miércoles, 22 de abril de 2026
jueves, 1 de enero de 2026
Cuba 67
TAL DÍA COMO AYER, O EL ESPANTAPÁJAROS HISTÓRICO
“—Ya bastante jodidos estamos todos en
un país en
que la gente debe luchar
cada día por la supervivencia —
le había argumentado
Aitana, con Violeta a su lado—, un
lugar donde te han
sucedido cosas como las que te
hicieron cuando te
botaron de la Universidad y donde
el pasado está lleno de
mentiras y el futuro es una masa
oscura y, así, viscosa,
sin forma. Pero uno no puede
dejar que lo aplasten y
conformarse con autocompadecerse”
(“Morir en la arena”, Tusquets, Barcelona, 2025: 144)
Finalmente huye el dictador Fulgencio Batista que ya
no soportaba más el asedio de las variadas corrientes y fuerzas opositoras, y,
particularmente, las armadas que descendían victoriosas de Sierra Maestra,
comandadas por Fidel Castro. Éste, entra a La Habana el primero de enero de
1959 y toda la prensa venezolana registra emocionada el desenlace de un proceso
convertido en causa propia entre nosotros.
Hecho al que neciamente podría negársele su
trascendencia, pues, colapsó definitivamente la vida republicana de la isla de
una prolongada precariedad, dio inicio a una experiencia que se hizo
peculiarmente bolchevique de acuerdo al canon de la Guerra Fría. La coalición
opositora inicialmente conformada por los sectores liberales, socialdemócratas,
auténticos y comunistas, al igual que sindicatos, empresarios, estudiantes,
clerecía y la prensa independiente, fue rápida y radicalmente capitalizada por
el movimiento 26 de Julio: relegado el propósito de restablecer la Constitución
de 1940, sanear el Estado y celebrar elecciones, la llamada unidad
revolucionaria acabó con los aliados, disidentes, adversarios y opositores, se
confundió con la suerte personal de Castro forzando al partido único trastocado
en Estado.
Antes, Cuba exhibía un básico pluralismo político (auténticos, ortodoxos, liberales) y
una mínima tradición o aspiración republicana que bien expresó la Constitución
ya citada, convertida la universidad en un extraordinario referente crítico y fuente
del relevo dirigencial. Además, lejos de idealizarla, afectada por las mafias
que también la domiciliaron, un rápido balance nos impone de la existencia real
de una población dinámica y urbana con una clase media en expansión, con una de
las más altas expectativas de vida de la región, avanzada en términos médicos,
susceptible de una provechosa modernización social y económica. No obstante,
operó una maldición indiscriminada del pasado y, desde la primera y segunda
Declaración de La Habana fidelista, definitivamente Fulgencio Batista y el
batistato encarnan todas las desgracias propinadas por el imperialismo que le
permite a la revolución, o lo que se entendió por tal, evadir toda la
responsabilidad de los fracasos sostenidos ya por 67 años, y deslegitimar
preventivamente la más tímida observación y crítica del por siempre inacabado
proceso.
Lo importante ha sido y fue la identificación y el
combate contra el fiero enemigo de las más maleables de las abstracciones, a
objeto de legitimar el ejercicio del poder negado a rendir cuentas, en el marco
de un constante e interesado proceso constituyente. Por lo pronto cabe
distinguir la eficaz personificación del enemigo, la aplicación de una absoluta
y maniquea ley de la causalidad, la creación de un poderoso mito histórico con
sus correspondientes tabúes.
La satanización del pasado no constituye novedad
alguna para la reflexión organizada y sistemática que todavía no es noticia de
los muchos que hacen la política por estos tiempos, y, así, se encuentra en dos
autores de los cuales, una, frecuenta justificadamente las páginas de opinión,
y, el otro, injustamente se le ha olvidado. Hannah Arendt lo reportó en el cuadro
generativo de miedos y resentimientos en los totalitarismos extremos de
entonces, mientras que Raymond Aron lo relaciona con la estructura social e
institucional, permitiendo – ambos – deducir la identidad, persistencia,
funcionalidad, efecto sobre la memoria colectiva y el contraste entre la actual
percepción histórica respecto a la versión oficial intensamente propagandizada.
Acá, nadie pretende defender el batistato, pero muy
pocas dudas que caben sobre la peor realidad de décadas que viven los cubanos,
incluyendo el éxodo continuo y tormentoso también expuesto como seña de
identidad: la obra de Leonardo Padura, el isleño que escribe todavía desde el
hogar caribeño, constituye una buena aproximación a la realidad. Por cierto,
pueden tomarse algunos títulos, con o sin Mario Conde, y compararla con la
ambientación de la Cuba precastrista tomando, por ejemplo, “Los días mejores”
(1958) de John Dos Passos que la evoca. Y es que la literatura puede apuntar mejor y
desnudar al espantapájaros que las ciencias sociales.
Ilustraciones: Fulgencio Batista, según Raúl Arzubi Borda (El Nacional, CCS, 02/01/1959). Modificación de la pieza original de Andrei Popov (https://apuntaje.blogspot.com/2025/12/del-fenomeno-recesivo.html ), a través de la IA (IA).
02/01/2026:
https://www.elnacional.com/2026/01/tal-dia-como-ayer-o-el-espantapajaros-historico/
https://lapatilla.com/2026/01/02/luis-barragan-tal-dia-como-ayer-o-el-espantapajaros-historico/
jueves, 3 de julio de 2025
Mártires
ODIUM FIDEI
Luis Barragán
Aproximadamente,
un mes atrás, el papa León XIV decidió la beatificación de 109 sacerdotes, una
religiosa y catorce laicos de la diócesis de Jáen, asesinados entre 1936 y
1938, incluyendo al sacerdote Francisco de Paula Padilla Gutiérrez, quien
ofreció su vida a favor de un padre de familia, caso parecido al de san Maximiliano Kolbe, el sacerdote polaco canonizado por ofrecer su
vida para salvar a otro prisionero en Auschwitz, años más tarde. Terrible curso
el de la guerra civil española que concluyó con el triunfo de Franco,
demasiados inocentes perdieron la vida por su fe religiosa en la zona
republicana y por su fe ideológica en la nacional.
La beatificación y canonización en
cuestión, tiene importantes precedentes respecto a la península, e igual
ocurrió con los mártires de la guerra cristera en el México de mediados y
finales de los veinte del siglo pasado. El motivo esencial fue y, desgraciadamente
sigue ocurriendo, la profesión de fe de las víctimas, algo incomprensible para
muchos de los que creyeron que la tolerancia religiosa se había universalizado,
o en estaba en camino a serlo, con la democracia liberal tras el caída del muro
de Berlín.
Guerra al fin y al cabo, fueron y son
miles las versiones que sobreviven para justificar las matanzas de lado y lado;
e, incluso, escuchamos de una joven venezolana que reside en España, por
algunos días en Venezuela, aquello de los sacerdotes que solían delatar a los
feligreses que confesaban sus simpatías o militancia republicana, o contar algunas
iniciativas importantes, y seguramente hubo una situación parecida en la zona
nacional. Posiblemente, culminando el bachillerato, es la interpretación
generalizada en el aula o en un contexto más amplio que quedó en el sentimiento
de la muchacha: no otro que el resultado de una extrema y utilitaria
polarización que coloca la historia al servicio de los intereses del gobierno
central, como se sabe.
Perseguir o aniquilar al otro por
motivos de fe, hasta ahora, parece un contrasentido en este lado, pero – todo
lo indica - no lo es en el resto del mundo; por ello, preocupa esa abierta
manía de persecución en Nicaragua, como antes Cuba, o la vandalización de las
iglesias católicas en el Chile protestatario de 2019. Peor, indiferente el planeta, en Nigeria no cesa
la atroz matanza de cristianos, por no señalar la situación de absoluto peligro
en los países islámicos o comunistas.
Independientemente de la (des)creencia del amable lector, cualquiera que sea, aceptar que aquellos que piensan y profesan una fe, no tienen derecho ni siquiera a vivir, es un exabrupto que algún día le dará alcance junto a los suyos. So pretexto de cualquier causa, no debemos resignarnos a banalizar la muerte.
Fotografía:
https://revistaecclesia.es/cristianos-asesinados-en-nigeria/
lunes, 21 de abril de 2025
Instrucciones para recobrar el pasado
LECTURA DE ESTUPORES
Luis
Barragán
Ocurrió
algo semejante a Cuba y todas sus posterioridades a partir de 1959: la
demolición del pasado se convirtió en el único proyecto político realizado, mientras
la inagotable retórica encubrió la quiebra definitiva de la industria azucarera
y todavía lo intenta con los restos de una isla otrora promisoria. Acá, el antipuntofijismo se convirtió en escuela
sagrada, aunque no logra impedir la sorpresa de las nuevas generaciones ante la Venezuela que despidió el siglo XX con un servicio diario, continuo y eficiente de
agua potable y energía eléctrica, por ejemplo, como no acaece en el presente;
semejante estupefacción produjo las gráficas que dieron la vuelta al mundo de las
protestas escenificadas por 2017 en las magníficas autopistas hechas en la
anterior centuria.
Todavía
escasa la bibliografía que da cuenta de lo que hizo este país muy antes,
fortalecida la tradición oral y gananciosas en audiencia las referencias
digitales que ilustran aquella antigüedad
y sus niveles de vida, apreciamos la reciente publicación de una obra de
José Alberto Olivar de elocuente título: “Democracia y modernización en
Venezuela (1958-1998)” (Universidad Monteávila, Caracas). Postergada desde
2019, dada la creciente precariedad del mercado editorial, ahora sale a la luz
pública una pieza de riguroso soporte documental y de espléndida vocación
didáctica que la hacen confiable e indispensable más allá de las aulas
universitarias.
Individuo
de número de la Academia Nacional de la Historia, son reconocidas las líneas de
investigación del autor en torno a la historia regional y local, de las vías de
comunicación y modernización, política y democracia, controversias
territoriales, relaciones civiles-militares, y biografías. Productivo
investigador y docente de una extraordinaria prudencia que es la que garantiza
los juicios más severos y justos, nos entrega el aludido y lúcido breviario que
seguramente asombrará a todos los afectados por la interesada peste del olvido
respecto a las carreteras, autopistas, barriadas consolidadas, urbanizaciones,
presas y represas, acueductos, centrales hidroeléctricas, puertos, aeropuertos,
trenes subterráneos, siderúrgicas, agroindustrias, escuelas, universidades,
hospitales, refinerías, etc., etc., construidas e inauguradas desde 1959 y que
aún prestan en alguna medida sus servicios en el país, a pesar de la desinversión y del deterioro
acumulado.
De
la lectura de la obra en cuestión, por una parte, observamos, por muy alta y
hasta violenta que fuese la conflictividad política, al mismo tiempo se
gobernaba quedando el testimonio de la inauguración continua de obras y
servicios para la ciudadanía, sobre todo la más desasistida; por otra, hubo
orden e institucionalidad para acometer la vasta empresa evolucionando desde el
insigne papel que cumplió el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y el Banco
Obrero (BO), a otras expresiones de un Estado más comedido de compararlo con el
actual que, valga el detalle, no prestaba ni condicionaba al ocupante, sino que
lo hacía propietario del apartamento de interés social; y, no menos importante,
el acento otorgado a la edificación de centenares de escuelas, liceos,
universidades y su equivalentes en materia de centros de salud, en los que
prevaleció por varios años la calidad del servicio en favor del incremento no
solo de su promedio de vida, sino de la movilidad social que fue baluarte de
aquella democracia hoy tantas veces denostada. Luego, hubo rendición de cuentas
de las inversiones realizadas, viéndosele los reales a las bonanzas petroleras,
y el queso a la tostada de los
recursos provenientes de los organismos internacionales.
Un
valor agregado del libro, lo representa la oportuna selección de sendos
discursos presidenciales, en tiempos en que la memoria documental corre un serio
peligro de desaparecer. Alocuciones que nos colocan en una radical perspectiva
de sobriedad y sensatez con la que se encaraba el ejercicio presidencial y, entendemos,
cada vez más son de una difícil localización y consulta, por no evocar los
grandes beneficios que reportó la descentralización.
Acotemos,
los datos aportados por Oliver para las distintas etapas o momentos considerados,
son decididamente coherentes, como los fueron de relacionar las memorias y
cuentas, las informaciones de prensa, los informes técnicos, los anuncios
publicitarios de entonces. Tengamos en cuenta que, a la libertad de prensa, se
sumaban los controles parlamentarios nacional y regionales, como municipales.
Concluyendo, asistimos a una lectura de necesarios estupores para la reconstrucción de una memoria tan golpeada por todos estos años. Por lo menos, desmentirla costará demasiado trabajo.
22/04/2'25:
https://www.elnacional.com/opinion/lectura-de-estupores/
https://www.costadelsolfm.org/2025/04/23/luis-barragan-lectura-de-estupores/
viernes, 18 de abril de 2025
De una severa y oportuna advertencia (II)
VARGAS LLOSA, EL PROFETA ARMADO
Luis Barragán
Nuestra
generación creció familiarizada tempranamente con el polémico novelista, por lo
que siempre nos fue fácil reconocer a los genuinos y consecuentes seguidores
del peruano, independientemente de sus posturas políticas e ideológicas, en
contraste con los esnobistas que secretamente amaban a Marcial Lafuente, o a
Corín Tellado. Y es que la ligadura de Gabriel García Márquez con la Venezuela
que él domicilió en los cincuenta del veinte, no fue la misma de Mario Vargas
Llosa, quien nunca lo hizo, pero aún la habita ahora que está más allá del
extranjero: viva y constante preocupación por nuestra suerte, le palpitaba
desde el primer momento que lo vimos personalmente, desde lejos, asediado por
las grandes y menores personalidades al autografiar numerosos ejemplares de una
novela, con paciencia extrema y sonrisa casi parecida a la de Emilio Lovera, Freddie
Mercury, Edgar Barrios, en la librería “Lectura” de la planta baja del
caraqueñísimo Centro Comercial Chacaíto y sus Cinemas
La supuesta
República de la Creole, empedernida y caprichosa agresora de la revolución
cubana, le concedió el Premio Internacional Rómulo Gallegos en agosto de 1967,
al autor de “La casa verde”, por entonces, entusiasta defensor de la dictadura
isleña que también lo hizo su emblema hasta que el sonadísimo y, luego,
tristemente olvidado caso Heberto Padilla desenmascaró completamente a La
Habana. El gran público venezolano curioseó y trilló la senda de las
innovaciones literarias y, un magazine de interés general, como Momento
(Caracas, 16/07/1967), daba noticias de aquél que ganó el codiciado premio
Biblioteca Breve de Seix-Barral, por 1962, festejándolo como después se hizo
con Adriano González León, por 1968.
Temido por el
discurso que daría el beneficiario en el acto de entrega del Gallegos, el
presidente Leoni tuvo el coraje de asistir al teatro París y galardonar
personalmente a Varguitas. La prensa libre e independiente de la época, hizo
saber del galardonado, como no ha ocurrido en la presente centuria con la
presea. A pesar del recentísimo y devastador terremoto de la ciudad capital,
por citar el diario El Nacional, igualmente orientaba a sus lectores en torno a
“La casa verde” y el idioma (Caracas, 01/08/67), Luis Serrano la vinculaba a la
técnica de la novela de caballería (02/08), Miyó Vestrini entrevistaba al
narrador con los trazos de RAS (03/08), lo puntualizaban Germán Arciniegas y
Sanín (06 y 07/08), o Augusto Germán Orihuela lo asociaba al cine (11/08).
De modo que la
recepción de Mario en Venezuela, es necesario acotarlo, fue tan extraordinaria
como la del resto de los ganadores del siglo, en nada parecida a la de los
beneficiarios del veintiuno. Y esto, porque - miles de años atrás, dirán los
más jóvenes – los periódicos de mayor éxito fueron aquellos que desarrollaron
distintas fuentes especializadas y un protagonista de la literatura, era tan
conocido como el beisbolista, el jefe civil, el juez, el cantante, o el
homicida reales y vivamente noticiosos.
Es fácil de
imaginar las imprecaciones de la izquierda borbónica latinoamericana,
obviamente, incluyendo a la nuestra, cuando el miraflorino no sólo asumió una
firme y recia posición crítica ante el castrismo, o comenzó a acercarse al
liberalismo como no se atrevieron otros intelectuales de la región (cfr. https://www.youtube.com/watch?v=quYg4PXwuic), sino que, por 1977, visitó en la biblioteca de
Pacairigua nada más y nada menos que al denostado Rómulo Betancourt. Sin
embargo, muy densa, sostenida y creadora fue su mecanografía hasta hacerse
acreedor del Nobel que tampoco le hacía falta para trascender, como ha trascendido,
con excepción del ataque de vanidad senil con la Presley.
Cuestionado el
terco modelo de desarrollo propugnado en este lado del mundo, motivo de una
ilimitada crisis estructural, predicador de las plenas libertades económicas
como el secreto a voces para reencontrarnos con el bienestar, empleando la
palabra como única arma, decidió Vargas Llosa aspirar la presidencia de su natal Perú, perdiendo en la segunda vuelta con Alberto
Fujimori hacia junio de 1990. Toda una ironía, porque – sintetizando – la
derrota fue por decir la verdad, mientras el triunfador apeló a la mentira para
derivar posteriormente en una terrible dictadura denunciada militantemente y a
pulmón lleno por Mario; valga la acotación, semejantes circunstancias vivió
Eduardo Fernández en 1988, quien tuvo por varios años una gráfica en su oficina
con el limeño, frente a Carlos Andrés Pérez que, contrariando su oferta
electoral, implementó y, además, inadecuadamente el programa de ajustes y
reforma estructural, trastocado a la vuelta de pocos años en lo que tenemos
para esta centuria.
Fotografías: El juego inicial, tomado de la cuenta facebookeana de Vasco Szinetar. La posterior, tomada de la red.
18/04/2025:
https://www.elnacional.com/opinion/vargas-llosa-el-profeta-armado/
19/04/25:
https://www.costadelsolfm.org/2025/04/19/luis-barragan-vargas-llosa-el-profeta-armado/
lunes, 17 de junio de 2024
Todos somos inexorablemente contemporáneos
DE LA VULGATA GENERACIONAL
Luis Barragán
El cada vez mayor
ensanchamiento de la brecha generacional, constituyó – antaño - el discurso militante
y agitador por excelencia en los países desarrollados. Estado de bienestar mediante, autorizado por
el definitivo triunfo y desenlace de la segunda contienda mundial, convirtió al
occidente más próspero en vanguardia de una protesta rápidamente industrializada
y que arrojó uno de sus mejores frutos, por ejemplo, con la industria
discográfica aportante a la contracultura.
Una poderosa
ilusión de inmortalidad, anegó a las más
recientes generaciones de entonces. Teniendo por epicentro al París estremecido
por la rebelión de mayo de 1968, tendió a banalizar profundamente los dramas
propios y ajenos: sin lugar a dudas, contribuyó a la más amplia legitimación de
la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos al mismo tiempo que
facilitó en su decisiva opinión pública, el triunfo político de las fuerzas comunistas
en Viet-Nam, prometida la multiplicación de una guerra similar en América
Latina por el Che, como si la de Cuba castrista hubiese sido una gesta limpia
en su pretendida expansión continental.
Esos afanes
generacionales, llegaron a nuestras costas y la realidad se impuso frente al
etéreo, generoso y voluntarista mensaje de entidades más o menos espontáneas,
surgidas al calor de nuestras más específicas y concretas circunstancias. El llamado Poder Joven y entidades semejantes,
apartando la buena intención de sus propulsores, no lograron sobrevivir a los
retos y desafíos de un sistema político todavía existencialmente amenazado por
la subversión armada reacia a aceptar la derrota política y militar infringida
desde años anteriores, catalizado por el despliegue de las juventudes
políticamente organizadas de signos contrapuestos, o después devorado
lentamente por los antivalores de las irresistibles bonanzas petroleras, entre
los años ´60 y´70 del ´XX.
Eso de darle
un chance a la paz, justificadísima consigna que tuvo un alcance planetario al
proferirla John Lennon, no era suficiente y ameritaba de una vocación, un
esfuerzo, un talento y una persistencia extraordinaria para hacerla posible.
Los Beatles pasaron, apuntalaron magníficamente a la industria del
entretenimiento, pero fue en el terreno netamente político en el que dirimimos
nuestra suerte común: unos problemas fueron solventados ante los muchos que se
agravaron, y, en fin, la dictadura cubana todavía muestra su gigantesco
desacierto y la civilización occidental y sus valores, confronta a temibles
enemigos que se aprovechan de la democracia liberal misma.
Herencia
segura de los ´60, la vulgata generacional poco o nada abona a las tesis más
firmes como la de un José Ortega y
Gasset, en mucho ya superada, aún en pie las consideraciones que hizo Mario
Torrealba Lossi sobre nuestros muchachos de 1928, aplicables a los de 1810 o
1958. Claro está, duradera la consigna, tras una modesta y puntual conferencia
que dictamos a los alumnos del amigo profesor de un disminuido curso de
postgrado (o del curso de un disminuido postgrado), nos causó mucha gracia y desinhibida sonrisa
que una persona de treinta y tantos años, reclamara - a través de una pregunta
- el urgente relevo generacional en todos los ámbitos, comenzando – no faltaba
más – por el político.
De atender la fórmula de renovación de los ciclos, cada treinta años, además, visada en la prensa por José Giacopini Zárraga en muchas oportunidades, falta poco para cumplir con el nuestro en un idéntico siglo XXI. Sin embargo, forzados todos a la misma y ya perpetua contemporaneidad, como los cubanos, se anuncian otros ciclos de un signo distinto como la tarea pendiente desde hace añales: la transición política.
Composición gráfica: Tomada de la red.
18/06/2024.
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/41416-de-la-vulgata-generacional
viernes, 7 de junio de 2024
domingo, 21 de enero de 2024
Noticiero retrospectivo
- Pablo Ojer C. “El samán de Güere: Colombianización del país por la droga (IV)”. El Globo, Caracas, 09/1995.
- “Muy grave la situación en Cuba. Se avecina una crisis económica que puede derribar el (SIC) gobierno. Declara Aquiles Nazoa, después de 4 meses de permanencia en La Habana”. El Nacional, Caracas, 08/09/47.
- José Carrillo Moreno. “Un recorrido por los ministerios, la gobernación y Miraflores”. Élite, Caracas, n° 1047 del 27/10/45.
- “Julio de Armas, una actitud liberal”. Signo, Caracas, 11/08/51.
Reproducción: Leonel Alfonso Ferrer, debate senatorial sobre la nacionalización petrolera. Gonzalo Barrios, en primer plano. Resumen, Caracas, n° 93 del 17/08/1975.
domingo, 31 de diciembre de 2023
Infeliz aniversario
1° DE ENERO DE 1959
Luis Barragán
Aquella vez, amaneció
Cuba sin Fulgencio Batista en el poder. Una cruel y corrompida dictadura
finalizaba bajo el contundente rechazo de la población que supo canalizar y
expresar muy bien Fidel Castro desde las montañas de Sierra Maestra, fruto de
las interesadamente olvidadas y complejas negociaciones políticas con el resto
de la oposición a la que apuñaló volteando la esquina.
En la prensa
venezolana de entonces, la caída del autócrata fue festejada como propia,
semejante a lo ocurrido con Pérez Jiménez, aunque nadie sospechaba del perfecto
empedramiento del camino con todas las mejores intenciones del mundo que
condujo a los isleños al infierno. Un descenso extraordinario del país que
ostentó una superior calidad de vida aún bajo los estragos del autoritarismo,
puntero latinoamericano en las ciencias médicas o el liderazgo político parido
por la universidad, hasta sucumbir con asombrosa prontitud – esta vez - bajo el
morbo exacto de un totalitarismo hambreador.
Medio siglo y
tanto después, como el bloqueo, todavía el divertido Batista es excusa para el
régimen comunista y, colándose en las novelas de Leonardo Padura hasta lo posible,
la vida cotidiana es la de una radicalísima supervivencia, depresiva y
conmovedora. Mejor coladura todavía, son los testimonios que las redes
digitales exhiben de la rutina cubana, a través de videos y fotografías que no
sorprende que se parezcan demasiado a la Venezuela del presente siglo.
Guardando las
proporciones, con un parecido a la diáspora que se agigantó tempranamente entre
los caribeños, siendo la nuestra la que tardó algo en masificarse. Además, nada
casual, la propia dictadura habanera no sólo la estimuló, sino que se encargó
de estereotiparla y los gusanos
fueron objeto de una inclemente y vergonzosa xenofobia en las más variadas
latitudes.
Hubo
importantes rectificaciones y precisiones de los antiguos partidarios
venezolanos de la mítica revolución cubana, pero arribaron al poder finalmente
sus más ciegos fanáticos, superada la guerra
fría para reafirmar la triste paradoja. La otra, no menos triste, está representada por la muerte de Pablo
Milanés en el Madrid de sus varios exilios condensados con la propia muerte
lejos de casa, mientras Silvio Rodríguez, igualmente integrante de la trova tan
simbólica e identitaria, lo más lejos que ha llegado es a asegurar que ignoraba aquella tan
sistemática violación de los derechos humanos aun teniendo la suerte de viajar
por el mundo.
Ilustración: Raúl Arzubi Borda. El Nacional, Caracas, 02/01(/2023.
31/12/2023:
https://www.lapatilla.com/2023/12/31/luis-barragan-1-de-enero-de-1959/
01/12/2024:
https://www.costadelsolfm.org/2024/01/01/luis-barragan-1-de-enero-de-1959/
domingo, 26 de marzo de 2023
Noticiero retrospectivo
sábado, 17 de diciembre de 2022
La tragedia petrolera
-
A DEBATIR, PUES Luis Barragán Los equívocos, malentendidos y traumas ya de características históricas, únicamente se superan con el deba...
-
- Álvaro Carrera. “Tribuna de la prisión: El sionismo en la DISIP”. Tribuna Popular, Caracas, 07 al 13/02/86. - Juan Liscano. “Prisma: T...
-
DE LAS HOMILÍAS Y SU FICHAJE DIGITAL Luis Barragán Por muy espontáneas que sean, las homilías dominicales hacen de la Iglesia Católica un ...
















