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domingo, 20 de agosto de 2023

José Martínez de Toda, SJ

En medio de nuestra convalecencia, recibimos respuesta del hermano Román Mendoza, a quien le escribimos muy antes para saber de nuestro querido Padre José Martínez de Toda, cuyas homilías  remitidas directa e indirectamente por varios años, no llegaron más.

Nos señaló que el Padre José está bastante afectado de salud.  Esperamos por su pronta recuperación. No obstante es inevitable recordarlo, pues, por mucho tiempo asistimos a las misas oficiada por él, en dos ocasiones su generosidad nos llevó a realizar los ejercicios ignacianos, y la relación fue siempre muy cordial. Además, nos obsequió algunos libros, uno de ellos sobre la historia familiar de hermanas y hermanos también religiosos.

Extrañamos sus homilías. Dios lo bendiga, ampare y favorezca.

LB

Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=k-riZZVTICs

sábado, 18 de marzo de 2023

Untar con lodo

Domingo 4A Cuaresma 19 marzo 2023
“Creo, Señor” (Jn 9, 1-41)
(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Ciego de nacimiento)
José Martínez de Toda, SJ.

¿Puede un ciego recobrar la vista?
Un día iba Jesús caminando con sus discípulos, cuando pasó junto a un ciego de nacimiento. Inmediatamente sus discípulos ya suponen que el ciego lo es por su culpa o de sus padres. Y le preguntan a Jesús:
- “Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciese ciego?” (v. 2).
Jesús salta en defensa del que es acusado injustamente: “Ni este pecó, ni sus padres: él es ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él” (v. 3).
Jesús ve en el ciego, no a un pecador..., sino a un hombre necesitado de ayuda y de comprensión, destinado a la felicidad y llamado a ser objeto del amor de Dios. Inclusive ve en esta desgracia del ciego una oportunidad para que se manifieste en él la misericordia de Dios, pues no sólo quedará curado, sino que se convertirá en un proclamador de su gloria.
¿Cómo curó al ciego?
Utilizó la metodología curativa de entonces, haciendo lodo con la saliva, y untando con el lodo los ojos del ciego, pero añadiendo el poder curativo de Dios. Además le dijo:
-Ve, lávate en el estanque de Siloé . “Y fue, se lavó, y volvió viendo” (v. 7). Pero su curación causó revuelo en Jerusalén. Y hubo hasta cuatro interrogatorios sobre su caso.
¿Cuál fue el primero?
El primer interrogatorio es el de los vecinos, que al principio no acaban de creer en el milagro. Se dicen: “Pero, ¿no es éste el que mendigaba sentado?” .
Pero también piensan que sólo se le parece. Antes de la curación sus ojos estarían pálidos y sin vida. Ahora sus ojos están abiertos y llenos de luz. Está emocionado y asombrado. Eso cambia toda la fisonomía del que era ciego. Y él repite a todos:
-“Soy yo, el mismo, el que estaba ciego”.
Pero cuando explica que fue Jesús el que lo curó, no se quieren comprometer y llevan el caso a los poderosos Fariseos, que saben que no veían bien a Jesús.
¿Qué problema encontraban los fariseos en la curación de Jesús?
Los fariseos, después de hablar con el curado, ven que Jesús lo curó en sábado, día que ellos habían llenado de reglas, por las que no se podía hacer nada, ni siquiera curar a un enfermo. No se podía amasar ni hacer barro con saliva ni ponerlo barro sobre los ojos.
Por desgracia, la gran preocupación de los fariseos no es la salvación de las personas ni ayudar al necesitado, sino la estricta observancia de la ley. Son incapaces de alegrarse de que alguien que estaba enfermo desde su nacimiento ahora pueda tener una mejor calidad de vida. Por otra parte, no pueden explicarse cómo un ‘pecador’ como Jesús, pueda hacer este milagro, y estaban divididos sobre Jesús. Ante la duda, los fariseos tratan de buscar más información sobre el milagro, y preguntan a los padres del curado (3er interrogatorio).
Pero los padres, que eran judíos, tienen miedo de ser expulsados de la sinagoga, de la comunidad y separado de Dios. Por eso responden con mucha cautela:
- “Él tiene edad, pregúntenle á él” (v. 21).
Los fariseos vuelven al curado, a quien le hacen el 4to interrogatorio de esta historia, llamando a Jesús ‘pecador’. Pero el curado proclama:
-Si es pecador, no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
El dictamen final de los fariseos fue echar fuera al curado. No sabemos si simplemente lo echaron fuera de su presencia o si lo echaron realmente de la sinagoga, lo que para él resultaría algo catastrófico religiosa, social y económicamente.
¿Cómo reacciona Jesús ante las presiones contra aquel perseguido por su causa?
Oyó Jesús que le habían echado fuera, y fue a buscarlo para consolarlo, acompañarlo y darle fuerza. Recuerda la historia de las huellas en la playa:
<Siempre fueron juntas las de Jesús y las del amigo. Pero cuando sólo había las de uno, eran las de Jesús, que había cargado al amigo en los momentos de prueba.>
Y el curado responde a Jesús con una gran confesión de fe. Jesús le dice:
- “¿Crees tú en el Hijo de Dios?” (v. 35). Y él respondió: ‘Creo, Señor’, y lo adoró.
Se nota cómo ha avanzado en el conocimiento de la identidad de Jesús. Poco a poco le ha ido dando siete títulos a Jesús: Primero lo llama ‘el hombre’: ‘ese hombre’ (v.11). Después lo llama ‘Jesús’ (v.11), ‘profeta’ (v.17), ‘Cristo’ (v.22), ‘Hijo del hombre’ (v.35), ‘Revelador’ (“el que habla contigo”, v.37; cf. 4,26), y por fin ‘Señor’ (v.38).
Pero se nota que las reacciones ante el milagro son muy diversas.
Así es. Vemos que ante el milagro se notan las siguientes reacciones:
-los vecinos se sorprenden, pero dudan;
-los padres del curado se vuelven débiles por miedo a los fariseos;
-el curado experimenta un crecimiento en su fe hasta adorar a Jesús como a Dios; y
- los fariseos se van radicalizando enceguecidos cada vez más contra Jesús, tanto que Jesús comentó: “Para eso he venido a este mundo: para que los que no ven, vean”.
Pero Jesús no obliga a creer a nadie: ni al ciego ni a las autoridades. Permite escoger. El ciego responde creyendo, y las autoridades se niegan a creer.
¿Tiene este milagro alguna enseñanza para nosotros?
Hay muchas. Por ejemplo, la tenacidad y valentía del curado.
También Jesús proclama ante los discípulos antes de la curación:
Yo soy la luz del mundo”. Como luz del mundo, Jesús ha venido a iluminar y a enseñar a la gente sobre Dios. Este hombre le presenta la oportunidad de demostrar su misión de dar la luz. Jesús traerá la luz física a un hombre ciego, igual que traerá la luz espiritual al mundo.
También, el milagro se parece al bautismo. El ciego se lavó en las aguas de Siloé, y salió curado. Así también los que se bautizan quedan espiritualmente renovados y curados de la ceguera en la que nacieron. En el bautismo recibimos la Luz y la nueva Vida de hijos de Dios.
Además indica lo que significa ser cristiano. Ser cristiano no es simplemente seguir ciertas doctrinas y ritos. Es tener una relación íntima con Jesús, es tener profunda fe en Él. El que era ciego y pedía limosna, tiene ahora luz en sus ojos y fe en Jesús, y se dedica ahora a ser testigo de Él. Así seremos nosotros, si tenemos fe en Él.
Ilustración: El Greco.

sábado, 11 de marzo de 2023

Calor

Domingo 3A Cuaresma  12 marzo 2023 

“El agua que yo le daré salta hasta la vida eterna” (Jn 4, 5-42)

 (Diálogo sobre el Evangelio de hoy: La samaritana)

 José Martínez de Toda, SJ. 

¿Has pasado alguna vez bastante sed?

Eran las 12 del mediodía. Hacía calor. Los discípulos con Jesús van llegando al Pozo de Jacob. Es un pozo que se llena por un arroyo subterráneo; tiene 31 metros de profundidad y una circunferencia de algo más de dos metros.

Los discípulos deciden ir a Sicar, un pueblo vecino de Samaria, a buscar comida, mientras dejan a Jesús solo descansando en la frescura del pozo bajo los árboles.

De pronto se va acercando una samaritana con un cubo para subir agua del pozo.

Jesús la ve y le pide de beber, pues no tenía cubo.

Junto al pozo de Jacob conversa Jesús con esa mujer desconocida, samaritana y, por lo tanto, despreciable para los judíos, que viene al pozo a mediodía, quizá para no encontrarse con las otras mujeres del pueblo, que se ponían de acuerdo para venir juntas y conversar en la mañana o en la tarde. Para ellas era casi más importante el hablar entre sí que recoger agua.

La mujer queda sorprendida por la petición de Jesús. Y le recuerda:

¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).

¿Qué le responde Jesús?

Es un modelo de diálogo, el más largo de los cuatro evangelios. Jesús no quiere entrar en polémicas ni en diferencias ancestrales y culturales entre ellos. Le responde directamente:

"Si conocieras el don de Dios, si conocieras quién te pide de beber, tú le habrías pedido a él y él te habría dado agua viva, agua que salta hasta la vida eterna.” 

¿Cuál es esa agua viva, que salta hasta la vida eterna?

El agua es una metáfora común en el Antiguo Testamento para la satisfacción de necesidades espirituales.  “Junto a aguas de reposo me pastoreará” (Salmo 23:2). 

El ‘agua viva’ de Jesús es el Espíritu, que Él nos envía, una fuerza de vida espiritual que reside dentro de nosotros, alimentándonos y renovándonos desde dentro.

La mujer no entiende esto de ‘agua viva’. Por eso Jesús le cambia la conversación: “Anda, llama a tu marido… aunque has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido”.

Ésta es una mujer con sed afectiva, que la hace ir alocadamente de hombre en hombre hasta encontrarse actualmente abandonada por todos.

Pero Jesús no la condena, no la amenaza ni la intimida. Todo lo que Él hace es invitar (v. 7), desafiar (v. 10) y reafirmarla (v. 17) tratando pacientemente de aclarar sus dudas.

La mujer maravillada le pregunta: “Señor, veo que tú eres un profeta. A ver qué me dices de esto: Nuestros padres dieron culto en este monte, y Ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén. ¿Quién lleva la razón?”

Efectivamente los samaritanos se separaron de los judíos, aumentando su relación con los no judíos. Por ejemplo, se comenzaron a casar con ellos. Más adelante, construyeron su propio templo en el Monte Moriah, donde Josué construyó un altar (Deut. 27:4...) y donde Dios mandó a Abrahán sacrificar a su hijo Isaac. (Gen. 22:2; cf. Gen 12:6) y que fue después destruido por el rey judío Juan Hyrcanus en el 128 (a. C.). Pero el lugar del templo en Moriah permaneció el centro de veneración samaritana, particularmente como lugar para observar la Pascua.

En definitiva, ¿dónde se debe adorar a Dios?

Jesús responde: “Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalén se adorará al Padre. Dios es Espíritu; y los que quieran adorarlo, lo pueden adorar en cualquier sitio en espíritu y en verdad” (v. 24). Es decir, como espíritu, Dios no está restringido por la geografía y, por lo tanto, puede estar presente en todos los lugares. 

La mujer se pone curiosa con este judío que la conoce tan bien, sin haberla visto antes, y que responde tan sabiamente a sus preguntas. Y ahora sí amigablemente le suelta el tema del Mesías, en que coincidían judíos y samaritanos, y que llenaba de curiosidad a todos. Y le dice: “El Mesías nos dirá todo”.

¿Qué le responde Jesús?

Yo soy el Mesías, el que habla contigo” (v. 26). El “Yo soy” recuerda a Dios hablando desde la zarza con Moisés: “Yo soy el que soy. Así dirás a los hijos de Israel: ‘Yo soy’ me ha enviado a ustedes.” (Éxodo 3:14). 

Jesús se revela completamente a esta mujer marginada.

Mientras tanto, los discípulos van llegando, y le insistían: “Maestro, come”. Jesús les explica: Yo tengo por comida un alimento, que ustedes no conocen. Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. Los campos están ya dorados para la siega. Unos sembraron, otros segaron y recogieron la cosecha. Todos se alegran lo mismo”.

La mujer queda asombrada por todo lo que ve y oye, y cae en la cuenta de que está ante el esperado Mesías. Se olvida del cántaro y sale corriendo al pueblo para anunciar lo que ha visto y oído.

Ella, que ha sido una vergüenza para todos, cumple ahora con un ministerio importante para la comunidad: anunciar la llegada del Mesías.

Y éste la rehabilita tratándola con el mayor respeto y hablando con ella por largo rato. 

¿Cómo reacciona la gente del pueblo?

La gente sale a escuchar a Jesús, se lo llevan entusiasmados al pueblo, creyeron en Él y le invitaron a que se quedara con ellos unos días. Y le decían a la mujer:

Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído, y vemos que él es el Salvador del mundo.”

  Ésta es la más fuerte confesión cristológica encontrada en el Evangelio.

  Era algo increíble que los samaritanos trataran tan bien a un maestro judío, y que éste aceptara quedarse con ellos un par de días. Tan increíble también como que el judío Jesús escogiera un samaritano para ser el héroe de una de sus más importantes parábolas: la del Buen Samaritano.

La historia de la samaritana se pone en Cuaresma. Nos recuerda que la Cuaresma no es sólo el tiempo en que nosotros pecadores nos ponemos en camino hacia Dios. La Cuaresma es el tiempo en que Dios sale a nuestro encuentro, como Jesús salió con su trato al encuentro de la samaritana marginada.

Fuente: Correo electrónico (Román Mendoza).

Ilustración: Vincenzo Catena.

Padre Peraza: https://www.facebook.com/arperaza/videos/589811619705231/

Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=PKsNbNe1lSo

sábado, 25 de febrero de 2023

Susto

Domingo 1A(Mt) Cuaresma 26 febrero 2023

“No sólo de pan vive el hombre” (Mt 4, 1-11)
(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Tentaciones)
José Martínez de Toda, S.J. (martodaj@gmail.com)
Este evangelio asusta: Jesús y el diablo frente a frente. ¿Qué pasó en realidad?
El relato evangélico de las tentaciones en el desierto no debe ser leído como una narración histórica, sino como un esquema teológico y un resumen, en tres momentos, de las principales pruebas que Jesús tuvo que superar a lo largo de toda su vida.
Según el evangelista Marcos, «el Espíritu empuja a Jesús al desierto». La vida de Jesús no va a ser un camino de éxito fácil; más bien le esperan pruebas, crisis, inseguridad y amenazas. Jesús necesita hablar con el Padre.
Y el «desierto» es el mejor lugar para escuchar, en silencio y soledad, la voz de Dios.
Hoy día el cristianismo está viviendo momentos difíciles... Tenemos crisissecularización, abandono de prácticas religiosas. <¿No será Dios quien nos está empujando a este «desierto»? ¿No necesitábamos algo de esto para liberarnos de tanta vanagloria, poder mundano, vanidad y falsos éxitos acumulados inconscientemente durante tantos siglos?... Sólo se nos pide rechazar con lucidez las tentaciones> (Pagola)
Estamos rodeados de tentaciones desde Adán y Eva.
¿Cuál fue la primera tentación?
El tentador ve a Jesús hambriento, y le dice: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” Jesús responde al diablo: Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Como diciendo: “El alimento es importante, pero es más importante obedecer la palabra de Dios.” Y parte de la palabra de Dios es no aprovecharse de su poder para hacerse milagros, saciar su hambre y vivir cómodamente a cuenta de ellos: como ‘el hijo de papá’, que usa el carro de su padre para cualquier cosa. Es la tentación del cuerpo, del hambre, del poder.
Le dice ‘Hijo de Dios’, aludiendo a aquella voz de Dios Padre en su Bautismo: “Éste es mi Hijo”. El diablo le quiere hacer dudar, y le reta a que demuestre su divinidad.
Pero para Jesús, ser Hijo no tiene nada que ver con vivir cómodamente a cuenta de sus milagros. Más bien, ser Hijo es fiarse de Dios y de su Palabra incondicionalmente. En el evangelio de Juan (4,34), Jesús les dice a sus discípulos: Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y realizar su obra”. Es decir, no le alimenta alardear ni hacer valer sus derechos. No “le engorda” ser poderoso.
¿Por qué es más importante la Palabra de Dios?
Porque esa Palabra de Dios no habla de egoísmo, sino de amor, de servicio al prójimo, de fidelidad, de valores que no se marchitan, de preocuparse por otros y menos por sí mismo. Por ejemplo, Jesús multiplicó los panes, pero fue para alimentar a los hambrientos. Por cierto, las tentaciones que tientan más no son las grandes, sino las que vienen envueltas en un lenguaje que suena obvio: convertir la piedra en pan, simplemente porque tengo hambre y lo puedo hacer.
‘Cuál es la segunda tentación?
La tentación de la soberbia: El diablo lleva a Jesús a las almenas del templo de Jerusalén.
Abajo está la multitud. El diablo le susurra a Jesús: “¡Qué momento tan bueno para presentarte ante todo el pueblo como Mesías! Así apareces ante todos a lo grande, a lo espectacular, como caído del cielo. Échate. Y descenderás sobre ellos suavemente. Vienes a salvar el mundo. Así rápidamente podrás conseguir muchos seguidores”.
Pero la estrategia de Jesús para llevar adelante su misión es distinta: humildad, vivir con la gente, hablar con ella, decirle que Dios es su Padre, que Dios es amor. Él repetirá: “Ámense los unos a los otros. Sean humildes, no jactanciosos, porque la soberbia lleva a todos los males. El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo”. No usa recursos psicológicos impulsivos, que disminuyen la libertad y el raciocinio. Jesús deja a la gente en libertad. ‘El fin no justifica los medios’. Y Jesús le respondió al diablo:
No tentarás al Señor, tu Dios” (Deuteronomio 6,16).
¿Y cuál es la última tentación?
La tentación de la riqueza: el diablo lo sube a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, sus ejércitos, su poder, sus riquezas, sus monumentos.
Y le dice: “Todo esto te daré, si me adoras”.
Pero Jesús se presenta soberanamente libre, íntegro e insobornable. Jesús responde: “Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás”.
Y he aquí que los ángeles llegaron y le servían.
Entonces, ¿son dos caminos distintos: el de Jesús y el del mundo?
S. Ignacio de Loyola pinta muy claramente estos dos caminos contrapuestos en sus “Ejercicios Espirituales” en la meditación de “Las dos Banderas”: la de Jesús y la del diablo (EE., 136-147).
El camino del mundo tiene tres pasos que nos enredan y nos deshumanizan: codicia de riqueza, búsqueda de honores y “crecida soberbia”, de la cual pueden venir todos los males. “La raíz de todos los males es el afán del dinero” (1 Timoteo 6,10).
El camino de Cristo, en cambio, es precisamente todo lo contrario:
Primero, la pobreza (o austeridad). Segundo, aceptar las humillaciones. Y, por fin, la humildad, que es la mejor disposición para todos los bienes, como el servicio y el amor.
Comenzamos la Cuaresma el pasado Miércoles de Ceniza. ¿Qué es la Cuaresma? - Tres pasos: 1. Arrepentimiento; 2. Cambio; 3. Seguir a Jesús. La Cuaresma es un período de 40 días para examinarnos si somos víctimas de las Tentaciones, que Jesús superó. Es un tiempo de conversión a los valores auténticamente humanos y cristianos.
La Cuaresma es el tiempo de cambiarme a mí, para cambiar este mundo de maldad.
La Cuaresma es como una vacuna. El niño tiene miedo a la aguja, porque no sabe que ese pinchazo le va a evitar muchas enfermedades. Nosotros estamos rodeados de antivalores y virus: a través de los MCS, de los egoísmos de la economía y de la política, etc.
Un periódico hizo esta pregunta a sus lectores: "¿Cuál es la causa de que haya tanto mal en el mundo?" Hubo miles de respuestas. G. K. Chesterton contestó: "Soy yo".
Ilustración: Ary Scheffer. 


domingo, 12 de febrero de 2023

Reconciliación

Domingo 6A TO 12 febrero 2023

“Vete primero a reconciliarte con tu hermano” (Mt 5, 17-37)
(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Reconciliación)
José Martínez de Toda, S.J. (martodaj@gmail.com)

Jesús a veces se salta la ley, pero aquí la defiende. ¿En qué quedamos?
Te cuento esta historia:
< Un violinista profesional visita la orquesta juvenil de una escuela. Los estudiantes se encuentran aprendiendo las reglas necesarias de la música, y producen una música aún de principiantes. Al verlo le pidieron que interpretara algo para ellos.
El violinista los hace con toda dedicación. Él conoce ya por instinto todas las reglas y las incorpora a su talento. Pero se deja llevar por el espíritu de la música, no piensa en reglas, y le sale la música con mucha belleza y arte, y como viniendo del corazón. Un apretado aplauso cierra su última nota.
Los estudiantes observan al violinista y aprenden mucho más viéndolo y escuchándolo que estudiando las reglas>.
Jesús es ese violinista, que se concentra tanto en su música, que ni se acuerda de las reglas. Las reglas se usan, si ayudan. Lo que importa es el espíritu o la intención que hay detrás de ellas.
En la época de Jesús, los judíos tenían demasiadas reglas.
Tenían tantas, que se olvidaban de lo principal. Como el que va por un bosque tan lleno de árboles frondosos y de ramas, que no llega a ver el sol.
Hay reglas más importantes que otras. Para Jesús las más importantes son las que defienden a las personas.
Por eso no respeta el sábado cuando se trata de curar enfermos o cuando sus discípulos necesitan cortar espigas para saciar su hambre. Tampoco le importa que sus discípulos no se laven las manos a cada rato sin necesidad, según pedían las leyes de la pureza ritual. Y recalca: “Si la justicia de Ustedes no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos” (v. 20).
¿Cómo son los escribas y fariseos?
Los escribas se sienten orgullosos de cómo interpretan la ley, y los fariseos están orgullosos de guardarla en todo su detalle. Pero fallan en cosas más básicas:
- Son orgullosos, buscando para sí la gloria que sólo pertenece a Dios (6:2, 5).
- Honran a Dios con los labios, pero sus corazones están lejos de él (15:8).
- Enseñan preceptos humanos como si fueran doctrinas divinas (15:9; 23:16-22).
- Explotan a las viudas, no atienden sus reclamos.
- No cumplen lo más importante de la ley (23:23).
- Aunque por fuera se presentan bien, por dentro “están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad” (23:25-28). Jesús les llama hipócritas en varias ocasiones (6:5, 16; 15:7; 22:18; 23:13-29).
¿Para que sirven las reglas, si no cumplen lo anterior?
¿Qué enseña en cambio Jesús?
En cambio Jesús plantea el combatir la ira, el adulterio, el divorcio, los juramentos, la venganza, el falso amor, la injusticia...
Y esto controlando nuestras actitudes y sentimientos, pues de ahí vienen las malas conductas y acciones.
Por ejemplo, la codicia del dinero puede llevar al asesinato, como les ocurre a los malandros.
<En Estados Unidos los liceos han tenido que disciplinar a los estudiantes que insultan a otros estudiantes, precisamente porque ese comportamiento de insultar es lo que ha inspirado matanzas – en masa – en algunas escuelas.>
También nos pide iniciar nosotros la reconciliación con los que nos han ofendido, antes de presentarnos ante el altar de Dios.
¿Puedo mirar a una mujer con codicia sexual?
El ‘no cometerás adulterio’ (Ex 20, 14; Dt 5, 18) implica no hacer lo que puede llevar a él – en este caso, mirar a una mujer con codicia sexual. Hay que estar preparado para el último mandamiento, “No codiciarás la mujer de tu prójimo” (Éxodo 20:17).
La pelea hay que darla desde los comienzos.
Las esposas tienen derechos.
Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer”, ¡cuidado! La sexualidad tiene capacidad creativa y de gozo, pero también puede hacer daño y destruir relaciones y compromisos. El dinero, el sexo, una copa de licor, el poder… han llegado a ser la ruina de mucha gente.
Por eso hay que estar alerta. Jesús quiere proteger el gozo común, eliminando comportamientos destructivos.
¿Hasta cuándo dura mi matrimonio?
<Un día, un hijo pequeño preguntó a sus padres:
- Y Vds., ¿cuándo se van a divorciar?
- ¿Por qué nos lo preguntas? Si nosotros no nos la pasamos peleando.
- Hay tantos amigos míos, cuyos padres se han divorciado.
- No, tranquilo. Nosotros somos muy felices en el matrimonio, y no nos pensamos divorciar.
Y el hijo quedó muy aliviado>
Los sufrientes del divorcio son los hijos. Por su bien, la intención de Dios para el matrimonio es que el hombre y la mujer casados permanezcan juntos de por vida.
El matrimonio no es un viaje sobre una alfombra mágica donde domina el glamour y el romance. Es normal enamorarse y desenamorarse. Pero sobrepasar los momentos difíciles
requiere compromiso, fuerza espiritual, es decir, amor verdadero.
Hay organizadores de bodas, que a la pareja de novios le presentan la posibilidad de firmar un acuerdo antes de casarse que facilite las negociaciones en caso que decidan divorciarse. Ante el altar prometen casarse “hasta que la muerte les separe”, pero en secreto (y a veces no tan en secreto), guardan el divorcio como puerta de escape.
Algunos parecen decir: “Nos casamos hasta que nos cansemos”.
En muchos casos se necesitan retiros de parejas, talleres sobre la crianza de los hijos, consejería matrimonial y otros programas para que las parejas refuercen sus matrimonios y estén preparados para sobrepasar los momentos difíciles.

Reproducción: Detalle del mosaico del Cristo Resucitado, diseñado por el jesuita Marko Ivan Rupnik,. Catedral de San Sebastián. Bratislava, Eslovaquia.



Padre Peraza: https://www.facebook.com/871245462/videos/2400400186807592

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY