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miércoles, 16 de octubre de 2024

Los goles invisibles

INDUSTRIA DEPORTIVA

Luis Barragán

A estas alturas del año, las ligas mayores del béisbol estadounidense se acercan al final de la temporada. La Serie Mundial, como llaman comercialmente quizá desde siempre los capítulos conclusivos, suscita la atención, el interés y el gesto fanático en el mismo territorio nacional encaminado a dirimir el campeonato de la liga nacional de fútbol americano.

Nada extraña esa ardua competencia entre diferentes disciplinas deportivas en un país que las puede ampliar a otras, incluso, no convencionales. Se dirá, hay mercado y, no siempre redundante,  libertad de mercado para todo.

La premisa anterior podemos complementarla con otra: existe la estructura, organización y gerencia para afrontar los retos de un mercado competitivo. Vale decir, toda una industria que compete a la organización de las franquicias deportivas en todos los niveles, la manufacturación y comercialización de los implementos necesarios, la construcción de las instalaciones más adecuadas para el espectáculo, la promoción y el desarrollo de una identidad local asociada a la correspondiente práctica deportiva, el empleo de una narrativa que la caracteriza y difunde, la conformación de una fanaticada por siempre leal, y hasta la aparición de otras especialidades de la medicina según las modalidades que reporte esa práctica.

En este lado del mundo, sabemos de la emoción que genera el basquetbol, el hockey sobre hielo, las carreras de fórmula uno y el motociclismo, el waterpolo, etc., pero no cabe duda el incremento superlativo que el desarrollo de los medios digitales ha aportado. E, incluso, propulsando numerosas celebridades que compiten con otras provenientes del mundo del espectáculo televisivo y cinematográfico, diríamos que tan complementariamente como lo fueron para la fama Marilyn Monroe y Joe Di Maggio.

Una de estas tardes, escuchamos involuntariamente a un par de adolescentes discutir sobre fútbol americano, mencionando a jugadores y equipos con una extraordinaria naturalidad que nos asombró y, al preguntarles, por cierto, a los típicos representantes de la clase media baja que ilusión alguna tienen por la universidad, respondieron algo así como que mucha gente sigue telefónicamente una determinada y gratuita aplicación digital de televisión y streaming que transmite los juego de una liga gringa con la que mucho se han familiarizado. Cosas de una industrialización deportiva que nos da alcance, por lo menos, más allá de lo que cabe suponer.

Fotografía: Para una nota de Dan Shaughnessy, The Boston Globe del  14/10/2024.
16/10/2024:

domingo, 2 de junio de 2024

Tres brevísimos contrastes

LOS CIEN DE LUSINCHI

Luis Barragán

 Días atrás, Jaime Lusinchi arribó al centenario de su nacimiento. Nos comentaron de un sentido acto aniversario de la dirigencia adeca ahora tan arbitrariamente desconocida y despojada de los símbolos del partido por el Estado.

El nuestro, es todavía un juicio muy crítico en relación a su gobierno.  Y, de hecho, en nuestros tiempos de militancia juvenil, le hicimos una dura oposición.  No obstante, importa señalar rápidamente tres circunstancias, apartando cualesquiera otras consideraciones, por ejemplo, como la inmensa arruga que corrió de la  acentuada crisis estructural de la economía rentista venezolana.

Por una parte, que el gobierno de Lusinchi efectivamente terminó al cumplirse el período constitucional, y, aunque resultó sucedido por otro adeísta, sería necio asegurar que hubo una  exacta continuidad. Vale decir, el gobierno más adeco de todos los que encabezó el partido blanco en el siglo anterior, como observara Henry Ramos en el citado acto, según nos comentaron, dio paso a otro de una difícil relación con el partido que finalmente le sacó la silla.

Por otra,  consabidas las razones harto trilladas, lo cierto es que el expresidente envejeció, enfermó y murió dependiendo exclusivamente de su legítima jubilación parlamentaria. Esto es, a las nuevas generaciones les extrañará que no nadara en una descomunal riqueza, ni que él o su familia no fuesen propietarios de yates o aviones.

Finalmente, les extrañará aún más que sus hijos y nietos tengan el normal desenvolvimiento de una promediada clase media sobreviviente, pues, con uno de ellos nos encontramos en la mesa de una modesta cafetería de la ciudad, desprovisto de oropeles y de guardaespaldas. Saludó al amigo que nos presentó brevemente, y prosiguió con su taza de café luego de un gesto de cortesía, esperando por otra persona. 

Ilustración: Pedro León Zapata, en referencia a la gira del entonces presidente Jaime Lusinchi por España. El Nacional, Caracas, 16/10/86.

01/06/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/06/02/luis-barragan-los-cien-de-lusinchi/

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Mar de leva

LA CLASE MEDIA NAVEGA HOY POR LOS MARES INNOMINADOS DE LA MISERIA

Luis Barragán

Nos creemos de preferencias equilibradas, por lo menos, entre la montaña y el mar, o las extensas llanuras y selvas. Inadvertidamente, en las últimas semanas, nos ha llamado la atención la conformación actual de los barcos diseñados para el turismo de puertos al tropezar casualmente con la notabilísima promoción en la prensa extranjera, privilegiado el Mediterráneo por el más seguro.

Adecuada la estación para tales incursiones, nos impresionan las embarcaciones que soportan altísimos centro comerciales que en nada abonan a la conocidísima filmografía, añadidos viejos seriales televisivos. Trátese del Titanic y otros vehículos en desgracia, o los de un anecdotario de feliz conclusión, quedan muy atrás las unidades de una o más chimeneas que tienen por único deleite disfrutar del mar con una orquesta y un barman de fondo.

Las naves de ahora impresionan por la mole de un complejo de servicios e de una incansable recreación antes impensable, camarotes tan confortables como las habitaciones de la mejor hotelería de tierra firme, piscinas singulares, espectáculos de los más variados y otras distracciones, por supuesto, añadido el juego de envite y azar, que reducen a una mera curiosidad la visita a  a proa para apreciar cercanamente el golpe de oleaje.  Posiblemente no se requieran al cumplir con un itinerario de garantizado recorrido,  pero habrá dispositivos ingeniosos y ocultos para afrontar un eventual ataque de piratas que los ingenieros más que los arquitectos navales radicalmente sinceran para los tanqueros y otros navío de transportación de mercancías.

El venezolano tuvo por afición navegar el Caribe en los tiempos del esplendor petrolero del siglo anterior, largamente más democrático el reparto de compararlo con el presente, siendo propicia cualquier celebración. Empero, más allá del cumpleaños, el fin de curso o el disfrute nupcial, lo más importante estuvo en superar el tedio vacacional y aprovechar las ofertas tramitadas por una aventajada caja de ahorros, o dejarse tentar por un específico crédito bancario.

Promediada, ahora,  la clase media venezolana tiene por prioridad sobrevivir en el curso del socialismo que implícitamente condena los viajes de placer, u otros legítimos placeres, aunque sus corruptos han ido mucho más lejos en cuanto a despilfarros, lujos y ostentaciones.  Para alguien que sólo ha navegado en peñeros, como el que nos llevó por el río Cuyuni justo diez años atrás, no imagina cuan complicado será la construcción de un crucero, apto para una densa población flotante, y la existencia misma y producción de los astilleros tan especializados como aquellos que se dedican a fabricar sendas máquinas para la guerra.

Fotografía:  Tomada de la red. 

29/11/23:

https://guayoyoenletras.net/2023/11/29/la-clase-media-navega-hoy-por-los-mares-innominados-de-la-miseria/

domingo, 30 de abril de 2023

Periscopio por obligación

VELAR POR UNA O MÁS PUERTAS

Luis Barragán

Nos afecta una depreciación general y generalizada de los bienes raíces, cuyos diferenciales de precios resultan zanjados por los impuestos y otros posibles favores en el registro.  Nada azaroso el contexto económico que fuerza a la depreciación, en última instancia, el problema atañe a la propiedad privada única y sacrosantamente protegida para los más altos funcionarios del régimen y sus más directos  relacionados.

Hoy, en Venezuela, tener y sostener literalmente una casa, es una de las más difíciles proezas,  sobre todo, siendo ajenos a la trama del Estado.  Una de las tres más poderosas razones,  es demasiado elevado el costo económico el mantenimiento y  más aún al tratarse de un inmueble de vieja data, como suele ocurrir, cuya herencia raramente expone alguna significativa confrontación: tejado, tuberías, humedad, sistema eléctrico, entre otros aspectos, requiere de extraordinarios recursos que eviten el deterioro y el desplome definitivo de un referente de las más insospechadas reminiscencias.

Más de las veces, el par de viejos se quedan a solas en un caserón que no logran vender satisfactoriamente para probar con un apartamento cómodo y seguro, mientras que a la distanciada prole, fuera o y aún dentro del país,  no les alcanza para el subsidio. Veinte y tantos años  para pagar el inmueble,  gracias a las olvidadas facilidades hipotecarias de muy antes,  como promesa cumplida de un mejor nivel de vida, se van por el desagüe de todos los deterioros que incluye el retroceso social.

Migrar de una casa a un apartamento, es el mejor consejo en términos de seguridad personal, otro sólido motivo.  No es lo mismo velar por una puerta, o, a lo sumo, dos, que por varias. La casa implica una mayor y costosa vigilancia de los alrededores, añadida la confianza en una empresa de la que nunca puede jurar la fidelidad y honestidad de su personal, pues, muy atrás queda aquella conocida y reducida familia interiorana que ayudaba con los quehaceres del hogar, pero también con el cuidado de todos sus ocupantes, a cambio de techo y salario.

A modo de ilustración, acceder a pie o en automóvil, a cualquier hora del día o de la noche,  a  la amuralladísima casa de Colinas de Vista Alegre, o Prados del Este, en los extremos de la ciudad capital, es toda una aventura.  Dejar que jueguen los niños en los que fueron jardines muy vistosos, un riesgo acentuado.

Habitar un apartamento, claro que comporta varios y asimismo serios peligros, aunque aminorados de establecer la comparación con una casa de cámaras escrutadoras que las creemos de una fundamental disuasión frente a la delincuencia, mirando al mismo tiempo a todos los puntos cardinales: indecisos, a la segunda o cuarta vez, abrimos la puerta de entrada. Por no hablar de un posible seguimiento, cuando está en alza la industria del secuestro, juzgando por la casa, como antes por la ropa y alguna vez el automóvil, a la potencial víctima.

Recordamos, una persona amiga que se ocupa de la casa paterna ya de completo luto, encontró tres golpeados cuñetes de pintura en el garaje repleto de peroles.  Sólo uno de ellos servía y, queriendo refrescar un poco más la fachada, tuvo la suerte de contar con el consejo de un vecino, muy economista postgraduado él, pero necesitado como todo profesional universitario en Venezuela, quien hizo de plomero y electricista por esos días: era mejor, y lo fue, no pintar la fachada que hubiese convertido a la heredera en una injustísima candidata para el secuestro; es más, terrible secuestro, cuando los captores constataran que no tuviera ni una moneda partida por la mitad.

Y, una tercera razón de las tantas que podemos invocar,  es el cambio repentino e inconsulto de zonificación, trastocado el vecindario de muchos años de tranquilidad en un insoportable tormento comercial. La novísima, artificial y circunstancial clase media generada por el actual régimen, no se ha desplazado sola a las urbanizaciones de las otrora clases medias altas en franco e irresistible descenso, ahora, en trance de urbanizaciones comerciales a la usanza de Las Mercedes que destruyó su propia historia.

En conclusión, al parecer, un apartamento modesto, en un edificio modesto, en un lugar modesto, da menos dolores de cabeza que una casa así no tenga bonita fachada. Sin embargo,  el otro fenómeno,  algunos conjuntos residenciales padecen los abusos de quienes, medianos funcionarios o contratistas del Estado, por lo menos, congestionan el estacionamiento con sus vehículos desprovistos de placas y la profusión de guardaespaldas;  y, en otros conjuntos, más baratos,  son los guardaespaldas y otros empleados, los que imitan la conducta de sus superiores exhibiendo las más estrafalarias credenciales, cuando se les reclama. Y tienen algo en común los sitios que logran tiranizar: el escándalo,  la vanidad y estridencia, por emblema.

Fotografía: LB (Caracas, 05/12/2022). 

30/04/2023:

https://guayoyoenletras.net/2023/04/30/velar-por-una-o-mas-puertas/

lunes, 27 de febrero de 2023

Un viejo empeño estratégico

LAS CLASES MEDIAS EN EL SUELO

Luis Barragán

Por remoto y genuino, desde el instante más original del presente régimen, estuvo bien trazada la meta estratégica de acabar con las clases medias venezolanas que le dieron soporte a la otrora democracia representativa, con especial énfasis en las ilustradas.  El barril petrolero de cien constantes y sonantes dólares, le permitió financiar una versión propia y temporal que, por cierto,  huyó precursoramente del país para asegurar sus bienestares en otras latitudes, abandonando las campañas plebiscitarias del barinés que le dieron una notoriedad ahora indeseable.

            Arruinar e inutilizar a las cajas de ahorro de los trabajadores del sector público, en su más amplia acepción, requirió de la paciencia y del tiempo necesario para cumplir con tamaño objetivo político.   Al igual que tres años atrás, por lo  menos, todavía circula la queja de los dirigentes de la entidad que las agremia, por la desviación de los recursos patronales y suponemos que el Ministerio Público ya ha abierto la correspondiente investigación y tan sólo necesitamos indagar en torno a sus resultados.

            Es de esperar, en el curso de la ejecución presupuestaria de la que poco se sabe, como del mismo presupuesto público y real de la nación, la comisión de supuestos delitos que quedan en la densa obscuridad de los órganos independientes que no controlan, debiendo hacerlo, como de la (auto) censura y el bloqueo informativo.  Valga acotar, existen retenciones que elevan esa tormentosa suposición delictiva, porque el sistema Patria lo ha hecho por mucho tiempo con los aportes autorizados de los miembros de la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB), a modo de ilustración, con la intención de amilanarla.

            Lo cierto es que, al asestarle tan duro golpe a las cajas de ahorro de ministerios, universidades, municipios, institutos de previsión, etc., lo hacen con las relativamente viejas clases medias sobrevivientes, y, por ironía, con la que ha podido emerger limpiamente aun siendo partidaria del régimen. Ocurriendo hasta principios de la presente centuria, hoy no pueden obtener un crédito para adquirir una vivienda, un vehículo, o un móvil celular;  solventar un problema de salud, realizar estudios de pregrado o posgrado, desarrollar algún emprendimiento, viajar, siendo políticamente deliberada la quiebra de todo legítimo mecanismo o dispositivo de mejoramiento de la calidad de vida, tratándose de los propios servidores del Estado.

            Todos conocemos a personas competentes y honradas, por distintas circunstancias forzadas a trabajar para el Estado. Tratamos de quienes no desean perder su jubilación, aunque fuese precaria la ulterior pensión, y,  asimismo, noveles o no, del abogado que no encuentra donde litigar, o del médico que no puede equipar un consultorio, por no mencionar a los técnicos medios o superiores que sólo el libre mercado puede salvarlos.

            Los servicios de (contra)  inteligencia seguramente saben que buena parte de las nóminas oficiales simulan su adhesión al régimen, forzadas a asistir a los actos proselitistas, varias veces perseguidas por las incursiones digitales de una clara simpatía hacia la oposición. Sin embargo, por el cumplimiento responsable de sus labores, resultan indispensables en los despachos donde un determinado porcentaje del personal cumple actividades del principal partido gubernamental y sus subsidiarias.

            Las clases medias están en el suelo, faltándole el oxígeno de una economía sana, abierta y competitiva, como las libertades públicas tan indispensables, aunque todavía vivas y dispuestas, atentas a los acontecimientos provenientes de cualquier dirección, cual pieza de Daniel Sanseviero, Las que están al servicio del Estado, sabiéndose despreciadas  por la lumpemburguesía que ha surgido a su sombra, honestas y capaces, conocedoras silentes de las más íntimas realidades, aguardan con paciencia la celebración y los resultados de las elecciones primarias para liberar a Venezuela y, así,  realizarse personal, familiar, social y profesionalmente.

Fotografía: LB, pieza de Daniel Sanseviero (Centro Plaza, 2022).

28/02/2023:
https://www.elnacional.com/opinion/las-clases-medias-en-el-suelo/

lunes, 7 de noviembre de 2022

De la responsabilidad histórica

ESPECIALESENTREVISTAS CTPNACIONAL

LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA ESTÁ LLAMADA A JUGAR EL ROL QUE CUMPLIÓ "SOLIDARIDAD" EN POLONIA

Vanessa Davies

(Texto, fotos y video)

Lo que hay hoy en Venezuela es «una clase media artificial y efímera, porque no tiene formación y no la necesita. Lo que necesita es una concesión en el arco minero del Orinoco, que le den un pedacito de las zona seconómicas especiales», describe el diputado y dirigente de Encuentro Ciudadano.

Queda claro que Luis Barragán, diputado de la Asamblea Nacional (AN) entre 2011 y 2021, y parlamentario del Poder Legislativo que ha extendido su mandato con Juan Guaidó a la cabeza, es un hombre de los que va duro contra el gobierno, régimen o sistema político imperante. Se ha vinculado, además, con la denuncia de la crisis de las universidades, que ubica como parte de una estrategia para callar la rebeldía de las clases medias.

Barragán, que militó con Vente Venezuela (la organización de María Corina Machado) y ahora está con Encuentro Ciudadano (el movimiento de Delsa Solórzano), piensa que todavía no ha surgido un líder con la fuerza para plantarle cara al gobierno. Su mirada se va lejos y atrás, a la Polonia en la que el comunismo real se resquebrajó. Y regresa para fijarse en las universidades. «Se pueden quejar los rectores, se pueden quejar los presidentes de los gremios, pero esto fue lo que les tocó, y tienen que asumir el rol. Todavía están a tiempo las universidades de asumir ese rol», explica en conversación con contrapunto.com.

«Eso implica que las federaciones de centros universitarios asuman su rol, que los presidentes de los gremios asuman su rol, que los obreros y empleados asuman su rol», insiste. «Solidaridad, el sindicato de Lech Walesa, no salió de la noche a la mañana. Hubo allí voluntad, decisión y asumir las responsabilidades, porque eso es lo que les había tocado hacer», asegura.

-¿No lo han hecho hasta ahora?

-No lo han hecho. Después de 2017 se vino abajo el edificio. Lo digo a título personal: siento que no asumieron la responsabilidad.

-¿No la están asumiendo con las protestas?

-No la están asumiendo. Han debido hacerlo a tiempo. Cuando te paso desde 2018 todo lo que se les dijo… Nosotros presentamos un proyecto de ley orgánica de educación superior que no lo elaboramos nosotros. Lo elaboró Aula Abierta, una meritorísima ONG que se ha dedicado al problema de la universidad, sin entrar en el tema político-partidista. Nosotros lo asumimos, y varios diputados lo presentamos a la Asamblea Nacional. Nosotros propusimos una ley de defensa de la autonomía universitaria. Nosotros propusimos hacer elecciones simultáneas y masivas en 2020. Con anticipación. Ellos tienen que asumir su responsabilidad, así como nosotros la hemos asumido. ¿Que es difícil?  Pero en el democrático y legítimo Parlamento nos dirigimos a la Unesco. ¿Si el presidente de una asociación de profesores, como la USB, asumió su responsabilidad, qué pasa con Fapuv? ¿Qué pasa con Averu? La denostada clase política venezolana presentó un rumbo, orientó.

-Cuando usted dice que la universidad venezolana está llamada a jugar el rol de Solidaridad en Polonia, ¿es para avanzar a la democratización del país?

-Obviamente. Y hacia el quiebre del sistema. También hemos insistido en eso: no vamos a resolver el problema de la universidad en este contexto. Jamás se va a poder aspirar al reconocimiento de la universidad pública y autónomo bajo este régimen. Para salvar a la universidad hay que salvar al país, pero para salvar al país hay que salvar a la universidad. Nosotros mañana superamos este problema, ¿Y cómo arrancamos a lo que fue la universidad pública y privada en Venezuela si no existe un compromiso de la propia universidad? Yo me instalé alrededor de dos meses en la UCV. La subcomisión de educación de la AN hizo todo lo posible, y con una modestia inmensa.

Clases medias que sobreviven

En sus conversaciones con el profesor William Anseume, presidente de la Apusb, llegaron a la conclusión de que a las universidades les pasarían factura por las protestas masivas de 2017. «El modelo de universidad que ellos diseñaron para el país es un modelo en el cual la universidad está orientada a ideologizar, como ocurre en cualquier país totalitario; como ocurrió en la Unión Soviética, en Europa oriental, en la Alemania de Hitler», plantea.

Por dos vías la clase media venezolana ha sido derrotada, analiza Barragán. En este sistema «a la clase media la lumpenproletarizan», la condenan a la supervivencia, por lo que el hijo o el nieto ya no podrán ser los mejores médicos con los mejores profesores sino los egresados de escuelas paralelas. También, hacen que se vaya a otros países.

Esta capa media es sustituida por otra, que «no tiene en la universidad el mejor camino de ascenso» sino que está implicada «con el Estado criminal, las mafias y con el negocio. Esa es la clase media de los bodegones, la que está ‘enchufada’ y en los bodegones». Esa es «la clase media que puede pagar la Universidad Metropolitana, la Universidad Católica Andrés Bello» y otras casas de estudio.

Es, tal como lo desmenuza, «una clase media artificial y efímera, porque no tiene formación y no la necesita. Lo que necesita es una concesión en el arco minero del Orinoco, que le den un pedacito de las zonas económicas especiales».

-¿Una clase media que sustituye a otra?

-Una clase media que, artificialmente, sustituye a la antigua clase media que fue soporte de la democracia. Es una clase media que antes estaba formada por el obrero calificado. Con este régimen, cuando se van las empresas del país, ese obrero calificado no encuentra trabajo. Se lumpenproletariza, también. No tiene valores que realizar. Viene la incongruencia de estatus sobre la que tanto hemos insistido: una clase media que no tiene los valores para soportarlo.

-¿Para qué es la nueva clase media?

-Para soportar este modelo. Y con la universidad es igual. Se pueden quejar los rectores, se pueden quejar los presidentes de los gremios, pero esto es lo que les tocó. A esta clase media el conocimiento estratégico no le importa. Le importan un bledo las universidades. No necesitan ser ingenieros atómicos para poder tener un estatus social.

¿Qué va a ocurrir con las universidades venezolanas? «Por una parte, están en el contexto del Estado comunal. Por otra parte, hay una ley de universidades que no se han atrevido a discutir porque la legítima Asamblea Nacional se hizo escenario de la discusión del problema universitario. Con todas las fallas que puede tener la Asamblea presidida por Guaidó, desde 2018 ha sido escenario de alrededor de 15 debates», enfatiza.

En la AN de 2021 el compromiso es con la universidad comunal, afirma Barragán. Además en el gobierno «ya aprobaron el contrato colectivo» con los gremios oficialistas. «Una parte del proyecto es para ideoligizar. Dos, para militarizar, porque se incluye la creación de brigadas universitarias; la universidad, así, es una reserva para defender el proceso revolucionario», agrega. «Lo otro es pedevalizarla, convertirla en un nuevo Pdval», convertirla en una cadena comercial. La idea es mantener una universidad que pierda, incluso, la noción de universidad. Que forme más técnicos y menos intelectuales.

-¿Cómo se detiene este plan?

-La universidad debe responder en esa misma medida como un movimiento social y como una fuerza social. Y la única manera de verla es la universidad que se defiende y que se sabe defender a sí misma como una fuerza social. La universidad que sabe que, en términos de estructura y organizacionales, es superior a los partidos políticos y los gremios profesionales. La universidad venezolana organizada en decanatos y en escuelas tiene un alcance territorial mayor que el de los partidos políticos. La universidad venezolana, que ha sido capaz de gremializar a profesores, estudiantes, empleados y obreros, tiene una capacidad superior a la de los propios partidos políticos. El drama está en que los partidos políticos fueron los primeros golpeados. Esta universidad, organizada y en pie de lucha, está llanada a jugar el rol que jugó Solidaridad en Polonia. Ha habido una queja permanente y reiterada contra los partidos políticos, pero cuando eso ocurre, como ocurrió en Polonia, la sociedad civil fue la que asumió el rol de los partidos políticos, y lo hizo a través de un sindicato de trabajadores llamado Solidaridad.

07/11/2022:

https://contrapunto.com/especiales/entrevistas-ctp/luis-barragan-la-universidad-venezolana-esta-llamada-a-jugar-el-rol-que-cumplio-solidaridad-en-polonia/

sábado, 21 de mayo de 2022

El curso de la Vía Láctea

¿LA SEGUNDA DERROTA CONSECUTIVA DE LA CLASE MEDIA ILUSTRADA?

Luis Barragán

En términos generales, la sociedad civil organizada ha sido hechura de los partidos que nos condujeron a la modernización en el siglo XX. Por ello, sufrieron de un inmenso condicionamiento que muy bien pudo superarse al comenzar la nueva centuria, en respuesta al enmascarado, pero feroz ascenso autoritario de entonces.

            Quizá porque lo supo el régimen desde siempre, empleó los mecanismos judiciales a la mano para evitar la renovación de la directiva de los colegios profesionales,  a modo de ilustración. Destruir la institucionalidad partidista significaba reivindicar aquella emanada de los esfuerzos de organización y de movilización de la ciudadanía, en una cuadra de vecinos, en una escuela universitaria, o en cualesquiera gremios de la clase media a la que debía infringirle una definitiva derrota.

            Triunfo inadvertido al pasar los años, impidió que se hicieran los comicios correspondientes en toda instancia convincentemente participada, acabando con la universidad libre y autónoma, como ahora con sus egresados legítima y legalmente colegiados. Y, en lugar de desafiar al sistema empuñando la propia Constitución de la República, los gremios lentamente se opacaron y apocaron,  muchos de ellos adocenados y resignados, pues, no se atrevieron a ser lo que son: la sociedad civil organizada, por mucho que los médicos fuesen perseguidos y huyeran del país, por ejemplo.

            Ahora, hay una tendencia a la entusiasta aceptación de renovar las autoridades colegiales, a través de una selectiva o masiva celebración de las elecciones gremiales bajo la égida del Consejo Nacional Electoral (CNE), en la que obviamente tiene interés el régimen. De ocurrir, desmentiría la naturaleza misma de las instituciones que se ha dado la sociedad civil, subordinándolas al Estado; ésta es la hipoteca política que se gestiona en Miraflores, en nombre del diálogo social o foro cívico, a falta de un mejor eufemismo.

            En tal sentido, la dirigencia gremial que rasga sus vestiduras opositoras, incluso, al aceptar la intervención del CNE,  olvida convenios fundamentales, como el número 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativo a la libertad sindical y a la protección del derecho de sindicación que data de 1948: “La libertad de asociación y la libertad sindical significan que los trabajadores y los empleadores pueden crear sus propias organizaciones, afiliarse a ellas y dirigirlas sin injerencia del Estado”. Además, “la legislación nacional debe respetar el principio de libertad sindical o de asociación que no debe ser ignorado ni prohibido para ningún sector”.

            ¿Acaso la República no reconoció esos convenios? ¿Algún escribidor de las redes sociales puede asegurar que sus principios son exclusivamente aplicables a un sindicato de la alpargata y no de un bien calzado e ilustre colegio profesional?

            Luego, ¿es dado aceptar esta segunda derrota de la clase media ilustrada, luego de acabar con el aula superior en Venezuela? ¿O mejor es no hacer preguntas, esperando un milagro sin demostrar – en contraposición, ganándolo - la más mínima fe?

Capturas de pantalla: https://www.youtube.com/watch?v=28hNo-fKrgA

22/05/2022: https://www.lapatilla.com/2022/05/22/luis-barragan-la-segunda-derrota-consecutiva-de-la-clase-media-ilustrada/

martes, 22 de febrero de 2022

¿Sombras, nada más?

UNIVERSIDAD, CLASE MEDIA Y LUMPEMPROLETARIADO 

Luis Barragán

Desde principios del presente siglo, la lucha la trabaron las tecnocracias militar y petrolera, con el saldo conocido,  y, ahora, inevitable sucesión,  la está perdiendo la clase media ilustrada con el lumpemproletariado.  Al respecto, la universidad ha sido el mejor escenario de un conflicto que ya se expresa tímidamente en las urbanizaciones   de mayor tradición, aunque de un siempre equívoco abolengo.

Durante más de veinte años, pacientemente, el régimen ensayó y logró la domesticación de todas las casas de estudios al dejarlas a la intemperie: el  deterioro, la delincuencia y la pobreza, estimulando la deserción masiva.  A nuestro juicio, una nueva etapa se anuncia con el discreto zarpazo que  da  a las universidades privadas, advertido que factores dizque de oposición aspiran a celebrar las elecciones internas en las públicas de común acuerdo con la usurpación, aunque ésta no tiene necesidad de convocarlas porque ya controla definitivamente las aulas, violentando la Constitución, y sólo permitiría los comicios si son económicamente rentables; esto es, implicando  a los contratistas del ramo, como ha ocurrido con los consabidos contratistas de la remodelación indiscriminada. 

En la era petrolera, la universidad fue la de las movilidades sociales, auspiciando en lo posible el  limpio y constante ascenso de amplios sectores; y, en la post-petrolera, es absolutamente prescindible para el Estado Criminal que ofrece otras fórmulas obscuras para el irregular desplazamiento de aquellas minorías que logran sintonizarlo, enriqueciéndose.  El régimen socialista ha encarecido y mucho, la educación, sobrando los comentarios en torno al destino de los estudios superiores en este lado del mundo. 

Y en la era de la anomia generalizada, ¿para qué el uso de la razón? De modo que la búsqueda de la verdad, la riqueza espiritual y el conocimiento estratégico, constituyen una necedad, pues, al fin y al cabo, el alquiler devengado de las llamadas zonas económicas especiales, bastará para sostener a las camarillas del poder.

Nada extraña  las diligencias estudiantiles y profesorales  de las que se saben en  la llamada Asamblea Nacional de 2020 y la comisión que dice estudiar el proyecto de ley de universidades, pieza innecesaria habida cuenta del impuesto IV Convenio Colectivo. Diligentes opositores  que,  no más ayer, se daban codazos por hablar en el parlamento de 2015, esperan  firmar la capitulación, ideando un salvoconducto, pero contribuyendo a desindustrializar el conocimiento en la Venezuela ya suficientemente golpeada en términos de la geopolítica del saber. 

Fotografías: LB (Caracas, 8/02/2022).

22/02/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/universidad-clase-media-y-lumpemproletariado/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY