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lunes, 5 de mayo de 2025

Neologismo para un brevísimo contraste

APAGONÍA Y CONJETURACIÓN

Luis Barragán

Los apagones eléctricos, masivos y no tan obviamente sorpresivos al hacerse hábito, pertenecen al terrible y, a la vez, beneficioso género de los problemas difíciles de ocultar por debajo de la alfombra.  Ocurre en las democracias liberales, los funcionarios públicos de una mediana importancia suelen dar explicaciones que los de la más alta jerarquía evaden, incluyendo en este departamento la renuencia de contestar a un llamado parlamentario,  incurriendo en un costo político;  otro tanto pasa con el sector privado de los servicios de energía, aunque la amenaza cierta es la de verse obligado a dirimir finalmente el asunto en los tribunales de justicia por un específico e irreparable daño causado.

El día 28 del mes pasado,  España y Portugal, (des)agregadas algunas regiones,  repentinamente, en cinco minutos, perdieron el 60% de la generación eléctrica, o los ya famosos 15 GW de la inmediata versión oficial madrileña de los hechos que se nos antoja de un afortunado, eficaz y brevísimo razonamiento técnico, por su gran calado popular. Por supuesto, el acontecimiento arrojó importantes consecuencias, siendo muy bajo el número de las personas muertas, negada toda una serie de ciberataques por los organismos de inteligencia, por cierto, inevitablemente ajustada a un imaginario social con los muy fílmicos efectos especiales, en torno a la seguridad y defensa europea frecuentemente cuestionada.

Entre nosotros, la tentación inevitable es la de una igualación del colapso eléctrico de más allá del charco en relación a la experiencia que más acá hemos acumulado, añadidas las fallas, variaciones y el recurrido como forzado racionamiento a horas y deshoras del flujo eléctrico, no por casualidad, en países bajo regímenes decididamente iliberales. Por ello, cabe la distinción entre el sustantivo masculino “apagón” y un neologismo al que nos atrevemos, como el sustantivo femenino “apagonía” referido a un estado, característica o condición de sufrimiento físico o emocional de considerable intensidad atribuido al (in)esperado colapso en cuestión.

Puede constatarse en la gran prensa ibérica, las rápidas y diferentes conjeturas resultantes de un evento tan vasto y, al parecer, sin precedentes históricos, partiendo de la dominante impresión de un “caos total” que, al revés, en este lado del mundo, lució como una formidable demostración de civismo de la población. Valga subrayar, el restablecimiento del servicio en más de 90%, en menos de 24 horas, como un detalle – por estas latitudes –  harto satisfactorio.

Amén del ya emblemático 15 GW, se abre un abanico de causas, como la desconexión de las plantas solares al suroeste español, resaltando los elevados costos de la energía renovable de insumos importados; descartado un súbito fenómeno atmosférico, algo semejante ocurre con un posible sabotaje digital. Sin embargo, suficiente y revelador contraste con el consabido caso venezolano, el modelo perfectible, fruto de la difícil y añeja transición, incentiva, permite y asume como un deber irrenunciable el de las investigaciones de carácter gubernamental (ministerio para la Transición Ecológica, constitución de un grupo de seguimiento binacional, Comisión Europea), judicial (averiguación de oficio por la Audiencia Nacional), parlamentaria (partidos solicitan explicaciones y auditorías, el jefe del gobierno comparecerá al pleno el venidero 7 de los corrientes), y europeo (Comisaría de Energía de la UE), como la aplicación de medidas adoptadas por diversas municipalidades, agregadas las llamadas de autoprotección.

Demasiado evidente es la existencia de instituciones, procesos y mecanismos para canalizar adecuadamente la apagonía, sumada la libertad de prensa, capaz de mitigar la incertidumbre y auspiciar el más amplio debate de legos y entendidos sobre la materia.  Precisamente, la ausencia de un Estado de Derecho, aumenta el desasosiego, encubre responsabilidades y empeora la prestación de los servicios que sobreviven a duras penas.

En efecto, recordamos nuestro tránsito por la comisión permanente de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional, años atrás, donde la otrora mayoría oficialista obstaculizaba e impedía sistemáticamente cualesquiera indagaciones respecto a la interminable crisis eléctrica venezolana con el concurso de muy severos motivos, como la falta de mantenimiento, corrupción, desinversión, disminución del personal calificado, entre otros, siendo el fundamental la estatización de la industria, en un contexto de (auto)censura y bloqueo informativo. De modo que resulta ocioso equiparar lo acaecido en la lejana península escasamente interconectada con el resto del continente, con lo que todavía sucede más cercano al Guri y lo que fue un portentoso complejo hidroeléctrico, símbolo ineludible de progreso.

Collage: LB.

Reproducción: Solicitud promovida y formulada en la comisión permanente de Administración y Servicios Públicos de la Asamblea Nacional (2015).

06/05/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/apagonia-y-conjeturacion/

miércoles, 30 de abril de 2025

Corte eléctrico

APAGONÍA

Luis Barragán

El sistema intercomunicado ibérico, ha fallado. Según la prensa española, al apagón eléctrico se ha sumado el informativo.

Jamás había ocurrido, se dice, por lo que ni las guerras del siglo XX lograron golpear a una industria quizá otrora incipiente, cuestionada hoy la muy encarecida importación de tecnología de paneles solares que pretende sustituirla masivamente.  Dos años atrás, el presidente del gobierno descartaba cualquier posibilidad de una crisis eléctrica que llega ahora repentinamente; apenas, días atrás, al respecto, REPSOL advirtió una posible falla en la refinería de Cartagena (fuente libre de toda sospecha: https://www.youtube.com/watch?v=xU4i_KSEKMQ).

Las autoridades europeas dan un plazo de tres meses para que haya una explicación oficial de lo acaecido, al parecer, descartado los ciberataques por la Red Eléctrica de España. Se ha dicho de un caos en las localidades más populosas, pero – al mismo tiempo – es fácil de comprobar la respuesta predominantemente cívica de la población, pues, posiblemente, en otras latitudes, hubiera dado oportunidad a saqueos y otras expresiones de anarquía.

La obscurana en cuestión ha sorprendido, pero no alarmado, por lo menos, a los migrantes venezolanos entrenados por largos años en la materia. Sobre todo, cuando en la península hay Estado, existen las previsiones y los recursos indispensables relacionados con la defensa civil.

Además, aunque se ha reducido y mucho, luego de tantas e impunes maniobras, hay un costo político pendiente al sobrevivir las instituciones mínimas e indispensables para dirimir causas, razones y perspectivas de la industria. No hay iguana alguna, pretextando la apagonía. 

Fotografía: Xavier Cervera, estación del metro de la av. Diagonal de Barcelona (La Vanguardia, 29/04/25).

30/04/2025:

https://guayoyoenletras.net/2025/04/30/apagonia/

Ilustraciones: La Razón y La Vanguardia del 12/05/2025.

Caza de citas

“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...