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lunes, 24 de noviembre de 2025

Dos perspectivas

EL GOLPE DE ESTADO CONTRA EL PRESIDENTE RÓMULO GALLEGOS

Gehard Cartay Ramírez

El presidente Rómulo Gallegos fue derrocado el 24 de noviembre de 1948, hace ya 77 años, sin que se disparara un sólo tiro y sin que se quebrara un vidrio, casi.

Aunque parezca una exageración, esta afirmación se desprende de los testimonios de algunos actores del suceso, entre ellos, Domingo Alberto Rangel, entonces dirigente de Acción Democrática: “No hubiera sido más difícil una parada militar”, escribió en su libro "La Revolución de las fantasías", Caracas, 1988, p. 9).

De igual manera, el derrocamiento del ilustre escritor no sorprendió absolutamente a nadie. Se sabía que el golpe militar sobrevendría en cualquier momento, luego de varios meses de intensas negociaciones entre la dirigencia adeca y los jerarcas castrenses, sin que se pudiera llegar a acuerdo alguno. Sencillamente, el 24 de noviembre “se había trancado el serrucho”.

Lo irónico de todo este proceso es que aquel golpe de Estado sepultó, sin resistencia alguna, a un gobierno elegido popularmente apenas once meses antes con un impresionante 74.3 por ciento de los sufragios. Sin embargo, cuando derrocan a Gallegos, nadie salió a la calle a defender su gobierno. Aquella gestión no tuvo dolientes de ningún tipo y la cobardía de quienes debieron serlos, facilitó el desarrollo de los acontecimientos.

Un golpe de Estado institucional

¿Qué había pasado realmente? ¿Cómo se pudo llegar a este desenlace si los militares ya habían planteado reiteradas veces sus puntos de vista, tal vez tratando de evitar el golpe?

Porque una cosa resulta cierta a estas alturas del tiempo: los militares negociaron hasta donde les fue posible para impedir la asonada, al igual que ante el derrocamiento anterior del presidente Isaías Medina Angarita. Puede pensarse, desde luego, que dado el carácter no deliberante de las Fuerzas Armadas les estaba vedado cualquier intento de discusión con el poder civil. Sin embargo, el hecho de formar -hasta ese momento- una alianza política con AD, nacida el 18 de octubre de 1945, legitimaba, por así decirlo, cualquier discusión abierta y franca con sus socios civiles.

Todas las fuentes documentales consultadas comprueban que desde tiempo atrás, incluso antes de ganar Gallegos las elecciones del 14 de diciembre de 1947, ya se había iniciado una permanente discusión entre el liderazgo adeco y los altos oficiales militares, incluyendo la inconveniencia de la candidatura presidencial del novelista, planteada abiertamente por el ministro Carlos Delgado Chalbaud al propio Rómulo Betancourt, Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno.

En su libro De Carabobo a Puntofijo, (Editorial Libros Marcados, Caracas, 2013, p. 102) el ex presidente Rafael Caldera escribió:

“Rómulo Betancourt me contó que una vez Delgado Chalbaud le había manifestado el deseo de hablar con él (esto, antes de las elecciones presidenciales). Concertada la entrevista, le expresó que la candidatura de Gallegos era un error, porque Gallegos, eminente intelectual y ciudadano de excelencia, no tenía las condiciones políticas para manejar el Estado, y su Presidencia podía terminar en un golpe, del cual ‘todos vamos a ser responsables´. Le propuso Delgado derogar el decreto que prohibía a los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno ser candidatos a la Presidencia de la República en las próximas elecciones. Le dijo: ‘Haga un viaje al Exterior y deje encargado a Mario Vargas, a quien le tiene más confianza que a mí. Nosotros derogaremos el decreto y Usted se puede lanzar como candidato a la Presidencia de la República’. Betancourt le respondió: ‘Tu tienes razón en cuanto que Gallegos no es en realidad un político; pero esa decisión es irrevocable’”.

En realidad, y probablemente antes del golpe de 1945, los jóvenes oficiales estaban dispuestos a actuar como movimiento político y a influir, por tanto, sobre los acontecimientos. En un primer momento permitieron que Betancourt y la cúpula de AD tomaran la iniciativa, entregándoles, de entrada, la presidencia y la mayoría de la Junta Revolucionaria de Gobierno. Pero a medida que avanzaba el tiempo su estrategia era necesariamente la de ocupar cada vez mayores espacios. La equivocación de sus socios civiles fue pretender que los mantendrían dentro de los cuarteles mientras afuera estos desarrollaban una gestión de gobierno con claras tendencias hegemónicas y caracterizada, a su vez, por el sectarismo y la exclusión de los demás sectores.

No hay que olvidar, sin embargo, que las Fuerzas Armadas se sentían ya con derecho a intervenir como institución, aún cuando en su seno se movían dos tendencias, una institucionalista, intelectualmente superior, liderada por Delgado Chalbaud, y otra exclusivamente militarista, encabezada por Pérez Jiménez, quien estaba fuertemente influenciado por las experiencias de los generales Odría de Perú, y Perón de Argentina. Esta priorizaba la conformación de una especie de logia militar que se preparaba pacientemente desde años atrás para tomar el gobierno, mientras que aquélla creía necesario aún el mantenimiento del pacto con los civiles representados por AD. Pero ambas estaban de acuerdo en presionar al Presidente Gallegos, aunque tal vez con propósitos diferentes.

Delgado Chalbaud resistió durante algún tiempo las pretensiones del ala militarista. Confiaba en que Gallegos finalmente flexibilizaría sus rígidas posiciones frente a los planteamientos de las Fuerzas Armadas y facilitaría la continuación del pacto que dió lugar al golpe de Estado de 1945. Nada de esto fue posible y la estrategia del entonces Ministro de la Defensa se estrelló contra la intransigencia del Presidente de la República en la defensa de sus atribuciones constitucionales.

En cierto modo estos hechos contribuyeron a unificar a las dos corrientes existentes entre los jóvenes oficiales, al frente de las cuales se coloca Delgado Chalbaud -con el apoyo de Pérez Jiménez-, sin descartar todavía un último intento de negociaciones con Gallegos. Fue cuando se le presentó al presidente el famoso ultimátum de cuatro puntos (salida del país de Rómulo Betancourt; prohibición del regreso del comandante Mario R. Vargas; remoción del comandante de la Guarnición de Maracay y desvinculación con AD), rechazado firmemente por este. Inmediatamente se produce el golpe del 24 de noviembre de 1948.

Una última acotación sobre la cuestión militar de estos años: hay quienes sostienen que el golpe contra Gallegos fue un golpe institucional, es decir, producido por el aparato militar unificado frente a la crisis política de 1948. Este concepto también explica porque no fue la típica asonada de un comando ni tampoco la obra exclusiva de un caudillo militar, en este caso -según lo han sostenido algunos-, el teniente coronel Pérez Jiménez.

Esta tesis es válida y explica la actuación del ministro de la Defensa frente a los hechos. Por eso mismo, su condición de oficial de mayor jerarquía y, desde luego, su influencia sobre la institución castrense lo llevan a encabezar el golpe militar, no obstante sus citados esfuerzos por impedir la solución de fuerza que al final se impuso, bajo su dirección como Ministro del ramo.

El fugaz gobierno de Gallegos

Apenas nueve meses duró la presidencia de Rómulo Gallegos, tiempo insuficiente para haber realizado siquiera una obra de gobierno de modestas proporciones. Todo lo contrario: la administración pública entró en un proceso de inmovilización y paralización preocupantes.

La verdad es que aquella gestión heredaba graves problemas: un ambiente político convulsionado, entre otras razones por el violento sectarismo del partido de gobierno frente a sus adversarios, los cuales, a su vez, respondieron también con una agresiva línea de acción opositora; protestas estudiantiles en la UCV que ocasionaron su clausura por varios meses y la destitución de las autoridades; una recurrente estrategia golpista por parte de sectores vinculados al lopecismo y el medinismo; y, por si fuera poco, una conspiración soterrada por parte del alto mando militar de las mismas Fuerzas Armadas.

Agréguense las consecuencias de algunas medidas de la Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Betancourt, las cuales lesionaron diversos intereses políticos y económicos; los famosos juicios de responsabilidad civil y administrativa contra altos funcionarios de gobiernos anteriores, entre quienes figuraban los ex presidentes Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita; y los enfrentamientos con la Iglesia Católica por algunas decisiones contra sus colegios e instituciones educativas en función del llamado Estado Docente propugnado por el ministro Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Si bien era cierto que Gallegos había ganado de manera abrumadora, AD había vista reducida en 200.000 sufragios su votación anterior cuando se eligió la Asamblea Constituyente de 1946. Sin embargo, aquel partido no registraba con espíritu autocrítico su pronunciado desgaste electoral en tan corto tiempo, ni tampoco parecía dispuesto a enmendar sus errores. Además, por aquellos días se hablaba de una supuesta frialdad en las relaciones entre Gallegos y Betancourt.

En medio de una crisis política y militar acuciante, el presidente Gallegos inicia una visita de tres semanas a Estados Unidos, invitado por el presidente Harry S. Truman. Deja como encargado de la Presidencia al Ministro de la Defensa, el comandante Carlos Delgado Chalbaud, una prueba de fuego, sin duda. A su regreso, el 15 de julio, destaca este hecho ante los pesimistas y lo colma de elogios, así como a la institución armada, durante una concentración organizada para darle la bienvenida.

En los meses siguientes continúa la violencia política y la actuación represiva de cuerpos de seguridad y de algunas policías regionales contra sectores opositores, especialmente el partido Copei. El 18 de octubre siguiente, durante un mitin de AD celebrado en Caracas, Betancourt celebra un nuevo aniversario de la Revolución de Octubre y elogia la leal actitud de Delgado Chalbaud y Mario Vargas al frente de las Fuerzas Armadas y en apoyo a aquélla.

A menos de un mes de aquella concentración, el 24 de noviembre de 1948, los militares encabezados por Delgado Chalbaud, derrocaron al presidente Gallegos.

¿Héroes o villanos?

Rómulo Betancourt, en su obra capital Venezuela, política y petróleo (Editorial Senderos, Bogotá, 1969, páginas 548 y siguientes), señaló tres causas del golpe contra Gallegos: 1) El andinismo aún presente en el ejército, a su juicio estimulado por el ex presidente tachirense López Contreras en cartas a Delgado Chalbaud, hijo de andino y caraqueña; 2) El resuelto apoyo de las dictaduras americanas a la conspiración de “la reacción venezolana”; y 3) La cadena de intentonas golpistas contra el gobierno entre 1946 y 1948.

Ese análisis, sin embargo, res correcto, pero incompleto al no mencionar también otras causas que produjeron el golpe contra el presidente Gallegos. Habría que señalar, como ya lo hemos anotado antes, la intolerancia, el sectarismo y el afán excluyente demostrado por AD, tanto durante la gestión de Betancourt como en la del propio Gallegos. Ambos lo reconocerán posteriormente, luego de la caída de la dictadura pérezjimenista.

En verdad, hubo un manejo muy torpe que trajo luego como consecuencia el aislamiento de AD frente al país, particularmente con respecto a los demás partidos, en especial con Copei, y concretamente -craso error- con las Fuerzas Armadas. Ambos habían sido inicialmente aliados al producirse el golpe del 18 de octubre, pero luego fueron alejados por el sectarismo puesto en práctica por AD y su gobierno.

Independientemente de los indiscutibles logros políticos y administrativos de la llamada Revolución de Octubre, la mayoría de los historiadores han señalado como uno de sus errores fundamentales la tentación hegemónica que animó a sus conductores. Esa tal vez sea la principal causa de su fracaso.

24/11/2025:

https://lagranaldea.com/2025/11/24/el-golpe-de-estado-contra-el-presidente-romulo-gallegos/


APRENDER DEL 24 DE NOVIEMBRE DE 1948

Ramón Escovar León

«La falla de Gallegos radicó, en nuestro parecer, en lo que se denomina el timing en política, que quiere decir saber escoger los momentos adecuados para tomar ciertas medidas», afirma Luis Daniel Perrone en su lúcida ponencia presentada en las XV Jornadas Aníbal Dominici, realizadas en octubre pasado.

Y a partir de esa premisa sostiene Perrone que la caída del novelista-presidente no fue un relámpago en cielo sereno, sino el desenlace de un orden constitucional ya agrietado por la fricción constante entre Acción Democrática y el Alto Mando Militar. Gallegos, atrapado entre las dos fuerzas que habían hecho posible la experiencia del 18 de octubre de 1945 —el sector militar y su propio partido—, reaccionó con un rigor moral irreprochable, pero con una eficacia política menguada frente a unas presiones que exigían cálculo, flexibilidad y oportunidad.

El fulminante derrocamiento del 24 de noviembre reveló que la alianza “cívico-militar” del 18 de octubre de 1945 no había sido el pacto fundacional que la historiografía pretendió ver, sino un matrimonio de conveniencia en el que cada parte perseguía su propio acceso al poder.

El clima de la Guerra fría, el cuestionado “sectarismo” del trienio adeco y el deterioro de la relación entre Gallegos y Betancourt ampliaron el campo minado sobre el que el presidente intentaba gobernar. A ello se sumaron las intrigas que le susurraban que era una “marioneta” de Betancourt, y las exigencias cada vez más desafiantes del estamento militar, que llegó a reclamar la salida de AD del gobierno y la expulsión del propio Betancourt. Gallegos rechazó tales imposiciones, pero su negativa, combinada con una inocente confianza en Carlos Delgado Chalbaud, allanó el camino al golpe comandado por Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez.

La escena política tampoco jugaba a su favor. A su alrededor se alineó una oposición tan amplia como heterogénea —Iglesia Católica, Copei, URD, lopecistas, medinistas, empresarios y profesionales— que veía en los líderes de la Revolución de Octubre una amenaza a sus intereses y que no movió un dedo para detener el alzamiento. De esa inercia surgió el gobierno militar de 1948, que se proclamó legítimo amparado en el Comunicado n.º 6 de las Fuerzas Armadas y en las alocuciones de Delgado Chalbaud, que atribuían la intervención al desorden civil y pretendían transformar la ruptura en acto restaurador.

El peso adquirido entonces por las Fuerzas Armadas quedó en evidencia una década después. Tras la caída de Pérez Jiménez en 1958, se mantuvo vigente la Constitución de 1953 —y no la de 1947— hasta la promulgación del texto de 1961. Como explica Jesús María Casal en Apuntaciones para una historia Constitucional de Venezuela, los militares rehusaron revivir la carta magna del 47 porque la asociaban con una etapa de conflictividad política que repudiaban; y hacerlo equivaldría a admitir la ilegitimidad de todas sus actuaciones desde 1952.

Fue a la luz de esas lecciones que la dirigencia civil comprendió, al fin, que la relación con los militares debía asentarse en otra lógica: el militar respeta al poder civil cuando percibe liderazgo moral, solvencia intelectual, unidad política y respaldo internacional. A esto se suma el conocimiento preciso de los asuntos castrenses, como lo demostró sin vacilar Rómulo Betancourt a partir de 1958.

En definitiva, este recorrido demuestra que una democracia de gran calado perdura únicamente cuando el sector militar y el civil convergen en un mismo compromiso institucional compartido. Así ocurrió a partir de 1958, cuando el respeto recíproco y la amplitud de acuerdos —como el Pacto de Puntofijo—blindaron el proceso político y dieron estabilidad al país.

Los venezolanos estamos convocados —hoy más que nunca— a asumir las lecciones de nuestros aciertos y a no repetir nuestros errores.

24/11/2025:

https://www.elnacional.com/2025/11/aprender-del-24-de-noviembre-de-1948/

Fotografías: lbarragan.blogspot.com

domingo, 25 de agosto de 2024

Noticiero retrospectivo




- José Muci-Abraham. “Correo expreso. Deuda ilegal, contingencia y otras cosas…”. El Nacional, Caracas, 05/03/1986. 

- “Se incorpora al Congreso don Rómulo Gallegos”. La Religión, Caracas, 03/02/61.

- Gustavo Arstein. “Punto y aparte: El Metternich de Harvard” (Henry Kissinger). El Nacional, 04/02/72. 

- “El Doctor Luis Villalba Villalba fundará el ´Nuevo Liceo Caracas¨”.  El Heraldo, Caracas, 09/10/47. 

- Plinio Apuleyo Mendoza. “Dos pintores venezolanos se ganan la vida cantando guarachas y joropos en cabarets” (París). Élite, Caracas, n° 1562 del 10/09/55.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 20/12/1969.

martes, 23 de julio de 2024

Caza de citas










"—Ya sabes que mi defecto principal no es el de la curiosidad; pero me inquieta ese cambio brusco que has tenido después de la conversación con Marcos. Toda una tarde sin decir palabra es demasiado para ti"

Rómulo Gallegos

("Canaima", Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1977:  258)

Ilustración: Ghee Beom Kim. 

domingo, 16 de junio de 2024

Noticiero retrospectivo

-    "Rómulo Gallegos trata de explicar su frase en Maracay" (Candidatura presidencial, ejército). El Gráfico, Caracas, 06/11/1947.

-    Fundada la Federación de Estudiantes de Venezuela, Caracas.  La Esfera, Caracas, 18/03/27. 

-    Leopoldo Linares. "¡Estamos en campaña electoral! Hasta hace pocas semanas la situación del país era casi idílica; ningún conflicto insuperable entre los dos grandes partidos nacionales; completa paz laboral entre patronos y trabajadores;  expectativas favorables al gobierno en los factores más importantes del poder en Venezuela: Fedecámaras, Fuerzas Armadas y el Clero". Resumen, Caracas, N° 135 del 06/06/76. 

-    "Nuestras nuevas empresas industriales: Inauguración de la moderna fábrica de vidrio instalada en Maiquetía". El Heraldo, Caracas,  01/05/31.

-    Imperio Rodríguez entrevista a Pedro José Lara Peña. "Caldera debe liquidar la guerrilla colombiana". El Globo, Caracas, 27/04/97.

Reproducción: Abdón Vivas Terán, miembro del directorio de la Corporación Venezolana de Fomento. Semana, Caracas, N° 65 del 29 al 05/06/1969. 

martes, 2 de abril de 2024

Noticiero retrospectivo



- Orlando Albornoz. “El futuro de la sociología”. El Nacional, Caracas, 15/12/1969.

- Texto y fotografía de Paco Ortega: “El Convento Mayor de Maracaibo: tres siglos de historia derrumbada”. Élite, Caracas, N° 2059 del 13/03/65.

- Luis Alvarez Marcano. “La novelística de (Rómulo) Gallegos por TV”. El Nacional, 11/09/58.

- Roberto Hernández Montoya. “Cómo matar a un estudiante”. El Nacional, 26/03/95. 

- Armando Reverón y sus tres modelos. Colección Inocente Palacios. El Farol, Caracas, N° 209 de abril-junio/65.

Reproducción: Monseñor Doctor Felipe Rincón González, Arzobispo de Caracas.  Aniversario de la consagración episcopal. La Esfera, Caracas, viernes 28/10/1927.

domingo, 14 de mayo de 2023

Noticiero retrospectivo




- Martha Fuentes, Florencia Tovar y Txomin las Heras. Foro con Chi-Yi Chen,  decano de la Facultad de Ciencias Económicas y   Sociales de la UCAB. Economía Hoy. Caracas,  31/05/1993. 

- Nelson Rodríguez A. entrevista a Luis Beltrán Prieto Figueroa: "Robo de votos afecta a los partidos pequeños". El Nacional, Caracas, 11/12/88.

- Héctor Mujica. "20 años del Vaticano II". El Nacional,  19/08/85. 

- Pablo Herrera Campíns y la salud de los niños. El Universal, Caracas,  15/07/87.

- Ramón Hernández. "El país como oficio: Gustavo Cisneros". El Nacional,  12/05/85. 

Fotografía: Rómulo Gallegos y Rómulo Betancourt. Tomada de la cuenta facebookeana de Milagros Socorro.

lunes, 3 de abril de 2023

Graficando una caída

DEL (CONTRA)ATAQUE POLÍTICO AL AVECINARSE LA CAÍDA DE GALLEGOS (BREVE EJERCICO  HISTÓRICO)

Luis Barragán

El derrocamiento del presidente Rómulo Gallegos (24/11/1948), estuvo precedido de un clima de agudas tensiones entre el gobierno y los distintos factores de la oposición, añadidos los roles estelares jugados por las Fuerzas Armadas y la embajada estadounidense en Caracas. Al iniciarse el fatídico mes, el partido COPEI publica, a través de su órgano periodístico, un comunicado que responde a los señalamientos de los que ha sido objeto, sobre todo a raíz de la comparecencia del titular del despacho de la Defensa en el parlamento, a propósito de las memorias y cuentas ministeriales que son objeto de una discusión pública. Empleada la perspectiva de [PUERTA, 2023], nos aproximamos brevemente al comunicado en cuestión [COPEI, 1948], plenamente convencidos que “el discurso político rara vez es solamente personal” [DIJK, 2009: 289].

1.- Discurso de contra-ataque 

El comunicado publicado en El Gráfico de Caracas, órgano periodístico de COPEI, habla por sí mismo, en cuatro direcciones principales. Una de ellas, responde a la versión del diario oficial de Acción Democrática (“El País”), en torno a la discusión de la Memoria y Cuenta del ministerio de la Defensa, con señalamientos para los cuales no ha bastado lo alegado y recogido por el Diario de Debates, incurriendo en la mentira.

Convertida en una orden, consigna o línea política de Acción Democrática, COPEI denuncia la baja maniobra inspirada en el infundio de que el partido ha insultado (“acremente”) a las Fuerzas Armadas con el propósito de desprestigiarlas, generando resquemores, mintiendo y suscitando la contemplación de un misterioso tabú. Además, alega, parte de la maniobra, envía a Cuba al ministro de Relaciones Interiores para que sea el de Defensa, quien antes intervenga y exponga, o  se exponga, en el Congreso.

Igualmente, el comunicado refiere a la directa intervención en la vida política nacional de las Fuerzas Armadas, responsabilizándolas inmediatamente por el régimen imperante. Y denuncia la conformación de grupos armados para los cuales, la autoridad militar es la única competente.

El comunicado hace profesión de fe democrática e institucional, pues, mientras haya “un átomo de democracia”, nadie, ni siquiera el Ejército, podrá impedir que los partidos enjuicien sus actuaciones públicas, contando con el  ciudadano de voz libre, honesto y consciente;   COPEI ha formulado sus denuncias al ejercer la representación popular y en el propio recinto del Congreso, en forma “valiente y desinteresada”, dejando constancia en el propio Diario de Debates, porque no tiene miedo. Prosigue, las Fuerzas Armadas deben ser apolíticas, como “apolíticos” los partidos frente a ellas, es decir, “no hay que hacer ´política´ frente a las Instituciones Armadas”; no hay que atacarlas, ni halagarlas por conveniencia, como hace Acción Democrática, con origen en “aquél no desmentido Plan de Barranquilla”, en contraste con COPEI, partidario de la conservación de las Fuerzas Armadas, apegado a la tradicional fidelidad  a la Patria y a su Bandera.

2.- Contra-ataque de un discurso

Es necesario responder a través de la prensa y todos los medios disponibles, configurando COPEI una contracampaña que le permita pasar de la defensiva a la ofensiva, frente a la hegemonía adeca, tratándose de unas relaciones de poder y de contrapoder en el marco de un severo conflicto ideológico. El copeyano, es un discurso de control directo de la acción, marcando orientaciones y directrices en torno a la firmeza de sus planteamientos y la persistencia de sus denuncias o advertencias, combinado con un discurso prescriptivo, u orientador de principios y valores, para descartar el discurso persuasivo, confiado a la propaganda y publicidad de mediano y largo plazo  [DIJK, 2009: 73 s.].

Significa el abandono del discurso parlamentario, o de élite, reglado,  concebido para su registro, y cuidadoso con temas delicados o tabúes, como refiere van Dijk a propósito del racismo  [DIJK, 2009: 239 s.].  Nada sutil e indirecto, intenta desenmascarar la manipulación adeca que tiene origen doctrinario en el Plan de Barranquilla, aclarando posiciones respecto a las Fuerzas Armadas redimensionadas en su papel de arbitraje desde 1946,  al que obviamente apelan [GUARDIA – OLIVIERI, 2016: 59 s.].

La pretensión oficialista es la de criminalizar políticamente toda alusión a la corporación castrense, proveniente de la oposición, aunque luego se convertirá en un tipo penal real y efectivo, como es el de vilipendio, si es que ya no estaba establecido normativamente. La contrarrespuesta será la de denunciar la conformación  de grupos armados por el oficialismo, sin conocimiento o participación de las autoridades militares competentes.

La embajada estadounidense en Caracas estuvo convencida de la “acumulación progresiva durante varios meses” de circunstancias, desencuentros y contradicciones en el seno de las Fuerzas Armadas, y en el de una oposición irreconciliable con Acción Democrática, como la representada por COPEI [SCHAPOSNIK, 1985: 88 ss.]. Éste autor, por cierto, intitula el capítulo IV de su libro, como “El levantamiento armado del 24 de noviembre”, aunque no hubo necesidad alguna de un disparo para que efectivamente se materializara el golpe de Estado.

3.- Conclusiones

A propósito de la comparecencia de los ministros del despacho ejecutivo ante el Congreso Nacional para dar cuenta de sus  memorias y cuentas, sin dudas, la más llamativa y polémica fue la del titular de la cartera de Defensa, Carlos Delgado Chalbaud. Ello generó una campaña oficialista de infundios contra COPEI, en relación a las Fuerzas Armadas, lo que obligó al partido opositor a impulsar una contracampaña a partir de su comunicado de  inicios del mes y año que resultó fatal para el gobierno de Rómulo Gallegos.

Del discurso persuasivo y prescriptivo, la oposición pasa decididamente a uno de la acción,  señalando posiciones, pautas y directrices que son propias de una confrontación ideológica de características existenciales. Ya no será suficiente encauzar el debate políticos en los canales institucionales, como el parlamento, exigiendo el conflicto de otros y más amplios ámbitos.

Referencias:

COPEI, AD y el Ejército” (1948). Comunicado publicado en El Gráfico, Caracas, 03/11, en: Congreso de la República (1992) “Gobierno y época del presidente Rómulo Gallegos. La opinión política a través de la prensa”. Ediciones Conmemorativas del Bicentenario del Natalicio del Libertador Simón Bolívar. Caracas: Tomo 97, 431-433; y https://apuntaje.blogspot.com/2023/03/comunicado-del-48.html.

DIJK, Teun A. van (2009) “Discurso y poder. Contribuciones a los estudios críticos del discurso”. Gedisa Editorial.

GUARDIA ROLANDO, Inés Margarita – OLIVIERI PACHECO, Giannina (2016) “Estudio de las relaciones civiles militares en Venezuela desde el isglo XIX hasta nuestros días”. Centro Gumilla – Universidad Católica Andrés Bello, Caracas.

PUERTA BAUTISTA, Lorena (2023) “Metodología para el análisis de documentos históricos”. XI Diplomado de Historia de la Venezuela Contemporánea. Fundación Rómulo Betancourt – Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas.

SCHAPOSNIK, Eduardo C. (1985) “La democratización de las Fuerzas Armadas Venezolanas”. ILDIS – Fundación Gonzalo Barrios, Caracas. 

Reproducción: Momento, Caracas, febrero de 1960.

03/04/2023:

https://opinionynoticias.com/opinionhistoria/39093-del-contra-ataque-politico-al-avecinarse-la-caida-de-gallegos

viernes, 24 de marzo de 2023

Noticiero retrospectivo



- "Temen secuestro de (Rómulo) Betancourt por presencia de Máximo Canales en Berna". El Universal, Caracas, 06/08/1968.

- Arturo Uslar Pietri. "Pizarrón: La tentación de la violencia". El Nacional, Caracas, 29/03/92.

- Carlos Canache Mata. "¿Qué hacer?" (Partidos). El Nacional, 21/07/90.

- Alejandro García Maldonado. "Mirador de Piedra: La crítica fílmica". El Nacional, 07/01/56.

- Carlos Blanco. "¡Cuidado con el marxismo!". El Nacional, 13/07/80. Papel Literario.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 04/09/1948.

lunes, 13 de marzo de 2023

Repaso histórico

TAL DÍA, COMO HOY: 13 DE MARZO

Guido Sosola 

Es inevitable referirse a Jesús Sanoja Hernández, notable periodista, febril ejercitador de la memoria histórica. Y quienes tenemos una arraigada afición por el pasado, lo recordamos al glosar su texto “Paradojas: 13 de marzo” (El Nacional, Caracas, 13/03/1975),  Sin dudas, con todo el respeto que nos merecen, contrastante con los frecuentes redactores de los tales día, como hoy.

Un día 13 de marzo de 1904, recuerda Sanoja Hernández, desde Guanare escribe el jefe de Operaciones al general Cipriano Castro, considerándose como su hijo en una carta llena de todos los halagos.  No imaginó el cronista, cuán lejos llegó eso de ser hijo del ocupante de Miraflores, en el presente siglo, y que además hubiese sido seguro motivo de burla si alguien comentaba algo parecido en aquellos años anodinos de los setenta.

Semejante día y mes, pero de 1937, López Contreras decreta la expulsión de la joven dirigencia asociada a la doctrina comunista, como Rómulo Betancourt, José Antonio Mayobre, Gonzalo Barrios, Hernández Solís, Oropeza Castillo, Ramón Quijada, Jóvito Villalba. Para quienes todavía juran que don Eleazar fue el padre de la democracia, como lo celebró Alfredo Tarre Murzi con un libro delos ochenta de un gran éxito, les recomendamos ver un capítulo del libro de Juan Carlos Rey, “El sistema de partidos venezolana, 1830-1999”,publicado por la Católica en 2009, sobre el período predemocrático del siglo XX.

En 1941, Rómulo Gallegos publica una carta donde ratifica su aspiración presidencial, aclarando que “Venezuela entera sabe qe yo no soy comunista”. Seguramente, Jesús Sanoja hubiese recordando a aquél otro grito de guerra de 1983, aunque electoral: “Venezuela entera necesita a Caldera”, comprobado que diez años después si lo requirió.

El exacto día y mes de 1943, sabe de la aprobación de la Ley de Hidrocarburos con el voto salvado por Juan Pablo Pérez Alfonzo. ¿Un voto histórico de la minoría parlamentaria por sí mismo, o que se hizo tal porque la historia la escriben los vencedores?

En 1951, Enrique Bernardo Núñez gana el Premio Nacional de  Periodismo, como el mejor columnista, y Marco Autrelio Rodríguez del reaccionario periódico La Esfera.  Por muy dictablanda que fuese, siempre es paradójica la premiación de periodistas po los regímenes de fuerza.

Por 1960,  intelectuales como Guillén, Carpentier y Marinello, se solidarizan con la revolución cubana luego de la voladura de Le Coubre, al mismo tiempo que el ala de izquierda de Acción Democrática denuncia una abierta hostilidad de la llamada Vieja Guardia y el grupo ARS.  Falta poco para el nacimiento de Acción Democrática de Izquierda, rápidamente convertida en Movimiento de Izquierdo Revolucionario (MIR), y alrededor de diez años para el llamado caso Heberto Padilla que contó con la indiferencia de don Alejo.

Aquella vez de 1961, Bazikin, embajador soviético en México, pasa por Caracas y recuerda que la Rusia pre-revolucionaria apenas producía 3 millones de toneladas de petróleo,  bajo el control de tres empresas extranjeras, mientras Kennedy creaba la Alianza para el Progreso que fracasó en América Latina.  Como vemos, podía el embajador transitar por Caracas, y, cierto, fue lamentable que fracasara el plan estadounidense, siendo una excepción respecto a la atención que merecía la región.

En 1962, prospera el voto de censura contra el ministro de Relaciones Interiores, Luis Augusto Dubuc al prohibir la radiodifusión de las sesiones del Congreso. No ha debido hacerlo, e dirá, pero basta con ver toda, absolutamente toda la prensa de la época para saber cuál era el interés táctico y estratégico de los operadores cubanos en Venezuela.

Por 1966, VPN autoriza a sus militantes a promover la unidad de las izquierdas. Por algo la calificó Sanoja como una “utopía en el reino de petrolandia”, camino a la derrota política y militar definitiva que habían anunciado las elecciones de 1963 para los insurrectos.

El hecho del día 13 de marzo de 1969, lo despacha Jesús con aquello de “se van los blancos y llegan los verdes”. Hoy, la alternabilidad en el poder no sólo de Venezuela, sino de América Latina es, o tiende a ser , cosa rara.

Tal día como hoy, en 1971, Carlos Andrés Pérez asegura que los guerrilleros intervinieron en el secuestro del niño Taurel; en 1974, se van los verdes y llegan los blancos; y, en 1978, el cronista deja constancia de un incomprensible dicho de Pérez, quien se despide del poder: “el continuismo es cosa del pasado y que Venezuela ama su pasado”. Como vemos, el adeco siguió dándole lidia a los subversivos, aunque importa chequear ese quinto mensaje que dio ante el Congreso en su – por entonces – larga e insospechada  carrera presidencial.

Como corolario,  el periodista termina con una frase de Juan Liscano de abril de 1962: “Los venezolanos hemos sido siempre Caínes”. Y, el suscrito, no puede quedarse atrás, recordando que Arturo Uslar Pietri se ufanaba en 1948 de dar clases en una universidad venezolana, obligado al exilio en desde 1945, mientras que los autores del Plan de Barranquilla de 1931 sólo montaron una frutería. Y, acotemos, el sábado 11 próximo pasado, se cumplió una década del deceso de Simón Alberto Consalvi, recomendando ampliamente la larga entrevista que le hiciera el periodista Ramón Hernández para la Editorial Alfa, en 2012.

Gráfica: Publicada por Tomás Straka en su cuenta facebookeana. 

13/03/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/03/13/guido-sosola-tal-dia-como-hoy-13-de-marzo/

martes, 5 de abril de 2022

Tal día, como hoy, #5Abr

Rómulo Gallegos, lo recordamos de repente, falleció un 5 de abril de 1969. Y nos resulta familiar la ocasión, porque al día siguiente mi mamá me llevó al Capitolio Federal para un primer saludo y una última despedida personales. En capilla ardiente, no lo olvido, me impresionó su ancianidad. Las gráficas, por entonces en boga, ofrecían una versión del escritor vigoroso. Hice la larga cola con mi mamá, quien me llevaba de la mano, para verlo por escasos segundos. Una cola ordenada, en una ciudad tranquila que hallará motivo para la estridencia décadas después, banalizando la muerte, intranquiliz ándose. A los escolares nos atendían con extrema cordialidad y – hasta diría – satisfacción por el personal de Palacio. Seguramente, después, me tocó comentar en la escuela la visita y mi querida maestra Fredesvinda Martínez, comentaría un poco más sobre la importancia del personaje. Concluida la visita, apenas – por unos fogonazos – tengo en la mente y en el corazón, el recorrido de vuelta a casa con mi madre, quien siempre me decía “fijate, mi amor, por donde caminas”. Palabras de amor, sencillas y tiernas… Coloco la gráfica en este álbum, porque Gallegos me remite a mí mismo e hizo un instante instante, ese extenso y generoso instante, donde mi mamá me llevó y me trajo con la mano tomada (2015).

LB

Fuente:

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10204935679406304&set=a.10204416742433204

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