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domingo, 18 de junio de 2023

Trazos

PUBLICIDAD REDACCIONAL

Luis Barragán

En los tiempos de la mayor bonanza petrolera que hemos tenido en toda la historia, el régimen aprovechó de tupir todas las paredes con su interesada mensajería gráfica. Ya no le bastaba con copar nuestra mirada en las campañas electorales, por lo que la revolución fue aclamada, proclamada y reclamada a diario con los trazos en serie, virales y maniqueos de colorido tropical.

Hastiado el paisaje, con el tiempo decreció tan afanosa actividad para la cual profesionalizó fundamentalmente a los jóvenes con la enfermiza repetición de los motivos gráficos. Y, puede decirse, los jóvenes  le fiaron su trabajo al Estado, y,  luego,  no hubo recursos y, mucho menos, disposición para reconocerles y darles el más elemental salario.

Además, algo que denunciamos en sus debidas oportunidades, las principales localidades del país a la postre fueron masivamente pintadas de gris. Siendo tan evidente el propósito de deprimirnos, aprovecharon de minimizar en todo lo posible a Chávez Frías. Por ello, nos sorprende, o decimos sorprendernos, ante la reciente reaparición de  murales más elaborados y económicamente costosos.

Quizá una excepción, por los costos que acarrea, en las proximidades del Liceo Andrés Bello de la avenida México, en Caracas,  ha surgido una extendida referencia al 80° aniversario de la celebérrima batalla de Stalingrado. Indudable, un hecho histórico importante, como otros que no ha sabido de celebración aniversario alguna.

Se dirá de toda una intención pedagógica, pero es fácil de comprobar una vocación realmente propagandística al exponer un estilo artístico y un sello inconfundible de la era estalinista, acotemos, nada inocente. Al parecer, el muralista no recibe noticia todavía de la caída del muro de Berlín y entiende perfectamente al actual régimen, como una continuidad del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), levando en armas por los remotos sesenta del siglo pasado.

Fotografía: LB (CCS, 03/06/2023). 

18/06/2023:

https://guayoyoenletras.net/2023/06/18/publicidad-redacciones/

miércoles, 29 de junio de 2022

Directiva nr. 45

STALINGRADO: EL INVIERNO QUE COMENZÓ EN VERANO 

Carlos Balladares Castillo  

En nuestro artículo sobre el avance del Afrika Korps del mariscal Erwin Rommel, publicado hace dos semanas, explicamos el plan de Adolf Hitler para “ganar” la Segunda Guerra Mundial en 1942. La clave estaría en capturar los pozos petroleros que abastecían al Reino Unido y la Unión Soviética. El “Zorro del Desierto” ya había iniciado su avance en dirección a los primeros, y para el 28 de junio la ofensiva de verano u “Operación Fall Blau” (caso azul, Directiva N° 41 del 5 de abril) iba por los segundos. El Cáucaso era la lejana y gran meta donde se pretendía el control de 92% del combustible de Rusia (según los informes que manejaba el Führer), pero también detener el tránsito a través del Volga. Dos objetivos estratégicos se lograrían: obtener el combustible que tanto necesitaban las armas del Reich e impedir el acceso del mismo a la URSS, junto a los recursos de los Aliados que le llegaban desde Irán.

La primera vez que escuché sobre este plan fue de manera indirecta, y creo que es la experiencia de la inmensa mayoría de las personas. La memoria de la humanidad, acostumbrada a los récords, sabe el nombre de la ciudad donde ocurrió la mayor batalla de la historia (si usamos el criterio de número de bajas) pero no la ofensiva que le dio origen. Yo me había propuesto al comenzar la adolescencia el conocer mejor lo que había visto de manera segmentada en diversas películas y series de la Segunda Guerra Mundial. La oportunidad me la ofreció la serie The World at War (Jeremy Isaacs, 1973-1974) con 26 capítulos de 40 minutos cada uno y transmitida con gran regularidad a lo largo de más de 20 años por Venezolana de Televisión (canal 8). La esperaba todos los días con la misma emoción que sentía en mi niñez por cada nuevo capítulo de mis anime favoritos. Es en el noveno episodio titulado “Stalingrado (junio 1942 – febrero 1943)” en el que se explica Fall Blau, pero la mayor atención está en la gran batalla a las orillas del Volga, de allí su título. No es la única excepción porque en Youtube se puede ver cómo este esquema se repite en los documentales clásicos pero también en los nuevos que han elaborado los numerosos youtubers sobre la Segunda Guerra Mundial o historia militar.

Es muy probable que la perspectiva de explicar la ofensiva de verano dando mayor importancia a Stalingrado fue iniciada por sir Winston Churchill -¡una vez más estableciendo las líneas historiográficas de la Segunda Guerra Mundial!-, en su obra La Segunda Guerra Mundial (1948-1956). Dedica buena parte de los capítulos que comprenden el año 1942 a los contactos y encuentros con las máximas autoridades de  Estados Unidos y la Unión Soviética, junto a los Frentes del Desierto y el Pacífico, dejando para febrero de 1943 el análisis de la campaña que terminaría con la Batalla de Stalingrado. Al comenzar reconoce la demora y dice “ha llegado el momento de narrar la magnífica y decisiva lucha de los ejércitos rusos”, para después afirmar que “al principio todo salió bastante de acuerdo con el plan, aunque no al ritmo que estaba previsto”, logrando bordear el Don pero alcanzar un solo campo petrolero: Maikop (que estaba destruido). Hitler ante la resistencia de Stalingrado desviaría tropas del Cáucaso que era el objetivo central de Fall Blau, generando el desastre (“Capítulo XXI. Turquía, Stalingrado y Túnez” del “Libro III. La Gran Alianza”).

Al comenzar la ofensiva en julio, los soviéticos fueron sorprendidos una vez más, porque Stalin la esperaba en dirección a Moscú; a pesar de ello no cayeron en la trampa de ser cercados como les ocurrió al inicio de la “Operación Barbarroja” el año anterior. Al no poder detener a los alemanes huían siguiendo la política de tierra arrasada evitando el cierre de “las pinzas” de las divisiones Panzer. La lección fue aprendida, pero a finales de julio algo cambió para ambos jefes totalitarios. Una vez más Hitler modificaba los planes a medida que se desarrollaban, sin importar las advertencias del Alto Mando.

El 23 de julio establece la Directiva N° 45 que cambiaría la historia. En la N° 41 los Ejércitos que tenían como objetivo el Volga no consideraban la captura de Stalingrado sino proteger el flanco izquierdo de la operación principal: la toma del petróleo en el Cáucaso; ahora en la N° 45 era: “Aplastar las fuerzas enemigas concentradas en Stalingrado y ocupar la ciudad”. Stalin por su parte con la Orden N° 227 abandona la táctica de ceder terreno y ordena “ni un paso atrás”, y si alguno se atreve a rendirse sería tratado como traidor y por tanto fusilado. Para el Führer la toma de dicha ciudad generaría un efecto moral devastador (“4 de julio de 1941” en: H. R. Trevor-Roper, 2008, Hitler’s Table Talk 1941-44. His Private Conversations).

La lógica inicial del plan parecía perfecta salvo por unos cuantos detalles muy importantes: las distancias y los obstáculos geográficos agravarían los problemas logísticos; y la recuperación de la producción de armamentos soviéticos era ya un hecho, por no hablar del apoyo de los Aliados angloestadounidenses y el coraje del pueblo ruso. El Frente Oriental lo retomaremos a principios de agosto, aunque la semana que viene trataremos los convoyes de ayuda que recorrían el Ártico.

Gráfica: https://blogs.20minutos.es/la-claqueta-de-la-historia/2021/06/25/cine-historico-para-el-finde-stalingrado/

29/06/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/stalingrado-el-invierno-que-comenzo-en-verano/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY