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sábado, 24 de enero de 2026

Equidad social

RESARCIR EL DAÑO LABORAL

William Anseume

Desde luego que, como se ha ofertado finalmente al principio de este año, y por causas ajenas a la firme voluntad de algunos inescrupulosos para con los trabajadores y el trabajo, procede en estas y cualesquiera otras circunstancias un ajuste del salario mínimo, de los sueldos, de las pensiones y, por supuesto, de toda la protección social de quienes laboramos, estamos jubilados o pensionados en Venezuela.

Aunque esta situación atañe más a la administración pública, tiene directa incidencia en la empresa privada que ha gozado en buena medida los beneficios de la implementación inhumana de la explotación laboral y la esclavitud moderna de todos estos años. Un líder empresarial, por mal ejemplo, representante ante la OIT, para más señas, ha insistido en la eliminación de las Prestaciones Sociales, desconociendo así la legislación laboral en cuanto a intangibilidad y progresividad de los derechos. Éstas, establecidas como están, por el contrario, deben mantenerse y ajustarse, contemplando el daño causado, de modo que cumplan su función protectora. Y si se tocan es solo con el propósito de mejorarlas.

Pero, vayamos al meollo de este asunto, sin más dilaciones ni digresiones: el daño laboral causado todos estos años de penuria continuada debe, en principio, reconocerse en su dramática existencia. No exagero, para nada. Y, luego, debe resarcirse en la medida de lo posible con un propósito muy claro que no es otro que el de valorar el daño y restablecer en alguna medida -porque en toda luce incuantificable, a propósito, e impagable, también a propósito. Luego, aunado con este primer propósito, están los complementos adheridos: pagar la deuda moral para con los trabajadores y recompensar como es debido a quienes nos mantuvimos en estado evidente de sacrificio público, junto con nuestras familias, como sostén de las instituciones públicas -y privadas- todo este larguísimo tiempo de afectación.

Pienso en una ley de resarcimiento del daño laboral -pueden llamarla como quieran, según convenga a los efectos políticos de turno, dentro y fuera del país, no nos caigamos a pasiones limitadoras, siempre y cuando cumpla estos fines- más allá, mucho más allá, del ajuste del salario, los sueldos y las pensiones, como corresponde, que debe ser inmediato y va tarde. Esa ley deberá estar enfocada en reponer lo más rápidamente posible la calidad de vida sustraída a todos los trabajadores venezolanos. Adelanto que para nada se trata de bonos cazabobos, de esos del llamado sistema Patria, el que desde ya anuncio que a mi parecer debe ser eliminado en las primeras de cambio. No. Se trata de un desembolso que favorezca al trabajador, a sus familias, y le permita de la forma más inmediata adquirir o reparar sus bienes y servicios, todos los impedidos desde añeja data revolucionaria: vivienda, vehículo, mobiliario, electrodomésticos, enseres, distracción y un muy largo etcétera de esta inhumana destrucción del derecho laboral, de los derechos fundamentales.

Ahora bien, como ese desembolso podría causar efectos contrarios, como el aumento de la inflación, más aún si pensamos en que irá acompañado de un ajuste de sueldos acorde a la realidad económica, no debe ser resuelto enteramente en una sola emisión que podría resultar más bien perjudicial; puede hacerse trimestralmente a lo largo de, digamos, unos dos, tres o cuatro años, los economistas podrían ayudar a precisar la temporalidad del resarcimiento. Esto, encima, con la oferta de crédito que permita cumplir los fines. Pienso en la rapidez con la que se presentó la modificación de la Ley de Hidrocarburos y lo rápido que podría resolverse ésta si existe algún acuerdo. Sin que lleguemos a los extremos de indagar ahora si se hace por este medio o aquel. Seamos pragmáticos y realistas ante lo que nos sucede y dónde están ubicados los los poderes fácticos ahora. Pero, pensemos también en la entrada de recursos económicos inmediatos, ya enunciados, que deben, como dicho está, favorecer pronto y justamente a los trabajadores, sus familias y al trabajo.

Debido a lo extenso que ha resultado necesariamente este primer planteamiento, volveré a abundar sobre él en próximas entregas. Continuará, como se decía en las novelas por partes, con expectativa y todo. Exijamos nuestros derechos y el pago, no solo simbólico, moral, económico, político, de nuestra deuda, como los chinos reclaman la suya. 

Ilustración: Gilbert Garcin.

23 y 24/01/2026:

https://www.elnacional.com/2026/01/resarcir-el-dano-laboral/

https://lapatilla.com/2026/01/23/william-anseume-resarcir-el-dano-laboral/

jueves, 23 de marzo de 2023

Ministerialidades

MENTIRAS DE UN "MINISTRO" EN GINEBRA (OIT)

William Anseume 

El “ministro” Torrealba, quien ocupa para el régimen la cartera del trabajo, mintió largo a los asistentes a la importante reunión del Consejo de Administración de la Organización Internacional del trabajo. Lo más importante resulta ser que mintió en lo fundamental.

Por ejemplo, indica que ha habido progresos en los Foros de Diálogo Social efectuados hasta ahora. Y eso puede considerarse verdad. Una verdad leve. Por cuanto de veinte fundos tomados a los empresarios y denunciados por estos ante la OIT, han devuelto, liberado, apenas tres. ¿Es esto un avance? Bueno, pues, sí. Digamos que es peor que nada. Que le devolvieron su dinero devaluado y su libertad a Rodney Álvarez, es cierto. Pero ahí quedan los demás sindicalistas en prisión, en procesos judiciales que todos sabemos lo que significa en Venezuela.

El régimen continúa dándole largas al tema del indispensable ajuste salarial. Ese que reclamamos en las calles desde este enero. Porque no alcanza para la sobrevivencia ni puede llamarse sueldo ni salario la miseria que otorgan como compensación. Se olvida además, de toda la protección social, de los seguros, de vivienda, de todo lo que abarca el trabajo y la familia, como, pongamos por caso, la recreación. Pero ese componente de la protección social no estaba ciertamente, malamente, contemplado en Ginebra. El salario sí. Mientras llegan a un método la ciudadanía padece el rigor del hambre y la depauperación continuas. La extorsión es la del régimen para querer librarse de las sanciones. La extorsión y la amenaza es ofrecer más desplazados al mundo si no le dan más dinero para alimentar su voraz corrupción.

El “ministro” mintió al decir que deben contemplar las ilegales sanciones o, como dijo: “un país asediado por unas ilegales medidas coercitivas unilaterales”. Soltó esa perla a horas apenas, a horas antes de que se produjera la información de lo que todos sabemos, de lo que todos sabíamos, de la corrupción más desmedida que haya sufrido Venezuela desde su fundación como país. Se impone la necesidad de elevación legal de los sueldos y salarios. Atenida irrestrictamente a la Constitución y los Derechos Humanos. Porque la excusa de las medidas coercitivas ya no engaña a nadie dentro ni fuera del país. El dinero está pero se lo embolsillan y lo usan para fines distintos a las necesidades del Estado.

También mintió el “ministro” Francisco Torrealba al señalar que el régimen de Maduro cumple con el “irrestricto compromiso al respeto y garantía a la libertad sindical”. No es cierto no solo por no haber liberado a los sindicalistas presos. Sino porque limitan o, más bien, eliminan la libertad sindical y de asociación cuando se quedan, se roban, el dinero de cajas de ahorro, de sindicatos y gremios, de institutos de previsión, como lo hacen en las universidades y otras instituciones públicas, impidiendo su funcionamientos, vulnerando los derechos de los trabajadores en esas instituciones, esto por más de un año y tres meses. ¿Van a devolver ese dinero con el valor que tuvo en su momento? ¿Van a reintegrar y resarcir los daños causados?

Positivo: que se sigan reuniendo con la OIT como garante de los avances y acuerdos. Pero muy negativo que el “ministro” pretenda mentir en representación del régimen ante el mundo que cada día está más y más claro de lo que ocurre en Venezuela. Si no, revisen con detenimiento el informe actualizado del Alto Comisionado de las Naciones Unidas. El régimen debe cumplirle de inmediato a los trabajadores y la protesta debe hacerse sentir más y más dentro y fuera del país.

23/03/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/03/23/william-anseume-mentiras-de-un-ministro-en-ginebra-oit/

sábado, 21 de mayo de 2022

El curso de la Vía Láctea

¿LA SEGUNDA DERROTA CONSECUTIVA DE LA CLASE MEDIA ILUSTRADA?

Luis Barragán

En términos generales, la sociedad civil organizada ha sido hechura de los partidos que nos condujeron a la modernización en el siglo XX. Por ello, sufrieron de un inmenso condicionamiento que muy bien pudo superarse al comenzar la nueva centuria, en respuesta al enmascarado, pero feroz ascenso autoritario de entonces.

            Quizá porque lo supo el régimen desde siempre, empleó los mecanismos judiciales a la mano para evitar la renovación de la directiva de los colegios profesionales,  a modo de ilustración. Destruir la institucionalidad partidista significaba reivindicar aquella emanada de los esfuerzos de organización y de movilización de la ciudadanía, en una cuadra de vecinos, en una escuela universitaria, o en cualesquiera gremios de la clase media a la que debía infringirle una definitiva derrota.

            Triunfo inadvertido al pasar los años, impidió que se hicieran los comicios correspondientes en toda instancia convincentemente participada, acabando con la universidad libre y autónoma, como ahora con sus egresados legítima y legalmente colegiados. Y, en lugar de desafiar al sistema empuñando la propia Constitución de la República, los gremios lentamente se opacaron y apocaron,  muchos de ellos adocenados y resignados, pues, no se atrevieron a ser lo que son: la sociedad civil organizada, por mucho que los médicos fuesen perseguidos y huyeran del país, por ejemplo.

            Ahora, hay una tendencia a la entusiasta aceptación de renovar las autoridades colegiales, a través de una selectiva o masiva celebración de las elecciones gremiales bajo la égida del Consejo Nacional Electoral (CNE), en la que obviamente tiene interés el régimen. De ocurrir, desmentiría la naturaleza misma de las instituciones que se ha dado la sociedad civil, subordinándolas al Estado; ésta es la hipoteca política que se gestiona en Miraflores, en nombre del diálogo social o foro cívico, a falta de un mejor eufemismo.

            En tal sentido, la dirigencia gremial que rasga sus vestiduras opositoras, incluso, al aceptar la intervención del CNE,  olvida convenios fundamentales, como el número 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativo a la libertad sindical y a la protección del derecho de sindicación que data de 1948: “La libertad de asociación y la libertad sindical significan que los trabajadores y los empleadores pueden crear sus propias organizaciones, afiliarse a ellas y dirigirlas sin injerencia del Estado”. Además, “la legislación nacional debe respetar el principio de libertad sindical o de asociación que no debe ser ignorado ni prohibido para ningún sector”.

            ¿Acaso la República no reconoció esos convenios? ¿Algún escribidor de las redes sociales puede asegurar que sus principios son exclusivamente aplicables a un sindicato de la alpargata y no de un bien calzado e ilustre colegio profesional?

            Luego, ¿es dado aceptar esta segunda derrota de la clase media ilustrada, luego de acabar con el aula superior en Venezuela? ¿O mejor es no hacer preguntas, esperando un milagro sin demostrar – en contraposición, ganándolo - la más mínima fe?

Capturas de pantalla: https://www.youtube.com/watch?v=28hNo-fKrgA

22/05/2022: https://www.lapatilla.com/2022/05/22/luis-barragan-la-segunda-derrota-consecutiva-de-la-clase-media-ilustrada/

Flechado

DEL INSILIO OLVIDADO Luis Barragán De la población desplazada hacia el exterior en búsqueda de un refugio seguro y estable, no hay cifra...