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lunes, 30 de marzo de 2026

Universidad y transición

 

Es nuestra la insistencia en plantear el problema de la universidad venezolana a lo largo del presente siglo y de inscribirla en un proceso histórico que llamamos transición democrática.

Nadar las aguas turbias

DE LA MEMORIA UNIVERSITARIA

Luis Barragán

Cualquier aprendiz dirá que es demasiado pública, notoria y comunicacional, la asfixia presupuestaria de las universidades en Venezuela en el curso del presente siglo. Lo peor es que no hay un foro pluralista, serio y responsable que acepte el oficialismo para debatir estas y otras materias relacionadas con el aula superior en Venezuela.

Pocos días atrás, en la UCV,  la novel ministro de Educación Superior negó la precariedad presupuestaria de todos estos años y el viceministro que le acompañó, alegó los límites impuestos por el bloqueo estadounidense (https://www.elnacional.com/2026/03/presidente-de-la-fcu-ucv-confronto-a-la-nueva-ministra-de-educacion-universitaria/). Valga acotar, la alta funcionaria es profesora de la citada casa de estudios y sabe muy del nivel de los ingresos reales y las condiciones socioeconómicas que incentivan la deserción de profesores y estudiantes.

Presumiendo la buena fe de la titular del despacho en cuestión, por lo visto, requiere de un diagnóstico sincero de todo lo que ha ocurrido y ocurre, sin predisposición alguna. En las actuales circunstancias históricas, es necesario reiterar que salvar a la universidad, es salvar a Venezuela y viceversa.

E, incluso, importa ejercitar la memoria, actualizándola radicalmente, porque – a modo de ilustración - persiste un fraudulento imaginario social emblematizado por el antiguo y célebre  cromo-vegetal de la sede de Sartenejas de la Universidad Simón Bolívar que, desde hace muchos años, está en ruinas al igual que la piscina olímpica y el galpón de biología seguramente contaminados. Importa reconocer la tragedia universitaria para superarla con creces, corrigiendo las directrices políticas que la llevaron a una situación antes impensable.

El sábado próximo pasado, un amigo me envió la dirección de una intervención que tuvimos once años atrás en el dificilísimo y arriesgado marco de la Asamblea Nacional electa en 2010 (https://www.youtube.com/watch?v=faHOSuI0NPc). Recordamos nuestra insistencia en conceder a la universidad venezolana los recursos que tanto necesitaba, pero la maniobra política del oficialismo ocultaba su predilección por el aula militar ante la civil, no aceptaba el cuestionamiento de los créditos adicionales que deliberadamente desordenaban el régimen presupuestario, y jamás comprobaron las irregularidades que achacaba a otros.

Fotografías: William Anseume, galpón de biología y piscina olímpica (Sartenejas, marzo de 2026).

30/03/2026:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44175-de-la-memoria-universitaria

sábado, 13 de diciembre de 2025

Constituyente universitaria

¿QUÉ DICE LA FAPUV DE LA UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR?, O, MEJOR, ¿EXISTE LA FAPUV?

Luis Barragán

Consabido, la Universidad Simón Bolívar fue intervenida y, en lugar de convocar las elecciones rectorales en el plazo perentorio de los 180 días que establece la normativa vigente, el equipo rectoral interventor lleva algo más de cuatro años en funciones. Una gestión que ha profundizado la crisis de la casa de estudios, despojando de la Casa del Profesor a quienes precariamente acuden a dictar clases, y  está pendiente de hacerlo con el Instituto de Previsión Social del Profesorado (IPP), entre otros atropellos oportunamente denunciados por las víctimas.

Consecutivos los señalamientos, peticiones y diligencias para que el equipo en cuestión rectifique, indignando a toda la comunidad universitaria y a sus gremios, esta semana ocurrió un hecho que sintetiza el drama: el vicerrector académico respondió con un portazo en la cara del presidente de la Asociación de Profesores (https://x.com/APUSB/status/1998752540993740847), por cierto, quien ha sido real y efectivamente elegido por el gremio, cuyas gestiones han sido evidentemente pacíficas y apegadas a las leyes y reglamentos que rigen la vida universitaria y, particularmente, la de la Universidad Simón Bolívar. Acotemos, incluida las apelaciones ejercidas por los profesores que, acertadas, han desconocido descarada e impunemente las autoridades universitarias que ni siquiera guardan las apariencias.

Con suficiente antelación al día cinco de los corrientes, sin la Casa del Profesor que fue el tradicional y propicio espacio para su tradicional acto decembrino, la APUSB solicitó el complejo de auditorios que ese día, casualmente, se ocupó con una sesión de algo que denominan la constituyente universitaria con participación de otras entidades de educación superior. Revelador, careciendo el estudiantado de la casa de medios semejantes de transportación, el lugar se llenó de los grandes y vistosos autobuses que llevó y devolvió a militancia oficialista que no ocultó tampoco las siglas del principal partido de gobierno en su vestimenta.

Luego, es fácil de colegir que la conducta asumida y desplegada por las autoridades con sede en Sartenejas, es consecuente con ese proceso constituyente que nos coloca en el curso de una feudalización de la educación superior en Venezuela. Proceso que también implica a aquellos actores que se presumen ajenos, como la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV), apenas balbuceada una pequeña declaración mucho tiempo atrás: la directiva no sólo guarda un denso silencio frente a todo lo acaecido y lo que acaece en las sedes de Sartenejas y del litoral central, añadido el portazo propinado al profesor Omar Pérez Avendaño, presidente de la APUSB, sino que ostenta más de veinte largos años sin que sepa de la debida, reglamentaria y confiable renovación de su representación y liderazgo, por lo que es válido peguntarse: ¿existe la FAPUV y su vocería tan legítima como legitimada nacionalmente?

La inacción de la FAPUV que cuenta con suficientes recursos propios para hacerse sentir y movilizarse, deja mal parada a la sociedad civil organizada de la cual es expresión.  No tiene en su haber el más modesto testimonio de una necesaria y personal solidaridad con el gremio de la Bolívar, aunque su agenda principal debe ocupase de las urgencias de sus asociaciones afiliadas, al menos.

Los gremios de la Simón Bolívar, siguen firmes aunque sorprendidos de las tantas y consecutivas torpezas del equipo rectoral con sede en Sartenejas que también – suponemos - llamará la atención de las instancias superiores del Estado en la materia.  Por lo visto, la FAPUV es parte de la constituyente en cuestión.

Fotografías: LB (Sartenejas, 05/12/25). 

14/12/2025:

https://lapatilla.com/2025/12/14/luis-barragan-que-dice-la-fapuv-de-la-universidad-simon-bolivar-o-mejor-existe-la-fapuv/

Tomado de: https://vm.tiktok.com/ZMDdGqRed

lunes, 17 de noviembre de 2025

Vargas y Carujo

EL RECTOR GIANNETTO Y SU TESTIMONO HISTÓRICO

Luis Barragán

A mediados de los noventa del siglo pasado, descubrimos aquella noción de la antipolítica que se hizo creativa y provechosa con la propulsión de un seminario internacional que lideró Nelson Chitty La Roche. A tal efecto, profundizamos nuestra preocupación en torno a los tristemente célebres encapuchados, mejores lanzadores de piedras que el mismísimo Nolan Ryan con la redondez de sus más de 100 mph, y el regular afán de paralizar las actividades de la universidad, meterle candela a los autobuses de conductores incautos y a los cauchos realengos de muy buenas marcas que ya el país no conoce.

Finalizando la década, la Universidad Central de Venezuela celebró sensatamente un referéndum que resultó en un estrepitoso rechazo de la comunidad a los apedreadores de oficio que, por una ironía de la historia, enganchados del carro chavista, accedieron al poder a la vuelta de pocos años. Por entonces, vicerrector académico, Giuseppe Giannetto fue el más firme y persistente promotor de la iniciativa plebiscitaria como una solución racional y pacífica, aunque – otra ironía – será secuestrado en 2001 por activistas y militantes del oficialismo, ya como rector electo por la comunidad universitaria en libres e inequívocos comicios.

Numerosos y apabullantes, solemos olvidar con prontitud los acontecimientos de la actual centuria que explican las orillas en las que nos encontramos, particularmente los relacionados con la suerte del aula superior en Venezuela. Así, con un atinado prólogo de Gloria Cuenca, responsablemente, el rector Giannetto acierta al publicar recientemente un título de lectura indispensable: “Y la casa venció a las sombras. Toma de la Universidad Central de Venezuela en 2001” (Kálathos, Madrid), cuyos ocho capítulos retratan la naturaleza y características que adquirió acelerada y crecientemente el particularísimo socialismo en curso.

Los viejos predicadores de la autonomía universitaria y de la libertad de cátedra que antes demostraban una inusual sensibilidad, incluso, por una inspección ocular que realizara el juez instructor de acuerdo al antiguo código, dictaron cátedra sobre la violación del recinto universitario y el desconocimiento de la autonomía universitaria, equivalentes al desprecio a lo pautado por la constitución bolivariana misma. Hoy, el problema registra importantes novedades y todavía luce insuficiente la literatura acumulada en torno a un fenómeno inédito, sin precedentes en nuestro historial republicano, representado en el largo itinerario cumplido por nuestras casas de estudios que amerita de una muy pronta rectificación a favor de sus misiones ética, académica y socio-política.

Reducido a su despacho por largas horas de secuestro, el rector tuvo el aplomo y la claridad tan esenciales, como el coraje de no doblegarse por duras que fuesen las circunstancias, pues, como él mismo ha escrito, “hay que entender, aunque pueda parecer cursi, que la institución está por encima de todo, aun a costa de nuestra propia integridad física”. Ucevista de entero linaje, tuvo a bien defender el legado de Vargas ante la osadía manifiesta de los Carujo envanecidos por el poder, dejando un serísimo testimonio que las nuevas generaciones sabrán valorar, hartas de los melodramas artificiosos y digitales.  

E, incluso, algo más que una anécdota, lo ocurrido veintitantos años antes, registra un hecho social de interés, porque colocaron una poderosa corneta frente a la ventana de su oficina paseándose por el todo el género musical de la salsa, añadidas sus variaciones cabilleras, a objeto de irritar y obstinar al rector. Sin embargo, los prejuiciados victimarios no atinaron en el gusto y deleite de la victima por el género, ya que el hijo de inmigrantes se crió y supo defenderse en los sectores populares que vivenció intensamente, sin que el doctorado alcanzado en Francia, su exitosa carrera académica y sus logros profesionales alteraran ni un ápice sus genuinos rasgos personales de siempre.

En la Venezuela de élites políticas prácticamente colapsadas, el rector Giannetto constituye también una de sus mejores reservas morales. Sobre todo, porque aporta un registro histórico necesario en lugar del manido ejercicio narcisista que ha anegado las aceras de los días que corren.

18/11/2025:

https://www.elnacional.com/2025/11/el-rector-giannetto-y-su-testimonio-historico

domingo, 16 de noviembre de 2025

Aula y barbarie

LA  ANTIPOLÍTICA EN LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA

Luis Barragán

La llamada antipolítica constituye una absurda práctica y una seria perspectiva de análisis para comprender la crisis y no sólo respecto a su actualidad, sino a los propios orígenes de finales del siglo XX. No debe extrañar que explique el problema universitario, presumiendo por siempre la asunción de responsabilidades de la comunidad a través de las autoridades, profesores, estudiantes, empleados, obreros y jubilados efectivamente agremiados.

La primera estupidez consiste en suponer que la solución del problemario (porque a estas alturas nadie nos asumirá en medio de una circunstancial anécdota), pasa acaso por la exclusiva concienciación, consideración y acción individuales, en lugar de la eficaz organización social de quienes hacen vida en nuestras casas d estudios. La segunda estupidez, obliga a creer a ciegas que la sola denuncia de esos complejos problemas, afecta la imagen corporativa de la institución que no importa que haya dejado de serla, suscitando las diligencias privadas de quienes se estiman o pueden estimarse como los notables de la entidad educativa, por supuesto, con un peregrino ruego por la atención de las autoridades, porque todo concierne a las élites del momento, las que tratan de una materia más de naturaleza estrictamente técnica, digna de negociación entre los aristócratas del aula y que, Dios nos libre, es absolutamente contraria a la política y quien dice política, dice partidos.  

Luego, la universidad deviene conglomerado de extraterrestres privilegiados por el sólo hecho de la matriculación que no agradecen, a cargo de los más iluminados y, así como no debería celebrarse elección alguna para las autoridades, son mal vistas las representaciones votadas de cada gremio y el gremio mismo. Esto es política y, quien dice política, con Ludwig Wittgenstein por delante, dice partidos.  Sin embargo, la fórmula no ha funcionado y, lo que es peor, ha reforzado las reglas impuestas en el presente siglo.

A título de ilustración, hubo un rectorado magnífico por muchos años en la Universidad de Carabobo y, ahora que hay un evidente conflicto en su seno, acumulada una amarga experiencia, no queda otro camino que convocar a las elecciones rectorales que, con todas sus fallas y defectos, se realizaron – por ejemplo - en la Universidad Central de Venezuela. O, en la Universidad Simón Bolívar, con la salvedad del profesorado, los diferentes y temerosos gremios han apostado a esas diligencias personales que los notables hicieron dizque para mantener el prestigio de la casa de estudios, sin que pudieran impedir la permanencia de cuatro años de las autoridades interventoras que estuvieron en el deber legal de realizar los comicios, enmudece ante la falta de presupuesto, e incurren en la confiscación práctica de la Casa del Profesor; por cierto, mientras que la representación de los egresados publicita los “hermosos jardines”, aunque el cromo-vegetal diseñado nada más y nada menos que por Carlos Cruz Diez está en ruina, jamás denunciado, como tampoco las terribles condiciones del Galpón de Biología. Necesario acotar, convocar a elecciones en una u otra casa de estudios es hacer política, e, inevitable, política partidista.

Ahora, se acercan las elecciones en la Universidad de Los Andes, promisorias, pero lucen como un secreto a voces: sería la mayor estupidez, esta vez, subestimar su impacto reivindicatorio de la sociedad civil organizada que claro, no faltaba más, es política de la más pura estirpe y, tal parece, querido Watson, están metidos los partidos, como si todos ellos gozaran de buena salud en el consabido e ineludible contexto actual por lo que respecta a la oposición.  Entonces, ¿qué se hace agotada la antipolítica, el antipartidismo, el contra-civismo? Suponemos que hacer política y de la buena, en la justa dimensión de la sociedad civil, de la civilidad y del patriotismo, porque los partidos (¡descubran América, infames!) tienen sus espacios muy específicos y especializados que luchan todavía por reivindicar.  

Ilustración: Tomada de la red.
16/11/2025:

domingo, 5 de octubre de 2025

Noticiero retrospectivo

 - Federico Brito Figueroa. “El aula en la calle: Los pobres y el actual gobierno”. Últimas Noticias, Caracas, 08/08/1978.

- Pedro Berroeta. “El chiste premonitorio”. El Nacional, Caracas, 01/10/89.

- Juan Nuño. “La fama y la lana”. El Nacional, 11/05/94.

- J. F. Reyes Baena. “Perfil de la universidad contemporánea”. El Nacional, 14/12/69.

- Gobernador Rodolfo José Cárdenas: “No he renunciado ni renunciaré” (Caso Olavarría). El Diario de Caracas, 24/03/83.

Fotografía de 1947. De izquierda a derecha:Subteniente Manuel Ojeda Guía (uniforme de diario), Teniente Coronel Oscar Mazzei Carta (1927, uniforme de faena), Mayor Balda Cantisani, Germán. (1947, uniforme de diario), Capitán Tomás Pérez Tenreiro (1940, uniforme social), Dr. José Giacopini Zárraga (sentado al centro). Tomada de la cuenta facebookeana de Ramón Alberto Rivero Blanco.     

Breve nota LB: Nunca antes había visto esta gráfica que, no es de extrañar, publica nuestro amigo Ramón Alberto Rivero Blanco. Todavía José Giacopini espera por un ensayo histórico que pondere muy bien se experticia en las relaciones con el medio castrense de las cuales queda constancia en la fotografía. Empero, susceptible del adecuado tratamiento académico, es válido preguntarse hasta qué punto fue un mito, yendo más allá de sus roles de negociador.  Muy bien por RARB, cuyo archivo debo conocer algún día (la visita decembrina a su casa, tiene años de postergación). Por supuesto, abierta, confesa y descaradamente, con o sin armas, me robo la fotografía, aunque nótese que hay una mínima ética del latrocinio digital, pues, en mi blog daré el crédito merecido al curador.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Profesar a Venezuela

EL RETROCESO DE LA SOCIEDAD CIVIL ORGANIZADA: FAPUV

Luis Barragán

Desde hace muchísimos años atrás, las grandes centrales obreras, las universidades y los colegios profesionales, no han podido renovar sus autoridades gracias a sendas decisiones de la más alta instancia judicial; y, otro dato, el comunalismo ha impedido la actualización de las asociaciones vecinales que, en una buena proporción, ya había perdido el hábito de celebrar sus elecciones regularmente. No obstante, arrojando importantes lecciones de habilidad, de civismo y de coraje, la Universidad Central de Venezuela realizó sus comicios rectorales y profesorales, al igual que lo hizo la asociación profesoral de la Universidad Simón Bolívar que ha planteado desde hace cuatro años el reemplazo de las autoridades hoy interventoras, por otras producto del sufragio.

Dentro y fuera del ámbito parlamentario, por más de una década, nos ha sensibilizado, preocupado y ocupado el problema de la educación superior en Venezuela, siendo infinidades las veces que planteamos la materia desde una perspectiva del necesario oleaje democratizador, a través del ejercicio del sufragio en todas las casas de estudios orientado a la legitimación del liderazgo social. Nos consta que el presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB), William Anseume, reelecto en una ocasión, tuvo por empeño la directa, secreta y universal consulta de los agremiados para la innovación de todo el cuadro directivo, incluyéndose por voluntad propia, a pesar de la postura anti-electoral de las autoridades rectorales y de las consabidas condiciones imperantes en el país. 

Lo acontecido en las referidas universidades, no ha ocurrido en el resto de todo el país, quedando pendiente en la agenda, aunque lo peor es que tampoco en la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV), desde hace más de veinte años. Situación asombrosa y bochornosa de una entidad de la sociedad civil que debe ser ejemplo real, constante y sonante de las demandas de transparencia y democracia en nuestro país, está en el más elemental deber de convocar y realizar sus elecciones a la mayor brevedad posible; sobre todo, contando con dos décadas a cuestas bajo la misma directiva, cuya presidente tiene varios años en exilio voluntario y el gremio nacionalmente ha estado representado por personas jamás electas por sus colegas, añadido el diálogo inconsulto que sostuvieron en Miraflores.

Lo más grave es que ese elenco de personas que se resisten a una consulta electoral, tratando de impedirlas o postergarlas indefinidamente, tienen la osadía de proponer nada más y nada menos que una transición para FAPUV, exactamente con ellos: vale, decir, no realizar los comicios a los que están estatutariamente obligados, autonombrándose para diferirlos por otros años más. Esto, evidentemente, no es ni puede catalogarse de democracia, sino representa un increíble e irresponsable retroceso de la mismísima sociedad civil organizada, contraproducente y definitivamente suicida.

El testimonio de la Central de Venezuela, como la Bolívar de Sartenejas y el Litoral, habla suficientemente de la posibilidad de poner al día a la FAPUV, relanzándola definitivamente. Y, esto, equivale al indispensable relanzamiento de la sociedad civil organizada en Venezuela.

 PD: Al suscribir estas notas para su remisión a La Patilla, nos sorprende un comentario publicado en las redes que corrobora el retroceso democrático de FAPUV. En efecto, William Anseume, calificado vocero del gremio profesoral venezolano, publicó responsable y frontalmente  un texto en El Nacional que sintetiza sus posturas en relación a FAPUV (https://www.elnacional.com/2025/09/la-escindida-federacion-de-profesores-universitarios/), y, en lugar de contra-argumentarlo, suscitando la sana discusión que espera el país, una voz anónima de la directiva que ha impedido la consulta democrática por añales, la misma que ha hecho diligencias cordiales con el poder establecido, refiere cobardemente a un “fake” de la escisión (https://x.com/FAPUV/status/1972064787409633338?t=q7AGYUAyEyUPVP1uhNBseQ&s=08), corroborando así el retroceso institucional del que dejan expreso testimonio. 

Cosas que se ven, Sancho: digamos que hace falta talento para la ironía. Y, cuando no se tiene, la morisqueta se impone.

Fotografía: LB, paisaje de la USB (Sartenejas, 23/05/23). Captura de pantalla: Tuit en cuestión. 

28/09/2025:

https://lapatilla.com/2025/09/28/el-retroceso-de-la-sociedad-civil-organizada-fapuv-por-luis-barragan/

domingo, 31 de agosto de 2025

Líderazgo

PROFESOR VÍCTOR MÁRQUEZ

Luis Barragán

Naturalmente, lo conocimos en el común esfuerzo de defender la autonomía y la propia noción de universidad en la Venezuela de todos estos años, desde aceras diferentes. Empero, no sostuvimos una amistad personal, algo que le agrega un poco más de valor agregado a esta nota.

El profesor Víctor Márquez, fue un luchador insigne dentro y fuera de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (APUCV), cuya presidencia cedió realizados los correspondientes comicios. Por cierto, son pocos los gremios profesorales que se han actualizado en nuestro país, y, uno de ellos, desafiando a las propias autoridades interventoras que no lo deseaban, fue la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB).

El supuesto ladrón de siete suelas, como Márquez, según la campaña hecha por sus más enconados adversarios, tuvo que recurrir a la caridad pública para sufragar los gastos del tratamiento del cáncer y, cuando ya parecía recuperado, días atrás recibimos la noticia de su desaparición física para conmover a todo el mundo universitario. Para nadie es un secreto el nivel de los ingresos reales del profesorado, dramáticamente contrastante con el nivel ostentado tiempo atrás.

Señalado el anterior referente, parece necesario subrayar que bregó con tenacidad, abierta y frontalmente por el profesorado, por toda la comunidad universitaria, por la institucionalidad de la educación superior en Venezuela, su autonomía y libertad de cátedra.  Tenía una extraordinaria capacidad de convocatoria y a las diligencias habituales que lo caracterizaban, se sumaron las concurridas ruedas de prensa, y, por ello, tanto le disgustó que hubiese una minoría sin representación del gremio que fue capaz de acudir inconsultamente a Miraflores para una gestión de antemano fracasada. Así las cosas, tenía pendiente la celebración de las elecciones nacionales de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV), con más de veinte años sin hacerlas ni intentarlas.

Una tercera referencia, el profesor Márquez se comprometió valiente y decididamente y a fondo con la causa democrática, activando enérgicamente, incluida la aceptación y efectiva participación en la consabida, meritoria y arriegada Comisión Nacional de Primarias. Este aspecto, el del compromiso cívico que inevitablemente se hace político, manteniendo la independencia de las organizaciones de la sociedad civil, constituye una magnífica lección y legado.

31/08/2025:

https://lapatilla.com/2025/08/31/luis-barragan-profesor-victor-marquez/

Fotografías: LB (UCV, 2023).

sábado, 30 de agosto de 2025

Luto en el aula superior

ADIÓS AL AMIGO VÍCTOR MÁRQUEZ

William Anseume

Despedidas dolorosas hay en varias facetas de la vida. Víctor enfermó, pero uno nunca cree en el desenlace final, percibe todo como un proceso natural y reversible. Conocí al luchador social en esos eventos normales del gremio. Discusiones, resoluciones, acuerdos y desacuerdos. Pero con los años fue solidificándose una relación signada por la política y los derechos laborales, en las calles, las oficinas o las redes.

Nos respetábamos ambos mucho en nuestras labores. Más yo a él, quien tenía una vida ampliamente recorrida cuando llegué a las intervenciones públicas o privadas sobre la vida gremial. Me cuidaba, además. Ante cada artículo altisonante o declaración, un llamado de atención seguro: "Mejor libre que preso; ayudas más". Intraficable ante sus convicciones fundamentales. Pregunten en la Fapuv, por ejemplo, y el tema electoral, entre muchos otros, que ya va para largos veinte años. Uno de los asuntos en los que siempre coincidimos. En uno de sus últimos mensajes, los que no se borraron, dice, luego de unas críticas generales impublicables: "De los pocos que veo luchando y corriendo riesgos es a ti". Exceso seguramente, por aprecio.

No fue solo profesor, dirigente de asociación o de asociaciones en el comité respectivo de Fapuv, fue guía gremial nacional, permanente. Arriesgó vida y familia en tiempos muy turbulentos. Su gremio supo pulirlo como quien más. Pero no podemos soslayar  sus participaciones políticas inolvidables: la agrupación gremial sindical donde me invitó a participar habló permanentemente de su amplitud. Para nada sorprendió su concurrencia a la Comisión Nacional de Primarias, después de su excelente trabajo en el Frente Amplio. Fue testigo de mis molestias políticas y gremiales y yo de las suyas. En oportunidades múltiples  compartíamos ideas y estrategias. Algunas de las mías le provocaban cierto espanto.

Afortunadamente, coincidimos también respecto al rectorado de la Universidad Central de Venezuela, él con su autoridad de profesor y yo con mi carácter de egresado. Me sorprendía su edad, para alguien jovial y fuerte, al menos hasta la última vez que lo vi.

El mejor homenaje que puede hacerle la universidad y la política venezolana, cuando ya no podremos contar desafortunadamente más con él, es recuperar la libertad, la democracia, traer a la vida normal a los presos políticos, al país, a nuestras instituciones universitarias.

Para que su lucha nuestra, que seguirá permanente en nosotros como una seguidilla de pensamiento y acción, haya tenido algún sentido real, para que no quede en el viento y la tierrita que tapa.

Siento mucho la partida definitiva de Víctor.  En ese sentido, comparto las opiniones expresadas por otro amigo de la UCV, también luchador de voz y hechos: https://talcualdigital.com/adios-victor-gracias-por-todo-por-tulio-ramirez/. Hasta el triunfo definitivo. Sino, no habrá valido la pena. Triunfaremos y su nombre será guardado con el cariño que merece quien hizo todo lo que estuvo a su alcance para lograrlo.

30/08/2025

https://www.elnacional.com/2025/08/adios-al-amigo-victor-marquez/

Fotografía: LB (UCV, 2023). 

martes, 29 de julio de 2025

Momento maquiavélico

LA UNIVERSIDAD REPUBLICANA

Luis Barragán

En las postrimerías del siglo pasado, el término desregulación gozó de un extraordinario auge en el ámbito económico, proyectado – no mentado - abusivamente en el político para buscar la mínima formalidad posible de sus procederes y procedimientos; esto es, la promoción e imposición de aquellas conductas derivadas de un liderazgo personal, afortunado y quizá circunstancial, en detrimento de toda expresión institucional, estable y perfectible. En un sentido, pareció fácil confundir el modelo de desarrollo abierto y competitivo que pugnaba por consensuarse, con una total y absurda ausencia del Estado, mientras que, en el otro, la antipolítica arremetió fundamentalmente contra los partidos y cualesquiera otras instancias colegiadas de conducción política y social en clara apuesta por el mesianismo de ocasión.

Jurando combatirlo, la paradoja estuvo en la entronización de un populismo de izquierda, como pudo serlo de derecha, según el canon, consagrando la anomia en la presente centuria, pues, la desregulación se ha cumplido a plenitud por la interesada abstracción y manipulación de las normativa vigente, la conveniente y oportuna interpretación judicial, y, constituyendo una mayor ventaja, la pérdida generalizada, creciente, distraída o inadvertida del sentido y del sentimiento republicanos. Metidos en un gigantesco berenjenal que J. G. A. Pocock denominó el “momento maquiavélico” de más de prolongado, todo apunta a la reconstrucción de la sociedad civil desde abajo para reivindicar y darle soporte a una distinta experiencia política,  aunque parezca una osada utopía de acuerdo a las circunstancias actuales:  división y equilibrio efectivo de los órganos del Poder Público, ejercicio real de las virtudes cívicas a las que conducen los principios y valores constitucionales, y una libre, limpia y transparente participación y competencia ciudadana.

En principio, significa el reaprendizaje de la convivencia social, la autorregulación del genuino comportamiento ciudadano, el redescubrimiento de la política fuera de los cauces de la fulanización extrema y mesiánica, al encuentro de la sanción moral eficaz, como algún remoto día  lo demostró la ejemplar disciplina de los usuarios del metro de Caracas, igualmente atendidos por las fallas del servicio que pudieran sufrir. Agreguemos el acatamiento voluntario de los peatones y automotores frente a las señales del semáforo, el respeto al orden de una cola que se haga frente a toda taquilla, la moderación del volumen de los equipos de sonido en vehículos e inmuebles, como indicio de una cultura cívica alternativa en gestación, añadida la realización de los comicios que las legítimas organizaciones de la sociedad civil tienen pendientes para volver a la más amplia y promisoria acepción de la política.

En poco tiempo, la Universidad Simón Bolívar cumplirá cuatro años bajo la dirección de las autoridades interventoras designadas por el Ejecutivo Nacional, las cuales – en su momento – tuvieron un plazo de 180 días para convocar las elecciones rectorales de conformidad con la normativa vigente.  Siendo un caso particular de desregulación política,  importa reivindicar la vida institucional de la casa de estudios como dato fundamental de su recuperación, propulsando – como lo ha hecho decididamente el gremio profesoral – las elecciones en mora y ventilando abiertamente los problemas; vale decir, reinscribiéndose en una tradición republicana que les es tan indispensable para cumplir la misión ética, académica y sociopolítica que la inspiró al fundarse.

Acotemos, las sedes de Sartenejas y del Litoral Central exponen sendos problemas que son los estructuralmente propios de la universidad venezolana, por lo que la deseada excelencia y prestigio no dependen de una absurda ocultación, sino de la reemergencia de una cultura cívica capaz de ventilarlos y de solventarlos por los medios institucionales, por lo además, actualizadores. Incluso, aún las entidades de una expresa vocación científica y tecnológica, son y deben ser compatibles, por una parte, con los valores republicanos como la libertad, la igualdad, la participación, el compromiso con el bien común; y, por otra, nociones tan angulares como la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, constitucionalmente establecidas, nos orientan a la autorregulación, necesariamente democrática, que ha de fundamentar la indispensable vida institucional, hoy, urgidos frente al populismo obviamente mesiánico de cualquier signo.

Composición gráfica: Steph Goralnick.

Fotografía: LB, Universidad Simón Bolívar (Sartenejas, 08/05/2023). 

29/07/2025:

https://www.elnacional.com/2025/07/la-universidad-republicana/

sábado, 19 de julio de 2025

Una firme defensa de la universidad venezolana

USB Y ELECCIONES

William Anseume

Raúl Leoni fue el presidente que firmó el decreto de creación de la Universidad Simón Bolívar el 18 de julio de 1967

Ayer se conmemoraron 58 años de aquel maravilloso decreto de creación de nuestra Universidad Simón Bolívar, que tuvo como primer nombre Universidad de Caracas. La firma de ese hermoso documento correspondió al demócrata presidente Raúl Leoni. 

Sería extenso exponer aquí la cantidad de beneficios educativos, académicos, sociales, científicos, humanísticos, y pare de contar, que ha traído al país, y más allá, la Universidad Simón Bolívar. Son prácticamente invaluables. Sin embargo, a nuestra institución le ha caído la mavita del poder central. No podía pasar agachada, no podía quedar incólume, como a todos sus miembros actuales nos habría gustado. 

En la segunda quincena de septiembre, el 16 para ser exactos, se cumplirán ya cuatro años de una gestión nefasta para la USB y la educación en Venezuela. En esa fecha fueron designadas de muy mal modo tres de las cuatro autoridades por parte del Consejo Nacional de Universidades, ente al que le corresponde legalmente tal designación, pero no así, como ocurrió, con los votos salvados de varias universidades, incluyendo la propia USB, extendiendo su mano en esa designación más allá de lo establecido, sin evaluación detenida previa de los currículos presentados, con una sola intención... Legalmente las designaciones de autoridades ocurren por 180 días y no por 4 años. 180 días en los que los impuestos han debido convocar elecciones, casi como por única función de su gestión. Nada de eso. Extienden y extienden un mandato indeseado por la comunidad de la USB, por el mundo académico nacional, por el país. 

No se han cansado los interinos de perseguir profesores, de abrir expedientes a profesores y alumnos, de causar calamidades además de las normales: arrebatar espacios significativos, como la Casa del Profesor, o los del Instituto de Previsión del Profesorado; ahora cursa una demanda que debe resolverse este año en los tribunales por ello. Han modificado inconsultamente y con rechazo de varios sectores el reglamento interno de la universidad, ahora pretenden, en estos días últimos del trimestre, antes de las vacaciones, cambiar el régimen de permanencia. Esto entre muchas otras menudencias indignas siquiera de mencionar. 

Ayer mismo los tres gremios, de estudiantes, egresados y profesores, que en 2023 entregamos al Consejo Directivo una propuesta de reglamento transitorio, como exigió el Tribunal Supremo de Justicia y aplicó la Universidad Central de Venezuela e ignoraron olímpicamente, divulgamos y entregamos un comunicado exigiendo elecciones rectorales inmediatas. A sabiendas de que la USB está tomada, intervenida de este modo por el poder que así se la apropia insanamente. En la USB exigimos elecciones. Insistiremos cuanto sea indispensable en ello. 

Todo esto es una muestra más del deterioro de la educación y de las universidades, ocasionado por un poder al que la educación le importa menos de un bledo. Razón por la cual se distancian cada vez más de la ciudadanía, como no se ha cansado esta de demostrarlo. Y como seguimos demostrando día a día, hasta liberar no solo a la universidad. 

19/07/2025:

https://www.elnacional.com/2025/07/usb-y-elecciones/

lunes, 19 de mayo de 2025

Breve ensayo radiográfico

EL VENIDERO 22 DE MAYO DE 1969

Luis Barragán

A Elías López Latorre,

in memoriam

Hay hechos que maceran lentamente para adquirir su más genuino sentido hasta hacerse definitivamente históricos,  aunque el impacto original haya sido de una distinta significación, como los acaecidos en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en las postrimerías de los sesenta del veinte: la izquierda entusiastamente castroguevarista de entonces, que hizo de la casa de estudios su mejor y más segura trinchera con la absoluta aquiescencia del rector Jesús María Bianco, trató de impedir una legítima y masiva marcha de los sectores estudiantiles socialcristianos, repeliéndola con violencia.  Nuevamente, forzada la unidad de los militantes de la Juventud Comunista de Venezuela (JCV) y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) para rivalizar con la acreciente Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC), perfilándose la candidatura de Elías López Latorre a la presidencia de la Federación de Centros Universitarios (FCU-UCV), la ocasión fue propicia para profundizar en el aspirado clima de desestabilización del país que evidencia la prensa escrita desde el inicio mismo del primer gobierno de Rafael Caldera, más allá de los muy específicos sucesos locales.  

Desde el anuncio mismo de la marcha, la febril contracampaña procura consagrarla como un acto de violación del recinto universitario y de agresión a la autonomía universitaria, tratando de reafirmar como patrimonio político exclusivo de esa izquierda a la universidad en la que ejercía un extraordinario dominio también administrativo y de imprenta; esto es, sometida a un pensamiento único en el marco de la derrota insurreccional que todavía no aceptaba. Desde temprana fecha, dirigentes jotarrecistas como Julio César Moreno, Delfín Sánchez y Orlando López, acusan al MIR de provocar los disturbios universitarios de Mérida con el propósito de extenderlos al resto del país para frustrar la política de pacificación, y, no por casualidad, en el curso de mayo de 1969, por una parte, se llama al paro de las universidades, liceos, escuelas técnicas e institutos de comercio; por otra, Valencia, Mérida, Maracaibo, Barinas, Puerto Cabello, Margarita, Cabimas, Carora, El Tigre, Los Teques, Coro, Barquisimeto, sufren de una orquestada alteración del orden público, por supuesto, añadida Caracas, donde el Palacio Legislativo es pintorreteado de consignas suscritas por el “FLN”; luego, el ministro de la Defensa refiere que todo coincide con la “interrupción de las actividades de los cuerpos armados irregulares”.

La marcha que tiene por los más decididos organizadores y propulsores a Elías López, Delfín Sánchez, Naudy Suárez, Gustavo Tarre, José Graterol, entre otros, fue esperada literalmente a tiros, concitando la presencia de una dirigencia que interpretaba el hastío y rechazo por el abusivo control de esa izquierda que mal interpretó y apostó por la coyuntura, pretendiendo débil y confundido al novísimo gobierno, pues, entre otros motivos, siempre fue un secreto a voces el arsenal y el personal guerilleros resguardados en el extenso territorio de las inmunidades en el que se convirtió la ciudadela de Villanueva. No obstante, aun siendo evidente el sabotaje de la actividad, la demoledora contrapropaganda victimizó al presidente en ejercicio de la FCU, Alexis Adam, quien recibió un disparo de muchísima gravedad, asegurando que fue “un intento de asesinato dirigido contra mí”, sospechosamente cerca de él, ya que fue a quemarropa; y, en medio de la refriega, gracias a una fortuita gráfica tomada a Gerardo Segovia, cuadro medio socialcristiano, en la que apela a un arma de fuego personal para encarar desde el suelo los centenares de disparos que llueven contra los marchistas, fue muy fácil estigmatizar al gobierno y a sus partidarios; además, el discurso pronunciado en las inmediaciones de la UCV por José Ramón Solano, secretario general de la JRC, pecó  de una ambigüedad que aprovechó esa izquierda para explotar los naturales matices ideológicos y las diferencias políticas entre los demócrata-cristianos, moldeando y apuntando a una facción que señaló, marcó y estereotipó como fascista, aunque resultaron todos detenidos por los hechos – en una jefatura caraqueña – así fuesen araguatos, astronautas, avanzados y auténticos de acuerdo a la jerga de entonces.

Desde “Deslinde”, órgano informativo del Partido Comunista, tienden a imponer una versión que es la del reinvento de una épica y un heroísmo que muy bien pudieron reclamar los agraviados, brutalmente atacados el jueves 22 de mayo; por cierto, épica y heroísmo como fórmula característica del foquismo a lo Régis Debray. Y es que Edgar Paredes y otros malheridos marchistas, no encontraron fácil cupo en las matrices de opinión que abrieron las puertas a la felizmente denominada renovación universitaria, descartada la expresión  revolución universitaria, que dio pie a la toma – claro está, por la fuerza – de la dirección de Cultura y la de la escuela de Filosofía para irradiar las ideas surgidas desde la escuela de Letras de la UCV, desenfundando el arma contra la reforma universitaria que acordaron principalmente Acción Democrática y COPEI en el archipiélago parlamentario, recordemos, por la fragmentación de las bancadas todavía lejano el bipartidismo.

La sola referencia y contextualización de aquél 22 de mayo, lo hace contrario al mentado e interesado 22 de mayo del poder ahora establecido en Venezuela: defensa de la universidad ante el enfermizo guerrillerismo que la hizo rehén, la posterior intervención que implicó su devolución a la vuelta de poco tiempo para que eligiese libremente a sus autoridades, la puntual asignación presupuestaria que permitía las exigencias de un aumento recurrente, la copiosa matriculación de los estudiantes de todo nivel y la estabilidad social del profesorado, entre otros elementos, contrastante con la idea de una burda gesta antifascista, tercamente preelaborada. Algo incomparable con la naturaleza y los alcances que hoy adquiere la defensa del recinto, la libertad de cátedra y la autonomía universitaria, agreguemos que la otrora dictadura puntofijista, hacia mayo de 1969, toleró la convocatoria a elecciones del Colegio de Farmacéuticos y de la Asociación Venezolana de Periodistas, la libertad de prensa y los correspondientes debates parlamentarios, el bautizo público de un libro del líder comunista Pedro Ortega Díaz,  los ataques de un vigoroso perejimenismo; comenzó a investigar el secuestro de la hija de una reconocida actriz de televisión, el tiroteo de la asociación de griegos en Venezuela luego de la visita del canciller Calvani, el dopaje de caballos de carrea; promovió la bienal internacional de pintura, inauguró el tramo de la autopista entre Antímano y Caricuao, lidió con el problema de la nacionalidad de un connotado dirigente del oficialismo, atestiguó la protesta de jóvenes judíos venezolanos frente a la sede de la embajada de Polonia, aceptó la postergación de la visita de Nelson Rockefeller al país.

¿Acaso, en la presente centuria, pueden expresarse libremente las organizaciones partidistas y de la sociedad civil?, ¿algún gremio universitario y colegio profesional pueden disponer de recursos para pagar avisos y remitidos efectivamente publicados?, ¿protestar vivamente desde el asfalto? Antes, a todo evento, hubo la recurrente celebración de sendas ruedas de prensa cubiertas por los especialistas de la fuente respectiva, con cronistas y reporteros capaces de escudriñar lo impensable, como corresponsales en el Palacio de Miraflores que detallaban la diaria agenda presidencial, dando cuenta aún de los más modestos visitantes.

A aquella izquierda la ocupó el presupuesto universitario, haciéndose del poder cultural y, tras el fracaso insurreccional, militarizando el marxismo, tuvo por el mejor aporte a su particular leninismo el de la infiltración de las Fuerzas Armadas a largo plazo que valoró el diputado Héctor Mujica en el debate de la cámara a propósito de las declaraciones emitidas por el general Martín García Villasmil, terminando el agitadísimo año. Y es otra y desacostumbrada la radiografía que ensayamos del 22 de mayo de 1969, la de una suerte de antropología política de bien ganada y densa perspectiva histórica.

20/12/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/el-venidero-22-de-mayo-de-1969/

Cfr.

https://apuntaje.blogspot.com/2025/05/el-22-convencional-de-mayo.html

lunes, 24 de marzo de 2025

Anacronismo

DE UN ATRASADO IMAGINARIO SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA

Luis Barragán

Asociado también a la libertad de prensa, los medios solían actualizar sus repertorios fotográficos en la Venezuela del siglo pasado. Por emblemáticas que fuesen las imágenes que reforzaban la identidad del paisaje, o la de una personalidad determinada, se imponía la renovación de los archivos.

En la era digital y sus mil facilidades para el fotografiado instantáneo, la cuestión no luce tan obvia. Por lo menos, en nuestro país, hay portales que exhiben viejas gráficas, aunque  diga de una novedad noticiosa, en contraste con otras latitudes en las que procuran captaciones más recientes para su publicación.

Nuestra impresión es que el remozamiento gráfico en el mundo de hoy, es propio de las sociedades y democracias más liberales, en franco contraste con las que tienen un marcado sesgo autoritario, por decir lo menos.  Sociedades atemorizadas, en constante riesgo, que  asumen y hasta comprenden una versión que avisa, pero no precisa la realidad.

A modo de ejemplo, en días pasados, circuló la noticia de las exitosas elecciones profesorales de la Universidad Simón Bolívar. El detalle estuvo en la fotografía que acompañó la nota: una de los tiempos en los que existía intacto y deslumbrante el cromovegetal de Carlos Cruz Diez, mostrándose toda Sartenejas pulcra, impecable y convincente.

Tiempos muy remotos que no se compadecen con los de ahora para una universidad sumergida en una crisis profunda, apenas esbozada por sus deterioros a la vista, la ruindad del cromovegetal como la de toda la planta física, la precariedad de la enseñanza. A la increíble escasez de docentes en el área de matemáticas tan esencial para la casa de estudios, se suma las condiciones en las que se encuentra el galpón de la división de biología, sin que las autoridades interventoras digan nada.

La realidad es silenciada por el anacrónico imaginario social que ciertos sectores cultivan, empeorando las cosas. Por una parte,  tratan de mantener un prestigio ya demasiado antiguo que hoy es un artificio: individualidades y grupos académicos guardan un criminal silencio con la peregrina esperanza de hacerse oír en las altas esferas gubernamentales para obtener hoy como prebenda, lo que ayer fue una activa y legítima demanda, además, evitando cualesquiera persecuciones; y, por otra, quizá porque la cola y el precio de la gasolina  dicen no autorizar el traslado y el reportaje gráfico que ponga al día la estampa universitaria, postergada y cada vez más irreconocible la sede.

¿Cómo representar a la universidad que se va quedando atrás de compararla con el siglo en la que fue creada?; ¿desfasado el imaginario social, no percibimos en su más exacta dimensión la trágica crisis de nuestras casas de estudios?; ¿acaso, es suficiente el artificio de una cultura corporativa de la excelencia que no existe, ni tiene condiciones para que lo haga? Lo sabemos y estamos conscientes de su situación, pero ¿lo olvidamos al quedar atascada en el inconsciente las gráficas de sus antiguos y mejores esplendores?

Referencia: https://apuntaje.blogspot.com/2025/03/inspeccion-ocular-sartenejas.html.  

24/03/2025:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/42658-de-un-atrasado-imaginario-social-de-la-universidad-venezolana

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY