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lunes, 14 de marzo de 2022

De la mentira y de la verdad

BODEGONES POLÍTICOS

Luis Barragán

El pensamiento y el discurso políticos,  con el predominio de la propaganda en sus más asfixiantes formas, están prácticamente desaparecidos en un país donde el promedio  de los partidos actúa como si fuesen los ya consabidos bodegones de la republiqueta que desesperan por construir (y están construyendo). La discusión pública, conscientemente empobrecida, reducida a los caracteres digitales que suman todas las interjecciones posibles, abona a un comportamiento en el que la ética es, apenas, una consigna de buen pretexto.

            La tendencia que incluye también a la sociedad civil organizada, es la de no profundizar en los problemas fundamentales del país, pretendiendo que sólo las peripecias de Miraflores los sean. Por ello, la desespecialización creciente y exorbitante del hablar público, arrinconado por una suerte de farandulización de los temas.

            Luce tan importante la conformación de una confiable alternativa democrática que,  al suscitar las más variadas inquietudes, haga de la crítica responsable y severa de la política petrolera, sanitaria o educativa, un importante ariete para combatir el poder establecido, por cierto, hundido en un curioso anonimato, ya que sólo se dice de dos o tres protagonistas de grandes veleidades taumatúrgicas.  El daño propinado por las llamadas negociaciones de México, en torno a la comprensión, aceptación y asimilación de la política como una actividad legítima y creadora, les da alcance a quienes se resignaron como títeres de un régimen que les niega una nueva cita, encuentro o café compartido: capitulando, le entregaron al régimen muchísimas de las razones que lo atemorizaron, contribuyendo a las inmensas falacias que terminaron de apagar la sostenida protesta de los años anteriores.

            El mayor de los riesgos y peligros, reside en los partidos que promedian esa devoción entusiasta por la denominada post-verdad que siempre desemboca en la mentira, porque no es otra cosa,  frente a la post-mentira que tiene por desenlace la verdad, aferrada a sus metáforas, hipótesis, ficciones narrativas. Además, únicamente cultivan la política prêt-à-porter, circunstancial y oportunista; por ello, el reciente encuentro de Maduro Moros con sendos funcionarios estadounidenses queda agotado por la anécdota, definitiva e impunemente dolarizan la gasolina, el desuso cotidiano del tapabocas jamás puede confundirse con un movimiento antivacunas que exige disciplina, o el destino de las universidades quedó para un juego de dados.

            El mercado internacional del petróleo sufre el natural impacto de la invasión de Ucrania, cuyas consecuencias son impredecibles, (des) ilusionados unos y otros por el precio que puede alcanzar el barril, como si estuviese intacta y en pie nuestra industria y la probidad fuese el signo inconfundible de un régimen que nos ilusiona con una riqueza que Rolando Peña – el Príncipe Negro – supo llevar al medio artístico, retratándonos inevitablemente.  Así como los bodegones expresan el artificio de una economía inherente al Estado Criminal, constituye una poderosa metáfora para delatar la vida política que llevamos.

15/03/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/bodegones-politicos/

sábado, 12 de marzo de 2022

Los riesgos del lenguaje

DE LA POST-VERDAD A LA POST-MENTIRA

Luis Barragán

Objeto de interminables ejercicios académicos, a nuestro entender, la post-verdad (PV) es y tiene por desenlace la mentira. Escudada por una sencilla o compleja falacia, manipulado el contexto y omitidos algunos datos, parte de la verdad para traicionarla sin rubor alguno.

        El discurso político está afincado en la PV e impregna toda la comunicación política; esto es, de la razón que sufre de las adulteraciones de la propaganda. Y quizá porque expresa una determinada estética, a veces, irresistible, le da sentido al más burdo de los oportunismos.

       En cambio, la mentira puede ganar prestancia y dignidad al derivar en la verdad, por paradójico que parezca. Está fundada, por ejemplo, en la metáfora.

        Tenemos un amigo al que nunca le gusta mentir y se esfuerza a todo trance por decir la verdad,  aunque es ateo y, por tanto, no gestiona su salvación eterna cumpliendo con el mandamiento bíblico. Nos comentó que, en una ocasión, tenía mucho sueño como para conectarse digitalmente, pero no quería excusarse por la caída de la señal, al mismo tiempo que le apenaba admitir las ganas de dormir: ¿Cuál era la diferencia práctica entre la desconexión y la somnolencia? ¿A veces no sostenemos una hipótesis invocando un recurso literario, como el de inventar que otros pasaron por esa experiencia con determinados resultados?

        Puede aseverarse, la post-mentira (PM) es y tiene por desembocadura la verdad. Hay narrativa de ficción para ejemplificarla, logrando una verdad que tiene un nombre diferente.

13/03/2022:

https://guayoyoenletras.net/2022/03/13/de-la-post-verdad-a-la-post-mentira/

Caza de citas

“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...