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viernes, 18 de octubre de 2024

Brevísima economía política del deporte

PREJUICIO DEPORTIVO

Luis Barragán

Evidente, hay prácticas deportivas que requieren de un costoso equipamiento y de exigentes instalaciones; por cierto, solemos asociarlas con una determinada estructura de clases. Y ésta, lejos de la vieja simplificación entre burguesía y proletariado, se multiplica sorprendentemente,  como las ha estudiado Roberto Briceño-León, incluso, con mejor convicción, afán y sobriedad que los propios marxistas de estas décadas.

Por citar tres de las disciplinas que son, o fueron, populares en Venezuela, el fútbol requiere de balón y un campo tan adecuado como el de béisbol, más la pelota, bates y guantes, y el basquetbol de cancha, cestos y pelota. De poca, mediana o extraordinaria calidad, es de suponer el elevado costo de los implementos, pero – valga el detalle escolar – al hacerse masivas sus prácticas, la tendencia fue al abaratamiento, y, así, el béisbol pasó a ser un deporte de las élites de principios del siglo pasado que podían costearlo, a las multitudes que lo celebraron.

La pérdida del mercado deportivo en Venezuela, ha significado el encarecimiento de espacios e implementos. Acaso, ¿no hubo una exitosa liga profesional de baloncesto que promovió la disciplina entre propios y extraños, permitió llenar las canchas y vender balones, como canastos, a amplios sectores de la población, dinamizando un importante sector de la economía?, o, ¿no hubo un auge del tenis, el ski, el motociclismo en sus más variadas modalidades, el waterpolo, el bowling y, en alguna medida, el golf que dejaron de pertenecer al ámbito exclusivo de las clases más pudientes, permitiendo adquirir a precios razonables la raqueta, la tabla, la moto de trial o de velocidad, el uso de la piscina, etc.?

¿Quién puede hacer velerismo en un país también caribeño, donde sería hasta lógica esa afición?, o, si fuere el caso, alguien pretenderá que el Estado anime y subsidie esa afición para una suerte de populismo orientado hacia  la clase media de acuerdo al prejuicio de los años de auge petrolero? Valga acotar, ¿acaso, Chávez Frías no ordenó  personal y abiertamente el patrocinio de un piloto de fórmula 1 finalmente fracasado, teniendo por contexto una inexistente política pública para  disciplina tan particular?  

No poca cosa tratamos, pues, además del costo de la embarcación, una reciente reseña de El Mundo de Madrid (18/10/2024), advierte que los competidores de la Copa América, actualmente en desarrollo, suele gastar seis mil calorías diarias, recurriendo al pescado azul, proteínas en polvo, antioxidantes y suplementos de creatina. ¿Entonces, renunciamos a practicar – incluso - los más novedosos deportes, manís de millonarios,  y a limitarnos a las carreras de maratón y de velocidad, o a los sencillos y triple saltos largos, porque salen buenos  bonitos y baratos al no exigir implementos esenciales?

Fotografía: El Mundo, Madrid, 18/10/2024.

19/10/2024:

https://guayoyoenletras.net/2024/10/19/prejuicio-deportivo/

martes, 10 de septiembre de 2024

Soporte cultural

COMPETITIVIDAD SISTÉMICA

Luis Barragán

Por curiosidad, prolongamos nuestros ejercicios físicos rutinarios en la universidad. Vimos un inusual movimiento de personas, añadidos un pódium de ganadores y toldos en la pista; por supuesto, preguntamos.

Supusimos una competencia de las que regularmente deben hacerse entre el estudiantado veinteañero, pero nos sorprendió que fuese con niños y adolescentes. Realmente, los grandes olvidados de la era.

Recordamos la remota infancia en la que supimos de los inmensos campos deportivos, gracias a la escuela, aunque – en casa – nos llevaban de vez en cuando a sendas jornadas de fútbol, porque dos de los hermanos mayores lo practicaban. Por cierto, entrada libre, lucía normal llevar a los muchachitos del vecindario a apreciar las carreras de cien y más metros planos o maratones, posiblemente, con una deriva hípica posterior; salto largo y alto, una disciplina también buena, bonita y barata; o lanzamiento de disco y jabalina, siendo logísticamente más exigente el salto con garrocha; acotemos, con heladeros, raspaderos y algodoneros en las adyacencias.

Nos quedamos un buen rato divirtiéndonos con el griterío de los chamos, añadidos sus representantes (en su mayoría, amas de casa con un número importante de abuelos). Las obligaciones del día no permitieron extendernos, pero el torneo nos dejó una grata impresión, elevando un sentimiento de esperanza.

Nuestro respeto y admiración hacia los profesores extraordinariamente pacientes y diligentes, abnegados y optimistas, bajo un sol picante y un calor extremo. Apenas, alcanzamos a ver una que otra premiación, y, a falta de un buen equipo de sonido, anunciaban los ganadores con un megáfono y la entrega de un diploma, cuyo papel y tinta parece no tan caro como una medalla de hojalata pintada.

Quizá un fenómeno marginal por las consabidas condiciones y circunstancias en las que se encuentran las instituciones e instalaciones escolares, el encuentro deportivo nos reconcilió con el futuro de un país. E, igualmente, nos permite una breve reflexión sobre la competencia y la competitividad que, de un modo u otro, se aprende desde la más temprana edad y ha de tener efectos sistémicos en una sociedad que lucha por su revitalización.

Las tradiciones deportivas sobrevivientes,  nos remiten a nociones como el arbitraje imparcial, reglas claras y transparentes, igualdad de oportunidades, premiación del talento que se esfuerza, incluyendo el reconocimiento moral que no tiene precio. Por ello, son muy reducidos los casos en los que deportivamente se trampea, o, mejor, aquellos que quedan impunes.

Fotografías: LB (UPEL, 06/09/2024).

10/09/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/competitividad-sistemica/

domingo, 8 de septiembre de 2024

Entrenamientos simultáneo

DE LA RUTINA EN DOS FACETAS

Luis Barragán

Inevitable, somos también producto del entorno social inmediato, ampliado por la tupida y poderosa ambientación digital que es - grosso modo - de clase media de todas las tonalidades, con sus vaivenes y excusas. Una señal de madurez se ofrece al trascender ese entorno, cruzando las fronteras por necesidad y curiosidad personal, porque la pretendida elevación de status hoy casi exclusivamente la remitimos a los mayores o superavitarios ingresos reales del individuo.

Luce obvio que vivimos bajo el imperio de la moda no sólo en el vestir, la música, o la redefinición corporal, pero sentimos que, acá, no es propia de una sociedad abierta y competitiva. La venezolana es una moda anacrónica, e, irónica y literalmente,  pasada de moda,  propia de un modelo iliberal del que escapan únicamente los sectores privilegiados de una extraordinaria capacidad de consumo, frecuentes y exigentes viajeros que regresan presumiendo de las novedades.

El promedio de los gimnasios sobrevivientes a la hecatombe de todos estos años, ofrece un determinado modelaje corporal, cuando no se convierten en sendos lugares para el exhibicionismo de una clientela tan vanidosa como los numerosos paisanos que trotan por Weston (Florida), con sus zapatos, vestimenta y artilugios de marca – obligatorio redundar – original.  Empero, hay personas que, más allá o más acá de cumplir con una orden médico-terapéutica, se preocupan seriamente por su salud atajando temprana o tardíamente sus excesos de sedementarismo y mala alimentación.

Camínese o trótese en instalaciones cerradas y seguras, o en lugares abiertos que inspiren una mayor confianza, la oportunidad es para armarse de sendos audífonos y probar con distintos géneros e intérpretes musicales antes inatrevidos. Al mismo tiempo que se ejercita, podemos descubrir qué y quiénes superan a los cantantes, bandas y orquestas de moda.

Quizá en casa o el en el vecindario jamás se oyó una composición barroca, rock progresivo, un golpe tuyero, jazz contemporáneo, un bolero, o cualesquiera otros inspirados sonidos, pero – en esta era de la chatarrización cultural – si el esfuerzo físico es considerable con metas que van más de la estética predominante, es posible romper con el canon doméstico y explorar los otros mundos de la música que el estereotipo y el prejuicio castigan inclementemente. Comenzando por la duración de la pieza, porque el canon promediaba tres o cinco minutos, transnacionalizando a las empresas discográficas de décadas muy de atrás al elevar sideralmente los niveles de representación, edición, distribución y venta de sus productos.

Así como físicamente descubrimos y ensayamos una rutina distinta, persistiendo o abandonándola después, puede ocurrir y ocurre con la música. Si de géneros se trata, son asombrosamente muy pocos los que reportan un sonido que nos es completamente inédito, deleitoso o aborrecible: la llamada música académica es portadora de novedades y, aún, 200 después de estrenada la novena sinfonía de Beethoven, hay acordes o compases que nunca escuchamos, al menos, en su mejor expresión, como en el jazz e, algo más infrecuente, en el rock.

Escaso el tiempo para ejercitarse físicamente u oír música, podemos buscar oportunidades para cumplir simultáneamente con ambas facetas.  Y, así, descubrir otros mundos por … atrevido.

Gráfica: https://www.freepik.es/foto-gratis/mujer-atletica-feliz-auriculares-correr-pista-atletismo-gimnasio_26402670.htm

09/09/2024:

https://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/41786-de-la-rutina-en-dos-facetas

domingo, 19 de junio de 2022

Realidad oculta

BREVÍSIMO TRATADO DE GEOLOGÍA DEPORTIVA

Luis Barragán

Siendo niños, nos impresionó un reportaje de la revista “Sport Gráfico”, dirigida por Delio Amado León, si mal no recordamos, en el que se hizo mención de una suerte de cañón para el  entrenamiento beisbolístico.  Suponiéndolo de velocidades variadas,  el artefacto disparador era propicio para un incansable adiestramiento  de los jardineros capaces de hurgar el cielo para descubrir la bola en su peligrosa caída, o de resistirse al violento e impredecible ritmo que adquiere al rebotar de las paredes.

            Siempre nos cautivó  la idea de una alianza, combinación o conciliación del espectáculo con la industria que permite distinguir, por ejemplo, un guante de fildeo de la actualidad con el de cien años atrás, por su diseño ergonómico y vistosidad.  Además de la evolución de los implementos deportivos, debemos sumar los recursos, incluso, tecnológicos disponibles para un adiestramiento continuo, eficaz y rendidor.

            En las redes digitales, podemos apreciar la oferta de sendas escuelas de béisbol y softbol que emplean también espacios cerrados, exhibiendo los disparadores de cualesquiera dimensiones, capaces de un “slider” seguido de una recta de más de noventa millas, un roletazo preciso e incómodo al campo corto o una línea extendida y esquinera a uno de los jardines. Por cierto, nos impresionan otros artilugios en las escenas expuestas, pero aún más las pelotas sobranceras de un costo prohibitivo en Venezuela.

            En Instagram, por ejemplo,  puede verse la faena de distintas escuelas para niños y jóvenes de ambos sexos (https://instagram.com/yuni_gurriel51?igshid=YmMyMTA2M2Y=,  https://www.instagram.com/topcatchersbaseball/, https://www.instagram.com/mikelcandrea/,  https://www.instagram.com/nv_athletics8/), siendo modesta nuestra muestra,  promoviendo múltiples  alternativas de recreación. Tratamos de ofertas fundamentalmente foráneas, porque de haberlas en nuestro país obviamente el costo sería prohibitivo para las grandes mayorías.

        Hay una realidad insuficientemente revelada de la Venezuela deportiva de hoy, escondida entre una suerte de placas geológicas que conforman los intereses del Estado Criminal.  Ha colapsado el sistema educativo y se ha desindustrializado el país en este siglo, por lo que algunos creerán que es inútil hablar de las escuelas y manufacturadoras deportivas.

Capturas de pantalla: https://www.youtube.com/watch?v=D77UEGOZC0E

20/06/2022: 

https://www.lapatilla.com/2022/06/20/luis-barragan-brevisimo-tratado-de-geologia-deportiva/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY