EN DEFENSA DE LA REALIDAD
Luis Barragán
Culminan las
carnestolendas que ha recuperado el régimen, recordando que cerramos el siglo
anterior reducidas a una sencilla festividad escolar. En días semejantes, por 1992, los propulsores del golpe supieron que
había calado profundamente en el imaginario popular al exhibirse los niños que
imitaron a los felones paracaidistas con la particular vestimenta.
Los histriones que antes denunciaban
el poder de las máscaras y las máscaras del poder, callan vergonzosamente. El
Estado, o lo que queda de él, se ha convertido en una gigantesca maquinaria de
falsificación de la realidad que, padecida amargamente, por supuesto, es
indomable.
Cual oasis hacia el oeste de la gran ciudad que ahora lo llaman centro (solo) histórico, las escaleras de El Calvario, concurridas e iluminadas, se dicen copia de la nocturnidad de Las Mercedes que sólo pocos celebran, nadando en una extravagancia de privilegiados bajo perpetua sospecha, o en el disfraz del tal Superbigote que varios consejos comunales distribuyeron en Caracas. En uno y otro lugar, similar a varias calles de una excepcional Catia limpia y alumbrada, parece que no hay riesgo alguno de asalto a mano armada o desarmada, y ni siquiera el hábil empujón del carterista, compartido un plato exquisito o la pequeña bolsa de cotufa de viejas y gratas prestancias.
Los terraplanistas del socialismo del siglo XXI tampoco logran esconder esa realidad de los especialistas que, al fin y al cabo, cuentan con la teoría y las herramientas para hundir el bisturí en la triste experiencia que nos embarga, señalando causas y consecuencias. Aquellos se ven obligados a esconder todas las cifras habidas y por haber, desde el Banco Central hasta el Instituto Nacional de Estadísticas, pasando por los cuerpos policiales, para evitar cualquier indicio o pista, asomando la punta del hilo de nuestras calamidades que los economistas, sanitaristas o criminólogos puedan halar para desmontar esta inmensa falacia que jura explicarnos.
Así como los que creen a pie
juntillas que la tierra es plana, no logran desmentir el discurso – al menos –
matemático que dice lo contrario, los burócratas del régimen no pueden con los
economistas que, a modo de ilustración,
pueden probar (y deben hacerlo) que el mundo gira y, más temprano que
tarde, será inevitable superar a un régimen que nos coloca en un peligro
existencial. De modo que, en defensa de la realidad, suponemos que un conjunto
de probados economistas de trayectoria, sólo cumplieron con una formal solicitud
para que Maduro Moros autorice la publicación de los números, faltándoles mucho
que hacer todavía.
Fotografía: LB (Caracas, 24/02/2022),
Martes de carnaval, 01/03/2022:
https://www.elnacional.com/opinion/en-defensa-de-la-realidad/
Breve nota LB: J,R, Herrera, siempre tan generoso al igual que William Anseume.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario