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lunes, 6 de abril de 2026

La palabra razonable, comprometida, esperanzada y compartida

DE LA HOMILÍA VENEZOLANA ACTUAL

Luis Barragán

Algunos años atrás, visitamos una localidad interiorana que estaba de aniversario fundacional. Además de las actividades proselitistas que nos condujeron también a un foro sobre el problema universitario, tuvimos ocasión de asistir a la misa católica dominical en la que el párroco desarrolló una estupenda homilía alusiva a la festividad.

Le comentamos al presbítero la importancia de difundir sus homilías por las redes, incluyendo la letra impresa. Empero, se disculpó de no hacerlo frecuentemente, porque las prefería espontáneas para la feligresía asistente, por supuesto, bajo la inspiración del Espíritu Santo.

Por aquella época, acá, estuvimos empeñados en grabar al sacerdote oficiante en la capilla de habitual concurrencia y, nos parece, llegamos a publicar varias intervenciones en un canal de Youtube creado a tales efectos para que no se confundiese con nuestras actividades parlamentarias y políticas. Muy antes, tomamos nota disciplinadamente cada domingo, durante tres años, en la Iglesia de San Francisco de Caracas, respecto a lo referido por los distintos celebrantes que, por cierto, significó nuestro regreso definitivo a la Eucaristía semanal a mediados de la primera década del siglo.

Gracias a Dios, hoy, las redes digitales también se hacen litúrgicas y podemos sintonizar la misa por la previsión y el esfuerzo voluntario de cada comunidad. Extraordinaria tarea, aunque aún lo creemos insuficiente a objeto de transmitir la valiosa reflexión que puede hacer el celebrante, cada vez más urgida la ciudadanía de una bocanada de inspirada sensatez que contraste con la cultura dominante.

Inexperto en la materia, presumimos que la meditación dominical de la palabra antes exigía una cuidadosa preparación como – sospechamos – no se tiene ahora. Varias son las causas, dada las apremiantes circunstancias sociales y económicas compartidas, sin que abundemos en el clima prevaleciente de (auto)censura, pero lo cierto es que falta un poco más de densidad.  

Podemos conjeturar sobre la calidad de esa meditación, como reflejo de una formación académica que se ha visto ahora resentida, pues, a la escasez de seminaristas quizá la haya también de profesores y prelados que tuvieron oportunidad de cursar estudios igualmente en el exterior que ya no tienen los jóvenes. Y también suponer que la creciente desescolarización de la población inexorablemente se refleja en una comunidad en la que no le parece tan obvia una catequesis mínima, intensamente agobiada por el absurdo discurso del poder establecido en todo el presente siglo.

Impresión personal la nuestra, la homilía urbana tiende a parecerse o a versionar una cierta literatura de auto-ayuda y, raras veces, alude a nuestras vicisitudes inmediatas y actuales. Digamos que se cuida de no herir susceptibilidades, aunque extrañamos algún tratamiento teológico básico por el temor de la incomprensión porque nuestro pensamiento se ha hecho cada vez menos complejo, más esquemático, simplista y banal como obsceno y (auto)degradante.

Sentimos que luce indispensable una masiva recatequización de la feligresía y que, al elemento teológico, sumen una adecuada interpretación de nuestra vida rutinaria en lo personal, familiar y social, orientada al compromiso trascendente. Es fácil escribirlo en la sociedad de una mera supervivencia que conjuga la pobreza material con la espiritual, pero hay que empujar el barco con fuerza, determinación y esperanza que, igualmente, esperan los no creyentes confiados en los valores y principios occidentales.

Porque llevamos una sección regular del blog personal sobre las homilías (apuntaje.blogspot.com), constatamos un error demasiado recurrente en las misas venezolanas publicadas: no colocan la fecha, no etiquetan las lecturas, no señalan al o los celebrantes, no hay un registro técnico de las personas que colaboran y de la locación. Los operadores digitales a lo mejor son muy jóvenes y creen que, por muchos años, la gente tendrá la memoria intacta del evento: todo sabemos que no será así, e, independientemente de la profundidad y alcance de la homilía, siempre será útil registrarla al aspirar que trascienda por lustros y décadas; preocupante, porque cuentas como la de la Arquidiócesis de Caracas, por lo menos, en Youtube, falla al respecto y, a veces, apenas coloca la fecha.

Por último, permítannos observar que la anomia social llegó también a la Iglesia y es importante una campaña pedagógica sobre la correcta conducta de las personas en la misa. Esperamos un mínimo de urbanidad y también de consciencia católica, pues, hasta los hay quienes se colean camino al confesionario.

Nos parece fundamental que la recuperación de la vida y de la vivencia comunitaria tenga un ejemplo vivo en las comunidades religiosas, como no la tiene ni tendrá en el comunalismo que la ha falsificado, partidizándola hasta la saciedad. Y la palabra cotidiana y orientadora de la Iglesia Católica puede realizar grandes aportes, seamos o no creyentes.

Fotografía: LB, procesión del Viernes Santo, Iglesia de la Coromoto (Caracas, 03/04/2026).

Ilustración: LB / ChatGPT.

06/04/2026:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44196-de-la-homilia-venezolana-actual

domingo, 5 de abril de 2026

¡Felices Pascuas de Resurrección!

DE LAS HOMILÍAS Y SU FICHAJE DIGITAL

Luis Barragán

Por muy espontáneas que sean, las homilías dominicales hacen de la Iglesia Católica un referente extraordinario de limpia intención y sensatez en contraste con cultura dominante del absurdo maniqueísmo, la simplicidad y la puerilidad contaminada por la (auto)degradante obscenidad. No obstante, la lectura e interpretación de la Palabra que exceda de los quizá diez minutos, suele aburrir al feligrés promedio que se muestra más entusiasta con los cantos y la Eucaristía.

Desconocida en mucho la estructura de la misa, citar y meditar presencialmente la Biblia no cuadra en una sociedad superdigitalizada, pero – siendo así – esa misma sociedad ha de extrañar las voces de la razón y del genuino compromiso con una fe que multiplica las más firmes esperanzas. Por ello, aunque falte o sobre la densidad del mensaje, importa descubrir una riqueza de testimonios y perspectivas que ofrece el sacerdote que no le hace concesiones al púlpito que bastantes desean ligero, expedito, automático.

En la propia red de redes, aumentan las cuentas relacionadas con las comunidades católicas, las misas y, por supuesto, las homilías que pueden suscitar igualmente serios y provechosos comentarios necesitados de estímulo y procesamiento. Claro está, comporta un extraordinario trabajo para el cual se requiere también de tiempo y de recursos económicos, pero – ya numerosas -  las exitosas iniciativas conocidas entre los venezolanos recurrentemente fallan por un detalle: no están fechadas, no tienen la etiqueta correspondiente a las lecturas, ni está fichados otros datos como el nombre mismo del celebrante o celebrantes, el personal técnico o artístico, el lugar en el que se hizo la grabación.

Se dirá que lo importante es que se transmita la misa para aquellos que no pueden participarla presencialmente, o no siempre resulta interesante la homilía por la fatiga que provoca escuchar físicamente al otro y a los otros. Somos partidarios de hacer memoria histórica y, particularmente, dejar constancia del móvil teológico y sociológico de cada época, del aporte creador de inspirados oficiantes, de la reflexión organizada, firme y creadora como alternativa ante el disparate entronizado por el discurso oficial en el presente siglo.

En una que otra cuenta, hemos dejado nuestra modesta observación: la Iglesia también es institución y, quizá porque el webmaster es muy joven y tiene aún viva su ilusión de inmortalidad terrenal, presume que todos recordaremos con exactitud esas circunstancias de modo, tiempo y lugar que cobran una insospechada importancia e interés con el tiempo. En todo caso, consignada la preocupación, deseamos valernos de la ocasión para desear al paciente y amable lector unas felices Pascuas de Resurrección junto a la familia, incluso, para el no creyente que tiene consciencia de los principios y valores occidentales. 

Fotografías: LB, cercanía de El Nazareno de San Pablo, Basílica de Santa Teresa (Caracas, 01/04/2026); Jesús resucitado, Iglesia de la Coromoto (Caracas, 05/04/26).

Ilustración: LB / Chat GPT.

05/04/2026:

https://lapatilla.com/2026/04/05/de-las-homilias-dominicales-y-su-fichaje-digital-por-luis-barragan/

lunes, 16 de marzo de 2026

Realidades bajo sospecha

DE LA ANOMIA SOCIAL A LA POLÍTICA

Luis Barragán

Desde aquel ya lejano bachillerato en humanidades y el inicio de los estudios de derecho, andamos con la noción sociológica a cuestas que tuvo a bien abordar audazmente el seminario internacional de política y antipolítica realizado en Caracas a finales del siglo pasado. Intentando decodificar la naturaleza esencial del régimen, uno que otro apela a la anomia como un buen pretexto para cubrir la columna de opinión, generalizando la expresión al extremo de hacerla banal.

En una anterior ocasión, empleamos el artefacto verbal para distinguir al socialismo de este siglo: el Estado anomizador que sugiere un cambio de dirección para superarlo. Sin embargo, la tarea requiere de un esfuerzo de autodisciplina social que recomienda la campaña correspondiente de los partidos y demás manifestaciones de una activa civilidad en los días que cursan.

Solemos, por una parte, olvidar que la anomia social se da en ámbitos muy específicos que se suponen organizados y estructurados: hay gremios que no renuevan sus autoridades internas desde hace más de veinte años, pero osan reclamar libertad y democracia en la calle; o pistas para el entrenamiento deportivo suficientemente regladas con jóvenes vanidosos que atropellan e insultan a los muy adultos, por no mencionar los curiosos grafitis de envidiable caligrafía y estúpida obscenidad. Podrá alegar el gobierno la insensibilidad de los muy anteriores que no facilitaron un asiento para esperar la llegada del tren en el metro de Caracas, callando que la aspiración y logro fue la de una mayor puntualidad, rapidez y eficiencia; o la dura y efectiva sanción moral de los viandantes para los consumidores de alimentos dentro del sistema.

E, igualmente, por otra, la anomia política la exponen los propios cuadros de conducción, pues, la dirigencia exiliada, especialmente la de Estados Unidos, guardó silencio con la injusta deportación de venezolanos a El Salvador; o que aún no hay una libre y convincente deliberación en las cámaras parlamentarias y edilicias, como tampoco existe en los órganos ejecutivos solo nominalmente colegiados del promedio de los partidos. Por obvias razones, nuestros paisanos hubiesen agradecido recientemente en Chile un discurso un poco más denso de gratitud por la acogida y solidaridad que incluyera a Andrés Bello y sus extraordinarios aportes al gran país del sur, por no mencionar con habilidad y respeto la acogida y solidaridad que le dimos por muchos años a los chilenos sometidos a una feroz dictadura.

Rebecca Hanson, Verónica Zubillaga y David Smilde, al introducir una magnífica obra colectiva intitulada “The Paradox of Violence in Venezuela” (University of Pittsburgh, 2023), aciertan al correlacionar la anomia social con la política: gobernanza criminal, militarización policial y políticas de seguridad, debilidad y transformación del Estado, para arribar al paradójico fenómeno observado de un aumento de la violencia y la conflictividad en el período de menor pobreza y mayor igualdad. Entonces, la pobreza no fue ni es el factor preponderante, sino la debilidad del Estado de Derecho, la pérdida de legitimidad de las instituciones y partidos, la multiplicación de los actores políticos informales y agresivos, la desconfianza ciudadana en la representación, la corrupción sistémica, entre otros motivos.

La política como apostolado y servicio constituye una dimensión esencial que ha sido liquidada por el populismo muy bien arraigado en los escenarios públicos, absolutamente mesiánico y de gratificaciones instantáneas. Se dirá, bien pendejo es el que no hace de la política un modo de vida de acuerdo a los códices prohibidos, pero a la vez objetos del más amplio conocimiento y perversa pedagogía.  

Una tarea favorable y hasta indispensable para la transición deseada, es la urgente y masiva formación social, política e ideológica de las organizaciones de la sociedad civil y de los partidos llamados a un necesario consenso nacional. Importa tanto la reescolarización de la población para una convivencia saludable, real y pacífica, como la pronta reivindicación y capacitación institucional del Estado que ahora no le da siquiera una vuelta al campo trillado por sus aprovechadores.

Ilustración: Rafat Alkhatib.

Fotografías: LB, UPEL (Caracas, 03/02/2026).

16 y 17/03/2026:

https://www.elnacional.com/2026/03/de-la-anomia-social-a-la-politica/

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44122-de-la-anomia-social-a-la-politica

costadelsolfm.org/2026/03/17/luis-barragan-de-la-anomia-social-a-la-politica/

lunes, 2 de marzo de 2026

Artefacto verbal

EL ESTADO ANOMIZADOR

Luis Barragán

Todo un artefacto verbal, versamos sobre una acción, condición y proceso de intensa difusión de la anomia por el Estado específicamente venezolano que hace de la incertidumbre un poderoso mecanismo de control social.  El discurso de poder sostenido y profundizado en el presente siglo, no sólo ha incentivado aquellas conductas que alteran o violentan la convivencia social, sino que ha contaminado gravemente el sentido común al tratar de normalizarlas.

Así las cosas, por complejos y persistentes que sean los problemas fundamentales del país, apenas uno de ellos tendrá resonancia de opinión y, al agotarse, será sustituido por el otro ya que el objetivo es polarizar a todo evento, perdiendo los matices. Después de la ley de amnistía, excepto alguna materia sorpresiva, le corresponderá el turno al aumento nominal de salarios y bonos porque resulta demasiado complicada la pública discusión del daño laboral, su reparación social e indemnización económica en el contexto de un modelo económico alternativo.

Permaneciendo indiferentes las autoridades correspondientes que también incumplen la normativa legal, luce definitiva nuestra resignación al imperio que ejercen los motorizados en calles, avenidas y autopistas, circulando y estacionando en las aceras para la principal desgracia de niños y ancianos. A este ejemplo de anomia social, se suma su equivalente en la descomposición del discurso político que no tiene la fuerza necesaria de una demanda ciudadana, entre otros motivos, por la supuesta inminencia de unos comicios presidenciales, regionales y municipales que entretienen, aunque todavía es necesario y urgente bregar por la transición que no ha comenzado.

El Estado desea multiplicar los agentes de una peligrosa anomia política que nos haga empedernida y absurdamente iliberales, relativizando los principios republicanos más básicos para torpedear e impedir la indispensable unidad opositora que la haga real y eficazmente competitiva. Solemos olvidar que hay una foucaultiana dimensión pastoral del poder, individualizante, redentora, invasiva y atomizadora, frente a la más convencional del poder soberano, formal, abstracto, normativo y colectivo.

Importa atajar el proceso de disolución social denunciado con  bastante antelación, por lo menos,  desde finales de la centuria anterior ante la indiferencia generalizada de propios y extraños. E incluir, en las tareas unitarias de la oposición responsable, una  intensa campaña a favor de la autodisciplina de una sociedad que debe contrarrestar los efectos del Estado anomizador para ganar conciencia, responsabilidad y la misma transición política que aspira hacer legítimamente suya.

Fotografías: LB, actividad proselitista de primarias en  en La Vega, CCS (07/10/24), y escena de El Paraíso, CCS (23/11/25).
Breve nota LB: Cometí un error al remitir a Opinión y Noticias el texto, pues, correcto el archivo, en "asunto" coloqué animizador.  Le escribí a Iván Méndez, pero quedó así publicado.  

02/03/2026:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44060-el-estado-animizador

03/03/2026:

https://www.elnacional.com/2026/03/el-estado-anomizador/

https://www.costadelsolfm.org/2026/03/03/luis-barragan-el-estado-anomizador/

martes, 29 de julio de 2025

Momento maquiavélico

LA UNIVERSIDAD REPUBLICANA

Luis Barragán

En las postrimerías del siglo pasado, el término desregulación gozó de un extraordinario auge en el ámbito económico, proyectado – no mentado - abusivamente en el político para buscar la mínima formalidad posible de sus procederes y procedimientos; esto es, la promoción e imposición de aquellas conductas derivadas de un liderazgo personal, afortunado y quizá circunstancial, en detrimento de toda expresión institucional, estable y perfectible. En un sentido, pareció fácil confundir el modelo de desarrollo abierto y competitivo que pugnaba por consensuarse, con una total y absurda ausencia del Estado, mientras que, en el otro, la antipolítica arremetió fundamentalmente contra los partidos y cualesquiera otras instancias colegiadas de conducción política y social en clara apuesta por el mesianismo de ocasión.

Jurando combatirlo, la paradoja estuvo en la entronización de un populismo de izquierda, como pudo serlo de derecha, según el canon, consagrando la anomia en la presente centuria, pues, la desregulación se ha cumplido a plenitud por la interesada abstracción y manipulación de las normativa vigente, la conveniente y oportuna interpretación judicial, y, constituyendo una mayor ventaja, la pérdida generalizada, creciente, distraída o inadvertida del sentido y del sentimiento republicanos. Metidos en un gigantesco berenjenal que J. G. A. Pocock denominó el “momento maquiavélico” de más de prolongado, todo apunta a la reconstrucción de la sociedad civil desde abajo para reivindicar y darle soporte a una distinta experiencia política,  aunque parezca una osada utopía de acuerdo a las circunstancias actuales:  división y equilibrio efectivo de los órganos del Poder Público, ejercicio real de las virtudes cívicas a las que conducen los principios y valores constitucionales, y una libre, limpia y transparente participación y competencia ciudadana.

En principio, significa el reaprendizaje de la convivencia social, la autorregulación del genuino comportamiento ciudadano, el redescubrimiento de la política fuera de los cauces de la fulanización extrema y mesiánica, al encuentro de la sanción moral eficaz, como algún remoto día  lo demostró la ejemplar disciplina de los usuarios del metro de Caracas, igualmente atendidos por las fallas del servicio que pudieran sufrir. Agreguemos el acatamiento voluntario de los peatones y automotores frente a las señales del semáforo, el respeto al orden de una cola que se haga frente a toda taquilla, la moderación del volumen de los equipos de sonido en vehículos e inmuebles, como indicio de una cultura cívica alternativa en gestación, añadida la realización de los comicios que las legítimas organizaciones de la sociedad civil tienen pendientes para volver a la más amplia y promisoria acepción de la política.

En poco tiempo, la Universidad Simón Bolívar cumplirá cuatro años bajo la dirección de las autoridades interventoras designadas por el Ejecutivo Nacional, las cuales – en su momento – tuvieron un plazo de 180 días para convocar las elecciones rectorales de conformidad con la normativa vigente.  Siendo un caso particular de desregulación política,  importa reivindicar la vida institucional de la casa de estudios como dato fundamental de su recuperación, propulsando – como lo ha hecho decididamente el gremio profesoral – las elecciones en mora y ventilando abiertamente los problemas; vale decir, reinscribiéndose en una tradición republicana que les es tan indispensable para cumplir la misión ética, académica y sociopolítica que la inspiró al fundarse.

Acotemos, las sedes de Sartenejas y del Litoral Central exponen sendos problemas que son los estructuralmente propios de la universidad venezolana, por lo que la deseada excelencia y prestigio no dependen de una absurda ocultación, sino de la reemergencia de una cultura cívica capaz de ventilarlos y de solventarlos por los medios institucionales, por lo además, actualizadores. Incluso, aún las entidades de una expresa vocación científica y tecnológica, son y deben ser compatibles, por una parte, con los valores republicanos como la libertad, la igualdad, la participación, el compromiso con el bien común; y, por otra, nociones tan angulares como la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, constitucionalmente establecidas, nos orientan a la autorregulación, necesariamente democrática, que ha de fundamentar la indispensable vida institucional, hoy, urgidos frente al populismo obviamente mesiánico de cualquier signo.

Composición gráfica: Steph Goralnick.

Fotografía: LB, Universidad Simón Bolívar (Sartenejas, 08/05/2023). 

29/07/2025:

https://www.elnacional.com/2025/07/la-universidad-republicana/

martes, 18 de febrero de 2025

Anómicos

CIUDADANÍA E (IN)COMPETENCIA POLÍTICA

Luis Barragán

“Como no hay suceso sin hecho, a la historia pertenece

también (cómo no le va a pertenecer) la realidad,

pero en tanto que principio de posibilidades,

esto es, en tanto que principio de suceder”

Xavier Zubiri

Distintos los modos de pensar y estar en la realidad por siempre susceptible de toda transformación, en anteriores ocasiones hemos optado por la anomia social como principal diagnóstico que puede hacerse estratégico, y, por consiguiente, obligarnos a actuar lo más atinadamente posible respecto a la prolongada crisis política que padecemos. Y, en plazos razonables, concebir, concertar, implementar y, si fuese menester, enmendar la estrategia correspondiente que jamás ha de sacrificarse a favor del juego táctico, por cierto, frecuentemente abierto con pretensiones – nos permitimos la expresión - maniaco-sensacionalistas en el terreno de la oposición.  

Solemos apreciar en las redes digitales, voces todavía minoritarias que juzgan la coyuntura con un criterio un poco más elaborado académicamente en el intento de combatir la banalización política que las consume, quizá por aquello de la propensión a farandulizar la vida en común a la espera de un siniestro cuales crónicas rojas, prensa del corazón, y calumnias e intrigas de vecindario. Sin embargo, el intenso deseo de promover una política de ciudadanos no luce suficiente para resolver los retos inmediatos de un desempeño opositor tan trenzado a las circunstancias en curso, porque – por una parte – contrarrestar la anomia significa hacer política, ponderar, integrar, organizar, racionalizar, ordenar, canalizar, concordar, darle sentido, procurar los recursos, compaginar el liderazgo; reconocer – por otra – la inmensa necesidad de reactivar a las organizaciones de la sociedad civil, actualizándolas con un proceso electoral y un vivo debate interno, como ocurrió con los comicios estudiantiles en la Universidad Central y, ahora,  transcurre con el profesorado de la Bolívar de Sartenejas y su núcleo litoralense que renueva la directiva gremial; y – luego – reivindicar el carácter político y el caro valor estratégico de los partidos en el seno de una sociedad movilizada y dinamizadora, como alguna vez lo planteó Fernando Vallespín.

En definitiva, auspiciar una cultura ciudadana alternativa como la que permitió a la postre la creación histórica de lo que se conoce como el parlamento libre y democrático, por ejemplo: una deuda contraída absolutamente por todos los gremios, añadidos hasta los clubes recreativos, que supere la moralina y propicie que los partidos – una aparente perogrullada – hagan política. Sobre todo, a la luz de los mayores peligros anómicos en ciernes como el planteamiento y la realización de una reforma constitucional  de interesado propósito (cuasi)constituyente que, precisamente, nos alerta en torno a la apuesta ventajista por hechos que impidan la recuperación de una tradición política que consiste efectivamente en hacerla, para una oposición llamada a trascender, según deducimos de Xavier Zubiri y su obra intitulada "Tres dimensiones del ser humano: individual, social, histórica".

En alguna oportunidad lo aludimos, hubo el fracaso de connotados generales en el desarrollo de la II Guerra Mundial, a pesar de haber gozado de extraordinarias condiciones para alcanzar la victoria y bien podría consultarse a Goffrey Regan o Norman Dixon para ilustrarnos respecto a la historia y la psicología de la incompetencia militar. Y, aunque Gonzalo Adán Micó lo circunscribió al uso y abuso del poder en libro publicado el año pasado, no es necesario que determinadas individualidades y sectores asuman la dirección del Estado para exponer aquellos casos concretos y específicos de una manifiesta incompetencia política y descarada improvisación.

Recientemente, la valiente dirigencia estudiantil de la Ucevé al documentarlo en el asfalto, rindió un magnífico tributo a las víctimas de la represión de todos estos años, y, al mismo tiempo, se hizo de una inmensa capacidad simbólica de la que debe (re)aprender la dirigencia partidista de oposición. Ésta ha de hacerse competente para prever y reconocer – incluso – los fracasos, empinándose con un realismo que también se haga de lo imposible por encima del sentimentalismo barato que no, genuino sentimiento.

Gráficas: Collage LB con fotografías tomadas de La Patilla.

18/02/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/ciudadania-e-incompetencia-politica/

domingo, 9 de febrero de 2025

Socialismo y anomia

LÓPEZ MAYA, EL SOCIALISMO Y SU LEVANTAMIENTO CATASTRAL

Luis Barragán (*)

Margarita López Maya ha considerado a fondo el período socialista del gobierno de Hugo Chávez [LÓPEZ MAYA, 2016: 17]. Experta en temas como el populismo y la democracia participativa, ha hecho una convincente caracterización del régimen todavía prevaleciente en Venezuela, respondiéndole de algún modo a autores que reclaman  la novedad del modelo, sentenciando: “La calificación simplista del chavismo como populista, demagógico y autoritario pasa por alto la considerable literatura académica sobre el fenómeno del populismo radical”, entre otros aspectos que enfatizan la dimensión socio-económica de una propuesta en curso, más allá de la personalidad que la propulsa [ELLNER, 2011: 153, 177, 178, 181]. No obstante, la autora ha planteado un fenómeno como el de la anomia que consideramos de una extraordinaria relevancia, lo que nos permite – en un breve ejercicio histórico -  colegir la existencia de un socialismo anómico, como causa y efecto del fenómeno de alcance nacional; como expresión que contradice una tradición de la izquierda marxista, y, curioso e inevitable, anómico frente a sí mismo, quizá, su definitiva cédula catastral.

1.-        Fundamentación anómica

El socialismo del siglo XXI, puede entenderse como una radicalización de la democracia participativa y protagónica, aunque cuenta con una importante influencia bolchevique que se traduce en el creciente cercenamiento de los derechos civiles y políticos, criminalizando toda oposición y disidencia  [LÓPEZ MAYA, 2016: 107 ss., 184 ss., 242; 2008,  69 ss.], por mucho tiempo en ejercicio monopólico de los símbolos de la nacionalidad [LÓPEZ MAYA, 2003: 107 ss.]. Además,  expone profundamente el esquema rentístico-petrolero, lo considera afín al capitalismo de Estado (sobre todo de cuño perecista), recentralizador,  estatizador de las grandes empresas, regulador económico, con una burocracia y élites que escapan del control ciudadano [Ibídem: 303 ss.].

Desmanteladas las instituciones de la democracia liberal, e impulsado el Estado Comunal, importa destacar la anomia social como fundamento de la experiencia de esta centuria: “Se conoce por anomia situaciones donde las normas de convivencia social, dejan de ser obedecidas, creándose condiciones de ingobernabilidad y violencia política” [LÓPEZ MAYA, 2016: 301].  Siendo así, por una parte, violentando la Constitución de 1999, el ejercicio del poder en Venezuela ha sido arbitrario, caprichoso y revanchista, fijando una normativa de hecho, cambiante según le convenga; y, por otra, bastando con ejemplificarla con la rutinaria violación de la Ley de Tránsito Terrestre en todos los sentidos, propiciando el desorden y la anarquía sociales que únicamente puede detener el gobierno nacional de acuerdo a sus más inmediatos y circunstanciales intereses.

El control absoluto de los medios de comunicación social de los cuales es titular el Estado, la (auto)censura y el bloqueo informativo de los medios del sector privado, al igual que el poderoso mito bolivariano y el culto a la personalidad presidencial, redujeron la vida ciudadana y específicamente política, a las vicisitudes del poder. El socialismo rentista se ha afincado en un discurso polarizador y descalificador de sus adversarios, pero – aun aceptando las derrotas electorales parciales – no ha escatimado esfuerzos por condicionar y hasta sabotear el triunfo y la gestión de sus oponentes, por ejemplo, al crear la figura inconstitucional e ilegal del “protector”, o judicializando el ámbito político    [LÓPEZ MAYA, 2016: 148, 303 ss.].

Vale decir, desmintiendo el componente de la democracia liberal establecido en la Constitución, y los principios representativos, frenos y controles, sin dudas, guarda correspondencia con una profundización de los procesos anómicos que revela la elevación de las tasas de homicidios, robos y secuestros, al igual que la corrupción y penetración del crimen organizado en el Estado, agravados al asumir Nicolás Maduro la presidencia de la República [LÓPEZ MAYA, 2016: 302, 310]. En una conferencia virtual, señaló que el descenso de las tasas delictivas sólo lo explica la pandemia, el confinamiento de las personas en sus hogares y la militarización de las ciudades [LÓPEZ MAYA,  2023],

2.-        Dimensión anómica de la política

Fiel manifestación de la aguda anomia social que nos aqueja, causa y efecto del fenómeno,  el socialismo apela a la “movilización de sectores anómicos en contra de las instituciones” [MADUEÑO, 2002: 56]. De título cauteloso, pues, luce ambiguo porque no sabemos si el ocaso referido es el del liderazgo y la proyección de Hugo Chávez, o de toda la experiencia del socialismo, López Maya describe en su obra de 2016 la naturaleza y características del principal partido de gobierno (PSUV), en reemplazo del MRB-200 y del MVR, movimiento netamente electoral que le dio el triunfo original, en 1998.

La derrota de la lucha armada en la década de los sesenta significó un intenso debate en torno a sus causas, y la naturaleza y características del socialismo que parecía lógico que se diera en el seno del PCV, partiendo de la necesidad o no de hacer la revolución burguesa en Venezuela, pero – a nuestro juicio – hubo resistencia en el resto de los sectores de la izquierda marxista, sobre todo en los aglutinados mucho tiempo atrás por el MIR, creyendo todavía posible el triunfo de la insurrección armada.  Más allá del componente generacional o de la estrategia maquiavélica de división del PCV [ELLNER, 1992: 55, 67, 72], hubo un proyecto socialista racional, discutible y discutido, que no se compadece con el socialismo del siglo XXI que ha analizado López Maya. Es más, “ni siquiera el propio Hugo Chávez, sabía explicar [lo]. con solidez teórica” [OLIVAR, 2017: 98], dejando todo a la imaginación, improvisación, piratería, mezcolanza al mejor estilo posmoderno.

Hay un imaginario social del cual da cuenta la literatura venezolana, y se infiere que “la izquierda de los sesenta en Venezuela estaba dormida, no extinguida”, siendo que la revolución bolivariana es “demostración de que la izquierda venezolana esperaba su oportunidad para hacer gala de su espíritu de refundación total del país, para mostrar un espíritu irredento de anacronismo político que impide una verdadera renovación de la izquierda y para reivindicar el militarismo rural y patriarcal” [KOZAK ROVERO, 2008: 74].

El consabido caso de Tareck El Aissami, ampliamente difundido por todos los medios noticiosos, incluyendo las escandalosas excentricidades de la denominada trama de la corrupción, apunta a la vida anómica de los distintos grupos y corrientes al interior del poder, pues, independientemente de los hechos delictivos señalados, ilustra que los líderes ayer ensalzados, hoy pueden ser objeto de una repentina, amplia y sobrevenida defenestración.  Las reglas no son las mismas que rigen al sistema dominado, por lo que el status quo ha de afrontar también los riesgos de la anomia en el propio ejercicio del poder.

3.-        Conclusiones

El socialismo ha sido causa y efecto del fenómeno de la anomia social, explicando el tan prolongado dominio sobre el país.  Margarita López Maya bien aporta a una caracterización que poco se compadece con la propuesta socialista que teórica e históricamente conocíamos, inexplicada por Hugo Chávez mismo su naturaleza y alcances.

En perspectiva, por las consecuencias de una crisis humanitaria compleja, la conformación de un Estado Criminal y el desconocimiento de los derechos humanos, sectores de la izquierda marxista podrán alegar que el de Chávez constituye un accidente histórico. Para mayor curiosidad e ironía, se entronizó bajo engaño después de la caída del muro de Berlín de lecciones muy pronto olvidadas.

Pendiente todavía, es necesario precisar aquellos criterios que permitan no sólo contrastar el fenómeno de la consabida anomia destructiva frente a la constructiva, excepcional e innovadora, sino hacer el adecuado levantamiento catastral de la experiencia vivida con el denominado socialismo del siglo XXI, trastocado en un raro modelo de exportación.  Reflexión que se ha antojado ociosa para muchos de lo que regularmente opinan en la materia,  cuya densidad es sólo de epítetos.

Referencias:

ELLNER, Steve (2011) “El fenómeno Chávez: sus orígenes e impacto”. Fondo Editorial Tropykos-Centro Nacional de Historia, Caracas.

ELLNER, Steve (1992) “De la derrota guerrillera a la política innovadora. El Movimiento al Socialismo (MAS)”. Monte Avila Editores, Caracas.

KOZAK ROVERO, Gisela (2008) “Venezuela, el país que siempre nace”. Editorial Alfa, Caracas.

LÓPEZ MAYA, Margarita (2003) “Hugo Chávez, su movimiento y presidencia”, en: ELLNER, Steve – HELLINGER, Daniel [Editores] (2003) “La política venezolana en la era de Chávez: clases, polarización y conflicto”. Universidad de Oriente – Nueva Sociedad, Caracas: 97-120.

LÓPEZ MAYA, Margarita (2016) “El ocaso del chavismo. Venezuela 2005-2015”. Editorial Alfa, Caracas.

LÓPEZ MAYA, Margarita (2023) Conferencia (Video), Caracas, 04/06, XI Diplomado de Historia de la Venezuela Contemporánea. Fundación Rómulo Betancourt-Universidad Pedagógica Experimental Libertador.

MADUEÑO, Luis (2002) “El populismo quiliástico en Venezuela. La satisfacción de los deseos y la mentalidad orgiástica”, en: RAMOS JIMÉNEZ, Alfredo (2002) “La transición venezolana. Aproximación al fenómeno Chávez”. Centro de Investigaciones de Política Comparada, Universidad de Los Andes, Mérida: 47-76.

OLIVAR, José Alberto (2017) “La revolución de los arteros y la mentira del socialismo del siglo XXI”, en: BUTTÓ, Luis Alberto – Olivar, José Alberto (2017) “El chavismo frente al espejo. El rostro de la mentira”. Negro Sobre Blanco, Caracas: 87-104.

(*) Trabajo presentado en el XI° Diplomado de Historia de la Venezuela Contemporánea / Fundación Rómulo Betancourt, bajo el título de "Socialismo y anomia (brevísimo ejercicio histórico)" (Caracas, 05/06/2023).

Fotografías: LB, lámina doblada de metal (2023), mural de Hugo Chávez en Quinta Crespo (CCS, 16/03/23), boceto de mural en Quinta Crespo (16/07/23), mural en una casa de La Vega (07/10/23), y mural avenida Universidad (14/10/23). 
10/02/2025:
11/02/2024: 


domingo, 24 de noviembre de 2024

Semaforío

DE LA (IN)DISCIPLINA SOCIAL

Luis Barragán

La normativa jurídica, esto es, la que en nada es accidental, establece que el cruce peatonal se hace en las esquinas de toda arteria vial de acuerdo a las señales, por cierto, muy universales: las del semáforo. Todos los vehículos automotores y de tracción de sangre, deben detenerse y, en caso de doblar a la derecha o a la izquierda, darle prioridad al paso del transeúnte.

Esta regla tan elemental, cumplida con extraordinario y envidiable celo en los países más organizados y, al mismo tiempo, no por casualidad, respetuosos de las libertades públicas, por una parte, es la que formalmente ha prevalecido en nuestro país y, muy seguramente, no ha suscitó jamás ningún cuestionamiento del legislador, aprobada pacíficamente en el parlamento o en la municipalidad. Por otra, ciertamente, entre nosotros se hizo fea costumbre y terrible tradición la de violentarla, pero – irreemplazable – siempre estuvimos conscientes de su existencia. Sin embargo, de un tiempo para acá, la situación ha cambiado: costumbre contra legem, hasta nuevo aviso y con el consentimiento de las autoridades públicas que, por comodidad o ignorancia de la ley la aceptan, es otra la pauta que priva en los espacios públicos.

En efecto, se ha “institucionalizado” el cruce a mitad de las arterias viales, esquivando los carros y, sobre todo, a los abusivos motorizados y camioneteros, porque simplemente es un riesgo hacerlo en la esquina por muy semaforizada que se encuentre. Poco importa que seamos favorecidos por la luz, ya que se suma a su tradicional desconocimiento, la sorpresiva aparición de vehículos que no bastándole con “tragársela”, dan la vuelta en “u”: desde cualquier flanco, importándole un comino al conductor llevarse por el medio a un coche con su bebé o a un anciano de bastón en mano; ahora, agregamos como algo “normal” que la motocicleta recorra la vía en sentido contrario a lo establecido y, como en el canal rápido de la autopista, destaque por sus velocidades en el rayado del medio o “isla” de la calle o avenida.

Las propias autoridades incurren en el desaguisado, incluyendo el empleo de las aceras. Estas “reglas”, según los usos y costumbres que se imponen, no tardarán en un reemplazo por otras peores.

Incentivada la indisciplina social, imponiéndose el más fuerte en las calles, asistimos a un fenómeno propio de la época. El semáforo inservible, parece sobrar.

Fotografías: LB, CCS (23/11/2024).

25/11/2024: 

https://opinionynoticias.com/opinionnacional/42149-de-la-indisciplina-social

domingo, 20 de octubre de 2024

Anomia

DEL CONFESIONARIO AL CARRIL DE VELOCIDADES

Luis Barragán

Un video de lo más viral en la diáspora, dijo condensar la añoranza por el país en el que un vendedor de plátanos mitinea su oferta a través de una potente corneta del camión que se detiene en el lugar a la hora que le viene en gana. Vale decir, nostalgia por el desorden citadino que todavía pretende darnos identidad y gentilicio, francamente insoportable.

Por ejemplo, la bulliciosa promoción que entra a un apartamento por la ventana de la sala, mientras que otra promoción – la de aguacates – hace lo propio por cada ventana de las habitaciones traseras, se cruzan a la mitad de los escasos metros² de un sitio que alguna cotización tuvo en el siglo pasado. En la era del cambio de facto de las ordenanzas y, más de las veces, sin hacerlo, el comercio rampante – formal e informal – penetra los espacios residenciales que, todo el mundo lo sabe, tiene a muchos adultos de avanzada edad y enfermos en vilo.

El fenómeno de la anomia del que supimos gracias a la sociología que se veía en el bachillerato de humanidades, hoy, dejado demasiado atrás, es el que caracteriza a Venezuela, sentido agudamente desde los ochenta y noventa del siglo pasado. Voces muy calificadas advirtieron los riesgos de una profundización de la que finalmente se aprovechó el chavismo, expresión genuina del fenómeno, orientada a la disolución social que experimentamos ahora. Sin embargo, cuenta con extraordinarias ventajas: se le cree una gracia, en lugar de la morisqueta; nadie se reconoce afectado e inmerso en el proceso de disolución, no sabemos por cuáles providenciales razones, y obra una poderosa autocentura que es, no cabe duda, miedo a afrontar la verdad.

Solemos creer que estamos completamente vacunados contra la anomia, por nuestra cultura y el nivel formal de educación. Quizá mejor se dice, por crianza del hogar y explícita consciencia de las personas, el mundo y las cosas, casi siempre derivado de un superior estatus social real o imaginario.

El asunto está en descubrirnos, por lo menos, en el marco de una tendencia masiva o generalizada a la que ofrecemos resistencia. Y esto puede perfectamente apreciarse en ámbitos muy estructurados, organizados y reglados, o supuestamente, reglados.

Por nuestra propia experiencia que sirve de ilustración, hemos visto a feligreses de una evidente adultez que se colean descaradamente en la fila hacia el confesionario, sin el menor rubor. Sería comprensible que una persona seglar o religiosa de avanzada edad, u otra de una evidente enfermedad, adelantara la cola y, para ello, es habitual que pidan permiso o disculpas, pero no entendemos a los que van a dar cuenta del arrepentimiento de sus pecados, dejando otros a medio camino.

Otro caso, en la pista que acostumbramos a caminar y, eventualmente, trotar, tuvimos la ocurrencia de hacer una modesta observación a un par de señoras que obstaculizaban nuestro paso, pues, conversadoras, ocupaban todo el carril de velocidad modesta. De una testarudez digna de mejores causas, siguieron atravesadas y no quedó más remedio que cambiarnos al carril de mayor velocidad, porque las reglas las entienden a su modo.

Y es que, necesario es decirlo y denunciarlo, al venezolano promedio le falta sentido autocrítico, aquejado por esta enfermedad de la anomia, sobradotes como nos enseñó el rentismo petrolero y, frecuentemente, vivos pendejos, materia prima del socialismo del siglo XXI.  Podemos muy bien vernos en el espejo del paisano o los paisanos delincuentes que ingresaron mal heridos a un hospital de Lima con un par de grabadas, lo cual nos permitiría alcanzar la hondura de una reflexión necesaria.

Sabemos de esfuerzos notables para autorretratarnos con fidelidad, como el que ha hecho el psicólogo Axel Capriles, pero sentimos que falta el indispensable choque y, se dice, rechazo equivalente al que produjo “El laberinto de la soledad” de Octavio Paz en 1950, valorado correctamente con el tiempo. Claro que hay miedo a la verdad, pero también la sentida urgencia de afrontarla para superar todo lo que nos trajo a estas alturas de un siglo que nos es ajeno.

Fotografía: LB (CCS, 18/10/2024).

21/10/2024:

https://opinionynoticias.com/opinioncultura/41993-del-confesionario-al-carril-de-velocidades

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY