Mostrando las entradas con la etiqueta Víctor Hugo Basabe. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Víctor Hugo Basabe. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de abril de 2023

Oramos y, a la vez, pedimos que Rolando Alvarez lo haga por nosotros

LA PRETENSIÓN DE DEMOLER LA FE Y LA CONSCIENCIA CATÓLICA

Luis Barragán

Compelido a abandonarlo por la dictadura nicaragüense,  Rolando Álvarez se negó a huir del país siendo el obispo de Matagalpa y administrador apostólico de Esteli, responsabilidades propias de una creencia profundamente organizada, confiable y responsable que está muy lejos del estereotipo dominante en torno a los privilegios que no tiene. Fueron varios los delitos imputados que intentó resumir el de traición a la patria, la predilecta tipificación inauditamente aplicada a quienes la desean salvar.

El obispo se ha hecho injusto acreedor de veintiséis años de cárcel que ya comenzaron con el desconocimiento público de su paradero y condiciones de salud,  forzado el ortegato al ridículo montaje fotográfico del sonriente comensal de una cadena hotelera que   agradece tan confortable y apacible reclusión. Familiares, correligionarios y amigos no pueden constatar personalmente la propia integridad física y emocional del corajudo sacerdote, en abierta contradicción con las normas internacionales, y a favor del absoluto poder de disposición que jura tener el Estado en relación a  sus reos e indiciados, o simples sospechosos.

La dictadura cónsona con la izquierda anti-occidental que pregona, pero al mismo tiempo reniega del marxismo también exponente de la racionalidad occidental, continua su ofensiva contra la Iglesia Católica, Apostólica y Romana de la que parece no acusar recibo Bergoglio. Sembrando el pensamiento mágico-religioso que convalida tantas y patológicas arbitrariedades y ocurrencias, es un régimen que tiene en su haber la eficaz explotación de la figura de Ernesto Cardenal, procurando lo propio con la de san Oscar Arnulfo Romero en el esfuerzo de quebrar cualquier resistencia.

Una sostenida campaña de proyección continental que ha logrado escamotear la profanación de iglesias con el éxtasis pirotécnico que consiguió la desestabilización institucional de Chile, colocándolo a escasos pasos del mortal precipicio económico. A la usanza de la remota guerra civil española, la provocación nicaragüense está encaminada a la creación de un adversario a la medida que se diga fascista, falangista y hasta cristero.

Valga acotar, manifestando una conducta diferente a la de los más respetables sectores (y teólogos) protestantes, Venezuela supo del auge de sendas empresas de la espiritualidad, añadida una transnacional, capaces de una formidable campaña publicitaria y asombrosas inversiones inmobiliarias, que igualmente influyeron en una práctica anómica de la fe y allanaron el camino del sincretismo convertido en morbo discursivo del poder.  Luego, amainada la presencia y el crecimiento de tan particular y flexible secta, coincidente con la catástrofe humanitaria que todavía padecemos, todavía realizan dos importantes aportes a la presente era política: por una parte, procurando elevar su influencia, falseando toda representación opositora, la activa participación de sus contados dirigentes coadyuva al afianzamiento del madurismo como solución de continuidad del chavismo; y, por la otra, rivalizándola deslealmente, contribuye a la pretensión de deslegitimar, como demoler la fe y la consciencia católica en tanto viva esperanza cultivada por religiosos, religiosas y laicos capaces,  y cuerpo doctrinal, experiencia de reflexión y compromiso por siempre perfectible.

Poco conocemos los venezolanos del obispo martirizado y sereno, Rolando Álvarez, y audiencia alguna parece encontrar la persecución de la Iglesia en Nicaragua, en el entendido de que acá nunca ocurrirá lo mismo así haya evidencias que preocupan, al menos, como la dura reacción oficial y oficiosa que produjo un mensaje de Víctor Hugo Basabe, obispo de San Felipe y administrador apostólico de Barquisimeto, pronunciado durante la procesión de la Divina Pastora a principios del presente año. Varias veces derrotados los partidos independientes del Estado y las no menos independientes organizaciones de la sociedad civil, es tiempo de mirar hacia la Iglesia Católica y su testimonio de brega, orientación y esperanza, aunque seamos agnósticos, adscribamos otras creencias, y hasta no creyentes.

Partidarios de las libertades religiosas que animan a una mirada confiada del porvenir, no podemos sentir complejo alguno respecto a nuestras convicciones católicas, absteniéndonos absurdamente de ayudar con nuestra perspectiva e ideario, e, incluso, empleando el púlpito para denunciar cada domingo lo que, además, acontece en Nicaragua, previendo las consecuencias a irradiar.  Aportante a la causa común por la libertad,   oramos y, a la vez, pedimos que Rolando Alvarez lo haga por nosotros, con su heroico y evangelizador ejemplo tan propicio al iniciarse la Semana Mayor.

04/04/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/la-pretension-de-demoler-la-fe-y-la-consciencia-catolica/

lunes, 23 de enero de 2023

Un mismo testimonio de fe

DE MONSEÑOR ARIAS A MONSEÑOR BASABE

Luis Barragán

La Iglesia Católica no es un partido político, ni tiene propósito alguno en serlo. Empero, el descubrir a Jesús en el otro y en los otros, implica también una terrenalidad a la que no debe  renunciar, ni renuncia.

            Cortejada por la dictadura de Pérez Jiménez, no cedió a la tentación del silencio y de los privilegios. Por aquellos días, redondeada la faena plebiscitaria, todo parecía blindado para un gobierno que había reducido a su mínima expresión a la oposición, agigantando los cementerios, las cárceles y el exilio: nada ni nadie parecía capaz de perturbar al régimen de faraónicas inversiones que intimidaban, sin que crujiera una pulgada de todo el andamiaje.

            Antes de la alarma del primero de enero de 1958, luciendo como dos tentativas diferenciadas de golpe en un mismo día, encendids los tanques y los aviones, hubo una poderosa señal el primero de mayo de 1957, con la pastoral de monseñor Rafael Arias Blanco.  La agotadora propaganda y publicidad gubernamental, hablaba de una prosperidad ilimitada, en medio de una forzada paz laboral que, por supuesto, no era paz, sino terror.

            El prelado denunció que “una inmensa masa de nuestro pueblo, está viviendo en condiciones que no se pueden calificar de humanas”, incumplida la Ley del Trabajo, además, exigiendo mejoras en el trabajo femenino. En medio de la más férrea censura, los órganos eclesiásticos trataron temas decididamente vinculados a la justicia social y la libertad, ventilados por las homilías, elevadas las tensiones con la polémica entre monseñor Jesús Hernández Chapellín y el ministro Laureano Vallenilla Lanz, concluyendo en la detención del sacerdote junto a otros que saldrán de los calabozos al compás de los acontecimientos del 23 de enero de 1958.

            La realidad había estallado en el rostro de los gobernantes con la resuelta, fundada y corajuda palabra de la Iglesia Católica que marcó senderos para el derrumbe de la dictadura antes que la metralla de los aviones de Martín Parada, o los cañonazos de Hugo Trejo, en Caracas. Ya no existe eufemismo alguno para encubrir situaciones, inaceptable una realidad que atenta ferozmente contra la dignidad de la persona humana.

            En días recientes, la homilía de procesión de monseñor Víctor Hugo Basabe, valientemente pronunciada en la celebración de la Divina Pastora, ha levantado la ira de los personeros de la usurpación. Obviamente, lo acusan de cuanta cosa se les ocurra al mismo tiempo que insinúan un aporte del Estado para los grupos religiosos que así lo requieran, como si fuese suficiente para demoler el prestigio y la fuerza moral del sacerdocio católico que se sabe muy bien en estas duras circunstancias.

            De monseñor Arias Blanco a monseñor Basabe, no median demasiadas distancias, excepto la del tiempo transcurrido.  Una profunda convicción con dos milenios a cuestas, un mismo testimonio de fe, sirven y servirán de soporte a la hora que se abran las puertas de la libertad, la solidaridad manifiesta, el respeto y la tolerancia: esto ocurrió un 23 de enero de 1958, presto a repetirse.

Fotografía: Tomada de la red. 

23/01/2023:

http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/38693-de-monsenor-arias-a-monsenor-basabe

domingo, 22 de enero de 2023

Pastor que cuida a sus ovejas

MONSEÑOR VÍCTOR HUGO BASABE

Luis Barragán

Todos los sectores religiosos venezolanos y, muy particularmente, la Iglesia Católica, se saben bajo un régimen que no es precisamente ejemplo de los más altos valores humanos. Consabido, las alusiones a cualesquiera pasajes o versículos bíblicos, hacen del poder un descarado manipulador de los sentimientos más profundos de la población, revelando al mismo tiempo cuán lejos llega el cinismo del que, en última instancia, rinde culto a las cuentas bancarias personales.

            En su homilía de procesión, monseñor Víctor Hugo Basabe pidió que “cesen las burbujas de la falsedad económica que pretenden ocultar al mundo la precaria situación en la que están inmersos la mayor parte de nuestros hermanos venezolanos”, para llamar a “poner en el corazón de nuestra oración a nuestra Venezuela herida, maltratada, traicionada y saqueada hasta más no poder”. A la  Divina Pastora llegó la plegaria del obispo de la Diócesis de San Felipe y Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de  Barquisimeto, desatando la ira oficial.

            Demasiado obvias las realidades del país que de nuevo movilizan a los más variados sectores sociales tan burlados, con una divisa de galopante e inalcanzable ascenso, el régimen se muestra temeroso y sensible a las críticas aún más modestas. Un piquete de afectos, expresando la opinión de los grandes enchufados que esperan sólo docilidad de sus seguidores, claman a los cielos por la campaña de odio y de violencia del pastor que tiene el inmenso coraje de radiografiar las penurias y el sojuzgamiento de las grandes mayorías del país.

            Siendo tan moderada la voz eclesiástica, quizá en demasía, a nuestro juicio, en los últimos años, la prefieren completamente silenciada, como ha ocurrido en Cuba y todavía lo pretenden en Nicaragua.  La Iglesia está comprometida con las enseñanzas de Cristo, ahondando en una fe que no permite callar, y los religiosos y religiosas, como toda la feligresía, cumplen con sus terrenales responsabilidades al denunciar y marcar derroteros para una situación tan asfixiante, prolongada y, terriblemente, injusta.

            La prepotencia de los prohombres del régimen, los lleva a caricaturizar a un fiel servidor de Dios, con toda suerte de señalamientos hacia monseñor Basabe que obvian aquellos piquetes oficialistas pontificadores contra el odio y la violencia, porque naturalmente se hace eco de las vehementes y constantes protestas ciudadanas, al igual que de la suerte del venezolano tan injustamente desplazado y refugiado en todo el planeta.  De modo que importa disminuir, achicar y burlar al obispo, amedrentando así al resto de la Iglesia, como si fuese fácil una y otra cosa.

            Además, desde que principió el presente siglo, el poder establecido siempre quiso tener una Iglesia Católica sumisa, incluso, intentando auspiciar una corriente  cismática que le fuera propia, al igual en los sectores protestantes, aunque optó mejor por aquellas sectas mágico-religiosas que le dieran algo de sentido al discurso y la discursividad oficiales.  Faltando poco, explícita o implícitamente,  ofrecen una comprensión y respaldo material para que otras creencias  llenen o digan llenar algo así como el vacío que supuestamente deja la catolicidad; faltando poco, dando ocasión para la humorada digital: “Tu Iglesia bien equipada”.

            La táctica es la de siempre, no lo olvidemos.  Se trata de un régimen que está cansado de sí mismo, pero nadie puede desertar de las mafias y, mucho menos, de las mafias antioccidentales.

Fotografías: https://lasnoticiasdecojedes.com/2021/01/14/monsenor-victor-hugo-basabe-sobre-pandemia-en-el-pais-digan-la-verdad-por-muy-dolorosa-que-sea/, y https://elvigilanteweb.com/protestan-monsenor-basabe-barquisimeto/

Referencias: https://twitter.com/ArquiBQTO/status/1616106843885142017/photo/2, y https://twitter.com/VctorHu82041913.    

22/01/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/01/22/luis-barragan-monsenor-victor-hugo-basabe/

sábado, 21 de enero de 2023

Resonancias que alarman al poder

RUÍDO ECLESIÁSTICO CONTRA EL RÉGIMEN

William Anseume 

Nadie puede sustraerse de la magnitud que posee la influencia de la Iglesia Católica en los venezolanos. El régimen de Nicolás Maduro ha recibido este inicio del año 2023 duros portazos sonoros en boca de muy altos representantes de la Iglesia. Según un último pronunciamiento, con la venia del papa Francisco. Finalmente.

Al parecer, al menos públicamente, todo comienza con la homilía de monseñor Víctor Hugo Basabe en Barquisimeto, en ocasión de la procesión de la Divina Pastora, el 14 de enero, como corresponde. Monseñor, por sus palabras, resultó censurado en algunos medios oficiales directamente, en plena emisión de su discurso, también a posteriori, por aquellos que sufren la censura y temen las temibles represalias. Claro, Basabe refirió las familias rotas por la migración forzada, la Venezuela herida, maltratada, traicionada, saqueada; también el engaño contenido en la burbuja de falsedad económica que pretenden ocultarle al mundo quienes están en el poder. Defendió los reclamos de educadores, personal de salud, profesionales, técnicos y obreros, por el trato digno que merecen por su trabajo. Habló de un lugar donde los jóvenes consigan realizar sus sueños. O sea, le cantó las cuatro al régimen del terror que ahora lo tiene expuesto al escarnio público. Cosa que debemos contrarrestar desde toda perspectiva política opositora.

Luego, la Conferencia Episcopal Venezolana en rueda de prensa rechazó la crisis política, social y económica que padece a profundidad nuestro país, y que «pone en entredicho el modelo de gestión que por más de veinte años ha guiado los destinos de la nación». Llama a la acción. Además, pide nuevamente la libertad de los presos políticos, así como elecciones libres y verificables. Todo esto cuando resulta designado el cardenal Baltazar Porras como arzobispo de Caracas. Toda una ebullición eclesiástica que se manifiesta contra el régimen abiertamente, hasta sorprendentemente, cuando maestros, profesores, personal de salud, jubilados, pensionados, empleados públicos, estamos en la calle en reclamo de reivindicaciones laborales, de dignidad, de vida.

A monseñor Basabe lo han declarado persona no grata. Esto por la Cámara Municipal de Iribarren. Desde luego, cundió la preocupación por una posible detención al estilo nicaragüense, pero eso no había ocurrido, aclaró el propio sacerdote. Por otra parte, existen pronunciamientos desde el partido en el poder contra las palabras eclesiásticas, mandan a quitar sotanas y fundar partidos. Una defensa tibia ante las hondas palabras sacerdotales y su trascendencia en la colectividad.

No deja de ser llamativo este proceso. Debemos estar con los prelados de la Iglesia Católica. Incorporados a la lucha por la defensa de los derechos humanos, laborales y políticos de los venezolanos, como les corresponde, por cierto. Nunca es tarde para, en el caso del Papa, halar la brasa para el lugar donde se clama por libertades, dejando los pensamientos rojos en función de la defensa de quienes se ven atropellados hasta en la vida misma, diariamente, con torturas físicas y psicológicas, como es el hambre. La ONU acaba de señalar una cifra horrenda: 6,5 millones de venezolanos pasan hambre. Esto se suma a los más de 7 millones que han huido del desastre económico y político, social, de este criminal, corrupto, socialismo del siglo XXI.

Existe larga tradición en Venezuela por las intervenciones de la Iglesia Católica en función de los derechos humanos y laborales de la ciudadanía. La pastoral de monseñor Rafael Arias Blanco resuena todos los 23 de enero, a pesar de que se efectuó su emisión el Primero de Mayo de 1957, como todos los días que se piensa en libertad en nuestro país: «La Iglesia tiene el derecho y el deber de intervenir en los problemas», «…una inmensa masa de nuestro pueblo está viviendo en condiciones que no se pueden calificar de humanas».

Celebremos y defendamos la posición de la Iglesia Católica en Venezuela, ante la cruda realidad del trabajo, de la educación, de la salud, de la libertad y la vida de los venezolanos. La unidad clama por solidificar los esfuerzos de trabajadores, jubilados y pensionados conjuntamente con los partidos políticos y la Iglesia. Ahondemos los justos reclamos, sigamos en la calle, unidos, sigamos en el uso activo de la palabra. El propósito unificador es el mismo: librar de la peste que azota al país cuanto antes y al menor costo humano posible. Es el sendero para la mayor presión interna, conjuntada con la exterior para conseguir el objetivo deseado.

Fotografía: El Impulso, Barquisimeto. 

21/01/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/ruido-eclesiastico-contra-el-regimen

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY