Mostrando las entradas con la etiqueta Partidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Partidos. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de abril de 2026

Noticiero retrospectivo

- Aníbal Laydera Villalobos. “Comentario: Insólita riqueza pesquera del Orinoco”. El Universal, Caracas, 02/11/1984.

- M.O.L. “Replanteada la crisis interna: Enfrentados nuevamente ´teodorismo´ y ´rangelismo´en selección de candidatos para planchas del MAS”. El Universal, 06/08/78.

- Américo Díaz Núñez. “Hay que hacer algo” (Crisis electorales, Jesús Faría). Tribuna Popular, Caracas, 24/02 al 02/03/89.

- Aníbal Romero. “Breves reflexiones sobre los partidos”. Carta Mensual de la Reforma (COPRE), Caracas, N° 24 de 04/87.

- Bono de transporte para contrarrestar efectos del alza de la gasolina. Economía Hoy, Caracas, 10/05/90.

Fotografía: Lucía Vaamonde según Hueck Condado. Pieza periodística tratada con ChatGPT. El Universal, Caracas,  26/06/1971. Refiere la nota a los progresos alcanzados en su entrenamiento estadounidense. Acá, intervino en diversas pruebas inter-universitarias (SIC), especialmente en pentatlón, con la vista puesta en los Juego Panamericanos de Cali.  Luego, volverá a California para continuar sus estudios. 

domingo, 1 de marzo de 2026

Noticiero retrospectivo

- Juan Ángel Mogollón. “A punta de lápiz: La influencia literaria”. El Nacional, Caracas, 17/08/1979.

- Felipe Massiani. “Hacia nuestra afirmación: Soledad del artista venezolano”. Élite, Caracas, N° 403 del 03/06/33.

- Donato Villalba. “Polonia, ¿reforma o revolución?”. El Nacional, 25/02/82.

- Héctor Aveledo Urbaneja. “La cuartilla andariega: Partidos políticos”. El Universal, Caracas, 01/02/58.

- Dossier: Banco de la OPEP. Últimas Noticias, Caracas, 24/09/2000.

Reproducción: Juan Vicente Torrealba. Bohemia, Caracas, 1966.

Noticiero retrospectivo 1

Noticiero retrospectivo 2

lunes, 16 de febrero de 2026

Pedalear la transición

DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL DE LA OPOSICIÓN VENEZOLANA

Luis Barragán

Por muy locales que fuesen, los partidos políticos tienen una correspondencia con el ámbito regional y el de un más allá absolutamente terrenal que tiende a fortalecerlos. Obviamente, no se explican los partidos de alcance nacional sin la transnacionalidad, los vínculos con las organizaciones política e ideológicamente afines y las entidades de la sociedad civil internacional que los entrenan de un modo u otro para promover y respaldar una determinada política exterior al acceder al poder.

Así, las relaciones internacionales competen a todo partido con serias aspiraciones de trascender y la política exterior al elenco de funcionarios del Estado que tengan a bien respaldar y defender en el parlamento y en la opinión pública. Sugiere una sostenida promoción y estable asociación con otros partidos similares y sus fundaciones, medios de comunicación, foros, think tanks y centros académicos, consultoras y servicios de una variada índole, y hasta órganos gubernamentales allende las fronteras, siendo naturalmente distinta la relación y el compromiso adquiridos con otros Estados.

En nuestro país, desde muy antes, existen estrechos vínculos partidistas con el extranjero varias veces debilitados en el presente siglo por las características del régimen – por decir lo menos – híbrido que ostentamos, o la competencia a ratos desleal entre los partidos por alcanzarlos. Lo cierto es que tal relacionamiento ha permitido compensar en buena o alguna medida la tenaz alianza del socialismo de esta centuria con otras potencias e intereses que son históricamente ajenos a nuestra nación, aportándole a la oposición legitimidad externa (visibilidad, relativa capacidad negociadora), solidaridad (activación de los mecanismos jurídicos internacionales, elevación de los costos represivos), y aprendizaje (sentido estratégico en la esfera internacional, experiencia de las transiciones ajenas).

Con todas las fallas y errores cometidos, ponderando nuestra ubicación geopolítica y geoestratégica, la oposición ha impedido el aislamiento definitivo del país y ha sabido gestionar la incidencia del entorno internacional en los asuntos domésticos. Esta dinámica puede entenderse por analogía con el efecto boomerang, descrito por Risse, Sikkink y Ropp: actores internos bloqueados por su propio sistema buscan aliados internacionales que, desde afuera, ejercen presión para influir en la situación interna. El patrón puede ampliarse a través del modelo en espiral: la presión externa alcanzó niveles que antes parecían impensables desde el 3 de enero del presente año y, aunque impuso un costo reputacional y estratégico para el gobierno, amplificó los efectos sobre la dinámica política.

Cabe destacar que a la oposición no le corresponde desarrollar una política exterior, sino mantener relaciones estratégicas que le permitan convertir el capital político internacional en capacidad organizativa interna, reforzar su arraigo social acorde a una efectiva articulación política, y dar cauce institucional al reconocimiento de otros gobiernos y actores de poder en el marco adecuado de esas relaciones internacionales. Marco que apunta a un consenso básico en torno a las orientaciones, tácticas y estrategias de una oposición irreductiblemente plural y que, faltando poco, ha de atender también a la diáspora ayudándola en todo lo posible a conseguir mejores condiciones de vida en los países donde la ineludible paisanidad reside o aspira a residir. Valga acotar, nuestros hermanos que se encuentran en el exterior requieren de la atención, sensibilidad y solidaridad de una dirigencia en el exilio que ha de contribuir a organizarla social y políticamente, a pesar de las severas limitaciones comunes.

Importa establecer una coordinación internacional que le conceda legitimidad, eficacia y trascendencia a las posturas de una oposición – reiteramos - irreductiblemente plural que tiene por lógico porvenir un gobierno democrático de unidad nacional.  Los principales partidos de una inequívoca vocación democrática, disponen de sendos departamentos, secretarías o coordinaciones de asuntos exteriores y pueden concertar líneas y directrices, iniciativas y eventos, actos y pronunciamientos, con el rigor de una asesoría especializada, el resultado de un frecuente debate político y la sobriedad de un compromiso estratégico tan indispensable.

De acuerdo a las actuales circunstancias, todo indica que la meta a alcanzar es la de una transición libre, pacífica, democrática e independiente, obligados a afrontar creadora y serenamente otros desafíos externos subordinados a los internos, superiores y fundamentales. No tratamos de una desesperada carrera de cien metros planos, sino de un largo maratón que apenas comenzamos a las puertas de la otra etapa de la vida republicana: la de una reconfiguración interna del poder. Solo así, compartiendo responsabilidades, podremos convertir la oportunidad histórica de la transición en una genuina reintegración nacional.

Ilustración: Nikola Ioa Hendrickx.

Fotografías: Meta final del maratón de la CAF en Caracas (08/02/2025).

17/02/2026:

https://www.elnacional.com/2026/02/de-la-politica-internacional-de-la-oposicion-venezolana/

https://americanuestra.com/barragan-de-la-politica-internacional-de-la-oposicion-venezolana/

domingo, 14 de diciembre de 2025

Noticiero retrospectivo


- Eduardo Delpretti entrevista a Ramón Piñango: “En el IESA sí tenemos corazón”. El Globo, Caracas,  17/12/1992.

Teodoro Petkoff. “Deterioro partidista y sistema lectoral”. El Nacional, Caracas, 17/10/79.

-  Manuel Bermúdez. “El presidente y las novelas” (Telenovelas). El Nacional, 05/01/83.

- Gisela Ortega. “TV, opinión y público”. El Nacional, 19/10/90.

- Euro Faría. “División de la izquierda, recurso de la derecha”. Tribuna Popular, Caracas, 17/10/86.

Reproducción: Últimas Noticias, Caracas, 07/03/1948.

Noticiero retrospectivo

domingo, 31 de agosto de 2025

Noticiero retrospectivo


- Rafael Poleo. “Anticomunismo inconveniente”. Últimas Noticias, Caracas, 20/10/60.

- Rodolfo José Cárdenas. “Los intereses partidistas”. Resumen, Caracas, N° 66 del 09/02/75.

- Rodolfo José Cárdenas. “Denuncias sobre torturas”. La Esfera, Caracas, 01/02/61.

- “Disturbios en el Hipódromo”. El Nacional, Caracas, 24/11/58.

Reproducción: Mercedes Pulido de Briceño, según Pedro Angel Echevarría. El Globo, Caracas, 29/06/1997.

martes, 5 de agosto de 2025

Terraplanismo político

PREDECIR EL PASADO

Luis Barragán

Convengamos, abunda la literatura en torno a los usos y abusos de la historia. E, incluso, desafortunadamente, sabemos y muy bien del asunto con la realización del pasado como proyecto político bajo el socialismo de este siglo que pretende despojarnos del futuro.

Los pensa arbitrariamente reformulados por todos estos años, constituyen una extraordinaria herramienta del más burdo proselitismo político en las aulas, impuesta la dirección del Estado a todo evento. La manipulación de todo cuanto ocurrió en este país y en el mundo, está orientada a una diaria y forzada plebiscitación de la ciudadanía, porque – con o sin ocasión – debe reiterar públicamente su adhesión al régimen para un trámite cualquiera de taquilla, la defensa en un juicio ordinario, la inscripción de los escolares de la casa, la compra de combustible, etc.

Hay individualidades y sectores que no pertenecen y quizá ni aspiran a integrarse al poder establecido, pero tienen la propensión a tergiversar los hechos que condujeron a Venezuela a ser sencillamente lo que es. Acaso, por un sentimiento antipartidista convertido en tradición, la terquedad es la de negar los aportes  que hizo y pudiera aún hacer la institucionalidad partidista al país libre y democrático que demandamos, aunque lo cierto es que la versión que suele deslizarse sobre los propios acontecimientos de esta centuria que nos redujeron a las actuales circunstancias, resulta de una grosera simplicidad.

Aquí, nadie está sosteniendo que el dirigente deba ser un consumado académico: el oficio lo obliga a contar con los conocimientos indispensables y a sostener una necesaria consciencia histórica, clave del olfato y de las ideas estratégicas que pueden categorizarlo. A menos que sea un terraplanista  siempre en trance de predecir el pasado, contento con las versiones que fulguran en las redes digitales, amaestrado en el tablero, desleal competidor político hasta en las propias filas opositoras.

Por mucha y densa que sea la sombra autoritaria, importa mantener vivo, o, mejor, políticamente vivo el interés por la historia, estimulando o auspiciando cualesquiera iniciativas reales o virtuales para su difusión y polémica. Acumulamos una experiencia precursora e inédita en este lado del mundo, aleccionadora.

Ilustración: LB. 

05/08/2025:

https://www.elnacional.com/2025/08/predecir-el-pasado/

domingo, 3 de agosto de 2025

Senderos

SÁNCHEZ CORTÉZ (GONZÁLEZ Y MERINO)

Luis Barragán

De entrada, digamos que no tenemos vocación de obituaristas, pero resulta inevitable la referencia respecto al distinto liderazgo político que tuvimos en cualquiera de los ámbitos y niveles que deseemos considerar. Por supuesto, hubo fallas y errores, algunos de los cuales contribuyeron al presente venezolano, pero la otrora dirigencia política también fue portadora de un testimonio de vida y de luchas que mal podemos ignorar.

Un caso llamativo es el del trujillano Alejandro Sánchez Cortéz, recientemente fallecido, quien desempeñó con decoro y eficacia la gobernación de su estado natal con la mínima edad requerida, en el primer gobierno de Rafael Caldera. Dejó a sus herederos, un nombre intachable, una trayectoria de esfuerzos y realizaciones, aunque a las nuevas generaciones les extrañará y mucho, que no deje mansiones dentro y fuera del país, uno o más aviones de uso personal, ni siquiera el recuerdo de una parranda memorable en alguna capital estadounidense o europea.

Fue un bregador, extraordinariamente comprometido con su estado natal y, aunque jamás coincidimos en la natural y compleja lidia interna de todo partido político que se respete, decididamente convencidos de enarbolar las más limpias banderas de lo que fue un hermoso ideario, hubo admiración y reconocimiento al líder que fue.  Ya retirado de las lides parlamentarias, nos impresionaba la vinculación de muchos años o décadas con los habitantes aún del último caserío de la entidad federal, e, inevitable evocar la anécdota, en una convención regional o nacional de fecha ya olvidada, al pisar Carache, Boconó o Santa Apolonia, ya antes el viejo Sánchez Cortéz lo había hecho: “quizá debimos haberle pedido la cola de una vez”, fue la humorada que celebramos los muchachos de entonces.

Días atrás, con muchísima razón, Hermann Alvino acertaba al comentar la profundidad del compromiso que caracterizó políticamente a Sánchez Cortéz en un estado de accidentados caminos, donde fue un duro y persistente opositor democrático. Zamarro al mismo tiempo que honesto, sorteó las más variadas circunstancias de un país al que le costó tanto levantar y hacer de la democracia una histórica experiencia.

Con todas sus imperfecciones, ese fue el partido que aportó las mínimas condiciones para el aprendizaje político y que explicó militancias como la de Vladimir González en el estado Miranda, integrante de la generación de los ochenta, y la Braulio Merino en Bolívar. Ambos también fallecidos un par de semanas atrás. Trillaron los senderos que ya había abierto líderes como Sánchez Cortéz.

Fotografía: Alejandro Sánchez Cortés (Facebook). 

03/08/2025:

https://lapatilla.com/2025/08/03/luis-barragan-sanchez-cortes-gonzalez-y-merino/

Nota LB: Esto escribe Luis Alberto Miranda, desde Cojedes: "Debió haber dejado como herencia su caballito de mil batallas era siempre bienvenido a tomar café en los pueblos de la montaña carache,chejende,bolivia,Boconó,Milton torococo y su natal santa Ana su wolvagen era inconfundible bajar y subir a cuicas ir a carache hasta llegar a su pueblo santa Ana tomando café en cada pueblo hasta llegar a su destino...QEPD"; en:

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10233746053607653&set=a.10230862932731433

lunes, 26 de mayo de 2025

Un referente ineludible

LIDERATO POLÍTICO, CHINA Y LAS RELACIONES SINO-VENEZOLANAS

Luis Barragán

Ocupados por un texto de alguna pretensión académica, nos aproximamos a China para corroborar una determinada hipótesis de trabajo. Y, nuevamente, nos percatamos de una decisiva circunstancia: los partidos políticos tienden a desconocer el extraordinario fenómeno asiático, entendiendo por tales a los que no ejercen o influyen, ni están supeditados al poder establecido y, mucho menos, se confunden con el Estado.

Circunstancia quizá comprensible por las condiciones en las que se desenvuelve la oposición, contrastante con otras ya remotas que permitieron el desarrollo institucional de numerosas y estables organizaciones políticas y la multiplicación de sus voceros, por ejemplo, entre otras, en el área internacional. Ésta supuso también una mayor vocación de estudio compatible con el desempeño político y la asesoría de los especialistas – incluso – reacios a toda disciplina partidista.

Hoy, sentimos que es insuficiente la atención política dispensada a la República Popular de China, por muy destacada que fuese en el concierto de las naciones, distinta al ámbito de los intereses estrictamente oficialistas y una - en algo – profusa propaganda de ocasión. Hay un generalizado y grave desconocimiento de la superpotencia, además, puertas adentro,  aun tratándose de un actor y - antes - impensable acreedor absolutamente inevitable para la Venezuela futurible que requiere de una impostergable y profunda consideración del liderato político: por una parte, con un sentido de realismo que igualmente ha de explicar las más fuertes convicciones, y, por otra, estimulando y generando las vocerías del caso.

Del arqueo bibliográfico en línea, nos impresiona el número de acreditados especialistas, como Minxin Pei, Cui Shoujun, Margaret Myers,  Jonathan D. Spence,  Matt Ferchen, Rhys Jenkins, o Evan Ellis, sólo excepcionalmente traducidos al español; y los latinoamericanos Sergio Cesarin, Gabriel Merino,  Enrique Dussel, Juan Santarcángelo. Una grata noticia, encontramos una interesante muestra de autores venezolanos, como Angeyeimar Gil, Jorge Díaz, Norbert Molina-Medina, Aymara Gerdel, Emiliano Terán Mantovani,  o Manuel Sutherland, aunque – paradójicamente – cuesta un poco más conseguir sus trabajos.

Lo cierto es que China y las relaciones sino-venezolanas, reclaman un superior entendimiento político afianzado por los rigurosos aportes de la academia y sus urgidas libertades de cátedra, frente a la negligencia, ignorancia y cuidado si subestimación a pesar del sobrepeso consabido en nuestro presente y futuro. Y, por lejos que nos encontremos de los principales circuitos geopolíticos, es necesario estudiar al gigante asiático por las más obvias razones.

27/05/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/liderato-politico-china-y-las-relaciones-sino-venezolanas/

domingo, 16 de febrero de 2025

Noticiero retrospectivo

- S/a. “La India del (SIC) Paraíso”. El Farol, Caracas, N° XXXVIII de 07/1942.

- José Mendoza Angulo.”Relaciones universidad-gobierno: Los estilos socialdemócrata y socialcristiano”. El Globo, Caracas, 12/04/97.

- Rector Rafael José Nery. Entrevista: “Se ha deformado la imagen de la UCV”. Resumen, Caracas, N° 65 del 03/02/75.

- Alexis Márquez Rodríguez. “El drama universitario”. El Nacional, Caracas, 01/02/74.

- Con fotografías de Ramón García, Ramón Hernández entrevista a Vladimir Bukovsky de visita en Caracas. El Nacional, 19/10/80.

Fotografía: Escalinatas de El Calvario a principios del siglo XX,  Tomada de la cuenta facebookeana de Pedro Rafael:

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10232709635216626&set=gm.2941769582665228&idorvanity=1554213468087520

miércoles, 15 de enero de 2025

A quien pueda interesar

¿DE UN REGRESO ARREPENTIDO A LA POLÍTICA?

Luis Barragán

Demoledora la embestida contra la institucionalidad partidista en el presente siglo, luce aparentemente inevitable  el regreso a la más genuina fórmula, permitiéndonos realizar la vida en común no sólo libre y pacífica, sino productiva y justa.  Aquellas organizaciones creadas o fundadas desde el poder, tendieron y tienden  a extinguirse automáticamente una vez que lo abandonan, o, en todo caso, son  susceptibles de una patética agonía.

Cebados los más duros prejuicios contra los partidos, algo que fue mucho más allá de la descalificación política e ideológica u otras de un extenso repertorio, sin dudas, preelaborado, por supuestísimo, no hubo otra instancia, dispositivo o mecanismo capaz de reemplazarlos, entre otras razones,  por la más paradójica: destruir a los partidos significaba y significa la inexorable desaparición de las más legítimas organizaciones de la sociedad civil.  Tempranamente detectado el asunto en el curso de las discusiones que suscitó el Seminario Internacional de Política y Antipolítica, celebrado en Caracas por abril de 1997, quizá sorprendida la opinión pública por la novedad del debate,  el espectáculo y sus efímeros efectos,  el nepotismo, o la sola apuesta por las circunstancias que tercamente se empeñan positivas a pesar de las evidencias, todavía no constituyen respuesta alguna. 

Excepto los parapetos electorales de ocasión, el partido históricamente promediado en Venezuela, de un modo u otro se hizo escuela de civismo, a veces, místico, generador de un importante sentido de altruismo, transmisor fiable de experiencias e ideas, y perfeccionamiento de las habilidades para ganar adherentes y destrezas para no morir en el intento. Empero, en la división interna del trabajo partidista, más allá de los afectos y vivencias, la dura realidad obligaba a un despliegue estratégico que convocaba a los naturalmente más aptos para la tarea, dándole una definitiva conducción política a la organización, u organizaciones en el caso de coincidir bajo determinadas banderas unitarias.  

Después de la enorme molienda de los prejuicios, es necesario regresar a la política allende las emociones que fáciles surgen y desaparecen, pensándola e implementándola desde las instancias estables y colegiadas, suficientemente confiables por el significativo hecho de integrarlas, informadas y creadoras, convincentemente sensatas para concebir y permear un línea de acción definitivamente trascendente.  Algunos de estos elementos existenciales, nos llevan  a la indispensable reconstrucción de la institución en un aspecto que le es tan vital: el estratégico, pues, por un lado, no en vano el partido promedio formó y reconoció a militantes o afiliados por largos años, cuyo aprendizaje frecuentemente comenzaba en los comicios estudiantiles de liceos y universidades; y, por el otro, el liderazgo o la jefatura política se explicaba por el concurso del otro y los otros que se comprometían y también arriesgaban en la dirección.

Valga la parábola histórica, durante la II Guerra Mundial hubo insignes y emblemáticos generales tácticos y estratégicos  al lado de otros que fracasaron, precisamente, donde tenían el deber de no hcerlo: “Los peores generales de la segunda guerra mundial” (https://www.youtube.com/watch?v=N0wzfOVKbeU&t=95s), es una pieza de divulgación que así lo comprueba. Los hubo asombrosa y sonoramente fracasados a pesar de contar con superioridad numérica de soldados, buen apresto operacional e instrucciones claras y precisas para los eventos decisivos que los ocuparon.

A modo de ilustración, el estadounidense Marc Clark, por entonces, tuvo importantes ejecutorias severamente cuestionadas entre sus pares, cultivaba la prensa con el esmero de un ego hollywoodense y tomó apresuradamente Roma al concluir la gran contienda, intentando modelar un acto heroico y legendario. Gozando del favor de los medios, hizo promesas, produjo enormes expectativas, adelantaba una epopeya en cada gesto, pero – afortunadamente – de él no dependió el saldo final de la gran conflagración mundial.

Así en la guerra, como en la política, cultivar la incertidumbre en las propias filas cual extraño objetivo táctico devenido estratégico, irradiándolo hacia el enemigo, o adversario, tiene efectos contraproducentes, pues, antes de tiempo, habrá los que quieran caer antes de permanecer guindando por siempre luego de una explosión casi festiva de expectativas y promesas forjadas en no pocos ciclos de inactividad.  Cuestión meridional, ¿cómo hacer política, haciéndola? 

07/01/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/de-un-regreso-arrepentido-a-la-politica/

domingo, 3 de noviembre de 2024

Artillería sociológica

EL PARTIDO PRETERINTENCIONALIZADO

Luis Barragán

A partir de 1958, en medio de las más tercas conspiraciones y sublevaciones desde todo el espectro político e ideológico del país, hubo que llevar a pulso, día por día, el mínimo consenso necesario en todas las direcciones colegiadas dentro y fuera del Estado, a objeto de estabilizar su conducción.  Numerosas las entidades políticas con representación en el parlamento nacional y en los regionales, en el organismo nacional electoral y en las municipalidades, al igual que ocurría en las organizaciones de la sociedad civil, hacía cada vez más difícil llegar a acuerdos, e, incluso, como ocurrió con la retardada instalación del Congreso, el conflicto llegó a la Corte Suprema de Justicia que hizo innecesario decidirla tratándose de un año de elecciones generales (1968)..

El llamado pacto institucional, permitió poner un poco más de orden en el parlamento, pero fue en 1973 que surgió el bipartidismo como una respuesta natural a la cierta ingobernabilidad del multipartidismo.  E, igualmente, fue natural que el resto de los excluidos electoralmente combatieran a las dos entidades favorecidas, aspirando estratégicamente el MAS a un trípode, pero la satanización fue tan extraordinariamente prolongada y profunda que el cuestionamiento no era de AD y COPEI que acentuaron lógicamente sus tendencias internas como parte de la recomposición bipartidista, sino de la propia institución e institucionalidad partidista.

Lo curioso es que, derrotado ese bipartidismo en 1993, la dinámica condujo a la reaparición del multipartidismo y a la consolidación de la descentralización a finales del siglo XX. La pesada artillería de la antipolítica no sólo malinterpretó el novedoso fenómeno, sino que fue absolutamente indiferente a su genuina expresión, como si otra cosa se hubiese dado, pasando por debajo de la mesa para auspiciar el mesianismo chavista.

Indudable, deseando llevarse por el medio a los partidos establecidos de entonces, los artilleros en cuestión devastaron sociológicamente al partido político, pero – inevitable – entronizaron al partido único, confundido con el Estado mismo.  Fue el resultado obvio de una larga campaña, todavía sufrida, de carácter preterintencional de metaforizar una tipificación propia del derecho penal.

Un cuarto de siglo ha transcurrido y, con frecuencia,  se oye y lee de los partidos opositores, nada casual, un cuestionamiento semejante al del distante pasado, faltando poco, formulado por voces que suponemos ilustradas, aún las más aventajadas por un exilio (in)voluntario. Agreguemos, sinceración de un retroceso de la cultura política promedio.

Gráfica: Tomada de la red de redes. 

03/11/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/11/03/luis-barragan-el-partido-preterintencionalizado/

lunes, 21 de octubre de 2024

(Auto)goles

(CONTRA)SENTIDO

Luis Barragán

Inevitable, el discurso público es portador y referente de valores, o, mejor, antivalores. El poder político efectivo juega con las multitudes para las multitudes, reafirmándose como el único animador y articulador que golea a la fuerza a contrarios atados de mano..

Los partidos del siglo XX, dígase lo que se diga, fueron escuela ética y agencias de socialización política, incluyendo a las individualidades y tendencias más idealistas, paradójicamente, cual moneda verdadera, frente a la grosera desviación utilitaria, moneda falsa. Valga acotar, la descomposición experimentada que finalmente dio paso al socialismo del siglo XXI, no fue distinta a la de las organizaciones de la sociedad civil, léase asociación de vecinos, gremio profesional, empresarial, laboral, o cualesquiera otras instancias que engreídamente supusieron que estaban por encima de toda debacle democrática y, en última instancia, económica como si jamás hubiésemos tenido un destino compartido.

¿Huelga insistir en  la recuperación y el sostenimiento de las libertades públicas que  tendrán como soporte también fundamental a los partidos, al menos, hasta que se invente otra fórmula democrática y de convincente representación?; ¿por qué de la persistencia en destruir la institución e institucionalidad partidista misma, so pretexto de la inconformidad, rechazo y animadversión que algunos puedan ocasionar? Por supuesto que hay inconsecuencias, flaquezas y debilidades, ¿pero tratamos de un fenómeno consustancial al partido político, u otro harto generalizado que atañe a un proceso de disolución social suficientemente advertido con antelación?; ¿es que, acaso, por sí mismas, las redes digitales aportan los dirigentes real y literalmente políticos que necesitamos para una tarea que supera con creces las artes de la mecanografía interestelar y narcisista?

El país que importa y comercializa cantidades monumentales de motocicletas, emplea los espacios públicos como estacionamiento seguro y el más arbitrario desplazamiento, convertidas prácticamente en la única fuente de empleo para jóvenes sin mayores oportunidades que ni siquiera deben estudiar para obtener la licencia, ¿no es un ejemplo? Perdida la noción de urbe, urbanismo y urbanidad, predomina el contrasentido en las calles de un extraordinaria conveniencia para el poder establecido, y ahora más que nunca resulta inexistente la normativa de tránsito, abiertas las aceras y demás posibilidades peatonales, como autopistas para los motorizados: esto, enfermizo y continuo en la presente centuria, ¿no constituye una diaria escolarización del abuso e impunidad?

Esporádicamente, apreciamos algunos grupos de jóvenes escultistas recordando que muy antes aportaban disciplina, habilidades, cohesión, y, en definitiva, valores como las incontables organizaciones deportivas para niños y jóvenes de libre iniciativa, aunque el leninismo de los años sesenta denostaba de los boys scouts por la colaboración ocasionalmente recibida de sectores privados.  La Iglesia Católica, al igual que otras creencias organizadas, mantiene en pie distintas iniciativas que le otorgan un sentido de vida a quien desea una alternativa diferente a la que prevalece y profundiza la discursividad del poder.

Observemos, hay escuela de delito, cuando la enseñanza es sistemática, profunda y consistente, en atención a las exigencias propias de un oficio susceptible de perfeccionamiento y, consabido, transnacionalización; tenemos la antiescuela, respecto al delito irresponsable consigo mismo, espontáneo, perpetuamente desaprendido, supeditado a una anomia constante y mutante, fundado en una circularidad viciosa. A este par de herencias deberemos responder en un futuro próximo, en el que la aspiración y búsqueda del poder legítimo ha de convertir a los partidos democráticos igualmente en una experiencia de ética y pedagogía ciudadana, sabiéndose servidores en lugar de servidos.   

Partidos a contracorriente que le den sentido principalmente a las nuevas generaciones, abriéndole caminos al esfuerzo intergeneracional. El destino del país no debemos rifarlo en una mesa de juego repleta de apostadores, es el llamado vital.

22/10/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/contrasentido/

lunes, 30 de septiembre de 2024

Especialidad y partido

J.M.SISO MARTÍNEZ

Guido Sosola

Fuese académica, artística, deportiva o gremial, se ha afianzado la idea de que todas las especialidades son incompatibles con la militancia partidista. Acotemos, algo muy distinto a cuidar y profesar la independencia política individual, convalidada por el rechazo a todo oportunismo, viveza e improvisación, por lo demás, características muy acusadas de la cultura petrolera.

La aparición, configuración y vigencia de los partidos en medio del oleaje de la modernización venezolana del siglo anterior, obligó a sus fundadores a la paciente captación y formación de la dirigencia a todo nivel que incluyó a juristas, educadores, entrenadores deportivos, economistas, literatos, expertos petroleros, etc. Parecía lógico, aunque  todavía no es tan obvio, por aquello de aspirar a la dirección del Estado que fuerza a montar gobierno y contar con voces calificadas para ello; por distintas circunstancias y asombrosas convicciones, los partidos surgidos en la presente centuria, objetivamente están anclados en la premodernidad.

La fundación del Partido Comunista y, al poco tiempo, la de Acción Democrática constituye un buen ejemplo de nuestra premisa en torno a la modernización política del siglo XX. Empero, la experiencia más consumada es la de los adecos que replicaron pronto los urredistas y copeyanos ya extinguidos en el XXI. La clave estuvo en la condición policlasista que les permitió un mayor desarrollo, aunque la consabida preponderancia del Estado y sus riquezas, impidió acercar y comprometer al liderazgo empresarial con el ideario y entidad partidista.

Valga el dato histórico y sociológico, el modelo betancurista de partido que no, aprista (según dijera Carlos Rangel), como en otras áreas, exhibió sendos referentes en el campo educativo, como Luis Beltrán Prieto Figueroa, Mercedes Fermín, Luis Manuel Peñalver, Ruth Lerner de Almea,  José Manuel Siso Martínez, entre otros, quienes tuvieron por oficio el aula y, al mismo tiempo, sostuvieron una inequívoca responsabilidad partidista que los llevó a ocupar altas posiciones de Estado. Hablamos de un largo y macerado proceso resueltamente cívico que arrojó resultados positivos; ahora, quebrantado, nos da una noción cierta de los inmensos desafíos que están pendientes en una Venezuela muy distinta.

Una tarde, transitando las calles céntricas de la ciudad capital, conseguimos un puesto informal de venta de libros usados, donde estaban expuestos dos de los títulos de Siso Martínez bajo el sello de la Editorial Yocoima que fundó con Humberto Bártoli, destacado referente urredista, en el exilio mexicano, según el diccionario histórico de la Fundación Polar. Proveniente de Upata, egresó simultáneamente del Instituto Pedagógico Nacional como profesor de ciencias sociales y de la Universidad Central de Venezuela como doctor en ciencias políticas y sociales, esto es, abogado; e impresiona la larga trayectoria laboral y política, añadido el periodismo y el parlamento.

Llama la atención que fuese director de la escuela de Historia de la citada universidad, entre 1959 y 1964, en tiempos de la inaudita insurrección leninista que anidó y también se acuarteló en la casa de estudios. Tratamos de imaginar la escuela de un arrogante fanatismo marxista y  tan sensible al ánimo subversivo, quizá harto conflictiva, dirigida por un connotado adeco.

Luce interesante el caso del especialista que incursionó en un partido político, sin ambages. Entendemos, le prestó un gran servicio al país, por lo que es injusto olvidarlo.

Fotografía: LB (CCS, 02/05/2023).

30/09/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/09/30/guido-sosola-j-m-siso-martinez/

martes, 21 de mayo de 2024

La otra balsa de piedra

PARTIDOS PARA LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

Luis Barragán

Cursando todavía un proceso de descomposición o desintegración, el llamado es a la urgente reintegración social bajo la conducción de un liderazgo convincentemente político capaz de generar la confianza en un distinto consenso histórico. Realmente son pocos los preocupados y los expertos en transición que ahora soportan la desleal rivalidad de transitólogos de ocasión, harto convencionales en la propia tarea de reflexionar la coyuntura.

El modelo partidista del presente siglo ha fracasado, escudado en un eufemismo de escasa imaginación: asociación con fines políticos, según el artículo 67 constitucional. Empero, ha prestado un enorme servicio al continuismo gubernamental, ostentándolo, como no lo imaginó ingeniero alguno de las más prolongadas dictaduras continentales.

Únicamente es viable el principal partido de gobierno y los secundarios que subsidia al confundirse con el Estado mismo, respecto a su dirigencia y los recursos políticos, materiales y simbólicos que lo privilegian, convirtiéndolo en un departamento más que en un partido, por lo menos, en términos rigurosamente conceptuales.  Un breve ejercicio sociológico dará cuenta de las entidades genuinamente opositoras, cuya interesadísima judicialización abre un prolongado y muy bien administrado suspenso respecto a su existencia, reaparición, desaparición, o toda una alquímica conversión a favor del oficialismo.

Impedida la renovación de sus autoridades por más de una década, procurando el anquilosamiento y asfixia de las instituciones, peor les ha ocurrido a los partidos que a los sindicatos, colegios profesionales y universidades públicas, vedado – sin excepción – el ejercicio de la democracia y discusión interna, por cierto, en beneficio de los reducidos grupos que creen controlarlos por siempre.  Y es que tan fácil y también trágica constatación, fuerza a todo partido de, en y para la transición, a reivindicar su entera y legítima naturaleza, muy alerta ante la anquilosis heredada que pueda afectar el inevitable oleaje democratizador, hundiéndolo cual embarcación de concreto armado, inamovible, como creemos ver en un viejo detalle arquitectónico.

Por lo pronto, inmediatamente después de superado parcial o completamente el actual orden de cosas, tres características esenciales pueden explicar al fundamental partido para la transición, apartando el hecho de que efectivamente logre insertarse o jugar un papel estelar en ella, emblematizándola.  De un lado, en el marco de una irreductible pluralidad que ha de esperar un buen tiempo para decantar e institucionalizar las nuevas fuerzas sociales y corrientes políticas más estables y persistentes, todas deben comprometerse en un esfuerzo y unas tareas comunes muy concretas que solamente admiten los conflictos agonales entre los diferentes factores comprometidos, auspiciando un liderazgo sobrio, convincente y competitivo, toda una perogrullada que evite el canibalismo político y tenga por empeño un urgentísimo y muy didáctico testimonio ético.

Frente al trillado y enfermizo antipartidismo que paradójicamente nos trajo al monopartidismo de la presente centuria, por otro lado, es necesario recuperar y actualizar una mínima cultura partidista que habló de actores, reglas, procedimientos, hábitos y otros elementos que ayudaron a compensar, equilibrar y resolver los efectos de la élite fundadora, cuyo natural y considerable sobrepeso ejercido, estuvo muy distante de la megalomanía de Chávez Frías que contaminó, reconozcámoslo, a importantes individualidades opositoras por todos estos años. Y, luego,  importa la redefinición de un programa común equivalente al desarrollo de un eficaz y dinámico centro político que autorice la modernización de las diferentes escuelas ideológicas capaces de darle una continuidad creadora a la experiencia democrática reinstalada en la presente centuria.

Encontrar una adecuada fórmula (multi)partidista y (multi)partidaria, obliga a una clara vocación dirigencial por el debate que demanda método y precisiones, concluyendo espontáneamente en certezas, exactitudes y aciertos: por ejemplo, principiando la década de los sesenta del veinte,  en un extremo, desde las páginas de “El Nacional”, Arturo Uslar Pietri insistió y defendió una política de más concesiones petroleras al mismo tiempo que, en el otro extremo, refutándolo, desde “Crítica Contemporánea”, Juan Nuño reiteró e igualmente argumentó la inmediata nacionalización de la industria. Ocurrió luego que la concertación puntofijista, maceró la política de no más concesiones que derivó en iniciativas, como la de la OPEP, a la vuelta de dos o tres esquinas indispensable y cónsona para las más específicas y sobrevenidas circunstancias, o la de  PDVSA, otrora experiencia exitosa.

Fotografías: LB, detalles al sur del Palacio de las Academias (CCS, 10/05/2024).

21/05/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/partidos-para-la-transicion-democratica/

21/05/24:

https://morfema.press/destacada/partidos-para-la-transicion-democratica-por-luisbarraganj/

22/05/2024:

https://www.costadelsolfm.org/2024/05/22/luis-barragan-partidos-para-la-transicion-democratica/

domingo, 25 de febrero de 2024

Vivencia y afecto

DE LA NECESARIA INTEGRACIÓN ANÍMICA DE LOS PARTIDOS    

Luis Barragán

Lógicamente, el mayor peso de esta amarga experiencia socialista del siglo XXI lo llevamos los venezolanos que vivimos, actuamos y pensamos de buena fe. Ha de manifestarse en todos y cada uno de los ámbitos sociales, resístanse o no frente al régimen. Empero, sin demeritar a la sociedad civil organizada, difícilmente podrá negarse que los partidos políticos corren con un inmenso riesgo de desaparecer y, en efecto, muchos de ellos han desaparecido, con un elevado costo para sus dirigentes perseguidos, reprimidos, amenazados, apresados, muertos y exiliados, cuando defienden fiel y consecuentemente el ideario de la libertad y de la democracia.

Huelga comentar que los partidos constituyen la parte más especializada de la sociedad civil en el bien común, por lo que sus dirigentes suelen comprometerse y entrenarse aún más para sostener ese ideario. Sería de una gigantesca mezquindad no reconocer el sacrificio de ésta dirigencia en las circunstancias más adversas y, con todas sus fallas, plenamente identificados, con nombres y apellidos, le ha correspondido afrontar al oficialismo ventajista y revanchista en los escenarios locales más modestos y apartados de los grandes centros noticiosos, hasta los más complejos, visibles y decisivos.

Por supuesto, hay un costo no sólo político y económico para el dirigente consecuente, sino también emocional.  Sobre todo, en los últimos años, con la groserísima manipulación de las circunstancias por el poder establecido, reglas cambiantes de juego y, esto, a pesar de lo que manda la Constitución de la República, llena de sobresaltos a las organizaciones partidistas.

Partido que no sepa soportar esos sobresaltos derivados de la violencia material y psicológica del régimen, explícita e implícita, será de todo menos partido.  Y hará propicia cualquier coyuntura para subastarse, implosionando política e ideológicamente en la búsqueda del sucio dineral que puede lloverle desde las más altas esferas del gobierno.

El mejor y formidable impacto que pueden recibir los partidos de ideales y sentimientos anémicos se traduce en una desintegración precisamente anímica, disculpándonos por el juego de palabras.  Esto es, el afecto juega un rol demasiado secundario hasta desaparecer entre los cauces de un utilitarismo absurdo, de una vaciedad insoportable, de un demencial despropósito: aprovecharse del otro y de los otros, sin el menor rubor, en lugar de servirlo y servirlos que ha de ser un inalterable mandato ético.

Por ello, me sentí extraordinariamente bien el día de ayer, cuando hicimos realidad una aspiración muy espontánea y que parecerá a muchos simple: militantes de Encuentro Ciudadano, coincidimos en Montalbán II y jugamos chapita en la calle. La organización no ha parado de trabajar por los mejores intereses ciudadanos, propulsando la candidatura presidencial de una viva y eficaz vocación unitaria, pero hizo un receso sabatino y vespertino por iniciativa de Kadary Rondón, Rossana Liendo, Carmelo Salom y toda la dirigencia regional y de varias parroquias caraqueñas, que tiene por natural y espontánea consecuencia la de una superior compenetración y solidaridad que se convierte pronto en un compromiso de vida.

Particularmente, teníamos décadas sin jugar al béisbol en la otrora y popular versión de las chapitas, disfrutándolo en una calle de la vieja urbanización al oeste de la ciudad capital que, al mismo tiempo, fue reminiscencia de una remota adolescencia y juventud. Mujeres y hombres de contrastantes edades, también supimos y sabemos compartir y reír, integrantes de un partido que ha de ser vanguardia política, ideológica y emocional del cambio histórico que anhelamos.

Fotografías: LB, Montalbán 2 (CCS, 24/0/24).

25/02/2024:

lunes, 11 de diciembre de 2023

Del obrar político

CONVICCIÓN Y MENTALIDAD DE ESTADO

Luis Barragán

Veinticinco años de un diario e intenso aprendizaje, no es poca cosa. El discurso del poder ha permeado eficazmente en todos los sectores dirigentes, monopolizados los medios más accesibles de comunicación pública que no permiten contrarrestarlo suficientemente, añadidas las insólitas limitaciones culturales para ensayar un contradiscurso fuera del obsesivo spot publicitario, las hueras consignas, o las frases digitalmente laboratorizadas.

Tendemos a sospechar del complejo tratamiento de los problemas hasta por una congénita incomprensión del resto de los mortales, resueltos y decididos a cultivar una cómoda banalidad así ostentemos medianas o altas responsabilidades políticas. Además, asistimos al fenómeno opositor que un amigo señala como el de una megalomanía sin poder, por una parte, despreciando las prácticas, el procedimiento, la operatividad y, en definitiva, el obrar político macerado por muchos años, sin ofrecer alternativas; y, por otra, actuando cual secta religiosa afianzada por relaciones primarias de simpatía o antipatía personales.

La presuntamente imparable desinstitucionalización de la vida política, únicamente favorece a quienes detentan formalmente el poder, pero –  librándolos de responsabilidades – la ya arraigada creencia de que solo el derribamiento inmediato, repentino y, por supuesto, espectacular, nos releva o dice relevarnos mientras tanto de la denuncia profunda de los problemas que nos aquejan, y el planteamiento de soluciones que vayan más allá de las meras circunstancias capaces de ocultar otras y más perniciosas aristas. Un balance de las más disímiles columnas de opinión sobre el asunto esequibano, en los dos últimos meses, nos muestra un porcentaje muy mínimo de aportes creativos de legos y entendidos que seguramente concitaron la atención de los curiosos lectores,  en contraste con una mayoría contundente de aquellos que trillaron el tema por moda, deslizándose una que otra nota escolar que, por supuesto, no obedecía a ejercicio pedagógico alguno.

Pensar hoy con la urgida convicción y mentalidad de Estado que ojalá fuese vocación en última instancia histórica, significa reintegrar al obrar político una dimensión que se hizo característica y tradición en la Venezuela del siglo anterior, y que, a modo de ejemplo,  no por casualidad, hubo líderes que igualmente adquirieron una extraordinaria experticia en materia petrolera y laboral al mismo tiempo que recorrieron incansablemente todos los municipios y parroquias del país. Poco o nada haremos si a las habilidades tácticas, las destrezas comunicativas y demás que son propias del activismo en el mundo real o virtual, no sumamos una poderosa intuición, un indispensable conocimiento y un inspirado sentido estratégico para ir más allá de la punta de la nariz.

Nos cautiva la situación observada en las postrimerías del gomecismo con el destino del ejército y otros componentes afines, porque nadie podía asegurarles la continuidad en los términos que prodigó la larga dictadura al crear la Academia Militar, pero que también la eliminó cuando lo juzgó conveniente y necesario. Así, sorprende la atención dispensada a una realidad completamente inédita por dirigentes que no llegaban a la treintena de edad y, desde la más activa oposición, principiando 1936, fueron capaces de descubrir y reivindicar la institucionalidad castrense y de augurarle un destino democrático, a través de un manifiesto seguramente leído y comentado a viva voz en las incansables tertulias de un país predominantemente analfabeto.

Por estos tiempos, está consagrado un peligroso oficio de supervivencia, como el de los colectores del transporte público urbano, hombres y mujeres, mayores y menores de edad, cuya brega es diversa y cotidiana, urgida y angustiosa, apacible y violenta. En nada debe perjudicarlos plantear sus problemas a la luz del derecho del trabajo y sus instituciones, como de la radical flexibilidad laboral encubierta por una retórica populista, dejando por sentado que ellos jamás lo comprenderán y que la dirigencia política democrática que se atreva tampoco encontrará audiencia, por lo menos, hasta que ocupe la correspondiente cartera ministerial y tome todo su tiempo en la designación de una copiosa burocracia.

La realidad actual está ahí, al frente, intacta, interminablemente padecida, para ser escrutada, interpretada y superada, aunque – pueriles – nos resignemos a la versión del socialismo no menos real de esta centuria, confiados en el solo milagro de un derrumbe que autorice el estudio y la determinación de transformarla. Convengamos, resignación inaceptable trastocada la trivialidad en una pereza militante e incapaz de cuestionar el mundo, gustosa de los oropeles del poder establecido.

Fotografía: LB (CCS, 06/12/2023).

12/12/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/conviccion-y-mentalidad-de-estado/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY