LA VANGUARDIA, 17/03/2025.
lunes, 17 de marzo de 2025
domingo, 16 de febrero de 2025
Cine virtuoso
AÚN ESTOY AQUÍ
Luis Barragán
En medio de
las actuales y consabidas circunstancias, tuvimos ocasión de ver y admirar el
filme “Aún estoy aquí” (“Ainda estou aquí”) del brasileño Walter Salles (2024).
De entrada, podemos declarar formalmente que hemos visto cine, cosa que no
ocurre con frecuencia, o, al menos, con la frecuencia deseada en Venezuela.
El caso de la
desaparición forzosa de un exparlamentario, permite la versión sentida,
inteligente y sagaz de un realizador que no requirió de episodios escabrosos
para transmitir en su exacta dimensión la tragedia. Además, ha contado con un extraordinario
elenco de actores, destacando Fernanda Torres y su madre, Fernanda Montenegro,
para pincelar al Brasil de la violación de los derechos humanos en el contexto
de un continente que estuvo plagado de terribles dictaduras, sobreviviendo
otras de una rara estirpe.
Más de medio
siglo después de ocurrido un caso particular, entre centenares, vuelve a escena
el problema de la memoria. Gracias a la novela de Marcelo Rubens Paiva, hijo
del otrora diputado Rubens Paiva, ahora, llevada al cine, mantenemos viva la
inquietud en torno a un problema que ha de interrogar a todos, aun no siendo el
venezolano del siglo XXI nunca antes sospechado.
Para quienes
no somos especialistas en materia cinematográfica, apenas, aficionados que ya
no pueden pagarse con regularidad una cómoda butaca, nos ha impactado
profundamente la obra, descubriendo a Salles.
Por lo demás, un modo, una perspectiva y, en definitiva, un discurso que
es el de la estupenda experiencia estética que nos permite abordar y sentir con
urgente hondura una realidad que clama a los cielos.
Imperdible,
ciertamente imperdible. Y, al mismo tiempo, veamos a la cámara, estamos en
escena.
16/02/2025:
https://www.lapatilla.com/2025/02/16/luis-barragan-aun-estoy-aqui/
miércoles, 12 de febrero de 2025
Desenlatadura
DEL IZQUIERDISMO AL MONEDERISMO
José Rafael Herrera
Algo de razón tuvo Lenin al denunciar el Izquierdismo como una
enfermedad. El “término medio” aristotélico, que no es más que la exhortación a
mantener el equilibrio de una praxis racional de vida, es lo que, tal vez, el
sinsentido de la llamada política de estos tiempos reclama con mayor urgencia,
dado el fervoroso maniqueísmo que pareciera pulular por el mundo entero. Por
eso mismo, el Izquierdismo al que Lenin se refería se caracteriza por la
asunción de un dogmatismo ideológico radical cuyas representaciones
-grotescamente amontonadas por la imaginación- carecen del más mínimo sentido
de la realidad concreta, del saber efectual de las cosas, como lo
llamaba Hegel, pues se trata de una mera figuración en función de sus esquemas
mentales, lo que hoy, por cierto, ha terminado cobrando una inusitada fuerza,
dado que dichos esquemas representativos se adecuan fácilmente con las
ficciones que son bombardeadas de continuo por los mass media, los
cuales han terminado por transformar a las redes sociales en su mayor
paradigma. El caso contrario, es el Derechismo -al que técnicamente sería
inapropiado designar como “pensamiento de Derecha”, dado el recelo que
históricamente esta tendencia, en idéntica proporción extrema, ha mostrado por
el acto de pensar. Elefantes moviendo la trompa en una tienda de porcelanas, se
diría. La resistencia al cambio y a la preservación de las costumbres más
pacatas y reaccionarias, también tiene su eco en las redes y también adolece de
las mismas fijaciones del Izquierdismo, solo que al revés, porque, en realidad,
son el uno para el otro, o para decirlo en el estricto sentido de la filosofía
primera, son el otro del otro que son sí mismos. A pesar de la burla
de los ignorantes de oficio, el saber pragmático y sobriamente alineado con la
realidad de Carlos Andrés Pérez lo haría afirmar en su momento, que: “Ni lo uno
ni lo otro, sino todo lo contrario”.
Pero si ya el
Izquierdismo tenía, como afirmara Lenin, “plomo en el ala” el wokismo,
como la determinación extrema de un extremismo, es la prueba más elemental del
triunfo aplastante del entendimiento abstracto sobre la actividad del
pensamiento y la más cruda patentización del dogma ofuscado, intolerante, y de
consecuente vicarización. Nada más patético que el wokismo español, por
ejemplo, porque no comprende que sus fundamentos últimos, su Stützbasis, no
solo conceptual sino, además, programático, deriva del oscurantismo propio de
la Contra-Reforma, y que han emulado -via invertionis- nada menos que a
esos dos prodigios del fanatismo mórbido: Savonarola y Torquemada. Creen actuar en favor de los vientos de
libertad, encendiendo las vanidosas hogueras del resentimiento y el odio. Y en
algunos casos muy puntuales, con un añadido adicional: el calculado interés
crematístico. Con lo cual se deslizan hasta llegar a la máxima coincidencia con
los crecientes fragores de la gansterilidad, a la que no solo justifican y
tratan de “conceptualizar”, sino que la promueven como el modelo
revolucionario, “crítico y democrático” por excelencia. De ahí a la
justificación de la represión desatada, de las encarcelaciones masivas, de la
tortura y violación sistemáticas o de los crueles asesinatos de opositores,
sean abominaciones interpretadas como “actos heroicos”, de “lucha por la
libertad”, propio de una “policía humanista”, según el señor Juan Carlos
Monedero, cuyo cinismo exacerbado lo lleva a dictar una “conferencia magistral”
nada menos que en “El Helicoide”, el mayor centro de crueldad y tortura del
régimen gansteril, un auténtico Auschwitz del Caribe, en el que los
presos -¡basta ya de ese hipócrita, chocante e insolente “privados de
libertad”!- son recibidos con la espantosa frase: “Bienvenido al Infierno”.
¡Vaya humanismo el del señor Monedero! Ha superado a Dante. Muy similar al tipo
de adoctrinamiento empleado por Joseph Goebbels, el “filólogo clásico” y Reichsminister
de “Ilustración pública y propaganda” del régimen Nazi. Casi evoca un
epígrafe teológico-político: “Doktor Goebbels dicta una conferencia
magistral a los pequeños aprendices de los misterios revelados por el
humanismo fascista, herederos de Adolf Eichmann”. Eso explica por qué el
petróleo, el oro, los diamantes, el coltán y las tierras raras, tanto como la
poderosa industria de la cocaína, pueden resultarle muy atractivo a un
mercenario, un sofista de tercera salido de un botiquín, al punto de llegar a
ocupar el cargo de ideólogo oficial de un régimen criminal, eso sí: en nombre
del humanismo. Con una -por lo menos una- curiosidad adicional: ¡vaya
coherencia la del señor Monedero con su apellido!
Es muy probable que
los restos no mortales de Marx se estén revolcando en la tumba, llegando a
sentir un severo ataque de asco con insomnio, que le impide cumplir su descanso
eterno. Ya el hecho de haber asistido a la proclamación de la consagración de
un fraude de proporciones gigantescas habla del cinismo de este individuo,
“asesor” de un régimen al que rinde honores y brinda homenaje, un régimen al
que ha llegado a concebir como “el modelo” que logrará liquidar la hegemonía de
los Estados Unidos sobre el mundo, porque, en su opinión -sí, Diógenes de
Sinope también ha llegado a sentir náuseas-, el gansterato no solo ha sido
capaz de unificar en una sola voz a los países del sur del continente
americano, sino de retar al Imperio hasta hacerlo retroceder. El reino del
“Cartel de los Soles” y del “Tren de Aragua” es, para este charlatán, un
movimiento revolucionario en movimiento continuo, en “guerra de movimiento”,
que ha logrado enfrentarse al bloqueo económico de los imperialistas y, por
supuesto, a ese insignificante grupito de ciudadanos opositores alienados y
manipulados, traidores a los intereses de la “auténtica democracia”. Se refiere
a esa minoría de cerca de ocho millones de ciudadanos votantes y de por lo
menos tres millones en el exilio a los que se les impidió votar, esos que no
comprenden nada de lo que pasa realmente en El mundo de Alicia, ese país
de las maravillas. A ellos habría que repetirles la conferencia magistral
en el Sebin, a por las buenas o a por las malas.
El Izquierdismo ha sido, literalmente, sorprendido en el
monederismo, lo que es más que una enfermedad infantil. Los wokes -ya
lo insinuaba el filósofo y esteta Roger Scrutton- son literalmente la confirmación
de la degeneración de un pensamiento y de su progresivo deslizamiento, táctico
y estratégico, hacia las formas tipificantes del crimen organizado. Son
portadores del mal del lumpen. Lo que no parecen comprender es que, una vez
más, Adorno y Horkheimer tenían razón al denunciar cómo la Ilustración comporta
una dialéctica, cuyo movimiento inmanente suele conducir desde la
incandescencia del saber hasta las mazmorras de la barbarie.
Ilustración: LB, composición derivada del cruce parcial de una pieza de Yuval Robichek con otra hallada al azar en las redes.
13/02/2025:
https://www.elnacional.com/opinion/del-izquierdismo-al-monederismo/
martes, 4 de junio de 2024
Merecido premio
Por iniciativa
de la bancada parlamentaria de Encuentro Ciudadano, se hizo del conocimiento de
la cámara virtual la concesión del premio y, al respecto, señaló Luis Barragán la
leal y persistente defensa que ha hecho Montero de los principios y valores
democráticos, incluyendo la incansable denuncia de la realidad que vive
Venezuela en este siglo.
“Contribuye –
expresó – a elevar la moral de la ciudadanía que sufragará para dar inicio a la
transición democrática, ganadas contundentemente las elecciones venideras por
Edmundo González”.
La presidente
de la corporación legislativa, Dinorah Figuera, exaltó a la gran pianista, asegurado
que Gabriela Montero figurará en las páginas de la historia en representación
de la cultura, una vez que sea recuperada la democracia.
El premio se hará efectivo hoy 4 de los corrientes en la ciudad de Oslo, en horas de la noche, donde Gabriela Montero estrenará “Canaima: un quinteto para piano y cuerdas”. El evento puede ser seguido en las redes a través de https://oslofreedomforum.com/.
04/06/2024:
https://www.lapatilla.com/2024/06/04/an-felicita-a-gabriela-montero-por-su-premiacion-internacional/
Cfr.
martes, 19 de septiembre de 2023
Respaldo
DELSA, TRANSICIÓN Y DERECHOS HUMANOS
Luis Barragán
Este régimen
calculó y esperó para sincerarse no sólo como una propuesta socialista, sino
como una experiencia plenamente identificada con la desgracia comunista de
Cuba, y en septiembre de 2012, creyéndose liberado de toda responsabilidad por
siempre, denunció la célebre Convención
Americana, pactada en San José de Costa Rica. Y es que los tan peculiares
defensores de los derechos humanos (DD.HH.) que rasgaron sus vestiduras por las
descomunales tropelías del Chile de Pinochet, equiparándolas con los excesos
cometidos en Venezuela, jamás dijeron algo respecto a las que acontecían en las
lejanías siberianas, incluso, pervertida la psiquiatría soviética, y las que
todavía acontecen en la intocable isla caribeña.
Acá, las
jornadas cívicas y demasiado evidentemente desarmadas de 2014 y 2017, ejemplificaron muy bien el contraste con las
toneladas cúbicas de paja que ensalivaron la constituyente de 1999 respecto a
los DD.HH. Exponentes de una pretendida superioridad moral en la materia,
mienten y hasta callan deliberadamente al percatarse el mundo de lo que ocurre
en nuestro país, una tragedia debidamente documentada por cualesquiera
instancias nacionales e internacionales que han actuado valientemente,
especializadas en la materia.
Tiene ya una
escasa rentabilidad política invocar los sucesos ocurridos tres o seis décadas
atrás, porque ha sido peor en la presente centuria. Idearon una ley para
tergiversar la historia que cuestionamos oportunamente aún contra los palcos
que el oficialismo acostumbraba a copar en el hemiciclo de las riesgosas
sesiones del parlamento (https://www.youtube.com/watch?v=7lZJep-zz-Q).
No se entiende
al régimen, sin la violencia de todo cuño y matices que le sirve de soporte.
Campeando la impunidad, no existe la debida separación de los órganos del Poder
Público y tampoco la justicia ordinaria, siendo gigantesca la deuda acumulada
por los elencos del poder en el campo de los DD. HH. Revertir la desgracia, saldar esa deuda y echar las bases de un
sistema en el que nunca más ocurra algo parecido al fenómeno todavía en curso,
le impone una pauta muy precisa y extraordinaria al complejo proceso político
sintetizado por las consabidas primarias.
Nada casual su
candidatura, Delsa Solórzano es una reconocida experta en DD.HH., quien encabezó
la Comisión Permanente de Política Interior de la Asamblea Nacional y,
consecutivamente, preside la de Justicia y Paz de la Asamblea Nacional electa
en 2015. Lo ha referido, lleva más de
300 casos por ante la Corte Penal Internacional que dan testimonio de su
diligente trabajo como servidora pública.
La transición
democrática que nos espera, o ha de esperarnos, algo más que un simple tránsito
por las circunstancias, requerirá de una urgida reivindicación de los derechos
fundamentales para darle asiento concreto y duradero a nuestras legítimas
aspiraciones a la libertad y la democracia.
Una adecuada estrategia que revierta y cancele el totalitarismo en este
lado del mundo, sus impulsos y desmanes, impone la necesidad de una correcta,
decidida y comprometida conducción política capaz de garantizar el íntegro
respeto de los DD. HH., en el inmediato período post-socialista, como de hacer
justicia para que sea honrada la deuda de las últimas dos décadas y tanto.
Incansable
trabajadora, Delsa está llamada a ejercer esa conducción, porque – además - se ha esforzado por una articulación de
distintos esfuerzos, empeños y voluntades que apuntan a la más amplia
concertación que sea posible. Perseguida y atacada, sigue recorriendo el país
en reclamo de la unidad que nos hace mejores.
19/09/2023:
https://www.elnacional.com/opinion/delsa-transicion-y-derechos-humanos/
lunes, 26 de diciembre de 2022
Pistas sobre la institucionalización de una defensa
SOSPECHOSOS HABITUALES
Luis Barragán
Investigación
y recopilación de Rodolfo Montes de Oca, con prólogo de Alberto Barrera Tyszka,
circula desde finales del presente año una referencia importante: “Sospechosos
habituales. Diez aproximaciones a los antecedentes históricos del movimiento
por los derechos humanos en Venezuela (1936-1999)”, bajo el sello de PROVEA. Ambicioso, aunque justificado propósito, arranca del inmediato posgomecismo, ventila la década insurreccional de los
sesenta, el llamado proceso de pacificación
y los presos políticos, la vinculación
de la Iglesia Católica con los derechos humanos, el sistema interamericano en
la materia, los activistas asesinados, la represión militar y policial de los
ochenta, la defensa del feminismo y de la sexo-diversidad, la importancia de la no violencia activa,
cuestionado el poder en el epílogo para dejar
constancia de una copiosa bibliohemerografía.
Acertada iniciativa, nos impone de
los más sonados casos que trascendieron y estremecieron a la opinión pública
nacional e internacional, pero igualmente de la construcción de una defensa de
los derechos humanos de varias décadas que se esforzó por su más cabal
reconocimiento, incluyendo la sostenida y riesgosa denuncia de sus violaciones.
Da pista en torno a la institucionalidad e institucionalización de una defensa
resistida, adversada y neutralizada en todo lo posible por el Estado.
Convengamos, resulta difícil
alcanzar una perspectiva absolutamente
imparcial sobre el problema, pero nos permitimos observar, sin dudar de las
buenas intenciones del autor, por una parte, la necesidad de un balance más
equilibrado de las etapas relacionadas con el siglo XX. A modo de
ilustración, entre otros casos, hay una implícita legitimación de sendas
sublevaciones militares y actos insurreccionales, como los de Puerto Cabello,
Carúpano, o Barcelona, que fueron de una evidente temeridad e irresponsabilidad; la lamentable tortura y muerte de Alberto
Lovera, harto conocido y esclarecido gracias a la prensa y al mismo
parlamento; los eventos terroristas,
como el asesinato sistemático de los modestos policías municipales en las
esquinas de importantes ciudades, e
incendio y sabotaje de grandes casas comerciales; la existencia de presos políticos a los que
también se les podía visitar, añadida la prensa, encontrándose en condiciones
mínimas adecuadas, cursando el juicio respectivo; el empleo de la jurisdicción
militar, dando pie a una importante reflexión académica presta a su difusión;
el ciertamente inconstitucional extrañamiento del territorio nacional de
aquellas personas que, además, liberados, no podían inmediatamente quedarse en el país porque sus
vidas peligraban a manos de los propios grupos guerrilleros; la ulterior
reincorporación de insurrectos y sublevados a la vida institucional, añadidos
cargos de elección pública. Por
entonces, muy poco antes de las elecciones de diciembre de 1963, Caracas fue
inundada de tachuelas en medio de una balacera generalizada, o, a principios de
1970, al poco tiempo fue puesto en libertad el director de un medio, como
Reventón, revista que siguió editándose, acusado de un delito militar; o, más
adelante, la periodista Xiomara Barreto, declaraba a la prensa en tránsito al
tribunal, o fue elevadísimo el costo político de la aprehensión de la
periodista María Eugenia Díaz, ambas sometidas a la jurisdicción militar.
Por otra parte, el siglo XXI es de
una incomparable y asombrosa gravedad en
materia de derechos humanos, negando el régimen el tan legítimo y humano derecho al pataleo,
y,
aunque hay referencias en la obra, amerita de una pormenorización y
sistematización como se ha hecho con la anterior centuria. La sola
consideración de los informes de la Misión internacional independiente de
determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela,
adscrita al Consejo de Derechos Humanos, de 2020 y 2022, revela la profundidad
del mal, y un sencillo contraste respecto a los muertos, malheridos, detenidos
y sometidos a libertad condicional por apenas protestar al régimen que es el
único, cínico y exageradamente armado, luce demasiado obvio, por no citar el
fenómeno del masivo y riesgoso desplazamiento de los venezolanos en el mundo
entero, y la (auto) censura, como el bloqueo informativo.
En el caso venezolano, sensibilizada
crecientemente la opinión pública y los medios académicos, la comisión
parlamentaria para la reforma constitucional de principios de los noventa,
después frustrada, tramitó la propuesta
crecientemente aceptada del Ombudsman o Defensor del Pueblo, por ejemplo. Poco
a poco, fue configurándose una respuesta del Estado en el ámbito que, a la
postre, resultó desgraciada y deliberadamente malograda con una caricatura de
la Defensoría y de la Fiscalía, cuyo actual titular muy antes clamaba a los
cielos por los derechos humanos y su condición de poeta, y muy ahora ha
olvidado enteramente la prédica.
Más de once años atrás, el Estado, en
vías de fusionarse o fusionado por completo con el partido oficialista, se hizo
de una ley de reivindicación y reparación de la memoria histórica en torno a
los crímenes políticos entre 1958 y 1999, sin la deseada extensión a la
presente centuria, como tuvimos ocasión de manifestarlo en la Asamblea Nacional
respondiéndole también a las agresivas galerías (https://www.youtube.com/watch?v=7lZJep-zz-Q). Ya contabilizábamos numerosos y nefastos acontecimientos,
como los de 2002 y, acentuándose cada vez más las represalias contra la
oposición y toda mínima disidencia: el enseñamiento, la alevosía y el
desparpajo condujeron a los estallidos protestatarios de 2014 y 2017, conocidas
universalmente sus dolorosas consecuencias.
Transitando la Navidad de pesebre,
sentimiento y convicción cristiana que suma a los no creyentes de enorme coraje
ético, deseamos fervientemente que cesen las violaciones de los derechos
humanos para la edificación de una sociedad fundada en la vivencia real de la
libertad, la justicia, la solidaridad y el bien común. Los Reyes Magos, cuales reporteros atentos y
avisados, inician el camino hacia Belén: ¡Vayamos con ellos!
sábado, 24 de septiembre de 2022
Baremo
¿ES POSIBLE HACERSE EL GAFO CON EL INFORME DE DD.HH. - ONU?
Luis Barragán
El Informe de
la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre la
República Bolivariana de Venezuela, recientemente difundido, todavía estremece
al mundo. Ha llamado la atención de la opinión pública internacional y de mandatarios
nacionales que están dispuestos a ayudarnos en las diligencias necesarias por
ante la Corte Penal Internacional.
De
una rigurosa metodología, precisión y comprobación de los casos, no deja duda
alguna sobre la natural más íntima del régimen prevaleciente en Venezuela y
constituye una severísima advertencia para los países todavía libres. No
obstante, sirviendo de baremo, parece no
repercutir en determinados sectores de la vida política venezolana.
En
efecto, además del presidente interino, apenas tres aspirantes presidenciales han
hecho mención especial del informe en cuestión. Y, permítannos expresarlo, la
diputada Delsa Solórzano, además, presidente de la Comisión Especial de Justicia
y Paz de la legítima Asamblea Nacional, especialista en la materia, realizó un
sobrio, profundo y convincente análisis de los hechos relacionados y probados
por la Misión Internacional Independiente, marcando pauta en las redes
digitales.
Nadie
espera que la usurpación haga una consideración seria de los hechos que la
inculpan, ni que los alacranes y los variopintos colaboracionistas balbuceen algo
en la materia, aunque deseen hacerse pasar como adversarios de Miraflores, pero
algunos medios han contado hasta treinta los que se juran firmes (pre)
candidatos presidenciales para 2024, o para antes o después, según lo decida
Maduro Maduro Moros. Salvo tres
personas, hasta nuevo aviso, el resto ha callado frente a la gravedad de los
señalamientos comprobados.
Preguntas
obligadas, ¿les será posible a estos aspirantes o a cualesquiera venezolanos,
dentro y fuera del país, hacerse el gafo
ante el Informe? ¿Acaso, es posible ocultar la inmensa tragedia que vive
nuestro país y convertir en feria la campaña electoral que se avecina,
comenzando por las primarias de la oposición? ¿Hacerse la vista gorda es
sinónimo de una sofisticada habilidad política?
Fotografía: LB, Caracas (12/04/2022).
25/09/2022:
lunes, 13 de junio de 2022
¡Indignación!
CHACAO
Luis Barragán
Quizá el
alcalde (y su equipo), fruto del particularísimo 21-N próximo pasado, supuso
que la cosa quedaría en la estricta intimidad de la casa, bastando un
antialérgico y un acetominofen para prever cualquier desliz viral tras un ligero
dolor de cabeza. Cuestión de poco
tiempo, Neomar Lander quedaría reducido a un dato lejano, desvanecido en horas del mediodía digital, permitiéndole lidiar con los asuntos
administrativos de una inimaginable complejidad en el municipio que, muy antes,
fue presagio de una candidatura presidencial, la cual no descarta para sí, y, muy ahora, se ha integrado a esa suerte de
casino político que le permite al régimen rifar sus favores.
Caído en medio de las más encendidas
protestas suscitadas por el socialismo que ha confiscado la centuria, el
doloroso aniversario del mártir movilizó a un grupo de jóvenes que lo
tributaron, honrando las paredes manchadas de gris con su nombre. Apersonada la policía de Chacao para
detenerlos dizque por lacerar un mural artístico al que, simplemente, no le
dieron alcance, trastocados en vándalos,
prontamente fueron entregados a las autoridades nacionales y, en medio del
desasosiego, tardaron las injustas medidas cautelares, a lo sumo, por una falta
que desmentiría con facilidad un novel estudiante de derecho.
Diferenciándose de otras
experiencias afines, allende las fronteras, la usurpación ha promovido y promueve
individualidades, corrientes y fuerzas presuntamente alternas, e histriónicamente
opositoras, a las que les ha faltado suficiente maquillaje. Un municipio distinto,
pero referente de la ciudad capital, no podía ni puede ser la excepción, por lo
que el amargo incidente que involucró a los valientes muchachos que claman por
libertad, dejó notariado un hecho político que antes fue conjetura, pálpito e
indicio: cuales prisioneros de guerra, la alcaldía los entregó como trofeo y
como contraprestación.
Creyendo indiferente a todo el país
que se extiende al sexto continente de nuestros desplazados y refugiados, la
entrega fungió como una demostración de lealtad del socio confiable que es o
puede ser, respecto al poder central del que espera una cabal comprensión y
cooperación. Valga acotar, en algo comprensivo y cooperador con el tímido municipio
que amenazó con desmembrar del estado Miranda, dócil con las directrices superiores en la
infinita cuarentena de la separación de poderes y, negada la protesta en la
jurisdicción, presumido acreedor de todo reconocimiento.
Lo peor es que la representación del
consabido partido presupuestario, deriva infortunada de otro que sepamos, no lo
ha tocado siquiera con el pétalo de una rosa pintada de azul, todo un motivo, ha mentido a la opinión
pública – acaso – confiado en los
ciudadanos que ya no serán jamás veraces, gracias al califato petrolero que
absolutamente todo lo relativiza, conforme a sus más inmediatos intereses. Los
reputó de vándalos, siguiendo la conseja del oficialismo que garabateó incansablemente
cualquier rincón e intersticio de la
ciudad capital, demandando la libertad de Alex Saab a los muy lejanos jueces
que deben consultar un atlas para precisar mejor dónde quedamos, sin lograr la
más modesta y espontánea movilización de sus partidarios en casa.
Y, peor aún, consumada la entrega,
intentó desplegar una maniobra táctica que, de consumarse, hubiese sorprendido a Sun Tzu, obligado Lawrence
Freedman a actualizar su historia militar, exigiéndole al poder central nada
más y nada menos que la liberación de los muchachos. Siendo tan desenfadada la imaginación, no es difícil sugerir una llamada alegando el error y la
inconveniencia política de las aprehensiones, luciendo obvia la respuesta de
acuerdo al lenguaje forense en boga: “indevolvibles”. Contestes con las reglas de un buen timbre
maquiavélico, las coincidencias no se decretan y las alianzas saben mucho más
de las cláusulas implícitas que de las
expresas en el desarrollo de un juego que reclama intuición y habilidad,
probándose hecho por hecho, y convalidándose circunstancia por circunstancia; y si un actor no sirve al poder que le brinda
el escenario, simplemente prueba con
otro: más aun tratándose de un régimen y de
una lógica de funcionamiento que no pasa precisamente por el meridiano
de los principios y valores expresamente constitucionales.
La municipalidad que pretende los
cambios de zonificación para anticiparse al poder central en el afán de
implementar a su leal saber y entender el modelo chino, la que desoye las
continuas denuncias sobre la tala de árboles, o la que ha bañado el paisaje urbano de un gris de mal
agüero, se sintió ofendida con el
recuerdo de Neomar Lander que notablemente cultiva la mayoría de sus
ciudadanos. Llegará el día de unos comicios libérrimos que sinceren el
liderazgo de una localidad que no podía ser ni es, la excepción del drama que aqueja al país.
Gráficas: Tomadas de las redes sociales.
Ilustración: Ana Black (Facebook).
Referencia: https://twitter.com/gestionperfecta/status/1534540915808796673
14/06/2022:
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