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jueves, 3 de julio de 2025

Mártires

ODIUM FIDEI

Luis Barragán

Aproximadamente, un mes atrás, el papa León XIV decidió la beatificación de 109 sacerdotes, una religiosa y catorce laicos de la diócesis de Jáen, asesinados entre 1936 y 1938, incluyendo al sacerdote Francisco de Paula Padilla Gutiérrez, quien ofreció su vida a favor de un padre de familia, caso parecido al de san Maximiliano Kolbe, el sacerdote polaco canonizado por ofrecer su vida para salvar a otro prisionero en Auschwitz, años más tarde. Terrible curso el de la guerra civil española que concluyó con el triunfo de Franco, demasiados inocentes perdieron la vida por su fe religiosa en la zona republicana y por su fe ideológica en la nacional.

La beatificación y canonización en cuestión, tiene importantes precedentes respecto a la península, e igual ocurrió con los mártires de la guerra cristera en el México de mediados y finales de los veinte del siglo pasado.  El motivo esencial fue y, desgraciadamente sigue ocurriendo, la profesión de fe de las víctimas, algo incomprensible para muchos de los que creyeron que la tolerancia religiosa se había universalizado, o en estaba en camino a serlo, con la democracia liberal tras el caída del muro de Berlín.

Guerra al fin y al cabo, fueron y son miles las versiones que sobreviven para justificar las matanzas de lado y lado; e, incluso, escuchamos de una joven venezolana que reside en España, por algunos días en Venezuela, aquello de los sacerdotes que solían delatar a los feligreses que confesaban sus simpatías o militancia republicana, o contar algunas iniciativas importantes, y seguramente hubo una situación parecida en la zona nacional. Posiblemente, culminando el bachillerato, es la interpretación generalizada en el aula o en un contexto más amplio que quedó en el sentimiento de la muchacha: no otro que el resultado de una extrema y utilitaria polarización que coloca la historia al servicio de los intereses del gobierno central, como se sabe.

Perseguir o aniquilar al otro por motivos de fe, hasta ahora, parece un contrasentido en este lado, pero – todo lo indica - no lo es en el resto del mundo; por ello, preocupa esa abierta manía de persecución en Nicaragua, como antes Cuba, o la vandalización de las iglesias católicas en el Chile protestatario de 2019.  Peor, indiferente el planeta, en Nigeria no cesa la atroz matanza de cristianos, por no señalar la situación de absoluto peligro en los países islámicos o comunistas.

Independientemente de la (des)creencia del amable lector, cualquiera que sea, aceptar que aquellos que piensan y profesan una fe, no tienen derecho ni siquiera a vivir, es un exabrupto que algún día le dará alcance junto a los suyos. So pretexto de cualquier causa, no debemos resignarnos a banalizar la muerte.

Fotografía:

https://revistaecclesia.es/cristianos-asesinados-en-nigeria/

lunes, 25 de diciembre de 2023

Lesionados espiritualmente

SUELO LUNAR

Luis Barragán

“De un laberinto se sale,

De una línea recta, no  (…)

Soñar requiere disciplina.

Disciplina requiere libertad”

Miguel Ángel Arcas

Propulsada desde el Estado, a principios del presente mes, circuló la información en torno a la excéntrica creación de una universidad interreligiosa en Venezuela. Se dice de un propósito ecuménico por estos parajes tan inhóspitos en los que sólo la fe – así sea en la humanidad – nos mantiene en pie, paradójicamente, en medio de un insoportable batiburrillo de creencias a lo New Age que, por cierto, alma e inspiración absoluta de todos los medios televisivos, facilitó la arremetida final de la llamada antipolítica al concluir la anterior centuria.

Lo curioso es que la iniciativa no surge de un proceso creciente de discusión necesitado de los rigores académicos,  propio de un clima convincente de libertades y, entre ellas, las religiosas, sino de las más altas esferas del poder establecido que nos ha lesionado, algo más que empobrecido,  espiritualmente como garantía de su supervivencia. Y, al mismo tiempo  determina cuáles profesiones de nivel medio y superior, son y serán prioritarias para el país, descartando cualesquiera carreras humanísticas, aunque – ahora - hace una excepción que concierne muchísimo más a las personas y a la sociedad civil que al Estado, ofertando – así se entiende – plazas para educandos y educadores que ya son extremadamente precarias en las instituciones de una holgada y confiable tradición.

Faltando poco, sistemáticamente negado el presupuesto adecuado para todas y cada una de las universidades públicas y presuntamente autónomas del país, severamente condicionadas las de carácter privado, pretende erigir una casa de estudios que no será el resultado del diálogo entre las diferentes creencias, organizadas o no, sino escenario y espectáculo de un debate improvisado que devendrá tertulia y, como cualquier entidad oficial que se precie,  susceptible de los deberes y obligaciones político-partidistas que  justifiquen su existencia y  devoción hacia sus terrenales inventores.

Breve digresión, medio siglo atrás, George Harrison atendió la solicitud de ayuda de Ravi Shankar, uno de sus maestros, para la realización de un concierto en el Madison Square Garden a favor de las víctimas inocentes de la guerra de Bangladesh. El uno, agradeció así el intenso tránsito que había hecho por la India, como, el otro, el suyo por Estados Unidos para una causa justa, sin que ambos renunciaran a sus específicas responsabilidades profesionales, desbordándose.

Entre otras instituciones afines, igualmente respetables y duraderas, la Iglesia Católica en Venezuela ha extremado su cautela respecto al régimen y no se le oye, en el púlpito dominical, hacer referencia a las recientes detenciones de otros sacerdotes en la Nicaragua socialista de Ortega, como a Bergoglio tampoco con el gesto contundente y convincente que esperamos ante un fenómeno que puede extenderse y se extiende en América Latina. Y esto, por no mencionar la descolocación ante el arrollador discurso de la posmodernidad, el asedio morboso de lo políticamente correcto, y la infrecuente ocasión para la reflexión teológica ya francamente desconocida por una feligresía que recibe el duro impacto, el leñazo cotidiano, artero y acomodaticio del pensamiento mágico-religioso, a veces, repleto de costosos ritos y detalles.

Discurso de un sincretismo tan asombroso que, a la vez, es burla hacia los mejores intencionados que buscan desesperadamente – aún sin saberlo – un referente ético,  poderoso y fehaciente, capaz de ayudar en la arriesgada travesía de un siglo de inauditas obscuridades y mortales tropiezos, cual selva del Darién flotante en el ánimo masivo. No constituye casualidad alguna la escasez y hasta inexistencia de narradores, dramaturgos, poetas y cineastas capaces de rebelarse con un contradiscurso que denuncie y haga comprender nuestras realidades, en suelo lunar, expulsados y perdidos en el inmediato espacio sideral, tupidos de las fantasías inescrupulosas de un gobierno que se interna y juega con la más radical intimidad de nuestros fervores, esperando todos por una pastoral que refuerce y nos apertreche de la más firme esperanza para salir del túnel: disciplinados en la urgida reflexión y decididos a la definitiva liberación, como enseñara Luis José Lebret respecto al cristiano atrevido a serlo.

Propicia la fecha para desearles a todos, a pesar de las circunstancias, una feliz reivindicación de la Navidad en la que caben creyentes y también no creyentes, en defensa de la civilización occidental como la única capaz de acunarlos, respetarlos y alentarlos con una paz que se desea militante.  Atentos ante las maniobras oficialistas por confundirnos apropiándose de nuestras más entrañables y profundas verdades, convicciones y creencias, prisioneros en el satélite natural, sus arideces y  albures.

Fotografías: Tomadas de la red (NASA).

25/12/2023:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/40512-del-suelo-lunar

26/12/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/suelo-lunar/

jueves, 1 de junio de 2023

Iberoamérica

LA IZQUIERDA ESTRAFALARIA DE NICARAGUA TENDRÁ EL MISMO DESTINO QUE EL CHAVISMO ESPAÑOL, AHORA DERROTADO

La Cátedra Libre Edgard Sanabria ya ha celebrado dos sesiones presenciales, una, a las puertas de la Universidad Simón Bolívar,  con ponencia del ex – rector de la Universidad Central de Venezuela, Dr. Giuseppe Giannetto, y, la otra,  con el Dr. Joel García, reconocido defensor de los derechos humanos.

Muy recientemente, al conocerse los resultados electorales de España,  la cátedra celebró una conexión virtual con más de cincuenta venezolanos que se encuentran en la península ibérica, deseosos de interpretar adecuadamente los hechos.

“Ha sido contundente el triunfo de la oposición al socialismo, consumada sobre todo la derrota del chavismo español expresado por Podemos que terminó por dislocar a un gobierno tan temerario, como el encabezado por Pedro Sánchez”, manifestó al iniciar la jornada el profesor William Anseume, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar.

Prosiguió: “El no menos rotundo fracaso de la izquierda en las elecciones para la constituyente chilena, revela la creciente consciencia de nuestros pueblos en torno a la defensa de la libertad y de la democracia que nos inspira también a los venezolanos”.

Después de un intenso intercambio de impresiones con una audiencia entusiasta y deseosa de volver a Venezuela, clausurando la jornada virtual, Luis Barragán, diputado de la Asamblea Nacional de 2015, indicó: “Hay regímenes de los que cuesta salir, aunque la condición de superpotencia no impidió el derrumbe de la Unión Soviética, una lección que debemos recordar día a día”.

“Celebrando – continuó - el triunfo de los españoles en defensa de la libertad y de la democracia,  no debemos olvidar otras como la de los venezolanos y ls cubanos que es tan obvia, al igual que la de los nicaragüenses bajo la oprobiosa dictadura de Daniel Ortega que no sólo detiene sistemáticamente a sacerdotes católicos, sino les congela las cuentas bancarias a todas las parroquias, imposibilitando el pago de los maestros de los colegios que la Iglesia mantiene en pie: un régimen que no respeta, ni respetará las libertades religiosas, pretendiendo pulverizar a los católicos, pero el destino puede darle alcance  a esa izquierda estrafalaria, como ocurre en España”.

30/05/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/05/30/la-izquierda-estrafalaria-de-nicaragua-tendra-el-mismo-destino-que-el-chavismo-espanol-ahora-derrotado/

martes, 4 de abril de 2023

Oramos y, a la vez, pedimos que Rolando Alvarez lo haga por nosotros

LA PRETENSIÓN DE DEMOLER LA FE Y LA CONSCIENCIA CATÓLICA

Luis Barragán

Compelido a abandonarlo por la dictadura nicaragüense,  Rolando Álvarez se negó a huir del país siendo el obispo de Matagalpa y administrador apostólico de Esteli, responsabilidades propias de una creencia profundamente organizada, confiable y responsable que está muy lejos del estereotipo dominante en torno a los privilegios que no tiene. Fueron varios los delitos imputados que intentó resumir el de traición a la patria, la predilecta tipificación inauditamente aplicada a quienes la desean salvar.

El obispo se ha hecho injusto acreedor de veintiséis años de cárcel que ya comenzaron con el desconocimiento público de su paradero y condiciones de salud,  forzado el ortegato al ridículo montaje fotográfico del sonriente comensal de una cadena hotelera que   agradece tan confortable y apacible reclusión. Familiares, correligionarios y amigos no pueden constatar personalmente la propia integridad física y emocional del corajudo sacerdote, en abierta contradicción con las normas internacionales, y a favor del absoluto poder de disposición que jura tener el Estado en relación a  sus reos e indiciados, o simples sospechosos.

La dictadura cónsona con la izquierda anti-occidental que pregona, pero al mismo tiempo reniega del marxismo también exponente de la racionalidad occidental, continua su ofensiva contra la Iglesia Católica, Apostólica y Romana de la que parece no acusar recibo Bergoglio. Sembrando el pensamiento mágico-religioso que convalida tantas y patológicas arbitrariedades y ocurrencias, es un régimen que tiene en su haber la eficaz explotación de la figura de Ernesto Cardenal, procurando lo propio con la de san Oscar Arnulfo Romero en el esfuerzo de quebrar cualquier resistencia.

Una sostenida campaña de proyección continental que ha logrado escamotear la profanación de iglesias con el éxtasis pirotécnico que consiguió la desestabilización institucional de Chile, colocándolo a escasos pasos del mortal precipicio económico. A la usanza de la remota guerra civil española, la provocación nicaragüense está encaminada a la creación de un adversario a la medida que se diga fascista, falangista y hasta cristero.

Valga acotar, manifestando una conducta diferente a la de los más respetables sectores (y teólogos) protestantes, Venezuela supo del auge de sendas empresas de la espiritualidad, añadida una transnacional, capaces de una formidable campaña publicitaria y asombrosas inversiones inmobiliarias, que igualmente influyeron en una práctica anómica de la fe y allanaron el camino del sincretismo convertido en morbo discursivo del poder.  Luego, amainada la presencia y el crecimiento de tan particular y flexible secta, coincidente con la catástrofe humanitaria que todavía padecemos, todavía realizan dos importantes aportes a la presente era política: por una parte, procurando elevar su influencia, falseando toda representación opositora, la activa participación de sus contados dirigentes coadyuva al afianzamiento del madurismo como solución de continuidad del chavismo; y, por la otra, rivalizándola deslealmente, contribuye a la pretensión de deslegitimar, como demoler la fe y la consciencia católica en tanto viva esperanza cultivada por religiosos, religiosas y laicos capaces,  y cuerpo doctrinal, experiencia de reflexión y compromiso por siempre perfectible.

Poco conocemos los venezolanos del obispo martirizado y sereno, Rolando Álvarez, y audiencia alguna parece encontrar la persecución de la Iglesia en Nicaragua, en el entendido de que acá nunca ocurrirá lo mismo así haya evidencias que preocupan, al menos, como la dura reacción oficial y oficiosa que produjo un mensaje de Víctor Hugo Basabe, obispo de San Felipe y administrador apostólico de Barquisimeto, pronunciado durante la procesión de la Divina Pastora a principios del presente año. Varias veces derrotados los partidos independientes del Estado y las no menos independientes organizaciones de la sociedad civil, es tiempo de mirar hacia la Iglesia Católica y su testimonio de brega, orientación y esperanza, aunque seamos agnósticos, adscribamos otras creencias, y hasta no creyentes.

Partidarios de las libertades religiosas que animan a una mirada confiada del porvenir, no podemos sentir complejo alguno respecto a nuestras convicciones católicas, absteniéndonos absurdamente de ayudar con nuestra perspectiva e ideario, e, incluso, empleando el púlpito para denunciar cada domingo lo que, además, acontece en Nicaragua, previendo las consecuencias a irradiar.  Aportante a la causa común por la libertad,   oramos y, a la vez, pedimos que Rolando Alvarez lo haga por nosotros, con su heroico y evangelizador ejemplo tan propicio al iniciarse la Semana Mayor.

04/04/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/la-pretension-de-demoler-la-fe-y-la-consciencia-catolica/

domingo, 12 de febrero de 2023

Peligrosa indiferencia la nuestra

DEL MONSEÑOR ALVAREZ

Luis Barragán

Desde mucho antes de su detención, por agosto de 2022, anda el caso de monseñor Rolando Álvarez, rehén de Daniel Ortega. En días recientes, fue injustamente sentenciado a 26 años de cárcel por traición  la patria y otros delitos afines.

            El dictador nicaragüense le ofreció la salida del país junto a las 222 personas que efectivamente sacó con rumbo a Estados Unidos, despojándolos de la nacionalidad. El obispo se negó y, ahora, se han afincado aún más sobre él.

            Por todo este tiempo, el Vaticano ha guardado una excesiva y contraproducente moderación. Bergoglio, regresando de su viaje al Congo y a Sudán del Sur, confesó el dolor que experimenta por la situación del prisionero. Demasiada timidez frente un caso gravísimo que cualquiera atribuye a la eficaz diplomacia papal, en buena medida, un mito a juzgar por su fracaso en Venezuela, donde  fue burlado.

            El año pasado, circuló la noticia del país centroamericano entre nosotros, expresando su malestar la Conferencia Episcopal. Por lo menos, en la Iglesia que frecuentamos, convalecientes del Covid-19, el problema de Álvarez no pasó un mes aproximadamente de un tercer o cuarto  punto de la sección de avisos, ya finalizando la misa.

            Merecía y todavía merece más, como una campaña abierta por la liberación del prelado y la denuncia de la realidad que confrontan los católicos en Nicaragua.  Son necesarias las homilías que digan de un asunto que, por cierto, nos tiene en  cola a los venezolanos.

            De un mismo cuño es la dictadura de allá y la de acá, así que de nada vale llamarnos a engaños. Tendemos a hacernos los tontos, cuando se oyen los golpes a la puerta.

            El obispo Álvarez enseña el mismo evangelio que monseñor Oscar  Romero.  Elevamos nuestras oraciones por su liberación y, al mismo tiempo, lo reclamos como referente esencial de los venezolanos.

Fotografía: https://www.vozdeamerica.com/a/nicaragua-denuncian-secuestro-de-obispo-rolando-alvarez-un-critico-de-ortega/6708309.html

13/02/2023:

Dignidad

BERGOGLIO CALLA ANTE NICARAGUA

Luis Barragán

Finalmente, Daniel Ortega y sus secuaces capitalizaron el histórico triunfo de todas las fuerzas democráticas de una incontestable universalidad frente a la dictadura somocista por la que paradójicamente hoy brega tanto en reivindicar.  Y, desde siempre, ha deseado destruir a la Iglesia Católica y, de atravesarse, otras creencias organizadas que tengan el desenfado de cuestionar a la ilustrísima familia presidencial.

No es de ahora el sabotaje sistemático a las propias actividades litúrgicas, imposibles de encubrir.  Ni siquiera la invocación de Ernesto Cardenal ya logra el encubrimiento,  mostrándose en toda su brutalidad la típica república bananera del socialismo real, patrimonio de la familia presidencial.

Negándose a abandonar a Nicaragua, entre 222 personas desterradas recientemente, a monseñor Rolando Álvarez le impusieron una condena de 26 años de prisión por “traición a la patria”, “menoscabo de la integridad nacional”, y por “propagar noticias falsas”, entre otros. Acusado de “soberbia”  por el mandatario nicaragüense, el obispo tan injustamente detenido por agosto de 2022, sufre dignamente el martirio que no ha llegado a las habitaciones del Vaticano.

Cerca de 400 agresiones ha sufrido la Iglesia Católica, declarada “enemigo número uno” del gobierno de Managua. Asimismo, sólo faltaba el detallazo de la masiva e inédita expulsión de los presos políticos hacia Estados Unidos, enfermándolos aún más de la morbosa incertidumbre de un gesto nada humanitario,  interesado en aumentar las tensiones y los conflictos.

Con sobrada razón, el continente africano recibe nuevamente la visita papal, pero en la República Democrática del Congo y en Sudán del Sur no encontrará a la Nicaragua silenciada.  Nada dice Bergoglio del país centroamericano, por lo menos, en justa correspondencia con los abusos y desmanes que sufre.  Y es que tampoco encontrará por allá a Venezuela: alguien debe decírselo.  

Gráfica: "Monseñor Rolando José Álvarez en los Juzgados de Distrito Penal de Audiencia de Managua, el 13 de diciembre de 2022. Foto: Tomada del 19 Digital" (https://www.confidencial.digital/nacion/condenan-a-26-anos-de-carcel-al-obispo-rolando-alvarez/). 

12/02/2023:

 https://www.lapatilla.com/2023/02/12/luis-barragan-bergoglio-calla-ante-nicaragua/

Breve nota LB: Enviado el texto la noche del 11/02/2023. En la misma edición de La Patilla de hoy, aparece Francisco I confesando dolor por lo que vive el obispo nicaragüense (https://www.lapatilla.com/2023/02/12/el-papa-francisco-confiesa-su-dolor-por-la-condena/).

viernes, 26 de agosto de 2022

Interpretación y discernimiento

NICARAGUA: EL SIGNO DE LOS TIEMPOS

Juan José Monsant Aristimuño

Recuerdo con nitidez, como si fuera hoy, la nota de prensa, la figura del sacerdote nicaragüense Bismark Carballo siendo sacado a empujones, desnudo, de la casa de la oficial encubierta Maritza Castillo Mendieta, luego de tenderle una trampa organizada por el Ministerio del Interior de la Nicaragua de 1982. En aquél entonces Daniel Ortega, del sector tercerista del FSLN, era el Coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (1981-84).

Al renunciar doña Violeta Chamorro y el empresario Alfonso Robelo a la primera Junta, el poder total quedó en manos del FSLN bajo la coordinación de Ortega, mientras su hermano Humberto asumía la comandancia del Ejército Popular Sandinista.

La inclinación de esta nueva Junta no ocultó, por el contrario, libremente la asumió, su simpatía por el régimen cubano bajo el tutelaje de Fidel Castro, lo que impulsó la primera división del país recientemente liberado de la larga dictadura de los Somoza (1934-1979).

Una de las voces contrarias fue la de la iglesia católica, al observar las posturas autoritarias e ideológicas cada vez más excluyentes, y alertó a la ciudadanía. Entre esas voces se encontraba la del joven sacerdote Bismark Carballo, director de la Radio Católica.

Difícil la situación para los Ortega, teniendo ante sí un pueblo de tradición cristiana haciéndole oposición, sumada a los medios de comunicación -entre ellos La Prensa-, el sector privado y el campesinado, quienes aspiraban democratizar la república y lograr la seguridad jurídica de las instituciones y el ciudadano; lo que no esperaban fue la imposición de un sistema totalitario al estilo de la Unión Soviética. Y menos la presencia insolente de los cubanos castristas.

En esa realidad, se gestó desde la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE) un plan para silenciar a Carballo, restarle audiencia a Radio Católica e inhibir al clero nicaragüense.

Allí es donde entró en acción la agente Castillo Mendieta, solicitando guía espiritual, exponiendo sus problemas emocionales y oyendo los consejos del sacerdote. Establecida la relación, meses después le llama por teléfono y le implora ir a su casa, en medio de una crisis nerviosa. Él, con la candidez de la buena fe se acercó, y al entrar a la casa los agentes armados que lo esperaban le agredieron, desnudaron y lo sacaron a la calle, donde ya se encontraban, previamente citados, medios de comunicación nacionales e internacionales.

Esta situación tuvo un efecto comunicacional inmediato, y así se demostrare la trampa armada de una relación amorosa entre el sacerdote y la mujer, ya el daño estaba hecho.

Por esa época fue asesinado el 19 de octubre de 1984, esta vez no moralmente, el joven sacerdote polaco Jerzy Popieluszko, por los servicios de inteligencia del estado. Lo secuestraron, le dispararon, envolvieron con pesas su cuerpo y lo lanzaron al río Vístula. A las dos semanas flotó el cuerpo; 300.000 personas se reunieron en el templo de San Estanislao para asistir a su funeral, y cuatro años después, cayó el régimen comunista y se abrió Polonia a la democracia.

No pocas intenciones tuvo y tiene el régimen chavista con la Iglesia católica. Al inicio del reinado de Chávez, fuegos artificiales fueron lanzados hacia las puertas de la Catedral de Caracas mientras se oficiaba misa, asaltaron la sede de la Conferencia Episcopal, lanzaron bombas molotov contra la Nunciatura, amenazaron sacerdotes, obispos y cardenales e impusieron ritos yorubas en forma masiva en la institucionalidad oficial.

Es una constante de los regímenes ¿autoritarios? No, totalitarios sí, desalmados, esclavistas, atrasados. En África y Egipto se cuentan por centenas los cristianos asesinados el pasado año y en lo que va de este, y no hay manera de detener la matanza.

No podemos pasar por alto que el 24 de marzo de 1980 el Arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, fue asesinado mientras oficiaba una misa en la ciudad capital; y en diciembre de ese mismo año cuatro religiosas de la orden Maryknoll y de las Ursulinas, fueron asesinadas después de violadas, por efectivos de la Guardia Nacional. Y el 16 de noviembre de 1989, un comando de las Fuerzas Armadas salvadoreñas, en horas de la madrugada penetró en la Universidad Centroamericana de los jesuitas y asesinaron a seis sacerdotes, entre ellos a su Rector Ignacio Ellacuría, y a dos mujeres que a esa hora se encontraban allí, la cocinera de la Institución y su hija de 15 años.

Y ahora, de nuevo, Daniel Ortega con el impulso de su cónyuge Rosario Murillo (muy de árboles de la vida, ritos, colores y abalorios de protección) va más allá: sin pudor alguno cerró templos, arrestó y extrañó sacerdotes y obispos, confiscó inmuebles y declaró el pasado 6 de marzo persona “non grata” al Nuncio Apostólico Waldemar Sommertag con la obligación de “dejar inmediatamente el país”; esto sin dejar de tomar en cuenta que previamente, a través de la Cancillería, se le había retirado la cortesía de llevar la investidura protocolar de Decano del Cuerpo Diplomático.

Semanas después, expulsó a las catorce monjas integrantes de la orden religiosa Misioneras de la Caridad, organización fundada por la Madre Teresa de Calcuta.

Hay antecedentes de esta conducta aparentemente errática, pero dirigida hacia el clero de la Iglesia católica nicaragüense desde el momento en que el binomio presidencial Ortega-Murillo decidió presentarse nuevamente como candidatos al ejercicio de un nuevo período presidencial. Y es oportuno recordar que independientemente de que su cónyuge Rosario Murillo tenga influencia perversa sobre Ortega, ello no lo excusa ni libera de la responsabilidad moral, institucional y jurídica de las arbitrariedades y crímenes cometidos bajo su jefatura.

El origen de la actual crisis y delirio “neronesco” de la pareja presidencial se sitúa en el 2018, al decretarse un aumento a las cuotas del seguro social para las empresas y para el ciudadano, y una rebaja del 5% al pago mensual de las pensiones. Esta decisión desató protestas sociales en todo el país; primero los estudiantes, luego los trabajadores, los sindicatos, los partidos políticos. Todas fueron reprimidas con fiereza desproporcionada por las fuerzas represivas del gobierno, que incluían elementos paramilitares. Se multiplicaron las víctimas, las desapariciones, los arrestos y la tortura. En este contexto la Iglesia Católica alzó la voz para solicitar el cese de la represión y la instalación de una mesa de negociación entre el gobierno y la sociedad civil.

Una de esas voces morales autorizadas fue la del obispo auxiliar de Managua, Monseñor Silvio José Báez, quién ante la constante amenaza de un posible atentado o encarcelamiento, fue llamado a Roma a prestar servicios en el Vaticano. De allí en adelante se perdió toda sindéresis gubernamental. El gobierno convocó a elecciones generales para 2021 y poco a poco las diferentes candidaturas se fueron posesionando; se iban agrupando sólidos frentes electorales de oposición, mientras el gobierno intensificaba su represión. Periodistas, estudiantes, empresarios, obreros y campesinos, militantes por los derechos humanos, religiosos, fueron perseguidos, obligados a exiliarse o encarcelados. El gobierno llegó a la insólita disposición de abrirles investigaciones judiciales, abrirles juicios penales y hasta llevar a prisión por corrupción, evasión de impuestos o conspiración a los siete candidatos presidenciales; entre ellos a Cristiana Chamorro Barrios, hija de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, y sólida candidata de unificación electoral de indiscutible posibilidad de lograr el poder presidencial; y junto a ella, a sus hermano Pedro Joaquín ex diputado y ex ministro y Carlos Fernando Chamorro quien hubo de exiliarse en Costa Rica, luego de habérsele allanado las instalaciones de su diario Confidencial.

Esta vorágine sangrienta y sin razón alcanzó igualmente a los antiguos combatientes del FSLN Dora María Téllez, Víctor Hugo Tinoco, Hugo Torres (fallecido en prisión), y a Sergio Ramírez, Mónica Baltodano, Gioconda Belli hoy extrañados del país, por haberse opuestos a las políticas represivas y a la reelección presidencial.

Ahora, Ortega se superó a sí mismo. El pasado viernes veinte de agosto las fuerzas policiales y bandas paramilitares que durante quince días habían acechado la sede del obispado de Matagalpa, impidiendo la salida del obispo Rolando Álvarez y a la feligresía entrar al templo para asistir a los oficios religiosos, asaltaron la sede episcopal. Acción que realizaron a las tres de la mañana, procediendo a secuestrar al obispo Rolando Álvarez, a cinco sacerdotes, dos seminaristas y a un periodista gráfico que allí se encontraban, para ser trasladados a un lugar desconocido.

Al día siguiente ante las exigencias del Arzobispo de Managua, el Cardenal Leopoldo Brenes pudo visitar a Monseñor Álvarez en su “arresto domiciliario”, en tanto que sus demás acompañantes igualmente secuestrados, habían sido trasladados a la cárcel del Chipote.

«¿Cuántas divisiones tiene el Papa?». Se dice que Stalin le preguntó al Ministro de Asuntos Exteriores Pierre Laval en 1935, ante una observación del Canciller galo. Una arrogancia o desplante típico de estas personalidades ególatras con poder. Y es que el Papa no cuenta con división alguna, salvo la Guardia suiza, que es más protocolar y tradicional que invasiva. Su división es la fe de los cristianos, que es de carácter espiritual y moral, que puede mover montañas, y es más poderosa que cincuenta divisiones armadas, como se ha podido demostrar en la historia. Salvo, Julio II conocido como el Papa Guerrero, enfrentado a los Borgia por allá en el siglo XV; pero fueron otras épocas y realidades.

Ese poder inaprensible pero concreto y real de la religión, del espíritu y convicción, donde el martirio no es una muerte sino una trascendencia, como han experimentado los cristianos desde su nacimiento, o los budistas ante la pretendida intención de los chinos a silenciarlos a través de los tiempos, hace que los agentes del mal, los Stalin, los Hitler, los Mao, Atilas, los Putin, los Chávez, los Ortega y tantos otros del pasado y del presente se focalicen en la Iglesia católica, su necesidad de menoscabarla, eliminarla del ideario popular, porque su esencia cristiana ha sido y es referencia del deber ser humano, de la dignidad de la persona humana como centro de la creación; sin que pueda ser sustituida por doctrina, idea o política alguna, llámese estado, ideología, partido o líder.

El cristiano respeta lo humano sin distinción alguna por sexo, color, condición, nacionalidad, inclinación, religión o ausencia de ella. Es el mandato, el mensaje recibido por Jesús el Cristo, el Mesías, que libremente lo hemos asumido. Su mensaje no es complicado, ni ritual, por el contrario se enfrentó a las formas que oprimían y privilegiaban a unos sobre otros. No menospreció a la mujer, por el contrario las exaltó, les dio su lugar, a su lado, no condenó al extranjero, ni al militar, ni al tribuno. Pero fue severo ante la injusticia y la mentira, que es una forma de ser injusto.

Nos encontramos inmersos en un cambio epocal, como en su momento lo asumió el Concilio Vaticano II; y estamos obligados a interpretar “el signo de los tiempos”, porque en él estamos inmersos. Nos sentimos inseguros, pareciere que nos mueven nuestras certitudes, pero debemos asumirlo y encontrar una respuesta para discernir estos signos, que han conducido a la humanidad y nos conducen, hacia lo que Teilhard de Chardin definió como el “punto Omega”, o la síntesis de la evolución humana.

Y el mal, que está presente en los actos de los hombres porque es una forma de recordarnos el valor del bien, se nos expresa de muchas formas, hasta de aparentes luchas justas. Por ejemplo, siempre me llamó la atención las manifestaciones extremas del movimiento Femen, que por cierto nació en Ucrania por allá en el 2008, dirigido a una sana reivindicación del rol de la mujer en la sociedad, para enfrentar la opresión sexual, la desigualdad social, jurídica, salarial, comercial, del se extendió por toda Europa. En particular en Francia, España e Italia donde el feminismo extremista se emparentó con la política radical o nihilista, y tomaron la decisión de irrumpir en los templos católicos para una dentro de ellos, exhibir sus dorsos desnudos, los senos, y manchar con grafitis ofensivos las imágenes religiosas.

Al observar esta desviación social, más que indignación me produjo curiosidad porque había sido un admirador de ese movimiento, y estas acciones no fueron una exposición de principios ni de auténticas reivindicaciones. Y me dije, – creeré en ellas, cuando las vea asaltando una mezquita, de las tantas que existen en Francia, Italia y España. Lo hacen en los templos católicos, porque saben que los sacerdotes, los cristianos, estamos obligados a buscar el porqué de las cosas, a perdonar, a no reaccionar con violencia. Pero sabían que podían irrumpir en un mezquita de las tantas que existen en Europa, por el tipo de reacción que se produciría en algunos sectores de esa comunidad religiosa. De modo que no fue una expresión del fondo de su reivindicación, lo que las acompañó en ese pretendido desparpajo.

Viene al caso, porque nos encontramos inmersos en un cambio epocal, como lo asumió el Concilio Vaticano II; y estamos obligados a interpretar “el signo de los tiempos”, porque en él estamos inmersos. Nos sentimos inseguros, pareciere que nos mueven nuestras certitudes, pero debemos asumirlo y encontrar una respuesta para discernir estos signos, que han conducido a la humanidad y nos conducen, hacia lo que Teilhard de Chardin definió como el “punto Omega”, o la síntesis de la evolución humana.

Estamos involucrados, seamos o no conscientes, en este cambio de civilización, cultural, fáctico que se expresa con un gran impacto en la comunidad internacional, regida por unos principios y conceptos que nacieron en los Tratados de Westfalia de 1648, con el surgimiento de los estados nacionales, el cese de las guerras religiosas, el concepto de soberanía. Y más adelante con textos jurídicos sobre las relaciones diplomáticas, el medio ambiente, los Derechos Humanos, el espacio, la autodeterminación de los pueblos, el derecho del mar, el crimen transnacional, todos ellos frutos de la Primera y Segunda Guerra Mundial, y que constituyeron un gran paso para las naciones del mundo.

No obstante, los cambios culturales, científicos, técnicos, comunicacionales de las últimas décadas, que han sido estructurales y exponenciales lucen atrasados, inadecuados e imprácticos, y las más de las veces no aplicables para el momento actual. Es así que la sorpresiva e inexplicable invasión de Rusia a Ucrania asombró a la Comunidad internacional, que aún no sabe exactamente cómo reaccionar ante semejante despropósito. Sin embargo está consciente de que algo hay que hacer para no regresar a ese pasado de guerras interfamiliares, dinásticas o de espacios vitales; solo que no sabe exactamente qué o cómo hacerlo.

La iglesia católica como institución terrenal que es, igualmente atraviesa por estos cambios epocal, y se encuentra igualmente inmersa en contradicciones, temores, intereses y conveniencias, a nivel individual e institucional. Hoy en día, cincuenta años después del Concilio Vaticano II, apenas se están considerando y asumiendo con timidez las conclusiones y recomendaciones adoptadas, como el rol de las mujeres en la Iglesia, la sinolidad, el celibato, el diálogo interreligioso y ecuménico, la liturgia, el clericalismo, y otros dogmas o costumbres superadas por la razón, la ciencia y el devenir. No obstante tiene la ventaja que en su doctrina es inherente la interpretación y el discernimiento sobre el signo de los tiempos, Lc.12,54-59.

Esto nos lleva a preguntarnos por qué no ha habido una reacción de los organismos internacionales frente a los atropellos masivos de gobernantes violadores de los más elementales derechos humanos y de las leyes internacionales, como es el caso de Nicaragua, con las acciones represivas ordenadas por Daniel Ortega contra la sociedad nicaragüense y particularmente contra los representantes de la Iglesia católica, que ha accionado con particular saña, incluyendo al representante diplomático del Vaticano, que no tiene divisiones bajo su mando (por fortuna), para defender su grey.

Un caso patético de incapacidad de reacción, más allá de comunicados altisonantes de organizaciones internacionales públicas o privadas, ha sido la recién elección del Secretario General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) conformado por ochos países del área, para el período 2022-2026 del candidato presentado por Daniel Ortega, el economista Werner Isaac Vargas Torres.

Esto tiene que cambiar, se impone una reestructuración urgente de los organismos internacionales conforme a los tiempos, de lo contrario será el caos universal, de nuevo la lucha por el espacio vital y espacial, la imposición de las reglas del más fuerte, o el resultado de la debilidad de utilizar el armamento nuclear, con todo lo que conllevaría para la humanidad y el planeta.

25/08/2022:

https://encuentrohumanista.org/2022/08/25/nicaragua-el-signo-de-los-tiempos/

lunes, 22 de agosto de 2022

Silencio

QUO VADIS BERGOGLIO? NICARAGUA Y LA FRATELLI TUTTI

Luis Barragán

Puede aseverarse, fueron pocos de la Europa analfabeta, enferma y bélica los que supieron de la existencia, propósitos y estilos de vida de los tres papas que los Borgia aportaron a una cristiandad que milagrosamente pudo sobrevivirles. Muy bien que la conducción de la Iglesia quedara bajo la cotidiana responsabilidad de un hombre común, con defectos semejantes al resto de la humanidad, como en ocurrió en cualquier rincón del continente donde también hubo y fue conocido el humilde sacerdote que ayudaba a cargar la cruz de todos, cuales sucesores de Pedro, aunque muy mal para la distante tropelía y vanidad vaticana de entonces, muchas veces indiscreta, cuya única ventaja consistió en la lejanía y el desconocimiento por las grandes mayorías.

            Absolutamente nadie pretende asimilar a Jorge Mario Bergoglio a una vida disipada y corrupta, facinerosa y hedonista, pero quinientos años después es fácil constatar que todos sus aciertos y desaciertos inmediata e irremediablemente se conocen, incluso, más allá de la importante comunidad católica mundial, integrándose al universo de las convicciones y emociones de una feligresía que aprende día por día de las puertas anchas y de las estrechas en el difícil trámite de la salvación eterna. La sola circunstancia del ascenso de un latinoamericano al solio papal, elevó inmensamente las expectativas de las otras creencias organizadas que experimentaron un formidable respeto por las actuaciones y  pensamiento de Juan Pablo II y de Benedicto XVI.

            Pertenecemos a una promoción generacional políticamente formada en el espíritu y la letra del Documento de Puebla, fruto de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que tan familiar nos fue, tan tentada por la teología de la liberación de la que supo decantarnos pacientemente Ratzinger con los años, y ganada por el inequívoco compromiso antitotalitario de Wojtyła. El cambio de siglo, con la caída del muro de Berlín, expresión simbólica de un gigantesco e increíble derrumbe, nos hizo más optimistas, acaso, sin sospechar suficientemente del recrudecimiento de los regímenes de fuerza y, faltando poco, sustentados en las fortísimas corrientes delictivas de nuevo encaje y el terrorismo fundamentalista. No obstante, algo ocurrió y ocurre con Bergoglio, quien aparentemente no sabe a dónde va, ofreciendo la versión alterna de un peronismo que supo también de los montoneros simpatizantes del militar  que curiosamente hizo escuela política e ideológica del cabaret en este lado del mundo.

            Todavía aspiramos a estudiar a fondo el papado de Francisco I, desde sus principios, para intentar explicarnos las formidables omisiones que pasan por una insólita prudencia respecto al país de un reconocida propensión católica: la Venezuela de las libertades cercenadas, la de una catástrofe humanitaria inadmisible en una potencia petrolera, infiltrada por el terrorismo integrista,  bajo una pavorosa censura y represión ornamentalizada por una guerra no convencional que la jura definitivamente feliz y arreglada.  Y, huelga comentar, cuyo régimen se burló hasta el hastío de las gestiones que intentó la diplomacia vaticana para aliviar la situación y buscarle la salida más sensata, no otra que la del propio régimen causante de los males, finalmente abandonadas para aceptar una coexistencia que tiene por garantía el silencio papal.

            Ahora, algo semejante acaece en Nicaragua con el reciente allanamiento de la sede de la Diócesis de Matagalpa, y la detención del obispo Rolando Álvarez, cinco sacerdotes, dos seminaristas y un camarógrafo, bajo la temeraria acusación de organizar a grupos violentos, desestabilizar el Estado y atacar a las autoridades constitucionales, por esa rolliza fantasía que todo régimen de fuerza experimenta de disponer de un cierto mobiliario institucional que provoque una suerte de feng shui democrático.  Los hechos, nada ocasionales, se suman a expulsiones y detenciones practicadas durante bastante tiempo a las que se agrega el sabotaje de los oficios religiosos, impidiendo la entrada de los propios feligreses a sus templos; quizá algún desprevenido pueda creerse en medio de una remota escena bolchevique, obviando que el socialismo nicaragüense, el que confiscó descaradamente al sandinismo, tiene por soporte el pensamiento mágico-religioso que igual caracteriza a su par venezolano.

            San Juan Pablo le prestó un enorme servicio a la humanidad, sin necesidad de desdoblarse en el simple dirigente político que nunca fue, insinuado hoy como el papel que deseamos para el titular del Vaticano. Aspiramos a que Bergoglio repare en la vil existencia de los  regímenes  de barbarie como ocurre en Venezuela, Nicaragua, Cuba, estando en el mismo camino otros países de la región, en lugar de presumirlos como superados frente al populismo y al liberalismo, consagrados en la carta encíclica Fratelli tutti de 2020 (números. 156 ss., 163 ss.), atreviéndose a denunciar públicamente la inaudita cifra de ocho millones de venezolanos desplazados y refugiados a fin de darle concreción real  a la prédica (números 37 ss., 129 ss.), y a ejemplificar con lo que acontece en Nicaragua el desconocimiento de la religión al servicio de la fraternidad (número 271 ss.).

            Todavía se siente el regaño de Juan Pablo II a Ernesto Cardenal, en el aeropuerto de Managua hacia1983, siendo necesario que se explique en todas las homilías simultáneas de solidaridad de la Iglesia Católica venezolana con la nicaragüense que bien puede coordinar la Conferencia Episcopal, prontamente.  Otras creencias organizadas en el país, deben pronunciarse igualmente porque el desconocimiento de la libertad religiosa es propio del socialismo del siglo XXI.

23/08/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/quo-vadis-bergoglio-nicaragua-y-la-fratelli-tutti/

sábado, 20 de agosto de 2022

Puerta estrecha

 Domingo 21C TO  21 agosto 2022

“Hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos”

(Lc 13, 22-30)

 

Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Puerta estrecha

José Martínez de Toda, SJ.

Hoy le preguntan a Jesús: ¿Serán pocos los que se salven? ¿Qué respondió Jesús?

            Entre los judíos había una gran preocupación sobre quiénes se salvaban e iban al cielo y quiénes se condenaban. Ellos imaginaban que una gran muchedumbre de todo pueblo y raza se apiñaba a la puerta del cielo para entrar.

Y alguien le hizo a Jesús la pregunta equivocada: ¿Serán pocos los que se salven?

            Jesús no contesta directamente a esta pregunta de simple curiosidad. Él va al grano. Como buen pedagogo, Él aprovecha estos momentos para responder a las verdaderas preguntas que le debían hacer:

¿Cómo salvarse? ¿Quiénes serán recibidos y quiénes rechazados? ¿Qué necesito para ser salvado? ¿Cómo puedo servir a Dios mejor en mi presente situación en la vida? ¿Cómo usar mejor las oportunidades que Dios me da aquí y ahora para mi salvación eterna? Éstas son las preguntas verdaderas.

¿Y qué responde Jesús?

Jesús podía decir en general que todos los hombres del mundo son llamados por Dios a entrar en su Reino, y a todos se les concede de hecho la posibilidad de entrar en él. Pero Jesús especifica además:

<Esfuércense en entrar por la puerta estrecha... Ustedes querrán entrar, pero no podrán... En cambio verán allí en el Reino de Dios a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas. Y vendrán muchos de Oriente y Occidente, y del Norte y del Sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.>

Jesús habla de entrar por la puerta estrecha. ¿Qué significa que la puerta sea estrecha?

La puerta estrecha de Jesús significa esfuerzo y sacrificio.

Es ayudarnos mutuamente a nacer de nuevo y acercarnos a todos con amor.

Es una vida entera puesta al servicio de la liberación humana y espiritual de todos.

            La puerta tiene exigencias concretas:

-        Vivir alerta y estar siempre preparados.

-        Hacer un serio esfuerzo: sólo los que se hacen violencia entran en el Reino de los cielos. Hay que apreciar el Reino por encima de todo: hay que amarlo más que a nada, ‘venderlo todo’ por él, sacrificar todo lo terreno (Mateo 6, 21; 13, 44).

-        Ser comprometidos con los hombres: “el que no ama al hermano a quien ve, ¿cómo va a amar a Dios a quien no ve?” (I Juan 4, 20; Mateo 25).

El amor de Dios es un amor exigente.

Es una invitación a la lucha, al compromiso, a la resistencia.

Requiere una opción fundamental y, sobre todo, un esfuerzo continuado.

Pero Jesús no nos pide nada que Él no haya hecho primero. Contamos con su gracia ayudadora; Dios no nos pide nunca algo que no nos haya dado primero.

Él fue el primero en entrar por la puerta estrecha.

Pero hay una amenaza de ‘puerta cerrrada’.

¿Hay algún boleto de entrada?

            El criterio de selección será solamente la fe con obras.

            Mateo pone como criterio o boleta de entrada, la fe (Mt 8, 11-12); Lucas, en cambio, pone como pasaporte las ‘obras de justicia’ (vv. 23-27).

Juntando las dos respuestas, podemos decir: el único signo seguro será ‘ambos unidos’: la fe que se manifiesta en las obras, el tener verdadera fe en Cristo, que lleve a practicar la justicia (cf. Mt 25), porque para Dios no hay acepción de personas.

El criterio de salvación es vivir una fe viva, ‘operante por la caridad’ (cfr. Gal 5, 6)

Es ser y considerarse gratuitamente ‘hijos verdaderos’, junto con las obras de cada uno.

            Es cumplir el “Ámense los unos a los otros” y el “Sírvanse unos a otros”.

Es ser pobre en el sentido bíblico, es decir: tener humildad radical y vaciarse de sí mismo ante el Todo-Otro, que es Dios. Quien no recibiere como un niño el Reino de Dios, no podrá entrar en él (Mateo 18, 1-4; 19, 14). La actitud propia del niño es la de fe, confianza, docilidad, sencillez…

En una palabra: es cumplir la voluntad del Padre, especialmente el gran mandamiento del amor. 

¿Es exigente la búsqueda del Reino de Dios?

El amor a Dios y el amor a los hermanos es el único pasaporte válido para entrar en el Reino de Dios.

A todos los que presentan otro pasaporte, les dirá: "No sé quiénes son ustedes".

Y el festín del Reino se llenará con los que aquí sirvieron y amaron.

<Hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos.> 

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. El Reino de Dios ya está presente entre nosotros. Pero mientras llega en plenitud hay que ir construyéndolo día a día, en nosotros y en los demás. Nada será tan eficaz para ello como celebrar la Eucaristía, donde se come y se bebe ‘el Pan y el Vino del Reino’, que nos dará energía para cumplir sus exigencias y para extender nuestra misión a toda la creación, mientras llega el Señor. La Eucaristía es la garantía, las arras dadas por Cristo de que un día nos sentaremos con él en su Reino.

Fuente: Correo electrónico (Román Mendoza). 

Ilustración: Antoine Molinero.

Misa Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=RtBcvbojnAY


Reflexión P. Arturo Peraza. Tiene presente lo que acaece en Nicaragua: https://www.facebook.com/arperaza/videos/1329460697589090

Homilía Obispo Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=4Jtgw1MRDvM

lunes, 21 de febrero de 2022

El martillo de los comparsas

LOS JUICIOS DE MANAGUA

Sergio Ramírez 

En Managua se están celebrando juicios para condenar a los prisioneros políticos encarcelados desde mayo del año pasado, cuando el régimen quiso eliminar cualquier riesgo en contra del fraude electoral que ya estaba montando y que culminó con la cuarta reelección de Daniel Ortega en noviembre.

Los juicios de Managua recuerdan en muchos sentidos a los juicios de Moscú, que se celebraron entre 1936 y 1938 en contra de figuras políticas relevantes que representaban algún tipo de amenaza para el poder de Stalin; unos juicios que le sirvieron también para imponer el terror entre aquellos que abrigaran algún mal pensamiento y quisieran de alguna manera rebelarse. Mejor el silencio que el tiro en la nuca.

Se parecen en cuanto al siniestro catálogo de delitos. El famoso artículo 58 del Código Penal de Stalin estaba diseñado para eliminar adversarios, disidentes y potenciales enemigos, y sacarlos del juego. Traición a la patria, traición a la revolución, atentados contra la soberanía nacional, colaboración con potencias extranjeras; un artículo que se iba reformando de acuerdo a las necesidades de la represión.

Esas mismas palabras son familiares en Nicaragua hoy día. Todos esos delitos están contenidos en las leyes que fueron dictadas de manera expresa antes de que comenzaran las redadas de prisioneros; sólo que ahora, además de la traición y el menoscabo de la soberanía, esas leyes contemplan los ciberdelitos, y se castigan los chats que contengan palabras ofensivas contra la familia en el poder, y hasta los memes; ya no se diga la difusión de noticias “que promuevan el odio y la disensión social”.

En los juicios de Moscú, los prisioneros comparecían delante del tribunal con el ánimo quebrado tras largas sesiones de tortura, la luz siempre ardiendo en sus celdas, sacados constantemente a medianoche para ser interrogados. En los juicios de Managua es igual. Hay prisioneros que, tras meses sin ver la luz del sol, y sin saber si es de día o de noche, han empezado a perder la memoria y a olvidar el nombre de sus hijos; a otros se les está cayendo la dentadura, o se han convertido en esqueletos de tanto peso que han perdido, y también son levantados a cualquier hora de la madrugada para llevarlos a interrogatorio y preguntarles siempre lo mismo.

Pero a ninguno han logrado doblegar. Ana Margarita Vijil, a quien se le impidió hablar durante el juicio, sólo tenía derecho de poner su firma al pie del acta de condena. Y debajo de la firma escribió: “prisionera política”. Fue sentenciada a diez años de prisión por “conspirar para cometer menoscabo a la integridad nacional”.

En los juicios de Moscú se imponía los hallados culpables, que eran todos los juzgados, la pena de muerte o el confinamiento en Siberia; en los juicios de Managua los hallados culpables, que son también todos, son condenados a prisión. Y si los juicios de Moscú se celebraban a la vista pública, en una sala de la Corte Suprema de muchos dorados y cortinajes, en cambio, los juicios de Managua tienen lugar dentro de la propia prisión, y las vistas son secretas, sin acceso a la prensa. Y los reos no tienen derecho a la palabra, que escasamente se concede a sus abogados.

Pero en ambos casos se trata de condenas dictadas de antemano. Jueces y fiscales no son más que comparsas de una puesta en escena. Y si los juicios de Moscú podían durar semanas, con presentación de supuestas pruebas, desfile de testigos, confesiones públicas de los acusados, un teatro bien montado, los juicios de Managua no duran más de dos o tres horas, y no hay más testigos que los propios policías que han interrogado a los prisioneros, o que han cateado sus casas, o que han leído sus correos electrónicos. Y los jueces, que se presentan en la prisión disfrazados de toga, tampoco deciden cuántos años de cárcel impondrán a cada acusado. Eso ya está resuelto desde más arriba desde sus cabezas.

Tampoco los prisioneros que sufren enfermedades graves, o los de edad avanzada, de los que hay varios, son apartados de los rigores del régimen carcelario que tiene mucho de crueldad vengativa. El comandante Hugo Torres, héroe de la lucha guerrillera contra Somoza, acaba de morir a los 73 años, víctima de una enfermedad terminal de la que sus carceleros hicieron poco caso. Aún muerto, en las redes oficialistas siguen llamándolo traidor. En diciembre de 1974 había sido parte del comando armado que tomó en Managua la casa de un alto funcionario de Somoza mientras se celebraba una fiesta, y el comando logró canjear a los invitados por los presos políticos que pudieron volar hacia Cuba, entre ellos Daniel Ortega. Triste y terrible. Habiendo liberado a Ortega de la prisión, ahora Hugo Torres ha muerto en una prisión de Ortega.

Y al tiempo que se celebran los juicios de Managua, decenas de fundaciones y organizaciones no gubernamentales están siendo ilegalizadas y confiscadas, entre ellas universidades privadas con miles de estudiantes, que sufren el despojo de sus instalaciones, adjudicadas a las universidades estatales bajo el control del régimen.

Cuando los juicios de Moscú se celebraron, y los acusados eran ejecutados en las prisiones apenas horas después de dictadas las sentencias de muerte, o enviados a Siberia con largas condenas, en el mundo hubo poco eco de aquel bárbaro montaje. La prensa tenía entonces cosas distintas de qué ocuparse: la amenaza del nazismo, el cerco de Madrid.

Hoy también, cuando se llevan a cabo los juicios de Managua, el mundo tiene otras cosas de que ocuparse: la impávida cara de jugador de póker de Putin negando que quiera invadir Ucrania, y el presidente Biden insistiendo en que la invasión es inminente.

Mientras tanto, el martillo de los comparsas de Ortega disfrazados de jueces, que golpea al dictarse una condena tras otra dentro de los muros de la cárcel convertida en tribunal, no se escucha. Nadie lo escucha.

Fotografía: https://www.nbcnews.com/news/latino/was-sandinista-leader-cant-buy-book-daniel-ortegas-nicaragua-rcna2848

20/02/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/los-juicios-de-managua/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY