domingo, 26 de julio de 2026
lunes, 6 de julio de 2026
Pudo haber ocurrido ...
DE UNA CIERTA DISTOPÍA SÍSMICA
Demasiado evidente, desde un primer instante de la
tragedia sísmica se hizo notable la ausencia del Estado. Huelga comentar al
respecto, aunque importa señalar el elevado consenso sobre el diagnóstico
inmediato de los acontecimientos.
De un modo u otro, el doble terremoto nos impone de
las tensiones geológicas interesadamente ocultas entre los partidarios y
realmente beneficiarios de larga data del mismo gobierno que hemos ostentado en
el siglo. Demasiada cautela quizá al interior del oficialismo que permite toda
suerte de conjeturas, las que facilitan precisamente la (auto)censura. Sin
embargo, si de conjeturas se trata, no es tampoco difícil imaginar la situación
inmediatamente posterior de haber ocurrido el evento natural antes de comenzar
el presente año.
La única posibilidad para discutir y arribar a la
conclusión de una omisión o devastación estatal, manifestándola, hubiese sido
el de encontrarse en el exilio y contar con la familia como compañía inmediata.
La sola suposición y expresión de una abstención así fuese culposa del
gobierno, seguramente hubiese levantado la ira de los más altos funcionarios
con las consecuencias del caso.
Igualmente, es de presumir una descomunal campaña propagandística
a favor del oficialismo y de su enorme como exclusiva sensibilidad social,
frente al guerrerismo imperialista y sus infaltables lacayos venezolanos.
Aprovecharían de enlazar las imágenes presidenciales de 1999 con la de 2026,
por supuesto, militarizadas con el rechazo obsesivo de toda ayuda estadounidense.
Y tampoco hubiesen llamado internacionalismo
proletario la agradecidísima y desinteresadísima colaboración de cubanos,
iraníes, rusos, chinos y hasta vietnamitas de los que absolutamente nadie se
atrevería a indagar sobre la cantidad de sus contingentes esparcidos en el
territorio nacional. Y, el resto de los venezolanos, tendrían que hacer
acrobacias e ingeniárselas para saber de sus familiares en el siquitrillado
litoral central.
Ilustración: LB/IA.
06/07/2026:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44612-de-una-cierta-distopia-sismica
sábado, 4 de julio de 2026
Pieza de antología
¡COÑO, ADRIANA!
María Elena Lavaud
¡Qué te puedo decir,
Adriana! Ya debes saber que el video de tu rescate ha recorrido el mundo, que
ese diálogo en medio de los escombros que dejaron los dos terremotos en
Venezuela, le ha sacado lágrimas de impotencia, pero también una sonrisa
inesperada a todo aquel que lo ha visto. Porque me atrevo a decir que para la
mayoría, ese intercambio con tu gordo, tu negro o tu flaco, no sé cómo lo
llames y no importa, —porque gracias a Dios allá eso no es pecado—; ese
diálogo, es como un espejo de lo que somos, hombres y mujeres que amamos con
fiereza, pero con una lealtad profunda hasta en las situaciones más extremas.
—No me quites... no me
quites, no me quites la respiración… —tartamudeaba él, sabiendo que estaba
contra reloj.
—¡Yo sé lo que hago, nojoda!
Estoy más cerca de ti de lo que tú te imaginas, ¿oíste? decía con el corazón a
mil.
—Cuidado se viene la pared
—alertabas tú como si nada, pero yo sé que has debido estar aterrada.
—¡No se va a venir,
Adrianaaaa… coñoooo! —jadeaba él alumbrado apenas con un teléfono.
—Cuidado con esto de aquí...
pero es que... —insistías con una naturalidad brutal en medio de tu
claustrofobia.
—¡Cooño, Adrianaaa! Yo estoy
aquí arriba, mami, ¡tengo todo bajo control!
—Es que aquí hay una cosa...
—¡Tápate la cara, tápate la
cara, tápate la cara, ahí! ¡Tápate la caaraaaa! —decía con frenesí y a toda
velocidad sin dejar de martillar.
— ¿Me viste? —preguntó luego
sin aflojar ni un segundo.
—¡Síí!
—¡¿Entonces qué haces
tapándote la cara, pues?!
—¿Y yo voy a pasar por
debajo? —preguntaste no muy convencida con el panorama.
—¡Ya va! Yo te voy a sacar
por aquí —te prometía con toda la seguridad del planeta.
—Noo, pero...
—¡Te voy a sacar por
aquíiii, nojodaaa!
Y lo hizo. Supongo que se
abrazaron, que lo regañaste por cualquier otra cosa, porque así somos las
mujeres cuando alguien nos importa de verdad. Aunque ya sabes lo que dicen
ellos, que mujer que no jode es hombre, pero nos adoran y nos cuidan, porque saben
que la mujer venezolana es así, molestosa y amorosa a la vez, ruidosa,
imperfecta y terca, coqueta, muy mujer y siempre heroica. Sobre todo eso,
heroica.
Ya debes saber que mientras
estabas atrapada y tratabas de controlar la situación, otras mujeres, envalentonadas
—como siempre que hace falta—, pusieron a temblar a unos policías, simplemente
porque tienen muy claro que la dignidad no tiene precio, aun en las peores
circunstancias. Los amenazaron con romper una paca de dólares que encontraron
entre las ruinas y ellos terminaron entregándolos. Luego los pusieron presos.
Porque cuando una venezolana se impone, ya sabemos lo que pasa. Tú lo sabes.
Te habrás enterado también
de las muchas mujeres que han encontrado sin vida, abrazadas a sus hijos
convertidas en escudo para salvarles la vida. Es desgarrador y luminoso al
mismo tiempo, como la escena de tu rescate. ¡Cómo es posible tanta paradoja!
El cielo amaneció de un rojo
degradado pocos días después de los terremotos, mientras la tierra se ha
seguido moviendo y uno no sabe si admirar aquello o asustarse. Así estamos
todos. Aquí y allá, donde sea, todos estamos atrapados hace décadas, entre
luces y sombras, entre lamento y esfuerzo también.
Te cuento que yo tengo 12
años en Miami y todavía siento que llegué ayer. No me acostumbro al silencio de
las calles, de la gente. A la prudencia absurda de no expresar ese cariño
natural que nos define, que me refrescó tu video, pues es mejor tragárselo para
no meterse en problemas.
Hace 12 años también que
terminó mi carrera periodística en los medios. Le puse un candado a esa parte
de mi vida, con mucha nostalgia y con mucho dolor. Ahora soy editora de libros
y mentora de escritura. Y si decidí aceptar esta posibilidad de escribir en El
Nacional, que agradezco profundamente, fue porque la única instrucción que me
dieron fue que debía mandar una foto. Nada más. Entonces me sentí libérrima y
lo primero que me provocó fue escribirte, Adriana, para darte las gracias.
Porque ese video de tu rescate me sacó del estupor que he sentido desde la
tarde de los terremotos. Me sacó una sonrisa.
En este Armagedón que
vivimos hace décadas, ese video, esa vivencia tuya se hizo viral debido a que,
gracias a Dios, las redes se han convertido en nuestro sistema nervioso. Lo he
visto mil veces y siempre descubro algo nuevo, escucho mejor una frase, y me
vuelvo a sonreír con los ojos aguados, porque también me muestra lo rotos y
enteros que estamos al mismo tiempo. Entonces desgarra que no hayamos podido
rescatar de una buena vez la libertad y el derecho que tenemos a vivir en paz,
sin abusos, hasta en medio de una tragedia.
Gracias de verdad, Adriana,
por recordarme que a pesar del odio y el resentimiento que quisieron sembrar
entre nosotros en este tiempo infinito, seguimos siendo una gente aguerrida y
con temple que no se rinde, aunque el mundo se le caiga encima; una gente
amorosa, noble y dispuesta a salvarse mutuamente, aunque duela.
Gracias por ese minuto de
felicidad y esperanza que nos diste a todos los que, entre quejas y esfuerzo,
seguimos luchando por salir de nuestros propios escombros.
Siempre luz,
@Lalavaud
Mira el video de Adriana
aquí:
https://www.instagram.com/reel/DaL0p7pRwFi/?igsh=YTlsZ3pqcm81d2o5
04/07/2026:
sábado, 27 de junio de 2026
¿Es que ya estaban prescritas todas las advertencias?
LA PÉRDIDA DE LA MEMORIA INSTITUCIONAL FACILITÓ LA REPETICIÓN DE LA TRAGEDIA EN VARGAS
Exactamente diez años atrás, el entonces diputado a la
Asamblea Nacional, Luis Barragán, planteó la necesidad de tomar todas las
medidas necesarias para prever las consecuencias de los sismos en Venezuela, a
través de su habitual columna de opinión.
En efecto, el día 13 de junio de 2016, solicitó
expresamente una campaña de información y de preparación por el Estado, ante la
eventualidad de un terremoto, reivindicado y despartidizado el sector de
Defensa Civil (https://lapatilla.com/2016/06/13/luis-barragan-sismicidad). Quizá por casualidad, a finales de del mismo mes y
año, el gobierno nacional anunció un simulacro de prevención por cuenta del
viceministerio de Gestión de Riesgo y Protección Civil, y Barragán
inmediatamente declaró que la iniciativa debía convertirse en un ejercicio
regular de alcance nacional con participación de la sociedad civil organizada (https://lapatilla.com/2016/06/28/diputado-barragan-la-mania-protagonica-de-maduro-se-impone-ante-las-emergencias-que-el-ha-creado/). Posteriormente se vio obligado a plantear el asunto
en la propia Asamblea Nacional.
“Ciertamente, fue nuestra la preocupación de muchos
años en torno a la necesaria coordinación institucional del sector público, una
habitual campaña de prevención irradiada desde las sedes escolares con el
compromiso de la sociedad organizada, pero el gobierno poco o en nada hizo caso
a nuestro llamado”, señaló recientemente Luis Barragán al cumplirse este mes
diez años de aquella alerta.
A diez años fe haber advertido la situación, Barragán
lamenta que en toda la presente centuria no se hayan tomado las medidas de
precaución necesarias y que el litoral central sufra las consecuencias de lo
que llamó la “pérdida de la memoria institucional de la que somos víctimas y
que facilitó la repetición de la tragedia en Vargas”.
Ilustración: Miquel Torres Blasco.
Fotografía: Decretado el Estado de emergencia, tomada de la red.
27/06/2026:
domingo, 3 de noviembre de 2024
"... El Estado eran ellos"
DE LA TRÁGICA VALENCIA DE ESPAÑA
Luis Barragán
España fue el
país que estuvo atrás y, a veces, muy atrás en relación a buena parte del resto
de Hispanoamérica, en términos políticos, económicos y sociales. Y tanto que la emigración fue una constante
de numerosas décadas y, sobre todo, después de la consabida guerra civil de
consecuencias tales que todavía se hacen sentir hasta innecesariamente.
Muerto Franco,
lució también importante el respaldo decidido de la democracia venezolana para
la compleja y difícil transición ibérica, en tiempos que nuestros indicadores
macroeconómicos fueron envidiables y, en contraste con otras épocas, hubo una
mayor calidad de vida y una sustancial mejoría en relación a la equidad
social. Huelga comentarlo, en el
presente siglo, el asunto se ha revertido dramática y radicalmente, despuntando
la península, aunque – motivo de una profunda preocupación – todos sus avances
y progresos amenazan con irse por el desagüe por las consabidas dislocaciones
institucionales, la hondura cada vez más temeraria de la ideología de género y
la posibilidad misma de una injusta y pronta desintegración del país.
Recientemente,
sabemos de una gigantesca e increíble inundación de la Valencia de Iberia que
ha suscitado la atención más allá de las fronteras y generado un vasto
movimiento de espontánea solidaridad con la suerte de los miles de afectados,
incluyendo la pérdida de vidas humanas y de los bienes indispensables que
costará y, demasiado, reponer. La
población local ha protestado, insultado y rechazado a las autoridades del
poder central que se apersonaron, incluyendo al rey que no sólo soportó los
dicterios, sino que se plantó tolerantemente en el lugar para dar un vivo
testimonio de su solidaridad.
Quizá haya la
tentación de comparar la actual tragedia valenciana con la que padecimos acá,
en el estado Vargas, bajo un completo deslave, y que no pudo votar el referéndum
constitucional que continuó andando la Venezuela apenas asomada al novísimo
siglo. Empero, lo cierto fue que produjo un vasto movimiento de identificación y
solidaridad nacional e internacional con los habitantes del litoral central que
frenó el poder central, siendo necesario destacar la presencia in situ del por entonces príncipe de
Asturias.
Todo apunta al
tardío auxilio madrileño, aumentando la severidad del cuestionamiento. Bastará
con los titulares de la prensa, como el de Chapu Apaolaza para un reportaje de
ABC, referido a los voluntarios (“El Estado eran ellos”); para el mismo diario,
el columnista Ignacio Camacho cuestiona al liderazgo con una pregunta lapidaria
(“¿Hay alguien al mando”, mientras que Joaquín Manso es directo para El Mundo (“El
Estado ausente”), o la nota editorial de El País acusa a la jefatura de los
populares, sin más (“El uso político del horror”).
A los más
sonantes debates de la actualidad, se suma otro que está fondeando tan severo
cuestionamiento del Estado para legos y especialistas. El marxismo indicó su
desaparición, pero sospechamos que nunca del modo que la opinión pública
organizada ya plantea.
04/11/2024:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/42054-de-la-tragica-valencia-de-espana
Caza de citas
“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...
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