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domingo, 1 de febrero de 2026

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NADIE SE HACE SANTO A GOLPE DE VIRTUDES

(San Mateo, 5: 1-12)

Fray Marcos [Rodríguez]

Esta fiesta puede tener para nosotros un profundo sentido religioso, si la entendemos como invitación a la unidad de todos los seres en Dios. No recordamos a cada uno de los seres humanos como individuos. Al decir todos, celebramos la Santidad (Dios), que se da en cada uno de nosotros. No se trata de distinguir mejores y peores, sino de tomar conciencia de lo que hay de Dios en todos y dar gracias por ello. El hombre perfecto no solo no existe, sino que no puede existir. Decir ‘ser humano’ lleva en sí la limitación y por tanto la imperfección en todos los órdenes. Dios no necesita eliminar la imperfección en nosotros.

Vamos a examinar primero algunas frases del evangelio que nos ayuden: Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto. De acuerdo, ¿pero como es perfecto Dios? Cuando Dios dice: “sed santos porque yo vuestro dios soy santo”, no hace alusión alguna a la condición moral. La perfección de Dios no se debe a sus cualidades. Dios es todo esencia, no hay nada que pueda tener o no tener. Cada uno de nosotros es perfecto en nuestro verdadero ser, en lo que hay de Dios en nosotros. No estamos hablando de nuestras cualidades sino de lo que Dios es en nosotros. Se trata del tesoro que llevamos en vasijas de barro, como decía Pablo.

Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer. Es un error garrafal el creer que podemos alcanzar la perfección con el esfuerzo personal. También aquí nos hemos alejado del evangelio. Hemos propuesto como ideal cristiano, el ideal de perfección griego. El que se somete a este ideal, no podrá escapar a una de estas trampas: en la medida que lo consiga, se creerá superior a los demás y los despreciarán olímpicamente (no hay nada más contrario al evangelio). El que no lo consiga, tratará por todos los medios, de aparentar que lo ha conseguido, con lo cual caerá en la simulación y el fariseísmo (nada criticó Jesús con más firmeza).

Las prostitutas y los pecadores os llevan la delantera en el Reino de Dios. Jesús decía eso precisamente a los ‘perfectos’, a los que cumplían la Ley hasta la última tilde. Esta frase de Jesús es un aldabonazo contra la idea de perfección que existía en su tiempo y seguimos manejando nosotros. Dios no valora el cumplimiento de una programación sino un corazón sincero, humilde y agradecido. Todo lo que somos lo hemos recibido de Dios. No hay ni un resquicio para presumir de buenos. Que yo sea capaz de manifestar la bondad, es la consecuencia de una toma de conciencia de lo que hay de Dios en mí.

Después de estas sencillas explicaciones, ¿qué sentido tiene hablar de “comunión de los santos”? si pensamos que se trata de unas gracias que ellos han ‘merecido’ y que nos ceden a nosotros que andamos escasos o carentes de ellas, estamos ridiculizando a Dios y a cada ser humano. Los dones de Dios ni se pueden cuantificar ni se almacenan. Todo lo que nos viene de Dios es siempre gratuito y por lo tanto, nunca se puede merecer. Ahora bien, si tomamos conciencia de que en Dios todos somos uno, comprenderemos que lo que cada uno puede vivir de Dios, de alguna manera, lo viven todos y beneficia a todos.

Por la misma razón tenemos que tener mucho cuidado con la expresión “intercesores”, aplicada a los santos. Si lo entendemos pensando en un Dios que solo atiende las peticiones de sus amigos o de aquellos que son “recomendados”, una vez más, estamos ridiculizando a Dios. En (Jn 16,26-27) dice Jesús: “no será necesario que yo interceda ante el Padre por vosotros, porque el Padre mismo os ama”. Lo hemos dicho hasta la saciedad, Dios no nos ama porque somos buenos, sino porque Él es el amor y está en cada uno de nosotros.

Claro que se puede entender la intercesión de una manera aceptable. Si descubrimos que esas personas que han tomando conciencia de su verdadero ser, son capaces de hacer presente a Dios en todo lo que hacen, pueden facilitarnos ese mismo descubrimiento, y por lo tanto, el acercamiento a Dios. Descubrir que ellos confiaron en Dios a pesar de sus defectos, nos tiene que animar a confiar más nosotros mismos. Y no sólo valdría para los que convivieron con ellos, sino para todos los que después de haber muerto, tuvieran noticia de su “vida y milagros”. Allanarían el camino para que creciera el número de los conscientes.

La parábola de los talentos (Mt 24, 14-30) podría parecer que dice lo contrario de lo que acabamos de apuntar, pero en el fondo es otro el problema que allí se afronta. No se trata de poner a producir las cualidades que cada uno pueda tener, sino de descubrir lo esencial que cada uno tiene. Se trata de descubrir el tesoro escondido que uno no ha ganado, pero que tiene que descubrir dentro de sí mismo. Una vez descubierto, surgirá espontáneamente el agradecimiento más sincero. Pero la única manera de agradecer tan gran don, será el aprovecharse de él desplegando todas sus virtualidades.

No os dejéis llamar maestro. No llaméis a nadie padre. ¿Qué hubiera dicho Jesús si en su tiempo se hubiera encontrado con el concepto de “santo” que hoy manejamos? Él mismo dijo al joven rico: ¿por qué me llamas bueno? ¿Cómo habría respondido si le hubiera llamado santo? Pues nosotros no sólo santo, sino que nos atrevemos a llamar a un ser humano, santísimo. ¡Cuándo tomaremos en serio el evangelio!No somos santos cuando somos perfectos, sino cuando vivimos lo más valioso que hay en nosotros como don absoluto. La perfección moral es consecuencia de la santidad, no su causa.

Si entendiéramos bien las bienaventuranzas no caeríamos en estas distorsiones que nos alejan del evangelio. Las bienaventuranzas quieren decir que es preferible ser pobre, que ser rico opresor; es preferible llorar que hacer llorar al otro. Es preferible pasar hambre a ser la causa de que otros mueran de hambre porque les hemos negado el sustento. Dichosos, no por ser pobres, sino por no ser egoístas. Dichosos, no por ser oprimidos, sino por no oprimir. La clave sería: Las riquezas no son el valor supremo. El valor supremo es el hombre. Hay que elegir el reino del poder o el Reino de Dios. Si elegimos el ámbito del dinero, habrá injusticia e inhumanidad. Si estamos en el ámbito de lo divino, habrá amor y humanidad.

Si la pobreza es buena, por qué la evitamos. Si es mala, cómo podemos aconsejarla. Ahí tenemos la contradicción, al intentar explicar las bienaventuranzas. Pero por paradójico que pueda parecer, la exaltación de la pobreza que hace Jesús, tiene como objetivo el que deje de haber pobres. El enemigo numero uno del Reino de Dios es la ambición, el afán de poder, la necesidad de oprimir al otro. Recordad las palabras de Jesús: “no podéis servir a Dios y al dinero”. La praxis de Jesús es su vida diaria, es el único camino para entender las bienaventuranzas. El Reino de Dios es el ámbito del amor, pero para llegar a ese nivel, hay que ir más allá de la justicia. Mientras no haya justicia, el amor es falso. Ya decía Plotino: “Hablar de Dios sin una verdadera virtud es pura palabrería”

Para mí, tiene un profundo significado teológico que la fiesta de los difuntos esté ligada a la de todos los santos. Litúrgicamente ‘los difuntos’ se celebra el día 2, pero para el pueblo sencillo, el día de todos los santos es el día de los difuntos, sin más. Con lo que hemos dicho tenemos datos para una interpretación en profundidad de esta fiesta. Si todo ser humano tiene un fondo impoluto (Dios), Dios tiene que amarnos precisamente por eso que ve en nosotros de sí mismo. No puede haber miedo a equivocarse. Todos son santos en su esencia, y eso es lo que se integra en Dios porque nunca ha estado separado de él.

Recordar a los difuntos entraña dar gracias a Dios por todos aquellos seres humanos que han hecho posible que nosotros seamos lo que somos hoy. Este es el sentimiento religioso que se identifica con el sentimiento más humano que podamos imaginar.

Meditación-contemplación

“Dioses sois, hijos del Altísimo todos”.

Esta cita, que Jn pone en boca de Jesús, es rotunda.

No pudieron soportarla los fariseos,

ni terminamos de aceptarla nosotros.

………………

Cuando Jesús dice: “yo y el Padre somos uno”,

está manifestando su vivencia más profunda.

Consciente de que su centro está en Dios,

irradia esa realidad de Dios en todas direcciones.

………………

Yo no tengo que escalar ninguna cima inexpugnable,

ni conseguir ninguna meta inalcanzable.

Solo tengo que abandonar la dispersión en la que vivo

y centrarme en lo que ya soy en lo hondo de mi ser.

………

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/6955-nadie-se-hace-santo-a-golpe-de-virtudes.html

Ilustración: https://stock.adobe.com/search?k=beatitudes

Padre S. Martín: Camino sinodal. Chantaje de los alemanes al papa. 

https://www.youtube.com/watch?v=pxGi3-mhRsk

León XIV: https://www.youtube.com/watch?v=AIp6rSPX9H8

Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=0SWec6yoFVs

Monseñor Santana: https://www.youtube.com/watch?v=RXwex7NVRIo


Padre S. Martín: No está dando lecciones de auto-ayuda.



domingo, 28 de diciembre de 2025

La Sagrada Familia

LA FAMILIA, EL MEJOR MARCO PARA LA HUMANIZACIÓN

(San Mateo,2: 13-23)

Fray Marcos [Rodríguez]

La verdad es que el tipo de familia de Nazaret que se nos ha propuesto durante siglos, es muy probable que no haya existido nunca. El modelo de familia del tiempo de Jesús, era el patriarcal. La familia molecular era completamente inviable, tanto social como económicamente.

Cuando el evangelio nos dice que José recibió a María en su casa, no quiere decir que formaran una nueva familia, sino que María dejó de pertenecer a la gran familia de su padre y pasó a integrarse en la familia a la que pertenecía José. El relato de la pérdida del Niño es impensable en una familia de tres.

El valor supremo de la familia patriarcal, era el honor. En la honorabilidad estaban basadas todas las relaciones sociales, desde las económicas hasta las religiosas. Si una persona no pertenecía a un clan respetado, no era nadie. En consecuencia, el primer deber de todo miembro de la familia, era el mantener y aumentar su honorabilidad.

Esto explica las escenas evangélicas donde se dice que su madre y sus hermanos vinieron a llevarse a Jesús, porque decían que no estaba en sus cabales. Querían evitar a toda costa el peligro del deshonor de toda la familia. Lo que pasó después confirmó sus temores.

Las instituciones son entes de razón, son medios que el hombre utiliza para regular sus relaciones sociales. Son imprescindibles para su desarrollo como persona humana.

Como todo instrumento, ni son buenas ni son malas en sí mismas. La bondad o malicia depende de su utilidad para conseguir el fin. Todas las instituciones pueden ser mal utilizadas, con lo cual, en vez de ayudar al ser humano a perfeccionarse, le impiden progresar en humanidad. La familia debe estar al servicio de cada persona que la integran y no al revés.

La familia también puede ser utilizada para oprimir y someter a otros seres humanos.

En los evangelios no encontramos ningún modelo especial de familia. Se dio siempre por bueno el ya existente. Más tarde se adoptó el modelo romano, que tenía muchas ventajas, pues desde el punto de vista legal, era muy avanzado. No sólo se adoptó sino que se vendió después como modelo cristiano, sin hacer la más mínima critica a los defectos que conllevaba. Voy a señalar sólo tres:

No contaba para nada el amor. El contrato era firmado por la familia según sus conveniencias materiales o sociales. Una vez firmado por las partes, no había más remedio que cumplirlo, sin tener en cuenta para nada a las personas.

La mujer quedaba anulada como sujeto de derechos y deberes jurídicos. De un plumazo se reducían a la mitad los posibles conflictos legales. Esto ha tenido vigencia prácticamente hasta hoy. Hasta hace unos años, la mujer no podía abrir una cuenta corriente sin permiso del marido.

El fin del matrimonio era tener hijos. Al imperio romano lo único que le importaba es que nacieran muchos hijos para nutrir las legiones romanas que eran diezmadas en las fronteras. Hoy se sigue defendiendo esta ideología en nombre del evangelio. El número de hijos no tiene por qué afectar a la calidad de una paternidad; siempre que la ausencia de hijos no sea el fruto del egoísmo.

Aunque esos fallos no están superados del todo, hoy son otros los problemas que plantea la familia. La Iglesia no debe esconder la cabeza debajo del ala e ignorarlos o seguir creyendo que se deben a la mala voluntad de las personas. No conseguiremos nada si nos limitamos a decir: el matrimonio indisoluble, indisoluble, indisoluble, aunque la estadística nos diga que el 50 % de ellos se separan.

Dos razones de esta mayor exigencia son:

a) La estructura nuclear de la familia. Antes las relaciones familiares eran entre un número de personas mucho más amplio. Hoy al estar constituidas por tres o cuatro miembros, la posibilidad de armonía es mucho menor, porque los egoísmos se diluyen menos.

b) La mayor duración de esa relación. Hoy es normal que una pareja se pase sesenta o setenta años juntos. En un tiempo tan prolongado, es más fácil que en algún momento surjan diferencias insuperables.

Como cristianos, tenemos la obligación de hacer una seria autocrítica sobre el modelo de familia que proponemos. Jesús no sancionó ningún modelo, como no determinó ningún modelo de religión u organización política.

Lo que Jesús predicó no hace referencia a las instituciones, sino a las actitudes que debían tener los seres humanos en sus relaciones con los demás. Jesús enseñó que todo ser humano debía relacionarse con los demás como exige su verdadero ser, a esta exigencia le llamaba voluntad de Dios. Cualquier tipo de institución que potencie y favorezca esta actitud humana, es válido y cristiano.

Es verdad que la familia está en crisis, pero las crisis no tienen por qué ser negativas. Todos los cambios profundos en la evolución de la humanidad vienen precedidos de una crisis. La familia no está en peligro, porque es algo completamente natural e instintivo.

Como cristianos tenemos la obligación de colaborar con todos lo hombres en la búsqueda de soluciones que ayuden a todos a conseguir mayores cotas de humanidad. Tenemos que demostrar, no solo de palabra, sino con hechos, que el evangelio es el mejor instrumento para conseguir una humanidad más justa, más solidaria, más humana.

Si tenemos en cuenta que todo progreso verdaderamente humano es consecuencia de las relaciones con los demás, descubriremos el verdadero valor de la familia. En efecto, la familia es el marco en que se pueden desarrollar las más profundas relaciones humanas. No hay ningún otro ámbito o institución que permita una mayor proximidad entre las personas. En ninguna otra institución podemos encontrar mayor estabilidad, que es una de las condiciones indispensables para que una relación se profundice.

Podemos estar seguros que las primeras lecciones de humanidad las recibió Jesús en el entorno familiar. Este entorno no se redujo a José y a María; comprendía también a sus hermanos (si los tuvo), a sus primos, tíos y abuelos (sobre todo paternos).

En una familia auténticamente israelita, la base de todo conocimiento y de todo obrar era la Biblia. Sin este trasfondo sería impensable el despliegue de la figura del hombre Jesús. Jesús fue mucho más allá que el AT en el conocimiento de Dios y del hombre, pero allí encontró las orientaciones que le permitieron descubrir al verdadero Dios.

Debemos olvidarnos de espectacularidades externas y descubrir su infancia como la cosa más normal del mundo. Fue una familia completamente normal. Nada de privilegios ni protecciones especiales, ni ellos ni sus vecinos pudieron enterarse de lo que ese niño iba a ser, porque también él fue completamente normal. Es en esa absoluta normalidad donde tenemos que ver lo extraordinario, su vida interior y su cercanía a Dios que era lo que les mantenía unidos y entregados unos a otros, como soporte de la convivencia.

Jesús fue un ser humano, aunque en esa humanidad se estaba manifestando la plenitud de la divinidad. Es Dios el que se hace hombre, no Jesús el que se hace Dios. Si a Jesús le hacemos Dios, nosotros quedamos al margen de ese acontecimiento. Si descubrimos que Dios se hace hombre, podré experimentar que se está haciendo en mí. Este es el verdadero mensaje del evangelio. Esta es la buena noticia que nos aportó Jesús.

Meditación-contemplación

Por encima de todo, el amor que es el ceñidor de la unidad.

La familia es el marco más íntimo de relaciones humanas.

Es, por tanto, el marco privilegiado de humanización.

Ahí debe manifestarse y potenciarse nuestra plenitud humana.

......................

El amor que nos pide el evangelio es un amor efectivo.

Las teorías y las ensoñaciones no llevan a ninguna parte.

Mi relación con los 'próximos' manifiesta el grado de mi amor.

Examinar esas relaciones en la clave de todo progreso espiritual.

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Dentro de mí, en lo hondo de mi ser, debo descubrir esa necesidad de amar.

Los lazos familiares me ayudan a salir de mí e ir al otro.

La familia es el mejor campo de entrenamiento para hacerme más humano.

Si desaprovecho esa oportunidad, no llegaré nunca a amar.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4468-la-familia-el-mejor-marco-para-la-humanizacion.html

Ilustración: Jacqui Miller. 

Fotografías: LB, Iglesia de Nuestra Señora e la Coromoto (CCS, 28/12/2025).

Padre S. Martín: Un Papa religioso, gracias a Dios | Actualidad Comentada:

https://www.youtube.com/watch?v=hFesWtB3vKQ


Papa León:  https://www.youtube.com/watch?v=iioR8XknkMU


Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=_eYoxWOr7FU


Monseñor Márquez:

https://www.youtube.com/watch?v=vpWPGBy8Unc&list=RDvpWPGBy8Unc&start_radio=1


Padre  S. Martín: https://www.youtube.com/watch?v=imLrFGaNYH8


Padre Velasco:https://www.youtube.com/watch?v=8_G90ZfqmMg


Monseñor Munilla:https://www.youtube.com/watch?v=sNLnFNfbCEg

sábado, 22 de noviembre de 2025

¡Viva Cristo Rey!

UN REINO DISTINTO PERO NO PARA EL MÁS ALLÁ

(San Lucas, 23: 35-43)

Fray Marcos [Rodríguez]

El último domingo del año litúrgico se dedica a Jesús. Toda la liturgia tiene como principio y como fin al mismo Jesús. En realidad los distintos tiempos litúrgicos son un proceso que quiere recordar la trayectoria humana de Jesús. Comienza en Adviento con la preparación a su nacimiento, y termina con la fiesta que estamos celebrando como culminación más allá de su vida terrena.

Como todo ser humano nació como un proyecto que se fue realizando durante toda su vida y que culminó con la plenitud de ser que expresamos con el título de Rey. Pero Jesús respondió a Pilato que su Reino no era de este mundo. Pues a pesar de ello nosotros no estamos de acuerdo con lo que dijo Jesús y le proclamamos Rey del universo. Claro, nosotros sabemos mucho mejor que él lo que es y lo que no es. Por desgracia, ahora no está aquí para poder llevarnos la contraria.

Soy muy consciente de que el sentido que quiero dar a esta fiesta no va a ser el que le dio Pío XI hace más de ochenta años; ni siquiera el que hoy le dan la mayoría de los cristianos. No pongo en duda el título, sino la manera de entenderlo.

Con el evangelio en la mano, ¿podemos seguir hablando de "Jesús rey del universo"?

  • Un Jesús que luchó contra toda clase de poder.
  • Un Jesús que rechazó como tentación, la oferta de poseer todos los reinos del mundo.
  • Un Jesús que dijo: Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de Dios.
  • Un Jesús que invitó a sus seguidores a no someterse a nadie.
  • Un Jesús que dijo que no venía a ser servido, sino a servir.
  • Un Jesús que dijo a los Zebedeo: "El que quiera ser grande que sea el servidor, y el que quiera ser primero que sea el último.
  • Un Jesús que cuando querían hacerlo rey, se escabulló y se marchó a la montaña; por cierto, con gran cabreo de los apóstoles que se fueron en la barca sin esperarlo.

Podríamos hacer más referencias, pero creo que está claro el sentir de los evangelios.

Las palabras Rey, Padre, Hijo, Mesías, Pastor, tienen gran riqueza de significados simbólicos, tanto en el AT como en el Nuevo. Pero esos significados quedan pulverizados en cuanto tomamos las palabras en su significado literal.

En todas las épocas, ha habido grupos religiosos que se han empeñado en interpretarlas literalmente; y eso ha llevado a la religión a callejones sin salida. Toda interpretación fundamentalista del cristianismo que concluye con el uso de la fuerza, nace de ahí; desde las cruzadas de la Edad Media, hasta los "Cruzados" de ahora. No digamos nada de los "Guerrilleros de Cristo". Pero el sentido metafórico o simbólico de esas palabras nos puede abrir un horizonte nuevo.

Si he escogido esas cinco palabras como ejemplo, no ha sido por casualidad. Todas están relacionadas entre sí y no se puede entender separando unas de otras.

La idea de un "rey", en Israel, fue más bien tardía. Mientras fueron un pueblo nómada no tenía sentido pensar en un rey. Sólo cuando llegaron a Canán y se establecieron en las ciudades conquistadas, sintieron la necesidad de copiar sus estructuras sociales y le pidieron a Dios un rey.

Esa petición de un rey fue interpretada por los profetas como una apostasía, porque para el pueblo el único rey debía ser Yahvé. Encontraron la solución convirtiendo al rey en un representante de Dios.

Para erigir a una persona como rey, se le ungía. Es lo que significa exactamente Mesías (Ungido). La unción le capacitaba para una misión: conducir al pueblo en nombre de Dios. De ahí que desde ese momento se le llamara hijo de Dios. Lo propio de un hijo es actuar como el padre, en lugar del padre. También se le llamaba padre del pueblo y pastor del pueblo. Lo mismo que Dios, era padre y pastor para su pueblo. El que era elegido como rey era ungido, hijo, pastor y padre.

Una clave para entender la fiesta de hoy las podemos encontrar en el mismo evangelio que acabamos de leer. En primer lugar, el letrero que Pilatos puso sobre la cruz, era una manera de mofarse, no de Jesús, sino de las autoridades judías que se lo habían entregado. Es curioso que nosotros hayamos ampliado el ámbito de su realeza a todo el universo. ¿Para escarnio de quien?

Los soldados también le colocaron una corona y un cetro para reírse de él. ¿Creéis que Jesús se hubiera encontrado más cómodo con una corona de oro y brillantes y con un cetro cuajado de piedras preciosas?

Las autoridades, el pueblo, los soldados, uno de los ladrones, le piden que se salve; pero Jesús no bajó de la cruz. Desde el desierto hasta la cruz, le acompaña la tentación de poder. Jesús se salvó, pero no como esperaban los que estaban a su alrededor.

Hoy seguimos esperando, para él y para nosotros, esa misma salvación que se negó a realizar. No queremos oír hablar de la salvación que él consiguió muriendo y entregándose a los demás. Nos negamos a admitir que nuestra salvación pueda consistir en dejarnos aniquilar por los que nos odian.

La plenitud del hombre es el servicio hasta la muerte. Si seguimos esperando la salvación externa, de seguridad, de poder o de gloria, quedaremos decepcionados como ellos. Jesús será Rey del Universo, cuando la paz y el amor reinen en todos los rincones de la tierra. Cuando todos seamos testigos de la verdad.

Para entender correctamente la fiesta que estamos celebrando, debemos partir de un hecho: el centro de la predicación y actuación de Jesús fue "el Reino de Dios". Nunca se predicó a sí mismo ni revindicó nada para él. Todo lo que hizo y todo lo que dijo, hacía siempre referencia a Dios. Con esa proyección radical hacia su Padre, hizo presente el "Reino que es Dios".

El Reino de Dios, el Reino de Cristo, no es una realidad que haga referencia directa a Dios o a Cristo. El Reino de Dios es una realidad que hace referencia a nosotros. Ni Dios ni Jesús pueden hacer nada por implantar su Reino al margen de nuestra actuación. Somos nosotros los que tenemos que hacerlo presente aquí y ahora, como Jesús lo hizo presente mientras vivió entre nosotros.

Jesús de Nazaret se identificó de tal manera con ese Reino, que pudo decir: "quien me ve a mí, ve a mi Padre". Esto no lo decía como segunda persona de la Trinidad, sino como ser humano que había llegado a la experiencia fundamental y había descubierto que su auténtico ser y Dios eran uno.

Los primeros cristianos descubrieron esta identificación, y muy pronto pasaron de repetir la predicación de Jesús a predicarle a él como modelo.

Surge entonces la magia de un nombre, Jesucristo. Jesús el Cristo, el Ungido. El soporte humano de esta nueva figura queda determinado por la cualidad de Ungido, Mesías. Lo determinante es que es "Ungido". Lo que Jesús manifiesta de Dios, es más importante que el sustrato humano en el que se manifiesta lo divino.

Pero debemos tener siempre muy claro que los dos aspectos son inseparables. No puede haber un Jesús que no sea Ungido. Cristo no es exactamente Jesús de Nazaret, sino la impronta de Dios en ese Jesús. El Reino que es Dios, es el Reino que se manifiesta en Jesús. Desde esta perspectiva se puede hablar con toda propiedad de Cristo Rey.

Pero para poder aplicar a Jesús ese título, debemos despojarlo de toda connotación de poder, fuerza o dominación. Jesús condenó toda clase de poder. Pero no sólo condenó al que somete, condenó con la misma rotundidad a aquel que se deja someter. Este aspecto lo olvidamos y nos conformamos con acusar a los que dominan.

Jesús quiere seres humanos completos, es decir, libres. Jesús quiere seres humanos ungidos por el Espíritu de Dios, que sean capaces de manifestar lo divino a través de su humanidad. Tanto el que esclaviza como el que se deja esclavizar, deja de ser humano y se aleja de lo divino.

Bien entendido que la más nefasta de todas las opresiones es la que se hace en nombre de Dios. La opresión religiosa es capaz de llegar a lo más profundo del ser.

Emplear términos militares, como "guerrilleros de Cristo", "cruzados de Cristo", para designar personas o asociaciones que pretenden estar muy vinculadas a Jesús, es muestra evidente de una tergiversación del evangelio.

Cada vez que rezamos el padrenuestro, decimos: "Venga tu Reino". No nos referimos a una imposición por la fuerza, o que tenga que venir de alguna parte externa. Queremos expresar un deseo de que cada uno de nosotros haga presente a Dios como lo hizo Jesús, actuando como lo hubiera hecho él mismo si estuviera en nuestro lugar.

Y todos sabemos perfectamente como actuó Jesús: desde el amor, la comprensión, la tolerancia, el servicio. Todo lo demás es palabrería. Ni programaciones ni doctrina, ni ritos, sirven para nada si no entramos en la dinámica del Reino.

Jesús quiere que todos seamos reyes, es decir que no nos dejemos esclavizar por nada ni por nadie. Cuando responde a Pilatos, no dice "soy el rey", sino soy rey. Con ello está demostrando que no es el único, que cualquiera puede descubrir su verdadero ser y actuar según esa exigencia.

Dios, al crear no queda al margen de lo creado, sino que sigue en la criatura como fundamento esencial, arropando, envolviendo, consumiendo la escoria de cada criatura, hasta que sólo quede de ella lo que hay de Dios.

Meditación-contemplación

"No es de este mundo", no quiere decir que es un reino para el más allá.

Quiere decir que no es un reino como los que conocemos aquí.

El reinado de Jesús, es el reinado de Dios

es el reinado del amor, del servicio a los demás, de la entrega total.

...................

Cristo es rey porque es Señor de sí mismo.

Lo que hay de Dios en él, gobierna todo su ser.

Nada de lo que él es, queda fuera de la influencia divina.

De igual manera, estás llamado a ser tú mismo, rey.

.................

Jesús le dice a Pilatos: Yo he venido para ser testigo de la Verdad.

Porque es Verdad, porque es auténtico, es Rey de sí mismo.

En él la parte espiritual reina sobre la sicológica y la biológica.

Ahí tienes la manera de llegar a ser rey.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1562-un-reino-distinto-pero-no-para-el-m%C3%A1s-all%C3%A1.html

Ilustración: Ben Denison.

León XIV: https://www.youtube.com/watch?v=Opb1CeyFIXs


Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=P4oq3AWl6RM


Monseñor Biord: https://www.youtube.com/watch?v=SNJ3aDp-ZRE






Padre S. Martín. Poner a Cristo en el centro: Diaconado femenino y homosexualidad: tensión entre doctrina y pastoral.

domingo, 27 de julio de 2025

Línea directa con el Padre

LA ORACIÓN DEL PADRENUESTRO

(San Lucas, 11: 1-13)

Fray Marcos [Rodríguez]

El "Padrenuestro" es mucho más que una oración de petición. Es más bien un resumen de las relaciones de un ser humano con el absoluto, consigo mismo y con los demás. En la primera parte del padrenuestro se mira hacía Dios; en la segunda se mira hacia el hombre.

Es muy probable que el núcleo de esta oración se remonte al mismo Jesús, lo cual nos pone en contacto directo con su manera de entender a Dios. El Padrenuestro nos trasmite, en el lenguaje religioso de la época, toda la novedad de la experiencia de Jesús.

La base de ese mensaje fue una experiencia única de Dios como "Abba", y la experiencia de ser un "Hijo de Hombre", conectado con todos los demás seres humanos.

La mayoría de las veces, hemos reducido el padrenuestro a un rezo mecánico que no supone para nada una actitud determinada. Y hemos destrozado su profundo sentido cuando hemos convertido su recitación repetida, en una penitencia por nuestros pecados.

Sin embargo, como expresión de una actitud interior puede abrirnos horizontes insospechados. Hemos repetido muchas veces que el mensaje de la Palabra, no está en la letra, sino en el espíritu. Alcanzar el espíritu, supone siempre ir más allá de las formulaciones literales.

Entendido literalmente, el Padrenuestro no tiene para nosotros mucho sentido. Ni Dios es padre en sentido literal; ni está en ningún lugar, llamado cielo; ni podemos santificar su nombre, porque no lo tiene; ni tiene que venir su Reino de ninguna parte, porque está siempre en todo y en todos; Ni su voluntad tiene que cumplirse, porque se cumple siempre aunque no queramos nosotros. Ni tiene nada que perdonar, mucho menos, puede tomar ejemplo de nosotros para hacerlo; ni podemos imaginar que sea Él el que nos induzca a pecar; ni puede librarnos del mal, que depende sólo de nosotros.

Es imposible abarcar todo el padrenuestro en una homilía. Cuentan de Sta. Teresa que al ponerse a rezar el padrenuestro, era incapaz de pasar de la primera palabra. En cuanto decía "Padre" caía en éxtasis... ¡Qué maravilla! Efectivamente, esa palabra es la clave para adentrarnos en la experiencia de Jesús. Comentar esa sola palabra nos podía llevar varias horas de meditación. De todas formas vamos a repasarlo todo brevemente.

Padre. Llamar a Dios Padre, fue la gran revelación de Jesús. El "Abba" es la piedra maestra de todo su mensaje. En los evangelios se pone una sola vez en labios de Jesús, pero lo hace con tal rotundidad, que se ha convertido en resumen de todas las enseñanzas de Jesús. Es una fuente inagotable de vivencias.

El descubrir a Dios como Papá supone la situación de un niño pequeño que ni siquiera sabe lo que debe pedir. Esta actitud es muy distinta de la nuestra que nos comportamos como personas mayores que podemos decir a Dios lo que nos debe dar en cada momento. La aparente oración debe convertirse en confianza absoluta en aquel que sabe mejor que yo mismo lo que necesito.

Dios es Padre en el sentido de origen y fundamento de nuestro ser, no en el sentido de dependencia biológica. Queremos decir mucho más de lo que esas palabras significan, pero no tenemos el concepto adecuado; por eso tenemos que intentar ir más allá de las palabras.

Procedemos de Él sin perder nunca esa dependencia absoluta, que no limita mis posibilidades de ser, sino que las fundamenta absolutamente. El padre natural, da en un momento determinado la vida biológica. Dios nos está dando constantemente la Vida.

Pero Dios es también Madre. Hay que eliminar de Dios la idea del padre dominador y represor, que a veces le hemos atribuido y que nos ha llevado a desarrollar en relación a Él, los complejos que con frecuencia sufrimos con relación al padre natural.

No podemos empeñamos en proyectar sobre Dios ideas negativas del "padre" que hemos elaborado a través de los siglos. No tiene ni pies ni cabeza considerar a Dios superior al hombre, mucho menos enemigo del hombre. Al liberarse hoy de ese Dios falso, y no experimentar el verdadero, el ser humano se ha quedado en la más absoluta orfandad.

El concepto de padre, es siempre relativo. Hace referencia a un hijo. No hay padre si no hay hijo; y no puede haber hijo si no hay padre.

Para la cultura semita, Padre era, sobre todo, el modelo a imitar por el hijo. Cuando Jesús dice que no llaméis a nadie padre, quiere decir que el único modelo a imitar por el seguidor deJesús, es únicamente el mismo Dios. Este es el verdadero sentido que da Jesús a su advocación de Dios como Padre. "Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre"

Jesús experimentó a Dios como su "Abba", por ello descubrió que era Padre para todo ser humano. De esta experiencia sacó Jesús todo su mensaje: si todos somos hijos, todos somos hermanos y debemos comportarnos como tales. Ser hermano supone el sentimiento de pertenencia a una familia y de compartir todo lo que se tiene y lo que se es.

Que estás en el cielo. Juan Pablo II dejó dicho, con toda claridad, que el cielo no era un lugar, sino un estado. ¿Cuántos cristianos han superado la idea de un cielo como lugar al que un día aspiran a llegar? Había que traducir: "Que estás en ti mismo". La verdad es que no puede estar en otro sitio ni de otra manera. Otra traducción podía ser: Que no puedes dejar de ser lo que eres. En Dios, el SER y el ESTAR se identifican.

Santificado sea tu nombre. Ya sabéis que aquí "nombre" significa persona, ser. Nada ni nadie puede añadir nada a Dios. Está siempre colmado su ser y no se puede añadir ni una gota más. Lo que quiere decir es que nosotros descubramos ese ser y lo demos a conocer a los demás tal como es, a través de nuestra propia existencia.

Venga tu reino. No podía faltar aquí el símbolo clave de toda la predicación de Jesús: El Reino de Dios. Pero el mismo Jesús nos dijo que no tiene que venir de ninguna parte ni está aquí ni está allí. Está ya dentro de vosotros. Nuestra tarea consiste en descubrirlo y hacerlo salir al exterior, manifestarlo en la vida con nuestras obras.

Debemos contribuir a que ese proyecto de Dios y de Jesús, que es el Reino, se lleve a cabo en nuestro mundo de hoy. Todo lo que tiene que hacer Dios para que su Reino llegue, ya está hecho. Al expresar este deseo, nos comprometemos a luchar para que se haga realidad.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Cielo supone un lugar contrario a la tierra, donde se cumple su voluntad. Esto no es inteligible. En Dios la voluntad no es una facultad, como en el ser humano. Es un ser simplicísimo que no puede tener facultades o potencias. La voluntad de Dios es su propio ser que se plasma y se manifiesta en cada criatura, es decir, en todas las cosas y las personas. La voluntad de Dios no es un añadido que se hace realidad en el tiempo. Nosotros si podemos manifestar esa naturaleza de Dios en el tiempo acomodándonos a las exigencias de nuestro propio ser.

Danos cada día nuestro pan de mañana. Dios no puede dejar de darnos todo lo que necesitamos para ser nosotros mismos. Sería ridículo un dios que se preocupara sólo del que se lo pide y se olvidara del que no le pide nada.

No se trata sólo del pan o del alimento en general, sino de todo lo que el ser humano necesita, tanto lo necesario material como lo espiritual. Jesús dijo: "Yo soy el pan de Vida". Al pedir que nos dé el pan de mañana, estamos manifestando la confianza en un futuro que se puede adelantar.

"Perdónanos, que también nosotros perdonamos" Sería ridículo que nosotros pudiéramos ser ejemplo de perdón para Dios. Más bien deberíamos aprender a perdonar de ese Dios que nos perdona sin condiciones.

La primera lectura de hoy nos da una ridícula perspectiva del hombre cuando trata de dar lecciones a Dios. Dios no perdona. En Dios los verbos no se pueden conjugar, porque no tiene tiempos ni modos. Dios es perdón.

También es verdad que sólo será capaz de perdonar el que se sienta perdonado. El descubrir que Dios me sigue amando sin merecerlo es la clave de toda relación con Él. Si perdonamos es señal de que hemos descubierto y aceptado el perdón de Dios.

"No nos dejes ceder a la tentación" También esta formulación es complicada. Tanto el griego como el latín apuntan a que no nos induzca a pecar el mismo Dios, lo cual no tiene ni pies ni cabeza. Los intentos que se hacen al traducirlo no terminan de aclarar los conceptos. Pensar que Dios puede dejarnos caer o puede hacer que no caigamos es ridículo. La única manera de no caer es precisamente la oración, es decir, la toma de conciencia, (conocimiento) de lo que verdaderamente soy y lo que es Dios.

Líbranos del mal. Si Dios pudiera librarnos del mal y no lo hiciera, no sería Dios. Claro que tiene su sentido, pero está más allá de la letra. La única manera de librarnos del mal es el conocimiento. Todo el mensaje de Jesús está encaminado a librarnos del mal, es decir, del engaño, del error, de la mentira. No hay manera de librarnos del mal sin el conocimiento del bien. Si yo supiera lo que es bueno o malo para mí, nunca elegiría el mal.

Meditación-contemplación

Dios es Abba.

Como Padre, es fundamento de todo lo que yo soy.

De mi ser material y de mi ser espiritual.

Mi existencia depende totalmente de Él en todo momento.

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Como Padre es el único modelo al que debo imitar.

Mi plenitud consiste en imitarle.

Cuando sea capaz de experimentar que yo y el Padre somos uno,

habrá terminado mi camino de perfección.

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Como padre de todos, todos participamos de lo que Él es.

Somos todos mucho más que hermanos.

Somos idénticos. Somos una sola cosa en Él.

Éste es el fundamento del amor que nos pide Jesús.

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Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1834-la-oraci%C3%B3n-del-padrenuestro.html

Ilustración: Da Vince. 

Padre S. Martín: https://www.youtube.com/watch?v=luE0sdybmNw


Padre Guzmán: https://www.youtube.com/watch?v=h7-1w-2o6Io




domingo, 29 de junio de 2025

Pregunta pendiente

¿QUÉ DICE TU VIDA DE MÍ?
(San Mateo, 16: 13-|9)
Fray Marcos (Rodríguez)

Como el domingo pasado se sitúa la escena fuera del territorio palestino. Otra vez Jesús se retira con sus discípulos; ahora a la región de Cesarea de Filipo.
La razón para Mateo, es que se van a tratar temas que desbordan la problemática judía, y por eso Mateo coloca la escena en territorio gentil, fuera de una concepción del Mesías demasiado nacionalista, para dar a entender que estamos en una apertura a los gentiles. Ni lo que dice sobre Jesús, ni lo que dice sobre la Iglesia podía ser aceptado por un judío normal
Dos temas nos proponen hoy las lecturas: Quien es Jesús y el poder de las llaves.
Quien es Jesús
Lo primero que hay que tener en cuenta es que los evangelios están escritos mucho después de la muerte de Jesús, y por lo tanto reflejan, no lo que Jesús pensó, dijo e hizo, sino lo que las primeras comunidades pensaban de él. ¿Acaso podían hacer otra cosa las primeras comunidades cristianas que preguntarse quién era ese hombre?
También es lógico que se preocuparan por la estructura de la nueva comunidad: Quién iba a ser su representante, con qué asistencia contaba, etc.
El texto expresa ideas que, solo se desarrollaron después de la experiencia pascual. Esto no le quita importancia sino que se la da, porque se trata de la experiencia de la primera comunidad que quiere expresar así su fe en Jesús.
Es significativo que se quiera diferenciar la opinión de la gente de la de los discípulos. La gente entiende a Jesús desde la perspectiva del AT: Un gran profeta. Es verdad que demuestran una gran estima por la figura de Jesús, pero no se han dado cuenta de la novedad que la figura de Jesús aporta.
A los discípulos les costó Dios y ayuda dar el paso de una interpretación nacionalista del Mesías, a la del verdadero mesianismo que encarnaba la figura de Jesús. Sólo después de Pascua dieron el paso.
Antes de esa experiencia, Pedro nunca pudo decir a Jesús que era el Hijo de Dios. (Marcos dice escuetamente: tú eres el Mesías y Lucas: el Mesías de Dios).
Los judíos ni siquiera tenían un concepto de Hijo de Dios en sentido estricto. Para un judío lo más que se podía decir de un ser humano es que era el Ungido, es decir Mesías. Los griegos (y también otras culturas) sí tenían un concepto de Hijo de Dios. Ellos sí podían decir de una persona que era hijo de Dios.
Cuando el cristianismo se instaló en la cultura griega, quisieron decir de Jesús lo máximo: Hijo de Dios. Si los judíos emplearon alguna vez la palabra hijo, tendría que ser con el significado de imitador, réplica, copia exacta de lo que era el Padre.
También se conocía en el AT la idea de hijo de Dios, pero era para expresar una especial cercanía a Dios. Se llamaba hijo de Dios al rey, a los ángeles e incluso a pueblo judío como conjunto
Jesús no pudo decir a Pedro, "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia"; porque a Jesús nunca le pasó por la cabeza el fundar una Iglesia. Él era judío por los cuatro costados y no podía pensar en una religión distinta. Lo que quiso hacer con su predicación, fue purificar la religión judía de todas las adheren­cias que la hacían incompatible con el verdadero Dios.
Tampoco los primeros seguidores de Jesús pensaron en apartarse del judaísmo. Fue el rechazo frontal de las autoridades judías, sobre todo de los fariseos después de la destrucción del templo, lo que les obligó a emprender su propio camino.
La respuesta a la pregunta ¿quién es Jesús? no fue fácil; prueba de ello es la diversidad de respuestas que dieron las primeras comunidades. Cada una fue descubriendo lo que Jesús era desde sus características y peculiaridades.
Unas resaltaron el aspecto de salvador futuro y definitivo; la parusía sería la plenitud de su obra.
Otras se fijaron más en su aspecto de taumaturgo: la fuerza de Dios se manifestaba en las obras maravillosas que realizó.
Otras comunidades se fijaron más en él como Maestro, mensajero de la Sabiduría, comunicador de la ciencia que puede llevar al hombre a la verdadera salvación.
Otras cristologías se fijaron en él como el crucificado resucitado, estas se llaman cristologías pascuales. Poco a poco, se fueron integrando todas en esta pascual, y terminó por elaborarse la única cristología que ha llegado a nosotros a través del NT.
La respuesta que pone Mateo en boca de Pedro parece, a primera vista, certera, aunque no supone ninguna novedad, porque todos los evangelistas lo dan por supuesto desde las primeras líneas. Está claro que el objetivo del relato es afianzar una profesión de fe pascual.
Si Pedro hubiera pronunciado esa frase antes de la experiencia pascual, lo hubiera hecho pensando en un "hijo de Dios" en el sentido que lo entendían los judíos; es decir, como persona muy cercana a Dios o que tiene un encargo especial de su parte. Mientras vivió con Jesús ni Pedro ni los demás discípulos pudieron pensar en el "Hijo de Dios" del dogma.
El poder de las llaves
Respecto a la segunda cuestión, tenemos que aclarar algunos puntos.
En primer lugar, los textos paralelos de Marcos y de Lucas no dicen nada de la promesa de Jesús a Pedro. Es este un dato muy interesante, que tiene que hacernos pensar. Marcos es anterior a Mateo. Lucas es posterior. Tanto la confesión de "Hijo de Dios vivo" como la promesa de Jesús a Pedro, es un texto exclusivo de Mateo.
Si tenemos en cuenta que Mateo y Lucas copian de Marcos, descubriremos el verdadero alcance del relato de Mateo. Lo añadido está colocado ahí con una intención determinada: revestir a Pedro de una autoridad especial frente a los demás apóstoles. Seguramente pensando en la situación peculiar de su comunidad judeocristiana.
Es la primera vez que encontramos el término "Iglesia" para determinar la nueva comunidad cristiana. Utiliza la palabra que en la traducción de los setenta se emplea para designar la asamblea (ekklesian).
El texto intenta afianzar a Pedro en la presidencia de esa organización, pero es exagerado deducir de él la absoluta infalibilidad de los sucesores de Pedro. Hay que tener en cuenta que existe otro texto paralelo, también de Mateo, que leeremos dentro de dos domingos, que puede aclarar un poco el tema. En él se dice:
"Si tu hermano peca, repréndele a solas,... si no te hace caso, llama o otro u otros dos..., si los desoye díselo a la comunidad; y si también desoye a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. Porque lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo; y lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo".
No se entiende muy bien, que en dos lugares tan próximos del mismo evangelio dé el poder de atar y desatar a Pedro y a la comunidad. Si ponemos atención al contexto, veremos que los dos textos no se contradicen, sino que se complementan. La última palabra la tiene siempre la comunidad, pero esta tiene que tener una persona que la represente.
Pedro o el sucesor de Pedro, cuando hablan en nombre de la comunidad y expresando el común sentir de la comunidad, tienen la garantía de acertar en los asuntos importantes para la misma comunidad.
Por tanto no es la comunidad entera la que tiene que doblegarse ante lo que diga una persona, sino que es el representante de la comunidad el que tiene que saber expresar el común sentir de esta. Este es el verdadero sentido del dogma de la infalibilidad, en nada parecido a lo que hoy piensa la mayoría de los cristianos.
Mateo trata de poner las bases de la nueva comunidad. En esa confesión de fe, podemos descubrir un horizonte que enmarcará la andadura de la Iglesia. Pero ha sido un verdadero error que la iglesia haya creído que se podía definir con dogmas, quién es Jesús, y haya dejado de hacerse la pregunta. Lo que es y lo que significa Jesús para nosotros, nunca lo descubriremos suficientemen­te.
También hoy, la pregunta fundamental que debe hacer todo aquel que se acerca a Jesús, tiene que ser: ¿quién es este hombre?
Lo malo es que todo intento de responder con fórmulas cerradas no solucionará el problema. La respuesta tiene que ser práctica, no teórica. Mi vida es la que tiene que decir lo que Cristo es para mí.
Del esfuerzo de los primeros siglos por comprender a Jesús, debe quedarnos, no las respuestas que dieron, (siempre limitadas) sino las preguntas que se hicieron.
No se trata de responder con formulaciones teológicas cada vez más precisas, se trata de responder con la propia vida a la pregunta de quién es Jesús. Y vosotros, y tú, ¿quién dices que soy yo? ¿Qué dice tu vida de mí?
Hubo un tiempo en que hemos creído que lo importante era la respuesta. Hoy sabemos que lo importante es que sigamos haciéndonos la pregunta. Como la respuesta ya estaba dada (ahí están todos los dogmas cristológicos para demostrarlo), hemos dejado de hacernos la pregunta, y eso es grave.
Desde el punto de vista doctrinal la historia se encarga de demostrarnos que nunca nos aclararemos del todo. O exageramos su divinidad convirtiéndole en un extraterrestre o afianzamos su humanidad y entonces se nos hace muy difícil el compaginar que sea plenamente hombre y a la vez divino.
Una vez más tenemos que decir que la solución nunca la encontraremos a nivel teórico. Sólo desde la vivencia interior podremos descubrir lo que significa Jesús como manifestación de Dios. Sólo si nos identificamos con Jesús y hacemos nuestra su misma vivencia de Dios comprenderemos lo que fue Jesús.
Meditación-contemplación
Y tú, ¿quién dices que soy yo?
Ser cristiano significa responder a esta interpelación de Jesús.
No de manera teórica y aprendida,
sino con las actitudes vitales que él me exige hoy.
...............
En el momento que deje de hacerme la pregunta,
he dejado de ser cristiano.
Si tengo ya la respuesta definitiva,
me he colocado fuera del camino del seguimiento.
...............
"Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios Vivo",
es la profesión de fe de los primeros cristianos.
Es el fruto de toda la experiencia pascual.
...................
Descubrir en Jesús la presencia de Dios
y hacer que los demás la descubran en mí;
esa es la única tarea que me convertirá en cristiano.
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Narrador

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