a sus gobernados, no importa la forma que tenga la entidad sobre la que gobierne, o a la que dote de un propósito, o a nombre de la cual intente una transformación radical. La individualidad persistente de las estatuas de héroes y próceres puede sugerir lo contrario, pero su capacidad de funcionar como símbolos demuestra que no se trata nunca únicamente de ellos. Así, una puede ver una estatua de un prócer de la independencia, y lo que ve no es ya el prócer sino los valores del mundo que quiso construir. Pero cuando el prócer en cuestión ha buscado ejercitar la idea de una entidad homogénea, moldeada y guiada por el líder, la antigua pulsión de convertir a la entidad política en un solo cuerpo alcanza su forma más terminada. El líder termina en la estatua, no hay espacio para más: él es el pueblo al que conduce, después de deglutirlo.

Hasta la noche del lunes 29 ocho estatuas habían sido derribadas en Venezuela. Al menos dos de ellas habían sido arrastradas (una completa; de la otra, la cabeza). Tres de ellas, en lugares que habían sido bastiones del chavismo: La Guaira, Falcón y Guárico. El derribo de estatuas de Chávez no es, sin embargo, una acción recién incorporada al repertorio de la manifestación en Venezuela. Hasta el 2019, once estatuas habían sido atacadas, varias de ellas durante las manifestaciones de 2017; quemadas, sacadas de su base y lanzadas contra el suelo, una desaparecida, otra decapitada.

Ese es precisamente el objeto de las estatuas: permitir que los espectros orbiten sobre el legado para que transfieran a ese legado la inmovilidad del gesto pétreo. Nadie emplaza una estatua pensando en que será derribada, aunque termine justamente siendo ese el destino de esos seres sordos y silentes pero despiertos a través de la correspondencia entre cuerpo petrificado y presente político.

Las estatuas tienen, sin duda alguna, un simbolismo que va más allá de la figura particular representada, aunque la elección de la figura representada sea en sí misma fundamental. No cualquiera se gana esa especie de pase a la posteridad mutando de cuerpo y respaldado por un inmenso aparato de producción de iconografía patriótica. Sin embargo, hasta en eso hay diferencias. El Estado del todo –como denominó Taussig al Estado atrapado en su propia compulsión de homogenizar y totalizar– puede elegir eternizar a su figura cimera concentrándose en una única representación, que acapare el talento, los recursos y la atención de los espectadores, o puede tender a la serialización o la producción en masa. Un ejemplo clásico de la producción en masa son los bustos de Martí producidos en Cuba para que ocupen los patios de cada escuela y presidan los sitios solemnes de la ritualidad revolucionaria. Otro grado de serialización, que no llega a la reproducción seriada y vuelta portátil que encarna un busto, lleva a un escritor en 1949 (citado en Taussig) a describir la profusión de estatuas de Bolívar: “A veces ha de parecer que todo el país se ha convertido en un mausoleo con estatuas del Libertador que, como clavos, aseguran rotunda y macizamente el Estado del todo”.

En la Venezuela poschavista la serialización llevó a producir estatuas en una cantidad que el frenesí por reproducir tridimensionalmente la imagen del líder después de su muerte parecía responder a un angustioso intento de recuperar su presencia, aunque fuera por la vía de la magia simpatética. La serialización en la fabricación y ocupación del espacio público de las estatuas de Chávez llegaba a un mundo en el que la multiplicación de la imagen lograba probablemente el efecto contrario: hacer del cuerpo materializado un espectro. Ese es precisamente el objeto de las estatuas: permitir que los espectros orbiten sobre el legado para que transfieran a ese legado la inmovilidad del gesto pétreo. Nadie emplaza una estatua pensando en que será derribada, aunque termine justamente siendo ese el destino de esos seres sordos y silentes pero despiertos a través de la correspondencia entre cuerpo petrificado y presente político.

El simbolismo de la estatua va tomando forma, cargándose de sentido a medida que, tiempo mediante, los efectos de la acción del representado van diluyéndose. Antes de llegar a ese punto, el poder de una estatua es más que simbólico, se trata efectivamente de un cuerpo con poder, que no basta con eliminar de la posición desde la que mira pasar el mundo que ha abandonado.

Por una parte, el cuerpo de la estatua es un cuerpo sustituto. Él es la expresión tangible de cosas más abstractas (ideales, promesas de futuro) cuyas consecuencias son crudamente tangibles y han resultado ser, a menudo, contrarias a las pontificaciones que se hacían en nombre de un bien mayor. Esas realidades, puestas ahí intencionalmente, requieren de la destrucción del cuerpo que las contiene. De modo que tumbar a Chávez, martillarlo, arrastrarlo, no es solo una acción de contenido simbólico que intenta destronar a otro contenido simbólico, aunque sea en el registro de la metáfora política donde podamos comenzar a leerlo. Si fuera únicamente eso, no se pondría en ese gesto tanto esfuerzo, no involucraría tanta fuerza, no requeriría de los epílogos en los que, no bastando haberlo tumbado, es todavía necesario arrastrarlo o decapitarlo.

Se trata por supuesto de un performance político porque en su centro hay una metáfora, un “como si”; se derriba una estatua como si se derribara un gobierno, se derriba una estatua como si fuera un cuerpo físico. La estatua, que puede funcionar como espectro, como maestro de ceremonias de la ritualidad del Estado, o como símbolo se vuelve, en la performance colectiva de su derribo, un receptáculo de la ira deconstructiva iconoclasta. Pero que sea un performance no quiere decir que se trate de una farsa. Significa únicamente que la acción se produce en el registro de la acción mediada por un cuerpo que es real y es a la vez una metáfora materializada, y que, al operar en ese registro, puede producir nuevas significaciones. La catarsis que acompaña a la acción es real, tanto como lo es la liberación del embrujo de ese cuerpo pesado atravesado a la vista y el espacio. Remover una estatua no es solo un gesto simbólico de rebelión contra lo que ella significa y una reinterpretación del sentido que la vuelve insoportable a la vista. Es nulificar el poder espectral que contiene, para que otros significados puedan habitar el espacio, aún sin cuerpo.

Es la reafirmación de una voluntad de vida. Como escribía Taussig sobre la producción de imaginería en el Estado del todo, “la característica primordial del fetiche [es] registrar la representación antes que el ser representado, el modo de significación a expensas del objeto que está siendo significado. Las estatuas, así petrificadas, y más enfáticamente los dibujos de las estatuas, engendran cierta magia de muerte que establece una concordancia entre la metaimagen y el poder de los espíritus”. Es esa magia de muerte, que habita en la maquinaria de la imposición dictatorial, con todo y sus símbolos, lo que quiere ser derrocado con la destrucción de sus fetiches.

(*) 

28/08/2024:

https://tropicoabsoluto.com/2024/08/28/derribar-las-estatuas-de-chavez/

Gráfica: https://x.com/MinMedio/status/1818054906185478532. Cfr. https://www.infobae.com/venezuela/2024/07/30/videos-asi-fueron-derribadas-las-estatuas-de-hugo-chavez-en-varias-regiones-de-ven.

domingo, 25 de agosto de 2024

Ya afónicos

¿HABLAR POR HABLAR?

Luis Barragán

Muy consabidas las difíciles circunstancias actuales que tienen por síntesis el fraude, se impone la reflexión y la acción política de una oposición de clara vocación y mentalidad democrática.  Facetas que deben apuntar a un limpio trazado estratégico que compete al liderazgo disponible, entendiendo por tal al que históricamente tenemos y no otro, por mucha admiración y devoción que sintamos respecto a muchos de los que forjaron al país en tiempos ya remotos.

Existe una justificada indignación y profunda rabia, pero también observamos el testimonio escrito de una enfermiza quejumbre que, al mismo tiempo, poco aporta a ese ejercicio de reflexión que deseamos, aún limitados por la (auto)censura.  Peor, suele pasar por análisis político la cómoda exaltación de la candidatura presidencial de Edmundo González y de todos los que directa e indirectamente y, de un modo u otro, contribuimos a ella, cuando es ya otra y distinta la coyuntura planteada.

Salvo honrosas excepciones, se nos antojan inservibles la trillada lisonja y las fáciles conjeturas de opinantes, opinadores u opinativos que, algo inevitable, sugieren y desembocan en soluciones de autómatas, mágicas y automáticas. Entonces, así, no luce tan obvia la distinción entre el comentario estratégico de un determinado evento deportivo, en relación al curso de una realidad política que es algo más que un espectáculo.

Se mantiene en pie la moral del pueblo venezolano, portador de firmes razones y propósitos de un transparente sentimiento.  Y es válido preguntarse, por ejemplo, si hablar por hablar es la solución, en lugar del planteamiento político, específico, concreto y, en todo lo posible, novedoso.

Nadie duda de las iniciativas, sacrificios y empeños que las grandes mayorías de los venezolanos aportaron a favor de la candidatura presidencial, manteniendo vivo el ideario democrático, pero ya entramos en otra etapa que ha de significar la esperada y definitiva reconstrucción del quehacer político en el país. Hasta nuevo aviso, quehacer que tiene características muy propias que huelgan comentar.

25/08/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/08/25/luis-barragan-hablar-por-hablar/

Fotografía: LB (CCS, 21/03/2022). 

lunes, 5 de agosto de 2024

Llaves y puertas

VISADO CIUDADANO

Luis Barragán

Obvio, las duras y consabidas circunstancias que atravesamos impiden el ejercicio un poco más sereno de reflexión en torno a los exitosos resultados electorales de la oposición convincentemente democrática.  Presiones y tensiones naturales, al lado de las artificialmente creadas por el continuismo, obligan a dar específicas respuestas políticas inmediatas, diferido el análisis de fondo que también habrá de ocupar a los académicos – ojalá – prontamente.

Entre varias, una de las facetas a destacar habla de la claridad, consciencia y persistencia del venezolano bastante o demasiado subestimado en términos de compromiso y civismo, como si fuese un extraterrestre al mismo tiempo indolente e indoloro. La apuesta oficialista por los procesos plebiscitarios del presente siglo, estuvo perennemente anclada a la gigantesca confusión y distracción del electorado que, todo lo contrario,  identificó frecuente y certeramente al abanderado presidencial de una oposición despreciada dizque por “escuálida”, término devenido misil psicológico de acomplejamiento, miedo y frustración. No obstante, misil que causó sus estragos, lució insuficiente para detener el reconocimiento y el respaldo que las grandes mayorías dieron en cada ocasión al abanderado.

Huelga comentar el origen de la candidatura y el  desempeño de Edmundo González vencedor, pero es necesario acotar que voces distintas a las mercenarias de costumbre, creyeron que nunca prosperaría porque no se le conocía con antelación en la más amplia opinión pública. Y, a pesar del candidato oficial y de las restantes fórmulas de distracción,  la opción opositora real y concreta finalmente destacó y se impuso limpiamente.

Hubo confianza y disciplina de una ciudadanía que sintonizó plenamente con la coyuntura y, aun siendo tan breve la campaña, de lo que supo y sabe de un González honesto, valiente, modesto con una larga trayectoria como servidor público, fue suficiente para visarlo.  Tradujo una importante madurez cívica de la población a la que definitivamente no le ha dado alcance la prédica del socialismo del siglo XXI, por la supervivencia de una mínima cultura democrática, además de la comprensión y cumplimiento de una literal y consensuada línea política.  

El fenómeno es propio de la resistencia esgrimida frente a regímenes de fuerza todavía novedosos, como el que padece Venezuela. Lo ocurrido con la candidatura de la genuina oposición, ofrece las llaves no sólo para la actualización de una adecuada, urgida y necesaria perspectiva académica, sino del debate político mismo que, en medio de los peligros, ha de darse trazando el periplo de una gesta histórica.  

Collage: LB. 

06/08/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/visado-ciudadano/


martes, 23 de julio de 2024

Abultado contraste

SE SOLICITA CONSULTOR POLÍTICO CON ORÁCULO PROPIO

Luis Barragán

La recta final de la breve y, algo dicho hasta la saciedad, atípica campaña electoral es la de un abultado contraste: el ventajismo oficialista demasiado obvio, pródigo en recursos materiales y simbólicos que son los del Estado, reforzado por sus excesivos agentes candidaturales de distracción, en beneficio del estelar Maduro Moros, frente a la modesta y genuina oposición – además - vituperada y perseguida, pero valiente y clarificadora, significativamente representada por Edmundo González, a quien – antes – nadie logró adivinar como el abanderado de las grandes mayorías deseosas de libertad y democracia; sólo bastó una limpia y reconocida trayectoria de servicio público para expresarlas y representarlas a cabalidad, perversamente bloqueada la opción ganadora de las consabidas primarias.   Y es que el desempeño e imaginación,  perseverancia y coraje de la oposición, ha compensado con creces la imposibilidad de contratar a grandes y sonoros asesores de campaña, imprimir y pegar los afiches tan elementales para la faena, contratar las grandes vallas, copar de avisos pagados a los medios, megafonear las calles al ritmo sofisticado y pegajoso de un costoso jingle, porque la realidad misma es la que está en campaña contra el gobierno,  hora por hora, día tras día,  facilitada con el cumplimiento espontáneo y creador de las líneas estratégicas básicas por una dirigencia dispuesta afrontar los riesgos, la irrupción de las multitudes en los más disímiles e irreprimibles espacios citadinos y rurales, el empleo de las redes digitales y el no menos intensivo de radio-bemba, la constante novedad noticiosa de los planteamientos de una candidatura y de quienes la impulsan interpretando un profundo sentimiento nacional, la hermandad que priva en un liderazgo local de proximidad y sintonía real con la ciudadanía.

La sobriedad y sencillez del candidato del consenso nacional no tiene comparación con la estridencia del continuismo gubernamental,  estampado en todos los postes y murales de pueblos y ciudades con un discurso vial que despliega sus contradicciones a medida que los recorremos: llama a tener fe, fe ciega y sin obras para otro interminable período, al mismo tiempo que el candidato y presidente en ejercicio incurre en una circunstancia completamente inédita, como la de promover a una específica empresa comercial de transportación pública.  De los legítimos mandatarios nacionales del siglo XX, nunca reelegidos inmediatamente, ninguno hizo algo semejante, pues, algo muy distinto fue la inauguración de un parque industrial de una fuerte inversión pública y muy otra que publicitaran una marca en particular, por ejemplo.

Lo acaecido recientemente en la sede de la Universidad Central tras recibir y escuchar al candidato presidencial de la oposición, catalogado de “asalto” por calificados voceros del partido de gobierno, lejos de confundir a la opinión pública, la actualizó inesperadamente respecto al gravísimo problema del aula superior en Venezuela.  La determinación de realizar el exitoso acto en la sede de Villanueva, siendo tan evidente el entusiasmo del estudiantado, envió una poderosa señal a la ciudadanía que no se dejó intimidar por la contra-campaña oficial y oficiosa de una desautorización rectoral, nunca aclarada por esa autoridad, y diluida a través de un comunicado de la instancia que agremia a los rectores venezolanos.

Fácil de apreciar el señalado ventajismo, la abundancia de recursos, medios y productos de la candidatura oficialista, no guarda proporción con los pobres resultados en las demostraciones de calle y los estudios de opinión, elevando así los costos materiales y aún más los políticos de una obcecada permanencia en el poder.  No ha permeado en el precario mercado electoral siquiera la idea del ”gallo pinto” que, por una parte, luce como una severa advertencia para los aliados que supieron de la suerte del gallo rojo, símbolo del PCV que faltaba por judicializar para garantizar su apoyo; y, por otra, lejos de compensar las fallas, les agrava la propia situación política con la abierta persecución y represión de los dirigentes, activistas y espontáneos e inocentes colaboradores de una oposición accesible.

Descartada la posibilidad  de una discusión un poco más libre y fluida en los comandos del continuismo, sólo resta aceptarlo y apelar al esoterismo en el esfuerzo tardío de corregir el curso de la campaña que le ha sido tan desfavorable.  Segura la derrota electoral, otro tipo de consultante quizá se imponga y satisfaga a los gobierneros. 

Fotografías: LB (CCS, 14/05/24). 

23/07/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/se-solicita-consultor-politico-con-oraculo-propio/

miércoles, 17 de julio de 2024

¿Issue electoral?

UNIVERSIDAD Y CIUDADANÍA

Luis Barragán

En las sociedades libres, toda campaña electoral de la oposición es actualizadora.  Obliga al gobierno a explicar una realidad problematizada, aunque haya olvidos y manipulaciones.

La universidad venezolana ha sufrido y mucho en el presente siglo, caricaturizada por el régimen. Ha sido difícil, duro y arriesgado, denunciar sus realidades.

El régimen implementó distintas estrategias de neutralización que no significó necesariamente la persecución, exilio o aprehensión de sus más destacados dirigentes que, por supuesto,  hubo. Contó también con el silencio, el oportunismo, la complicidad de muchos actores que todavía guardan un extraordinario silencio, o procuran que obviemos las idas para dialogar a Miraflores, demostrando – por lo demás – el fracaso ya previsto de una fórmula tan manida.

El domingo próximo pasado, la plaza cubierta de la Universidad Central de Venezuela fue escenario de un formidable, nutrido y entusiasta encuentro del estudiantado con el candidato del consenso nacional, Edmundo González.  Así, la casa de estudios, violentada por todos estos años, incluyendo una gama de detonaciones que dañaron la estructura misma de sus instalaciones, o la incursión directa de los llamados colectivos armados, supo recientemente de un hermoso acto de civismo que significa el despertar de una promoción generacional que exige libertad y democracia.

Por cierto, dirigentes de la federación de centros, luego de tomar todas las previsiones del caso, informaron responsablemente a la opinión pública que el patrimonio arquitectónico fue escrupulosamente respetado, contrariando así la versión de una supuesta afectación que corrió con una intención nada inocente. Voces éstas, igualmente silentes ante la precariedad de la planta física de dos décadas y tantas, por la falta del debido presupuesto que auspició y sigue auspiciando el desinhibido intervencionismo gubernamental para la remodelación masiva de los espacios; o ante el robo confeso de una monumental pieza artística en tributo de María Lionza, por citar apenas un caso.

Además, surgieron aquellos que interpretaron absurdamente el acto, como lesivo a la autonomía universitaria,  forzando el recuerdo en las redes digitales de los eventos que protagonizó Hugo Chávez en la ciudadela de Villanueva, al igual que en la sede de la Universidad Simón Bolívar.  Peor, confundida la autonomía con el principio de inviolabilidad del recinto universitario, improvisando un alegato pretendidamente jurídico, sectores oficiales y oficiosos que cuestionaron y condenaron el acto en cuestión con una conveniente timidez, en el fondo, insisten en que el problema de la universidad es estricta y eminentemente universitario y sus soluciones pueden arribar con independencia del gravísimo contexto nacional. Vale decir, que no se percatan o juran no percatarse de la depreciación de la universidad como valor, el terrible y dramático empobrecimiento del profesorado y del estudiantado mismo que incentiva la deserción, y el papel que le asigna un contrato colectivo que no involucró realmente a comunidad universitaria alguna, ignorados sus legítimos gremios.

Por consiguiente, en su sentido más amplio y auténtico, niegan la política, el ejercicio ciudadano y la política universitaria, pasando por gremialistas aquellos que, apenas, cual calendario de evasiones, recuerdan que sus agremiados no ganan un salario suficiente y listo.  Procuraron no decir nada y nada dijeron, a raíz de los acontecimientos suscitados en Caracas el domingo 14 de los corrientes, aunque seguramente prevén un reacomodo que exigirá de otras tácticas y estilos cuando Edmundo González inicie la transición democrática en Venezuela.

Demasiado grave entre otros tanto o más graves aún, el problema universitario en Venezuela  había pasado por debajo de la mesa hasta que el acto en cuestión puso sobre el tapete sus múltiples facetas, aristas y empeños. Ganarle al oficialismo significa, no hay otro modo, hacerle una verdadera oposición y ésta, en el curso de la atípica campaña electoral, inevitablemente nos actualiza, aunque haya los que desean urgentemente apaciguar el asunto, añadido el gobierno mismo que sabe que tiene todas las de perder; empero, y todo es posible, remodelada la ucevé, nada extrañará que Nicolás Maduro visite la sede antes del 28 de julio y ponga  en tres y dos al actual rector.

Hubo y habrá universidad en Venezuela, victorioso Edmundo González. Hubo y habrá futuro, con una generación que no ha de temerle a su definitiva ciudadanización. Vale decir, a la política que es, por definición, política democrática.

Fotografías: LB (CCS, 14/07/24) y Pedro Rances Mattey / Anadolu / Getty Images (https://www.cnn.com/2024/07/16/americas/arbitrary-detentions-venezuela-election-ngo-intl-latam/index.html)

17/07/2024:

https://guayoyoenletras.net/2024/07/17/universidad-y-ciudadania/

martes, 2 de julio de 2024

Focus groups

¡NINÍES DEL MUNDO, ÚNANSE A LA CAUSA DE LA LIBERTAD!

Luis Barragán

En nuestro país faltan servicios fundamentales, como el de suministro de agua y el de electricidad.  Lo sabemos, porque – sencillamente – los hubo en abundancia y, además, una determinada y también prodigiosa tradición oral impide que las más recientes generaciones sean engatusadas de acuerdo al canon.

Por ello, pudiendo citar infinidades de casos semejantes,  esta peor calidad de vida, al menos, no autoriza a probar una absurda postura neutral en las venideras elecciones presidenciales. Ciertamente, una minoría, según los estudios de opinión, existe una tendencia a la neutralidad pueril hábilmente cultivada e inducida por el régimen, pues, a quienes deseen acceder a sus prebendas, les abre la ancha vereda del oportunismo que irremediablemente conduce al precipicio del consabido y monumental fracaso del socialismo del siglo XXI.

Política ni moralmente, pueden sentirse conminados a sufragar por el gobierno aquellos que acceden a una precaria y agorgojada bolsa de alimentos, cerrado y escaso el ambulatorio más próximo, y que, faltando poco,  desesperan por un empleo digno, extrañando a los más cercanos familiares que la situación – ya de años - obligó a emigrar. Tienen plena consciencia de la realidad que los atenaza cruelmente, a través de la represión que la sincera como nunca antes.

Quizá un antiguo entusiasta, ahora, francamente decepcionado, el conductor de la buseta que lidiaba con el ya injustificado tráfico capitalino, confesó que no votaría por Nicolás Maduro y tenía dudas en hacerlo por Edmundo González, ni siquiera por representar el pasado, conforme a la prédica oficialista, sino porque – palabras más, palabras menos – nos puede entregar al imperio neoliberal del norte; entonces, optaría por un tercer candidato así fuere – dicho textualmente -  alacrán. El caluroso recorrido pausado por la lluvia pertinaz y los huecos que ella burlonamente esconde, fue animado por una polémica de la que pacientemente tomó nota el suscrito: la casi y contrapunteante totalidad de los pasajeros de una ruta de la clase media venida a menos, argumentó a favor de Edmundo, confesando algunos que fueron niniístas e, involuntariamente, favorecieron a Maduro y a los colaboradores de una supuesta oposición;  la hipoteca más grande que heredaremos será con China y Rusia, y, finalmente, Edmundo tiene la experiencia necesaria para iniciar una transición hacia el mercado y, así, nos emparejaremos con los países del primer mundo al que antes prácticamente le pisábamos los talones (SIC).

Podemos afirmar que fue un excelente y gratuito focus groups, en el que, igualmente, destacó una jubilada de tono universitario, recordando que el diccionario de la corrupción de Ruth Capriles se quedó tan chiquito que cualquiera tendría ahora miedo de publicar algo parecido y mucho más grande, y, es más, tampoco hay agua ni luz para seguir soportando más esta vaina. Finalizando,  antes de llegar a nuestra parada, el sonriente chofer expresó que todos los indecisos deben unirse para ganarle a Nicolás con Edmundo, los que están aquí y los que están afuera. Y prosiguieron el bullicioso recorrido, mientras la llovizna desaparecía risueñamente cayendo la tarde.

Fotografía: Clínica Leopoldo Aguerrevere (CCS,  17/06/2024). 

02/07/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/ninies-del-mundo-unanse-a-la-causa-de-la-libertad/

https://www.costadelsolfm.org/2024/07/02/luis-barragan-ninies-del-mundo-unanse-a-la-causa-de-la-libertad/

martes, 18 de junio de 2024

Ventanales

LA VENEZUELA DEL TOBOSO

Luis Barragán

Cada vez más, resulta difícil a los sectores oficialistas, beneficiarios inmediatos de la situación generada en todo el presente siglo, edulcorar la catástrofe aún frente a los grupos subalternos que tienen por único mandato y posibilidad el de sobrevivir a través del ejercicio represivo y encubridor, excepto huyan al extranjero. Caso éste en el que preferirían no colaborar más con el régimen, aunque el oficio pudiera alcanzar otras dimensiones allende las fronteras, en circunstancias más promisorias para las minorías domiciliadas en los paraísos fiscales.

El libreto electoral del régimen ha sido por siempre el mismo, poblado de eufemismos que juran darle visos de novedad a la versión idílica que tienen del país en los numerosos eventos plebiscitarios que ha acumulado para romper sus marcas ante otros regímenes afines. Aquella envejecida consigna inaugural de la Venezuela que ahora es de todos, doblada por lemas semejantes y acordes a los estudios de opinión, aterrizan en una interpretación del país feliz y agradecido, dispuesto al combate en defensa del socialismo que las grandes mayorías descubrieron, padeciéndolo, como una radical experiencia desigualadora que contrasta radicalmente con los tiempos en los que, al menos,  hubo libertades para quejarse.

Valga el ejemplo, la data levantada en mayo del presente año, por el Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria y Nutrición (OVSAN), revela una realidad que el lenguaje del poder oculta, banalizándola, representada por el ya clásico emblema mesocrático del profesor de una extraordinaria formación técnica y académica con un precario y lastimoso ingreso real que lo obliga a incursionar en la muy ruda y competida – mas no competitiva - economía informal de preservar una mínima condición física para ello. Y es que la muestra en cuestión, ilustra los varios rubros del retroceso y las disparidades sociales en relación al aumento de las enfermedades graves entre 2022 y 2024, la obvia disminución del consumo de agua de acueducto a favor de la hervida por encarecimiento de la mineral, la disminución y postergación de las remesas, el muy superior consumo de carbohidratos en lugar de proteínas y frutas, el descenso de las bolsa CLAP/gobierno como fuente principal de 80% en 2022 a 36% en 2024; y esto, evidenciado por las llamadas reglas de afrontamiento que consiste en la búsqueda de otras alternativas – agregaríamos – urgidas e improvisadas de sostenimiento familiar, como la menor ingesta de los adultos en beneficio de los menores de edad en los hogares, la venta de los electrodomésticos y el préstamo garantizado por bienes muebles que ha significado el regreso triunfal de las casas de empeño, las antiquísimas formas de cooperativismo entre vecinos y compañeros de labores, la ya exhausta solidaridad familiar, y otras fórmulas de supervivencia que se prefieren lícitas y legítimas, algo muy necesario de subrayar.

Todos los comunicadores que sirven al sector público, se esfuerzan y mucho por una narrativa resueltamente paradisiaca de la realidad antojada como la Dulcinea capaz de asegurarles la quincena, forzados los servidores del sector privado a disimularla, esquivarla, adjetivarla y asumirla de un modo tal que no peligre la concesión radial y televisiva, o el suministro de papel periódico; no en balde, existen términos de prohibido uso como “régimen”, “dictadura”, “sanciones internacionales”, etc. A lo sumo, el reconocimiento de algún problema y gravedad de la índole que fuera, obliga a todo oficialista y oficioso que se precie a apelar al manido bloqueo y a tantear una escena de heroica resistencia.

La atípica y breve campaña electoral en curso, no renueva la acostumbrada estrategia oficialista de una cínica reiteración de las antiguas promesas de rápida redención, animada por la amenaza y persecución de una oposición constitucionalista. Y es que, con ella, pacífica y transparente, luce poco fácil emular los combates de Playa Girón.

Entonces, desde las cumbres del poder establecido, la lírica es todavía redentora para los suyos y persistentemente retadora para los críticos, aunque el cuestionamiento no parta siquiera de los propósitos, metas y objetivos inalcanzados que trazaron las diferentes ediciones del denominado Plan de la Patria, sino de la inmediata, concreta y específica realidad social y económica derivada. La que, por cierto, asoman los ventanales del edificio viejo de la Corte, en pleno centro histórico y estratégico de la ciudad capital, sirviendo de dormitorio para los más vulnerables, desfavorecidos, desiguales entre desiguales.

El aparato propagandístico y publicitario del Estado, exhibe un desgaste únicamente compensado por las limitaciones impuestas a una oposición censurada, pero exponente de una esperanza que tiene por principal imaginario el de la unidad y su genuina reconstrucción.  Ésta, ha de vivir la realidad, contándola y transformándola.

Fotografías: LB, vieja sede de la Corte Suprema de Justicia (CCS, 24/04/2024). 

18/06/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/la-venezuela-del-toboso/

sábado, 8 de junio de 2024

martes, 21 de mayo de 2024

La otra balsa de piedra

PARTIDOS PARA LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

Luis Barragán

Cursando todavía un proceso de descomposición o desintegración, el llamado es a la urgente reintegración social bajo la conducción de un liderazgo convincentemente político capaz de generar la confianza en un distinto consenso histórico. Realmente son pocos los preocupados y los expertos en transición que ahora soportan la desleal rivalidad de transitólogos de ocasión, harto convencionales en la propia tarea de reflexionar la coyuntura.

El modelo partidista del presente siglo ha fracasado, escudado en un eufemismo de escasa imaginación: asociación con fines políticos, según el artículo 67 constitucional. Empero, ha prestado un enorme servicio al continuismo gubernamental, ostentándolo, como no lo imaginó ingeniero alguno de las más prolongadas dictaduras continentales.

Únicamente es viable el principal partido de gobierno y los secundarios que subsidia al confundirse con el Estado mismo, respecto a su dirigencia y los recursos políticos, materiales y simbólicos que lo privilegian, convirtiéndolo en un departamento más que en un partido, por lo menos, en términos rigurosamente conceptuales.  Un breve ejercicio sociológico dará cuenta de las entidades genuinamente opositoras, cuya interesadísima judicialización abre un prolongado y muy bien administrado suspenso respecto a su existencia, reaparición, desaparición, o toda una alquímica conversión a favor del oficialismo.

Impedida la renovación de sus autoridades por más de una década, procurando el anquilosamiento y asfixia de las instituciones, peor les ha ocurrido a los partidos que a los sindicatos, colegios profesionales y universidades públicas, vedado – sin excepción – el ejercicio de la democracia y discusión interna, por cierto, en beneficio de los reducidos grupos que creen controlarlos por siempre.  Y es que tan fácil y también trágica constatación, fuerza a todo partido de, en y para la transición, a reivindicar su entera y legítima naturaleza, muy alerta ante la anquilosis heredada que pueda afectar el inevitable oleaje democratizador, hundiéndolo cual embarcación de concreto armado, inamovible, como creemos ver en un viejo detalle arquitectónico.

Por lo pronto, inmediatamente después de superado parcial o completamente el actual orden de cosas, tres características esenciales pueden explicar al fundamental partido para la transición, apartando el hecho de que efectivamente logre insertarse o jugar un papel estelar en ella, emblematizándola.  De un lado, en el marco de una irreductible pluralidad que ha de esperar un buen tiempo para decantar e institucionalizar las nuevas fuerzas sociales y corrientes políticas más estables y persistentes, todas deben comprometerse en un esfuerzo y unas tareas comunes muy concretas que solamente admiten los conflictos agonales entre los diferentes factores comprometidos, auspiciando un liderazgo sobrio, convincente y competitivo, toda una perogrullada que evite el canibalismo político y tenga por empeño un urgentísimo y muy didáctico testimonio ético.

Frente al trillado y enfermizo antipartidismo que paradójicamente nos trajo al monopartidismo de la presente centuria, por otro lado, es necesario recuperar y actualizar una mínima cultura partidista que habló de actores, reglas, procedimientos, hábitos y otros elementos que ayudaron a compensar, equilibrar y resolver los efectos de la élite fundadora, cuyo natural y considerable sobrepeso ejercido, estuvo muy distante de la megalomanía de Chávez Frías que contaminó, reconozcámoslo, a importantes individualidades opositoras por todos estos años. Y, luego,  importa la redefinición de un programa común equivalente al desarrollo de un eficaz y dinámico centro político que autorice la modernización de las diferentes escuelas ideológicas capaces de darle una continuidad creadora a la experiencia democrática reinstalada en la presente centuria.

Encontrar una adecuada fórmula (multi)partidista y (multi)partidaria, obliga a una clara vocación dirigencial por el debate que demanda método y precisiones, concluyendo espontáneamente en certezas, exactitudes y aciertos: por ejemplo, principiando la década de los sesenta del veinte,  en un extremo, desde las páginas de “El Nacional”, Arturo Uslar Pietri insistió y defendió una política de más concesiones petroleras al mismo tiempo que, en el otro extremo, refutándolo, desde “Crítica Contemporánea”, Juan Nuño reiteró e igualmente argumentó la inmediata nacionalización de la industria. Ocurrió luego que la concertación puntofijista, maceró la política de no más concesiones que derivó en iniciativas, como la de la OPEP, a la vuelta de dos o tres esquinas indispensable y cónsona para las más específicas y sobrevenidas circunstancias, o la de  PDVSA, otrora experiencia exitosa.

Fotografías: LB, detalles al sur del Palacio de las Academias (CCS, 10/05/2024).

21/05/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/partidos-para-la-transicion-democratica/

21/05/24:

https://morfema.press/destacada/partidos-para-la-transicion-democratica-por-luisbarraganj/

22/05/2024:

https://www.costadelsolfm.org/2024/05/22/luis-barragan-partidos-para-la-transicion-democratica/

domingo, 19 de mayo de 2024

Calor de Aragua

VICTORIOSOS EN LA VICTORIA

Luis Barragán

La movilización y concentración de todas las fuerzas opositoras en la histórica ciudad de La Victoria de nuestro querido estado Aragua, demostró la atención que despierta la candidatura presidencial de Edmundo González, ineludible intérprete de las actuales circunstancias. La entidad federal dio testimonio del inmenso rechazo hacia el gobierno, traducido en la esperanza que levanta la unidad democrática.

A pesar de las severas amenazas de sabotaje que flotó en el ambiente del municipio, la energía del cambio se hizo sentir, y, por supuesto, elevó el probable costo político de alguna iniciativa violenta del oficialismo contra la pacífica manifestación ciudadana en reclamo de un futuro diferente. Epicentro noticioso del país, la localidad inmediatamente se identificó con el mensaje que el liderazgo unitario transmitió traspasando las fronteras.

Poderoso el discurso de Delsa Solórzano como de los oradores restantes, añadida la ganadora de las consabidas primarias de la oposición, nos reencontramos los venezolanos en el duro combate cívico planteado. Y, no cabe la menor duda, siendo el mensaje decisivo, nuevamente contrasta la sobriedad y serenidad de Edmundo con las estridencias de su principal contendedor en las venideras elecciones.

Hizo un calor inmenso y devorador, pero – infinitamente paciente – la multitud esperó y participó de un evento que tampoco pudo contrarrestar el gobierno regional con una que otra movilización probada para la fecha. Por lo general, movilización forzada de funcionarios públicos.

Nos sentimos victoriosos en La Victoria, optimistas frente al porvenir. Toca a las puertas una transición democrática: la que encabezará la unidad de todas las corrientes sociales y políticas del país con Edmundo al frente, reclamando libertad y democracia.

Fotografías: Delsa Solórzano, La Victoria(18/05/2024).

19/05/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/05/19/luis-barragan-victoriosos-en-la-victoria/

lunes, 29 de abril de 2024

Aula abierta

EDMUNDO GONZÁLEZ ES EL CANDIDATO PRESIDENCIA DE LA UNIVERSIDAD LIBRENY AUTÓNOMA EN VENEZUELA

“Fuere pública o privada, la universidad venezolana es una de las entidades que más ha sufrido al régimen socialista tan incompatible con la libertad de cátedra y las movilidades sociales”, aseguró Luis Barragán, dirigente nacional de Encuentro Ciudadano.

Igualmente manifestó que el retroceso de la universidad venezolana es significativo en los últimos años, en relación a su autonomía, a la disposición real de los recursos materiales que les son tan indispensables, y a la comprensión misma de la institución.

“Por supuesto que nuestra universidad efectiva y eficazmente lo fue en tiempos de la democracia de compararla con la que naufraga en el presente siglo, y ella no debe ni estará divorciada del consabido proceso electoral en Venezuela: sobre todo, porque Edmundo González es una legítima expresión del aula superior en nuestro país, sabe y la conoce muy bien y es un defensor a carta cabal del libérrimo debate de las ideas que tiene por domicilio fundamental la cátedra”.

Finalmente, aseguró Barragán que ”Edmundo González es el candidato presidencial de la universidad libre y autónoma en Venezuela”.

29/04/2024:

https://www.opinionynoticias.com/noticiasnacionalesyglobales/41150-luis-barragan-edmundo-gonzalez-es-el-candidato-presidencial-de-la-universidad-libre-y-autonoma-en-venezuela

https://www.lapatilla.com/2024/04/29/luis-barragan-edmundo-gonzalez-es-el-candidato-presidencial-de-la-universidad-libre-y-autonoma-en-venezuela/

martes, 23 de abril de 2024

De la específica coyuntura actual

TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Luis Barragán

Hoy, ha de vencerse la consabida prórroga que le ha convenido al régimen dar a una oposición que la sabe con una superior credibilidad y unidad alcanzada en las últimas semanas, intentando -  esta vez - enredarla, confundirla y depreciarla en un tablero de la opinión pública que le ha sido tan infructuoso.  Abierta la precisa e inédita coyuntura política actual, entendemos,  los cuadros de conducción de todo nivel de las genuinas corrientes democráticas buscan interpretar fielmente la moral heroica de resistencia del pueblo venezolano, en lugar de sustituirla por el mero afán de una supervivencia que ya nadie garantiza.

Somos testigos y en alguna medida partícipes de un interesante y aleccionador desempeño táctico de los opositores que saben que la política no es un oficio para la improvisación y, aún más, que ella depende de una obligada y convincente mancomunidad de propósitos y de esfuerzos que le otorga un sentido estratégico. Y, faltando poco, cerrando la llamada herida maquiaveliana, advertidos que ella nos arroja a un inevitable universo de dilemas, contradicciones,   razones y emociones que curten para la reflexión y la acción, concediéndole ésta su más exacta naturaleza.

De modo que es posible una nueva etapa para el liderazgo – incluso – oficial, oficioso y oficialista que está consciente de la insuficiencia, inutilidad y estorbo de los actos de fuerza, de la persecución brutal, y de los propios sablazos informáticos que, en los últimos días, requirió más de las veces de un hábil florete ajedrecístico frente a sus adversarios.  A menos, que la meta final sea la de autodestruirse, impidiendo que haya y, a mediano plazo, se extienda un renovado chavismo, como ha de ocurrir con el sandinismo, en contraposición a la larga experiencia peronista, independientemente de la apreciación que tengamos de tales fenómenos tan particularmente latinoamericanos.

Importa reconocer los esfuerzos realizados por la Plataforma Unitaria en las últimas semanas, comprensiblemente difíciles por el solo dato de su composición. Encuentro Ciudadano y los diferentes partidos que la componen, añadida la candidata que ganó las primarias opositoras  seis meses atrás, se han entendido adecuada y correctamente para el abanderamiento de Edmundo González Urrutia que aplaudimos y ampliamente respaldamos.

Versamos sobre una táctica y una estrategia unitaria y unitarista, dignas de un desarrollo que posibilite la exitosa transición democrática capaz de reivindicar la paz tan ansiada por los venezolanos que están dentro y fuera del territorio nacional. Pasa por un serísima y ojalá definitiva, decisiva y auspiciosa confrontación comicial de la que se espera una victoriosa goleada opositora.

Fotografía: LB, detalle del Estadio "Brígido Iriarte", Las Fuentes (Caracas,  11/12/203).

23/04/2024:

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY