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domingo, 13 de septiembre de 2026

Hacer y abrir la puerta

PRIMERO, LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA; DESPUÉS, LA LEY DE UNIVERSIDADES

Luis Barragán

Con casi treinta años de gobierno encima, ahora anuncian un proyecto de Ley de Educación Superior como si fuese tan indispensable para solventar la cantidad acumulada de problemas para la cual han hecho un mérito innegable. La Constitución es suficientemente clara e inequívoca sobre la autonomía universitaria, la inviolabilidad del recinto, el régimen presupuestario, etc., y, siendo así, por lo pronto, bastará con cumplirla como no la han hecho antes.

Esta y otras leyes que puedan ocurrírsele al despacho ministerial del ramo tienen por objetivo generar una estupenda distracción en torno al asunto fundamental que le concierne a todo el país: la transición hacia la democracia. El mejor aporte que pueden hacer es no estorbar en una dinámica que demasiado lenta, asumiendo a cabalidad la responsabilidad que tienen en la destrucción de nuestras casas de estudios.

La mejor opción es colaborar con la reconstrucción republicana, apartándose del camino. Seriedad alguna tiene que digan del legendario bloqueo económico como causal del desastre, como se le ocurrió decir al rector de la Universidad Simón Bolívar que ha arruinado académica y materialmente. Y muy bien nos sirve como ejemplo: la universidad que borró el laberinto cromo-vegetal de Cruz Diez,  crió un caimán nada más y nada menos que en la caricatura de la desastrosa piscina olímpica, cuenta con un déficit alarmante de profesores, entre otros detalles. Sin embargo, el mejor ejemplo de la acción es que ese equipo rectoral cumplirá cinco largos años el 16 de los corrientes como autoridades interinas con despacho en Sartenejas, cuando debieron convocar a elecciones en 180 días hace … cinco años.  El equipo rectoral permanece a pesar de todo.

¿Para qué tiempo atrás el gobierno suscribió un contrato colectivo con el sector universitario o, mejor, con un falso gremio, esto es, suscribió un contrato consigo mismo, si no hubo ocasión de reclutar y sacar siquiera a la pelea a las tales brigadas universitarias  el 3-E. Y es que lo peor es que le hicieron perder el tiempo al país por estas décadas, aunque – eso, sí – tardíamente tienen por empeño una ley de universidades. Y ¿ya, para qué?


La prioridad de ahora mismo, no esa ley porque con acatar la Constitución basta y, lo demás, es hacer posible la transición. En los inicios de esta década, hicimos nuestro el proyecto de ley orgánica de universidades que aportó Aula Abierta, y lo diligenciamos en la Asamblea Nacional, cuyos ejemplares deben reposar en los archivos de la corporación legislativa.

Defendimos a la universidad venezolana en la calle, el aula, el parlamento, en fin, en todos los escenarios posibles. Reconozcan que la antigua defensa de la autonomía universitaria, como el precio bajo de la gasolina, eran banderas del más rancio oportunismo: ¿qué hicieron en ambos casos?

Se les dio cinco años de poder, pero no se contentaron y trampearon para llegar a más de tres décadas. Por eso, la universidad misma les pide: no estorben y dejen que avance la transición democrática.

13/09/2026:

https://lapatilla.com/2026/09/13/luis-barragan-primero-la-transicion-democratica-despues-la-ley-de-universidades/

domingo, 6 de septiembre de 2026

Noticiero retrospectivo


- Alberto Arteaga Sánchez. “Antejuicio de mérito, habeas corpus y lucha contra la corrupción”. El Diario de Caracas,  09/06/1984.

- Moisés Moleiro. “Los adecos y el poder”. El Globo, Caracas, 27/05/93.

- Ignacio Burk. “El universitario culto”. El Nacional, Caracas, 13/05/84.

- “Terremotos, la eterna amenaza mundial”. El Nacional, 16/03/81.

- Ignacio Iribarren Borges. “Crónica de la ciudad”. El Nacional, 06/03/80.

Reproducción: En la fotografía de Veneziano, el reportero Luis Arismendi conversa con Clarisa Sanoja, Juez Segundo de Menores del Distrito Federal. El Universal, Caracas, 21/01/1971.

domingo, 5 de julio de 2026

Sismografía

REPÚBLICA Y TERREMOTO, UNIVERSIDAD E INDEPENDENCIA

Luis Barragán

Consabido, fueron muy duros nuestros inicios republicanos al añadir una doble circunstancia: la inmediata y literal  desaparición de la promoción generacional que ideó y declaró la independencia, como el terrible sismo propagandizado como castigo de los cielos. Se dirá que son cosas de la guerra, pero lo cierto es que perdimos a la vuelta de la esquina la deliberación más cercana a nuestras precursoras prácticas democráticas y ganamos en confusión más por la confiscación militar de la conducción del naciente Estado que por los asuntos de la fe.

Puede aseverarse que la patria nació también en las aulas universitarias donde esa generación hizo de la inquietud una ilusión y ésta devino proyecto histórico a desarrollar, quedando medianamente sepultado en las perdurables ruinas del terremoto, pues Caracas las exhibió por largas décadas en fiel testimonio de las estrecheces económicas del país que fuimos. Formalmente independizados, pero jamás encapsulados, trillamos los más duros caminos y 200 años más, cuando creímos profundamente que vivíamos lo peor de lo peor históricamente, nos hicimos resueltamente bolivarianos según el canon.

Ahora, otro 5 de julio, doblemente terremoteados, experimentamos la natural desdicha, el desconcierto, la desesperanza que definen nuestros dolores. En un prolongadísimo instante, recogimos todos los sismos que partieron de aquella movilización de los tanques cuando Simón Alberto Consalvi era el encargado presidencial por el viaje al exterior de Jaime Lusinchi, pasando por El Caracazo, los golpes fracasados y toda la era que parió el corazón de Silvio Rodríguez una lejanísima tarde de concierto en la Concha Acústica de Bello Monte a veinte bolos la entrada: el socialismo del siglo XXI.

Entre los escombros, buscamos la libertad e independencia perdida desde hace un buen rato porque las actuales generaciones ya no tienen - en casi treinta años continuos - las aulas de antes para formarse: ¿acaso no fue devastación el impune saqueo vandálico que padeció la Universidad de Oriente (UDO) por largo tiempo?, y, además, que sepamos, no hay soldados estadounidenses ni siquiera pidiéndoles la cédula de identidad a los muchachos en la calle, como acontecía  con las guerrillas colombianas y vaya usted a saber cuáles más, aparentemente hoy neutralizadas,  con un asombroso dominio y provecho  territorial de Venezuela, no de la Nueva Granada ni de Teherán, por dar un modesto ejemplo.  Entonces, ¿a quiénes les piden la cédula de identidad?

Por supuesto, debemos bregar por una transición independiente e independentista, aunque los términos causen temor, asumiendo la más adecuada perspectiva de la irrenunciable  responsabilidad que tenemos de protegernos. Es necesario aceptarlo, la cuestión no se puede despachar con la comodidad de las consignas.

Ilustración: LB/IA.

05/07/2026:

https://lapatilla.com/2026/07/05/luis-barragan-republica-y-terremoto-universidad-e-independencia/

martes, 12 de mayo de 2026

Una pregunta valedera

¿CUÁL SOCIEDAD CIVIL PARA CUÁL TRANSICIÓN?

Luis Barragán

“El sentido común es propenso a

creer que lo que hoy existe ha

existido siempre”

Antonio Gramsci  (*)

Una generalizada noción de la sociedad civil (SC) suele ventilar el incipiente debate transicional con alguna frecuencia, dando por sentado que ella tiene - bastando con invocarla - el octanaje suficiente para ir más allá del Rubicón. La crisis infatigable es la exclusiva de los partidos políticos definitivamente incorregibles, mientras sobreviven en el imaginario la prestancia de las asociaciones de vecinos por más que el promedio haya claudicado ante los consejos comunales, los gremios empresariales que se creen moralmente autorizados a sobrevivir a cualquier precio, los sindicales y profesionales que tampoco diligenciaron con audacia la renovación electoral de sus directivas, los deportivos que fueron arrollados por los aplastantes recursos del Estado.

Hemos sufrido una suerte de tsunami lumpemproletarizador en este siglo, que ha facilitado la constante reconfiguración y administración de vastas clientelas políticas dependientes de un Estado al que ahora no le alcanzan los ingresos petroleros para subsidiarlas. Estructuralmente, la hiperinflación, la destrucción del aparato productivo, las expropiaciones interesadas, la agigantada economía de puertos, el explosivo endeudamiento público externo, nos han forzado a la dependencia de los bonos y de las llamadas misiones, incentivando la masiva diáspora de los paisanos, y también la trágica aceptación de una vía delictiva para la supervivencia y el ascenso social.

Torpedeada por la persistente consigna del comunalismo y la promoción de un tal poder popular, propio de los fracasados socialismos reales conocidos, la idea misma de la SC queda reducida a una vieja “manía esnobista” de la clase media petrolera. Lo curioso es que, por más que se jure de inspiración marxista este tan largo gobierno, no existe una literatura convincente en términos oficiales u oficiosos que explique las actuales clases sociales en Venezuela, por lo menos, capaces de contrastar con el resultado de los estudios sobre la clase media del Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2021), Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI-UCAB, 2025), o los aportes de Roberto Briceño-León y Luis Pedro España, por ejemplo.

Grosso modo, el modelo rentístico se encuentra agotado desde hace varias décadas, pero ha habido una feroz resistencia de distintos sectores, grupos y corrientes sociales representados por el chavismo frente a un modelo alternativo, el de una economía y sociedad abierta y competitiva, fundada en el trabajo digno y productivo. Después de arruinada PDVSA, empujado el país al borde del colapso, paradójicamente la fórmula inmediata para una recuperación económica es la práctica desnacionalización y el incremento en todo lo posible de la producción del crudo con futura distribución y pagos seguros, sintetizando el 3-E. Sin embargo, la SC no puede asumirse como una sumatoria de entidades tradicionales en pugna por alcanzar la cuota de los ingresos y beneficios que consideran como propia e intransferible,  sino como expresión del caduco bloque histórico por demasiado tiempo articulado por el chavismo en el que concursan la cúpula político-militar chavista, la lumpenburguesía y la excrecencia denominada pranes,  intermediarios financieros y comerciales, aparatos de control y represión, oposición funcional, redes clientelares, que entienden la transición como un reacomodo al que pueden reintegrarse agradecidos los grupos de interés desplazados en el siglo.

Precisamente, por entender el cambio como un simple reacomodo en los términos del viejo modelo, esa concepción de la SC la llevó al fracaso por todos estos años y, a modo de ilustración, recordamos que, en defensa de las universidades, fuera y dentro el parlamento, insistimos tiempo atrás en la realización espontánea y simultánea de las elecciones rectorales y las de sus gremios para suscitar un extraordinario oleaje democratizador capaz de propulsar una transformación definitivamente histórica en el país.  Y lo señalamos expresamente para retar a los críticos acérrimos de la institución partidista: entonces, desplácenla para que la universidad asuma un rol semejante al de Solidarność en Polonia, pero esto no fue posible siquiera meditarlo jurando que los riesgos y los peligros pertenecen enteramente al ámbito de los partidos.

Todo un lugar común, no basta con reclamar la participación protagónica de la SC en los procesos de transición presumidos como una experiencia atmosférica, lineal, absolutamente armónica y de etapas preclusivas. Estamos a tiempo de un debate enteramente compatible con la acción, que permita actualizar la idea misma de la SC y comprenderla desde una dimensión institucionalista, estructuralista, subjetiva y psicopolítica, u otra que se prefiera respecto a la transición política, traducible en una adecuada estrategia y despliegue táctico de una oposición seria y responsable.

Convengamos, se anuncia un diferente bloque histórico en el esfuerzo de superar algo más que las consabidas circunstancias de un gobierno de facto. La transición venezolana no puede entenderse sólo como alternancia política, porque lo que está en crisis es el bloque histórico del que se apoderó el socialismo rentista.

(*) “El ´Risorgimento´”, Granika Editor, Buenos Aires, 1974: 67.

Ilustración: Andrei Popov. 

12/05/2026:

https://www.elnacional.com/columnas/2026/05/cual-sociedad-civil-para-cual-transicion/

lunes, 30 de marzo de 2026

Universidad y transición

 

Es nuestra la insistencia en plantear el problema de la universidad venezolana a lo largo del presente siglo y de inscribirla en un proceso histórico que llamamos transición democrática.

Nadar las aguas turbias

DE LA MEMORIA UNIVERSITARIA

Luis Barragán

Cualquier aprendiz dirá que es demasiado pública, notoria y comunicacional, la asfixia presupuestaria de las universidades en Venezuela en el curso del presente siglo. Lo peor es que no hay un foro pluralista, serio y responsable que acepte el oficialismo para debatir estas y otras materias relacionadas con el aula superior en Venezuela.

Pocos días atrás, en la UCV,  la novel ministro de Educación Superior negó la precariedad presupuestaria de todos estos años y el viceministro que le acompañó, alegó los límites impuestos por el bloqueo estadounidense (https://www.elnacional.com/2026/03/presidente-de-la-fcu-ucv-confronto-a-la-nueva-ministra-de-educacion-universitaria/). Valga acotar, la alta funcionaria es profesora de la citada casa de estudios y sabe muy del nivel de los ingresos reales y las condiciones socioeconómicas que incentivan la deserción de profesores y estudiantes.

Presumiendo la buena fe de la titular del despacho en cuestión, por lo visto, requiere de un diagnóstico sincero de todo lo que ha ocurrido y ocurre, sin predisposición alguna. En las actuales circunstancias históricas, es necesario reiterar que salvar a la universidad, es salvar a Venezuela y viceversa.

E, incluso, importa ejercitar la memoria, actualizándola radicalmente, porque – a modo de ilustración - persiste un fraudulento imaginario social emblematizado por el antiguo y célebre  cromo-vegetal de la sede de Sartenejas de la Universidad Simón Bolívar que, desde hace muchos años, está en ruinas al igual que la piscina olímpica y el galpón de biología seguramente contaminados. Importa reconocer la tragedia universitaria para superarla con creces, corrigiendo las directrices políticas que la llevaron a una situación antes impensable.

El sábado próximo pasado, un amigo me envió la dirección de una intervención que tuvimos once años atrás en el dificilísimo y arriesgado marco de la Asamblea Nacional electa en 2010 (https://www.youtube.com/watch?v=faHOSuI0NPc). Recordamos nuestra insistencia en conceder a la universidad venezolana los recursos que tanto necesitaba, pero la maniobra política del oficialismo ocultaba su predilección por el aula militar ante la civil, no aceptaba el cuestionamiento de los créditos adicionales que deliberadamente desordenaban el régimen presupuestario, y jamás comprobaron las irregularidades que achacaba a otros.

Fotografías: William Anseume, galpón de biología y piscina olímpica (Sartenejas, marzo de 2026).

30/03/2026:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44175-de-la-memoria-universitaria

sábado, 13 de diciembre de 2025

Constituyente universitaria

¿QUÉ DICE LA FAPUV DE LA UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR?, O, MEJOR, ¿EXISTE LA FAPUV?

Luis Barragán

Consabido, la Universidad Simón Bolívar fue intervenida y, en lugar de convocar las elecciones rectorales en el plazo perentorio de los 180 días que establece la normativa vigente, el equipo rectoral interventor lleva algo más de cuatro años en funciones. Una gestión que ha profundizado la crisis de la casa de estudios, despojando de la Casa del Profesor a quienes precariamente acuden a dictar clases, y  está pendiente de hacerlo con el Instituto de Previsión Social del Profesorado (IPP), entre otros atropellos oportunamente denunciados por las víctimas.

Consecutivos los señalamientos, peticiones y diligencias para que el equipo en cuestión rectifique, indignando a toda la comunidad universitaria y a sus gremios, esta semana ocurrió un hecho que sintetiza el drama: el vicerrector académico respondió con un portazo en la cara del presidente de la Asociación de Profesores (https://x.com/APUSB/status/1998752540993740847), por cierto, quien ha sido real y efectivamente elegido por el gremio, cuyas gestiones han sido evidentemente pacíficas y apegadas a las leyes y reglamentos que rigen la vida universitaria y, particularmente, la de la Universidad Simón Bolívar. Acotemos, incluida las apelaciones ejercidas por los profesores que, acertadas, han desconocido descarada e impunemente las autoridades universitarias que ni siquiera guardan las apariencias.

Con suficiente antelación al día cinco de los corrientes, sin la Casa del Profesor que fue el tradicional y propicio espacio para su tradicional acto decembrino, la APUSB solicitó el complejo de auditorios que ese día, casualmente, se ocupó con una sesión de algo que denominan la constituyente universitaria con participación de otras entidades de educación superior. Revelador, careciendo el estudiantado de la casa de medios semejantes de transportación, el lugar se llenó de los grandes y vistosos autobuses que llevó y devolvió a militancia oficialista que no ocultó tampoco las siglas del principal partido de gobierno en su vestimenta.

Luego, es fácil de colegir que la conducta asumida y desplegada por las autoridades con sede en Sartenejas, es consecuente con ese proceso constituyente que nos coloca en el curso de una feudalización de la educación superior en Venezuela. Proceso que también implica a aquellos actores que se presumen ajenos, como la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV), apenas balbuceada una pequeña declaración mucho tiempo atrás: la directiva no sólo guarda un denso silencio frente a todo lo acaecido y lo que acaece en las sedes de Sartenejas y del litoral central, añadido el portazo propinado al profesor Omar Pérez Avendaño, presidente de la APUSB, sino que ostenta más de veinte largos años sin que sepa de la debida, reglamentaria y confiable renovación de su representación y liderazgo, por lo que es válido peguntarse: ¿existe la FAPUV y su vocería tan legítima como legitimada nacionalmente?

La inacción de la FAPUV que cuenta con suficientes recursos propios para hacerse sentir y movilizarse, deja mal parada a la sociedad civil organizada de la cual es expresión.  No tiene en su haber el más modesto testimonio de una necesaria y personal solidaridad con el gremio de la Bolívar, aunque su agenda principal debe ocupase de las urgencias de sus asociaciones afiliadas, al menos.

Los gremios de la Simón Bolívar, siguen firmes aunque sorprendidos de las tantas y consecutivas torpezas del equipo rectoral con sede en Sartenejas que también – suponemos - llamará la atención de las instancias superiores del Estado en la materia.  Por lo visto, la FAPUV es parte de la constituyente en cuestión.

Fotografías: LB (Sartenejas, 05/12/25). 

14/12/2025:

https://lapatilla.com/2025/12/14/luis-barragan-que-dice-la-fapuv-de-la-universidad-simon-bolivar-o-mejor-existe-la-fapuv/

Tomado de: https://vm.tiktok.com/ZMDdGqRed

lunes, 17 de noviembre de 2025

Vargas y Carujo

EL RECTOR GIANNETTO Y SU TESTIMONO HISTÓRICO

Luis Barragán

A mediados de los noventa del siglo pasado, descubrimos aquella noción de la antipolítica que se hizo creativa y provechosa con la propulsión de un seminario internacional que lideró Nelson Chitty La Roche. A tal efecto, profundizamos nuestra preocupación en torno a los tristemente célebres encapuchados, mejores lanzadores de piedras que el mismísimo Nolan Ryan con la redondez de sus más de 100 mph, y el regular afán de paralizar las actividades de la universidad, meterle candela a los autobuses de conductores incautos y a los cauchos realengos de muy buenas marcas que ya el país no conoce.

Finalizando la década, la Universidad Central de Venezuela celebró sensatamente un referéndum que resultó en un estrepitoso rechazo de la comunidad a los apedreadores de oficio que, por una ironía de la historia, enganchados del carro chavista, accedieron al poder a la vuelta de pocos años. Por entonces, vicerrector académico, Giuseppe Giannetto fue el más firme y persistente promotor de la iniciativa plebiscitaria como una solución racional y pacífica, aunque – otra ironía – será secuestrado en 2001 por activistas y militantes del oficialismo, ya como rector electo por la comunidad universitaria en libres e inequívocos comicios.

Numerosos y apabullantes, solemos olvidar con prontitud los acontecimientos de la actual centuria que explican las orillas en las que nos encontramos, particularmente los relacionados con la suerte del aula superior en Venezuela. Así, con un atinado prólogo de Gloria Cuenca, responsablemente, el rector Giannetto acierta al publicar recientemente un título de lectura indispensable: “Y la casa venció a las sombras. Toma de la Universidad Central de Venezuela en 2001” (Kálathos, Madrid), cuyos ocho capítulos retratan la naturaleza y características que adquirió acelerada y crecientemente el particularísimo socialismo en curso.

Los viejos predicadores de la autonomía universitaria y de la libertad de cátedra que antes demostraban una inusual sensibilidad, incluso, por una inspección ocular que realizara el juez instructor de acuerdo al antiguo código, dictaron cátedra sobre la violación del recinto universitario y el desconocimiento de la autonomía universitaria, equivalentes al desprecio a lo pautado por la constitución bolivariana misma. Hoy, el problema registra importantes novedades y todavía luce insuficiente la literatura acumulada en torno a un fenómeno inédito, sin precedentes en nuestro historial republicano, representado en el largo itinerario cumplido por nuestras casas de estudios que amerita de una muy pronta rectificación a favor de sus misiones ética, académica y socio-política.

Reducido a su despacho por largas horas de secuestro, el rector tuvo el aplomo y la claridad tan esenciales, como el coraje de no doblegarse por duras que fuesen las circunstancias, pues, como él mismo ha escrito, “hay que entender, aunque pueda parecer cursi, que la institución está por encima de todo, aun a costa de nuestra propia integridad física”. Ucevista de entero linaje, tuvo a bien defender el legado de Vargas ante la osadía manifiesta de los Carujo envanecidos por el poder, dejando un serísimo testimonio que las nuevas generaciones sabrán valorar, hartas de los melodramas artificiosos y digitales.  

E, incluso, algo más que una anécdota, lo ocurrido veintitantos años antes, registra un hecho social de interés, porque colocaron una poderosa corneta frente a la ventana de su oficina paseándose por el todo el género musical de la salsa, añadidas sus variaciones cabilleras, a objeto de irritar y obstinar al rector. Sin embargo, los prejuiciados victimarios no atinaron en el gusto y deleite de la victima por el género, ya que el hijo de inmigrantes se crió y supo defenderse en los sectores populares que vivenció intensamente, sin que el doctorado alcanzado en Francia, su exitosa carrera académica y sus logros profesionales alteraran ni un ápice sus genuinos rasgos personales de siempre.

En la Venezuela de élites políticas prácticamente colapsadas, el rector Giannetto constituye también una de sus mejores reservas morales. Sobre todo, porque aporta un registro histórico necesario en lugar del manido ejercicio narcisista que ha anegado las aceras de los días que corren.

18/11/2025:

https://www.elnacional.com/2025/11/el-rector-giannetto-y-su-testimonio-historico

domingo, 16 de noviembre de 2025

Aula y barbarie

LA  ANTIPOLÍTICA EN LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA

Luis Barragán

La llamada antipolítica constituye una absurda práctica y una seria perspectiva de análisis para comprender la crisis y no sólo respecto a su actualidad, sino a los propios orígenes de finales del siglo XX. No debe extrañar que explique el problema universitario, presumiendo por siempre la asunción de responsabilidades de la comunidad a través de las autoridades, profesores, estudiantes, empleados, obreros y jubilados efectivamente agremiados.

La primera estupidez consiste en suponer que la solución del problemario (porque a estas alturas nadie nos asumirá en medio de una circunstancial anécdota), pasa acaso por la exclusiva concienciación, consideración y acción individuales, en lugar de la eficaz organización social de quienes hacen vida en nuestras casas d estudios. La segunda estupidez, obliga a creer a ciegas que la sola denuncia de esos complejos problemas, afecta la imagen corporativa de la institución que no importa que haya dejado de serla, suscitando las diligencias privadas de quienes se estiman o pueden estimarse como los notables de la entidad educativa, por supuesto, con un peregrino ruego por la atención de las autoridades, porque todo concierne a las élites del momento, las que tratan de una materia más de naturaleza estrictamente técnica, digna de negociación entre los aristócratas del aula y que, Dios nos libre, es absolutamente contraria a la política y quien dice política, dice partidos.  

Luego, la universidad deviene conglomerado de extraterrestres privilegiados por el sólo hecho de la matriculación que no agradecen, a cargo de los más iluminados y, así como no debería celebrarse elección alguna para las autoridades, son mal vistas las representaciones votadas de cada gremio y el gremio mismo. Esto es política y, quien dice política, con Ludwig Wittgenstein por delante, dice partidos.  Sin embargo, la fórmula no ha funcionado y, lo que es peor, ha reforzado las reglas impuestas en el presente siglo.

A título de ilustración, hubo un rectorado magnífico por muchos años en la Universidad de Carabobo y, ahora que hay un evidente conflicto en su seno, acumulada una amarga experiencia, no queda otro camino que convocar a las elecciones rectorales que, con todas sus fallas y defectos, se realizaron – por ejemplo - en la Universidad Central de Venezuela. O, en la Universidad Simón Bolívar, con la salvedad del profesorado, los diferentes y temerosos gremios han apostado a esas diligencias personales que los notables hicieron dizque para mantener el prestigio de la casa de estudios, sin que pudieran impedir la permanencia de cuatro años de las autoridades interventoras que estuvieron en el deber legal de realizar los comicios, enmudece ante la falta de presupuesto, e incurren en la confiscación práctica de la Casa del Profesor; por cierto, mientras que la representación de los egresados publicita los “hermosos jardines”, aunque el cromo-vegetal diseñado nada más y nada menos que por Carlos Cruz Diez está en ruina, jamás denunciado, como tampoco las terribles condiciones del Galpón de Biología. Necesario acotar, convocar a elecciones en una u otra casa de estudios es hacer política, e, inevitable, política partidista.

Ahora, se acercan las elecciones en la Universidad de Los Andes, promisorias, pero lucen como un secreto a voces: sería la mayor estupidez, esta vez, subestimar su impacto reivindicatorio de la sociedad civil organizada que claro, no faltaba más, es política de la más pura estirpe y, tal parece, querido Watson, están metidos los partidos, como si todos ellos gozaran de buena salud en el consabido e ineludible contexto actual por lo que respecta a la oposición.  Entonces, ¿qué se hace agotada la antipolítica, el antipartidismo, el contra-civismo? Suponemos que hacer política y de la buena, en la justa dimensión de la sociedad civil, de la civilidad y del patriotismo, porque los partidos (¡descubran América, infames!) tienen sus espacios muy específicos y especializados que luchan todavía por reivindicar.  

Ilustración: Tomada de la red.
16/11/2025:

domingo, 5 de octubre de 2025

Noticiero retrospectivo

 - Federico Brito Figueroa. “El aula en la calle: Los pobres y el actual gobierno”. Últimas Noticias, Caracas, 08/08/1978.

- Pedro Berroeta. “El chiste premonitorio”. El Nacional, Caracas, 01/10/89.

- Juan Nuño. “La fama y la lana”. El Nacional, 11/05/94.

- J. F. Reyes Baena. “Perfil de la universidad contemporánea”. El Nacional, 14/12/69.

- Gobernador Rodolfo José Cárdenas: “No he renunciado ni renunciaré” (Caso Olavarría). El Diario de Caracas, 24/03/83.

Fotografía de 1947. De izquierda a derecha:Subteniente Manuel Ojeda Guía (uniforme de diario), Teniente Coronel Oscar Mazzei Carta (1927, uniforme de faena), Mayor Balda Cantisani, Germán. (1947, uniforme de diario), Capitán Tomás Pérez Tenreiro (1940, uniforme social), Dr. José Giacopini Zárraga (sentado al centro). Tomada de la cuenta facebookeana de Ramón Alberto Rivero Blanco.     

Breve nota LB: Nunca antes había visto esta gráfica que, no es de extrañar, publica nuestro amigo Ramón Alberto Rivero Blanco. Todavía José Giacopini espera por un ensayo histórico que pondere muy bien se experticia en las relaciones con el medio castrense de las cuales queda constancia en la fotografía. Empero, susceptible del adecuado tratamiento académico, es válido preguntarse hasta qué punto fue un mito, yendo más allá de sus roles de negociador.  Muy bien por RARB, cuyo archivo debo conocer algún día (la visita decembrina a su casa, tiene años de postergación). Por supuesto, abierta, confesa y descaradamente, con o sin armas, me robo la fotografía, aunque nótese que hay una mínima ética del latrocinio digital, pues, en mi blog daré el crédito merecido al curador.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Profesar a Venezuela

EL RETROCESO DE LA SOCIEDAD CIVIL ORGANIZADA: FAPUV

Luis Barragán

Desde hace muchísimos años atrás, las grandes centrales obreras, las universidades y los colegios profesionales, no han podido renovar sus autoridades gracias a sendas decisiones de la más alta instancia judicial; y, otro dato, el comunalismo ha impedido la actualización de las asociaciones vecinales que, en una buena proporción, ya había perdido el hábito de celebrar sus elecciones regularmente. No obstante, arrojando importantes lecciones de habilidad, de civismo y de coraje, la Universidad Central de Venezuela realizó sus comicios rectorales y profesorales, al igual que lo hizo la asociación profesoral de la Universidad Simón Bolívar que ha planteado desde hace cuatro años el reemplazo de las autoridades hoy interventoras, por otras producto del sufragio.

Dentro y fuera del ámbito parlamentario, por más de una década, nos ha sensibilizado, preocupado y ocupado el problema de la educación superior en Venezuela, siendo infinidades las veces que planteamos la materia desde una perspectiva del necesario oleaje democratizador, a través del ejercicio del sufragio en todas las casas de estudios orientado a la legitimación del liderazgo social. Nos consta que el presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB), William Anseume, reelecto en una ocasión, tuvo por empeño la directa, secreta y universal consulta de los agremiados para la innovación de todo el cuadro directivo, incluyéndose por voluntad propia, a pesar de la postura anti-electoral de las autoridades rectorales y de las consabidas condiciones imperantes en el país. 

Lo acontecido en las referidas universidades, no ha ocurrido en el resto de todo el país, quedando pendiente en la agenda, aunque lo peor es que tampoco en la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV), desde hace más de veinte años. Situación asombrosa y bochornosa de una entidad de la sociedad civil que debe ser ejemplo real, constante y sonante de las demandas de transparencia y democracia en nuestro país, está en el más elemental deber de convocar y realizar sus elecciones a la mayor brevedad posible; sobre todo, contando con dos décadas a cuestas bajo la misma directiva, cuya presidente tiene varios años en exilio voluntario y el gremio nacionalmente ha estado representado por personas jamás electas por sus colegas, añadido el diálogo inconsulto que sostuvieron en Miraflores.

Lo más grave es que ese elenco de personas que se resisten a una consulta electoral, tratando de impedirlas o postergarlas indefinidamente, tienen la osadía de proponer nada más y nada menos que una transición para FAPUV, exactamente con ellos: vale, decir, no realizar los comicios a los que están estatutariamente obligados, autonombrándose para diferirlos por otros años más. Esto, evidentemente, no es ni puede catalogarse de democracia, sino representa un increíble e irresponsable retroceso de la mismísima sociedad civil organizada, contraproducente y definitivamente suicida.

El testimonio de la Central de Venezuela, como la Bolívar de Sartenejas y el Litoral, habla suficientemente de la posibilidad de poner al día a la FAPUV, relanzándola definitivamente. Y, esto, equivale al indispensable relanzamiento de la sociedad civil organizada en Venezuela.

 PD: Al suscribir estas notas para su remisión a La Patilla, nos sorprende un comentario publicado en las redes que corrobora el retroceso democrático de FAPUV. En efecto, William Anseume, calificado vocero del gremio profesoral venezolano, publicó responsable y frontalmente  un texto en El Nacional que sintetiza sus posturas en relación a FAPUV (https://www.elnacional.com/2025/09/la-escindida-federacion-de-profesores-universitarios/), y, en lugar de contra-argumentarlo, suscitando la sana discusión que espera el país, una voz anónima de la directiva que ha impedido la consulta democrática por añales, la misma que ha hecho diligencias cordiales con el poder establecido, refiere cobardemente a un “fake” de la escisión (https://x.com/FAPUV/status/1972064787409633338?t=q7AGYUAyEyUPVP1uhNBseQ&s=08), corroborando así el retroceso institucional del que dejan expreso testimonio. 

Cosas que se ven, Sancho: digamos que hace falta talento para la ironía. Y, cuando no se tiene, la morisqueta se impone.

Fotografía: LB, paisaje de la USB (Sartenejas, 23/05/23). Captura de pantalla: Tuit en cuestión. 

28/09/2025:

https://lapatilla.com/2025/09/28/el-retroceso-de-la-sociedad-civil-organizada-fapuv-por-luis-barragan/

domingo, 31 de agosto de 2025

Líderazgo

PROFESOR VÍCTOR MÁRQUEZ

Luis Barragán

Naturalmente, lo conocimos en el común esfuerzo de defender la autonomía y la propia noción de universidad en la Venezuela de todos estos años, desde aceras diferentes. Empero, no sostuvimos una amistad personal, algo que le agrega un poco más de valor agregado a esta nota.

El profesor Víctor Márquez, fue un luchador insigne dentro y fuera de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (APUCV), cuya presidencia cedió realizados los correspondientes comicios. Por cierto, son pocos los gremios profesorales que se han actualizado en nuestro país, y, uno de ellos, desafiando a las propias autoridades interventoras que no lo deseaban, fue la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB).

El supuesto ladrón de siete suelas, como Márquez, según la campaña hecha por sus más enconados adversarios, tuvo que recurrir a la caridad pública para sufragar los gastos del tratamiento del cáncer y, cuando ya parecía recuperado, días atrás recibimos la noticia de su desaparición física para conmover a todo el mundo universitario. Para nadie es un secreto el nivel de los ingresos reales del profesorado, dramáticamente contrastante con el nivel ostentado tiempo atrás.

Señalado el anterior referente, parece necesario subrayar que bregó con tenacidad, abierta y frontalmente por el profesorado, por toda la comunidad universitaria, por la institucionalidad de la educación superior en Venezuela, su autonomía y libertad de cátedra.  Tenía una extraordinaria capacidad de convocatoria y a las diligencias habituales que lo caracterizaban, se sumaron las concurridas ruedas de prensa, y, por ello, tanto le disgustó que hubiese una minoría sin representación del gremio que fue capaz de acudir inconsultamente a Miraflores para una gestión de antemano fracasada. Así las cosas, tenía pendiente la celebración de las elecciones nacionales de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV), con más de veinte años sin hacerlas ni intentarlas.

Una tercera referencia, el profesor Márquez se comprometió valiente y decididamente y a fondo con la causa democrática, activando enérgicamente, incluida la aceptación y efectiva participación en la consabida, meritoria y arriegada Comisión Nacional de Primarias. Este aspecto, el del compromiso cívico que inevitablemente se hace político, manteniendo la independencia de las organizaciones de la sociedad civil, constituye una magnífica lección y legado.

31/08/2025:

https://lapatilla.com/2025/08/31/luis-barragan-profesor-victor-marquez/

Fotografías: LB (UCV, 2023).

sábado, 30 de agosto de 2025

Luto en el aula superior

ADIÓS AL AMIGO VÍCTOR MÁRQUEZ

William Anseume

Despedidas dolorosas hay en varias facetas de la vida. Víctor enfermó, pero uno nunca cree en el desenlace final, percibe todo como un proceso natural y reversible. Conocí al luchador social en esos eventos normales del gremio. Discusiones, resoluciones, acuerdos y desacuerdos. Pero con los años fue solidificándose una relación signada por la política y los derechos laborales, en las calles, las oficinas o las redes.

Nos respetábamos ambos mucho en nuestras labores. Más yo a él, quien tenía una vida ampliamente recorrida cuando llegué a las intervenciones públicas o privadas sobre la vida gremial. Me cuidaba, además. Ante cada artículo altisonante o declaración, un llamado de atención seguro: "Mejor libre que preso; ayudas más". Intraficable ante sus convicciones fundamentales. Pregunten en la Fapuv, por ejemplo, y el tema electoral, entre muchos otros, que ya va para largos veinte años. Uno de los asuntos en los que siempre coincidimos. En uno de sus últimos mensajes, los que no se borraron, dice, luego de unas críticas generales impublicables: "De los pocos que veo luchando y corriendo riesgos es a ti". Exceso seguramente, por aprecio.

No fue solo profesor, dirigente de asociación o de asociaciones en el comité respectivo de Fapuv, fue guía gremial nacional, permanente. Arriesgó vida y familia en tiempos muy turbulentos. Su gremio supo pulirlo como quien más. Pero no podemos soslayar  sus participaciones políticas inolvidables: la agrupación gremial sindical donde me invitó a participar habló permanentemente de su amplitud. Para nada sorprendió su concurrencia a la Comisión Nacional de Primarias, después de su excelente trabajo en el Frente Amplio. Fue testigo de mis molestias políticas y gremiales y yo de las suyas. En oportunidades múltiples  compartíamos ideas y estrategias. Algunas de las mías le provocaban cierto espanto.

Afortunadamente, coincidimos también respecto al rectorado de la Universidad Central de Venezuela, él con su autoridad de profesor y yo con mi carácter de egresado. Me sorprendía su edad, para alguien jovial y fuerte, al menos hasta la última vez que lo vi.

El mejor homenaje que puede hacerle la universidad y la política venezolana, cuando ya no podremos contar desafortunadamente más con él, es recuperar la libertad, la democracia, traer a la vida normal a los presos políticos, al país, a nuestras instituciones universitarias.

Para que su lucha nuestra, que seguirá permanente en nosotros como una seguidilla de pensamiento y acción, haya tenido algún sentido real, para que no quede en el viento y la tierrita que tapa.

Siento mucho la partida definitiva de Víctor.  En ese sentido, comparto las opiniones expresadas por otro amigo de la UCV, también luchador de voz y hechos: https://talcualdigital.com/adios-victor-gracias-por-todo-por-tulio-ramirez/. Hasta el triunfo definitivo. Sino, no habrá valido la pena. Triunfaremos y su nombre será guardado con el cariño que merece quien hizo todo lo que estuvo a su alcance para lograrlo.

30/08/2025

https://www.elnacional.com/2025/08/adios-al-amigo-victor-marquez/

Fotografía: LB (UCV, 2023). 

martes, 29 de julio de 2025

Momento maquiavélico

LA UNIVERSIDAD REPUBLICANA

Luis Barragán

En las postrimerías del siglo pasado, el término desregulación gozó de un extraordinario auge en el ámbito económico, proyectado – no mentado - abusivamente en el político para buscar la mínima formalidad posible de sus procederes y procedimientos; esto es, la promoción e imposición de aquellas conductas derivadas de un liderazgo personal, afortunado y quizá circunstancial, en detrimento de toda expresión institucional, estable y perfectible. En un sentido, pareció fácil confundir el modelo de desarrollo abierto y competitivo que pugnaba por consensuarse, con una total y absurda ausencia del Estado, mientras que, en el otro, la antipolítica arremetió fundamentalmente contra los partidos y cualesquiera otras instancias colegiadas de conducción política y social en clara apuesta por el mesianismo de ocasión.

Jurando combatirlo, la paradoja estuvo en la entronización de un populismo de izquierda, como pudo serlo de derecha, según el canon, consagrando la anomia en la presente centuria, pues, la desregulación se ha cumplido a plenitud por la interesada abstracción y manipulación de las normativa vigente, la conveniente y oportuna interpretación judicial, y, constituyendo una mayor ventaja, la pérdida generalizada, creciente, distraída o inadvertida del sentido y del sentimiento republicanos. Metidos en un gigantesco berenjenal que J. G. A. Pocock denominó el “momento maquiavélico” de más de prolongado, todo apunta a la reconstrucción de la sociedad civil desde abajo para reivindicar y darle soporte a una distinta experiencia política,  aunque parezca una osada utopía de acuerdo a las circunstancias actuales:  división y equilibrio efectivo de los órganos del Poder Público, ejercicio real de las virtudes cívicas a las que conducen los principios y valores constitucionales, y una libre, limpia y transparente participación y competencia ciudadana.

En principio, significa el reaprendizaje de la convivencia social, la autorregulación del genuino comportamiento ciudadano, el redescubrimiento de la política fuera de los cauces de la fulanización extrema y mesiánica, al encuentro de la sanción moral eficaz, como algún remoto día  lo demostró la ejemplar disciplina de los usuarios del metro de Caracas, igualmente atendidos por las fallas del servicio que pudieran sufrir. Agreguemos el acatamiento voluntario de los peatones y automotores frente a las señales del semáforo, el respeto al orden de una cola que se haga frente a toda taquilla, la moderación del volumen de los equipos de sonido en vehículos e inmuebles, como indicio de una cultura cívica alternativa en gestación, añadida la realización de los comicios que las legítimas organizaciones de la sociedad civil tienen pendientes para volver a la más amplia y promisoria acepción de la política.

En poco tiempo, la Universidad Simón Bolívar cumplirá cuatro años bajo la dirección de las autoridades interventoras designadas por el Ejecutivo Nacional, las cuales – en su momento – tuvieron un plazo de 180 días para convocar las elecciones rectorales de conformidad con la normativa vigente.  Siendo un caso particular de desregulación política,  importa reivindicar la vida institucional de la casa de estudios como dato fundamental de su recuperación, propulsando – como lo ha hecho decididamente el gremio profesoral – las elecciones en mora y ventilando abiertamente los problemas; vale decir, reinscribiéndose en una tradición republicana que les es tan indispensable para cumplir la misión ética, académica y sociopolítica que la inspiró al fundarse.

Acotemos, las sedes de Sartenejas y del Litoral Central exponen sendos problemas que son los estructuralmente propios de la universidad venezolana, por lo que la deseada excelencia y prestigio no dependen de una absurda ocultación, sino de la reemergencia de una cultura cívica capaz de ventilarlos y de solventarlos por los medios institucionales, por lo además, actualizadores. Incluso, aún las entidades de una expresa vocación científica y tecnológica, son y deben ser compatibles, por una parte, con los valores republicanos como la libertad, la igualdad, la participación, el compromiso con el bien común; y, por otra, nociones tan angulares como la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, constitucionalmente establecidas, nos orientan a la autorregulación, necesariamente democrática, que ha de fundamentar la indispensable vida institucional, hoy, urgidos frente al populismo obviamente mesiánico de cualquier signo.

Composición gráfica: Steph Goralnick.

Fotografía: LB, Universidad Simón Bolívar (Sartenejas, 08/05/2023). 

29/07/2025:

https://www.elnacional.com/2025/07/la-universidad-republicana/

Caza de citas

“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...