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domingo, 16 de noviembre de 2025

Aparente pleonasmo: la tempranísima escuela estudiantil

Luis Barragán

Presumimos que, dada la expansión iniciada por la educación secundaria en la Venezuela de los años cuarenta del siglo veinte, siendo todavía excepcional alcanzar el grado de bachiller, comenzó a cobrar una cierta importancia el activismo político de las juventudes liceístas. Fue en la consabida etapa de la dictadura militar que alcanzó una mayor valoración el concurso de quienes eran algo más que adolescentes, en las protestas callejeras que tuvieron por momento culminante, estelarizando a la muchachada, las jornadas de un día de noviembre de 68 años atrás.

Desconocemos el motivo de toda una ocurrencia, pero la celebración de la fecha se redujo al Día del Estudiante Universitario, desconocida la bravía movilización de los liceos para la gran campanada que anunció la caída de Pérez Jiménez con un par de meses de antelación. Por ello, el próximo 21 de noviembre debemos volver a los hechos reales de 1957 y ponderar el papel jugado por los liceístas, así se estimara como modesto.

Hay quienes, hoy, con razón, advierten de la manipulación de los cada vez más adolescentes cursantes de bachillerato en contraste con los que muy antes eran cursantes juveniles a veces rayando en la adultez. Hay quienes, sin razón, niegan la bondad de una muy temprana vocación política que siempre será necesaria enriquecer y canalizar en el marco de un natural proceso de decantación que sugiere decidir sobre un determinado proyecto personal de vida.

Desde principios de los años sesenta, la política insurreccional calibró la organización y movilización urbana de los liceístas como una pieza táctica y estratégica fundamental, y las fuerzas democráticas tuvieron que actuar al llevar su presencia y su mensaje a escenarios que se tornaron como los más difíciles. La confrontación con los comunistas fue muy dura en un terreno tan delicado en el que despuntó un futuro liderazgo  que hoy echamos de menos, pues, supuso un eficaz aprendizaje de ideas y destrezas: la realización de las elecciones para el cetro de estudiantes de cada liceo y las eventuales negociaciones entre las distintas corrientes a las que no pocas veces forzaba, la estructuración y organización de los activistas por afinidad ideológica, la protagonización de sendos debates de las ideas movilizantes, las legítimas protestas de calle, la defensa ante la agresión de los grupos adversarios.

Semanas atrás falleció un gran venezolano que destacó como un aguerrido y valiente parlamentario, un diligente embajador en Chile y en Guatemala, un incansable dirigente nacional de partido que desempeñó la secretaría juvenil nacional, un periodista de infatigable ejercicio como investigador y columnista: Julio César Moreno León.  Y, desde hace mucho tiempo, guardamos una reseña bastante reveladora, tomada del diario caraqueño El Universal de fecha 6 de enero de 1964: el pleno nacional de educación media del otrora partido socialcristiano encabezado por Julio. Y es que así es que solía iniciarse una vocación y un talento político: en el terreno de las realidades y, por consiguiente, el cultivo de una profunda convicción, el desarrollo de habilidades y el serio compromiso político e ideológico que ahora jura rifarlo el ilusionismo digital: no por casualidad él, Julio Moreno, inició su vida política en el medio liceísta (estudió en el liceo Fermín Toro de la ciudad capital), en un medio en el que aprendimos a defender el ideario de la libertad y de la democracia, a contar votos desde muchachos y hacernos buenos ciudadanos aunque más tarde se tomaran caminos diferentes al de la política activa.

17/11/2023:

jueves, 30 de octubre de 2025

Despliegue de una vocación

UNA JUVENTUD PARA EL CAMBIO 

Luis Barragán


Julio César Moreno León, in memoriam                                                                                            

Apenas, comenzábamos a cursar la primaria en la Venezuela que hizo muchísimo con el petróleo promediado en US $ 1,80 el barril, cuando concluyó el 31 de octubre de 1965, en Caracas, la IV Convención Nacional de la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC). Lejos de todo afán proselitista, corriendo ya otras aguas por debajo de puentes muy distintos, nos inspira únicamente un interés histórico: el evento partidista tuvo una extraordinaria e inusitada trascendencia que convirtió al organismo funcional no sólo en la columna vertebral del partido desde la particularísima y arriesgada década de los sesenta, sino que definitivamente legitimó, reivindicó y jerarquizó a las juventudes política y socialmente más allá de las aulas.

Por entonces, la Guerra Fría igualmente llegaba a las inmediaciones del satélite lunar, extenuaba el proceso de descolonización africana que antes mostró mejores ímpetus, tropas estadounidenses invadían a República Dominicana, o, entre nosotros, se veía por vez primera en la televisión local a Los Beatles,  Edecio La Riva Araujo y Rodolfo José Cárdenas protagonizaban una pública y dura polémica aun perteneciendo a la misma entidad partidista, mientras que el también parlamentario – aunque independiente – Alfredo Tarre Murzi, denunciaba la existencia de una seria conspiración de derecha. Importado desde la temeraria dictadura cubana que había colocado al planeta en las fauces de una conflagración nuclear, el guerrillerismo había sido derrotado política y militarmente, y recién implementaban la línea táctica de “Paz Democrática” que aprobó el VII pleno del comité central del Partido Comunista de Venezuela tras su X congreso.

Una juventud esencial

La JRC empinaba su presencia cada vez más en la escena pública, gracias a las distintas condiciones en el orden teórico, social, partidista, mediático y místico que conjugó en medio del combate cívico. Los socialcristianos superaban con creces a la meritoria Juventud Comunista (JC) arrastrada por la insurrección armada, quedaba mutilada Acción Democrática (AD) al conformar su muchachada el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de un historial crecientemente caricaturesco, diluida lastimosamente Vanguardia Juvenil Urredista.

El compromiso jotarrecista de entonces, tradujo el formidable impacto generado por autores de inspiración cristiana (Sturzo, La Pira, Maritain, Mounier, Lepp, Lebret, entre otros), al igual que los planteamientos esgrimidos principalmente hacia el sur del continente por partidos afines en torno a una vía no capitalista al desarrollo; valga acotar, el Concilio Vaticano II concluirá mes y días después. La IV Convención de la JRC bien recoge el debate ideológico en curso, a través del documento denominado “JRC: una juventud para el cambio”, finalmente aprobado, presentado por los “avanzados” sin que tengamos evidencia del contenido y destino de otro documento, como el distinguido por los “astronautas” de largo título: “Materiales para una discusión que concluya en el trazamiento de una política correcta para la JRC”; será en la V Convención de 1968 que los “araguatos” presenten un documento de características semejantes al de sus adversarios.

Los jóvenes socialcristianos contaron con una sólida presencia y representación social que les garantizaba una mayor independencia e influencia política, pues, en numerosos liceos y universidades ganaban los comicios estudiantiles, forzando la unión de la JC y el MIR para impedir el triunfo de la JRC en la Central de Venezuela, por ejemplo; además, trataban de abrir camino propio entre los trabajadores. Esa presencia e influencia ejerció un peso importante al respaldar el puntofijismo que sobrevivió exitosamente a la violencia desatada de izquierda y derecha asombrosamente compaginadas.

La JRC actuó en un partido organizado, disciplinado y de vocación histórica que expuso un alto nivel de institucionalidad y democracia interna, celebrando regularmente sus elecciones, conformando y regulando las instancias de conducción capaces de deliberar y de decidir colegiadamente en el campo de sus competencias, con todos los errores, fallas e incomprensiones que pueden alegarse.  La juventud aportó al liderazgo del partido, nombres como el de Hilarión Cardozo, el dinamizador por excelencia de una experiencia compartida que, al mismo tiempo, demostrando madurez para un perfil novedoso, interiormente generó sendas tendencias como la de los “araguatos”, los ya mencionados “avanzados” y “astronautas”, ingeniosa denominación que presuntamente se le debe a Adel Muhammad.

Estupenda fuente de noticias, atrajo la atención de los periodistas especializados y, en no pocos casos, el conocimiento y trato personal de la dirigencia jotarrecista. Sin lugar a dudas, pivoteando a la entidad partidista y las aspiraciones presidenciales mismas de Rafael Caldera, hubo conmoción y polémica en la opinión pública un mes más tarde con la visita y la entrevista realizada al senador estadounidense Robert Kennedy en Caracas.

Tratamos de factores y condiciones que propulsaron a la JRC, la hicieron un elemento vital del partido y un referente ineludible en el movimiento estudiantil en defensa de la libertad y de la democracia. Y no era de extrañar el surgimiento de un poderoso sentido místico que supo manifestar Régulo Arias Moreno al darle letra a un espléndido himno de mil jornadas: “Juventud victoriosa”.

Democracia y vitalidad interna

Inevitable el crecimiento cuantitativo y cualitativo de la JRC, se hizo un organismo igualmente complejo como el partido, aparecidas las tendencias de una pugna que agudizaban los contrastes y las tonalidades reales y aparentes, interesadas o no,  respecto a lo ideológico y en relación a las autoridades partidistas adultas. Caldera se apersonó y, naturalmente, habló a los convencionistas en defensa del ideario demócrata-cristiano, haciendo precisiones, formulando consejos, con mucho aplomo y paciencia y cuidadosa severidad..

“JRC: una juventud para el cambio”, mecanografiado a varias manos,  analizó la situación política del país señalando la crisis de la democracia liberal burguesa, clamó por un cambio social inmediato, reivindicó la revolución personalista y comunitaria, denunciando la democracia formal, con propuestas – por entonces – muy osadas, como la de nacionalizar la industria petrolera y otras del sector energético, la reforma del Congreso Nacional y la eliminación de las Asambleas Legislativas, una audaz reforma agraria o la modificación de nuestra división político-territorial. Y, obviamente,  propuestas de acción administrativa, las relaciones internacionales, la política laboral, y el relacionamiento con el partido.  El documento fue propuesto por los “avanzados”: Abdón Vivas Terán, secretario general adjunto; Rubén Darío González, Julio César Pineda y Adel Muhammad, miembros del directorio nacional; José Ramón Solano, secretario nacional de Formación; Carlos Julio González, secretario nacional de Organización; Julio César Moreno León, secretario nacional de Educación Media; y Rafael Domínguez Daly, secretario nacional adjunto e Educación Media.

Pactaron los “avanzados” y “astronautas”, frente a los “araguatos”, y de la votación nominal y secreta de 169 de los 172 delegados principales, la dirección nacional juvenil quedó integrada por: Vivas Terán (secretario general) y González (subsecretario general), con 82 votos favorables, y un directorio de predominio “araguato” representado por Rafael Peña, Alfredo Rojas, Erick Becker, José González Puerta, Germán López Méndez, Carlos Rivas, Rafael Blanchard, Pedro Nikken, empatados en la novena vocalía Joaquín MartaSosa y Guillermo Betancourt. La “avanzada” propuso originalmente, además, a Adel Muhammad, José Ramón Solano, Miltón Granados, Carlos Julio González, Julio César Pineda, Julio César Moreno, Gema Belandia, Domínguez Daly y Oliver Belisario; los “araguatos” postularon a Alvaro Páez Pumar (secretario general) y a Oswaldo Alvarez Paz (subsecretario general), quienes obtuvieron 80 votos, y los “astronautas” nominaron originalmente a Marta Sosa (secretario general) y Saúl Rivas (subsecretario general), con Rafael Iribarren, Germán Ahrensburg, José Vitale, Gustavo Escobar, Pedro L. Castellanos, Antonio Barroeta, Ibrahím Sánchez, Alejandro Alfonzo y Rubén Colina.

De acuerdo a los datos reportados por Néstor Mora para El Nacional del 2 de noviembre de 1965, las fuerzas estuvieron equilibradas y la aparición de once votos nulos refuerza la tesis de la confusión; además, el informe del secretario juvenil saliente, Páez-Pumar, no fue aprobado. El resultado, paradójico al hacerse relativa la victoria de Vivas Terán y González (acotemos, líder laboral), frente a un directorio que le era adverso.

Algo más que una reminiscencia

Una aproximación histórica y sociológica, nos permite inferir la novedad de un acto institucional que se proyectó e influyó por varias décadas al partido que fue COPEI. Y permite también deducir las diferencias entre la presente época en relación a otras más remotas en torno a las juventudes políticamente organizadas y los partidos realmente existentes, la correspondiente política pública, las subculturas juveniles y, angustioso, las transformaciones demográficas que hemos experimentado en los últimos años.

Ir más allá de la reminiscencia, nos fuerza previamente a vivenciarla y a cruzar sus umbrales. Y, por ello, apelamos a los versos de don Fernando Paz Castillo, como una llave para abrir la puerta del recorrido faltante:

Un día ya no seremos todos …

Acaso bajo los árboles apacibles de una plaza

de pueblo bañada por el sol,

que se ha quedado dormido entre las ramas,

mientras los jóvenes de entonces se diviertan,

confidencialmente, casi sin decir palabras,

recordaremos nuestras vidas,                          

como quien recuerda por una nota, una estrofa olvidada”.

31/10/2025:

https://www.elnacional.com/2025/10/una-juventud-para-el-cambio

Cfr.  

https://memoriahistoricadcvenezuela.blogspot.com/2025/10/historia-dc-venezuela-jrc.html

Reproducciones: Escenas de la IV Convención JRC de 1965, según Molina para la revista Momento y Garrido para el diario El Nacional, ambos de Caracas. Portada original de lo que fue un folleto artesanal en 1980.

lunes, 19 de mayo de 2025

Breve ensayo radiográfico

EL VENIDERO 22 DE MAYO DE 1969

Luis Barragán

A Elías López Latorre,

in memoriam

Hay hechos que maceran lentamente para adquirir su más genuino sentido hasta hacerse definitivamente históricos,  aunque el impacto original haya sido de una distinta significación, como los acaecidos en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en las postrimerías de los sesenta del veinte: la izquierda entusiastamente castroguevarista de entonces, que hizo de la casa de estudios su mejor y más segura trinchera con la absoluta aquiescencia del rector Jesús María Bianco, trató de impedir una legítima y masiva marcha de los sectores estudiantiles socialcristianos, repeliéndola con violencia.  Nuevamente, forzada la unidad de los militantes de la Juventud Comunista de Venezuela (JCV) y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) para rivalizar con la acreciente Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC), perfilándose la candidatura de Elías López Latorre a la presidencia de la Federación de Centros Universitarios (FCU-UCV), la ocasión fue propicia para profundizar en el aspirado clima de desestabilización del país que evidencia la prensa escrita desde el inicio mismo del primer gobierno de Rafael Caldera, más allá de los muy específicos sucesos locales.  

Desde el anuncio mismo de la marcha, la febril contracampaña procura consagrarla como un acto de violación del recinto universitario y de agresión a la autonomía universitaria, tratando de reafirmar como patrimonio político exclusivo de esa izquierda a la universidad en la que ejercía un extraordinario dominio también administrativo y de imprenta; esto es, sometida a un pensamiento único en el marco de la derrota insurreccional que todavía no aceptaba. Desde temprana fecha, dirigentes jotarrecistas como Julio César Moreno, Delfín Sánchez y Orlando López, acusan al MIR de provocar los disturbios universitarios de Mérida con el propósito de extenderlos al resto del país para frustrar la política de pacificación, y, no por casualidad, en el curso de mayo de 1969, por una parte, se llama al paro de las universidades, liceos, escuelas técnicas e institutos de comercio; por otra, Valencia, Mérida, Maracaibo, Barinas, Puerto Cabello, Margarita, Cabimas, Carora, El Tigre, Los Teques, Coro, Barquisimeto, sufren de una orquestada alteración del orden público, por supuesto, añadida Caracas, donde el Palacio Legislativo es pintorreteado de consignas suscritas por el “FLN”; luego, el ministro de la Defensa refiere que todo coincide con la “interrupción de las actividades de los cuerpos armados irregulares”.

La marcha que tiene por los más decididos organizadores y propulsores a Elías López, Delfín Sánchez, Naudy Suárez, Gustavo Tarre, José Graterol, entre otros, fue esperada literalmente a tiros, concitando la presencia de una dirigencia que interpretaba el hastío y rechazo por el abusivo control de esa izquierda que mal interpretó y apostó por la coyuntura, pretendiendo débil y confundido al novísimo gobierno, pues, entre otros motivos, siempre fue un secreto a voces el arsenal y el personal guerilleros resguardados en el extenso territorio de las inmunidades en el que se convirtió la ciudadela de Villanueva. No obstante, aun siendo evidente el sabotaje de la actividad, la demoledora contrapropaganda victimizó al presidente en ejercicio de la FCU, Alexis Adam, quien recibió un disparo de muchísima gravedad, asegurando que fue “un intento de asesinato dirigido contra mí”, sospechosamente cerca de él, ya que fue a quemarropa; y, en medio de la refriega, gracias a una fortuita gráfica tomada a Gerardo Segovia, cuadro medio socialcristiano, en la que apela a un arma de fuego personal para encarar desde el suelo los centenares de disparos que llueven contra los marchistas, fue muy fácil estigmatizar al gobierno y a sus partidarios; además, el discurso pronunciado en las inmediaciones de la UCV por José Ramón Solano, secretario general de la JRC, pecó  de una ambigüedad que aprovechó esa izquierda para explotar los naturales matices ideológicos y las diferencias políticas entre los demócrata-cristianos, moldeando y apuntando a una facción que señaló, marcó y estereotipó como fascista, aunque resultaron todos detenidos por los hechos – en una jefatura caraqueña – así fuesen araguatos, astronautas, avanzados y auténticos de acuerdo a la jerga de entonces.

Desde “Deslinde”, órgano informativo del Partido Comunista, tienden a imponer una versión que es la del reinvento de una épica y un heroísmo que muy bien pudieron reclamar los agraviados, brutalmente atacados el jueves 22 de mayo; por cierto, épica y heroísmo como fórmula característica del foquismo a lo Régis Debray. Y es que Edgar Paredes y otros malheridos marchistas, no encontraron fácil cupo en las matrices de opinión que abrieron las puertas a la felizmente denominada renovación universitaria, descartada la expresión  revolución universitaria, que dio pie a la toma – claro está, por la fuerza – de la dirección de Cultura y la de la escuela de Filosofía para irradiar las ideas surgidas desde la escuela de Letras de la UCV, desenfundando el arma contra la reforma universitaria que acordaron principalmente Acción Democrática y COPEI en el archipiélago parlamentario, recordemos, por la fragmentación de las bancadas todavía lejano el bipartidismo.

La sola referencia y contextualización de aquél 22 de mayo, lo hace contrario al mentado e interesado 22 de mayo del poder ahora establecido en Venezuela: defensa de la universidad ante el enfermizo guerrillerismo que la hizo rehén, la posterior intervención que implicó su devolución a la vuelta de poco tiempo para que eligiese libremente a sus autoridades, la puntual asignación presupuestaria que permitía las exigencias de un aumento recurrente, la copiosa matriculación de los estudiantes de todo nivel y la estabilidad social del profesorado, entre otros elementos, contrastante con la idea de una burda gesta antifascista, tercamente preelaborada. Algo incomparable con la naturaleza y los alcances que hoy adquiere la defensa del recinto, la libertad de cátedra y la autonomía universitaria, agreguemos que la otrora dictadura puntofijista, hacia mayo de 1969, toleró la convocatoria a elecciones del Colegio de Farmacéuticos y de la Asociación Venezolana de Periodistas, la libertad de prensa y los correspondientes debates parlamentarios, el bautizo público de un libro del líder comunista Pedro Ortega Díaz,  los ataques de un vigoroso perejimenismo; comenzó a investigar el secuestro de la hija de una reconocida actriz de televisión, el tiroteo de la asociación de griegos en Venezuela luego de la visita del canciller Calvani, el dopaje de caballos de carrea; promovió la bienal internacional de pintura, inauguró el tramo de la autopista entre Antímano y Caricuao, lidió con el problema de la nacionalidad de un connotado dirigente del oficialismo, atestiguó la protesta de jóvenes judíos venezolanos frente a la sede de la embajada de Polonia, aceptó la postergación de la visita de Nelson Rockefeller al país.

¿Acaso, en la presente centuria, pueden expresarse libremente las organizaciones partidistas y de la sociedad civil?, ¿algún gremio universitario y colegio profesional pueden disponer de recursos para pagar avisos y remitidos efectivamente publicados?, ¿protestar vivamente desde el asfalto? Antes, a todo evento, hubo la recurrente celebración de sendas ruedas de prensa cubiertas por los especialistas de la fuente respectiva, con cronistas y reporteros capaces de escudriñar lo impensable, como corresponsales en el Palacio de Miraflores que detallaban la diaria agenda presidencial, dando cuenta aún de los más modestos visitantes.

A aquella izquierda la ocupó el presupuesto universitario, haciéndose del poder cultural y, tras el fracaso insurreccional, militarizando el marxismo, tuvo por el mejor aporte a su particular leninismo el de la infiltración de las Fuerzas Armadas a largo plazo que valoró el diputado Héctor Mujica en el debate de la cámara a propósito de las declaraciones emitidas por el general Martín García Villasmil, terminando el agitadísimo año. Y es otra y desacostumbrada la radiografía que ensayamos del 22 de mayo de 1969, la de una suerte de antropología política de bien ganada y densa perspectiva histórica.

20/12/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/el-venidero-22-de-mayo-de-1969/

Cfr.

https://apuntaje.blogspot.com/2025/05/el-22-convencional-de-mayo.html

domingo, 13 de agosto de 2023

Noticiero retrospectivo

- Rházes Herández López. "Sonido, hermano del alma: (Darius) Milhaud y (Tulio) Cremisini". El Nacional, 28/01/79.

- Esteban Emilio Mosonyi. "La sociología frente a la crisis". El Nacional, 27/06/93.

- Dossier: Ética de la discusión. Últimas Noticias, Caracas, 23/10/94.

- Armando Sánchez Bueno. "El mítin del Poliedro". EL Nacional, 05/06/78.

- Dossier: Militares y democracia. Últimas Noticias, Caracas, 24/01 y 08/02/ 98.

Reproducción: Julio César Moreno, VI Asamblea Nacional de la JRC. Momento, Caracas, nr. 772 del  02/05/1971.

viernes, 24 de febrero de 2023

Noticiero retrospectivo

- "Estalla la crisis juvenil de COPEI". 2001, Caracas, 17/04/1974.
- Hernán Carrera entrevista a Abdón Vivas Terán. Tribuna Popular, Caracas, 26/01/90.
- Con fotografía de Benedetto,  Miguel Angel Liendo entrevista a Abdón Vivas Terán.
- Abdón Vivas Terán asegura que a median plazo la tesis de la propiedad comunitaria será aceptada por COPEI.  El Nacional, 04/05/70.
- Domingo Alberto Rangel. "Nuestra economía: las contradicciones fundamentales". Últimas Noticias, Caracas, 05/09/1985. 
- Arturo Uslar Pietri. "Pizarrón: Crisis de ideología y crisis de sociedad". El Nacional, Caracas, 05/08/90. 
Fotografía: Recuperada por Max Guerra, acto de lanzamiento a la Secretaría y Subsecretaría Generales Nacionales de la Juventud Revolucionaria Copeyana de Edgar Barrios y Lorenzo Tovar.  Entre otros, se encuentran en el presidium Douglas Dáger, Julio César Moreno, Moisés Benaím,  Abdón Vivas Terán,  Gehard Cartay, Dennys Acosta. Sala Plenaria de Parque Central, septiembre u octubre de 1979.

domingo, 22 de enero de 2023

Veintitrés años consecutivos de algo más que penurias

LA CIUDADANÍA HABLÓ CON VOZ PROPIA

Julio César Moreno León 

Nuestro país comienza a transitar un momento crítico diferente a los que hemos vivido en estos 23 años de gobiernos chavistas. Durante más de dos décadas Venezuela ha sido la plataforma de lanzamiento de un vasto proceso subversivo que constituye parte muy importante de la confrontación geopolítica mundial.

En medio de avances y retrocesos, de éxitos y fracasos, ese proceso avanza hoy con mayor fuerza y violencia estimulado por los recientes éxitos logrados en algunos de los países más importantes del continente, en los que el liderazgo democrático es incapaz de comprender aún la dimensión de la amenaza y de construir la alternativa que la detenga.

Luego de más de veinte años de sufrir los efectos de la demolición progresiva de la nación, y convertida Venezuela en uno de los países más pobres del mundo, pareciera -una vez más- que nos aproximamos al desenlace final en esta lucha por el destino de nuestra sociedad.

Hasta ahora la narrativa compartida tanto por la cúpula oficialista como por los dirigentes de algunos de los partidos políticos opositores se orienta infructuosamente a la búsqueda de consensos y acuerdos para lograr una vía pacífica hacia la solución de la crisis.

Mientras tanto el drama nacional avanza enmarcado en la profundización de la miseria, el desprecio por la disidencia, la negación de todos los derechos ciudadanos consagrados en la Constitución nacional y el grosero enriquecimiento de los favorecidos del régimen.

Agobiados en esa penosa realidad, según las cifras de ACNUR, más de 7,13 millones de compatriotas han emigrado, y más de 1 millón han sido reconocidos como refugiados, mientras cerca de 211 mil han presentado solicitud de asilo, constituyendo esa migración la segunda crisis de desplazamiento externo más grande del mundo.

Este informe de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados da cuenta igualmente de la pobreza extrema en que se encuentran muchos de los migrantes venezolanos que fueron afectados por la pandemia del COVID 19 cuando ya su situación era vulnerable, y asimismo se refiere al descontento que existe en algunos países contra las personas refugiadas, por la competencia que su presencia representa en el mercado laboral.

Dice el documento de ACNUR que la mayoría de los migrantes de Venezuela hacia los países vecinos son mujeres embarazadas, personas mayores, discapacitados, y familias que llegan con sus hijos. Muchas de esas personas toman caminos peligrosos siendo víctimas de tratantes o de grupos irregulares armados, y por sus escasos recursos requieren con urgencia al llegar documentación, albergue, protección y alimentos.

Estas breves reseñas tomadas del informe de Naciones Unidas sobre millones de compatriotas que buscan las condiciones de vida que le niegan los detentadores del poder en nuestro país no distan mucho de la realidad que viven quienes aquí permanecen intentando sobrevivir.

A pesar de los estudios que reflejan una cierta recuperación de la economía para septiembre del pasado año, y del despliegue mediático que realizó la propaganda oficialista tratando de imponer la falsa idea según la cual Venezuela se arregló, la realidad es que la tasa de inflación alcanzó en diciembre el 37,2 %, que la inflación anualizada fue del 305,7% y que a este ritmo pudiéramos llegar a un rebrote del proceso inflacionario, de acuerdo con las cifras del Observatorio Venezolano de Finanzas.

Pero al margen de todas estas consideraciones que nos ocupan al intentar el análisis de nuestra compleja realidad, lo cierto es que el nuevo año nos ha recibido mostrando el despertar de la conciencia nacional liberada de sectarismos y cálculos mezquinos. Los ciudadanos, en claro ejemplo de liderazgo colectivo, están hablando con voz propia y han salido en defensa de su derecho a la libertad y la justicia protagonizando las más grandes y trascendentales acciones de protesta cívica que hemos visto en los últimos años.

Aunque la penumbra informativa oficial pretende ocultar lo que acontece en el país, en todas las grandes ciudades y en todos los pequeños pueblos de Venezuela ha salido la ciudadanía a la calle marcando pautas que esperamos sean irreversibles para lo que será en lo adelante la lucha ciudadana contra el sistema establecido; demostrando así que las banderas por las reivindicaciones sociales básicas en un país empobrecido y colapsado son hoy la causa común de las grandes mayorías, y que el rescate de la democracia y la libertad siguen siendo el anhelo permanente del pueblo.

Fotografía: LB (Caracas, ¿2013?).

22/01/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/01/22/julio-cesar-moreno-leon-la-ciudadania-hablo-con-voz-propia

domingo, 2 de octubre de 2022

Aprendizaje parlamentario

NELSON CHITTY Y EL PARLAMENTO DEL SIGLO XX

Luis Barragán

En el siglo pasado, fue algo común que distintas entidades no gubernamentales y académicas del mundo, indagaran también sobre las características de nuestro parlamento y de los propios parlamentarios, sopesando niveles de preparación, experiencia, relacionamiento ciudadano, calidad oratoria, iniciativas legales, entre otros factores.  Recientemente, un grupo de trabajo de una universidad europea que todavía no quiere publicitar el propósito y las características de su investigación, contactó y encuestó al suscrito, sin que sepamos de otros colegas venezolanos efectivamente contactados y encuestados, para una muestra – se nos dijo – del funcionamiento del poder legislativo en los países andinos.

            Inevitable reminiscencia, por supuesto,  nos retrotrajo a los tiempos de la militancia política juvenil en los que frecuentábamos los palcos del Congreso de la República: al inicio, por la movilización de los integrantes del partido de adscripción del jefe de la bancada que participaría en el debate abierto a raíz del mensaje anual del presidente de la República a ambas cámaras en sesión conjunta, y, luego, por  una afición personal que a través de los años se convirtió en  vocación Todavía conservamos un pequeño texto voluntario sobre el parlamento, hecho muy después, consultado y corregido por el entonces diputado Gustavo Tarre, destinado a otro profesor que efectivamente nos daba la materia constitucional.

            Del liceísta que acudía a buscar material proselitista en la fracción parlamentaria ubicada en el edificio La Perla, obsequiado con gruesos tomos contentivos de los diarios de debate que, a veces, leíamos con interés, y, muy otras, nos aburrían, nos convertimos en el cursante universitario que se habituó también a la única biblioteca existente en el Congreso, dirigida por la Lic. Miriam Serrano, desde muy principios de los ochenta del veinte. Para mediados de ésta década, ya desempeñábamos la dirección de secretaría de la Comisión de Medios,  por entonces, presidida por Julio César Moreno, en la que supimos de un duro desempeño opositor frente a un gobierno censurador y peligroso, captando buena parte de las destrezas que imponía una labor a un nivel en el que se palpaba cercana y realmente al parlamento en acción.

            Remoto aprendizaje, nos permitió en la presente centuria desenvolvernos en comisiones reglamentariamente integradas según la voluntad del presidente de la corporación asamblearia y, aunque nos preparamos antes para la reforma de las leyes militares, tuvimos que adversar, al final, en los hechos, solitariamente, el proyecto oficialista de Ley de Cultura, promover reformas a la del libro o a la de los archivos oficiales, hasta que nos trasladaron de la Comisión Permanente de Cultura a la de Política Exterior, por escasos meses, abrazada ya la causa esequibana. De pronto, el cambio fue para Administración y Servicios en la que estaban trillados los problemas del trasporte público, terrestre y aéreo, encontrando camino propio con materias como la del comercio electrónico, el correo postal y las operadoras de telefonía digital.

            Volviendo a los noventa,  a mitad de la década, aceptamos la asesoría de la dirección de la fracción encabezada por Nelson Chitty La Roche, en la que estuvimos tres años, aunque fue con César Pérez Vivas al frente de la bancada donde, luego,  nos correspondió ejercer la dirección de secretaría de la bancada socialcristiana, por nueve largos meses,  en las peores condiciones, nada más y nada menos que explicadas por el complicadísimo, riesgoso y desafiante proceso y cierre efectivo del Congreso, finalmente acaecido en enero de 2000. Digamos de un largo período de aprendizaje y entrenamiento que modestamente nos sirvió para afrontar los retos de la Asamblea Nacional en el presente siglo, añadida la violencia abierta y descarada  ejercida entre 2011 y 2015 contra la minoría opositora que, con todo, fue peor que la ocurrida luego de 2016.

            No hay lugar a dudas, el parlamento del siglo XX fue superior respecto al del XXI, por varias razones que, faltando poco, hemos constatado en los viejos diarios de debates que nos acostumbramos a leer en los archivos históricos sobrevivientes, hasta que le quitaron su sede natural a la Asamblea Nacional que preside Guaidó.  Nos valemos de un ejemplo para demostrarlo, no sólo por la calidad de los discursos y el coraje de las investigaciones adelantadas por los congresistas, sino por un dato que es fundamental: el cabal reconocimiento a las inmunidades parlamentarias, que respetó por casi cinco años el presidente Betancourt, intentando allanar infructuosamente  una y otra vez,  a diputados metidos hasta los tuétanos en la insurrección armada, como lo reconocieron a la vuelta de las décadas, hasta lograr hacerlo con cinco de ellos, flagrantemente involucrados en actos como el de llenar de tachuelas y abalear anárquicamente a la ciudad capital (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/las-otras-elecciones-luis-barragan-un.html; https://lbarragan.blogspot.com/2013/05/normal-0-21-false-false-false-es-ve-x.html),   o el de atentar contra la vida de personas inocentes del tren de El Encanto (https://lbarragan.blogspot.com/2013/07/vicisitudes-parlamentarias-3.html; https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/inmunidad-parlamentaria-ficcion-y.html), a semanas de las elecciones de 1963.

            Un Congreso de muchas fallas y errores, pero cabal expresión del más convincente pluralismo político que igualmente se explicaba por la existencia e institucionalización real de las fracciones parlamentarias, desde las más numerosas hasta la curiosamente unipersonal que, por cierto, trajo un problema curiosísimo como fue la pelea entre el único diputado principal del MEP y su suplente, por la oficina, hacia 1987, si la memoria no falla. No era fácil dirigir una fracción y, mucho menos, el Congreso, en los años en los que se formó la llamada  triple alianza frente al segundo gobierno de Caldera, cuando – precisamente -  laboramos en un esfuerzo apasionante que, valga el detalle,   nos llevó a innovar en  materia legislativa siendo internet apenas una noticia entre los entendidos, como lo dijimos al principiar una intervención a cámara plena en 2014 (https://www.youtube.com/watch?v=daAf18tfy2M).

            Lo repetimos en la encuesta anteriormente citada: lo poco que sabemos del desempeño, la iniciativa, la rivalidad, la estrategia  y el sentido de oportunidad, en las lides parlamentarias, dentro y fuera del hemiciclo, lo aprendimos fundamentalmente por esos años de ardua labor realizada con el otrora jefe de la fracción parlamentaria socialcristiana, Nelson Chiity La Roche que, por cierto,  fue portador de una idea renovadora de las labores, al impulsar sendos seminarios internacionales, siendo el más emblemático el de la antipolítica; emblemático y precursor, añadiríamos. Concepción muy propia del parlamento del XX, nos sirvió para esta particularidad del XXI que ha sesionado en las plazas públicas y en las redes digitales, con un número importante de exiliados, dándonos  las herramientas sustanciales, como la suficiente humildad en nuestras labores.

            Chitty La Roche, ya había presidido con éxito la Comisión de Contraloría, teniendo que enfrentarse también a toda la ralea de los corruptos que denunció por la calle del medio, protagonizando un importante hito histórico,  y concebía el parlamento como una institución en la que todos tenían la mínima obligación de entenderse, sin confundir las diferencias políticas con las personales (excepto el tratamiento con delincuentes), ni renunciar a la defensa apasionada de la libertad.  Al mismo tiempo, ganada la cátedra por concurso de oposición, buscaba el tiempo indispensable para impartir  derecho constitucional, probadas en la práctica aquellas nociones fundamentales de los tratadistas, procurando darle densidad a una disciplina que todavía no ha cobrado toda la atención  necesaria en el país, como es la del derecho parlamentario. Empero, no fue el diputado distante, ajeno a los avatares de la vida común y ciudadana.

            En una ocasión, un diputado emerrevista, electo en 1998, denunció a la oposición por elitista, clasista, antipopular y es de imaginar los otros dicterios, acusándola de no conocer a los sectores populares. Tomó la palabra el diputado Chitty La Roche y después de despachar los asuntos esenciales que ligeramente tocó su predecesor,   desde la tribuna de oradores le hizo un recorrido completo por las barriadas populares de Caracas, con nombres y apellidos de su gente y de los amigos entrañables de años, identificando calles, callejuelas, casas y ranchos de los que no tenía la menor idea el parlamentario que estrenaba la defensa de un gobierno que a lo mejor  lo hizo multimillonario con el tiempo.

            Ahora nos percatamos de otro detalle: en los años de activo parlamentario, no dejó Nelson de reflexionar  en la diaria prensa y en los medios especializados, vieja costumbre que no hemos abandonado, incluyendo cinco artículos debidamente arbitrados que tienen por fondo la inquietud parlamentaria. Luego, a modo de conclusión, propio del dirigente político de la modernidad que luce muy superior al de la postmodernidad, el parlamento del siglo XX será necesario para una reconstrucción del parlamento del siglo XXI que lo perfeccione.

02/10/2022:

https://www.lapatilla.com/2022/10/02/luis-barragan-nelson-chitty-y-el-parlamento-del-siglo-xx/

viernes, 2 de septiembre de 2022

Chile

EL DIFÍCIL CAMINO DE CHILE

Julio César Moreno León:

El plebiscito constitucional a efectuarse el 4 de septiembre de 2022 es el acontecimiento político más importante de Chile desde que este país retornó a la vida democrática.

En esta consulta popular se decide no solo si se aprueba o se rechaza la nueva Constitución política. Se intenta aprobar o negar algo más trascendente en un ambiente de extrema polarización que anuncia inevitables enfrentamientos, sea cual sea el resultado final de estas votaciones.

En otras palabras, se trata de conservar el histórico modelo de identidad republicana, y los valores e instituciones que le soportan, o por lo contrario, abrirle camino a la legitimidad de la anarquía que facilite el progresivo desmantelamiento de la nación.

Este proceso constituyente es consecuencia del brusco trastocamiento de la democracia chilena, producido a partir de las vandálicas acciones iniciadas el 18 de octubre de 2019 durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera.

Aquellos hechos provienen del plan diseñado para conquistar el poder en América Latina por el llamado “Foro de Sao Paulo”. Con el fin de realizar esas tareas se utilizaron fanatizadas vanguardias preparadas para convertir las legítimas protestas sociales que venían ocurriendo en violentas explosiones subversivas.

Con esas características surgieron los trágicos sucesos que cambiaron la historia de Chile y derrumbaron buena parte de los logros conseguidos por los gobiernos democráticos que condujeron al país luego de la pacífica sustitución de la dictadura militar en 1990.

Esa violencia no guardaba relación alguna con los reclamos por temas como la jubilación digna que le escamotean al ciudadano los Fondos de Pensiones; por el pésimo sistema de salud pública que afecta a los sectores más pobres; por la existencia de una educación comercializada que impide el acceso gratuito de las grandes mayorías a las universidades nacionales, o por cualquier otro justo motivo de protesta, procesable en los cauces pacíficos del sistema democrático. El extremismo logró imponerse al controlar y manipular el malestar colectivo marcándolo con el signo del odio y la destrucción.

Luego de cuatro días de protestas y movilizaciones pacíficas, aquel 18 de octubre de 2019 empezó una muy bien organizada ofensiva terrorista que se prolongó durante varios meses en todo el territorio chileno.

Médicos venezolanos participan en novedosa plataforma chilena que mide riesgo metabólico en tres minutos

Con la precisión propia de entrenados expertos, en tiempo récord supuestos estudiantes hicieron estallar las principales y más concurridas estaciones del Metro de Santiago.

Las turbas organizadas iniciaron en todo el país el saqueo de farmacias y automercados, destruyeron oficinas públicas, bibliotecas y antiguas edificaciones que formaban parte importante del patrimonio cultural del país, agredieron a miembros del cuerpo de carabineros ocasionándoles graves heridas y atacaron instalaciones militares, quebrantando el principio de autoridad y el resguardo de la seguridad ciudadana.

Manipulando la causa indigenista en la Araucanía incendiaron iglesias católicas y evangélicas, realizaron atentados con saldo de muertos y heridos, y quemaron centenares de camiones destinados a transportar los alimentos que, producidos en esa zona, son comercializados en el resto del país.

Por supuesto se atribuyó al sistema capitalista, a los grupos económicos, a la clase política y a las instituciones liberales las causas del supuesto perverso modelo de país al cual hay que demoler.

Como resultado de toda esa barbarie las pérdidas económicas fueron calculadas en más de tres mil millones de dólares, mientras cerca de trescientas mil personas perdieron sus empleos, se devaluó la moneda y se paralizó la producción.

La gobernabilidad colapsó y el presidente perdió su autoridad cuando no pudo aplicar las medidas anunciadas para restablecer el orden, contradiciendo sus propias decisiones en medio de la violenta crisis.

Se deterioró gravemente la imagen externa del país al suspenderse dos eventos internacionales de primera importancia que deberían realizarse en Santiago: el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y la Conferencia de las Naciones Unidas para el Cambio Climático 2019.

Y en medio de las violentas refriegas los desbordados cuerpos de seguridad incurrieron en graves violaciones de derechos humanos al reprimir los combates callejeros que dejaron decenas de muertos, miles de heridos y cientos de detenidos.

Pero a pesar de este terrible balance, una prensa internacional irresponsable calificó aquellos sucesos como “el despertar de Chile”.

La reacción del gobierno venezolano ante estos sucesos fue de júbilo y celebración, la prueba más evidente del respaldo de Nicolás Maduro a esos acontecimientos, y de la presencia de “manos peludas” organizadas en nuestro país para subvertir a los países vecinos.

En Caracas, el 24 de octubre de 2019, durante el “Primer Congreso de Comunas Movimientos Sociales y Poder Popular”, con la participación de grupos de izquierda marxista de todo el continente, Maduro afirmó que “el neoliberalismo acumulado desde el gobierno de Augusto Pinochet es la causa del estallido social en Chile”. Y Diosdado Cabello declaró que aquellas protestas demostraban cómo los chilenos querían una Constituyente y un sistema similar al establecido en Venezuela.

Ante la profundización de una situación política y social que se tornaba insostenible, el gobierno de Piñera y los grupos parlamentarios discutieron las alternativas para conformar la Convención Constituyente. Finalmente, una consulta ciudadana aprobó que se redactase el proyecto de nueva Constitución para que el pueblo lo aprobara como sustitución de la Constitución de 1980, o por el contrario lo rechazara.

En el ambiente de una opinión pública orientada hacia un radical cambio del sistema político, y ante el desmoronamiento de todo liderazgo partidista tradicional, nuevas organizaciones y nuevas figuras pasaron a integrar los 155 puestos de la Convención Constituyente, que electa entre los días 15 y 16 de mayo del 2021 fue controlada casi totalmente por la izquierda marxista.

Además, la abrumadora victoria de Gabriel Boric en las pasadas elecciones presidenciales, las promesas que le permitieron lograr ese triunfo, los jóvenes ministros y funcionarios que hoy gobiernan y que le acompañan desde las luchas universitarias, parecían ser factores capaces de lograr la imposición de un nuevo proyecto político acompañado del fervor de multitudes que hace apenas unos meses le daban su respaldo.

Pero hoy, por motivos que considero temprano considerar, el joven y carismático personaje que ocupa el Palacio de la Moneda se encuentra ubicado en uno de los más bajos niveles de aprobación popular de la historia chilena, y su proyecto constitucional pareciera condenado al rechazo en el plebiscito del próximo domingo.

Si el proyecto de Boric pierde, esa consulta será un democrático e inapelable rechazo popular a su “Chile Plurinacional”, lo que le obligaría a replantear su proyecto de gobierno descartando posturas sectarias y demagógicas para superar con urgencia la ingobernabilidad que puede conducir a Chile a un destino catastrófico.

Si por el contrario la nueva Constitución se aprueba, surgirán inevitablemente conflictos étnicos y enfrentamientos políticos y sociales, y se pondrán en jaque la propiedad privada, la libertad individual y los valores fundamentales que han servido de fundamento a la sociedad chilena y a la unidad de la nación.

Fotografía: https://www.dw.com/es/convención-constituyente-de-chile-entrega-propuesta-final-de-constitución/a-62357816

02/09/2022:

https://www.lapatilla.com/2022/09/02/julio-cesar-moreno-leon-el-dificil-camino-de-chile/

miércoles, 20 de julio de 2022

Predestinados

EL DESTINO DE COLOMBIA Y EL GOBIERNO DE PETRO 

Julio César Moreno León

1- La victoria de Gustavo Petro lleva al poder a la radical izquierda marxista colombiana en reñida elección que retrata la profunda división que persiste en el país vecino.

El antiguo guerrillero integrante del grupo armado M-19, que el 6 de noviembre de 1985 asaltó el Palacio de Justicia con un saldo de 101 personas muertas, entre ellas 11 magistrados, es electo presidente después de haber sido derrotado en las elecciones de 2010 y en las del 2018.

En la segunda vuelta de esta campaña el electorado colombiano se divide en dos bloques irreductibles. Un sector advierte el peligro en que se encuentra la democracia ante la candidatura del llamado Pacto Histórico. Mientras el otro sector se pronuncia por un cambio radical del sistema político, denuncia que se prepara un atentado para matar a Petro, señala que hay peligro de fraude y que si esto ocurre responderán con violencia en las calles.

Ante estas amenazas el presidente Duque ordena un gigantesco operativo de seguridad en los días cercanos a la elección, que incluye la detención de grupos violentos que participaron en disturbios ocurridos el año 2021 en respuesta a la frustrada reforma tributaria anunciada por el gobierno.

En medio de esta agresiva campaña, el comando de Petro no se detiene ante barreras éticas o legales. Así lo demuestra la revista Semana cuando publica la grabación de reuniones de ese comando, en las que se planifican campañas de desprestigio y destrucción moral de los candidatos Federico Gutiérrez, Alejandro Gaviria y Sergio Fajardo quienes compitieron en la primera vuelta electoral.

En estos audios y videos se detallan las acciones a realizar destinadas a vincular a Federico Gutiérrez con el narcotráfico, a fabricar historias denigrantes que le resten apoyo en las mujeres, y presentarlo como una marioneta del presidente Duque con el fin de destruir su imagen pública.

Y se aborda también en esas grabaciones el problema que representa para la campaña del Pacto Histórico las visitas de Fernando Petro, hermano del candidato, y de otros dirigentes de la campaña a la cárcel de “La Picota”. En estas reuniones se le ofrece a un grupo presos “extraditables” vinculados a los cárteles de la droga impedir las extradiciones a Estados Unidos a cambio del apoyo de esas bandas criminales.

Federico Gutiérrez acude a la Corte Suprema de Justicia para denunciar estos hechos que atribuye “al comando de Petro y a su banda criminal”. Acusa a quienes coordinan los contenidos ilegales e injuriosos de esa campaña y en especial al senador Roy Barreras quien aparece en algunos de los videos dando instrucciones, al lado de Petro, para la implementación de los planes de destrucción de sus adversarios.

A las puertas de la Corte Suprema Federico Gutiérrez afirma, “lo que conocemos ahora en los medios demuestra lo que denunciamos en su momento. Se debe tener en consideración que la política tenga estándares de valores, de ética y de principios y estas personas han hecho todo lo contrario.

Si así son en campaña, solo imagíneselos gobernando”,

2- Gustavo Petro es el presidente colombiano que electo en el ambiente de mayor polarización política exhibe la más precaria ventaja sobre el candidato perdedor. Logra el 50.44 % de los votos contra el 47,3% de Rodolfo Hernández. Estos resultados expresan la grave división de la sociedad colombiana ante la etapa de cambios profundos prometidos por el nuevo gobierno.

Si hacemos un breve recuento de las últimas cinco elecciones presidenciales de nuestro hermano país vemos cómo Álvaro Uribe es electo en el 2002, para su primera presidencia con el 54 % frente al 32% del Liberal Horacio Zerpa, y en 2006 es reelecto con el 62,51 % de los sufragios, derrotando a Carlos Gaviria Díaz del Polo Democrático Alternativo, quien obtiene el 22,02 %.

En 2010 Juan Manuel Santos gana con el 69,56 % frente al 27,44 % de Antana Mokus, y en 2014 se relige logrando el 50.99 %n ante el 45% de Oscar Iván Zuluaga, Y en 2018 Iván Duque triunfa con el 54.3% contra el 41.7 % de Petro.

Uribe logró los más importantes éxitos políticos y militares en su lucha frente a la subversión; Santos impuso su diálogo con la guerrilla y pudo hacer aprobar los acuerdos de La Habana. Y Duque soportó los efectos económicos y políticos que produjeron la Pandemia y los intentos desestabilizadores de la extrema izquierda y el Foro de Sao Paulo.

Al margen de la valoración que hagamos de esos gobiernos lo importante es destacar que sus gestiones se realizaron con una base sólida de respaldo ciudadano y sin representar amenaza alguna para el orden democrático, el sistema político y económico, el pluralismo y las libertades individuales.

Ahora, consciente de las amenazas que se ciernen sobre la estabilidad de un gobierno que nace con las reservas y temores de medio país, Petro convoca a la “unidad nacional” con el apoyo de las bancadas parlamentarias del Partido Liberal y del Partido Conservador. De esa manera estos partidos luego de haberse opuesto a Petro en la campaña electoral, se convierten en partidos de gobierno. Sólo el Centro Democrático liderado por Álvaro Uribe ratifica su condición de grupo parlamentario de oposición.

Sin embargo, esta maroma política que resuelve inicialmente el problema de la aprobación de las leyes necesarias para la implementación del programa de gobierno produce un efecto negativo en los votantes de esos partidos que se sienten traicionados por sus dirigentes a cambio de puestos y prebendas. Por ello Omar Yépez presidente del Partido Conservador presenta su renuncia al cargo en descuerdo con la posición de sus parlamentarios.

3- Finalmente, tratando de adivinar cuál será el desenlace final de un gobierno que aún no comienza nos preguntamos cómo logrará el nuevo presidente armonizar su supuesta política de unidad nacional con los cambios radicales que ha prometido en su campaña y en su plan de gobierno.

Entre los cambios más polémicos está la reforma de la Policía Nacional, adscrita desde 1953 al Ministerio de la Defensa. Se proyecta el pase de ese cuerpo armado a un nuevo ministerio bautizado con el nombre de Ministerio de la Paz y la Convivencia. Para el nuevo gobierno se trata de un cambio importante destinado a “humanizar” la tarea policial. Para los adversarios del proyecto el objetivo es politizarla y convertirla en un instrumento de control y represión. Lo cierto es que la policía colombiana es considerad una de las más profesionales y eficientes del mundo.

Y cómo parte de las recomendaciones de la llamada “Comisión de la Verdad” se proyectan medidas relacionadas con las funciones de las Fuerzas Armadas que reducen su tamaño y redimensionan su objetivo. Ambos proyectos están basados en la idea de que la policía y los militares han sido los organismos de represión de las clases dominantes, y según recientes declaraciones de Petro al diario El País de España “han sido conducida a perpetrar actos dantescos contra los derechos humanos”.

Por su parte Francisco de Roux el jesuita presidente de la Comisión de la Verdad, uno de los mentores de la izquierda comunista colombiana, con su visión sesgada del conflicto armado se pronunció en ese polémico informe en contra del ejército, al que equipara con la FARC y el ELN en la responsabilidad de violaciones de los derechos humanos. Y llegó a decir “un ejército así debe ser disuelto”.

Otros temas de igual o más importancia nos anuncian posibles conflictos que esperan al presidente Petro y a los sectores democráticos que se le oponen. El narcotráfico y el cultivo de la coca basado en “un nuevo paradigma” es uno de ellos. Por lo pronto es claro que se prohibirá la dispersión aérea con glifosato que ha sido implementada por Iván Duque, y que actores del gobierno a instalarse cómo la vicepresidenta Francia Márquez se ha manifestado a favor de regular las drogas, ante lo que considera el fracaso en las políticas realizadas históricamente.

Y es decisión tomada la suspensión de los acuerdos de extradición de los narcotraficantes a Estados Unidos. Las violentas protestas de Petro por la extradición de alias “Otoniel” l otrora poderoso jefe del cartel de golfo fue un anuncio de su oposición a las extradiciones.

La reforma tributaria y la política frente al sector privado de la economía será otro de los temas que pondrán a prueba el acuerdo nacional suscrito con los partidos tradicionales. En todo caso destacamos las declaraciones de Petro dadas al diario El País de España en las que manifestó que “las reformas se hacen el primer año o no se hacen”. Veremos si es posible.

Captura de pantalla: 

https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2022-05-27/gustavo-petro-la-hora-de-la-verdad.html

19/07/2022:

https://www.lapatilla.com/2022/07/19/julio-cesar-moreno-leon-el-destino-de-colombia-y-el-gobierno-de-petro/

viernes, 4 de marzo de 2022

¿Será capaz?

LA NIETA DE SALVADOR ALLENDE MINISTRA DE LA DEFENSA

Julio César Moreno León

Maya Fernández Allende será la encargada de manejar la política militar del nuevo gobierno presidido por Gabriel Boric. La señora Maya, de 50 años de edad, ha sido presidente de la Cámara de Diputados y actualmente representa en esa cámara al Partido Socialista, electa por la región Metropolitana. Ella es nieta de Salvador Allende y es la hija nacida en el matrimonio de Beatriz Allende con el agente cubano del Partido Comunista Luis Fernández Oña, quien era considerado el delegado personal de Fidel Castro ante la Unidad Popular y el presidente chileno.

Beatriz Allende se vinculó intensamente a las actividades políticas de su padre, y actuaba como su colaboradora más cercana. Partidaria de los sectores ultra radicales de la Unidad Popular fue un vínculo muy importante con el MIR y el aparato castrista que actuaba en Chile bajo las órdenes de su marido.

Durante el traumático 11 de septiembre de 1973 estuvo en el Palacio de la Moneda hasta que Allende les ordenó retirarse, a ella, a su hermana Isabel y a todas las mujeres que allí se encontraban. Y algunas horas después el líder socialista hizo lo mismo con los fieles seguidores que aún le acompañaban. En medio del feroz ataque de las fuerzas militares les anunció su decisión de entregarse y les pidió que salieran a la calle portando una bandera blanca en señal de rendición.

Pero mientras sus compañeros intentaban cumplir tan difícil cometido, el presidente regresó sorpresivamente a su despacho y se suicidó utilizando la metralleta que le regaló Fidel Castro cuando visitó Chile en 1971.

Luis Fernández Oña fue agente del comunismo fidelista en la tarea de extender la guerra subversiva por América Latina y el mundo. Formó parte de la policía que sustituyó a los órganos represivos de Fulgencio Batista. Luego pasó al servicio del Departamento de América del Comité Central del Partido Comunista dirigido por el comandante Manuel Piñero (a) “Barbarroja”. Ese organismo fue creado por Fidel para fomentar los procesos revolucionarios en todo el continente.

En cumplimiento de sus tareas, Fernández Oña actuó en la preparación de la Primera Tricontinental de la Habana, asamblea integrada por los movimientos comunistas de África, Asia, y América Latina que deliberó en la capital cubana del 3 al 16 de enero de 1966. Y en agosto de 1967 participó en la organización de la conferencia que creó la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), destinada a impulsar la guerra de guerrillas en latinoamérica. Ambas organizaciones vincularon a Fernández Oña con el liderazgo marxista de Chile

En uno de sus viajes a Santiago estableció relaciones afectivas con la hija del entonces presidente del senado Salvador Allende, y en 1970 se casaron en La Habana. Su matrimonio con Beatriz y el triunfo de la Unidad Popular le dio la privilegiada condición de yerno del Presidente socialista y hombre de confianza de Fidel Castro.

Fue Ministro Consejero de la embajada cubana, pero por encima del embajador funcionaba como la verdadera autoridad política de esa representación diplomática. Estaba encargado de la relación con los grupos partidistas, y según declaraciones que suministró a la Revista Punto Final en 2007, Allende le entregó los archivos que contenían información confidencial referidas a reuniones de la Unidad Popular, a grabaciones y a documentos comprometedores. Le dio la orden de mantenerlos resguardados y le indicó que en el caso de un golpe militar procediera a quemarlos. Por supuesto la orden fue cumplida.

El 11 de septiembre de 1973, mientras la aviación y el ejército atacaron el Palacio de la Moneda, Fernández Oña dirigió la resistencia armada contra los militares que a sangre y fuego intentaban tomar la casa de la embajada comunista.

Y el día 12, protegido por los representantes de los gobiernos de México, la Unión Soviética, Suecia y Perú fue conducido al aeropuerto de Santiago, para desde allí partir junto a su hija Maya y su esposa Beatriz a la capital cubana en un avión de la línea rusa Aeroflot. La Junta Militar había roto relaciones con La Habana y daba 24 horas de plazo a los diplomáticos cubanos para que abandonaran el país.

Cuatro años después de su llegada a la isla Beatriz Allende se quitó la vida afectada por una profunda depresión, seguramente incubada durante los tristes últimos años que le tocó vivir. A partir de entonces su hija pasa a ser la huérfana protegida y educada por la revolución, hasta que en 1990 al cesar el régimen militar y asumir la presidencia de Chile Patricio Aylwin, se inició el retorno de todos los exiliados políticos y Maya pudo regresa a su país. Y a los ochenta años de edad, en diciembre de 2016, víctima de la diabetes muere su padre en la ciudad de La Habana.

Desde aquel trágico 11 de septiembre de 1973 hasta nuestros días Chile ha vivido 17 años de dictadura militar, y luego 32 años de un proceso de evolución democrática que desmontó los andamiajes autoritarios heredados del Régimen castrense, y que estableció un sistema de libertades con progreso económico y social sin precedentes. Sin embargo, este mes de marzo el Palacio de La Moneda abrirá de nuevo sus puertas a la izquierda radical, liderada por jóvenes figuras surgidas de la dirigencia universitaria, acompañadas por el dogmático y añejo Partido Comunista Chileno.

Y en el audaz intento de reivindicar la memoria de Salvador Allende, a su nieta le corresponderá dirigir las difíciles relaciones políticas con las mismas fuerzas armadas que derrocaron al gobierno de la Unidad Popular, y que provocaron el suicidio del líder socialista.

01/03/2022:

https://www.lapatilla.com/2022/03/01/julio-cesar-moreno-leon-la-nieta-de-salvador-allende-ministra-de-la-defensa/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY