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sábado, 13 de diciembre de 2025

El Mensajero

VERICUETOS DEL EGO Y VERDAD

Enrique Martínez Lozano

(San Mateo, 11: 2-11)

Las relaciones entre los discípulos de Juan y los de Jesús no parece que fueran fáciles. Quizás no tanto porque presentaran "proyectos" demasiado diferentes, cuanto por la necesidad (egoica) de ser "más importante" o, simplemente, de "tener razón". Para los primeros, el Bautista era "superior" a Jesús, porque había sido su maestro; para los segundos, Juan no era sino el "precursor" del Mesías.

La polémica, que se prolongaría durante varios decenios, debió de ser de tal envergadura que aparece como trasfondo de todos los evangelios, siempre que se aborda esta cuestión.

En el texto que leemos hoy, Mateo parece que quiera mediar para "equilibrar" la discusión. Si bien, por un lado, muestra a Jesús como Mesías, haciendo que Juan (sus discípulos) se cuestione(n) sobre ello, por el otro, dedica uno de los mayores elogios a la figura del Bautista.

El tema de la "duda" acerca del mesianismo de Jesús le sirve a Mateo para un doble fin. De una parte, para presentar a Juan interesándose por Jesús en cuanto el Mesías esperado. De otra, para incidir expresamente en lo que caracterizaba el mesianismo del maestro de Nazaret.

Parece indudable que el comportamiento de Jesús suscitó reacciones escandalizadas, sobre todo del lado de los judíos más religiosos, así como de sus autoridades. Frente a tales reacciones, Mateo remite a los hechos: "Los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia". Con una advertencia significativa: "¡Dichoso el que no se sienta defraudado [escandalizado] por mí!".

La respuesta de Jesús no contiene ninguna explicación o justificación verbal; tampoco elabora ninguna teología, sino que muestra, sencillamente, una acción liberadora, al servicio de la vida y de las personas.

La alusión a los que se sienten defraudados (escandalizados) parece decisiva. Es probable que el motivo del escándalo fuera precisamente la imagen de Dios que presentaba Jesús. Una persona religiosa se siente fácilmente defraudada cuando ve puestas en cuestión sus creencias o su propia imagen de Dios.

Con la mejor intención, e incluso de buena fe, la persona religiosa llega fácilmente a identificar a Dios con el modo como ella lo entiende. Debido a esa identificación –que se produce de modo inconsciente-, es frecuente que quien ve cuestionadas sus creencias llegue a la conclusión de que el autor de tales cuestionamientos está necesariamente en el error.

Los humanos tenemos una tendencia tan espontánea como arraigada que nos lleva a creernos nuestros pensamientos. De hecho, esa es una de las mayores causas de sufrimiento: creernos lo que pensamos (creer que lo que pensamos es verdad).

Frente a semejante engaño, creo advertir que se empieza a reconocer que los pensamientos no pueden ser "verdaderos", sino únicamente "etiquetas" que coloca nuestra mente sobre la realidad. Dicho con propiedad: los pensamientos son solo "puntos de vista", que pretenden apuntar hacia lo Real, hacia la Verdad, pero sin alcanzarla nunca.

El sabio tailandés Ajahn Chah lo expresaba de este modo: "Tenéis un montón de puntos de vista y opiniones sobre lo que es bueno y lo que es malo, lo correcto y lo incorrecto, sobre cómo deberían ser las cosas. Os aferráis a vuestros puntos de vista y sufrís mucho. Solo son puntos de vista, ¿sabéis?".

La Verdad no puede pensarse; únicamente, vivirse. Y es entonces, cuando eres verdad –no porque pienses que posees la verdad-, cuando la conoces.

El relato termina, como decía más arriba, con un encendido elogio de la figura del Bautista, de quien se llega a decir que es "más que profeta", "el mayor nacido de mujer". De hecho, en los textos evangélicos es fácil advertir una tendencia a "cristianizar" a Juan, al que hoy la Iglesia venera como santo.

Pero al letrado que es Mateo le interesa subrayar la novedad del Reino, que constituye uno de sus temas preferidos: "Os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los maestros de la ley y los fariseos, no entraréis en el reino de los cielos" (Mt 5,20). Por eso, tras el elogio al Bautista, se apresura a añadir que "el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que él". Con estas palabras, quiere subrayar la inusitada novedad del mensaje de Jesús.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4406-vericuetos-del-ego-y-verdad.html

Ilustración: Lucas Cranach, el Viejo.

Padre S. Martín: La Hora de la Purificación: el Camino Sinodal Alemán y la Prueba de la Fidelidad:

https://www.youtube.com/watch?v=hsujSyYi_Go


Papa León: https://www.youtube.com/watch?v=OZrkRJaxpv4 








sábado, 10 de diciembre de 2022

Una figura intermedia

Domingo 3A Adviento 11 diciembre 2022
“¡A los pobres se les anuncia la Buena Noticia” (Mt 11, 2-11)
Diálogo sobre el Evangelio de hoy: San Juan Bautista
José Martínez de Toda, SJ.

Ya se acerca la Navidad. ¿Qué nos espera?
<Hay un cuadro famoso titulado "El día antes de Navidad". Cuatro niños felices están ante una puerta. Ellos intuyen que detrás de ella algo misterioso y grande está pasando.
Uno de los niños de puntillas mira por el agujero de la cerradura. Otro escucha atentamente para oír algo. Los dos más pequeños sonríen maravillados contagiados por los mayores.>
Es la imagen perfecta del Adviento, tiempo de espera de algo grande, de mucha expectativa y alegría. (Hoy es el domingo ‘Gaudete’). El evangelio nos presenta hoy al Precursor de Jesús: Juan el Bautista.
Pero aquí Juan el Bautista es un preso político de Herodes. ¿Por qué está en la cárcel?
Porque molestaba a Herodes. Lo había acusado de que vivía con la mujer de su hermano.
El historiador romano Josefo nos dice que Juan fue encarcelado en Maqueronte, el fuerte de Herodes en el desierto al este del Mar Muerto. Allí será decapitado a petición de la mujer de su hermano y de su hija. Después de un baile que hizo ella, Herodes le regaló como capricho la cabeza del profeta.
Pero a este Juan le llegan rumores de la actuación de Jesús y empieza a dudar de Él. Y le envía emisarios a preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”
¿Por qué hace Juan esta pregunta?
Juan había urgido a la gente a arrepentirse (3:2), porque “ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego” (3:10). Avisó que el Mesías bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego, y quemaría la paja con fuego que nunca se apagará (3:12). Claramente, Juan esperaba a un Mesías de fuego y azufre.
Y el pueblo esperaba un líder poderoso que restaurara Israel a su gloria pasada.
Jesús no cumple con esa imagen.
Más bien es “comilón, borracho, amigo de rameras”.
Ha pronunciado bendiciones sobre los pobres de espíritu, los no violentos, y los que hacen la paz (5:1-11). Ha pedido a sus discípulos que amen a sus enemigos (5:42-48). Les ha avisado que no juzguen a los demás (7:1-5). Estas enseñanzas parecen débiles en comparación con las acciones de fuego y azufre anticipadas en la predicación de Juan.
Juan ve que, por lo que cuentan, Jesús no ha venido a empuñar el hacha ni a inaugurar el día del juicio.
¿Qué responde Jesús?
"Vayan a anunciar a Juan lo que están viendo y oyendo”.
Lo que oyeron los discípulos de Juan fue el Sermón en el Monte (capítulos 5-7).
Y lo que vieron fueron milagros a favor de los más necesitados (capítulos 8-9): “Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia” (v. 5). Éstas son frases del profeta Isaías, que Jesús se apropia para demostrar que Él es el Mesías (Is 29:18; 35:6; 26:19; 61:1; 34; 61:5-7).
El tiempo de Dios ha irrumpido en el mundo.
Jesús le pide a Juan que comprenda que Él es un Mesías diferente al que él esperaba.
Aquí Jesús se ha apresurado a definirse a sí mismo; pero cómo define Él a Juan?
Lo alaba mucho.
“¿Qué salieron Vds. a ver al desierto?” (v. 7).
Las referencias a una caña, vestiduras delicadas, y palacios pueden dirigirse a Herodes Antipas. Las monedas de Herodes incluyen el símbolo de una caña; él lleva vestiduras delicadas; y vive en palacios, incluyendo el de Maqueronte, donde Juan está encarcelado.
Por el contrario, Juan no es una caña que se dobla en cualquier dirección del viento. Es un roble parado, alto y fuerte. Está vestido, no con vestiduras delicadas, sino con pelo de camello y con un cinto de cuero. Se presenta como Elías, como un profeta. (Todo lo de su persona exuda fuerza).
Pero Jesús enfatiza: “También les digo, y más que profeta” (v. 9).
¿Cómo prepara Juan el camino para el que ha de venir?
Isaías alude a cómo antiguamente se preparaban los caminos por donde iba a pasar el pueblo judío desterrado en Babilonia. Los encargados los estudiaban, arreglaban los hoyos en la tierra y los soldados exploradores se encargaban de su seguridad.
Hoy día, los ejecutivos tienen asistentes que les preparan sus planes de viaje, tienen secretarias que hacen sus reservaciones, tienen choferes que conducen sus carros, y pilotos que vuelan sus aviones.
Los servicios cumplidos por los que preparan el viaje, liberan al ejecutivo para que cumpla bien con su trabajo especializado e importante.
Así también Juan preparó la entrada de Jesús al mundo, pidiendo a la gente que se arrepintiera.
¿Es Juan una figura importante?
Hay una línea divisoria en el centro de la historia. Juan está en ese centro: entre los profetas y Jesús. Juan es una figura intermedia. Juan se encuentra en el pináculo de la antigua Alianza, pero Jesús asegura que aun el más grande representante de la era antigua es menor que el representante más humilde de la nueva. Así que somos mayores que Juan.
Y, si el menor en el reino de los cielos es más grande que Juan, ¿qué grandes nos hace Dios! Podemos ser cristianos muy ordinarios, pero Dios nos considera gigantes.
Es como ocurre en astronomía: el astrónomo de antes, por muy importante que fuera, hacía sus observaciones con un telescopio pequeño y primitivo. Hoy cualquiera tiene acceso a los telescopios espaciales, y con ellos puede conseguir mucho más que los astrónomos más brillantes de antes.
Fuente: Correo electrónico (Román Mendoza).
Ilustración: Juan van der Hamen.



Caza de citas

“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...