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domingo, 14 de diciembre de 2025

Noticiero retrospectivo


- Eduardo Delpretti entrevista a Ramón Piñango: “En el IESA sí tenemos corazón”. El Globo, Caracas,  17/12/1992.

Teodoro Petkoff. “Deterioro partidista y sistema lectoral”. El Nacional, Caracas, 17/10/79.

-  Manuel Bermúdez. “El presidente y las novelas” (Telenovelas). El Nacional, 05/01/83.

- Gisela Ortega. “TV, opinión y público”. El Nacional, 19/10/90.

- Euro Faría. “División de la izquierda, recurso de la derecha”. Tribuna Popular, Caracas, 17/10/86.

Reproducción: Últimas Noticias, Caracas, 07/03/1948.

Noticiero retrospectivo

lunes, 19 de mayo de 2025

Breve ensayo radiográfico

EL VENIDERO 22 DE MAYO DE 1969

Luis Barragán

A Elías López Latorre,

in memoriam

Hay hechos que maceran lentamente para adquirir su más genuino sentido hasta hacerse definitivamente históricos,  aunque el impacto original haya sido de una distinta significación, como los acaecidos en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en las postrimerías de los sesenta del veinte: la izquierda entusiastamente castroguevarista de entonces, que hizo de la casa de estudios su mejor y más segura trinchera con la absoluta aquiescencia del rector Jesús María Bianco, trató de impedir una legítima y masiva marcha de los sectores estudiantiles socialcristianos, repeliéndola con violencia.  Nuevamente, forzada la unidad de los militantes de la Juventud Comunista de Venezuela (JCV) y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) para rivalizar con la acreciente Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC), perfilándose la candidatura de Elías López Latorre a la presidencia de la Federación de Centros Universitarios (FCU-UCV), la ocasión fue propicia para profundizar en el aspirado clima de desestabilización del país que evidencia la prensa escrita desde el inicio mismo del primer gobierno de Rafael Caldera, más allá de los muy específicos sucesos locales.  

Desde el anuncio mismo de la marcha, la febril contracampaña procura consagrarla como un acto de violación del recinto universitario y de agresión a la autonomía universitaria, tratando de reafirmar como patrimonio político exclusivo de esa izquierda a la universidad en la que ejercía un extraordinario dominio también administrativo y de imprenta; esto es, sometida a un pensamiento único en el marco de la derrota insurreccional que todavía no aceptaba. Desde temprana fecha, dirigentes jotarrecistas como Julio César Moreno, Delfín Sánchez y Orlando López, acusan al MIR de provocar los disturbios universitarios de Mérida con el propósito de extenderlos al resto del país para frustrar la política de pacificación, y, no por casualidad, en el curso de mayo de 1969, por una parte, se llama al paro de las universidades, liceos, escuelas técnicas e institutos de comercio; por otra, Valencia, Mérida, Maracaibo, Barinas, Puerto Cabello, Margarita, Cabimas, Carora, El Tigre, Los Teques, Coro, Barquisimeto, sufren de una orquestada alteración del orden público, por supuesto, añadida Caracas, donde el Palacio Legislativo es pintorreteado de consignas suscritas por el “FLN”; luego, el ministro de la Defensa refiere que todo coincide con la “interrupción de las actividades de los cuerpos armados irregulares”.

La marcha que tiene por los más decididos organizadores y propulsores a Elías López, Delfín Sánchez, Naudy Suárez, Gustavo Tarre, José Graterol, entre otros, fue esperada literalmente a tiros, concitando la presencia de una dirigencia que interpretaba el hastío y rechazo por el abusivo control de esa izquierda que mal interpretó y apostó por la coyuntura, pretendiendo débil y confundido al novísimo gobierno, pues, entre otros motivos, siempre fue un secreto a voces el arsenal y el personal guerilleros resguardados en el extenso territorio de las inmunidades en el que se convirtió la ciudadela de Villanueva. No obstante, aun siendo evidente el sabotaje de la actividad, la demoledora contrapropaganda victimizó al presidente en ejercicio de la FCU, Alexis Adam, quien recibió un disparo de muchísima gravedad, asegurando que fue “un intento de asesinato dirigido contra mí”, sospechosamente cerca de él, ya que fue a quemarropa; y, en medio de la refriega, gracias a una fortuita gráfica tomada a Gerardo Segovia, cuadro medio socialcristiano, en la que apela a un arma de fuego personal para encarar desde el suelo los centenares de disparos que llueven contra los marchistas, fue muy fácil estigmatizar al gobierno y a sus partidarios; además, el discurso pronunciado en las inmediaciones de la UCV por José Ramón Solano, secretario general de la JRC, pecó  de una ambigüedad que aprovechó esa izquierda para explotar los naturales matices ideológicos y las diferencias políticas entre los demócrata-cristianos, moldeando y apuntando a una facción que señaló, marcó y estereotipó como fascista, aunque resultaron todos detenidos por los hechos – en una jefatura caraqueña – así fuesen araguatos, astronautas, avanzados y auténticos de acuerdo a la jerga de entonces.

Desde “Deslinde”, órgano informativo del Partido Comunista, tienden a imponer una versión que es la del reinvento de una épica y un heroísmo que muy bien pudieron reclamar los agraviados, brutalmente atacados el jueves 22 de mayo; por cierto, épica y heroísmo como fórmula característica del foquismo a lo Régis Debray. Y es que Edgar Paredes y otros malheridos marchistas, no encontraron fácil cupo en las matrices de opinión que abrieron las puertas a la felizmente denominada renovación universitaria, descartada la expresión  revolución universitaria, que dio pie a la toma – claro está, por la fuerza – de la dirección de Cultura y la de la escuela de Filosofía para irradiar las ideas surgidas desde la escuela de Letras de la UCV, desenfundando el arma contra la reforma universitaria que acordaron principalmente Acción Democrática y COPEI en el archipiélago parlamentario, recordemos, por la fragmentación de las bancadas todavía lejano el bipartidismo.

La sola referencia y contextualización de aquél 22 de mayo, lo hace contrario al mentado e interesado 22 de mayo del poder ahora establecido en Venezuela: defensa de la universidad ante el enfermizo guerrillerismo que la hizo rehén, la posterior intervención que implicó su devolución a la vuelta de poco tiempo para que eligiese libremente a sus autoridades, la puntual asignación presupuestaria que permitía las exigencias de un aumento recurrente, la copiosa matriculación de los estudiantes de todo nivel y la estabilidad social del profesorado, entre otros elementos, contrastante con la idea de una burda gesta antifascista, tercamente preelaborada. Algo incomparable con la naturaleza y los alcances que hoy adquiere la defensa del recinto, la libertad de cátedra y la autonomía universitaria, agreguemos que la otrora dictadura puntofijista, hacia mayo de 1969, toleró la convocatoria a elecciones del Colegio de Farmacéuticos y de la Asociación Venezolana de Periodistas, la libertad de prensa y los correspondientes debates parlamentarios, el bautizo público de un libro del líder comunista Pedro Ortega Díaz,  los ataques de un vigoroso perejimenismo; comenzó a investigar el secuestro de la hija de una reconocida actriz de televisión, el tiroteo de la asociación de griegos en Venezuela luego de la visita del canciller Calvani, el dopaje de caballos de carrea; promovió la bienal internacional de pintura, inauguró el tramo de la autopista entre Antímano y Caricuao, lidió con el problema de la nacionalidad de un connotado dirigente del oficialismo, atestiguó la protesta de jóvenes judíos venezolanos frente a la sede de la embajada de Polonia, aceptó la postergación de la visita de Nelson Rockefeller al país.

¿Acaso, en la presente centuria, pueden expresarse libremente las organizaciones partidistas y de la sociedad civil?, ¿algún gremio universitario y colegio profesional pueden disponer de recursos para pagar avisos y remitidos efectivamente publicados?, ¿protestar vivamente desde el asfalto? Antes, a todo evento, hubo la recurrente celebración de sendas ruedas de prensa cubiertas por los especialistas de la fuente respectiva, con cronistas y reporteros capaces de escudriñar lo impensable, como corresponsales en el Palacio de Miraflores que detallaban la diaria agenda presidencial, dando cuenta aún de los más modestos visitantes.

A aquella izquierda la ocupó el presupuesto universitario, haciéndose del poder cultural y, tras el fracaso insurreccional, militarizando el marxismo, tuvo por el mejor aporte a su particular leninismo el de la infiltración de las Fuerzas Armadas a largo plazo que valoró el diputado Héctor Mujica en el debate de la cámara a propósito de las declaraciones emitidas por el general Martín García Villasmil, terminando el agitadísimo año. Y es otra y desacostumbrada la radiografía que ensayamos del 22 de mayo de 1969, la de una suerte de antropología política de bien ganada y densa perspectiva histórica.

20/12/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/el-venidero-22-de-mayo-de-1969/

Cfr.

https://apuntaje.blogspot.com/2025/05/el-22-convencional-de-mayo.html

domingo, 20 de abril de 2025

Noticiero retrospectivo






- Juan Pablo Sojo. "Los abuelos del color: Una ojeada al folklore venezolano". El Nacional, Caracas, 16/02/1946.

- Luz Machado. "La esclava Isaura" de Bernardo Silva Guimaraes. El Nacional, 04/09/81.

 - Guillermo Meneses. "Tras la muerte de Rafael Oliveira". Momento, Caracas, N° 521 del 10/07/66.

- Luz Machado. "Nostalgia de ciudad y árboles". El Nacional, 01/06/85.

- Rodolfo Quintero. "¿Por qué no se unen las izquierdas nacionales?". El Nacional, 10/08/82.

Gráfica: Ángel Corao. Élite, Caracas, N°  462 del 21/07/1934.

domingo, 6 de abril de 2025

Indudable, hay vida extraterrestre

UFOLOGIA DE IZQUIERDA Y DERECHA

Luis Barragán

Líder de la (extrema) derecha francesa, Marine Le Pen todavía es noticia por la decisión judicial que la responsabiliza de malversar fondos públicos y, por marginal que pudiera ser la nota digital, un reciente tuit visto al azar pretende alguna relación con la oposición venezolana. Por supuesto, para descalificar a una y a otra.

Quizá quede en un mensaje efímero, sin mayor trascendencia, aunque – sin dudas, de prosperar – contribuiría a cualesquiera opiniones de un maniqueísmo sobrancero y, llevado al extremo, nos devolvería a la supuesta distinción entre izquierda y derecha, propia de una lejana modernidad en la que pesaban los valores y principios, la doctrina e ideología. Suposición y lejanía, porque las diferencias de la posmodernidad tienen su propio calibre, o no son exactamente tales: numerosas son las izquierdas y derechas y, así como los llamados liberales resultaron ser conservadores y viceversa, en el siglo XIX venezolano, hay posturas de izquierda que se reclaman de derecha y, no faltaba más, de derecha que se juran de izquierda, cuales objetos voladores no identificados (OVNI) de origen desconocido, sorpresivos e inquietantes – sobre todo – cuando se hacen de pocos, pero muy decisivos escaños parlamentarios.

De un lado, vista como xenófoba y euroescéptica, la derechista Le Pen se convertiría en una extraterrestre que el promedio de los venezolanos no conoce, a la que hay que combatir como a aquellos del patio que se les parezcan, o pudieran parecérseles, trastocados en aliados de una cruzada universal de la reacción. Claro está, mientras ella sea la noticia que se resigna a la nominación presidencial de su pupilo ante unas eventuales elecciones.

De otro, el señalamiento de nuevo escondería la inmensa heterogeneidad de individualidades, movimientos y partidos de una izquierda y una derecha presunta y solo presuntamente compactas, forzadas al acuerdo electoral y la coexistencia política a propósito de los comicios legislativos de 2024, añadidos otros extraterrestres, como el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, quien encabezó meses atrás una enorme protesta parisina en apoyo a la causa palestina, teniendo por aliados a grupos muy activos de LGTBQ+ que, huelga comentar, precisamente no gozan de buena salud en los países islámicos.

Cualesquiera elecciones de algún impacto,  celebradas o a celebrarse en países vecinos u otros noticiosos del viejo continente, pueden suscitar determinadas manipulaciones, pretendiendo la automática identificación de una celebrada izquierda bondadosa y de una condenada derecha bochornosa entre nosotros. Desde hace tiempo el esquema está superado, pero aún arraigado por estos lares faltándole discusión pública y, valga la acotación, debate académico.

Ilustraciones: Charlie Hebdo, París, N° 1706 del 02/04/2025.

Fotografía OVNI: “La Tierra contra los platillos voladores” de Fred F. Sears (1956).

Le Monde, París, 02/04/25.

06/04/2025:

https://www.lapatilla.com/2025/04/06/luis-barragan-ufologia-de-izquierda-y-derecha/

martes, 9 de julio de 2024

Oteando el futuro

COMPRENSIÓN O ASFIXIA DEL CENTRO POLÍTICO

Luis Barragán

En contraste con el sempiterno y habilísimo despotismo oriental, el mundo occidental ensaya una pretendida transformación antropológica que va más allá de la convencional superación del orden social y económico, corrompido cada vez más el lenguaje político en el marco de una deliberada estrategia de confusión.  Hipótesis ésta, actualizada por el dramático y sonoro proceso político experimentado por los europeos, y, si se quiere, imperceptible entre los latinoamericanos, en claro desafío a los más conocidos teóricos que versan sobre la derecha, la izquierda y el centro, dificultada la interpretación de lo acontecido y de lo que está por acontecer en Francia y España; ineludible, el caso venezolano constituye un magnífico laboratorio que sigue trajinando el siglo a pesar de sus trágicos costos.

Discurso topográfico mediante, hoy, la izquierda levanta banderas de derecha, y la derecha alza las de izquierda con absoluta impunidad, y, rebarajadas constantemente, una y otra se acusan mutuamente de extremistas, ahorcando al centro: groseramente simplificadas las posiciones, perdida la pluralidad, no admiten matiz alguno en la correlación de las fuerzas que inexorablemente conforman el escenario público. Absurda polarización, unos pactan con el invasivo fundamentalismo religioso al mismo tiempo que el género atraviesa fronteras indecibles y contranaturales, mientras que, otros, caen en la tentación de un nacionalismo contaminado de aquél viejo e intolerable racismo.

A falta de términos precisos y convincentes, apelamos a la cómoda referencia topográfica, aunque – entre otros autores – el italiano Norberto Bobbio hizo un notable esfuerzo de sistematización apuntando a los valores de la libertad e igualdad, advirtiendo que la díada ha perdido la originalidad que alguna vez ostentó, gracias a las luchas, o, mejor, reyertas políticas. Añadiendo al meritorio mexicano Octavio Rodríguez que, valga observar, no oculta su compromiso ideológico, podemos concluir, inventando el agua tibia, que son y serán de izquierda y derecha los que se tengan por tales. Sin embargo, resulta indispensable reivindicar el centro, la honestísima aproximación de posturas, el apuntalamiento del consenso, la búsqueda de las coincidencias, la justísima reconciliación de posiciones, pero también es necesario desconfiar de los radicales del centro mismo que, en nuestro país, han dictado cátedra de oportunismo, doblez y complacencia frente al régimen, incapaces por siempre de protestarlo con el vigor y la vehemencia necesaria.

Por estas latitudes, hubo experiencias y aportes importantes que muy bien lo ejemplificamos con una polémica, entre muchas de las sostenidas con intensidad desde principios de los sesenta del veinte: los textos de Arturo Uslar Pietri (“¿Somos, o no, un país petrolero?”, El Nacional, Caracas: 30/03/1960) y Juan Nuño (“La voz de su amo: No somos un país petrolero”, Crítica Contemporánea, Caracas, N° 1 de mayo-junio/60) [https://apuntaje.blogspot.com/2024/07/un-asunto-polemico.html], demuestran con claridad el curso de los elementos de una política de centro que muy bien identificó y calibró el venezolano Juan Carlos Rey.  Podemos considerar como una postura de derecha, la de Uslar Pietri al proponer el otorgamiento de nuevas concesiones que reafirme nuestra condición de país petrolero, siendo la de Nuño de izquierda al plantear la inmediata nacionalización de la industria, permitiéndonos catalogar de centro la política (de Estado), decidida por el presidente Betancourt e implementada por el ministro Pérez Alfonzo de no más concesiones, el impulso de una comisión coordinadora de las actividades del sector, una mayor participación en las ganancias, la creación de la CVP y OPEP, ampliamente conocidas sus exitosas consecuencias.

Paradójicamente, en la presente centuria, la izquierda que hizo de la gasolina barata una bandera histórica, no sólo la dolarizó y aumentó de precio en el mercado interno, sino que literalmente quebró a una de las empresas transnacionales más importantes del mundo, arrasó con una gerencia especializada de larga formación, entregó la Faja del Orinoco y convirtió a PDVSA en un fantasma – para más señas – constitucionalizado.  Es el régimen el que crea la ultraderecha de todos sus antojos, metiendo a la más variada y legítima oposición en el mismo saco, por más pacífica y desarmada que sea, al mismo tiempo que quema incienso por aquella vieja izquierda violenta, terrorista y asociada a la dictadura habanera; vale decir, a punta de propaganda, ha dislocado los más elementales parámetros del análisis proclamándose cínicamente de una honradez frívola e ilimitada.

La venidera transición democrática que la aspiramos iniciada por Edmundo González, sugiere la asunción de un centro dinámico, realista e imaginativo a la vez, pero jamás de la pueril neutralidad que encubrió el apoyo directo e indirecto del aún vigente desorden establecido,  ¿Para qué un centro que, siempre afanosamente, consigo mismo, carece de todo valor, utilidad y pertinencia?

Incluyendo a los actores que la propulsan desde hace no poco tiempo, será otro el liderazgo de la transición, entendido como misión y servicio, equilibrado, comunicativo, realizador de valores, encaramado en las más insólitas cumbres para no perder la perspectiva del camino, pero con los pies hundidos en la realidad andada.  Y, esperamos, que insobornable, humilde, transparente, profundamente comprometidos con los principios y valores que sólo se realizan – exactamente – a punta de realidades.

Fotografías: LB. Avenida Francisco de Miranda, marcha de inicio e la campaña electoral (CCS, 04/07/24). 

09/07/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/comprension-o-asfixia-del-centro-politico/

sábado, 8 de junio de 2024

domingo, 12 de mayo de 2024

Responsabilidad histórica

ESTIRPE Y TRADICIÓN POLÍTICA

Luis Barragán

Hay quienes todavía creen que la política en Venezuela comenzó con Chávez Frías en este siglo, añadida la noción misma que el oficialismo ha cultivado de ella, por cierto, completamente desnaturalizada.  Faltando poco, que jamás ha existido movimiento social alguno, siendo lo más cercano y superior la comuna, y, acaso, las remotas organizaciones estudiantiles controladas por la izquierda leninista y sus variaciones hasta que Ernesto Laclau y Chantal Mouffe le dieron una significación eminente y eficazmente táctica, como ocurrió en la Ucevé por los años ochenta del veinte, trascendente y ejemplar ejercicio para la captura final del poder. 

La dirigencia estudiantil del presente, conformada en alguna medida por quienes fueron escolares en los tiempos de las grandes protestas de 2017, aunque haya los que están excedidos en edad, sabe muy poco o nada de toda una estirpe y tradición en Venezuela: el vasto movimiento estudiantil y sus distintas expresiones que, valga el detalle, hizo de la libertad y de la democracia sus mejores banderas, otrora  fuente segura y confiable del liderazgo político nacional.

Recientemente, Freddy Millán Borges, distinguido y reconocido historiador, recordó y precisó mejor la fecha fundacional de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE): 11 de mayo; e, incluso, nos permitimos traer a colación un breve texto del autor (https://www.elnacional.com/opinion/la-union-nacional-estudiantil-1936-1945-un-proyecto-de-juventud/), síntesis muy apretada de un trabajo de mayores exigencias y profundidades sobre la materia.  Separada de la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV) que derivó en un partido político, la UNE prendió en Caracas y se extendió rápidamente a todo el país, convertida en escuela de ciudadanía.

La muchachada de ahora pudiera sorprenderle cuan importantes eran los gremios estudiantiles y la trascendencia de su liderazgo en la opinión pública, real, constante y sonante que deja atrás y hasta ridiculiza la idea prevaleciente del “influencer”.  Las reivindicaciones fundamentales del estudiantado universitario (añadido el de bachillerato, las escuelas técnicas, musicales o deportivas,  la de los aprendices de algún oficio, etc.), igualmente se entendieron en una perspectiva más amplia: la del país que, por siempre, requirió del testimonio de lucha legitimador,  real, constante y sonante, que no se agotaba en las declaraciones a los periódicos y los suscritos documentos frecuentemente brillantes, digamos, las redes digitales de aquellas décadas.

Valga acotar, la lucha de aquellos años era también compatible con los estudios regulares y así lo demuestra el caso de Freddy, amigo desde aquellos remotos años, sobresaliente dirigente estudiantil y juvenil que ha hecho una larga y reconocida carrera académica. De modo que invitamos a los jóvenes a acercarse a sí mismos, sabiéndose herederos de una estirpe y tradición política al defender la causa de la libertad y de la democracia.

12/05/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/05/12/luis-barragan-estirpe-y-tradicion-politica/

domingo, 4 de febrero de 2024

Noticiero retrospectivo

- “El que mató a Trotsky resulta ahora español. El alcaide del presidio dice que recibió las huellas digitales de Madrid y que Wornard se apellida Mercader”. UP. El Nacional, Caracas, 22/08/1953.

- Gumersindo Rodríguez. “La crisis política actual y la izquierda”. Izquierda, Caracas, n° 7 del 24/06/60.

- Entrevista a Alfredo Chacón. Reventón, Caracas, 15/09/71.

- Rafael José Muñoz. “La izquierda y la tesis del viraje”. Izquierda, Caracas, n° 11 del 22/07/1960.

- “Luis Herrera no sabe gobernar. Los candidatos de COPEI”. Izquierda, 09/80.

Reproducción: Leonel Alfonso Ferrer, debate petrolero en el Senado: Pedro Pablo Aguilar, Godofredo González y Rafael Caldera.  Resumen, Caracas, n° 93 del 17/08/1975. 

jueves, 21 de diciembre de 2023

Demandando sobriedad

BIZARRÍA Y CINISMO

Luis Barragán

Recientemente, hice algunas diligencias en el centro histórico de Caracas, y, al atravesar la Plaza Bolívar, es que se notó una cierta congregación de personas favorables a la causa palestina. Varias fotografías después, por supuesto, precavido, decidí salir del lugar y, al subir hacia la avenida Urdaneta, contadas personas de atuendo típico, posiblemente funcionarios diplomáticos acompañados de jóvenes con radiotransmisores en mano y mirada alerta, bajaban seguramente al evento que se prolongaba.

Las noticias, harto elocuentes, contundentes, irrefutables en torno al colosal acto terrorista de Hamas contra Israel. No obstante, el sesgo político e ideológico se ha impuesto, e, incluso, hay varias y lamentables escenas en las redes que versionan y justifican semejante hecho.

Tiene razón Julián Quirós, en reciente nota de primera plana para ABC de Madrid, al afirmar que “la izquierda española bizarra sólo llora a sus muertos”, tan “ajena a la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. E, incluso, en la sesión de un parlamento autonómico, o quizá de un ayuntamiento, fue fácil apreciar la violación de las reglas de la cámara, cuando una parcialidad pidió guardar un minuto de silencio en tributo a las víctimas palestinas, levantándose de sus curules, y desafiando a la dirección de debates que apenas entraba a organizar la agenda de trabajo.

Interesado en pensar  un  poco más el problema para una inminente intervención pública, comencé a tomar notas partiendo del sentimiento y la convicción fundamentales generadas por los acontecimientos. Además, recordé una vieja obra actual de Aníbal Romero sobre la sorpresa en la guerra y la política de 1992, enhebrando impresiones e ideas que aportaran al tratamiento lo más sobrio posible de la materia, intentando alguna novedad, porque al tratarse de un debate respecto a tan delicado asunto, de nada valen las fáciles reiteraciones y estereotipos; por ello, como en una discusión cercana sobre el Esequibo, he preferido redactar lo más cuidadosamente un texto presto a su lectura en la sesión de la Asamblea Nacional de 2015.

Ciertamente, demasiado difícil inventar el agua tibia en un temario de tan larga data y densidad, hablando todavía y día por día los hechos, pero es necesario intentarlo en la medida de lo posible. A modo de ilustración, en la prensa extranjera todavía pesan las noticias, escasas otras perspectivas que las redes digitales aportan graneadas, aunque en La Razón de Caracas,  Domingo Alberto Rangel escribió sobre el Pearl Harbor israelí, así como otro recordó en el extranjero la consabida destrucción de las torres gemelas un 11-S, en un ejercicio creativo de interpretación que todavía expone sus límites.

Es importante observar hasta dónde puede llegar el socialismo del siglo XXI en su también bizarra versión de las personas, el mundo y las cosas. Sobre todo, por el compromiso con las lejanas teocracias a las que tan asombrosamente  les ha facilitado el desarrollo de un conjunto de intereses geopolíticos, geoestratégicos y comerciales en este lado del mundo.

Nos esperan toneladas métricas de propaganda oficialista, movilizaciones y manifestaciones pendientes que ocuparán a los empleados públicos requeridos en las formidables maniobras de distracción en torno a los trágicos problemas que confrontamos cotidianamente los venezolanos. Saltan de Saab Free, otra de las actividades en curso, a Palestina y viceversa, con increíble facilidad y cinismo para una completa bizarría.

Fotografías: LB, concentración de grupos oficialistas en la Plaza Bolívar de apoyo a la causa palestina (CCS, 12/10/23).

17/10/23:

https://guayoyoenletras.net/2023/10/17/bizarria-y-cinismo/

viernes, 24 de marzo de 2023










 "Éramos una izquierda extramuros y desaliñada, éramos una izquierda solar. Las manifestaciones de entonces eran realmente alegres. No se hablaba apenas del sida, en 1984 se vivían los últimos meses de despreocupación en ese sentido. Éramos una juventud enamorada de sí misma, cuando lo pienso. Sí, el narcisismo y la complacencia atravesaban esa masa jubilosa igual que un veneno invisible ..."

Abel Quentin

("El visionario", Libros del Asteroide, Barcelona, 2023:  121)

Ilustración: Alexey Kondakov.

jueves, 2 de marzo de 2023

Desastre

EL CASTIGO CAPITAL DE LA IZQUIERDA

Ricardo Hausmann 

En la distinción tradicional (y un tanto anticuada) entre izquierda y derecha, los partidos de izquierda representan a los trabajadores, mientras que los partidos de derecha representan a los dueños del capital. Según esta visión, cuando la izquierda está a cargo, tiende a usar su poder para reducir el porcentaje del ingreso nacional que va a manos del capital, ya sea aumentando los impuestos corporativos o gravando las ganancias de capital de las personas naturales.

Sin embargo, algunos políticos de izquierda intentan minimizar el porcentaje del capital regulando o nacionalizando las industrias intensivas en capital, como la electricidad y la infraestructura. Por ejemplo, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, recientemente anunció que no cumpliría con los términos de las concesiones viales y congelaría los peajes. Sin embargo, dadas las cláusulas contractuales, el Ministerio de Finanzas se vio obligado a compensar a los inversores, pero espantando a los inversores futuros. Petro también anunció su intención de asumir la responsabilidad de quitarle al regulador independiente la tarea de fijar los precios de los servicios públicos, de manera que él podría, personalmente, recortar la factura eléctrica.

En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador (ampliamente conocido como AMLO) ha lanzado una reforma del mercado de la electricidad que consolidaría el monopolio de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), un organismo estatal, y desactivaría las reformas pro-mercado previas implementadas por su antecesor, Enrique Peña Nieto. Como consecuencia de ello, la inversión privada en el sector energético mexicano se ha desplomado.

Petro y AMLO deberían aprender las lecciones de Suráfrica y Venezuela, donde el intento de consolidar el monopolio estatal de la electricidad ha llevado a un colapso del sistema eléctrico y a cortes masivos de energía. Para superar el desastre, profundizado por la necesidad de una transición a energía limpia, ambos países tendrán que dar marcha atrás y recuperar la confianza de los inversionistas.

La ineficiencia del monopolio estatal de la electricidad en Suráfrica se hizo evidente en 2007, cuando una capacidad insuficiente generó apagones generalizados y obligó al gobierno a empezar a racionar la electricidad. La resistencia ideológica, junto con una corrupción descontrolada en el gobierno del presidente Jacob Zuma y en la empresa estatal Eskom, impidió que el gobierno liberalizara la generación de electricidad hasta hace 7 meses, cuando ya era demasiado tarde para impedir la catástrofe. El 10 de febrero, el presidente Cyril Ramaphosa declaró un estado de desastre nacional, anunció un rescate de Eskom de 254.000 millones de rands (13.900 millones de dólares) y prometió acelerar nuevos proyectos energéticos privados.

En Venezuela, la decisión de Hugo Chávez de nacionalizar el sector energético en 2007 llevó a apagones frecuentes y a una generación de electricidad marcadamente reducida en 2009, lo que culminó en un apagón nacional de una semana en marzo de 2019. A pesar de las enormes transferencias de capital público, la generación de electricidad del país sigue siendo una pequeña fracción de los niveles alcanzados en 2007.

La electricidad, las carreteras, el almacenamiento de baterías y la energía solar y eólica son industrias intensivas en capital, lo que significa que las empresas deben hacer grandes inversiones en activos fijos que esperan recuperar en un período prolongado de flujo de caja positivo. Esto les ofrece a los gobiernos un incentivo para hacer promesas poco realistas para atraer a los inversionistas y luego intentar expropiar sus activos o sus flujos de caja a través de la nacionalización o de controles de precios. En estas condiciones, los inversionistas exigirán aún mayores retornos sobre el capital a fin de protegerse de este riesgo, pero esto solo les dará a los gobiernos aún más incentivos para expropiar. En estas condiciones, los mercados no pueden funcionar bien.

Sin embargo, como demuestran Suráfrica y Venezuela, depender de monopolios estatales puede producir crisis energéticas de proporciones históricas. El control gubernamental da la ilusión de precios más bajos, pero a costa de dejar a las empresas sin los recursos financieros necesarios para modernizar y expandir sus redes o levantar capital nuevo, lo que genera escaseces crónicas y la necesidad de rescates financieros por parte del fisco. Asimismo, las empresas de servicios públicos estatales tienden a ser semilleros de corrupción.

Este dilema se puede resolver si se les permite a las empresas privadas aumentar su participación en la generación de electricidad y si se otorga poder a reguladores independientes para que supervisen y regulen al sector. Otorgar poder para regular el mecanismo de fijación de precios y realizar una supervisión regulatoria a una junta independiente, y no a funcionarios electos, aumenta la confianza, la rendición de cuentas, y genera mejores resultados a largo plazo.

El razonamiento económico es similar a la lógica subyacente en la independencia de los bancos centrales. Cuando los inversores compran bonos gubernamentales de largo plazo, se desprenden de dinero hoy, con la esperanza de recuperarlo con intereses después de un tiempo. Pero eso les da a los gobiernos un incentivo para erosionar el valor de los pagos futuros mediante un alza de la inflación. Previendo esto, los mercados exigirán tasas de interés más altas, lo que aumenta las expectativas de inflación y hace que el mercado termine siendo ineficiente. En este contexto, al otorgarle poder a los bancos centrales independientes, los gobiernos esperan ganar la confianza del mercado, obteniendo así mayor estabilidad de precios y menores costos de endeudamiento.

La combinación de proveedores privados de electricidad y de una supervisión regulatoria independiente ha ayudado a Chile, Colombia y Perú a superar las crisis energéticas que sufrieron en décadas pasadas. Al convencer a los mercados de que el riesgo de expropiación era bajo, Colombia logró grandes inversiones privadas y una electricidad más barata. Pero, ahora, Petro amenaza con revertir el progreso hecho por sus antecesores.

Parte del problema es que muchos en la izquierda todavía se oponen ideológicamente a los mercados. Como consideran que el capital es abusivo, piensan que el poder político debe ser el medio para restringirlo. Pero los políticos de izquierda como Petro y AMLO no entienden que esta lógica inevitablemente será contraproducente. Como las nuevas inversiones se hacen mirando al futuro, las expectativas de mayor coerción gubernamental hacen que el capital sea más escaso y más oneroso. Para asegurar sus necesidades de electricidad de sus economías en el contexto de la transición energética, muchos países, entre ellos Argentina, Colombia y México, tienen mucho para ganar si se abren a la inversión privada en materia de generación energética y si restablecen su credibilidad fijando reglas de juego claras y otorgándoles poder a reguladores independientes para hacerlas cumplir.

Desafortunadamente, como alguna vez observó el economista indio Montek Singh Ahluwalia, la credibilidad crece igual de lento que un cocotero y cae tan rápido como un coco. Mientras que los gobiernos de izquierda no adopten una estrategia más amigable con el capital, como lo ha hecho Uruguay, los mercados de capital seguirán castigándolos.

Ilustración: Guy Billout,

02/03/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/el-castigo-capital-de-la-izquierda/

domingo, 19 de febrero de 2023

Noticiero retrospectivo




- Carlos Enrique Farias. "Libertad para Richard Izarra". Reventón, Caracas, 18/06/71.

- Iris Castellanos entrevista a Edmundo Chirinos. "El 23 de enero fue el gran engaño". El Nacional, Caracas, 27/11/88.

- Ramón Escovar Salom. "Ventana de papel: La exclusión de la izquierda" (El Salvador, Nicaragua, América Latina). El Nacional, 06/04/81.

- Alberto Arteaga Sánchez. "(Juan) Liscano, la legislación y la constituyente". Economía Hoy, Caracas,  05/10/98.

- Mario Torrealba Lossi. "Vicios e inelegancias del periodismo". El Globo, Caracas, 28/05/93. 

Reproducción: Isabel Palacios. El Diario de Caracas, 09/03/1986.

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY