APAGONÍA Y CONJETURACIÓN
Luis Barragán
Los apagones
eléctricos, masivos y no tan obviamente sorpresivos al hacerse hábito,
pertenecen al terrible y, a la vez, beneficioso género de los problemas
difíciles de ocultar por debajo de la alfombra.
Ocurre en las democracias liberales, los funcionarios públicos de una
mediana importancia suelen dar explicaciones que los de la más alta jerarquía
evaden, incluyendo en este departamento la renuencia de contestar a un llamado
parlamentario, incurriendo en un costo político; otro tanto pasa con el
sector privado de los servicios de energía, aunque la amenaza cierta es la de verse
obligado a dirimir finalmente el asunto en los tribunales de justicia por un
específico e irreparable daño causado.
El día 28 del
mes pasado, España y Portugal,
(des)agregadas algunas regiones,
repentinamente, en cinco minutos, perdieron el 60% de la generación
eléctrica, o los ya famosos 15 GW de la inmediata versión oficial madrileña de
los hechos que se nos antoja de un afortunado, eficaz y brevísimo razonamiento
técnico, por su gran calado popular. Por supuesto, el acontecimiento arrojó
importantes consecuencias, siendo muy bajo el número de las personas muertas,
negada toda una serie de ciberataques por los organismos de inteligencia, por cierto,
inevitablemente ajustada a un imaginario social con los muy fílmicos efectos
especiales, en torno a la seguridad y defensa europea frecuentemente
cuestionada.
Puede
constatarse en la gran prensa ibérica, las rápidas y diferentes conjeturas
resultantes de un evento tan vasto y, al parecer, sin precedentes históricos,
partiendo de la dominante impresión de un “caos total” que, al revés, en este
lado del mundo, lució como una formidable demostración de civismo de la
población. Valga subrayar, el restablecimiento del servicio en más de 90%, en
menos de 24 horas, como un detalle – por estas latitudes – harto satisfactorio.
Amén del ya
emblemático 15 GW, se abre un abanico de causas, como la desconexión de las
plantas solares al suroeste español, resaltando los elevados costos de la
energía renovable de insumos importados; descartado un súbito fenómeno
atmosférico, algo semejante ocurre con un posible sabotaje digital. Sin
embargo, suficiente y revelador contraste con el consabido caso venezolano, el
modelo perfectible, fruto de la difícil y añeja transición, incentiva, permite
y asume como un deber irrenunciable el de las investigaciones de carácter
gubernamental (ministerio para la Transición Ecológica, constitución de un
grupo de seguimiento binacional, Comisión Europea), judicial (averiguación de
oficio por la Audiencia Nacional), parlamentaria (partidos solicitan
explicaciones y auditorías, el jefe del gobierno comparecerá al pleno el
venidero 7 de los corrientes), y europeo (Comisaría de Energía de la UE), como
la aplicación de medidas adoptadas por diversas municipalidades, agregadas las
llamadas de autoprotección.
En efecto,
recordamos nuestro tránsito por la comisión permanente de Administración y
Servicios de la Asamblea Nacional, años atrás, donde la otrora mayoría
oficialista obstaculizaba e impedía sistemáticamente cualesquiera indagaciones
respecto a la interminable crisis eléctrica venezolana con el concurso de muy
severos motivos, como la falta de mantenimiento, corrupción, desinversión, disminución
del personal calificado, entre otros, siendo el fundamental la estatización de
la industria, en un contexto de (auto)censura y bloqueo informativo. De modo
que resulta ocioso equiparar lo acaecido en la lejana península escasamente
interconectada con el resto del continente, con lo que todavía sucede más
cercano al Guri y lo que fue un portentoso complejo hidroeléctrico, símbolo
ineludible de progreso.
Collage: LB.
Reproducción: Solicitud promovida y formulada en la comisión permanente de Administración y Servicios Públicos de la Asamblea Nacional (2015).
06/05/2025:
https://www.elnacional.com/opinion/apagonia-y-conjeturacion/




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