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sábado, 26 de abril de 2025

Persecución judicial

QUERELLAS DE JUAN VICENTE GÓMEZ CONTRA RUFINO LANCO FOMBONA EN MADRID

Carlos Cruz

Rufino Blanco Fombona fue un escritor, poeta y político venezolano que nació en la ciudad de Caracas el 17 de junio de 1874. Sus padres fueron Rufino Julián de Nuestra Señora de la Merced Blanco Rodríguez del Toro e Isabel Fombona Palacio; era tataranieto del III Marqués del Toro y sobrino político del escritor venezolano Eduardo Blanco Planas Espinoza autor de la obra “Venezuela Heroica”, quien había contraído nupcias con Trinidad Modesta Blanco Rodríguez del Toro (tía paterna de Rufino) y a través de la familia Rodríguez del Toro también estaba emparentado con el Presidente de la República Antonio Guzmán Blanco y la familia Bolívar.

Blanco Fombona fue uno de los intelectuales que se opuso al ascenso del Gral. Juan Vicente Gómez a la presidencia de Venezuela y por ello estuvo en prisión entre 1909 y 1910 y en ese mismo año es desterrado y  viaja a España permaneciendo fuera de su terruño por espacio de 26 años.

Sin embargo, la distancia no le amilanó y desde la “Madre Patria” no sólo desarrolló una intensa actividad intelectual y editorial, sino que mantuvo de forma inquebrantable su oposición a la dictadura gomecista lo que le trajo como consecuencia la realización de 3 juicios en la ciudad de Madrid.

El primer caso data del año 1923 cuando publica su libro titulado “La máscara heroica” de la casa editorial “Mundo Latino”, el cual es ventilado en el Juzgado de Instrucción del Distrito del Hospicio de Madrid, donde el Ministerio Fiscal inicia el 6 de junio de 1923 un proceso de querella bajo el cargo de “Injurias al excelentísimo General Juan Vicente Gómez” y en donde entregan como evidencia las copias de lo que aparece escrito en las páginas: 10,12,15,16,18,23,28,89 y 235 haciendo cita (como ejemplo) de lo que se dice en la página 12 y que transcribimos a continuación:

“Iba con una mezcla de temor y esperanza, con más esperanza que temor, a entrevistarme con el monstruo, a departir el último bandido que detenta el poder y ejerce de gobernador.

Con el último tirano que aún queda en pie sobre todo el haz de la tierra, Juan Vicente Gómez “Juan Bisonte” de aspecto, de espíritu y de nombres vulgares.”

Este juicio se prolongó hasta el año siguiente y en marzo de 1924 Rufino Blanco Fombona le escribe una carta al tribunal donde dice lo siguiente:

“Don Rufino Blanco Fombona, escritor, mayor de edad, en la causa que se le sigue, por supuesto delito de imprenta, ante la sala parezco y que como mejor proceda DIGO: Que para mi defensa y representación designo Abogado a don Alvaro  de Albornoz y Procurador a don Manuel de la Llave y Sierra, de los respectivos Colegios de esta Corte, los cuales en prueba de aceptación firman conmigo este escrito.

SUPLICO A LA SALA que habiendo por presentado este escrito y por hecha la anterior manifestación se sirva tener designados para mi defensa y representación al Letrado don Álvaro de Albornoz y al Procurador don Manuel de la Llave y Sierra, por ser así Justicia que pido en Madrid a diez y siete de marzo de mil novecientos veinticuatro.

Aparecen la tres firmas en el documento.”

Posteriormente el abogado don Manuel de la Llave y Sierra hace un escrito dirigido a la corte donde establece que si bien es cierto que el autor menciona al Gral. Gómez,  todos deben tomar en cuenta de que en primer lugar es una “novela” y en segundo lugar que el párrafo al que se hace alusión la parte acusadora lo saca de contexto y que no es el fin del autor injuriar al presidente de Venezuela, por lo que rechaza que se le acuse por lo establecido en el artículo 269 en relación con el 482 del Código Penal y presentando pruebas exige la absolución del procesado.

Este caso duró hasta finales del año 1924 y podríamos decir que para Blanco Fombona fue un triunfo “parcial” ya que si bien es cierto  que fue absuelto, los platos rotos los pagó el libro en cuestión ya que se ordenó la destrucción de los mismos y en el folio D257513 del juicio aparece la siguiente comunicación:

“Ilmo. Señor.

“Tengo el honor de poner en conocimiento de V.I. que en el día de ayer y según se acredita en diligencia levantada al efecto se ha procedido a la destrucción de los ejemplares de la edición de la obra titulada la Máscara Heroica, conforme a lo ordenado en comunicación de 16 de octubre último, en la causa seguida por injurias contra Rufino Blanco Fombona y cuya inutilización se ha verificado quemando los ejemplares en las calderas de calefacción del Palacio de Justicia.

Dios guarde a V.I. muchos alas.

Madrid 21 de noviembre de 1924”

Firma ilegible.

Curiosamente, (9 años después) este procedimiento de quemar el intelecto humano plasmado en los libros, se repite con creces en mayo de 1933 en la Alemania Nazi. Y es precisamente en ese año cuando Blanco Fombona nuevamente es protagonista en los tribunales de Madrid.

En esta ocasión, una vez más es demandado por “injurias” al Gral. Juan Vicente Gómez pero no por un nuevo libro, sino que ahora  se trata de un artículo publicado en el periódico madrileño La Voz del día 19 de diciembre de 1932 titulado «La tiranía venezolana” y este nuevo juicio se inicia el 5 de enero de 1933 en la Audiencia Provincial de Madrid.

El artículo en cuestión es un análisis histórico y social de la situación de Venezuela tras 24 años de dictadura, donde no sólo revela que para la fecha ya habían unos 100.000 venezolanos en el exilio, sino que también menciona una gran manifestación de estudiantes  que se realizó en países como Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, España y también en América Hispana quienes protestaron por la situación venezolana.

En su escrito, Blanco Fombona también relata la realidad que viven los presos en las cárceles venezolanas y la forma de cómo llegó Gómez al poder por lo que a continuación vamos a citar tres párrafos de dicha publicación:

1-“El Barbarócrata de aquella infeliz Barabarocracia es un analfabeta vulgar, sin nociones claras de nada, que apenas sabe leer, escribir y contar. Contar es lo que sabe mejor. Su avaricia no tiene límites. Astuto, ha descubierto por instinto que los hombres no le temen sino al dolor y la muerte y no les seducen sino el dinero y la vanidad. Así para él sólo existen dos medios: El cohecho y la muerte.”

2-“En todo el pueblo, aún en el más degradado hay hombres que prefieren la felicidad y el sufrimiento a la prostitución; en Venezuela todos esos hombres han muerto o yacen en las cárceles cargando grillos de 70 libras, sin poder salir de un calabozo de tres metros cuadrados, torturados física y mentalmente, a menudo envenenados.”

Y concluye dicha entrega expresando lo siguiente: “Un grupo de señoras fue a pedir la libertad de los estudiantes presos; se les atropelló e hirió. A los huelguistas y a los estudiantes se les condena a trabajos forzados en las carreteras.

Juan Vicente Gómez está sostenido por los Estados Unidos. R. Blanco-Fombona.”

En este juicio RBF tiene que hacer cara a dos asuntos: El primero de ellos es el  pago de una fianza por el juicio y luego la acusación por injuria. En el primer punto el escritor venezolano alega que no es contribuyente y queda demostrado que no aparece en el “Registro del Tesoro Público” y que su insolvencia está acompañada por los relatos de los señores (Don Apolonia Villa Ramón, y Don Julián Montes Maure) quienes testifican que nuestro paisano no tiene “bienes ni rentas”.

Con respecto al juicio, RBF optó por establecer la misma defensa que en el caso de su libro en 1923 y alega que su artículo es “Una crítica serena y exacta incompatible con la intención de injuriar por injuriar”, y en realidad lo que él estaba diciendo era totalmente cierto, pues en ese artículo quedaba plasmada la realidad que vivía Venezuela en ese momento y como en el primer caso, el resultado final fue que RBF resultó libre de culpas (pero) su artículo fue retirado de circulación y por ello  el 5 de enero de 1933 a las 10:30 am, los agentes de la “Brigada Social” , Don Florencio Andrés y Don Benito Mutiva acudieron a la sede del periódico La Voz ubicado en la calle de Larra, Número 8, para hacer una inspección que le fue notificada a Don  Enrique Fajardo, director del periódico donde se informó de la orden siguiente:

“Se decreta el secuestro original de dicho artículo, de los moldes que han servido para hacer la impresión, y de todos los ejemplares, librándose al respecto el correspondiente mandamiento al exmo. Director General de Seguridad, al que se da comisión en forma de que se constituya en la imprenta y en la administración del citado periódico y proceda  a la destrucción de los moldes y a la ocupación y de cuantos ejemplares correspondientes al referido día se encuentran en las indicadas dependencias, presentándolos en este juzgado o en el de la institución de uno de los de esta Capital, trascurridas las horas de guardia.”

En dicha inspección se incautaron los 71 ejemplares que allí se encontraban más las placas no pudieron ser destruidas porque supuestamente “se perdieron” lo cual nos imaginamos que fue porque tuvieron el chance de esconderlas y que gracias a ello hoy en día es posible revisar la cuestionada edición.

No obstante, nuestro apasionado escritor mantuvo en alto el “hacha de la guerra “ en contra de J. V. Gómez y  prácticamente un año después vuelve a tener problemas con la justicia  por un artículo titulado “El último tirano” publicado esta vez en el periódico El Sol de Madrid en su edición del 20 de diciembre de 1934, donde en esta ocasión sus ataques al presidente de Venezuela son más intensos y además utiliza en dicho escrito los siguientes epítetos: (Sádico, bárbaro, monstruo, destructor de Venezuela) y en algunos de sus párrafos dice lo siguiente:

1-“En Europa hoy, no parece fácil concebir al explicarse el caso de Venezuela y su destructor. Ni Mussolini, ni Stalin, ni Salazar, ni Hitler, ni Primo de Rivera pueden dar idea del azote que ha sido Juan Vicente Gómez.”

2-“Los tiranos pagan a su pueblo con la moneda del diablo. Después de todas las lágrimas que cuesta al país de Gómez el no habérselo sacudido, hoy Venezuela se está muriendo materialmente de hambre a pesar del petróleo. De las minas de oro.”

3-En el extranjero ya nadie hace caso a los diplomáticos del tirano, que continúan espiando y amenazando a los connacionales para no perder la costumbre ni el puesto. Esa es la situación. Esa es la situación después de veintiséis años de gobernar Venezuela el peor de sus hijos”.

En esta ocasión la querella va en contra de Blanco Fombona y el periódico porque al principio en el tribunal se pensaba que el escritor venezolano era empleado de El Sol y en la visita que hicieron los funcionarios a la sede del mismo, evidenciaron de que solamente era columnista colaborador y además, en dicha inspección determinaron que no habían ejemplares de la edición del 20 de diciembre de 1934, que los moldes habían sido fundidos hace tiempo y que tampoco se encontraba el artículo original en los archivos del periódico.

A su vez la defensa de RBF volvió a presentarse el argumento que el artículo “El último tirano” no era injurioso en contra del presidente de Venezuela y que allí se revelan problemas importantes de lo que sucede en el país, pero siendo tantos los epítetos emitidos  el tribunal sentenció en contra de RBF imponiendo una multa de 125 pesetas lo cual fue muy y tuvo casa por cárcel por un tiempo haciendo la salvedad que se le permitía salir para realizar algunas diligencias personales.

A manera de conclusión podemos decir que Rufino Blanco Fombona fue un escritor venezolano que luchó de manera permanente y sin miedo en contra de la dictadura del Gral. Juan Vicente Gómez y que en la ciudad de Madrid fue protagonista de tres contiendas judiciales entre la representación diplomática de la dictadura gomecista  y nuestro personaje, cuyos resultados fueron bastante favorables para el escritor.

Llama la atención que entre las decisiones está la de la quema de libros, el secuestro de los ejemplares de los periódicos de las ediciones donde aparecieron los artículos cuestionados, la destrucción de los moldes de dicha edición y otra cosa que llama mucho la atención es que se haya certificado que RFB no tenía “ni bienes ni rentas”.

Hay otros dos aspectos interesantes en este episodio de la vida de Blanco Fombona y es que da noticia de un movimiento de protesta estudiantil internacional en contra del gobierno de Gómez en países muy importantes de Europa y en Argentina y por otro lado a través de estos juicios se pudo determinar que RFB tuvo entre 1923 y 1934 dos direcciones de habitación diferentes: La primera fue en la “Calle Apodaca, Número 9” y la segunda en el “Pueblo de Chamartín de la Rosa, calle Padilla, Número 1”.

Bibliografía:

1. Archivo Histórico Nacional, Madrid: Rollo Número 1062/1923, Sumario instruido por el Juzgado del distrito del Hospicio de Madrid contra Rufino Blanco Fombona.

CR: ES.28079.AHN//FC-AUDIENCIA_T_MADRID_Criminal.47,Exp.21.

2. Archivo Histórico Nacional, Madrid: Rollo 723/1933, Sumario 3/1933 Incoado por el Juzgado de Instrucción Número 20 de Madrid por injurias a la autoridad contra Rufino Blanco Fombona.

Archivo Histórico Nacional, Madrid, CR: ES.28079. AHN//FC-AUDIENCIA_T_MADRID_CRIMINAL,47.Exp. 21.

3. Archivo Histórico Nacional, Madrid: Sumario 60/1935, Incoado por el Juzgado de instrucción Número 15 de Madrid a instancia del Ministerio Fiscal por injurias al Jefe de Estado de la República de Venezuela (delito de imprenta) contra Rufino Blanco Fombona por su artículo aparecido en el periódico El Sol del 20 de diciembre de 1934.

CR: ES.28079.AHN//FCAUDIENCIA_T:MADRID_CRIMINAL,59,Exp.23

4. Archivo Histórico Nacional, Madrid: Recurso Número 159/1935 contra Rufino Blanco Fombona sobre injurias a la autoridad.

CR: ES.28079.AHN//FC-TRIBUNAL_SUPREMO_RECURSOS,140Exp. 159.

5. Blanco F., Rufino. La Máscara Heroica, Editorial Mundo latino, Madrid, 1923. Pago. 10, 12, 15, 16, 18, 23,28,89 y 235.

6. Periódico La Voz del día 19 de diciembre de 1932, artículo titulado “La tiranía venezolana” de Rufino Blanco Fombona. Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España: https://hemerotecadigital.bne.es

7. Periódico El Sol del día 20 de diciembre de 1934, artículo titulado “La tiranía venezolana” de Rufino Blanco Fombona. Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España: https://hemerotecadigital.bne.es

26/04/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/querellas-de-juan-vicente-gomez-contra-rufino-blanco-fombona-en-madrid/

sábado, 19 de abril de 2025

Historia matria

UNA APROXIMACIÓN A LA VALENCIANIDAD

José Alfredo Sabatino Pizzolante

Hablar del tema es una responsabilidad porque el término, ciertamente, no es unívoco. No solo es un concepto sobre el que se ha escrito muy poco, sino también uno que despierta sentimientos encontrados entre quienes sobre el tema han escrito y, en otros casos, interpretaciones a priori o poco elaboradas. Por tal razón, se impone ensayar más bien una aproximación desde el ángulo historiográfico, para tratar de comprender su alcance. Desde el punto de vista etimológico la palabra valencianidad no requiere mayor análisis, pues se trata de una que está referida a  la «cualidad o carácter de lo que es valenciano», según el diccionario de la RAE. Pero no es éste el significado que nos interesa abordar, por el contrario, deseamos ahondar sobre su utilización y connotación en el contexto regional.

¿Cuán antiguo es el uso de este sustantivo femenino entre nosotros? En una rápida búsqueda bibliográfica no hemos podido localizar su uso en los trabajos y libros de los autores de antaño. Ninguna mención de ella conseguimos, por citar algunos, en autores como Francisco González Guinán, Telasco A. Macpherson, Pacífico Marvez, Rafael Saturno Guerra, Rafael Zerpa y José María Godoy Fonseca. Tampoco en otros autores más recientes, tales como Luis Taborda, María Clemencia Camarán, Francisco Polo Castellanos, Luisa Galíndez, Rafael Clavo López, Felipe Herrera Vial, Flor Gornés y Gallegos, Alfonso Marín, Guillermo Mujica Sevilla y José R. Izquierdo. En una suerte de editorial titulado «Regionalismo», aparecido en el periódico local El Cronista del 15 de julio de 1941, leemos: «Ya la costumbre de decir que Valencia es una ciudad que no cuenta con nada agradable está arraigada en el alma de los valencianos y tanto lo dicen que dolorosamente se está extendiendo hacia los demás venezolanos…». El texto en ninguna parte hace alusión a la expresión que, por cierto, hubiese venido muy bien al tema. La palabra valencianidad ni siquiera fue utilizada en el marco de las celebraciones con ocasión del Cuatricentenario de la ciudad (1955), como se deduce de la revisión que hemos hecho de las numerosas publicaciones que entonces vieran luz. Nuevamente, no la encontramos en el lujoso y casi libro oficial titulado 1955 Valencia 1955, como tampoco la emplea el recordado Enrique Bernardo Núñez en sus trabajos publicados aquel año. 

Resulta curioso, además, que cuando en 1950 se funda la Sociedad “Amigos de Valencia” en el Acta Constitutiva no se haga mención a la valencianidad, ya que exaltarla debería haber sido uno de sus fines. De hecho, al pronunciarse la asamblea sobre la creación de aquélla manifestó que los objetivos primordiales que la animaban era «el progreso material y moral de esta tierra, que tiene historia heroica y porvenir halagüeño».    

Lo anterior sugiere la idea de que la valencianidad no es un constructo de vieja data. En el pasado la valencianidad simplemente se ejercía o practicaba. La utilización del término, sin importar de momento la connotación que se le asigne, pareciera ser posterior a los años sesenta del siglo pasado, esto es, coincidente con el proceso de industrialización que vivía la ciudad. Su uso, y se trata solo de una hipótesis de quien escribe, podría estar asociado a la necesidad por parte de los lugareños de hacer frente (Y definitivamente una distinción) a la avalancha de gentes y culturas venidas de otras regiones para incorporarse a la universidad y las nacientes industrias. 

Cabe preguntarse, entonces, ¿Qué es la valencianidad? Como lo dijimos anteriormente es una palabra que encierra varias interpretaciones; y en abono de nuestro aserto creemos útil traer aquí algunas ideas de quienes han escrito al respecto. Don Alfonso Marín, el recordado cronista de la ciudad, escribió (1965) acerca de la valencianidad que: «… es lo que ha contribuido a salvaguardar con mayor eficacia la tradición cultural e histórica de Valencia…» Para él se trata de un atributo propio de los hombres arraigados a la vida de la ciudad, atributo encarnado, por ejemplo –decía aquél– en don Rafael Saturno Guerra. Fernando Castillo Orduz, en su discurso de incorporación como Miembro Correspondiente del entonces Centro de Historia (1984), escribía: «La valencianidad es algo sutil que flota en el ambiente, en el espacio geográfico que constituye la ciudad, algo espiritual que determina una conducta peculiar, que singulariza al habitante de la ciudad con respecto a las otras ciudades venezolanas, lo hace más recatado y reservado en su trato con los demás, educado pero algo distante, como guardando intimidad; conversación comedida sin revelar ante el extraño sus problemas particulares, religioso y practicante sin ostentación, observa buenas costumbres y trato, que aplica a todas las personas, sin distinción…». Oswaldo Angulo, Individuo de Número de nuestra Academia, al referirse a la valencianidad afirma: «Es y ha sido como una fuente vivencial de arraigo y de esencialismo por la ciudad natal o de origen./ Yo me atrevería a decir –continúa– que es un sentimiento de amor propio y de un apego soterrado en el hondón de su espíritu, venido tal cual lo quería “Nietzsche”, “de lo más profundo de la sangre del corazón…». Para Carlos Cruz, Ex-Presidente de la Academia regional de historia, al señalar que la valencianidad es historia y tradición, agrega: «La “valencianidad” es la manifestación del don de gente de quienes nacimos aquí y de quienes adoptaron esta tierra como suya. Para pertenecer a ella lo único que se requiere es que sea una persona decente, progresista, con visión de futuro, trabajadora, demócrata, amante de la academia, cristiana y familiar…».

A las voces arriba citadas se suman otras, definitivamente imbuidas del materialismo histórico, como las de Armando Martínez, quien también formara parte de nuestra Academia, para quien: «La Valencianidad es una elaboración ideológica esencial que favorece al bloque de clases dominantes, ya que es un factor de unidad de las aspiraciones individuales en torno a los objetivos y proyectos económicos de estos sectores privilegiados…». Vale la pena recordar que Armando Martínez y María de Castro Zumeta, en su obra La Región Valenciana. Un estudio histórico-social (2000), sostienen que desde el siglo XVI al XVIII se fue consolidando en la región una burguesía criolla con base en la agroexportación con intereses propios, que se fue «consolidando como una estructura clasista, a la cual se conoce con el nombre de valencianidad». Le reconoció sí Armando Martínez a la valencianidad el cumplimiento de una labor positiva al frente de ciertas instituciones de la región valenciana, así como el rescate de la información histórica sobre la región en cuestión. Aun cuando desde el punto de vista ideológico, resulta compresible la asociación que el historiador Armando Martínez hace entre la burguesía criolla, las clases dominantes y los factores de poder, no encontramos elementos de peso que vinculen a la valencianidad con la discusión, a no ser la mera construcción de su discurso histórico. Se trata de un tema que requiere un análisis más profundo, desde luego, que escapa al ámbito de estas líneas. 

Simón García, por otra parte, observa en la valencianidad «una élite informal; que por lo general guarda distancia con la estructura regional de poder, pero que la influye y a veces puede condicionar sus decisiones, apoyados en una narrativa que asume a los integrantes de las élites como valores locales y protagonistas de una acción persistente para contribuir a mejorar, en algún ámbito de actividad, la vida de la ciudad y de su gente…». De hecho, Simón García habla sobre la nueva valencianidad, una «que debe ser socialmente integradora, sustentada más en la imaginación que en la memoria, más en la innovación que en la tradición, en el compromiso, activo y consciente, de ir rescatando instituciones y espacios públicos donde podamos volver a estar juntos y con agrado». Finalmente, le pedimos a don Arquímedes Román que nos definiera la valencianidad, respondiéndonos así: «La valencianidad para mí es simplemente un conjunto de valores, de conocimientos, de actitudes, de conductas que son productos naturalmente de la historia de la ciudad, de sus características económicas, de sus características geográficas, de su interacción con otras ciudades, otras culturas y que forman ese conjunto intangible de valores y de características culturales». 

Puede que se esté o no de acuerdo con las opiniones arriba citadas, pero si debemos identificar en la mayoría de ellas algún elemento aglutinador es, sin duda alguna, el arraigo. En otras palabras, ese sentimiento de pertenencia que vincula al lugareño con su terruño, bajo el influjo de su gente, el entorno, la cultura y la historia misma. Así las cosas, la valencianidad como sentimiento de ninguna manera es un valor exclusivo de esta ciudad. ¿Quién puede dudar, por ejemplo, de que igual sentimiento se alberga en la caraqueñidad, la zulianidad o la porteñidad? 

El historiador mexicano Luis González y González, desde hace tiempo, viene insistiendo en la necesidad de hablar de la historia matria, la historia de la patria chica o la microhistoria, la misma que en nuestra opinión se potencia en la medida que ese sentimiento de pertenencia, de arraigo, se manifiesta sin reservas. Sin embargo, como también nos lo recordaba Arquímedes Román, la valencianidad como ese conjunto intangible de valores no es un grupo de personas que se reúnen en un club, autoerigiéndose en su mejor o más digno representante, aunque es verdad que dentro de ese grupo pueden existir personas que comparten esos valores y pueden convertirse en sus abanderados. Tampoco –agregamos nosotros– es el mero espectador poco dispuesto a involucrarse y comprometerse, o el que convencido de sus raíces ancestrales o privilegiada heredad cree que la valencianidad es su exclusivo coto. Tales actitudes son las que tanto daño le ha hecho a la expresión valencianidad en los últimos tiempos, asociándola a prácticas excluyentes y elitescas, por demás chocantes. A la demonización o uso despectivo de la palabra, también podría haber contribuido el discurso marxista propio de los años sesenta y siguientes, y que impregnara a nuestros estudios históricos, asociándola indefectiblemente a un sector burgués y dominante.  

Afortunadamente, vemos con mucho interés un renacer en la sociedad valenciana, sobre todo en los jóvenes, sin distingo de ningún tipo y apoyados en las redes sociales, que se viene organizando en muchos grupos para el rescate de esos valores perdidos, y que cada día se preocupan más por indagar sobre la pequeña historia, los personajes locales, el patrimonio arquitectónico de la ciudad, los viejos papeles y las tradiciones. Son todos ellos dignos representantes de la nueva valencianidad, para lo que conviene recordar los versos del insigne José Rafael Pocaterra, en la Admonición de su monumental Valencia, la de Venezuela: «Tus ricos y tus pobres son hermanos/ aunque a veces se ignoren/; y que piensen en tí, junten las manos/ y juntos luchen y trabajen y oren».

De manera tal que urge rescatar la valencianidad bien entendida, una más inclusiva, tarea en la que la Universidad de Carabobo, la Iglesia, la Sociedad Amigos de Valencia, el Ateneo de Valencia, nuestra Academia de Historia y la Asociación de Ejecutivos del Estado Carabobo, entre otras, tienen un rol importantísimo que jugar.

Gráfica: Palacio de los Iturriza

18/04/2025;

¡Alerta!

LA HISTORIA DE VENEZUELA N DEBE SER "CUENTO" NI "CAPRIH"

Carlos Cruz

En esta Semana Santa hacemos un alto en nuestra entrega tradicional de artículos referentes a nuestra historia regional y nacional durante el período de la hispanidad para realizar algunas reflexiones que consideramos importantes, dadas las cosas que hemos venido observando desde hace algún tiempo y que creemos necesario fijar una posición al respecto.

Comenzamos por decir que hace varias décadas el tema de la historia de Venezuela navegaba por una especie de mar muy tranquilo sin mayores sobresaltos en los que el debate de la misma se concentraba en escenarios estrictamente académicos y eso hizo que en el tiempo se generase un efecto negativo sobre ella porque el resto de la población tomaba el asunto como un aspecto de la vida sumamente aburrido.

Posteriormente, en la década de los años noventa comenzó a florecer un plan político ideológico cuyo objetivo fundamental era (y es) alterar las bases de nuestra historia para imponer un discurso caracterizado por la difusión de falsos relatos y ello disparó las alarmas de los verdaderos historiadores e instituciones como la Academia Nacional de la Historia y las academias de historia regionales, las cuales a través de un gran esfuerzo han logrado contrarrestar dicha tendencia y que es justo decir que a esa respuesta académica se le unió la aparición de grupos, organizaciones y particulares de manera espontánea han colaborado significativamente con la difusión de la verdadera historia de Venezuela y que también han ofrecido magníficos aportes a la historiografía del país como es el caso, entre otros, de los portales Red Historia Venezuela y Correo de Lara.

Pero en el tema de la difusión de la historia el enemigo no sólo es el “proyecto ideológico de desinformación histórica”, sino también aquellos que sin ser políticos han optado por difundir la historia de Venezuela de forma equivocada. A través de las redes se han ofrecido al público “historias” sin ninguna base documental que con bastante frecuencia pasan por ciertas y esto nos lleva a la reflexión de que todavía hay que hacer un gran esfuerzo en materia educativa.

Por último, tenemos a las personas que aún teniendo una formación tradicional en materia de historia han querido imponer informaciones y criterios por capricho sin el debido respaldo bibliográfico y que para rebatir los argumentos formales que se le hacen o cuando se les habla de trabajos anteriores recurren a la herramienta de la descalificación y hasta de la difamación para tratar de imponer sus teorías basadas en anécdotas y cuentos de camino.

En tal sentido, en nuestro caso nosotros hemos sostenido y sostenemos que en todo debate o publicación en materia de historia, la pieza más importante que respalda lo que se dice es la de la “referencia bibliográfica” de las fuentes primarias y secundarias; y mientras se presenten esas pruebas de respaldo acompañadas de la debida referencia no habrá fábula que valga  y por ello hoy en día hay que tener una actitud firme sobre este asunto, pues a fin de cuentas, como diría la Dra. Inés Quintero: «No es cuento, es historia».

18/04/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/la-historia-de-venezuela-no-debe-ser-cuento-ni-capricho

Ilustración: Jiří Slíva.

domingo, 30 de marzo de 2025

De una necesaria especialización política

LA VOCERÍA DEMOGRÁFICA

Luis Barragán

El de la diáspora venezolana, es un problema y un trauma que resolveremos a mediano y largo plazo aun cuando superemos las actuales y consabidas circunstancias del país. Muchos suponen que la solución inmediata y automática, acaso integral, será la del regreso masivo y de un poderoso simbolismo a través del aeropuerto internacional de Maiquetía y el suelo no menos patrio diseñado por Carlos +10.

El impacto demográfico ha sido demoledor, sobre todo por las generaciones más jóvenes y los sectores de una alta calificación académica. No todas las cifras disponibles son congruentes y confiables, sumadas las migraciones o desplazamientos en el propio territorio nacional de consecuencias en buena medida desconocidas.

Huelga comentar las causas que auspiciaron el inédito fenómeno, por lo menos, las que gozan de una generalizada apreciación, aunque – sospechamos – las respuestas específicas y concretas, más acá o más allá del cambio de régimen, faltan. Y es que, sentimos, la materia no ha llegado a los predios de la política, lo político y los políticos, siendo tanto o más importante que el asunto petrolero, por ejemplo.

Una pequeña consulta realizada entre varios amigos, señalan varios nombres de expertos del drama venezolano que, posiblemente, juzgamos, puede – trastocándose -  abrir las puertas más generosas a largo plazo en términos de progreso social y económico.  Todas las muestras informales las encabeza Tomás Páez, meritorio sociólogo y precursor investigador, seguido por Anitza Freitez e Iván de la Vega; seguramente, habrá otros de una notable y, a la vez, humilde labor.

Lo cierto es que, a pesar de cargar con un problema de varios años y de tanto peso, no cuenta con nombres equivalentes en el mundo político que se les reconozca como tales, autorizados para ejercer una vocería seria, responsable y convincente. Aclaremos, seguramente Rómulo Betancourt nunca supo ni tenía por qué saberlo, de los más acuciosos detalles técnicos de la exploración, perforación, extracción, almacenamiento, comercialización, distribución, transportación y refinación del petróleo, pero sí destacó por profundizar y acertar en la materia sabiéndola conjugar con otra mucho más exigente y arriesgada: la política.  A buen entendedor, … ni que lo fajen chiquito.

Gráfica: Carlos Cruz Diez, aeropuerto internacional de Maiquetía. Tomada de la red.

30/03/2025:

https://www.lapatilla.com/2025/03/30/luis-barragan-la-voceria-demografica/#google_vignette

lunes, 24 de marzo de 2025

Anacronismo

DE UN ATRASADO IMAGINARIO SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA

Luis Barragán

Asociado también a la libertad de prensa, los medios solían actualizar sus repertorios fotográficos en la Venezuela del siglo pasado. Por emblemáticas que fuesen las imágenes que reforzaban la identidad del paisaje, o la de una personalidad determinada, se imponía la renovación de los archivos.

En la era digital y sus mil facilidades para el fotografiado instantáneo, la cuestión no luce tan obvia. Por lo menos, en nuestro país, hay portales que exhiben viejas gráficas, aunque  diga de una novedad noticiosa, en contraste con otras latitudes en las que procuran captaciones más recientes para su publicación.

Nuestra impresión es que el remozamiento gráfico en el mundo de hoy, es propio de las sociedades y democracias más liberales, en franco contraste con las que tienen un marcado sesgo autoritario, por decir lo menos.  Sociedades atemorizadas, en constante riesgo, que  asumen y hasta comprenden una versión que avisa, pero no precisa la realidad.

A modo de ejemplo, en días pasados, circuló la noticia de las exitosas elecciones profesorales de la Universidad Simón Bolívar. El detalle estuvo en la fotografía que acompañó la nota: una de los tiempos en los que existía intacto y deslumbrante el cromovegetal de Carlos Cruz Diez, mostrándose toda Sartenejas pulcra, impecable y convincente.

Tiempos muy remotos que no se compadecen con los de ahora para una universidad sumergida en una crisis profunda, apenas esbozada por sus deterioros a la vista, la ruindad del cromovegetal como la de toda la planta física, la precariedad de la enseñanza. A la increíble escasez de docentes en el área de matemáticas tan esencial para la casa de estudios, se suma las condiciones en las que se encuentra el galpón de la división de biología, sin que las autoridades interventoras digan nada.

La realidad es silenciada por el anacrónico imaginario social que ciertos sectores cultivan, empeorando las cosas. Por una parte,  tratan de mantener un prestigio ya demasiado antiguo que hoy es un artificio: individualidades y grupos académicos guardan un criminal silencio con la peregrina esperanza de hacerse oír en las altas esferas gubernamentales para obtener hoy como prebenda, lo que ayer fue una activa y legítima demanda, además, evitando cualesquiera persecuciones; y, por otra, quizá porque la cola y el precio de la gasolina  dicen no autorizar el traslado y el reportaje gráfico que ponga al día la estampa universitaria, postergada y cada vez más irreconocible la sede.

¿Cómo representar a la universidad que se va quedando atrás de compararla con el siglo en la que fue creada?; ¿desfasado el imaginario social, no percibimos en su más exacta dimensión la trágica crisis de nuestras casas de estudios?; ¿acaso, es suficiente el artificio de una cultura corporativa de la excelencia que no existe, ni tiene condiciones para que lo haga? Lo sabemos y estamos conscientes de su situación, pero ¿lo olvidamos al quedar atascada en el inconsciente las gráficas de sus antiguos y mejores esplendores?

Referencia: https://apuntaje.blogspot.com/2025/03/inspeccion-ocular-sartenejas.html.  

24/03/2025:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/42658-de-un-atrasado-imaginario-social-de-la-universidad-venezolana

domingo, 23 de marzo de 2025

Noticiero retrospectivo

- Miriam Freilich. “Gladys Romero será la primera subcomisario (PTJ)”. El Nacional, Caracas, 10/08/1986).

- Arístides Bastidas. “Foro: Alfredo Planchart: Tenemos más doctores que técnicos”. El Nacional, 02/10/67.

- Arístides Bastidas. “La ciencia amena: Ultrasonido dio un salto del silbato de los cazadores a los apoaratos del sonar para captar obstáculos ocultos”. El Nacional, 01/09/81.

- Carlos Cruz Diez. “El tesoro escondido del río Caroní”. El Farol, Caracas, año XI, N° 128 de 1950.

- José Luis Quintanilla. “El toreo, fiesta trágica”. Élite, Caracas, N° 2071 del 05/06/65.

Fotografía: Salón-comedor del Pabellón del Hipódromo de El Paraíso, Caracas, años ´30. Tomada del grupo facebookieano Caracas antigua. 

domingo, 10 de noviembre de 2024

Noticiero retrospectivo





- Carlos Cruz Diez. “El tesoro escondido del río Caroní”. El Farol, Caracas, N° 128 de 1950.

- José Izquierdo. “Presunta cristiana muerte del Libertador”.  Billiken, Caracas, N° 2066 del 01/05/65.

- Argenis Rodríguez. “Vigencia y pesadumbre: Violencia”. Últimas Noticias, Caracas, 18/10/69.

- Daniel Salas. “Bajo cifrado: Eva María Zuk”. El Nacional, Caracas, 10/04/86.

- A. de Armas Chitty. “Dos días ante el Orinoco”. El Nacional, 01/07/58.

Reproducción: Justo Molina para un reportaje de Ch. A.. "Lila Morillo: La más popular". Momento, Caracas, N° 758del 24/01/1971.

domingo, 29 de septiembre de 2024

Noticiero retrospectivo

- J. A. Armas Chitty, dibujos de Carlos Cruz Diez. “La Herencia de Francisco de Miranda”. El Farol, Caracas, N° CXXVIII de 1950.

- Otilia Ochoa con fotografías de Pedro Povecí. “Liturgia y tradición: Jueves Santo en Chacao”. Élite, Caracas, N° 2064 del 17/04/65.

- José Vicente Rangel. “Fuerzas Armadas, SIFA y pacificación”. Últimas Noticias, Caracas, 15/10/60.

- Mariano Picón Salas. “Perón y el peronismo”. El Nacional, Caracas, 07/02/46. 

- Ciro Nava. “Los cantores de Bolívar”. Revista de la Sociedad Bolivariana, Caracas, N° 86 del 19/04/66.

Reproducción: Puesto de Socorro de Salas. Al fondo, las torretas de la Iglesia de las Mercedes, Caracas.  Gráfica tomada de la cuenta facebookeanas de Michael Jefferson Colmenares:

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10233388360036928&set=gm.3457039867927071&idorvanity=2563294903968243


martes, 19 de marzo de 2024

Reencuentro con el pluralismo eficaz

DE LA REFORESTACIÓN UNITARIA

Luis Barragán

Nadie duda del propósito, además, perpetuo propósito gubernamental de aniquilar a todo adversario que se atreva, incluso, a invocar la mismísima Constitución. El ejercicio del poder absoluto es para siempre, y, por ello, el resto de los mortales, unos delincuentes, añadidas las propias huestes oficialistas propensas a sucumbir ante la tentación de … salvar la vida, en medio del marasmo.

Las recientes inhabilitaciones que se suman a la previa de la candidata presidencial de la oposición, agregado el sobrevenido desconocimiento de los partidos que alguna vez validó el CNE, ilustran la naturaleza de una dictadura cada vez más elemental, aunque realce un ideario que le importa un bledo ignorar dándole un cierto timbre de distinción, porque – todos ellos  juran - nada más democrático que la ignorancia compartida. El uso intensivo de un legalismo de ocasión, interpretada la norma a conveniencia, aún excedida y confiada a una casación que no sabe de la división de los órganos del Poder Público, se nos antoja como un paso previo a la barbarie y atrevido (a)salto a la premodernidad.

Recordemos, la única oportunidad real y sustancial que hubo de definir y explicar las intenciones de lo que resultó el presente régimen, ocurrió durante la primera candidatura de Chávez Frías al concluir el siglo XX, cuando lo representó un conocido filósofo, como J. R. Núñez Tenorio, marxista de publicaciones también financiadas por el régimen norcoreano, que osó autocalificarse de tomista, tomando completamente por guasa, burla, pitorreo y cuchufletaje el debate ideológico de fondo al que lo retó y en el que se plantó José Rodríguez Iturbe con la seriedad, profundidad y serenidad que le caracterizan,  por cierto, difundido televisivamente. Acaso, la mejor definición de esta larga tragicomedia de la centuria en curso, nos la reporta el personaje de Virgilio Galindo, quien - dirigiéndose al de Miguel Angel Landa - comentó en “Sagrado y obsceno” de Román Chalbaud (1975): “… Mire compadre, yo soy masón igualito que Miranda en La Carraca; es más, soy espiritista, soy ateo, soy masón y soy marxista. Todo lo que es oculto, me encanta”.

Por supuesto, cualesquiera retaliaciones oficialistas, arbitrarias y viciadas, vejatorias e infundadas, adoptadas por el madurato, procuran la descomposición definitiva de los factores políticos y sectores sociales que están convencidos y son capaces de combatirlo sin ambages. Luego, amplia y suficientemente dilucidado, el problema no es jurídico, sino neta, inequívoca y decididamente político; o, mejor,  partidista, respecto al ejercicio de una cabal conducción, organización y estructuración de los esfuerzos, justa valoración de los cuadros electorales, actualización de un piso programático consensuado, y de una adecuada y sentida transmisión del mensaje. Pretensión alguna hay de excluir los distintos ámbitos de la sociedad civil organizada, pero importa reconocer que el partido, o la poca o mucha institucionalidad partidista que ha sobrevivido en los predios de la oposición, es el portador por definición de la disciplina indispensable en un oficio a dedicación exclusiva que tiene por especialidad el bien común.

De modo que importa y mucho en una campaña electoral de tan corto plazo, la urgida reforestación política de los partidos democráticos que ha de apuntar a un sólido compromiso unitario para encarar las inéditas situaciones que se avecinan: existen valores, destrezas, sacrificios, banderas, en fin, talento y disposición para canalizar el aporte de una sociedad que no se detiene en todas sus manifestaciones creadoras, a pesar de las indecibles circunstancias vividas.  Todavía estamos a tiempo de enderezar los entuertos y de actuar responsablemente, con humildad y un apasionado sentimiento venezolanista, frente al oprobio.

Centro Plaza:  LB, detalle de la obra de Calos Cruz Diez, Centro Plaza (CCS, 08/07/2022). 

19/03/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/de-la-reforestacion-unitaria/

domingo, 17 de marzo de 2024

Laberintitis

SARTENEJAS: ¡SACALAPATALAJÁ!

Luis Barragán

Particularmente, la Universidad Simón Bolívar que despidió el siglo XX, no es la misma que está naufragando en el XXI. Existen suficientes registros históricos, testimonios periodísticos y personales de una exitosa experiencia del aula gratuita que alcanzó extraordinarios niveles de excelencia, aunque – paradójicamente – no ha contado con la activa y la tan necesaria visible defensa de sus egresados; y, al respecto, importa y mucho expresarlo, el profesorado agremiado es el que decididamente ha dado la cara y, desde hace bastante tiempo, denunciando la situación por ante la opinión pública, las instancias oficiales, los medios parlamentarios, y la propia calle, pues, nos consta, porque los acompañamos en la protesta del pavimento constante y sonante en los más duros momentos.

Recientemente, ha renunciado el secretario de la universidad, profesor  Cristian Puig, la única autoridad electa que quedaba, porque el resto del equipo rectoral ha sido impuesto desde las más altas esferas del gobierno. Otra extensión del PSUV, atenta al interesado  reto de las remodelaciones de una literalmente destruida casa de estudios: ocurrirá algo semejante a la UCV, empobrecida en términos presupuestarios al mismo tiempo que intervenida por los remodeladores del poder central.

Por ejemplo, inaugurado en 1995, el Laberinto Cromovegetal, nada más y nada menos que de Carlos Cruz Diez, está hoy destrozado y no, por casualidad, impiden en lo posible que lo fotografíen o videofilmen los transeúntes. No se diga que toda la comunidad universitaria jamás ha hecho esfuerzos por recuperar la obra natural, porque la mismísima Wikipedia da cuenta de las formidables y sentidas iniciativas realizadas entre 2016 y 2017.

Varias y terribles circunstancias actuales, ilustran muy bien el drama de Sartenejas, añadido el núcleo litoralense. Por lo pronto, una de ellas, es que el déficit de profesores específicamente de matemáticas es alarmante y esto se debe a la consabida calamidad nacional que atraviesan los docentes universitarios de ya una declarada pobreza material que contrasta rápidamente con sus impresionantes niveles de formación académica, por lo demás, algo tan característico de la universalidad socialista.

Sartenejas, con tan fundamentalísima vocación científica y tecnológica, por consiguiente, tiene prohibidos los cálculos, adaptándose silenciosa y rigurosamente las autoridades interinas a las condiciones impuestas por el régimen que ataca la naturaleza misma de la universidad, como otros factores de la comunidad que intentan pescar en río revuelto so pretexto de la tan manoseada resiliencia que versiona la docilidad y el oportunismo más descarado.  

Otra de las circunstancias, reside en la pretendida confiscación de la Casa del Profesor, una sede que tiene por origen el de la propia Universidad Simón Bolívar. O la presunta comisión de un delito, porque los aportes realizados por cada profesor a su asociación los ha retenido el Estado por largo tiempo, sin que haya respondido satisfactoriamente a la más mínima explicación que exigen los aportantes.

Hay querencia y solidaridad con la universidad, cuando el profesor que no tiene para pagar la gasolina de su vehículo, costearse el transporte público, o se encuentra en el exterior mantenido por sus hijos, o realizando otro oficio para sobrevivir, y todavía tiene la grandeza de dar gratuitamente clases a sus agradecidos estudiantes por los canales virtuales. En esta otra circunstancia de querer solidario con la institución, incluimos los incansables esfuerzos del liderazgo profesoral que no sólo sufre los embates del gobierno nacional, sino que experimenta la conspiración de la ínfima minoría de quienes juran que superar el régimen es pan comido, seguros desertores de sus jugarretas que no llegarán siquiera a dos o tres semanas antes del 28 de julio. Por cierto, oyen la consigna de los rebeldes estudiantes de 1928, y huyen despavoridos:

- ¡Alá y Balajá!

- ¡Sigala y Balaja!

- ¡¡¡SACALAPATALAJÁ!!!

17/03/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/03/17/sartenejas-sacalapatalaja-por-luis-barragan/

domingo, 18 de febrero de 2024

Noticiero retrospectivo

 - Fiesta fascista en el Liceo de Aplicación, Caracas, durante el mandato de Eleazar López Contreras. Fotografía de Juanito Martínez Pozuela. Momento, Caracas, nr. 721 del 10/04/1970.

- Reportaje de Abilio Suárez Ocando sobre Carlos Cruz Diez. Momento, Caracas, nr. 188 del 19/02/60.

- El capitán José Augusto Azpúrua de VIASA, sobre la seguridad de los DC-10. Resumen, Caracas, nr. 26 del 05/05/74.

- María Luisa Vegas, viuda de Job Pim. Reportaje de Emilio Santana. Momento, Caracas, nr. 74 del 13/12/57.

- Luis Aparicio homenajeado, incluyendo el obsequio de un automóvil. Elite, Caracas, nr. 2374 del 26/03/71.

Reproducción: Héctor Malavé Mata, según Ángel Echeverría para una entrevista realizada por Sandra La Fuente Portillo. El Globo, Caracas, 16/03/1994.

domingo, 24 de abril de 2022

Noticiero retrospectivo


- Eduardo Delpretti y el estreno de la película "Fiebre" de Juan Santana. El Nacional, Caracas, 12/10/1976.

- Antonio Reyes. "De la diligencia al avión", ilustración de Carlos Cruz Diez. El Farol, Caracas,  nr. IC de 08/47.

- Salvador de la Plaza. "Resultado de las elecciones". Clarín, Caracas, 09/12/63. 

- Marlene Tupano Z.  "La apertura petrolera: ¿El regreso de las siete hermanas a Venezuela?". Reporte, Caracas, 10/07/95. 

- Juan Nuño. "El camino del oro". El Nacional, 19/03/89.

Reproducción: Isabel Carmona de Serra, en: "Apuntes para la historia de la izquierda (1948-1953)". Izquierda, año I, nr. 1 del 13/05/1960. 

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY