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domingo, 17 de agosto de 2025

Andares

MODESTO TRIBUTO A ANTONIO MACHADO

Luis Barragán

Casi un mes después de cumplirse exactamente el sesquicentenario de su nacimiento, es que podemos escribir sobre el bardo. Inevitable hacerlo, aunque no cultivamos la poesía como quizá lo debimos hacer – o deshacer enteramente - en el transcurso de la vida.

Lo descubrimos a través de Serrat, por aquella famosísima canción que copaba la programación radial de la casa. Siendo niños de escuela, quién sabe del accidente, porque el disco no estaba en la estantería hogareña, escuchamos otro surco de un álbum de profundo tributo a Antonio Machado; sencillo, quedamos de alguna manera definitivamente prendados, así la prioridad fuese la escuela y sus recreos, o los paseos y juegos del vecindario.

A mamá le gustaba mucho Pablo Neruda y, ocurrió, plagiamos en dos o cuatro ocasiones algunos de sus versos expeditos e inmediatamente eficaces para redactar algunas cartas de amor, la propia, o la de varios compañeritos incautos que precisaron de nuestros servicios para diligenciar un poco más la emoción y los sentimientos que nos y los sorprendían hacia las compañeritas de aula, por ejemplo. Claro está, emoción y sentimientos harto inocentes que no estaban por encima de la pasión que experimentábamos hacia el béisbol y sus héroes; en nuestro caso, un César Tovar, Víctor Davalillo o Larry Howard del Caracas, inspiradores aun en la adversidad, en denuesto activo del Magallanes, Clarence Gaston y el eterno repiqueo de la Serie del Caribe.

Crecimos, e, inevitable, el sevillano se hizo parte nuestra, y, con Aguilar Gorrondona, Tulio Chiossone, García de Enterría, o Maduro Luyando (favor no confundir), se colaban las obras completas de don Antonio, el hermano de Manuel. Por mucho grupo Tráfico o Guaire que hubiese, ciertamente meritorios, indispensables a la vuelta de los años, poco podían competirle al español, o a Borges, a Paz, a Dylan, a Cadenas, a Whitman, a Subero, en lecturas febriles de biblioteca pública, o a Cecilia Ortíz y Carlos Ochoa que, por algún motivo, en los años ya remotos, inadvertidamente llegaron y completaron nuestra personal y limitadísima geografía poética.

Huelga comentar que éste presente no es igual al de antes, y por aire, mar ni tierra, es posible que lleguen las novedades poéticas de otro a este país, la del país mismo al de adentro, deslumbrando a los más ingenuos muchachos, o, como fue el caso de don Antonio, que se hizo gigantescamente estremecedor para abordar la guerra civil española, o decepcionante al constatar que Serrat sólo lo fue con Ricard Miralles y María Gómez en el XX. Sospechamos que a Bad Bunny, si es que todavía no lo consideran un intérprete de la antigüedad, jamás podríamos confiarle que nos haga el favor de transportar en su garganta a un Antonio Machado para una entrega rápida.

17/07/2025:

https://lapatilla.com/2025/08/17/luis-barragan-modesto-tributo-a-antonio-machado/

miércoles, 15 de febrero de 2023

"Sólo los idiotas pueden ser completamente felices, absolutamente felices..."

UNA POESÍA COMPLICADA COMO LA VIDA DE LAS MASAS

José Pulido (*)

En el rojo césped de la alfombra, en el mero centro del hotel, ha caído una nave que se desprendió del cosmos. La puerta metálica del ascensor se abre y sale un tripulante, alto como un poste, en mangas de camisa blanca. Se llama Evguéni Evtuchenko; es sonriente, impulsivo, inmediatamente habla el idioma de los terrícolas para expresar que está hambriento y que con tanta hambre no puede hablar.
Es el más famoso de todos los poetas grandes de hoy, del presente, tan célebre que en 1963 la revista Life y todos los medios de comunicación del planeta le ofrendaban portadas, comentarios, fotografías, artículos, reportajes, entrevistas, como si Dios hubiese salido de un huevo en la Plaza Roja y llegara volando hasta el capitalismo, dispuesto a hacer su nido en esos lares. Es un poeta tan conocido que sus libros se venden por millones y Estados Unidos decidió (por alguna razón no expuesta todavía) no continuar enamorando a Evtuchenko, pero el nombre del poeta sigue circulando en el norte.
Ya no se dedica mucho a los recitales masivos, pero Evguéni Evtuchenko ha sido el poeta que ha recitado sus poemas ante más público en toda la historia de la humanidad: ni Maiacovski concentró tanta gente en un estadio o una plaza, como la que ha tenido embobada este escritor siberiano, cuya voz expresiva y honda ha conmovido a multitudes dentro y fuera de su país.
TRADUCCIONES
Su estadía en Caracas se debe a que la Asociación de Escritores de Venezuela, presidida por Ramón Urdaneta, le invitó con el respaldo de la Embajada de la URSS, ya que existe un convenio entre escritores de los dos pueblos, que facilita este tipo de actividades. Dicho convenio fue logrado por Urdaneta, en su primera gestión como máximo dirigente de los escritores y poetas venezolanos.
Evtuchenko tiene los ojos transparentes y azules. Algo debe estar sucediendo en el mundo, porque el hombre no es un cobarde ni un huidizo, no se muestra con el cerebro lavado: Algo debe estar pasando, porque esos ojos azules, un poquito agresivos, reflejan poder, sarcasmo, osadía.
Apenas termina de desayunar, abre su cajetilla de Marlboro, marca que prefiere desde hace más de veinte años, y se dispone a conversar con este diario. Están presentes Ramón Urdaneta, Petruvska Simne, Ian Burliai (Embajada), Yuri Isaev y Elena Dorante.
—Me gusta desayunar como los georgianos: con sopa de mondongo —dice, luego que ha comenzado el día con un desayuno mitad criollo mitad gringo.
En ese instante se le pregunta:
—Su último libro ¿está traducido al español?
—No. Mis poemas han sido traducidos a setenta lenguas, pero en español no me siento feliz, porque en español todavía no tengo buenas traducciones. Traducir poesía es como tocar una mariposa: Un movimiento sin tacto y se caen los colores de las alas y después la mariposa no vuela con el mismo cuerpo. Por eso sueño encontrar a alguien que pueda traducirme bien al español. Yo escribo en rima y también en versos libres, pero creo que es mejor no traducir mis rimas, si no se hace en buena prosa.
Segundo cigarrillo. La administradora del hotel le dice al gerente que pida un autógrafo a Evguéni porque le admira “hace muchos años”.
—¿Qué escribe en estos días?
—Tengo una novela que es para mí muy importante. La he titulado El lugar de las fresas silvestres y el tema es un mosaico. Hablo de la vida pre revolucionaria, la de los primeros años de revolución, luego de la vida de un poeta, un geólogo, narro el último día de Salvador Allende como lo imagino: Lo conocí perfectamente. Es una novela muy libre, que no tiene forma geométrica. En Rusia se han vendido cuatro millones y medio de ejemplares. Pronto saldrá en Estados Unidos, en inglés y español.
—¿Cómo ha sido recibida esta novela en la URSS y en otros lugares?
—Ha habido muchas discusiones: Algunos críticos dicen que la obra es genial, otros me atacaron y dijeron que era una obra inmoral. Algunos críticos, hipócritas, me culparon de que esa novela glorifica y elogia el donjuanismo. Eso no es verdad. La he escrito con variedad, como una sopa rusa, que lleva todos los vegetales. Mi sopa incluye hasta carne de autor.
¿QUÉ LE SUCEDIÓ?
Había que preguntarle si se siente libre, si escribe lo que quiere, si es feliz, si es disidente. Con su segundo cigarrillo enciende su tercer cigarrillo. Quizás es el cuarto cigarrillo. “Tengo que explicar en detalles” expresa.
—Empecé a escribir desde muy joven, soy un poeta provisional desde los 15 años. No terminé la escuela ni la universidad, me expulsaron por mal comportamiento. Durante esos años publiqué ciento veinte mil versos. Hoy, he publicado tres volúmenes de poemas de toda mi obra y he seleccionado sólo cincuenta mil versos: El resto me parece que no ha pasado la prueba del tiempo. El setenta por ciento de lo que escribí, aunque siempre fue muy sincero, lo eliminé… la mierda también puede ser sincera.
Le han traído un jugo de melón, que se ha tomado con algo de sed. Sin embargo, no parece afectado en lo más mínimo por el sol del trópico.
—Durante su tiempo —continúa— Pushkin, el gran poeta ruso, vendía apenas tres mil ejemplares de sus obras. Cada libro costaba mucho y sólo los aristócratas podían leer. Para los años de la revolución de 1917, el setenta por ciento de los rusos era analfabeta. Vladímir Maiakovski realizó una revolución, al inclinar al pueblo hacia la poesía, leyéndole en estadios y plazas. Sus libros alcanzaron tirajes de veinticinco a treinta mil ejemplares. Boris Pasternak sólo pudo vender dos mil libros, siendo más complicado que Maiakovski. Este, con su poesía, hizo más primitivo el lenguaje de una manera adrede, para ser más comprensible a las masas.
—¿Esto qué significa?
—Que el poeta tiene que ser más adelantado que el pueblo para elevar la cultura. Es lo que sucede ahora. Nosotros, mi generación, quisimos renovar la tradición de Maiakovski sacando la poesía a los estadios. Cuando organizamos el recital de poesía de 1955, en la Plaza Maiakovski, se congregaron treinta y cinco mil personas. Nuestra generación escribía poemas dirigidos a las masas, pero ya no era necesario bajar el nivel sino elevarnos al nivel de las masas. Es lo que ha pasado con Pasternak: Cuando vivió era leído por una élite, ahora los obreros lo leen, lo entienden.
—¿Cuál es su propósito entonces?
—No bajar la poesía sino hacerla tan complicada como la vida de las masas. Quiero hacer poesía polifónica, quiero ser comprensible para todos los obreros y al mismo tiempo para el sabio más inteligente. Esa tarea es muy complicada: La poesía es ahora el género más popular de nuestro país.
—¿Es posible que haya un país donde se venda mucha poesía?
—Para mis volúmenes de la antología faltó papel y sólo se editaron setenta y cinco mil ejemplares y ha habido más de tres millones de personas haciendo peticiones para adquirirlos. Sin embargo, este libro ha sido objeto de especulaciones en el mercado negro de la poesía (se sonríe), costaba tres rublos cada ejemplar y en ese mercado negro lo venden entre setenta y cien rublos.
EVTUCHENKO Y EL CINE
Se ha conocido a través de las agencias internacionales, que Evguéni Evtuchenko acaba de terminar su primera película, Kindergarten, en cuya trama mira la Segunda Guerra Mundial a través de los ojos de un niño de ocho años.
—El guion es mío y la dirección también y en esa película tengo un pequeño papel, como un ajedrecista loco que se cree campeón mundial- dice el poeta. En realidad fue campeón de tenis de mesa y sabe jugar bastante el ajedrez. Quizás ese personaje, que se cree campeón de ajedrez, contiene toda la ironía de Evtuchenko.
—Yo me siento alumno del neorrealismo italiano, —comenta— y de Fellini. Mi película es una mezcla de Ladrón de bicicletas y Amarcord; el único actor profesional que trabaja allí es el de Mefisto, Klaus María Brandauer; yo le escribí que no tenía ni un dólar para pagarle, sólo la hospitalidad rusa. No lo conocía personalmente, él vino y trabajó gratis para nosotros, porque yo fui una especie de padrino de bodas suyo.
Sexto o séptimo cigarrillo. La cajetilla se ha desinflado. Las manos de Evtuchenko tienen algunas sombras de nicotina. Las uñas muestran restos de clorofila: eso parece mostrar que le gusta andar entre jardines, entre plantas.
—Klaus me contó que, siendo un joven de 17 años, caminaba por las calles de Viena con un libro mío en la mano. En un parque, una muchacha leía el mismo libro y esto hizo que hablaran de ello; ella es ahora directora de cine y televisión y es su esposa.
Esta película, de acuerdo a lo que manifestó Evtuchenko, es un mensaje para la humanidad, un mensaje contra la Tercera Guerra Mundial.
LOS MOSQUETEROS
Como primicia, Evtuchenko adelanta que hará una próxima película sobre las últimas páginas del libro de Dumas, cuando los mosqueteros mueren. Se titulará El fin de los mosqueteros. Los mosqueteros, de jóvenes, mataban por diversión, su heroísmo era utilizado por reyes y reinas, para resolver pequeñas intrigas, para estrechos intereses. Será una película con mucha filosofía.
Feliz, como un muchacho que se divierte, Evguéni Evtuchenko siente placer al apuntar:
—Yo seré un Dartagnan viejo; Peter Ustinov será Portos; un italiano hará de Athos; Brandauer será Aramis y Jean Paul Belmondo sería mi lacayo. Los lacayos se convierten en ricos y los mosqueteros vuelven a ser pobres, como cuando estaban jóvenes.
Evtuchenko habla luego de que ya no repite aquellos recitales ante multitudes; el año pasado cuando cumplió 50 años de edad, ofreció un recital a unas diecisiete mil personas.
Se le ha planteado la interrogante de por qué no lo hace con la frecuencia de otros tiempos.
—No lo hago muchas veces porque es cosa muy peligrosa: Puedes hundirte en el más ruidoso aplauso, perder el control y eso es algo de dos filos. Creo que el escritor debe tener un gnomo sardónico dentro de su alma, que lo pinche. El escritor debe hacer humorismo de sí mismo y no olvidar que nuestra tarea es contar las experiencias de la gente que no escribe.
—¿Cuántos libros suyos se han vendido en la URSS hasta ahora?
—Se han vendido veinte millones de ejemplares y yo digo que soy poeta de los que no escriben poesía, soy narrador. La poesía debe ser confesión de ti mismo, y también la posibilidad de dar una voz con eco a quienes no pueden confiar sus propias experiencias. Soy un narrador, no invento cosas. Le tengo envidia a los poetas metafísicos: no tengo imaginación…
—Le pregunté antes si era feliz.
—Sólo los idiotas pueden ser completamente felices, absolutamente felices: Cuando hay tanto sufrimiento alrededor no hay derecho a ser totalmente feliz: Es inmoral ser completamente feliz.
—¿Cuáles son los momentos más difíciles para un escritor?
—El primero no ser reconocido. El momento en que nadie te reconoce. Luego ser reconocido y olvidar que se fue desconocido una vez. Sólo un escritor grande se comporta como si fuese un desconocido. Eso es muy importante, de lo contrario se pierde el sentido de la frontera que hay entre el bien y el mal.
Evgueni Evtuchenko se ha quedado pensativo apenas la milésima parte de un segundo. Se ha tomado un jugo de naranja y ha encendido, con el último fósforo de una caja, el penúltimo cigarrillo Marlboro. Es un hombre muy libre y podría asegurarse que representa algo que tal vez nadie represente en el mundo con tanta fuerza: Evtuchenko es como el poder de la poesía por encima de todo. Esto le transforma en una combinación de utopía y mito.
Él es, para el capitalismo, el atractivo número uno del socialismo, y para el socialismo es el desprejuiciado revolucionario, capaz de reflejar la parte buena y aprovechable que pueda tener el capitalismo.
En síntesis: Evtuchenko es la vida. Su poder radica en ser todo lo contrario al dogmatismo que robotiza al mundo.
Mueve sus manota-manzana-manopla-derecha, fuerte y sensible a la vez. Un diamante del tamaño del ojo de un pez brilla en su sortija, y sus ojos transparentes también brillan.
Mirando hacia el iluminado día venezolano, como un gran niño caído del espacio, Evtuchenko dice, respondiendo a otra pregunta: “Debe existir vida en otros planetas, estoy segurísimo”.

domingo, 13 de noviembre de 2022

Poesía y poeta, tenemos

SENCILLAMENTE, CADENAS

Luis Barragán

Para el aula escolar, estaban nuestros consagrados poetas, como Juan Antonio Pérez-Bonalde, o Andrés Eloy Blanco. Para el de la opinión pública, los que adquirían un propio e inconfundible sello personal, familiarizándonos con sus nombres.

            Rafael Cadenas, por siempre recurrente en los medios, añadida la radio que dedicaba también sus especialísimos espacios al bardo, se colaba en las conversaciones familiares. Y, al comenzar a universidad, sin tener una particular inclinación por la poesía, comenzamos a leerlo.

           E, incluso,  todavía recordamos unos versos que nos sirvieron de respuesta para un amor no correspondido: “Eres para raptos más vehementes / no para esta entreluz / que agota, seca y cansa”. Miles de años después, en un encuentro casual, olvidándolos, ella confesó que nunca los entendió.

            En medio del país que ha sucumbido ante la dictadura, pero aún sigue en pie de lucha, se anuncia la concesión del Premio Cervantes para Cadenas, por cierto, a quien Vasco Szinetar ha historiado fotográficamente.  Y sentimos un legítimo orgullo, porque tenemos poesía y poeta, luz en el largo túnel que anuncia un distinto amanecer.

           Le hemos hecho reparos a la conducta política del poeta, como la aceptación de un doctorado honoris causa por la Universidad Simón Bolívar que ostentó un vicerrector usurpador, aunque la iniciativa habilidosa y subrepticia partió de la Asociación de Profesores de Sartenejas, presidida por William Anseume. Tiene toda la razón María Efe: hay quienes trascienden a esos pequeños detalles polémicos, aportándole al patrimonio espiritual de todo un país, así se disguste el minpopo de Cultura y mismísimo cabecilla de la usurpación que guardan un natural silencio.

Fotografías: Vasco Szinetar (https://www.facebook.com/vasco.szinetar).

- Eugenio Montejo, Juan Sánchez Peláez , Rafael Cadenas y Ben Ami Fihman.

- Rafael Cadenas, 1979.

- Vasco Joaquin Marta Sosa, Sandra Caula y Rafael Cadenas.

13/11/2022:

https://guayoyoenletras.net/2022/11/13/sencillamente-cadenas/

miércoles, 29 de junio de 2022

Noticiero retrospectivo

- Héctor Strédel. "Las juventudes de los años 40". 2001, Caracas, 07/07/1987. 

- Luis Buitriago Segura. "¿Cómo y por qué nos endeudamos?" (III). Entrevista a Abdón Vivas Terán. El Nacional, Caracas, 29/09/83.

- Rafael José Cortéz, en defensa del XV Pleno, contrariando las ideas de Teodoro Petkoff. Tribuna Popular, Caracas,  21/05/70. 

- Francisco Olivares entrevista a  Henry López Sisco. El Universal, Caracas, 14/03/99.

- Luz Machado. "Poetas africanos contemporáneos".  El Nacional, Caracas,17/09/77.

Reproducción: Rosa Virginia Chacín. Momento, Caracas, nr. 518 del 19/06/1966.

sábado, 16 de abril de 2022

De una eficaz trinchera

EL LENGUAJE DE LA GUERRA

En respuesta a la ocupación de Putin, muchos ucranianos rusoparlantes decidieron solidarizarse con sus vecinos de habla ucraniana. ¿Qué sucede con la literatura y el lenguaje en medio de un conflicto? ¿Qué pasa cuando el tema de la lengua se usa para justificar una invasión?

Ilya Kaminsky

Mi familia, arremolinada junto al umbral a las cuatro de la mañana, debatía si abrir o no la puerta a un desconocido que solo llevaba el pantalón del pijama y había pasado al menos cinco minutos llamando, despertando a todo el bloque de apartamentos. Al ver que se encendía la luz, empezó a chillar.

–¿Os acordáis de mí? Os ayudé a llevar el frigorífico desde Pridnestrovie. ¿Os acordáis? Hablamos de Pasternak en el camino. ¡Dos horas! Esta noche han bombardeado el hospital. Mi hermana trabaja de enfermera allí. He robado un camión y he pasado la frontera. No conozco a nadie más. ¿Puedo llamar por teléfono?

Así la guerra entró descalza en mi niñez hace dos décadas, en la forma de un hombre semidesnudo que hablaba por teléfono, víctima de una temprana campaña de “ayuda humanitaria” postsoviética.

2.

En una visita reciente a Ucrania, mi amigo el poeta Borís Khersonsky y yo acordamos reunirnos en un café del barrio por la mañana para hablar de Pasternak (como si fuera de lo único que se habla en nuestra parte del mundo). Pero cuando llegué a las nueve, las mesas de la acera estaban volcadas y había escombros en la calle procedentes de los lugares donde el edificio había sido bombardeado.

Una multitud, incluidos los medios de comunicación locales, se reunió en torno a Borís mientras hablaba contra los bombardeos, contra otra falsa campaña de ayuda humanitaria de Putin. Algunos aplaudían; otros movían la cabeza en señal de desaprobación. Unos meses más tarde, las puertas, los suelos y las ventanas del apartamento de Borís volaron por los aires.

Hay muchas historias así. A menudo se comparten en frases cortas y apresuradas, y después se cambia abruptamente de tema.

“Los libros verídicos sobre la guerra”, escribió Orwell, “nunca resultan aceptables para los no combatientes”.

Cuando los estadounidenses hablan de los acontecimientos recientes en Ucrania, pienso en estos versos del poema de Borís:

la gente lleva explosivos por la ciudad

en bolsas de la compra y maletas pequeñas

3.

A lo largo de los últimos veinte años, Ucrania ha sido gobernada tanto por el este rusohablante como por el oeste de habla ucraniana. El gobierno utiliza periódicamente “el asunto del lenguaje” para incitar el conflicto y la violencia, una distracción efectiva de los verdaderos problemas. El enfrentamiento más reciente surgió en respuesta a las políticas inadecuadas del presidente Yanukóvich, que más tarde escapó a Rusia. Yanukóvich era universalmente reconocido como el presidente más corrupto que había tenido el país (le habían acusado de violación y un delito de lesiones, entre otras cosas, que se remontaban a la época soviética). Sin embargo, en la actualidad, el nuevo gobierno ucraniano sigue incluyendo a oligarcas y políticos profesionales con pedigríes astutos y motivaciones cuestionables.

Cuando empezaron las tensiones entre el gobierno de Yanukóvich y las masas de manifestantes en 2013, y el presidente acosado dejó el país poco después, Putin envió a sus tropas a Crimea, un territorio ucraniano, bajo el pretexto de proteger apasionadamente a la población rusohablante. El territorio no tardó en ser anexionado. En unos meses, bajo el argumento de la ayuda humanitaria, más fuerzas militares ucranianas fueron enviadas a otro territorio ucraniano, el Donbás, donde ha empezado una guerra de poder.

Durante todo ese tiempo la protección del lenguaje ruso se ha citado continuamente como la única razón para la anexión y las hostilidades.

¿Necesita esa protección la lengua rusa en Ucrania? En respuesta a la ocupación de Putin, muchos ucranianos rusoparlantes decidieron quedarse con sus vecinos de habla ucraniana, en vez de ponerse en contra de ellos. Cuando el conflicto empezó a escalar, recibí este correo electrónico:

Yo, Boris Khersonsky, trabajo en la Universidad Nacional de Odesa, donde dirijo el departamento de psicología clínica desde 1996. Todo este tiempo he dado clase en ruso, y nadie me ha reprochado nunca “ignorar” la lengua ucraniana oficial del Estado. Más o menos domino el idioma ucraniano, pero la mayoría de mis alumnos prefieren las clases en ruso, así que doy clase en esa lengua.

Escribo poesía en ruso; mis libros se han publicado sobre todo en Moscú y San Petersburgo. Mi trabajo académico también se ha publicado allí.

Nunca (¿me oyes?: NUNCA) me ha perseguido nadie por ser un poeta ruso ni por dar clase en ruso en Ucrania. Por todas partes leo mis poemas en ruso y jamás he encontrado ninguna complicación.

Sin embargo, mañana leeré mis poemas en la lengua del Estado: el ucraniano. No será solo una lectura: será una acción de protesta en solidaridad con el Estado ucraniano. Pido a mis colegas que se unan a mí en esta acción.

Un poeta en lengua rusa se niega a leer en ruso como acto de solidaridad con la Ucrania ocupada. A medida que pasaba el tiempo, empezaron a llegar otros mensajes similares de poetas y amigos. Mi primo Peter escribió desde Odesa:

Nuestras almas están preocupadas y estamos asustados, pero la ciudad está segura. De vez en cuando algunos idiotas se levantan y dicen que son pro-Rusia. Pero en Odesa nosotros nunca le dijimos a nadie que estábamos contra Rusia. Que los rusos hagan lo que quieran y que Odesa les guste todo lo que quieran. ¡Pero no con este circo de soldados y tanques!

Otra amiga, la poeta de habla rusa Anastasia Afanasieva, escribió desde la ciudad ucraniana de Járkov sobre la campaña de “ayuda humanitaria” de Putin para proteger su lengua:

En los últimos cinco años, he visitado seis veces Ucrania occidental, de habla ucraniana. Nunca me he sentido discriminada por hablar ruso. Son mitos. En todas las ciudades de Ucrania occidental que he visitado he hablado en ruso con todo el mundo: en tiendas, en trenes, en cafeterías. He hecho nuevos amigos. Lejos de sentirse agredido, todo el mundo me trataba con respeto. Os ruego que no escuchéis la propaganda. Su propósito es separarnos. Ya somos muy diferentes, no nos convirtamos en adversarios, no creemos una guerra en un territorio donde todos vivimos juntos. La invasión militar que se está produciendo es una catástrofe para todos. No perdamos la cabeza, no temamos las amenazas que no existen, cuando hay una amenaza real: la de la invasión del ejército ruso.

Mientras leía una carta tras otra no podía dejar de pensar en el rechazo de Borís a hablar su propia lengua como acto de protesta contra la invasión militar. ¿Qué significa que un poeta se niegue a hablar su propia lengua?

¿La lengua es un lugar que puedes abandonar? ¿La lengua es un muro que puedes atravesar? ¿Qué hay al otro lado?

4.

Todos los poetas rechazan el ataque contra el lenguaje. Este rechazo se manifiesta en el silencio iluminado por los significados del léxico poético: los significados no de lo que dice la palabra, sino de lo que retiene. Como escribió Maurice Blanchot, “escribir es desconfiar absolutamente de la escritura, mientras te confías a ella por entero”.

La Ucrania de hoy es un lugar donde frases como estas se someten a examen. Otro escritor, John Berger, dice lo siguiente sobre la relación de una persona con su lengua: “Se puede decir que el lenguaje es potencialmente el único hogar humano.” Insistía en que era “la única morada que no puede ser hostil para el hombre… Se le puede decir cualquier cosa al lenguaje. Por eso nos escucha, más cerca que ningún silencio o ningún dios”. Pero ¿qué ocurre cuando un poeta rechaza su lengua como forma de protesta?

O, por decirlo en términos más amplios: ¿qué pasa con el lenguaje en tiempos de guerra? Las abstracciones adquieren muy rápidamente atributos físicos. Así es como la poeta ucraniana Liudmila Khersonska ve su propio cuerpo, mirando la guerra a su alrededor: “Enterrada en un cuello humano, una bala parece un ojo, cosido.” La guerra de la poeta Kateryna Kalytko también es un cuerpo físico: “A menudo la guerra viene y yace dentro de ti como niño / que teme que le dejen solo.”

La lengua de la poesía puede o no cambiarnos, pero muestra los cambios en nuestro interior: la poeta Anastasia Afanasieva escribe utilizando la primera persona del plural, nosotros, mostrando cómo la ocupación de un país afecta a todos sus ciudadanos, al margen de la lengua en la que hablen:

cuando un vehículo con un mortero

pasó por la calle

no preguntamos quién eres

de qué lado estás

caímos al suelo y nos quedamos ahí

5.

En otra visita a Ucrania, vi a un antiguo vecino, ahora lisiado por la guerra, que pedía limosna en la calle. No llevaba zapatos. Mientras caminaba deprisa, esperando que no me reconociera, me paró de repente su mano vacía. Como si me estuviera entregando su guerra.

Mientras me alejaba, tuve una incómoda sensación de reconocimiento. Qué similares eran su voz y las voces de los poetas ucranianos con los que hemos hablado a las voces de la gente de Afganistán e Irak, cuyas casas ha destruido el dinero de mis impuestos.

6.

A finales del siglo XX, el poeta judío Paul Celan se convirtió en el santo patrón de la escritura en tiempos de crisis. Componiendo en la lengua alemana, rompió el discurso para reflejar la experiencia de un mundo nuevo y violado. Este efecto está ocurriendo de nuevo –esta vez en Ucrania– ante nuestros ojos.

Este es el caso de la poeta Lyuba Yakimchuk, cuya familia son refugiados de Pervomaisk, una ciudad que es uno de los objetivos principales del esfuerzo de Putin de “ayuda humanitaria”. Lyuba respondió así a mis preguntas sobre sus orígenes:

Nací y me crie en la región de Luhansk, devastada por la guerra, y ahora mi ciudad natal, Pervomaisk, está ocupada. En mayo de 2014 vi el comienzo de la guerra […] En febrero de 2015 mis padres y mi abuela, que habían sobrevivido a enfrentamientos bélicos terribles, emprendieron un viaje para dejar el territorio ocupado. Se marcharon bajo las bombas, con enormes bolsas de ropa. Un amigo mío, un soldado [ucraniano], casi mata a mi abuela cuando huían.

Acerca de la literatura en tiempos de guerra, Yakimchuk escribe: “La literatura rivaliza con la guerra, quizás incluso pierde con la guerra en creatividad, de ahí que la literatura cambie por la guerra.” En sus poemas se ve cómo la guerra divide las palabras: “no me hables de Luhansk”, escribe, “hace mucho que se convirtió en hansk / Lu había sido hecha pedazos / en las aceras carmesíes”. La ciudad bombardeada de Pervomaisk “se ha roto entre pervo y maisk” y los misiles de Debaltsevo son ahora su “deb, alts, evo”. A través del prisma de este lenguaje fragmentado, la poeta se ve a sí misma:

Miro el horizonte

… Me he hecho tan vieja

ya no Lyuba

solo una -ba

Del mismo modo que el poeta rusófono Khersonsky se niega a hablar su lengua cuando Rusia ocupa Ucrania, Yakimchuk, una poeta que escribe en ucraniano, se niega a hablar una lengua no fragmentada mientras su país se fragmenta delante de sus ojos. Mientras cambia las palabras, y las divide y contrapone los sonidos dentro de ellas, los sonidos atestiguan un conocimiento que no poseen. Ya no son léxicos, pero todavía nos resultan legibles, el mundo destruido se enfrenta mudo al lector, tanto dentro del lenguaje como más allá de él. Al leer este poema de testigos, uno recuerda que la poesía no es solo una descripción de un acontecimiento; es un acontecimiento.

7.

¿Qué es exactamente el testigo de la poesía? El lenguaje de la poesía puede cambiarnos o no, pero muestra los cambios que suceden en nuestro interior. Como un sismógrafo, registra sucesos violentos. Miłosz tituló su texto seminal El testigo de la poesía “no porque seamos testigos, sino porque ella es testigo de nosotros”. Viviendo al otro lado del telón de acero, Zbigniew Herbert nos dijo algo similar: un poeta es como un barómetro para la psique de una nación. No puede cambiar el viento. Pero nos muestra qué tiempo hace.

8.

¿Examinar el caso de un poeta lírico puede mostrar de verdad algo que comparten muchos? ¿La música de una nación? ¿La música de un tiempo?

¿Cómo es que la columna vertebral de un poeta tiembla como la aguja de un barómetro? Quizás es porque el poeta lírico es una persona muy privada: en su intimidad el individuo crea un lenguaje –bastante evocativo, bastante raro– que le permite hablar, íntimamente, a mucha gente al mismo tiempo.

9.

Vivo a cientos de kilómetros de Ucrania, lejos de esta guerra, en mi cómodo patio estadounidense: ¿qué derecho tengo a escribir sobre esta guerra? Y sin embargo no puedo dejar de escribir sobre ella: no puedo dejar de meditar sobre las palabras de poetas de mi país en inglés, el lenguaje que no hablan. ¿Por qué esta obsesión? Entre las frases está el silencio que no controlo. Aunque sea una lengua diferente, el silencio entre frases sigue siendo el mismo: es el espacio en el que veo a mi familia todavía arremolinada junto al umbral a las cuatro de la mañana, discutiendo sobre si abrir o no la puerta a un desconocido que solo lleva el pantalón del pijama, que grita al otro. ~

Traducción del inglés de Daniel Gascón.

Fragmento de Words for war: New poems from Ukraine, editado por Oksana Maksymchuk y Max Rosochinsky y publicado por Academic Studies Press.

Fotografía:  https://la-lista.com/the-guardian/2022/03/12/libros-contra-bombas-como-los-ucranianos-utilizan-la-literatura-para-defenderse

01/04/2022:

https://letraslibres.com/revista/el-lenguaje-de-la-guerra/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY