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lunes, 25 de noviembre de 2024

... Cualquier parecido con la época actual, no es simple coincidencia

JOSÉ ALBERTO OLIVAR Y LA PARÁBOLA HISTÓRICA

Luis Barragán

Nada casual, galopantemente, la sociedad venezolana ha perdido formalidad, compromiso, sobriedad y confianza en sus relaciones, y, por ello, esta incansable anomia que nos atormenta  y el predominio exagerado de la economía informal con sus consecuencias, disfrazada de entusiasta emprendimiento. Cualesquiera gestos y eventos significativos y solemnes, más aún, los actos académicos, llaman inmediata y poderosamente la atención y el respeto de propios y extraños; por cierto, significación y solemnidad que ha perdido por más de dos décadas el poder establecido trocado en espectáculo.

Muy recientemente, la Academia Nacional de la Historia, con 136 años a cuestas, una rareza para el país que prosigue su desinstitucionalización, efectivamente adscribió como numerario al Dr. José Alberto Olivar, cuyo discurso de incorporación de impecable e inspirada factura, añadido el de contestación, suscrito por el Dr. Edgardo Mondolfi, impresionó favorablemente a la audiencia, segura de encontrarse con tribunos de una macerada reflexión capaces de suscitar y orientar el debate, sin estridencias. Al transcurrir los días, hemos constatado el interés creciente de los lectores por la materia tratada: la entendemos como una eficaz parábola histórica que sólo surge de la curiosidad, el rigor extremo, la paciencia, el conocimiento acumulado, la inspiración, la severidad técnica, la humildad, la imaginación necesaria que ha de caracterizar al científico social.

La citada corporación que, valga recordar, es una legítima expresión sobreviviente del Estado, hizo una correcta calibración del novísimo numerario, cuyas credenciales lucen irrefutables, tal como se espera de toda la membresía afianzada por el estudio y la investigación, el ejercicio docente y los textos que perduran por su solvencia académica. Esto, en contraste con otros ámbitos del quehacer colectivo, la adscripción de todo individuo de número parte de exigentes requisitos, calibrada la trayectoria misma de los aspirantes, pues, de ocurrir lo contrario, la institución perdería credibilidad y ganaría en desprecio.

Historiador que ha privilegiado sendas líneas de investigación, como la vialidad en nuestro país, las relaciones civiles-militares, el Esequibo, preocupándole el futuro mismo de la universidad venezolana, aporta una perspectiva  inédita del pensamiento político venezolano con su trabajo de incorporación de título elocuente: “Una mirada al libro El Presidente de Rafael Fernando Seijas (1891). Entre la crisis del liberalismo amarillo y la promesa moralista”. Halando la punta del hilo, logra una importante e interesante interpretación de un período crítico de la vida republicana que da cuenta de una extraordinaria aspiración afincada en aquellos valores destruidos por la realidad política y sus actores, aunque perdurables en la misma medida que pueda comprenderse a cabalidad cada coyuntura, respondiendo en términos estratégicos así el denunciante, por ejemplo, finalmente no vea materializado sus sueños.

Nos consta, el amigo José Alberto desplegó todas sus habilidades detectivescas yendo más allá del citado ensayo, hasta dar con la fecha cierta del deceso del autor, para retratar una época que, aclaremos, cualquier parecido con la actual no es simple coincidencia. Así las cosas, concluimos que Olivar ha sido interpretado por Seijas y no al revés. 

Gráficas: Rafael Fernando Seijas y una vista del acto de incorporación. 

26/11/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/jose-alberto-olivar-y-la-parabola-historica/

sábado, 23 de noviembre de 2024

Honra y hora histórica

OLIVAR: HISTORIA Y CONTUNDENCIA POLÍTICA EN LA ACADEMIA

William Anseume 

Las Academias Nacionales siguen indetenibles su contribución al país. En medio de la turbiedad, son un aliciente de pensamiento y acción. Esto debemos agradecerlo encarecidamente todos los ciudadanos venezolanos. 

Me honra la amistad de José Alberto Olivar. No es nueva. Son varios, largos, años de lucha en y desde la Universidad Simón Bolívar, donde nos conocimos. Ahora ingresó a la Academia de la Historia en calidad de Individuo de Número. Destacada función con reconocimiento mutuo, de él y de la propia Academia. 

No puedo dejar de expresar mi sorpresa por su brillante discurso de incorporación. Habíamos hablado largo, muchos días antes de su lectura de este miércoles. Estaba prácticamente decidido a expresarse sobre las vías de penetración en el país. Sus palabras en el histórico recinto me conmovieron, me sorprendieron, por su actualidad política insoslayable en tan crudos momentos de nuestras vivencias cotidianas. 

El de Olivar fue un acto político, más que académico. Allí nos congregamos para aplaudirlo más de cien personas. Su verbo sigue resonando en el palacio. Dedicó su alocución a la actualidad política del país, sin mencionarla siquiera. Tampoco esquivándola. Aprovechó para ello un engavetado y minúsculo texto revitalizado por él, intitulado El presidente (Madrid, 1891). Donde su autor, Rafael Fernando Seijas, disecciona la dictadura de Antonio Guzmán Blanco. En referencia a ellos, el libro, el autor y Guzmán, expresa Olivar: "Los estragos de la recurrente violencia política", "aunque fuera a costa de métodos autoritarios", "Su obra como gobernante y las tropelías de las que hizo gala", entre otras junturas de vocablos decidores de lo nuestro. 

Los concurrentes nos sentimos motivados, más allá de la absurda tentativa del autor decimonónico de contrariar alguna máxima irrefutable de Maquiavelo, a buscar y leer de primera mano el opúsculo de Seijas. Sin embargo, como lo expresó en su contestación el otro académico, Edgardo Mondolfi, la reactivación escrituraria del libro del XIX está en la corajuda lectura que de él realiza el profesor de la USB. 

Así pues, humildemente, recomiendo la lectura tan significativa del discurso de incorporación a la Academia de la Historia de José Alberto Olivar, e invito a que corramos, como él nos invita, a precisar nuestra realidad actual en El presidente de Seijas. Muy grato momento indeleble en el palacio de las Academias este miércoles. 

Fuentes fotográficas: Instagram. 

23/11/2024:

Caza de citas

“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...