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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Identidad

PROTOCOLO Y CEREMONIAL EN LA UNIVERSIDAD, UNA CADENA DE ERRORES

Alberto Navas

Luego de una reciente entrevista con el Dr. Víctor Rago Albujas, entendí que el nuevo Rector de la UCV cuenta con la inteligencia y la sensibilidad para corregir viejos errores en el protocolo y ceremonial que la UCV ejecuta en sus diferentes actos solemnes y, algunos, de rutina académica. Rago es un hombre culto, que comprende necesidades como la de convertir a la Casona Ibarra en un Museo Universitario y apoyar el trabajo arqueológico que allí desarrolla el Dr. Carlos Martín. Como también apoya recuperar el abandonado Archivo Histórico de la UCV, uno de los principales de Venezuela. Y también, en consecuencia, rescatar en lo posible el protocolo y el ceremonial universitario, que ha sido tan desvirtuado desde el siglo XIX.

Desde 1721 hasta la década de 1870, por siglo y medio, la Universidad de Caracas, hoy UCV, contó con un sistema ceremonial y de Protocolo propio y auténtico, inspirado en las Universidades de Salamanca (España) y de Santo Domingo (Caribe), los actos solemnes que se realizaban en la Capilla Universitaria o en el templo de San Francisco, destacaban por su riguroso ceremonial y respeto a las tradiciones y precedencias, ya tratase de actos de graduación, de juramentación, de toma de posesión, de reconocimiento a leyes y personas, etc. Desafortunadamente, desde 1870 con la tiranía del general Guzmán Blanco, que se prolongó como dominio hasta 1888, el protocolo y ceremonial de la UCV sufrieron despojos considerables, pues la Universidad no solamente perdió su autonomía académica y administrativa, así como sus bienes rentales; sino que se le disminuyó su simbología ceremonial, bajo una tiranía liberal que no admitía otro protocolo que el de la “Adoración Perpetua” del propio Guzmán, quien se hizo levantar estatuas, títulos y reconocimientos, que, al poco tiempo, serían derribados por los propios estudiantes.

Desde 1937 en adelante, el Rector Dr. Antonio José Castillo, comenzó a recuperar el antiguo ceremonial con algunas variantes nuevas al estilo de las universidades norteamericanas, derogando el paltó Levita y la medalla dorada impuesta por Guzmán y reinstalando la ceremonia de grado con la Toga y el Birrete. Pero ese proceso se estancó al calor de los sucesos políticos entre los años de 1945 y la década de 1960. Pese a que ya le hemos advertido a los Jedes de Protocolo de la UCV sobre la necesidad de rescatar el protocolo y ceremonial en base al estudio histórico de esos procesos, se siguen cometiendo errores en aspectos como la Precedencia. Esto es, que la Facultad más antigua de la Universidad de Caracas (UCV) es la hoy Facultad de Humanidades y Educación, o Facultad de Filosofía, Artes y Letras y el segundo lugar, le correspondería a la Facultad de Derecho (FCJyP) y el tercero a la Facultad de Medicina, ya descartado que la Facultad de Teología no funciona desde mediados del siglo pasado.

La Cátedra de Gramática, la más antigua de Venezuela operaba desde 1592, en Caracas, por disposición del Rey Felipe II, la Cátedra de Filosofía y las teológicas, etc. ya funcionaban en el antiguo Colegio Seminario de Santa Rosa, fundado por el Obispo Antonio González de Acuña desde 1673. Las Cátedras de dicho Colegio pararon a la estructura de la Real Universidad de Caracas en 1721, por Real Cédula de Felipe V (pontificia desde 1722), y el primer Graduado de la Real y Pontificia Universidad de Santa Rosa de Lima de Caracas, fue el Bachiller, Licenciado y Doctor Antonio de Tovar y Bañes Solórzano1 en el mes de agosto de 1725, con títulos en Filosofía y Teología, ambas ramas propias de las Humanidades, pensamiento humano sobre Dios y la realidad.

Por todo ello es obligante para que el primer puesto en las ceremonias. eventos, desfiles y reuniones del Consejo Universitario le corresponda al Decano de la Facultad de Humanidades y Educación, por ser la más antigua en precedencia y, el segundo lugar, al decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, el tercero a la Facultad de Medicina y, así sucesivamente según la antigüedad. La antigüedad es un valor respetado siempre en las distintas religiones, en el mundo militar, empresarial y en las grandes Universidades del mundo; pero la ignorancia de la historia nos ha llevado a estas descomposiciones innecesarias.

De la misma manera, los actos de colación de grados son, muchas veces, desconsoladores. No se respeta allí la precedencia, ni se ha respetado la unidad del Acto de Conferimiento desde hace mucho tiempo, en el que el Rector y el Decano respectivo deben imponer la Medalla y conferir el Título en un mismo Acto. Ello no solo ahorra trabajo y esfuerzo a las autoridades y graduandos, sino que la da mayor peso real y simbólico a un acto que, en sí, es uno solo, no se trata de dos graduaciones. También ello evitaría la falla de solemnidad que, en el pasado, han impuesto algunos decanos, concediendo permiso a familiares, amigos, novios, etc. imponer la medalla al graduando, lo que le resta significado académico al Acto, un momento que es en realidad una investidura universitaria para toda la vida y que la Ley y la tradición autorizan solamente a la autoridad universitaria para conferirlo. Pues se trata de una especie de “Matrimonio” entre el graduando y la Universidad, que solo se disuelve con la muerte.

Hay muchos otros aspectos a considerar en este tema, en los que la Licenciada Isabel Pinto, experta en Protocolo en la Facultad de Farmacia, puede asesorar mejor que mi persona. Algunas de ellos relativos a situaciones difíciles, como, por ejemplo, se trata del color de la Facultades, lo que es una materia ya trabajada por grandes expertos como la Dra. Águeda Rodríguez Cruz de la Universidad de Salamanca, quien vivió y estudio en Venezuela. Sus investigaciones aclaran que en la profundidad de la tradición universitaria el color Verde era para la Facultad de Cánones, El Rojo para la de Leyes, el Blanco para la Teología, el Amarillo para la Facultad de Medicina y el Azul para las Humanidades; Artes, Letras, Filosofía, Historia, Filología, etc.

No se trata de asuntos menores, sino de un ceremonial y protocolo que debe defender la identidad de nuestro acervo histórico universitario y nacional. Obviarlo sería como permitir que un soldado Cabo porte las mismas insignias que un general en jefe o que un Monaguillo oficie la eucaristía. Aunque la ignorancia sea libre y soberana en muchos escenarios.

1 / Archivo Histórico de la UCV, Caracas, Libro de Actas de Grado, 1725 1850, Tomo 33, folio1.

(*)  ANB Cronista UCV.

Fotografía: LB (2022).

14/09/2023:

https://www.eluniversal.com/el-universal/164121/protocolo-y-ceremonial-en-la-universidad-una-cadena-de-errores

viernes, 19 de mayo de 2023

Alternativa semántica

EL LIBERALISMO EN EL DISCURSO ELECTORAL

Alberto Navas Blanco

 El “Liberalismo” como proyecto político es uno de los principales sistemas de pensamiento derivados de la Matriz de la Ilustración, especialmente desde el siglo XVIII, cuando ese gran siglo de la Historia puso por delante la idea del progreso y de una extrema confianza en el futuro destino de la humanidad. Obviamente este pensamiento ilustrado se basaba en la valoración de los logros de la llamada Revolución Industrial, el crecimiento demográfico urbano, el incremento en la producción de la riqueza, la expansión colonial de la “civilización” europea y la profundización del conocimiento científico.

La Revolución Norteamericana desde 1776 y la Revolución Francesa desde 1789, abrieron las puertas para que las sociedades occidentales iniciaran el intento de la aplicación práctica de esos ideales básicos de la Ilustración sobre la realidad política, económica y social, cuya programática política cobró forma en lo que vamos a conocer como el Movimiento Liberal. Ello tanto sobre realidades republicanas modernas, como en los EE.UU., pero también en formas políticas monárquicas constitucionales como la gran Bretaña y en Francia, según el momento. Igualmente, el cesarismo imperial napoleónico severamente autoritario se aplicó a un programa de importantes cambios liberales. similarmente, en realidades autoritarias del siglo XIX, como Prusia, Rusia y Austria el liberalismo jugó un papel importante en las acciones de oposición al dominio conservador e, inclusive, en algunos programas socioeconómicos de las autoridades monárquicas y aristocráticas.

Sobre la América Latina, el movimiento liberal llegó en base a los procesos de emancipación del dominio imperial español. La guerra y los movimientos políticos asumen constitucionalmente el programa Liberal, sobre leyes, discursos y proclamas; pero las estructuras de poder internas, heredadas por la dominación criolla llevaron a sus respectivas sociedades hacia una dualidad estructural y funcional, en las cuales el formalismo jurídico liberal amparado por el Estado no se correspondía con una realidad sociopolítica atrasada y de una marcada inclinación conservadora de aspectos y valores del antiguo régimen colonial, entre ellos la esclavitud y la restricciones políticas.

Desde 1830 en adelante, principalmente en realidades como la venezolana, el militarismo caudillista se apropió del programa político liberal. El general Páez, rodeado de las élites de civiles y militares, pese a ser calificado de “Godo” (conservador) por la oposición que se autodenominaba como Liberal, en la práctica ese Páez cuestionado aplicó las medidas liberales más severas con la célebre Ley de Libertad de Contratos, tan criticada por eminentes figuras como Fermín Toro. Mientras que, después de 1846, cuando se apropió del poder la llamada Oligarquía Liberal, bajo los gobiernos autoritarios y nepóticos de los generales José Tadeo y José Gregorio Monagas, hasta 1858, se aplicaron, más bien, políticas regresivas y conservadoras en materia socioeconómica y política que prepararon el terreno para conflagración civil denominada la “Guerra Federal” entre 1859 y 1863, con consecuencias severas hasta 1869.

La Guerra Federal, se llevó a la alcantarilla de la Historia al proyecto liberal caudillista heredado de la emancipación, e inició un nuevo ciclo de liberalismo “amarillo” aún más autoritario, desde 1870, con la llegada del general Antonio Guzmán Blanco al poder, primero como Dictador hasta 1877 y luego, hasta 1888, como centro de una Oligocracia constitucional, que excluyó a la mayoría de la población de sus legítimos derechos políticos en favor de una “Tiranía Liberal” (concepto de Manuel Caballero), que se prolongaría como estructura funcional hasta 1935, a través de los gobiernos de los generales Joaquín Crespo (Legalismo liberal amarillo), Cipriano Castro (Restauración Liberal) y Juan Vicente Gómez (rehabilitación Liberal).

J.V. Gómez en Venezuela y Porfirio Díaz fueron los principales representantes del sistema de Tiranía Liberal implantado en buena parte de América Latina, entre los siglos XIX y XX. De todo ello se concluye que Liberalismo y democracia no son realidades idénticas, sino que son muchas veces opuestas por las necesidades operativas del ejercicio del poder en el terreno del desarrollo histórico.

Todo ello nos lleva a la idea de la “democracia Liberal” como alternativa semántica y práctica para poder conciliar ambos términos y salvar la base de republicanismo que debe regir a todo sistema político moderno y civilizado, dentro del contexto de los valores occidentales. Los sistemas populistas autoritarios que se vienen implantando en América Latina contemporánea, son el principal obstáculo para el futuro desarrollo de una democracia liberal estable y de progreso. Las masas parasitarias y los magnates populistas (como en los tiempos de Julio César siglo I AC.) pueden llevarnos a una especie de Cesarismo totalitario nuevo y sin precedentes, como ya ocurre en sistemas como el de Rusia, Bielorrusia y otros aliados de ese neosistema tiránico que les ofrece a estas nuevas figuras autocráticas un modelo de estructuras de poder aparentemente estable y de larga duración. Mientras tanto el liberalismo y el neoliberalismo parecen estancados, por los momentos, en la sentina de la historia universal, al no poder lograr un modelo propio y original para enfrentar los retos de la complejidad contemporánea y del futuro incierto.

Ilustración: The Economist, 12/2022. 

18/05/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/05/17/alberto-navas-blanco-el-liberalismo-en-el-discurso-electoral/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY