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jueves, 23 de junio de 2022

Sobre un documento de treinta años de antigüedad

DE LOS DIABLOS DANZANTES DE #YARE

Luis Barragán

Un parpadeo más de la vida, parece que treinta años no son nada. Los cumple la publicación de un documento suscrito por los oficiales que lideraron la intentona golpista de febrero,  mientras se encontraban recluidos en la cárcel de Yare: “Las razones que nos obligaron a insurgir” (Yare, 24/06/1992). Sin embargo, para las más recientes generaciones, las que pagaron y aún no terminan de pagar las consecuencias, se trata de siglos.

            El documento en cuestión,   denunciaba la situación del país para la época privilegiando varios aspectos, entre ellos, el de los derechos humanos, y muy poco le dedicó a la corrupción administrativa, expresión de cierta vanidad técnica que la supuso exclusiva del ámbito estatal.  Éste problema encabezaba todos los estudios de opinión, convertido también en un elemento fundamental de ataque de los golpistas, a quienes – por cierto – se les santificó como los adalides de la pureza de propósitos, la honestidad, el sentido de sacrificio y todo lo que reportaba el imaginario social a favor del militar en Venezuela.

            La sola intentona, generó una poderosa y perdurable ilusión óptica que llevó a los resultados electorales de 1998: el problema se acabaría, apenas, esa oficialidad subalterna y no otra, así fuese superior, ascendiera al poder. Más de veinte años continuos de un mismo gobierno en este siglo,  no sólo lo agigantó exponencial y hasta extravagantemente, sino que lo agotó como una prioridad en las encuestas por demasiado obvio, dizque naturalizándolo, y por la muy extrema asfixia social y económica que lucía imposible en la última década de la centuria anterior.

            Danzaron aquellos diablos que le dieron diferente timbre al Tuy mirandino hoy de una extraordinaria inseguridad personal, burlándose a la postre del país que están vaciando, ya que, forzado al exilio más de  ocho millones de venezolanos, el régimen  lo reclama únicamente para sí.  No hay precedente del asalto al erario público que ha sido despiadado y quizá tardaremos bastante en conocer con alguna precisión, las cifras astronómicas que  convirtieron los paraísos fiscales en una suerte de agujero negro.

            Generalizada, propia del Estado Criminal, la descomposición ha trascendido a toda la sociedad, como no podía imaginarlo - por entonces -  Humberto Njaím en un libro que marcó pauta, aunque si esbozó algunas tendencias: “La corrupción, un problema de Estado” (UCV, Caracas, 1995). El sólo, ilimitado  y descontrolado crecimiento estatal, bajo el régimen socialista, lo auspició; el historial legislativo de retrocesos frente a lo que fue la Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público, lo corrobora; y, aunque el caso español se nos antoja tímido de compararlo con el nuestro, añadida la dirigencia extractiva venezolana, es válida la reflexión que hace Joaquim Bosch en un obra de revelador título, como “La patria en la cartera” (Ariel, Barcelona, 2022):  “Nuestras debilidades institucionales explican que los abusos de poder hayan sido un hilo conductor muy persistente en la historia de nuestro país”.(445).

24/06/2022:  

http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/37471-yare

Cfr.

Freddy Marcano. "Yare y un desdichado documento"

 (http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/37469-yare).

William Anseume. "¿Volver a Yare por Carabobo?" 

(http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/37467-yare). 

Karelbys Meneses. "Venezuela en el último lugar del ranking de países que luchan contra la corrupción"

(https://www.elnacional.com/venezuela/venezuela-en-el-ultimo-lugar-del-ranking-de-paises-que-luchan-contra-la-corrupcion)

Memorandum

EN CLAVES: 4 DE FEBRERO A 26 AÑOS DE UNA REBELIÓN

Hoy, se cumplen 26 años de aquel 4 de febrero de 1992, fecha que gracias a la rebelión de la juventud militar, permitió un quiebre de la historia venezolana y despertó la fuerza popular. Seis años más tarde, abrió paso a la Revolución Bolivariana, así lo afirmó el líder del movimiento, teniente coronel Hugo Chávez.

El alzamiento denominado Operación Ezequiel Zamora inició el día 3 y estalló esa noche, durante la llegada del presidente Carlos Andrés Pérez. Los responsables de la insurrección eran miembros de una agrupación clandestina de las Fuerzas Armadas, conocida como Movimiento Bolivariano MBR-200. Cinco estados del país sirvieron para dirigir la operación militar.

La toma de Caracas fracasó, y las fuerzas leales al presidente Carlos Andrés Pérez recuperaron el control del país. Chávez y sus compañeros fueron encarcelados en el Cuartel San Carlos, en Caracas, y posteriormente trasladados a la cárcel de Yare, en Valles del Tuy.

Pasaron siete años de aquel momento. Y Chávez con tan sólo dos días de haber tomado juramento como Presidente de la República, el 4 de febrero de 1999, dijo: “He venido aquí lleno de un inmenso sentimiento, he venido aquí, incluso, delante de todos mis compañeros, mis hermanos de las Fuerzas Armadas Venezolanas, los que están en situación de actividad, los que están en situación de retiro. Esa gran familia a la que ingresamos igual que yo, todos los muchachos del 4 de febrero y del 27 de noviembre, hemos venido aquí y yo recojo el sentimiento de todos, y lo primero que me sale del alma en este sitio (…), Lo primero que me sale de lo más profundo del alma, hermanos, es pedir perdón (…). Perdón por los dolores, perdón por lo que quedó atrás, perdón por las ausencias, por los hijos, por el alma, pero ustedes saben en el fondo del fondo, que alguien tenía que hacerlo y nos tocó a nosotros hacerlo; pero sin embargo, perdón”.

DesdeLaPlaza.com te explica En Claves qué sucedió el 4 de febrero de 1992:

1. Antecedente: El 27 y 28 de febrero de 1989, la insurrección popular conocida como El Caracazo, dieron origen a la rebelión militar del 4F.

2. Argumentos: Surge en rechazo a la corrupción interna de la Fuerza Armada Nacional, situación económica del país y la exclusión social.

3. Propósito: Poner fin al Puntofijismo.

4. Inspiración: Los principios ideológicos de la gesta estuvieron centrados en los pensamientos de pedagogía liberadora de Simón Bolívar, Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez.

5. Estrategia: La rebelión programó controlar las principales unidades militares y se distribuyeron las tareas por estados. El control del Distrito Federal lo tuvo Hugo Chávez, desde el Museo Histórico Militar de La Planicie. Por el estado Zulia, estuvo al frente Francisco Arias Cárdenas, quien logró tomar la casa del gobernador.

6. Estados: Los puntos focales de la insurrección fueron los estados: Aragua, Carabobo, Miranda, Zulia y el Distrito Federal (actual Distrito Capital).

7. Líderes: Cinco Tenientes Coroneles integrantes de la Promoción Simón Bolívar (1975): Hugo Chávez Frías, Francisco Arias Cárdenas, Joel Acosta Chirinos, Jesús Urdaneta Hernández y Jesús Ortiz Contreras

8. La cifra: Alrededor de 2mil 362 hombres participaron en operación Ezequiel Zamora.

9. La frase: «Por ahora», fue pronunciada por el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, se convirtió en la esperanza del pueblo venezolano que estaba inconforme con el mandato de Pérez.

10. El resultado: Aunque los objetivos de la rebelión fueron infructuosos, surgió un quiebre de la historia venezolana y un despertar de la fuerza popular.

04/02/2018: 

https://www.desdelaplaza.com/poder/en-claves-4f-24-anos-de-una-rebelion

jueves, 3 de febrero de 2022

Boína (de) colorá

4-F: SEMPER ET IN AETERNUM?

Guido Sosola

Treinta años convertidos en siglos para los venezolanos, incluyendo a aquellos que tanto celebraron el 4 de febrero. Quedan los que juran una devoción que no sienten, por siempre y para siempre, porque el proceso, como se le llamó al iniciar el XXI, atraviesa otra etapa que no sabe ni sabrá  de Yoel Acosta Chirinos, Jesús Urdaneta Hernández, Francisco Arias Cárdenas y, cada vez más diluido, convertido  sólo en un artificio de legitimación,  Hugo Chávez Frías.

            De aquellos acontecimientos de 1992, silba a los lejos el imaginario social del cual no queda nada: las cosas no estaban buenas, pero tampoco era el puntofijismo terribilísimo que nos pintaron. Y el mesianismo uniformado que tan lejos llegó, disfrazando de soldados paracaidistas a los propios niños, en los días de carnaval, ha transmutado única y peligrosamente en desencanto.

            Libérrimos tiempos de discusión pública, el presidente Pérez no incurrió en la masiva represión de sus críticos, imponiendo la censura de prensa por un breve tiempo, al producirse los eventos del 27 de noviembre, porque nada fue inocente.  En todo caso, lo visto y padecido en esta centuria ha resultado peor: jamás huyeron, en toda nuestra historia colonial y republicana, los millones de venezolanos de ahora, por ejemplo, susceptibles de cualesquiera deportaciones. ¿Cuándo se había visto algo semejante?

            En la amena e informada crónica acostumbrada por  Jesús Sanoja Hernández que nada, por cierto, le debía al esquemático “tal día como hoy”, seguramente – hoy - hubiera privilegiado alguna faceta llamativa del día 4, poniendo de relieve nuevamente la advertencia a tiempo que hizo Carlos Julio Peñaloza y la persistente negación de Fernando Ochoa Antich de alguna complicidad con los hechos. O hubiera comentado el libro que un político profesional, como Gustavo Tarre Briceño,  publicara al poco tiempo de lo acontecido, “El espejo roto 4F 1992”, aunque el periodista cuidó siempre de no aceptar El Caracazo, como un fenómeno suficientemente planificado y fríamente urdido, como es la convicción de un sector de lo que ya queda de la opinión pública en términos habermasianos.

            Golpeada la vida académica e inexistente el mercado editorial, los golpes de febrero y noviembre de 1992, quedando al garete de la propaganda oficial y, por supuesto, interesada, a pesar de lo que generaron, están esperando por los investigadores. Empero, temen mucho publicar y, además,  el esfuerzo de hacerlo, no compensa tantos sacrificios, por lo que deben buscar el pan a través de otros oficios o desempeños. Acotemos, los burócratas, metidos en alguna nómina,   suelen pasar agachados: esa devoción ya no la saben por siempre y para siempre, temiendo que el régimen mismo cambie internamente y no haya mecenas que los salven.

Fotografía: Andrés Parra en el papel de Hugo Chávez (https://www.eluniversal.com.mx/articulo/espectaculos/television/2016/12/10/retratan-con-frialdad-

hugo-chavez)

04/02/2022:

https://www.lapatilla.com/2022/02/04/4-f-semper-et-in-aeternum-por-guido-sosola/amp/

https://newstral.com/es/article/es/1214247316/4-f-semper-et-in-aeternum-por-guido-sosola

Una y otra fecha

LA SIGNIFICACIÓN DEL 23 DE ENERO DE 1958 Y EL 4 DE FEBRERO DE 1992 EN EL ACONTECER HISTÓRICO VENEZOLANO (I)

Fernando Ochoa Antich

Mucho se ha hablado, escrito y debatido sobre los hechos ocurridos en cada una de estas fechas, quiénes fueron sus protagonistas, las causas que los originaron y sus consecuencias. Sin embargo, creo que, a pesar de todos esos esfuerzos, no ha quedado clara la significación cualitativa y los efectos que cada uno de esos hechos produjeron para beneficio o perjuicio de Venezuela y sus ciudadanos. La confusión es tal, que algunos los consideran similares a la luz de que sus principales actores pertenecían a las Fuerzas Armadas Nacionales. Mi intención, en este y en el próximo artículo, es tratar de aclarar, principalmente para las generaciones más jóvenes, la justificación, y el bien o el mal, que cada uno de esos movimientos produjo en la vida y en el desarrollo de nuestro país. Comenzaré esta entrega con el derrocamiento de la dictadura presidida por el general Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, cuyo régimen se había iniciado, en 1950, después del asesinato del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud, quien, a su vez, había encabezado un golpe militar para derrocar, en 1948, al presidente constitucional don Rómulo Gallegos y constituir una Junta Militar de Gobierno.

No obstante haber participado en los golpes que derrocaron a los presidentes constitucionales general Isaías Medina Angarita y don Rómulo Gallegos, el teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud, uno de los oficiales más brillantes de las Fuerzas Armadas de la época, comenzó a tener discrepancias con el teniente coronel Marcos Pérez Jiménez sobre la necesidad, que el primero planteaba, de un acuerdo nacional para poner fin al régimen de facto, mediante la convocatoria de una elección presidencial y la entrega del poder al candidato triunfador. Vale decir que el propio Delgado Chalbaud se perfilaba como un posible candidato con posibilidades de triunfo, dadas las simpatías que generaba en importantes sectores sociales. Sin embargo, su intempestivo asesinato, ocurrido en noviembre de 1950, aún no esclarecido, condujo al cambio de la Junta Militar por una Junta de Gobierno presidida por el doctor Germán Suárez Flamerich, quien ejercía el cargo de embajador en el Perú. Posteriormente, la Junta Superior de las Fuerzas Armadas irrespetó el resultado de las elecciones de 1952, en el cual fue electo presidente constitucional de Venezuela el doctor Jóvito Villalba; disolvió dicha Junta de Gobierno; designó a Marcos Pérez Jiménez presidente provisional por unos pocos meses, hasta  que, en 1952, fue electo presidente constitucional de la República por una írrita Asamblea Nacional Constituyente.

El gobierno de Marcos Pérez Jiménez, llamado gobierno de las Fuerzas Armadas, se caracterizó en lo económico por un apreciable progreso, en virtud de una importante disponibilidad de recursos provenientes del petróleo y de grandes inversiones de empresas, tanto nacionales como extranjeras, así como la realización de grandes obras de infraestructura, que le permitían presentarse como símbolo de desarrollo a los ojos del mundo. También estableció un plan de inmigración, principalmente desde la Europa de la postguerra, lo cual se tradujo en el ingreso al país de un gran contingente de mano de obra calificada que en gran medida contribuyó a la modernización de Venezuela, principalmente en su capital y en su región central. Sin embargo, en medio de esa imagen de progreso, se practicaba una creciente corrupción a gran escala, mediante la cual se enriquecían obscenamente, empresarios y amigos del gobierno. Para silenciar las críticas a tantos desafueros e impedir la acción política de las organizaciones partidistas y de la sociedad civil, se creó, desde el principio de su gobierno, un eficiente aparato de represión, la Seguridad Nacional, con tentáculos que alcanzaban hasta el exterior de la República, conculcándose las libertades políticas. La existencia de la Guerra Fría, en pleno desarrollo, también lo favoreció ampliamente.

Tantas arbitrariedades y desafueros, así como su ilegitimidad, generaron progresivamente un elevado nivel de rechazo en diferentes sectores de la sociedad, tales como el estudiantil,  el eclesiástico, el sindical, el empresarial, en fin  toda la sociedad, incluyendo la Institución Armada. Fue así como el primero de enero de 1958, se produjo la rebelión protagonizada por miembros de las Fuerzas Armadas, la cual fue respaldada  masivamente por la ciudadanía, en manifestaciones de protesta en todo el territorio nacional, incluyendo una huelga general el día 21, que condujeron, finalmente, a que en la madrugada del 23 de enero de 1958, Marcos Pérez Jiménez abandonara el país con una  inmensa fortuna, producto del saqueo del erario nacional. Sin embargo, fue posteriormente extraditado y juzgado por los tribunales nacionales. Definitivamente, al hacer un balance de su obra de gobierno, se puede afirmar que el legado de Pérez Jiménez, si bien pudo haber dejado una obra de infraestructura importante, su conducta totalitaria y corrupta, opacan totalmente cualquier juicio favorable que se quiera hacer de su gestión.

En cambio, la rebelión del pueblo venezolano, el 23 de enero de 1958, en unidad con sus Fuerzas Armadas, dio origen a un régimen de libertades, de imperio de la Constitución y las leyes, de apego a la institucionalidad, de progreso en todos los aspectos de la vida nacional, de reconocimiento y respeto por parte de la comunidad internacional, que duró cuarenta años y que permanecerán en la historia como uno de los grandes logros republicanos en contra de la opresión y la tiranía al restablecer la anhelada democracia, que un día, muy seguramente, recuperaremos, una vez más, con el concurso de todos. Hoy, cuando celebramos un aniversario más de esa hermosa gesta, renovemos nuestra fe y esperanza en que lo volveremos hacer, con la ayuda de Dios y nuestros esfuerzos.

23/01/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/significacion-del-23-de-enero-de-1958-y-el-4-de-febrero-de-1992-en-el-acontecer-historico-venezolano-i/

LA SIGNIFICACIÓN DEL 23 DE ENERO DE 1958 Y EL 4 DE FEBRERO DE 1992 EN EL ACONTECER HISTÓRICO VENEZOLANO (II)

Fernando Ochoa Antich 

A escasos días de cumplirse un aniversario más del 4 de febrero de 1992, conviene, es para beneficio de la memoria histórica recordar lo que significaron los hechos ocurridos ese día y sus funestas consecuencias para Venezuela y su pueblo. Esa fecha permanecerá en la mente de la inmensa mayoría de los venezolanos y será reseñado por nuestra Historia como el día en el cual un grupo de militares, liderado por sus comandantes, traicionaron su juramento de “defender la Patria y sus instituciones hasta perder la vida y no abandonar jamás a sus superiores”. Su acción retrotrajo al país a la barbarie, que creíamos superada, al utilizar las armas de la República para intentar conquistar el poder, derrocando al gobierno que los ciudadanos se habían dado en democráticas y libérrimas elecciones. Igualmente, a pesar de que la asonada militar fue derrotada contundentemente por la inmensa mayoría de profesionales y tropas leales a la Constitución y las leyes, ese hecho puso en entredicho la disciplina interna, la unidad de mando, el espíritu de cuerpo y la  subordinación al poder civil logrados durante cuarenta años de democracia. Además del lamentable daño institucional causado por la insurrección, la actitud irresponsable de su protagonistas enlutó los hogares de 35 venezolanos entre soldados, policías y civiles, que cayeron víctimas de un absurdo enfrentamiento. Todos conocemos la historia de esos sucesos y a sus principales responsables. Sin embargo, no cabe la menor duda de que el principal culpable y beneficiario de esa tragedia fue el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías.

Nadie podría negar los cambios ocurridos en el país después de que fuera derrocada la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, en términos de democratización. Hechos como la alternancia republicana, el equilibrio entre los poderes del Estado, el respeto a los derechos humanos y civiles, el importante fortalecimiento de la infraestructura de salud, educacional y vial, junto a otros importantes hechos de modernización de nuestra sociedad. Muy importante es resaltar la optimización del profesionalismo y la subordinación al poder civil de la institución militar. Tampoco se puede negar que durante el período democrático se cometieron irregularidades, como generalmente ocurren en cualquier sociedad. Sin embargo, esas irregularidades fueron debidamente denunciadas, investigadas y corregidas, de conformidad con las leyes. Otro aspecto que resalta de la etapa democrática fue la amenaza a la que ella estuvo sometida en sus inicios, primero por las asonadas militares causada por la infiltración de la ultraizquierda en los cuarteles, y posteriormente por la aparición del movimiento guerrillero auspiciado por el castro-comunismo. Ambas situaciones fueron exitosamente enfrentadas por la inmensa mayoría de la sociedad venezolana y particularmente por las propias Fuerzas Armadas, lo cual les permitió ostentar siempre un privilegiado lugar entre las instituciones más prestigiosas del país.

Desafortunadamente, todo el progreso y los logros alcanzados en cuarenta años de democracia empezaron a verse amenazados por una logia conspirativa, inspirada por una gran ambición de conquistar del poder por el poder mismo, instigada por la izquierda no democrática e inexplicablemente apoyada por estudiantes, algunos medios de comunicación e incluso respaldada por dirigentes de los propios de partidos políticos, supuestos defensores de la democracia. Lamentablemente, los esfuerzos por preservar el régimen democrático no impidieron que  ocurriera la intentona del 4F y un movimiento civil para que, ante la derrota del golpe, lograr destituir al presidente Carlos Andrés Pérez, quien lideraba quizá el mejor gobierno de la etapa democrática, en términos de progreso y libertades ciudadanas. Esa felonía generó un ambiente de inestabilidad, manejado con honestidad y eficiencia por los gobiernos de Ramón J. Velásquez y Rafael Caldera. Sin embargo, a pesar de la derrota militar del golpe de Estado, surgió un pernicioso fervor por una de las principales figuras de la asonada militar, Hugo Chávez, quien contó con una masiva campaña de propaganda, resultando vencedor en la elección presidencial de 1998. Desde esa fecha y hasta el presente, nuestro pueblo y el mundo han visto y experimentado el final de 40 años de progreso y de vida democrática, para sumirlo en la terrible calamidad que vive actualmente. No cabe duda de que el 4 de febrero marcó el inicio del fin de lo alcanzado el 23 de Enero de 1958.

A mis apreciados lectores: luego de veintiocho años de escribir todos los domingos un artículo en los medios de comunicación, he decidido dejar de publicar, con la regularidad que lo hacía, por las dificultades que han surgido en Venezuela para obtener información veraz sobre temas nacionales e internacionales. Le he pedido a El Nacional que me permita continuar en sus páginas cuando los temas de interés lo ameriten.

30/01/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/la-significacion-del-23-de-enero-de-1958-y-el-4-de-febrero-de-1992-en-el-acontecer-historico-venezolano-ii/

Cfr.

Fernando Ochoa Antich. "Mi verdad sobre el 4 de febrero"http://lbarragan.blogspot.com/2020/05/cuan-extemporaneo-es-el-asunto.html

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY