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sábado, 9 de julio de 2022

Radical pragmatismo

UN SURFISTA EN EL PODER

Luis Barragán

"Su tío Sotero era de los que en

tiempos de Franco colgaba la

bandera de España en el balcón y

ahora anda en Herri Batasuna"

Fernando Aramburu (*)

 

Propio de los regímenes parlamentarios, es difícil desarrollar por siempre una política principista. Al menos, requiere de un liderazgo, un partido o coalición de gobierno, inequívocamente mayoritario, consistente y contundente.

            Por ello, la propensión hacia la inestabilidad que requiere de un premier de extraordinarias habilidades, como las del equilibrista que lidia con las ráfagas de viento a grandes alturas. Firme la jefatura y, mejor, la consciencia de Estado, no pocas crisis de gobierno desembocan en elecciones consecutivas al evitar la extorsión y distorsión de las minorías que se aprovechan de cada una de las circunstancias, ya que éstas tienen sus límites, como ha acaecido en Israel, por citar un ejemplo.

            Pocos dudan de las destrezas de Pedro Sánchez, quien está en una constante contradicción y tensión, trastocado el poder en una frágil tabla de surf subastada por las olas, en lugar de la potente y confiable nave que fue antes de la era de José Rodríguez Zapatero. Sin embargo, sostener al gobierno a cualquier precio en una España tan acosada por el separatismo de diferentes calibres, llama poderosamente la atención, recreando enfermizamente los tormentos de la guerra civil cronológicamente tan distante y,  la vez, políticamente cercana.

            Semanas atrás, Madrid fue sede de un exitoso encuentro de los mandatarios de la OTAN que fortaleció al presidente del gobierno español, concluyendo con el llamado a incrementar el gasto de defensa de los países miembros. Y, refiere la prensa,  evitando medirse en el parlamento, Sánchez saca el dinero necesario del fondo de contingencia destinado al ministerio correspondiente para bregar por los dos puntos del PBI para 2029, en el ámbito de la defensa.

            En lugar de sincerar la situación con su principal socio (Podemos), busca y consigue apoyo entre los vascos, comprometiéndose a extender hasta 1983, en la práctica, la era franquista, victimizado y revindicado así el extremismo separatista de entonces. Quizá no haya odio u otros sentimientos albergados frente a la transición y las instituciones que generó, como suele decirse, sino la inverosímil frialdad de un jugador de dados muy distante del estadista que también reclaman los nuevos tiempos, cuyo oportunismo no encuentra dique alguno.

(*)           “Patria”, Tusquets, Barcelona: 2016: 387

Ilustración: Barrio, para "Editorial: Aval a la desmemoria contrademocrática". La Razón, Madrid (06/07/2022). 

11/07/2022:

https://guayoyoenletras.net/2022/07/11/un-surfista-en-el-poder/

sábado, 2 de julio de 2022

Un surfista en el poder

SIEMPRE ES BUENO TENER A UN HISTORIADOR A LA MANO

Luis Barragán

Entendemos que “bildu” significa “reunir (se)” en euskera, e invoca la coalición electoral y parlamentaria de un poco más de una década, fundada en la independencia vasca e integrada al polo soberanista conformado por varios partidos y agrupaciones afines.  Dándole una característica y lenguaje a la política española,  Pedro Sánchez también ha negociado y pactado continuamente con la actual bancada parlamentaria de la extrema vascongada para mantener a flote al gobierno que preside, consabido el elevado y riesgoso espíritu  pragmático que lo distingue.

            Es tal ese espíritu que le importa un bledo transarse sobre los principios a los que se aferran sus socios, aunque tuerza la trayectoria política e histórica del partido al que pertenece, y, haciendo mérito junto a José Rodríguez Zapatero, confundirse con una izquierda que ha hecho el contramilagro de  hundir a Venezuela, como la sucursal chavista de Podemos en los predios ibéricos, y con sendas expresiones que apuestan a la desintegración española. De esta manera, recientemente, ha extendido la investigación memorial de los crímenes del franquismo hasta 1983, haciendo la concesión a Bildu y a ETA de una biografía nada envidiable, lo cual significa, como coinciden los columnistas F. Jiménez Losantos (El Mundo), e Ignacio Camacho (ABC), al iniciarse el mes de julio del presente año, que la Transición, la Constitución de 1978, y los gobiernos que llegaron al primero de Felipe González, por lo menos, forman parte de la prolongada era que cubrió el Caudillo,  por la Gracia de Dios.

            La legítima necesidad que determinados sectores políticos y sociales puedan sentir por la reinterpretación histórica que crean la más justa, fuerza al debate de origen y soporte académico que se haga manifestación de una no menos legítima demanda de reivindicación; esto es, sobre bases objetivas, reales y concretas, es posible plantear y compartir otra perspectiva social en torno al pasado. Sin embargo, es contraproducente y riesgoso convertirlo en un esfuerzo de  profundo e interesado sesgo y sello partidista, sirviendo a la causa ultranacionalista, por ejemplo;  o a cualesquiera otras causas que pretenden, otro ejemplo, una versión diferente de la Transición, como la ensayó Pablo Iglesias, echando mano de meritorios, aunque insuficientes, historiadores para darle soporte y legitimidad a la propuesta de poder que lideraba.

           El fenómeno ha ocurrido y ocurre en Venezuela, satanizado hasta lo indecible el ya lejano período del Puntofijismo, a modo de ilustración, por una parte,  con una versión extraordinariamente maniquea que se ha querido imponer a través de una ley para la memoria histórica paradójicamente  olvidada, promulgada en 2011, si mal no recordamos, por cierto, personalmente cuestionada en una sesión parlamentaria por el suscrito.  Y, por otra, con referencia a específicas escenas ya históricas que se las desea para el fuelle político de los días que corren, sin éxito, como los sesenta años que cumplió el llamado Porteñazo que TeleSur, bajo control cubano, divulgó como un alzamiento anti-imperialista ante el sanguinario gobierno de Betancourt que, mínimo, desconociéndole el más elemental deber de defenderse, implicó el innecesario baño de sangre de una decisión descomunalmente temeraria de alzarse; valga acotar, no por casualidad, la laureada fotografía de Héctor Rondón Lovera del malherido soldado Andrés Quero, auxiliado por un sacerdote Luis María Padilla, fue tomada en La Alcantarilla, sector donde fueron liberados más de ochenta guerrilleros que estaban presos y cabe preguntarse,  ¿no fueron los autores de ls disparos que dieron con la humanidad de Quero?

            Y, finalmente,  tampoco es casualidad que, en nuestro país, ya no estemos familiarizados con un número importante de historiadores profesionales que no temieron polemizar públicamente, como los que tuvimos al despedir el siglo XX, ahora, ausentes, bajo la censura y el bloqueo informativo, sin que los oficiales y oficiosos se hagan sentir.  Siempre es bueno tener a la mano a los más honestos especialistas, como creemos que ya es urgente a España, recuperando el espíritu de aquella saga de profesionales que ostentó, sin transarse con la mentira.

Reproducciones:   Vista parcial de la edición de El País (Madrid, 05/06/2022) y de El Mundo (Madrid, 05/07/22).

03/07/2022:

https://guayoyoenletras.net/2022/07/03/siempre-es-bueno-tener-a-un-historiador-a-la-mano/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY