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domingo, 12 de abril de 2026

Caza de citas

Nunca fui tan contemporáneo de mí mismo: vivía en el presente absoluto, sin metáforas de futuro; el porvenir como una mera superstición. Supongo que un rasgo maravilloso de la juventud es ese. Pensamos que los actos no tendrán consecuencias más allá del momento en el que se ejecutan, y no importa que estemos equivocados”

Mauro Libertella

(“Un futuro anterior”, Sexto Piso, Madrid, 2022: 26)

Ilustración: Ivo Pannaggi. 

martes, 4 de junio de 2024

Calibraciones pendientes

TRADICIÓN DE FUTURO

Luis Barragán

Cierto, un tsunami desinstitucionalizador ha anegado el siglo XXI venezolano. Todo es intrascendente, provisorio y banal para un Estado multiplicador de sus cada vez más inútiles instancias, bajo la poderosa abstracción del llamado poder popular, con la excepción precisa, inequívoca y aplastante del continuismo gubernamental absolutamente fulanizado.

Después arteramente implementada, recordemos que la frustrada reforma constitucional de 2007 alentó la masiva transferencia de los problemas aún más graves y seculares a las comunidades de limitadísimas posibilidades y recursos, desocupando así al poder central.  Propósito éste de difícil alcance, la duplicación y el congestionamiento de entidades y competencias definitivamente son dirimidas por el probado uso de la fuerza e influencia de tendencias, grupos, corrientes e individualidades oficiales y oficiosas,  inevitables bajo esta larga experiencia socialista; por ello, el ejercicio real del derecho administrativo resulta un estupendo marcador, tratándose de una disciplina académica y una práctica forense que muy antes expuso importantes avances, ahora relegadas a una retórica soporífera de viejos manuales.

Llamada institucionalmente a reivindicar la unidad, será tarea fundamental de la oposición la de reordenar al país de acuerdo a lo pautado por la Constitución, obligada la dirigencia democrática a soportar estoicamente la aspérrima reacción de los adversarios, dando respuestas estratégicamente acertadas y maceradas por toda la vocación, experiencia y talento político que sea posible. Significa el desmontaje crítico y eficaz del sistema de representaciones simbólicas de encubrimiento, como lo ha planteado el profesor Luis Ricardo Dávila, por cierto, autor de dos títulos que inspiran la presente nota: “El Estado y las instituciones en Venezuela (1936-1945)” [Caracas, 1988] y “Venezuela: La formación de las identidades políticas” [Mérida, 1996].

En efecto, por una parte, recuperemos una valiosa tradición que hizo posible la aparición de sendas instituciones en el país muy antaño caracterizado por terribles montoneras, guerras y escaramuzas civiles. A pesar de la animadversión expresa y frontal de puntuales intereses políticos y económicos por entonces organizados, macerados con el tiempo, surgieron las Fuerzas Armadas, el Banco Central, o PDVSA, ahora requeridos de una importante e inexorable actualización en atención a la vibrante y también peligrosa realidad y transformación planetaria de cuyo debate somos increíblemente ajenos.

Parir la institucionalidad de una transición democrática, por otra,  necesita del avenimiento sólido, mínimo y estable que igualmente estimule y autorice la propia actualización y superación ideológica de los diferenciados factores, movimientos y partidos políticos tan urgidos de redescubrir e interpretar la contemporaneidad. Apelamos a una expresión atribuida a Heidegger que a lo mejor descontextualizamos: “el futuro es el origen de la historia”, por lo que ya no hay vuelta atrás y son otros los sentidos, afiliaciones e identidades que se asoman, además, esperando por la más adecuada y justa medida,  calibración y orientación ética, en el curso de una realidad limpia y sucia a la vez.  

Fotografías: LB (CCS, 29/05/24). 

04/06/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/tradicion-de-futuro/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY