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martes, 25 de junio de 2024

... Nadie a la mano

NOS FALTAN VIEJOS

Guido Sosola

El sector social que condujo por excelencia a las antiguas sociedades, sin duda alguna, fue el de los más viejos entre los viejos. Y no tanto por el testimonio de supervivencia, siendo tan precarias las condiciones de vida,  como por la experiencia acumulada. Un hecho tan universalmente dado, corrobora aquella sentencia popular de que más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Es en los míticos sesenta del siglo veinte que insurge y compite el sector juvenil o más juvenil,  con el resto de los grupos etarios: así, la revolución de los prósperos países occidentales se hizo generacional, mientras que, en Venezuela, por ejemplo, fue decididamente democrática para abrir un ciclo inédito en nuestra historia, no sin lidiar con ese colosal fracaso en el que se convirtió Cuba. Las superestrellas del rock de veintitantos años, hoy octogenarias y que nunca dejaron la tarima por sabios (esto es, por viejos), como Miguelito Jagger,  representaron una pretendida quiebra político e histórico a la postre falaz.

Las aguas volvieron a su nivel, por lo menos, en este país, hasta que saltó el siglo XXI. Los treintañeros de inicio de la centuria decretaron que todo cuarentón debía retirarse ipso facto de la política (el resto de la sociedad civil que siga con sus “pures”), para - luego y muy luego -  redondear una paradoja: ahora, con firme rumbo a los sesenta años de edad, aquellos que fracasaron donde el cuarentón Hugo Chávez ganó, no aceptan siquiera la derrota.

Grosso modo, este es el preámbulo cultural a una situación como la actual: por estos años ha habido un cambio demográfico dramático en Venezuela. Yéndose del país, nos están faltando jóvenes; quedándose en el país, nos están faltando viejos.

Esta otra paradoja, referida a los vejucones, excepto las brillantes y tercas excepciones, apunta a una ausencia en la opinión pública que, bajo dictadura, es fundamentalmente digital, como al predominio de los más muchachos que saben más por muchachos que por … muchachos.  Eran otros los tiempos en los que, quienes fuimos jóvenes, aunque no lo crean, por mucha que haya sido la distancia política e ideológica, igualmente contamos con la orientación pública de venerables ancianos como Luis Beltrán Prieto Figueroa, Eleazar López Contreras y la inspiración de Fernando Paz Castillo.

Fotografía: Presuntamente, Últimas Noticias, Caracas. 

25/06/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/06/25/guido-sosola-nos-faltan-viejos/

miércoles, 6 de julio de 2022

¿Será cierto?

EL APUREÑO QUE APORTÓ SUS MARACAS A LOS ROLLING STONES
Oscar Santana

En el año 1966, el desempleo se sintió mucho en Cunaviche, hogar de Jaime Martínez, un peón venezolano, amante del joropo y poseedor de una maestría innata para tocar las maracas.
A los 23 años, partió a Puerto La Cruz para trabajar en el muelle. Un día decide irse de polizón en un barco que iba a Europa y llega a Londres.
Pasó días de hambre y frío, arrepentido de su decisión. Una noche, muy fría se refugió en el ático de un teatro.
Cuando dormía, le despertó una música, algo que nunca había escuchado. Era Rock & Roll.
Eran los Rolling Stones ensayando el material del álbum Beggar´s Banquet. La canción que sonaba era “Simpathy for the devil”
Jaime no podía entender lo que oía, pero la música era rítmica y le provocaba bailar, aplaudir al ritmo de la canción, comenzó a tocar sus maracas.
La acústica del teatro llevó el sonido de las maracas hasta el escenario.
Mick Jagger impresionado y fascinado con las maracas, le pidió a Jaime que las tocara una y otra vez.
La banda le dió a Jaime techo, comida y ropa. Después fue llevado al estudio de grabación y las maracas que oímos en la introducción de Simpathy son tocadas por él. En los créditos del álbum se le dio una versión inglesa de su nombre : James Martins. (SIC)
Un mes después de esa noche en el teatro, Jaime Martínez estaba camino a Venezuela.
Los Stones pagaron su regreso y le dieron una cantidad de dinero, suficiente como para que Jaime pudiera buscar una casa propia y montar su negocio.
Las maracas se convirtieron en uno de los instrumentos preferidos de Jagger, quien aprendió a tocarlas de Jaime.
Ahora, la próxima vez que escuches “Simpathy for the devil” recuerda con orgullo que esas maracas que suenan las toca un venezolano… un llanero.
19706/2022:

domingo, 5 de junio de 2022

Sospecha de frivolidad

MIGUELITO JAGGER Y LOS SUYOS

Luis Barragán

A todo evento, la opinión del venezolano y, aún más, si es dirigente político, debe centrarse exclusivamente en las tragedias que azotan al país. Se supone que le está vedado cualesquiera otros tópicos y, con sobrada razón, aquellos que lo hagan sospechoso de una imperdonable frivolidad. No obstante, luce inevitable referirse a sus majestades satánicas con Miguelito Jagger a la cabeza, como solía presentarlo Iván Loscher en su radial programación nocturna de décadas atrás.

               Tuvimos ocasión de apreciar una pequeña muestra de la más reciente presentación madrileña (https://apuntaje.blogspot.com/2022/06/cuaderno-de-bitacora.html), cuya versión completa seguramente no tardará en circular por las redes: "Uno no va a ver a los Rolling Stones por escuchar, va por estar, va por vivir. Y, sí, también va por contarlo", expresó Iñako Díaz Guerra ironizando sobre la mejor música, la que no se escucha (“Nada con los Stones tiene sentido”: El Mundo, Madrid, 03/06/2022). Sin duda alguna, constituye una proeza que los prácticamente todos octogenarios, mascando el agua, sigan firmes en el escenario, con un cantante desde siempre tan característico, hiperkinético, desenfadado y hedonista como Mick, cuya interpretación de  “Start Me Up” ha suscitado tantos videos humorísticos, celebrando él mismo a sus imitadores (https://www.youtube.com/watch?v=7ztjy3kIcMY&t=157s), por ejemplo.

               El grupo tuvo una importante recepción en Venezuela y una mirada al “hit parade” de la vieja prensa, permite constatar el éxito de sus canciones, aunque no hubiese suficiente mercado para una presentación personal en el siglo XX petrolero. Algo que quizá pudiera ocurrir en lo que resta de centuria, si la banda y el régimen lo agotan, pues, por estos años, los Rolling fueron acogidos en La Habana con la indiferencia británica por la suerte de los insulares, desmintiendo, por cierto, el entusiasmo que alguna vez exhibió Napoleón Bravo, por los rebeldes de una década demasiado lejana: es el texto que  recordamos para un dossier sobre el rock que publicó la meritoria revista Resumen, con título vanidoso (“Visión integral del rock”, Caracas, nr. 110 del 14/12/1975).

               Frecuentemente, no pocos realzaban a los Stones como una convincente expresión del antisistema, aunque la banda ha sido por siempre una exitosa empresa comercial, no por radical, ilegítima, que tuvo en su haber – por cierto -  la organización, promoción y realización del trágico concierto de Altamont (1969),  juzgado como violento, racista y machista.  El cantante y la banda, fueron indiferentes a una situación que llegó al extremo del asesinato de un espectador a manos de un integrante del particular equipo de seguridad del evento californiano, como Philip Norman lo ha señalado al acentuar la insensibilidad del intérprete (*).

               Por supuesto, nuestro país se mantiene muy distante de las novedades musicales del resto del planeta y de los comentarios que suscitan, tragado por otras majestades satánicas.  Va diluyéndose lentamente la agrupación, olvidado el mito juvenil de los años sesenta, prefiriendo hacerlo en el escenario antes que en el hastío hogareño.  

(*)              "IT IS THE darkest of all rock legends: how at a Rolling Stones concert at Altamont, California, in December 1969, an inoffensive audience member was stabbed to death by Hell’s Angels while, a few feet away, Mick Jagger sang “Sympathy for the Devil,” as usual not giving a fuck. And how the magic decade which the Beatles had defined with melody, charm, and laughter was seen off by him and his band amid violence, chaos, and callousness. Almost everything in the legend is untrue, especially the part about Mick’s attitude. In fact, the horrible Altamont episode only came to pass because he did give a fuck". Vid. Philip Norman (2012) ”Mick Jagger”, HarperCollins Publisher, NY: 474 s.

08/06/2022:

https://guayoyoenletras.net/2022/06/08/miguelito-jagger-y-los-suyos/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY