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domingo, 26 de abril de 2026

Noticiero retrospectivo

 

- Rogelio Illaramendy. “Un caso de daltonismo ideológico. De cómo ven nuestros marxistas al Libertador. Interpretación materialista de nuestra guerra de Independencia”. Élite, Caracas, N° 1161 del 03/01/48.

- Domingo Alberto Rangel. “Pobres bancos”. Últimas Noticias, Caracas, 16/03/89.

- Jason. “Los ´Cabeceñamas´”. El Nacional, Caracas, 02/09/77.

- Dossier: Socialismo en Cuba y en Europa Oriental. Últimas Noticias, 19/01/97. Suplemento Cultural.

- Ludovico Silva escribe sobre las declaraciones de Antonieta Madrid a Ramón Hernández. El Nacional, 02/05/82.

Reproducción: Reunión de la Comisión de petróleo del Congreso: "Una batalla contra la discriminación petrolera de Estados Unidos". Semana, Caracas, N° 66 del 5 al 12 de junio de 1969. Restauración en una versión a colores: ChatGPT. 

Breve nota LB: Consultando a Ramón Guillermo Aveledo, él identifica a Néstor Zavarce, Hens Silva Torres (URD), J. A. Pérez Díaz, Erwin Burguera, Radamés Larrazábal y, quizá de espaldas, Carlos D´Ascoli.

domingo, 2 de noviembre de 2025

Noticiero retrospectivo

- Sanín. “Palco de sombra: Venezuela saudita”. El Nacional, Caracas, 06/06/1978.

- Pedro Zalima. “Socialismo proletario”. Tribuna Popular, Caracas, 04/08/78.

-Wolfgang Larrazábal. “El 23 de enero”. Élite, Caracas, N° 2104 del 22/01/66.

- Juan Monasterios Malavé. “Venezolanos de segunda”. El Aragueño, Maracay, 08/10/90.

- Emeterio Gómez. “La empresa privada en la Unión Soviética”. El Diario de Caracas, 28/08/85.

Reproducción: José Rodríguez Iturbe. Semana, Caracas, 1969.

jueves, 22 de febrero de 2024

A pie juntillas

SER SOCIALISTA HOY

José Rafael Herrera 

A mis distinguidos compañeros del Instituto de Filosofía y Teoría Política “Heinz Sonntag” del CEDES

Las cosas, como dice Aristóteles. se conocen por sus orígenes. Y los orígenes, es decir, los fundamentos históricos y conceptuales del ideario socialista son de hechura occidental. De hecho, forman parte inmanente de su ser y de su conciencia, de su hacer, de su pensar, de su decir. Es el hijo rebelde de la Ilustración francesa, de la economía política inglesa y del Idealismo alemán. De ahí que el socialismo represente la continuación y el resultado de las ideas y valores de las grandes conquistas sociales y políticas alcanzadas por Occidente, después de los ensayos republicanos hechos por la antigüedad clásica (Grecia y Roma), el Renacimiento italiano, el proceso revolucionario francés y las luchas por la Independencia en América, esa Artemisa de Occidente. Pero ese Frühsozialismus, heredero de la inteligencia liberal europea, el de Saint-Simon, Owen, Fourier, Cabet o Marx, nada tiene que ver con su versión y consecuente deformación despótica.

A diferencia de la civilización oriental, cuya característica esencial presupone una representación milenariamente autocrática del poder, la cultura occidental fue capaz de construir una sólida base civil de sustentación de sus instituciones, con base en la cual el consenso -y no la coerción- terminó por imponerse como la conditio sine qua non de la organización del Estado, su base real, el fundamento de las sobrestructuras jurídicas y políticas.

Maquiavelo, en Il Principe, da cuenta de esta diferencia sustancial entre Oriente y Occidente: “Los ejemplos de estas dos diversidades de gobierno son, en nuestro tiempo, el Turco y el Rey de Francia. Toda la monarquía del Turco está gobernada por un señor. El rey de Francia está puesto en medio de una antigua multitud de señores reconocidos por sus súbditos y amados por ellos”. Esta diferencia fue advertida por Gramsci, al dar cuenta de las razones por las cuales el socialismo en Occidente no podía ser, en ningún caso, autoritario ni estar gobernado por un “Turco”, es decir, por un déspota. “En Oriente el Estado lo es todo, la sociedad civil es primitiva y gelatinosa; en Occidente, entre el Estado y la sociedad civil existe una justa relación y en el trepidar del Estado pronto se percibe la robusta estructura de la sociedad civil”.

El “socialismo” oriental es un morbo, una suerte de Frankenstein que, en los últimos tiempos, ha mostrado su más genuino rostro: el de ser una organización criminal, un gansterato. Es, en el mejor de los casos, la praxis de una contradicción en sus propios términos. Es verdad que Lenin, Mao Tse-tung o Kim Il-sung, durante sus respectivas instancias en Occidente, llevaron a Oriente las ideas socialistas. Pero, al implementarlas, era inevitable que se impusiera el peso de sus milenarias tradiciones históricas y culturales. Marx fue revestido con la casaca de un zar, o con la toga de seda de los emperadores chinos. El socialismo se hizo “Turco”, diría Maquiavelo, autocrático, ajeno a las libertades civiles. En una expresión, dejó de ser socialismo, por lo menos tal como lo habían concebido sus fundadores europeos.

Hay algo patológico en quienes persisten en la ignorancia. En Alemania e Italia se intentó consolidar un modelo político autocrático, totalitario, de clara ascendencia orientalista. Se le denominó “nacional-socialismo”. Occidente tembló, y vino la guerra. Hubo sangre, sudor y lágrimas. Al final, el desquicio llegó a su fin, pero la amenaza de una renovada batalla de las Termópilas se hizo inminente.

En nuestros días, América Latina ha sido infestada por ese totalitarismo orientalista. Detrás de las baratijas chinas se ocultan estrategias y propósitos bien definidos. Por fortuna, en los últimos años, la sensatez se ha venido imponiendo. Y a pesar de la siembra populista, que solapa al despotismo, poco a poco se percibe el rechazo a las pretensiones de transmutar el quehacer político en un negocio de sindicatos criminales. En la historia, camino de la libertad es un pesado calvario.

Definir “lo que es” es la tarea principal de la filosofía. Parmenides, el penetrante filósofo de la antigua Grecia y primer exégeta del Ser, lo definió mediante lo que él no es. El Ser no nace ni muere; dice el eleata. No fue ni será; no tiene ni antes ni después; nada se puede pensar ni decir de él que ya no sea; no es divisible, ni heterogéneo, ni indefinido. Así, el ser se define en su identidad con el pensar por medio de su negación, dado que el Ser es en cuanto que el no-Ser no es. Siguiendo el ejemplo parmenídico, tal vez convenga intentar, por una vez, una redefinición del significado del Ser del socialismo por medio de lo que él no es.

Un ejemplo, quizá, permita comprender este entramado ontológico. Es natural pensar que no-Ser de izquierda es Ser, lógicamente, de derecha. Cuestiones de mera tautología, se dirá, o de exquisiteces lingüísticas. Pero, en realidad, no-Ser de izquierda es Ser intolerante, no concebir respeto ni por la diversidad ni por el disentimiento. No-Ser de izquierda es ser inflexible, rígido como las piedras, disecador profesional de ideas o, más bien, la negación misma de toda idea. De ahí su constante deseo de querer que nada cambie, su reaccionaria añoranza de la permanencia, su irrefrenable inclinación por el conservatismo y por los cuadernos cuadriculados, como reflejo fidedigno de sus disecadas bóvedas craneanas.

No-Ser de izquierda es creer que la justicia y el derecho los dicta -lo impone- el sagrado interés del jefe-único, indiscutible y absoluto, ya que Él y sólo Él es la expresión del poder en cuanto tal, la sustancia-atributo devenida persona, el sujeto-objeto resurrecto, el ungido en carne y sangre. Ni el consenso, ni la democracia, ni la pluralidad, ni la participación cuentan, a menos que semejantes derechos sean decretados -¡oh!- como un acto caritativo, una gracia de su suprema majestad, lo que para toda tiranía resulta insostenible.

Decía Octavio Paz que “las cosas estarían mejor si Marx hubiera leído a Hölderlin”. Sin duda, el gran poeta alemán fue un hombre de progreso. En su Hyperión, Hölderlin hace afirmar a uno de sus personajes: “¡que cambie todo a fondo!”. El cambio, no la forzada quietud –y aquí cabe pensar más en Heráclito que en Parménides- es sinónimo del “Ser de izquierda”. Muchos creen serlo, a pie juntillas. Pero, como dicen las Escrituras, “por sus hechos los conoceréis”.

22/02/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/ser-socialista-hoy/

domingo, 2 de abril de 2023

Noticiero retrospectivo

- Yanis Chimaras: "Venezuela debe despertar para construir la verdadera democracia: el socialismo".  Izquiedrda, Caracas, IX época, nr. 10 de 06/1983.

- Vino el ex-canciller José Loreto Arismendi. Declinó dar declaraciones en el aeropuerto de Maiquetía. La Religión, Caracas, 05/02/61.

- "En proyecto Comisión Nacional de Energía Atómica".  El Nacional, Caracas, 03/07/58.

- Gumersindo Rodríguez G. "Revolución, democracia y socialismo". Izquierda, nr. 2 del 20/05/60.

- "El tercero en el país: Liceo nocturno abrió inscripciones en Valencia". El Nacional, Caracas, 10/08/53.

Reproducción: "San Felipe - Cuerpo principal del Departamento Legislativo del Palacio de Gobierno de Yaracuy, completamente ornamentado por la presente administración del Estado, é inaugurado el 19 de diciembre de 1910". El Universal, Caracas,  30/01/1911.

sábado, 11 de marzo de 2023

Meritorio adiós

EL NACIONAL - Domingo 11 de Marzo de 2012     Opinión/9

A Tres Manos

Miradas múltiples para el diálogo

EN LA ERA DE LOS ADIOSES

Rigoberto Lanz

"La izquierda subsiste...

porque habrá una afinidad...

entre esa izquierda ideológicamente

difunta y una sociedad políticamente indiferente,

entre una izquierda transparente y una sociedad

sin secretos, entre la resignación de esa izquierda

a todo objetivo histórico y la resignación de la

sociedad civil a toda voluntad política".

Jean Baudrillard: La gauche divine, p.117

El amigo Enzo Del Bufalo nos propone ahora una revisión histórica de la idea de "socialismo" recreando para ello pensamientos y escenarios que vienen de muy lejos. Con el sugerente título de Adiós al socialismo (Caracas, Edit. Bid & co., 2011), nos pasea por ese largo historial de debates y confrontaciones en las que la izquierda política ha intentado erigirse como opción frente a la sociedad capitalista.

Una clave interpretativa que atraviesa todo el texto (y que es tal vez un factor polémico del que no será fácil prescindir) es la atribución al término "socialismo" de una propiedad material que está en las prácticas sociales y no principalmente en el pensamiento. Es decir, será "socialismo" el propio metabolismo de la sociedad industrial, una suerte de secreción del mundo del trabajo y la producción. Esta lectura tiene más de un problema, desde luego.

Tal vez su tensión más aguda la apreciamos en la dificultad para dar cuenta del riquísimo debate en la izquierda mundial en el último medio siglo XX. Me parece que allí está uno de los mejores capítulos de la controversia socio-política del pensamiento socialista. Esta ausencia se entiende porque la mirada analítica se centra en las caracterizaciones de las prácticas materiales de los actores sociales en cada momento histórico. Lo que estoy planteando es que será muy difícil convenir sobre una idea de "socialismo" que no penetre las condiciones epistemológicas de visiones del mundo, miradas y mentalidades que tienen su propio dinamismo. Claro está, fuertemente articuladas a la dialéctica específica de los movimientos socio-económicos, pero en ningún caso derivables de las prácticas materiales.

Hay una construcción discursiva (un "régimen de enunciación", Foucault dixit) donde el metarrelato "socialista" funciona como representación, como ideología, como imaginario colectivo, como agenciamiento identitario, como programa político. El conjunto de presupuestos, teorías, conceptos y categorías, sistemas interpretativos y lecturas de la realidad, con las que la izquierda pensó la revolución (incluido el "socialismo") tienen una determinada racionalidad que debe ser penetrada con una mirada autónoma, deconstruida en su propio humus epistémico. De ese modo, la idea de "socialismo" remite a un constructo intelectual --una cierta narrativa-- que tiene sus propios contenidos teórico-ideológicos, a su vez disímiles por la diversidad de "socialismos" que se han cruzado, sobremanera, en la segunda mitad del siglo XX.

Es cosa bien diferente evaluar el fracaso del socialismo como agotamiento e implosión de una configuración ideológica singular (como el estalinismo, por ejemplo) que situarlo en el terreno de su depasamiento de cara al tipo de capitalismo donde nació. Alguien dirá que las dos cosas van juntas. Sí, pero no. Ciertos debates no se entenderían fuera de su contexto histórico. Las elaboraciones teórico-políticas están conectadas con los eventos de cada coyuntura. Los distintos "socialismos" conocidos son expresión de esos metabolismos. Ese no es el punto. La cuestión central es poder discernir sobre las construcciones teóricas que invocan el "socialismo" como referencia y se asumen explícitamente como alternativa anticapitalistas. ¿En qué consiste ese "socialismo"? ¿Cómo se articula a las tradiciones socialistas del pasado? ¿Cuál es la consistencia de una tal denominación en la coyuntura de hoy? ¿Cómo se vincula este "socialismo" con la crisis de paradigmas de la vieja izquierda y del pensamiento crítico? Adiós al socialismo evoca una imagen del mismo tipo del Adiós a la modernidad con la que hemos caracterizado insistentemente este cambio epocal por donde transitamos hoy, o el Adiós al proletariado con el que Gorz escandalizó en su tiempo. Moraleja: no es lo mismo decir adiós... que hasta luego.

domingo, 25 de diciembre de 2022

Libre albedrío y libertad de independencia

DE ESE INCÓMODO CRISTIANISMO

Luis Barragán

Varios autores observan que los inicios del por entonces encubierto socialismo del siglo XXI, una denominación que pudo ser otra,  estuvieron signados por una discursividad propia de los pastores protestantes, por su contenido y forma. Chávez Frías citó e interpretó a su antojo un número, por cierto, bastante limitado de versículos del Antiguo y Nuevo Testamento, contaminando las creencias fundamentales de una población católica, pero insuficientemente formada e informada.

            El barinés le arrancó importantes banderas, convertido en el campeón a destiempo de una teología de la liberación que muy bien  le tributaba a la perspectiva tan peculiar de Eduardo Galeano, aderezado por  el popular Paulo Coelho. Apostando a un audaz sincretismo religioso, tendió al desprecio de los prelados por sus sobrados y exuberantes privilegios, aunque sólo basta la humilde pila bautismal de la Iglesia Católica de compararse con los altísimos y continuos costos de incorporación a determinadas sectas que han sabido de un nada sorprendente auge en dos décadas.

            Recuperando unas viejas y breves consideraciones del psiquiatra José Luis Vethencourt, también extraordinario articulista de los de antes, aseguraba que el cristianismo es implacable, basado en la obligación y responsabilidad de ser libres, exigiendo “máxima renuncia” a los acomodos e inercias estructurales que, aún legalizadas, son injustas y perversas (“Ese incómodo cristianismo”, El Nacional, Caracas, 31/01/1987, en: https://lbarragan.blogspot.com/2020/05/frente-la-logica-parcelaria.html). Seguramente, el autor tenía la vista puesta en las sociedades capitalistas u óleo-capitalistas, como la nuestra, trastocada en óleo-socialista, rentista y parasitaria hasta acabar con PDVSA en el presente siglo.

            Es evidente la incompatibilidad del régimen socialista con el cristianismo, en relación a la libertad. Rescatando unas notas de Pedro Paul Bello en “Lo humano (Introducción al personalismo cristiano”, Caracas, 1987: 95), refiere el dato esencial del libre albedrío en el hombre, como también la igualdad, siendo la libertad de independencia o libertad en la sociedad correspondiente a la igualdad de proporción: lo constitutivo de la persona humana es el libre albedrío y la libertad de independencia un bien a conquistar.

            En este XXI cambalache, hemos perdido bienes muy preciados de la libertad de independencia, por ejemplo, la prensa autónoma, como puede ponderarse en la Constitución de la República un completo catálogo de derechos y garantías francamente desconocidos.  Empero, todo está orientado a cercenar nuestro libre albedrío o la libertad interior, gracias a tres armas fundamentales para la completa distorsión y manipulación de los más caros principios y valores, incluyendo los de carácter religioso: una intensa y sostenida campaña propagandística y publicitaria, lo que queda del aparato educativo y la persecución personal.

           Persecución afincada en la dirigencia político-partidista de oposición que habrá de extenderse, como se ha extendido, a todos los ámbitos: no está exento el religioso, el convincentemente religioso en cuanto a creencia organizada y de tradición.  En nada ha de sorprender lo que ocurre en Nicaragua, como en Cuba, y no tardará en acaecer en la Venezuela en la que no basta acabar con la libertad de independencia, sino consideran necesario hacerlo con el libre albedrío.

            Agigantándose, imposible de seguir evadiendo, es de prever el incómodo cristianismo de quien auténticamente lo profesa,  irreconciliable con los males estructurales. Requerirá de un liderazgo intenso y eficaz que, además, ha trabajado el Padre Román Sánchez  Chamoso, en su “Vocación cristiana y liderazgo”, Caracas, 2003: 200): “El cristiano vive en una tensión inevitable que requiere análisis lúcido.  Por una parte, es un ciudadano inserto en la sociedad responsable de su construcción y, por otra parte,  es un discípulo o seguidor de Jesús de Nazaret”.   

26/12/2022:

http://opinionynoticias.com/opinioncultura/38555-de-ese-incomodo-cristianismo

lunes, 19 de diciembre de 2022

¡Arriba las manos!

LA VIDA EXAGERADA DE DINA BOLUARTE

Luis Barragán

Cursan los días, y todo apunta a la intrascendencia de una parodia más, como la de Pedro Castillo, excepto tratemos del mejor pretexto para que cinco países, entre ellos Venezuela, defiendan el proyecto que dijo representar o le dijeron que representara, y de las propias condiciones personales del sujeto.  Frecuentemente, la importancia histórica de los actores y sucesos no deriva de una fácil y febril ocupación de las agencias internacionales de noticias.

            Consabido, el Perú más contemporáneo está repleto de ambiciones e incidentes parecidos, bajo liderazgos sobrevenidos y partidos del instante. Por ello, en última instancia, simplemente, nada nuevo ha aportado el destacado e incumplido xenófobo al país que tanto le faltó el equivalente de una guerra federal como la venezolana, en el siglo XIX.

           Pudiendo calificarse de derecha para delatar la insinceridad de nuestros arraigados esquemas de análisis, un sector político e ideológico de izquierda, asociado al Foro de São Paulo que lo ha celebrado incansablemente, le encomendó o pidió un único favor: poner en marcha la asamblea nacional constituyente, como si el país jamás hubiese atravesado por esa experiencia, dejando lo demás por cuenta de las fuerzas inerciales que provocara.  Ahora, ni siquiera tienen la delicadeza de consultar al perplejo ex – mandatario que es rehén en más de un sentido, porque ha arrancado una descomunal campaña de victimización y, empujando esa constituyente extraordinariamente ejemplificada por la que fracasó en Chile,  ha de tomar el sendero luminoso de un insólito neoallendismo, pasando fácilmente de chivo emisario a expiatorio.

            De no tratarse de un auto-golpe de Estado,  entonces, ¿qué fue? Los defensores de Castillo incurren en una absurda pirueta conceptual que, en el fondo, es un grosero insulto a la inteligencia, a favor de quien no tuvo siquiera el temple de ejecutar la asonada y, menos, darle alcance a una sede diplomática alegándose drogado por un tercero.

            Esta vez, supimos de una afortunada incapacidad, pero al mismo tiempo nos alarma que la dirigencia política pueda amilanarse frente a cualesquiera acontecimientos, aún los naturales, como no ocurría antes en la región latinoamericana. Por cierto, no es un asunto que dependa del ejercicio magisterial o de otros oficios, ya que debemos presumir un mínimo de experiencia y de formación en toda persona que tenga por vocación y responsabilidad los asuntos públicos, aunque la selección de Castillo fue prácticamente resultado de un juego de dados, siendo el abanderado de Perú Libre, el partido marxista-leninista-mariateguista que meses atrás abandonó, acaso,  junto al espectral Alejandro Mayta.

            Lima y las principales metrópolis, están afectadas por una ascendente violencia protestataria que se asemeja demasiado a las nada inocentemente escenificadas en Chile que sirvieron para calcinar el subterráneo de la ciudad capital y saquear las iglesias, disparando un proceso aparentemente inatajable. Desechable, Castillo es involuntaria y transitoriamente un símbolo de pelea, como lo ha sido – aunque sempiternamente -  el parlamento que anida los peores defectos del país; un buen día pasó algo similar con el venezolano para facilitar así la correspondiente, interesada y continentalmente precursora constituyente que ni Sieyès la hubiese concebido tan ocurrente.

            Las nada espontáneas movilizaciones callejeras tienen por rostro a Dina Boluarte, la presidente provisional convertida en cruel victimaria, por esos juegos tácticos de una hora explicada en términos completamente propagandísticos. Exagerando su vida política, la otrora confiable compañera de fórmula de Castillo, antaño derrotada como aspirante a alcalde y a congresista, con escasos votos a favor, ha llegado lejos al igual que la política peruana convertida en una experiencia del azar.

           Las circunstancias la confinan a la Casa de Pizarro y ojalá responda a una coyuntura que puede ser decisiva y hasta histórica, apelando a la más sentida intuición creadora para salvar lo poco que va quedando de democracia en su país y en la región, y abonando a un definitivo régimen de libertades en este lado del mundo. La sabemos con severas limitaciones para el difícil y duro desempeño de la alta magistratura, añadida la carencia de agentes diplomáticos que puedan contrarrestar la ofensiva de aquellos países que la condenan de antemano gracias a una calculada estigmatización.

       Nos duele Perú, refugio de centenares de miles de venezolanos que huyen del socialismo del siglo XXI cambalache que de nuevo respalda a Castillo, quien paradójica y obscenamente los amenazó con una deportación masiva.  Nada de lo que acaezca al sur del continente, será un fenómeno casual y aislado, agigantándose el papel de Boluarte.

Fotografías: 1) DB al juramentarse como presidente de Perú (EFE). 2) y 3) Protestas de calle (Ernesto Benavides / AFP). 4) Mujer colocando pancarta contra el Congreso, en la ciudad de Handahuaylas, Perú.

20/12/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/la-vida-exagerada-de-dina-boluarte/

martes, 5 de abril de 2022

Lectura del paisaje

UN RÉGIMEN DE (PRE) FABRICACIÓN CASERA

Luis Barragán

Llegar a  situaciones, como la de una Barinas sometida a la farsa electoral y,  al mismo tiempo, entendidos justos y pecadores para liquidar la dinastía chavista de cuyas credenciales sobrevivientes intentó servirse Rafael Ramírez, no es nada fácil.  Ejemplo más reciente y acabado de las capacidades que ha desarrollado el sistema, requiere de muchas, grandes y menudas coartadas que inducen al suicidio político de la oposición,  administradas y perfeccionadas por los servicios de (contra)  inteligencia que gobiernan.  

            Las agencias foráneas contribuyeron, sin duda alguna, pero fueron las del patio las que concibieron y alcanzaron una dinámica, además, exportable, dándole eficaz soporte a la depredación convertida en Estado, o lo que queda de él. Un producto que desconcierta a los científicos sociales empeñados en las viejas caracterizaciones,  pasó del inocente autoritarismo atribuido,   a la inercia de un totalitarismo cuya completa sinceridad evitó hasta que se hace sentir acá la artillería pesada de una Ucrania de insospechadas consecuencias para los esfuerzos dinásticos – esta vez – de Maduro Moros que ya prueba con distintos acentos esperando por el desenlace final de la aventura rusa.  

            En propiedad, porque la crisis es la del pensamiento y el discurso políticos, por una parte, el pernicioso incremento nominal de los salarios, el alza tarifaria de los servicios que el Estado no presta, el obsceno aumento de aranceles, tasas, vacunas, matraca-exprés, y cualquier otra contribución fiscal o parafiscal que se suma a la definitiva dolarización de la gasolina, con el impuesto correspondiente, tienden a percibirse como la de una rapacidad aislada, accidental y efímera que depende más del acostumbrado comerciante que especula que la del Estado eternamente propenso a envalentonarse para  hacer justicia de manera inesperada.  Tamaña impostura, por otra, encubre el tenebroso financiamiento de un gobierno, camino a una sociedad de la delación y la extorsión, a la postre probablemente liderado por un agente que emule a Vladimir Putin, astutamente confiscados los ingresos petroleros destinados a fondos muy variados, dependiendo el presupuesto público nacional de los más descarados impuestos que ya se les había ocurrido  a Giordani y a sus  sucesores, a mano alzada. 

            Va y viene la sensación de una leve mejoría económica de acuerdo a los posibles eventos electorales que tantea constantemente un régimen que economiza fuerzas al basarse perpetuamente en los estudios de opinión y los muy bien cotizados consultores que lo propagandizan. En las vecindades de cada incierto plebiscito presidencial, a pesar de la programación constitucional, solemos tropezar (auto) engañados con la misma piedra de la pretendida rectificación, provocando una poderosa ilusión óptica.

            La narrativa anti-fondomonetarista cundió por todos los sacrificios que imponía un recetario que, a corto o mediano plazo, frecuentemente generaba beneficios  para la enmienda y estabilización económica. Por más de veinte años, afianzada una guerra no convencional, los sacrificios se han multiplicado draconianamente, resultando deliberada y  francamente inútiles, por lo que, es necesario el énfasis, el reajuste actual es el del reparto de beneficios de las mafias de lento reciclaje que nos ponen en sintonía con una lumpenburguesía deseosa de heredar al país de adentro y también al de afuera, sirviéndose de nuestros millones de refugiados.

            En los últimos años, ha prosperado una importante bibliografía sobre las nuevas acuñaciones de algo más que el clásico autoritarismo, con las traducciones al español  de Anne Applebaum, John Keane, Timothy Snyder, Moisés Naím, Yascha Mounk, Martha C. Nussbaum, o Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, entre otros, tardando en arribar – si es que llegan -  a la ínsula editorial del socialismo a la venezolana. Convendría una lectura pausada que se valga de los bisturíes para el análisis con los que Aníbal Romero, María Sol Pérez Schael, Luis Ricardo Dávila, Mirtha Rivero o Miguel Ángel Perera, a guisa de ilustración,  se adentraron a una realidad muy casera que permitió (pre) fabricar a un régimen vitoreado solamente por el Foro de São Paulo​, intimidando a Jorge Mario Bergoglio como seguramente no lo hubiera hecho con Karol Józef Wojtyła.

            Insidia e inercia para viciar por siempre toda voluntad electoral, el mejor bombardeo oficialista ha sido el del campo semántico, pues, universalizada las expresiones y significados de paquete y paquetazo como un conjunto de medidas  económicas leoninas, la memoria selectiva nos devuelve a la fracasada corrección intentada treinta y tantos años atrás. Únicamente, en una sociedad con un mínimo convincente de libertades, pudo también estigmatizarse una iniciativa que tan benigna luce al lado de los propósitos muy firmes, incluyendo los más sorprendentes extravíos sorprendentes que inspiran la actualización del Estado Criminal con promesas de mejoramiento para sus víctimas aparentemente resignadas a rendir culto a las deidades del sistema.

            Las fallas de comunicación política de la oposición son evidentes, privilegiada una técnica de novedades digitales para un país de brechas que cada vez más anchas en los más variados ámbitos. Abundan también aquellos que gozan de una interpretación anacrónica del fenómeno que puede llamarse praeter-totalitario que, en su prolongada agonía, confunde a los que  tienen por único y desesperado oficio el de una literal supervivencia.

            El caminante de avenidas, calles y callejuelas, tiene por diaria y forzada lectura la versión oficial de sus padecimientos, todavía ofertados Maduro, Chávez, Guevara y Bolívar para una redención que jamás llegará. Tratamos del ciudadano al que no lo amedrenta el paisaje, porque se desea con otros horizontes para liberar al país y a su propia familia de tan inmerecidas tragedias.

Fotografías: LB (Caracas, 04/03/2022). 

05/04/2022: 

https://www.elnacional.com/opinion/un-regimen-de-pre-fabricacion-casera/

viernes, 4 de marzo de 2022

Mil sastres

MARTES DE CARNAVAL

Nicomedes Febres

Ayer cuando fui a caminar a las seis de la mañana eran pocas las personas que se ejercitaban si las comparamos con una semana corriente. Por supuesto, estuve en la calle el resto del día y salvo algunos automercados nada estaba abierto, algo curioso pues el carnaval no es una fiesta mayor como el jueves o el viernes de la Semana Santa. Todas las diligencias debieron ser postergadas y me pregunto cómo puede progresar Venezuela si somos un país de reposeros y de tírame algo? Cómo puede progresar un país donde los niños rara vez van a clase? O el ausentismo laboral es tan masivo? O donde la golilla y la picardía son valores centrales?. Creo que maduro y el socialismo le han impregnado la filosofía del menor esfuerzo a los venezolanos. Aquí por cualquier tontería suspenden las actividades laborales y se evita la competencia, que es un valor fundamental del capitalismo, del bienestar y del progreso. Esa es una razón importante del porque los extranjeros siguen ganado dinero y prosperando aquí pese a la crisis económica brutal que sufrimos donde la miseria campea por doquier. En estos años de socialismo, además hay cambios profundos en la forma de vida por el progreso de la revolución tecnológica global. Por ejemplo, la televisión está de capa caída, no solo por la televisión por cable que amenaza a los canales privados donde la programación es pésima, sino también por la existencia de Netflix, que poseo pero me niego a ver por incitar a la molicie. O las agencias bancarias parecen oficinas vacías por las cada vez más frecuentes transacciones en línea. Es una suerte de cambio, pese a la inercia social, producto de la tecnología importada. Pero la sensación es que al régimen no le importa nada esta inercia social y la destrucción de la vida colectiva, amén de la buhonerización de la actividad económica y es que todos no solo vivimos como pobres, salvo los enchufados, sino que la gente ha adquirido mentalidad de pobre, de esperar la ayuda gratuita que no llega. O se acostumbra a que los servicios ni funcionen ni los cobren y de allí el pésimo servicio. Uno ve también por ejemplo, cualquier cantidad de motorizados llevando o trayendo comida para las casas y me pregunto, es que a los venezolanos se les olvido cocinar? O este servicio es muy barato? Serán los viejos a quienes los hijos mantienen desde el exterior los que pagan? Lo cierto es que el país agobia y se está volviendo una suerte de gran cárcel del alma.

La foto del día es de la Sastrería Francesa de Noel Camboue que quedaba de Monjas a Padre Sierra, o sea frente al congreso nacional y entonces la competencia por hacer la ropa de hombres y mujeres era feroz pues aún no se había inventado la venta por tallas, que fue un invento americano, sino que esas tiendas vendían telas para hombre o mujeres que mandaban hacer allí sus trajes o vestidos. Había como mil sastres en aquella Caracas. O sea, toda la ropa se hacía por el sistema de confección individual hasta que llegaron las tallas para abaratar los precios. Y cada día se trasladaba el señor Camboue a su negocio desde su residencia en La Pastora, entre las esquinas de San Pascual y Natividad, nombres puestos desde los tiempos del obispo Diez Madroñero a mediados del siglo XVIII. 

Fuente:

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10226204753166035&set=a.2324650196458

lunes, 28 de febrero de 2022

Las máscaras del poder

EN DEFENSA DE LA REALIDAD

Luis Barragán

Culminan las carnestolendas que ha recuperado el régimen, recordando que cerramos el siglo anterior reducidas a una sencilla festividad escolar. En días semejantes,  por 1992, los propulsores del golpe supieron que había calado profundamente en el imaginario popular al exhibirse los niños que imitaron a los felones paracaidistas con la particular vestimenta.

            Los histriones que antes denunciaban el poder de las máscaras y las máscaras del poder, callan vergonzosamente. El Estado, o lo que queda de él, se ha convertido en una gigantesca maquinaria de falsificación de la realidad que, padecida amargamente, por supuesto, es indomable.

            Cual oasis hacia el oeste de la gran ciudad que ahora lo llaman centro (solo)  histórico, las escaleras de El Calvario, concurridas e iluminadas, se dicen copia de la nocturnidad de Las Mercedes que sólo pocos celebran, nadando en una extravagancia de privilegiados bajo  perpetua sospecha, o en el disfraz del tal Superbigote que varios consejos comunales distribuyeron en Caracas. En uno y otro lugar, similar a varias calles de una excepcional Catia limpia y alumbrada,  parece que no hay riesgo alguno de asalto a mano armada o desarmada,  y ni siquiera el hábil empujón del carterista, compartido un plato exquisito o la   pequeña bolsa de cotufa de viejas y gratas prestancias.

          Los terraplanistas del socialismo del siglo XXI tampoco logran esconder esa realidad de los especialistas que, al fin y al cabo, cuentan con la teoría y las herramientas para hundir el bisturí  en la triste experiencia que nos embarga, señalando causas y consecuencias. Aquellos se ven obligados a esconder todas las cifras habidas y por haber, desde el Banco Central hasta el Instituto Nacional de Estadísticas, pasando por los cuerpos policiales, para evitar cualquier indicio o pista, asomando la punta del hilo de nuestras calamidades que los economistas, sanitaristas o criminólogos puedan halar para desmontar esta inmensa falacia que jura explicarnos.

            Así como los que creen a pie juntillas que la tierra es plana, no logran desmentir el discurso – al menos – matemático que dice lo contrario, los burócratas del régimen no pueden con los economistas que, a modo de ilustración,  pueden probar (y deben hacerlo) que el mundo gira y, más temprano que tarde, será inevitable superar a un régimen que nos coloca en un peligro existencial. De modo que, en defensa de la realidad, suponemos que un conjunto de probados economistas de trayectoria, sólo cumplieron con una formal solicitud para que Maduro Moros autorice la publicación de los números, faltándoles mucho que hacer todavía.

Fotografía: LB (Caracas, 24/02/2022),

Martes de carnaval, 01/03/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/en-defensa-de-la-realidad/

Breve nota LB: J,R, Herrera, siempre tan generoso al igual que William Anseume.

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY