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martes, 19 de marzo de 2024

Reencuentro con el pluralismo eficaz

DE LA REFORESTACIÓN UNITARIA

Luis Barragán

Nadie duda del propósito, además, perpetuo propósito gubernamental de aniquilar a todo adversario que se atreva, incluso, a invocar la mismísima Constitución. El ejercicio del poder absoluto es para siempre, y, por ello, el resto de los mortales, unos delincuentes, añadidas las propias huestes oficialistas propensas a sucumbir ante la tentación de … salvar la vida, en medio del marasmo.

Las recientes inhabilitaciones que se suman a la previa de la candidata presidencial de la oposición, agregado el sobrevenido desconocimiento de los partidos que alguna vez validó el CNE, ilustran la naturaleza de una dictadura cada vez más elemental, aunque realce un ideario que le importa un bledo ignorar dándole un cierto timbre de distinción, porque – todos ellos  juran - nada más democrático que la ignorancia compartida. El uso intensivo de un legalismo de ocasión, interpretada la norma a conveniencia, aún excedida y confiada a una casación que no sabe de la división de los órganos del Poder Público, se nos antoja como un paso previo a la barbarie y atrevido (a)salto a la premodernidad.

Recordemos, la única oportunidad real y sustancial que hubo de definir y explicar las intenciones de lo que resultó el presente régimen, ocurrió durante la primera candidatura de Chávez Frías al concluir el siglo XX, cuando lo representó un conocido filósofo, como J. R. Núñez Tenorio, marxista de publicaciones también financiadas por el régimen norcoreano, que osó autocalificarse de tomista, tomando completamente por guasa, burla, pitorreo y cuchufletaje el debate ideológico de fondo al que lo retó y en el que se plantó José Rodríguez Iturbe con la seriedad, profundidad y serenidad que le caracterizan,  por cierto, difundido televisivamente. Acaso, la mejor definición de esta larga tragicomedia de la centuria en curso, nos la reporta el personaje de Virgilio Galindo, quien - dirigiéndose al de Miguel Angel Landa - comentó en “Sagrado y obsceno” de Román Chalbaud (1975): “… Mire compadre, yo soy masón igualito que Miranda en La Carraca; es más, soy espiritista, soy ateo, soy masón y soy marxista. Todo lo que es oculto, me encanta”.

Por supuesto, cualesquiera retaliaciones oficialistas, arbitrarias y viciadas, vejatorias e infundadas, adoptadas por el madurato, procuran la descomposición definitiva de los factores políticos y sectores sociales que están convencidos y son capaces de combatirlo sin ambages. Luego, amplia y suficientemente dilucidado, el problema no es jurídico, sino neta, inequívoca y decididamente político; o, mejor,  partidista, respecto al ejercicio de una cabal conducción, organización y estructuración de los esfuerzos, justa valoración de los cuadros electorales, actualización de un piso programático consensuado, y de una adecuada y sentida transmisión del mensaje. Pretensión alguna hay de excluir los distintos ámbitos de la sociedad civil organizada, pero importa reconocer que el partido, o la poca o mucha institucionalidad partidista que ha sobrevivido en los predios de la oposición, es el portador por definición de la disciplina indispensable en un oficio a dedicación exclusiva que tiene por especialidad el bien común.

De modo que importa y mucho en una campaña electoral de tan corto plazo, la urgida reforestación política de los partidos democráticos que ha de apuntar a un sólido compromiso unitario para encarar las inéditas situaciones que se avecinan: existen valores, destrezas, sacrificios, banderas, en fin, talento y disposición para canalizar el aporte de una sociedad que no se detiene en todas sus manifestaciones creadoras, a pesar de las indecibles circunstancias vividas.  Todavía estamos a tiempo de enderezar los entuertos y de actuar responsablemente, con humildad y un apasionado sentimiento venezolanista, frente al oprobio.

Centro Plaza:  LB, detalle de la obra de Calos Cruz Diez, Centro Plaza (CCS, 08/07/2022). 

19/03/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/de-la-reforestacion-unitaria/

martes, 20 de junio de 2023

Viaje inverso

LA MENTIRA VERDADERA

Luis Barragán

El régimen hace lo que le viene en gana, sintiendo el inevitable rechazo de la opinión pública nacional que sobrevive a sus censuras y bloqueos al mismo tiempo que los medios internacionales tienden a escandalizarse por las novedosas facetas que exhibe. Y es que echando por el suelo todos los ardides que condujeron a la última y difícil designación del directorio del Consejo Nacional Electoral, cuyo período constitucional aún no concluye, decide ahora rebarajar el juego político que le da alcance a los propios que se suponen por siempre distintos a los extraños.

Deslealtad y ventajismo, son dos de las características más sonoras en los tiempos comiciales de esta centuria.  La llamada democracia participativa y protagónica ha redundado en aquellas arbitrariedades descaradamente sostenidas que visaron la construcción teórica de la autocracia competitiva ya de aparente agotamiento: consultas, como las presidenciales de 2018 y las parlamentarias de 2020, incurrieron en un franco, simple y abierto fraude electoral que dejaron atrás las anteriores y exitosas jornadas plebiscitarias que supieron de toda suerte de maniobras y persecuciones hasta alcanzar su mejor momento con el retiro de los candidatos opositores en las parlamentarias de 2005.

Actualmente, la Comisión Nacional de Primarias ha intentado ser consecuente no sólo con la normativa vigente, sino con los dispositivos institucionales del madurismo, pero éstos no lucen diseñados para su más amplia aceptación, ni sus conductores entrenados para faenas medianamente competitivas. Por ello, desde los predios miraflorinos ha bajado la orden para que renuncien los militantes del oficialismo, acaso, sopesando qué elementos llevará a los dos restantes rectores y sus suplentes, a imitarlos tarde o temprano.

La desconfianza y poca estima política respecto a los propios, celebrados hasta no hace mucho, fuerza a Miraflores a reemplazarlos por otros que considera más sagaces y obedientes para la causa continuista. Prácticamente, la elegante destitución los equipara un poco al tratamiento que se ha dado a los extraños, generando la convicción de que acá, absolutamente nadie,  tiene garantizada la vida política por muchos méritos que logre acumular, afectando dramáticamente la narrativa del poder establecido.

La más grande y verdadera de las mentiras es que haya respeto por todos lo que abracen la causa socialista, porque aun conviniendo apasionadamente en la existencia de las instituciones bolivarianas, ninguno de sus titulares cuenta con posibilidades reales de estabilidad y desarrollo político. Por ejemplo, invocada la omisión legislativa o no, designados por el Tribunal Supremo de Justicia o la Asamblea Nacional, por demasiados comprometidos que se encuentren, los rectores pueden verse y se ven relevados repentinamente, ni siquiera más adelante compensados por la tremenda bofetada disciplinaria.

Quedan fracturadas las necesarias pautas, o reglas expresas y tácitas de convivencia en el sector oficialista, todavía recordada la reciente razzia experimentada por un notable de sus grupos económicos. El poder no alcanza para todos, y el autoritarismo que ya no simula un mínimo de competencia,  reclama un superior y más grave estadio de realización.

De modo  que tampoco los bolivarianos y socialistas disponen de las instituciones que niegan al resto de los venezolanos: los mecanismos mínimos, reglados y eficaces para la promoción y el ascenso político, les están crecientemente vedados. Y, faltando, por debajo de la realidad aparente, está la más cierta de todas, como la  del viaje regresivo de todos los venezolanos hacia la barbarie tan urgido de revertir.

Fotografía: LB (Estación Coche, Metro de Caracas: 05/06/2023).

20/06/2023:

lunes, 6 de marzo de 2023

Una brocha resistente

¿PERPETUAMENTE COLGADOS?

Luis Barragán

Desde sus inicios, compartimos los venezolanos una extraordinaria percepción de la fragilidad del régimen.  Supusimos que el empleo de la violencia y las decisiones completamente arbitrarias para imponer la asamblea constituyente, prontamente darían al traste con el novel monarca, aunque muchos quisieron adivinarle los escrúpulos que nunca tuvo: al mismo tiempo de abrazar a una anciana desvalida que le suplicaba de rodillas, ascendía a oficiales superiores que no cumplieron el trámite constitucional; así se fuese al demonio la industria petrolera, despidió a miles de sus más calificados empleados; y, valga el dato del hedonismo y la concupiscencia del poder, se paseó vanidoso por el mundo en un Airbus que olvidó a los niños de la calle por los que predicaba a propios y extraños.

Estuvimos convencidos de la provisionalidad de un gobierno que, en todo el siglo XXI, es el mismo. Aseguramos el derrumbe a la vuelta de la esquina y, bien calculados los zarpazos, mostró debilidades muy bien administradas que servían también para provocar tensiones entre los suyos, agujonéandolos permanentemente para que se mantuviesen en guardia por sus privilegios, pocos o muchos, y las ilusiones vendidas a granel.

Colgados en una burbuja de ensoñaciones, ocultos el hambre y la miseria reales,  ahora desean convencernos de la existencia de un régimen perpetuo, inalterable, alineado, impenetrable y en permanente transición hacia sí mismo, para lo cual no valen las protestas de calle, ni las primarias presidenciales, o cualesquiera otras alternativas de una oposición confiable y decidida. Chispa alguna podrá encender la pradera, portándose bien,  o muy bien,   y mal, o muy mal, sus adversarios.

Esa ilusión de inmortalidad tan inherente al culto de la personalidad, desestima que alguna modesta vicisitud o evento cotidiano, o la acumulación estructural de los males sociales y económicos,  se traduzcan en situaciones o acontecimientos determinantes. La sola posibilidad de una consulta popular para la selección del candidato unitario de la oposición, genera inquietud, temor y convicción entre los prohombres del régimen: desearían irse pacíficamente del país para disfrutar de sus reales, liberados de todo compromiso con las mafias que los atornillaron y también sufren de los nervios.

Los falsólogos de oportunidad, pierden demasiadas horas de sueño tomando nota patológica  de todos los errores, vicios, componendas, triquiñuelas y pecados de una oposición irredenta, y, si bien es cierto que en ella no anida toda la pureza, como responsablemente lo denunciamos en la Asamblea Nacional, se mantiene intacta la candidez de Nicolás Maduro al que no rozan siquiera con el pétalo de una flor, por omisión y complicidad. A veces, se atreven a sugerir algunas fórmulas que los convierte en formidables capitanes de un ejército de papel, porque demuestran además que de estrategia o táctica política, imperturbables, saben muy poco o nada.

Aspirante a la presidencia de la República que se precie de tal,  debe salir al encuentro de todos los venezolanos que les sea posible en caseríos, pueblos y ciudades, barriadas y urbanizaciones, con un mensaje muy firme, carácter de estadista, probo administrador y concitador de un espíritu unitario de profundidad histórica.  Completamente inéditas las circunstancias actuales, recordemos que Venezuela tuvo líderes a la altura de las suyas. Huelgan los comentarios.

Un nuevo relevo de actores se dará a partir del presente año, aunque persistan quienes dominaron la escena no sólo en la oposición, sino en Miraflores, pues, ahí mismo, piden hasta alternabilidad en el poder aquellos que siempre creyeron en el eterno comandante y no en el eterno sucesor. Otros roles esperan, porque el mito de la incorregible perennidad tiene fecha de vencimiento, y así lo saben los aliados continentales de este socialismo decadente.

Fotografía: LB (Centro Plaza, CCS, 2022). 

07/03/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/perpetuamente-colgados/

lunes, 20 de febrero de 2023

Martes 21, carnaval

PÉRFIDA FIESTA DE DISFRACES

Luis Barragán

Siendo muchas nuestras prisas, tomamos por absolutamente natural el cadencioso deterioro de nuestras condiciones de vida.  Ahora, sintetizamos más de veinte años de apocamientos, menoscabos e intimidaciones, procurando sobrevivir a las embestidas inmediatas del poder establecido.

La tendencia es la de creer en nuestra fatal suerte personal, buscando el conjuro necesario de los ancestros que salieron adelante con la prole.  Martes de carnestolendas, luce perpetua la fiesta que nos desmoraliza, padeciendo una angustia que tampoco mitiga la expulsión hacia las más distantes latitudes.

Versionándolo, integramos al paisaje urbano sus infinitos derrumbes, aunque tratemos de una mole de metal y cemento que alguna vez se dijo caseta telefónica de la que las nuevas o novísimas generaciones no saben, abandonada por siempre en la calle.  Paliadas nuestras escaseces, no advertimos el cambio de sabores que ha facilitado la dudosa calidad de los alimentos de distribución masiva que el régimen importa. Empero, somos ilusos metropolitanos que comen, aunque ni la mismísima basura alcance para todos.

Legítimos, como inverosímiles,  hay locales que cobran una fortuna a todo interesado en destruir los más variados objetos de vidrio, pero la ingeniosa iniciativa  terapéutica está negada a las grandes mayorías, formando parte de la galaxia comercial de una ciudad en la que solo una minoría es la beneficiaria de un enmascaramiento tan audaz de las realidades. A juzgar por la telaraña digital, la proliferación de tiendas de los más variados rubros, añadidos los innovadores restaurantes de una insólita exquisitez, bodegones que ofertan vinos muy cotizados en el extranjero, o referentes de la alta costura, no parece que tengan correspondencia con un mercado que se baste – al menos - por sí mismo.

Flojísima presunción, el socialismo que tiene por soporte y beneficiario a la clase obrera, la ha desalarizado al extremo, desprotegiéndola por completo desde que el siglo XXI juró ascender al poder.  La prédica constitucional y legal se nos antoja un vulgar antifaz que no puede ocultar la profusión de los bonos del hambre, el desempleo y la radical flexibilización laboral, desapareciendo en la práctica la jurisdicción correspondiente.

Un recurso de antigua data, la invocación del bloqueo por obra de un feroz y desalmado imperialismo, mientras que sobran las divisas para traer y pagar a las celebridades extranjeras y nacionales del espectáculo, o levantar faraónicos estadios faltando insumos en los hospitales, es un ridículo subterfugio.  Los expertos señalan que la tragedia económica arrancó antes de las sanciones internacionales, sumado el gigantesco e irresponsable endeudamiento,  y aún con una cesta petrolera de tres muy modestos dígitos, no es ni será posible salvar un modelo y una estrategia que nos lleva a la barbarie, algo que no es exactamente equivalente al subdesarrollo.

Nada queda de las negritas de los remotos carnavales cabareteros, confiscadas por la calle en los jolgorios populares. Y no es precisamente una buena humorada la de recordar a los grupos de asalto o de comando, como se les llama, enteramente trajeados de negro como la capucha y el armamento, cuidando de la pérfida festividad en curso.

Gráficas: LB, Caracas; e intermedia, grupo Facebookeano Caracas en Retrospectiva. Para la edición de El Nacional, Patricia Molina encontró una muy buena de negritas.

21/02/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/perfida-fiesta-de-disfraces/

miércoles, 12 de octubre de 2022

¿Sólo genéricamente fascista?

DEL COMUNISMO AL GANSTERISMO: LA NATURALEZA DEL RÉGIMEN DE MADURO

Humberto García Larralde 

Preocupación permanente del liderazgo opositor en su lucha por la democracia ha sido saber a qué nos enfrentamos. El aprendizaje ha sido duro. La ilusión de que el régimen bolivariano entraría en razón ante las protestas y denuncias de derechos violados, o que se deslegitimaría con la abstención electoral, se estrellaron contra la férrea determinación de Chávez de ignorar reglas de juego que consideraba de la “democracia burguesa”. Como “revolucionario”, estaba comprometido con la “refundación de la patria”, tarea histórica que no admitía concesiones al adversario –ahora enemigo— en respeto al juego político tradicional. Evitó ser desarmado en la prosecución de su misión desmantelando las instituciones de la democracia liberal y rompiendo con el orden constitucional que él mismo había prohijado al comenzar. Su carisma, el deterioro de los partidos tradicionales y las prácticas populistas que le permitió financiar la renta petrolera, lograron cautivar a amplios sectores de la población, galvanizados tras de sí por una retórica maniquea que proyectaba a quienes lo enfrentaban como enemigos del pueblo.

Resultó que Chávez no era sólo un líder heterodoxo, difícil de encasillar conforme a cánones conocidos.  No era demócrata. ¿Dónde ubicarlo, entonces? Su prédica populista, confrontacional, intolerante y militarista, junto a otros aspectos de su conducta, suscitaron la obvia tipificación de fascista. Pero, no en los términos denigratorios con que cierta izquierda descalifica a sus detractores, sino en atención a los rasgos fundamentales que caracterizan lo que algunos analistas (1) llaman “fascismo genérico”: la lucha política entendida como la guerra por otros medios, la invocación de épicas mitificadas que animan al “verdadero” pueblo –noble, puro y homogéneo— al combate contra sus enemigos, tanto internos como externos, la pasión por encima de la razón como fuerza movilizadora y un patrioterismo extremo. Ello se acompañó con la violencia callejera como medio de lucha, la regimentación partidaria en movimientos paramilitares “de camisa”, la militarización de la sociedad y el culto a la muerte -“Patria, socialismo o muerte”. Todo ello cobijado en una falsa realidad construida con base en un discurso maniqueo lleno de odios contra los adversarios, el cercenamiento de las libertades, el sometimiento de la población a la voluntad de un carismático líder, la discriminación de la disidencia y la imposición de una verdad única. Dada la distancia con respecto al fascismo clásico de los años 20 y 30 del siglo pasado, y en atención a las particularidades que le tocó vivir, cabe el uso del término “neofascista” en referencia a Chávez.

Pero con su alegre entrega a la tutela de Fidel Castro y el protagonismo de un núcleo de la vieja izquierda entre sus partidarios, Chávez asumió un porte filocomunista para su “revolución”. Le permitió heredar clichés e imaginarios de la mitología comunista, dándole mayor cuerpo a sus inflamas contra el “imperio”. Propuso implantar un “socialismo del siglo XXI”, con lo cual se granjeó simpatías entre sectores izquierdosos a nivel mundial. Dio pie a que se tildase a su régimen de comunista o “castrocomunista”. Sin embargo, salvando la deriva hacia categorías retóricas afines al marxismo, su comportamiento político cambió muy poco con respecto a la matriz fascista original. Puede argumentarse, al respecto, la similitud del comunismo con el fascismo en cuanto a su naturaleza proto-totalitaria.

Empero, hay una importante diferencia que incide en la calificación del régimen chavo-madurista actual. El fascismo no fue un movimiento doctrinario. Careció de una visión omnicomprensiva de la realidad a partir de la cual entresacar las claves de la conducta partidaria. Sus posturas ideológicas se construían en respuesta a los imperativos de lucha contra quienes identificaba como enemigos. El comunismo, al contrario, se cimentaba en una escolástica marxiana adosada con prescripciones políticas de Lenin en su lucha contra el régimen zarista, sistematizada por Stalin. Entre sus implicaciones doctrinarias, destaca un criterio de verdad que se define por su funcionalidad para con la revolución. Si la superación del capitalismo por el socialismo es inevitable, como pronostica el materialismo histórico, todo lo que facilita tal desenlace es, por tanto, verdad, impermeable a desmentidos empíricos independientes. Ello legitima la conducta y la moral comunista ante todo cuestionamiento externo. A despecho de las pretensiones “cientificistas” del propio Marx, la prédica comunista terminó siendo un asunto de fe. Esta confianza en una teleología inexorable llevó a la conformación de un poderosísimo instrumento de lucha política en la forma del Partido Comunista, tan útil a las ansias de dominio de Stalin. Horroriza la admisión de culpa de viejos bolcheviques ante las acusaciones fabricadas en su contra durante los juicios de Moscú (1937) –que llevaron a muchos a ser condenados a muerte—por no debilitar el rol histórico del Partido.

El disparate chavo-madurista no comulga en nada con tal disciplina bolchevique. No obstante, su criterio acomodaticio de “verdad” favorece la absolución y legitimación de la profunda y deliberada corrupción de cúpulas militares, jueces y de muchas policías, para convertirlos en cómplices del régimen de expoliación que resultó del desmantelamiento del ordenamiento constitucional y del Estado de Derecho. No olvidemos que Maduro se formó políticamente en la escuela de cuadros en Cuba. Se sostiene hoy gracias a una alianza entre cofradías mafiosas amparadas en las fuerzas más retrógradas y perniciosas del planeta –Putin, la teocracia iraní, Ortega, las narcoguerrillas colombianas y Cuba. Sus multimillonarias fortunas emergen a cada rato en las pesquisas de valiosos periodistas de investigación o a través de escándalos que estallan en la prensa internacional. Y, con la complicidad militar y la impunidad que otorga una justicia abyecta, ha podido activar prácticas de terrorismo de Estado para aplastar a sus detractores. El blindaje ideológico “absuelve” los tratos más crueles contra quienes luchan por sus derechos, recogidos en reportes de la ONU, la OEA y de respetadas ONG: persecuciones, detenciones, desapariciones, maltratos a familiares, robos, torturas y muertes. La responsabilidad directa de Maduro, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino en estos crímenes, atribuida en el último informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, no es óbice para que personajes tan depravados se yerguen sobre un pedestal de pretendida “supremacía moral revolucionaria” para denostar a quienes los acusan por arremeter contra los “intereses del pueblo”. ¡El mundo al revés!

El menjurje de tan nefastos componentes –fascio-comunismo militarista y mafioso— dibuja un régimen en descomposición capaz, no obstante, de legitimarse a sí mismo y ante sectores muy primitivos de “izquierda” con su retórica “revolucionaria”. Su mejor calificativo es el de “gansteril”. Como se ha visto obligado a liberalizar aspectos de su manejo de la economía, se han producido reacomodos en su interior que podrían favorecer las posibilidades de cambio. Pero poco indica que el poder tan cruel que se ha atrincherado en Venezuela para conservar, como sea, sus privilegios, haya cambiado en su esencia.

Ello plantea la pregunta obligatoria: ¿Puede negociarse una salida basada en elecciones confiables con este poder? No hay más remedio que intentarlo. Pero la única esperanza de que sus personeros accedan a acuerdos que rescaten la democracia, es que se negocie desde una posición de fuerza. El canje reciente de los narcosobrinos presos en Estados Unidos por estadounidenses mantenidos como rehenes por Maduro indica que, de parte del gobierno de aquel país, predominan criterios e intereses que no coinciden, necesariamente, con los de la lucha por la democracia en Venezuela. Pone de manifiesto que la constitución de esa fuerza capaz de arrancarle al chavo-madurismo concesiones que faciliten el retorno a la democracia es, sobre todo, asunto de los propios venezolanos.

(1) Stanley Payne, A History of Fascism 1914-45, Routledge, London and New York, 1997; Robert Paxton, Anatomía del fascismo, Ediciones Península, Barcelona, España, 2005

11/10/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/columnista/del-comunismo-al-gansterismo-la-naturaleza-del-regimen-de-maduro/

sábado, 5 de febrero de 2022

Salida

CONSECUENCIAS DEL VIRUS CHINO

Nicomedes Febres Luces


He perdido varios kilos en esta pandemia, lo cual me alegra pese a que he dejado de lado mis caminatas matinales por la cuarentena que me he impuesto para no contaminar al espacio público. Pasando el día con solo un bol de ensalada de frutas y acaso un par de galletas por todo consumo en 24 horas. Me alegra mucho pero no es consecuencia de mi fuerza de voluntad sino de la anorexia (falta de apetito) causada por el coronavirus. Quizás he tenido la suerte que el síntoma más llamativo que he sufrido es el cansancio y la somnolencia, cosas poco usuales en mí a quien educaron con los deberes de madrugar y bregar.

Por otro lado, el virus chino debe tener algunas consecuencias colectivas hasta ahora no descritas como es la indiferencia de la oposición contra los desmanes del régimen de maduro, es tanta que no dudo que ahora fortalecidos por la inoperancia de esa oposición, el chavismo se divida y alguien crea que hay un ala peor que la otra cuando todas las alas son unas lacras morales. Cada día estoy más convencido que la salida es militar y desde fuera, pues estamos ya al nivel de los sandinistas de ortega, la cual es peor que la peor tiranía bananera de Somoza o Trujillo que al menos no pretendían engañar a nadie.

Lo cierto es que la sensación que uno percibe es que los socialistas antidemocráticos de China y Rusia le están ganando la partida a los norteamericanos en su propio continente y eso es grave por cuanto ni la moral ni la reciedumbre son plantas que se desarrollan frondosas en unas sociedades tan estratificadas, de moral acomodaticia y mestizas como las nuestras, pese a que estos forajidos que gobiernan siempre tratan de culpar de nuestros males a las llamadas “elites” que ahora son ellos por el dinero y el poder que han acumulado favorecidos por el emigración de muchos venezolanos de bien y por el voto de los eternos arrechitos por todo y que siempre niegan su responsabilidad en todo.

Desde tiempo inmemorial tengo afición por el pueblo de El Hatillo, en la foto, cuando mi padre tenía allí su cuerda de cientos de gallos de pelea y yo era un niño. El pueblo tenía el tamaño actual pero rodeado de haciendas. Luego regresé en mi primera juventud acompañando a mi hermano en el afecto Manolo Álvarez que tenía allí un levante mayor que él y que era una fiera, pero tenían un par de hermanas también muy atacables. Luego vendría el desarrollo de la urbanización La Lagunita y perdí el contacto con los hatillanos. La carretera que le unía a Baruta era hermosísima rodeada de bambusales de cada lado que daban una hermosa sombra y con la chicharronera y la venta de cachapas en la entrada. Era una época sencilla y grata.

Fuente:

Caza de citas

“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...