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jueves, 30 de enero de 2025

Equilibrio y equilibrismo

EDUARDO FERNÁNDEZ Y EL CENTRO POLÍTICO 

Ricardo Combellas

«El primer punto del cambio político tiene que ver con la necesidad de sustituir la cultura de la confrontación por una cultura del diálogo civilizado y de la búsqueda de consensos para facilitar la solución de los grandes problemas nacionales».

Eduardo Fernández, Ideas para el cambio.

El centro político es el reino de la moderación, de la prudencia, donde como diría Maquiavelo predominan el juicio y la reflexión. En la democracia moderna el centro es la salvaguarda frente a los excesos, donde convergen los consensos tan necesarios para su robustez, su crecimiento y su durabilidad. Si analizamos nuestra historia, la democracia solo realmente floreció gracias al acuerdo y la permanente negociación, donde se moderaron las pasiones y se evitaron los excesos. Los hombres del centro político no nacen, se hacen, aunque ciertas condiciones innatas a cada ser humano lo facilitan o lo dificultan. En Latinoamérica nuestros mejores y exitosos líderes pertenecen al centro político; algunos transitaron el camino  desde la derecha, otros desde la izquierda, cobijados en el centro lograron su mejor obra, por ello serán siempre gratamente recordados. Betancourt, Caldera, Aylwin, Frei, Lagos, Sanguinetti, Cardoso, para solo citar algunos, representaron con éxito ese papel de ejemplares líderes del centro político.

Eduardo Fernández  siempre ha pertenecido al centro político, sus cualidades innatas propenden a ello. Su temperamento calmado, su sencillez, su apertura al diálogo , lo favorecen. Es un hombre sin odios, un esposo y padre de familia ejemplar, un ser humano formado en los ideales y valores de la Doctrina Social de la Iglesia, donde el servicio al prójimo es la meta ordenadora de la praxis política.

Pienso y sigo sosteniendo que Eduardo era, y lo sigue siendo, el hombre mejor calificado, por sus ideas y amplia experiencia, para conducir la inevitable transición, que ante los estertores del ciclo histórico que agoniza, representa la mejor opción para conducir el difícil tránsito que se nos viene encima. Soy osado en mi afirmación confieso, pero es que el desafío que se nos viene encima, como una suerte de tsunami, si no superamos lo que acertadamente Eduardo califica como la dialéctica de la confrontación, nos conducirá inevitablemente a lo que nadie sensato desea: violencia, guerra civil y enfrentamiento entre venezolanos.

Semanalmente Eduardo, en sus artículos de opinión, presenta sus ideas sobre la situación del país, las revelaciones de nuestra traumática experiencia histórica como nación, algo  que no podemos olvidar, así como sus propuestas de políticas fundamentales para asumir el cambio, y los modos, la estrategia, para llevarnos con éxito en una ruta segura que nos conduzca al progreso, la paz y la democracia.

No se ha atendido, no se ha oído, lo que es más grave, el eje de la propuesta política de Eduardo Fernández: la construcción de un Gran Acuerdo Nacional alrededor de un programa para superar la gravosa crisis en que estamos inmersos. Para llevar adelante una estrategia con aspiraciones de éxito, Eduardo nos lo recuerda con énfasis: “No basta con cambiar el gobierno, es indispensable tener presente que debemos conjugar tres verbos: ganar el proceso electoral, cobrar, es decir, hacer efectivo el triunfo y la transmisión del mando y, luego, gobernar conforme a la expectativa de la nación”.

El pasado martes 25 de junio, Eduardo Fernández presentó en la UCV, “la casa que vence las sombras”, una selección de sus artículos sobre la problemática que estimuló esta reflexión, con el título Ideas para el cambio. Mi mayor deseo es que el pequeño libro no caiga en saco roto, sino todo lo contrario, que abra el camino a una reflexión sobre lo que está en juego: nada más, pero tampoco nada menos, que el destino de nuestra querida Venezuela.

Fotografía: https://polonazionaleipovisione.it/breve-diario-di-un-equilibrista-2/

01/07/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/eduardo-fernandez-y-el-centro-politico/

Cfr.

https://apuntaje.blogspot.com/2024/07/oteando-el-futuro.html

martes, 9 de julio de 2024

Oteando el futuro

COMPRENSIÓN O ASFIXIA DEL CENTRO POLÍTICO

Luis Barragán

En contraste con el sempiterno y habilísimo despotismo oriental, el mundo occidental ensaya una pretendida transformación antropológica que va más allá de la convencional superación del orden social y económico, corrompido cada vez más el lenguaje político en el marco de una deliberada estrategia de confusión.  Hipótesis ésta, actualizada por el dramático y sonoro proceso político experimentado por los europeos, y, si se quiere, imperceptible entre los latinoamericanos, en claro desafío a los más conocidos teóricos que versan sobre la derecha, la izquierda y el centro, dificultada la interpretación de lo acontecido y de lo que está por acontecer en Francia y España; ineludible, el caso venezolano constituye un magnífico laboratorio que sigue trajinando el siglo a pesar de sus trágicos costos.

Discurso topográfico mediante, hoy, la izquierda levanta banderas de derecha, y la derecha alza las de izquierda con absoluta impunidad, y, rebarajadas constantemente, una y otra se acusan mutuamente de extremistas, ahorcando al centro: groseramente simplificadas las posiciones, perdida la pluralidad, no admiten matiz alguno en la correlación de las fuerzas que inexorablemente conforman el escenario público. Absurda polarización, unos pactan con el invasivo fundamentalismo religioso al mismo tiempo que el género atraviesa fronteras indecibles y contranaturales, mientras que, otros, caen en la tentación de un nacionalismo contaminado de aquél viejo e intolerable racismo.

A falta de términos precisos y convincentes, apelamos a la cómoda referencia topográfica, aunque – entre otros autores – el italiano Norberto Bobbio hizo un notable esfuerzo de sistematización apuntando a los valores de la libertad e igualdad, advirtiendo que la díada ha perdido la originalidad que alguna vez ostentó, gracias a las luchas, o, mejor, reyertas políticas. Añadiendo al meritorio mexicano Octavio Rodríguez que, valga observar, no oculta su compromiso ideológico, podemos concluir, inventando el agua tibia, que son y serán de izquierda y derecha los que se tengan por tales. Sin embargo, resulta indispensable reivindicar el centro, la honestísima aproximación de posturas, el apuntalamiento del consenso, la búsqueda de las coincidencias, la justísima reconciliación de posiciones, pero también es necesario desconfiar de los radicales del centro mismo que, en nuestro país, han dictado cátedra de oportunismo, doblez y complacencia frente al régimen, incapaces por siempre de protestarlo con el vigor y la vehemencia necesaria.

Por estas latitudes, hubo experiencias y aportes importantes que muy bien lo ejemplificamos con una polémica, entre muchas de las sostenidas con intensidad desde principios de los sesenta del veinte: los textos de Arturo Uslar Pietri (“¿Somos, o no, un país petrolero?”, El Nacional, Caracas: 30/03/1960) y Juan Nuño (“La voz de su amo: No somos un país petrolero”, Crítica Contemporánea, Caracas, N° 1 de mayo-junio/60) [https://apuntaje.blogspot.com/2024/07/un-asunto-polemico.html], demuestran con claridad el curso de los elementos de una política de centro que muy bien identificó y calibró el venezolano Juan Carlos Rey.  Podemos considerar como una postura de derecha, la de Uslar Pietri al proponer el otorgamiento de nuevas concesiones que reafirme nuestra condición de país petrolero, siendo la de Nuño de izquierda al plantear la inmediata nacionalización de la industria, permitiéndonos catalogar de centro la política (de Estado), decidida por el presidente Betancourt e implementada por el ministro Pérez Alfonzo de no más concesiones, el impulso de una comisión coordinadora de las actividades del sector, una mayor participación en las ganancias, la creación de la CVP y OPEP, ampliamente conocidas sus exitosas consecuencias.

Paradójicamente, en la presente centuria, la izquierda que hizo de la gasolina barata una bandera histórica, no sólo la dolarizó y aumentó de precio en el mercado interno, sino que literalmente quebró a una de las empresas transnacionales más importantes del mundo, arrasó con una gerencia especializada de larga formación, entregó la Faja del Orinoco y convirtió a PDVSA en un fantasma – para más señas – constitucionalizado.  Es el régimen el que crea la ultraderecha de todos sus antojos, metiendo a la más variada y legítima oposición en el mismo saco, por más pacífica y desarmada que sea, al mismo tiempo que quema incienso por aquella vieja izquierda violenta, terrorista y asociada a la dictadura habanera; vale decir, a punta de propaganda, ha dislocado los más elementales parámetros del análisis proclamándose cínicamente de una honradez frívola e ilimitada.

La venidera transición democrática que la aspiramos iniciada por Edmundo González, sugiere la asunción de un centro dinámico, realista e imaginativo a la vez, pero jamás de la pueril neutralidad que encubrió el apoyo directo e indirecto del aún vigente desorden establecido,  ¿Para qué un centro que, siempre afanosamente, consigo mismo, carece de todo valor, utilidad y pertinencia?

Incluyendo a los actores que la propulsan desde hace no poco tiempo, será otro el liderazgo de la transición, entendido como misión y servicio, equilibrado, comunicativo, realizador de valores, encaramado en las más insólitas cumbres para no perder la perspectiva del camino, pero con los pies hundidos en la realidad andada.  Y, esperamos, que insobornable, humilde, transparente, profundamente comprometidos con los principios y valores que sólo se realizan – exactamente – a punta de realidades.

Fotografías: LB. Avenida Francisco de Miranda, marcha de inicio e la campaña electoral (CCS, 04/07/24). 

09/07/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/comprension-o-asfixia-del-centro-politico/

domingo, 14 de mayo de 2023

"¡Qué broma!"

LA CONSTITUYENTE CHILENA

Luis Barragán

Entre tantas cosas que atender, incluyendo la materialización de la cátedra libre Edgard Sanabria a las puertas de la universidad de Sartenejas, pasamos por alto la elección de los integrantes de la constituyente chilena.  Nos percatamos en horas de la noche, luego de recibir el mensaje de un amigo sureño de muchos años, quien vivió entre nosotros por los ochenta del siglo anterior.

Lamentó el amigo los resultados electorales y, en extremo, agotados por la intensa jornada del día, le mensajeamos brevemente con un “¡qué broma!”. Al día siguiente nos enteramos y celebramos el resultado, prefiriendo responderle a Rodrigo por esta vía respecto a la elección el Consejo Constitucional, según la nomenclatura no tan convencional para tan delicado mecanismo y poder.

Por lo pronto, por una parte, nada inocentes son los procesos constituyentes propulsados por una izquierda paulina y antioccidental, faltando poco, ligada a  la corrupción y corruptelas (por ejemplo, Odebrecht), que tuvo un extraordinario y precursor éxito con la sobrerrepresentada Asamblea Nacional Constituyente de Hugo Chávez, ahora, de ingrata recordación. Nada distinto prometía la que impulsó el presidente Boric, cuyo proyecto fue derrotado confinándolo a los espacios estrepitosos de la actualidad,  toda una locura que amerita de la reflexión y consideración de cada chileno por la naturaleza, características y alcances de la Carta Magna que no llegó a destino.

Entendemos, por otra parte, un significativo triunfo de la derecha frente a la izquierda, términos que, mucho tememos, desbordan en demasía sus significados y experiencias tradicionales, por lo que intuimos que no son lo suficientemente ilustrativos, convencidos, congruentes,  y, sí, exageradamente posmodernos; acotemos, la senadora democristiana Ana Provoste ha referido a una derrota cultural, aunque sentimos que la mayor debacle al respecto lo ha sufrido el desdibujamiento político e ideológico de su partido. El cineasta Sebastián tilda de “peligro nacional” a su propio hermano, Luis Alejandro Silva Irarrázaval, el más votado de todos los constituyentistas, adscrito al Partido Republicano, acaso, por su afiliación al Opus Dei, aunque - independientemente de lo que creamos de la orden – parece tener una mayor coherencia doctrinaria que fuerza a un mejor sentido de responsabilidad política de compararlo con expresiones,  entidades y personalidades bastantes díscolas del liderazgo de esta hora.

Finalmente, ojalá comprendan muy bien las corrientes mayoritarias del poder constituyente que no deben apostar a los dados el futuro de Chile, marcando pauta a todo el continente, como lo hicieron las fuerzas ahora derrotadas. Deben auspiciar y estimular varias manifestaciones del centro político tan urgido al sur del continente: se le agotan las oportunidades a un país al que le agradecemos la acogida que da a miles de venezolanos que, precisamente, huyen del régimen socialista acá entronizado.

14/05/2023:

https://guayoyoenletras.net/2023/05/14/la-constituyente-chilena/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY