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jueves, 1 de enero de 2026

Cuba 67

TAL DÍA COMO AYER, O EL ESPANTAPÁJAROS HISTÓRICO

Luis Barragán

 

—Ya bastante jodidos estamos todos en un país en

que la gente debe luchar cada día por la supervivencia —

le había argumentado Aitana, con Violeta a su lado—, un

lugar donde te han sucedido cosas como las que te

hicieron cuando te botaron de la Universidad y donde

el pasado está lleno de mentiras y el futuro es una masa

oscura y, así, viscosa, sin forma. Pero uno no puede

dejar que lo aplasten y conformarse con autocompadecerse”

Leonardo Padura

(“Morir en la arena”, Tusquets, Barcelona, 2025: 144)


Finalmente huye el dictador Fulgencio Batista que ya no soportaba más el asedio de las variadas corrientes y fuerzas opositoras, y, particularmente, las armadas que descendían victoriosas de Sierra Maestra, comandadas por Fidel Castro. Éste, entra a La Habana el primero de enero de 1959 y toda la prensa venezolana registra emocionada el desenlace de un proceso convertido en causa propia entre nosotros.

Hecho al que neciamente podría negársele su trascendencia, pues, colapsó definitivamente la vida republicana de la isla de una prolongada precariedad, dio inicio a una experiencia que se hizo peculiarmente bolchevique de acuerdo al canon de la Guerra Fría. La coalición opositora inicialmente conformada por los sectores liberales, socialdemócratas, auténticos y comunistas, al igual que sindicatos, empresarios, estudiantes, clerecía y la prensa independiente, fue rápida y radicalmente capitalizada por el movimiento 26 de Julio: relegado el propósito de restablecer la Constitución de 1940, sanear el Estado y celebrar elecciones, la llamada unidad revolucionaria acabó con los aliados, disidentes, adversarios y opositores, se confundió con la suerte personal de Castro forzando al partido único trastocado en Estado.

Antes, Cuba exhibía un básico pluralismo  político (auténticos, ortodoxos, liberales) y una mínima tradición o aspiración republicana que bien expresó la Constitución ya citada, convertida la universidad en un extraordinario referente crítico y fuente del relevo dirigencial. Además, lejos de idealizarla, afectada por las mafias que también la domiciliaron, un rápido balance nos impone de la existencia real de una población dinámica y urbana con una clase media en expansión, con una de las más altas expectativas de vida de la región, avanzada en términos médicos, susceptible de una provechosa modernización social y económica. No obstante, operó una maldición indiscriminada del pasado y, desde la primera y segunda Declaración de La Habana fidelista, definitivamente Fulgencio Batista y el batistato encarnan todas las desgracias propinadas por el imperialismo que le permite a la revolución, o lo que se entendió por tal, evadir toda la responsabilidad de los fracasos sostenidos ya por 67 años, y deslegitimar preventivamente la más tímida observación y crítica del por siempre inacabado proceso.

Personificado el mal al extremo, el antiguo sargento devenido general que, por cierto, fue agasajado en su visita a Venezuela en los cuarenta, añadida la expresa satisfacción del Partido Comunista del patio, ha sido el chivo expiatorio por excelencia, el espantapájaros histórico por antonomasia, así como probaron en este lado del mundo con el Pacto de Puntofijo y el puntofijismo, disgregado en los múltiples nombres de actores de los que muy poca memoria o ninguna queda.  Huelga comentar los contrastes, pero la concepción es la misma en relación a los usos y abusos del pasado, mediato e inmediato, caricaturizado como el arma política letal de la izquierda impune, utilizando el fuste de los terrores jacobino, ruso, maoísta y nazi, que en su momento se apoyaron, de diversas formas, en regímenes y estructuras históricas como el ancien régime y Luis XVI, el zarismo, el colonialismo feudal y la República de Weimar para legitimarse.

Lo importante ha sido y fue la identificación y el combate contra el fiero enemigo de las más maleables de las abstracciones, a objeto de legitimar el ejercicio del poder negado a rendir cuentas, en el marco de un constante e interesado proceso constituyente. Por lo pronto cabe distinguir la eficaz personificación del enemigo, la aplicación de una absoluta y maniquea ley de la causalidad, la creación de un poderoso mito histórico con sus correspondientes tabúes.

La satanización del pasado no constituye novedad alguna para la reflexión organizada y sistemática que todavía no es noticia de los muchos que hacen la política por estos tiempos, y, así, se encuentra en dos autores de los cuales, una, frecuenta justificadamente las páginas de opinión, y, el otro, injustamente se le ha olvidado. Hannah Arendt lo reportó en el cuadro generativo de miedos y resentimientos en los totalitarismos extremos de entonces, mientras que Raymond Aron lo relaciona con la estructura social e institucional, permitiendo – ambos – deducir la identidad, persistencia, funcionalidad, efecto sobre la memoria colectiva y el contraste entre la actual percepción histórica respecto a la versión oficial intensamente propagandizada.

Acá, nadie pretende defender el batistato, pero muy pocas dudas que caben sobre la peor realidad de décadas que viven los cubanos, incluyendo el éxodo continuo y tormentoso también expuesto como seña de identidad: la obra de Leonardo Padura, el isleño que escribe todavía desde el hogar caribeño, constituye una buena aproximación a la realidad. Por cierto, pueden tomarse algunos títulos, con o sin Mario Conde, y compararla con la ambientación de la Cuba precastrista tomando, por ejemplo, “Los días mejores” (1958) de John Dos Passos que la evoca.  Y es que la literatura puede apuntar mejor y desnudar al espantapájaros que las ciencias sociales.

Ilustraciones: Fulgencio Batista, según Raúl Arzubi Borda (El Nacional, CCS, 02/01/1959). Modificación de la pieza original de Andrei Popov (https://apuntaje.blogspot.com/2025/12/del-fenomeno-recesivo.html ), a través de la IA (IA).

02/01/2026:

https://www.elnacional.com/2026/01/tal-dia-como-ayer-o-el-espantapajaros-historico/

https://lapatilla.com/2026/01/02/luis-barragan-tal-dia-como-ayer-o-el-espantapajaros-historico/

domingo, 31 de diciembre de 2023

Infeliz aniversario

1° DE ENERO DE 1959

Luis Barragán

Aquella vez, amaneció Cuba sin Fulgencio Batista en el poder. Una cruel y corrompida dictadura finalizaba bajo el contundente rechazo de la población que supo canalizar y expresar muy bien Fidel Castro desde las montañas de Sierra Maestra, fruto de las interesadamente olvidadas y complejas negociaciones políticas con el resto de la oposición a la que apuñaló volteando la esquina.

En la prensa venezolana de entonces, la caída del autócrata fue festejada como propia, semejante a lo ocurrido con Pérez Jiménez, aunque nadie sospechaba del perfecto empedramiento del camino con todas las mejores intenciones del mundo que condujo a los isleños al infierno. Un descenso extraordinario del país que ostentó una superior calidad de vida aún bajo los estragos del autoritarismo, puntero latinoamericano en las ciencias médicas o el liderazgo político parido por la universidad, hasta sucumbir con asombrosa prontitud – esta vez - bajo el morbo exacto de un totalitarismo hambreador.

Medio siglo y tanto después, como el bloqueo, todavía el divertido Batista es excusa para el régimen comunista y, colándose en las novelas de Leonardo Padura hasta lo posible, la vida cotidiana es la de una radicalísima supervivencia, depresiva y conmovedora. Mejor coladura todavía, son los testimonios que las redes digitales exhiben de la rutina cubana, a través de videos y fotografías que no sorprende que se parezcan demasiado a la Venezuela del presente siglo.

Guardando las proporciones, con un parecido a la diáspora que se agigantó tempranamente entre los caribeños, siendo la nuestra la que tardó algo en masificarse. Además, nada casual, la propia dictadura habanera no sólo la estimuló, sino que se encargó de estereotiparla y los gusanos fueron objeto de una inclemente y vergonzosa xenofobia en las más variadas latitudes.

Hubo importantes rectificaciones y precisiones de los antiguos partidarios venezolanos de la mítica revolución cubana, pero arribaron al poder finalmente sus más ciegos fanáticos, superada la guerra fría para reafirmar la triste paradoja. La otra, no menos triste,  está representada por la muerte de Pablo Milanés en el Madrid de sus varios exilios condensados con la propia muerte lejos de casa, mientras Silvio Rodríguez, igualmente integrante de la trova tan simbólica e identitaria, lo más lejos que ha llegado  es a asegurar que ignoraba aquella tan sistemática violación de los derechos humanos aun teniendo la suerte de viajar por el mundo.

Ilustración: Raúl Arzubi Borda.  El Nacional, Caracas, 02/01(/2023.

31/12/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/12/31/luis-barragan-1-de-enero-de-1959/

01/12/2024:

https://www.costadelsolfm.org/2024/01/01/luis-barragan-1-de-enero-de-1959/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY