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jueves, 20 de noviembre de 2025

Síndromes

LA BRUTALIDAD ARTIFICIAL

Claudio Nazoa

Me entero que un tal Kim Peek, fallecido en el año 2009, tenía una extraña enfermedad: el «Síndrome del Sabio”. El hombre se sabía de memoria 12.000 libros y podía leer y entender 2 libros al mismo tiempo. ¡Leía uno con cada ojo! ¡Qué enfermedad tan arrecha! Es exactamente lo contrario a la que yo tengo. Mi enfermedad se conoce como el «Síndrome del Bruto”. Fíjense: yo, con los dos ojos, leo un libro en varios años y a medida que voy leyendo se me va olvidando lo leído. Cuando leo, debo taparme un ojo y mientras lo hago, el ojo abierto se me cierra porque yo duermo de ese lado. Tengo, además, varias mujeres y no porque sea mujeriego, sino porque se me olvida la cara de mi esposa.

Eso de ser un genio está perdiendo importancia. Ya de nada vale estudiar como cuando yo lo hice. Recuerdo que amanecía en los pasillos de la UCV, sentado en una sillita de extensión y con un termo de café, sin celular ni laptop, porque no existían. Los estudiantes, nos peleábamos por unas pizarras que aún creo están frente a la Plaza del Rectorado. En esa antigua y milenaria época, había que saber de memoria la tabla de multiplicar, los nombres de las capitales y los estados de Venezuela, los límites del país y, además, tener buena ortografía.

Era una época increíble, había que aprenderse los nombres de los huesos, de los músculos, de los órganos internos y sus funciones, los números romanos y los números de teléfonos de nuestros padres, novias, familiares y amigos, ¡todo de memoria! Era raro quien no sabía que Cristóbal Colón, Simón Bolívar y Rómulo Gallegos, no vivieron en una misma época. Todos habíamos leído Doña Bárbara, Las Memorias de Mamá Blanca, La Trepadora, Lanzas Coloradas, País Portátil, Casas Muertas, Cien Años de Soledad, Historia de un Náufrago y Humor y Amor. No existía el reguetón y para que una muchacha te hiciera caso, había que enamorarla. En fin, era una época realmente horrible.

Por raro que parezca, pasábamos toda la noche estudiando a la luz de faroles, bueno, a veces no estudiábamos nada, pero al menos lo intentábamos. En esa época, si presentabas un examen y no sabías nada, te raspaban y te daban sólo una oportunidad para reparar, para colmo, y esto es increíble, te bajaban puntos por cada error ortográfico.

En las casas de aquella terrible época existían las famosas enciclopedias que eran un montonón de libros numerados por tomos, en donde estaba escrita toda la sabiduría humana, cosa que ahora da ganas de reír si lo comparamos con lo que sabe mi celular. Las enciclopedias se compraban fiadas y nuestros padres pasaban años pagándolas; la verdad es que nunca nadie las leyó. Sólo servían para que nos regañaran y nos mandaran a buscar allí si uno preguntaba algo.

-¡Deja la preguntadera y abre esa enciclopedia que no muerde! ¡Es que nunca las lees!

Y era verdad, crecimos y nadie nunca las leyó.

Mis hermanos y yo nos graduamos de toda vaina y jamás abrimos esos libros. En estos días, mi hermano Mario me dijo:

-Claudio, vamos a ver qué hacemos con esas enciclopedias llenas de polvo.

-Vamos a donarlas –le respondí.

-Ya lo intenté, pero nadie las quiere ni en las bibliotecas.

Así que decidimos llevarlas a un sitio en donde venden libros en la avenida Urdaneta, para ponerlas a consignación. Terminamos pagando para que las recibieran.

Me preocupa lo de la inteligencia en general, eso siempre ha sido muy peligroso, pero la artificial es más preocupante aún, porque uno, hoy en día, puede ser inteligente siendo bruto. Ya el cerebro es un adorno bastante feo que ahora sólo se encarga de los instintos básicos de supervivencia y reproducción, bueno, hasta el momento.

En esta época, nadie lee y nadie escribe. Todo tiene que ser de inmediato. Los mensajes en las redes y las publicidades, deben ser muy rápidos porque nadie tiene tiempo para dedicarse a leer unos pocos caracteres, mucho menos para ver algo que se exceda de un minuto.

La prueba de lo que digo es que seguramente estoy perdiendo el tiempo con este artículo porque nadie ha llegado hasta aquí con esto que se me ha ocurrido escribir hoy.

Soy un anciano en etapa terminal, preocupado por cosas tan insignificantes como la Inteligencia Artificial y la Brutalidad Natural. Sé que todo tiempo futuro será mejor y que estamos a punto de que máquinas muy inteligentes se apoderen de nosotros, cosa que, quizás, no es una mala idea, dado el mal uso que los humanos hacemos con nuestro cerebro del siglo XXI. La brutalidad global nos rodea y nos gobierna.

Estoy harto de la poca inteligencia que tengo.

Ya es hora de echar mano de la Brutalidad Artificial, para intentar sobrevivir a tanta brutalidad natural.

22/10/23:

https://www.elnacional.com/2023/10/la-brutalidad-artificial/

Iustración: Alexey Kivokurtsev.

lunes, 10 de noviembre de 2025

¿Nuevos molinos de viento?

DE LA CRÍTICA A LA RAZÓN ALGORÍTMICA 

Luis Barragán

Luce natural que haya una crítica de la razón algorítmica, como un buen día la hubo relacionada con la razón pura, práctica, sentimental o cínica. En estas artes sobradamente humanas, siempre es bueno tener un filósofo a la mano, un diccionario apropiado o el atrevimiento de internarse en un temario que todavía es una novedad en esta Venezuela del siglo XXI de una predominante telefonía inteligente que, por cierto, registra en algo nuestra inesperada transformación demográfica.

La entrevista que la ha hecho Gustavo Hernández Díaz a Daniel Innerarity, publicada recientemente en el Papel Literario de El Nacional (https://www.elnacional.com/2025/11/entrevista-con-daniel-innerarity-una-teoria-critica-de-la-inteligencia-artificial/), se ha convertido en una referencia obligada para aquellos que se detienen un poco a pensar el mundo que continua su marcha acelerada, mientras el socialismo ha ralentizado casi inadvertidamente al país. Un libro publicado en el presente año por Galaxia Gutenberg de la ibérica Barcelona, ha sido motivo suficiente para el afortunado interrogatorio del autor: “Una teoría crítica de la inteligencia artificial”.

El texto ensaya una perspectiva filosófica e ineludiblemente política sobre el impacto de la IA en la democracia, procurando un sano equilibrio entre el aplauso y el rechazo absolutos del medio. El proceso de toma de decisiones, la confianza hacia la IA, o la privacidad como un bien colectivo, son aspectos que lo llevan a reivindicar el papel de lo creativamente humano frente a la automatización, el adecuado control político del medio con respecto a la libertad y a la igualdad, lo cual – por ejemplo - nos ubica en los predios de la democratización algorítmica y de un contrato social que la contemple.

Tiempo atrás, descubrimos a Innerarity a través de sus textos de opinión  para El País de España, trabajada su teoría de la democracia compleja por algunos meritorios autores venezolanos que tuvieron en suerte conocer su obra tempranamente, aportando una crítica de distinta estirpe a la situación venezolana agotada por los estereotipos del debate académico, como los clichés de la polémica pública. Ciertamente, que sepamos, no cuenta con un título directa y exclusivamente dedicado a nuestro país, pero la tesis de la complejidad política contemporánea lo hacen inevitable para ilustrarla, y, aunque se percibe como parte de la izquierda progresista, no creemos que sea un obstáculo para leerlo, meditarlo, evaluarlo y asimilarlo en el urgente esfuerzo de repensar al país, repensándonos.

Filósofo de formación, eximio politólogo por derivación, que ha gozado de una vigorosa industria editorial en España, como sus colegas, importa considerarlo y llevarlo al centro  de la discusión pública que, en alguna medida, deliberada y espontáneamente, se ha hecho arendtiana para fijar aquellas posturas críticas, necesarias en las propias filas opositoras. De modo que debemos aceptar que nuestros aún más involuntarios ejercicios algorítmicos tienen un signo, un sentido, una orientación a develar.

10/11/2025:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/43694-de-la-critica-a-la-razon-algoritmica

domingo, 3 de agosto de 2025

Caza de citas

“Imaginen la situación. Un día, con un programa de IA, alguien crea una imagen perfecta de los dos candidatos principales en las elecciones generales —pueden ser Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijoo o cualquier otra persona que decidan los órganos de sus respectivos partidos—. Unos días antes de los comicios, esa imagen, con su voz correspondiente y con un contenido falso, agresivo y erróneo, es difundida por las redes y de ahí a determinados medios, radios y televisiones que multiplican el efecto de la farsa. La posibilidad de que la imagen de uno u otro llegue a millones de personas es total; en cambio, la capacidad de un desmentido es mínima”

Pedro Piqueras

(“Cuando ya nada es urgente. Llegar, estar y saber irse”, HarperCollins Ibérica, Madrid, 2025: 184)

Ilustración: Momot.

domingo, 13 de abril de 2025

La falta de tornillos

DE LA (DES)INTELIGENCIA  ARTIFICIAL

Luis Barragán

Razonamiento exageradamente simple y potencialmente simplista, en este lado del mundo no creamos la inteligencia artificial (IA). Y, aun siendo increíblemente más elementales, requerimos de la digitalidad y ésta, consabido, depende de un organismo estatal que enteramente la autoriza y fija sus alcances.

Cuestionando el mito, hay encuestas indicadoras de una brecha digital que no es tan grande como solemos creer, quizá debido a la masificación de la telefonía móvil en todos los estratos sociales e, incluyamos, la mínima asistencia tecnológica para realizar los trámites gubernamentales, por cierto, más de las veces rentable al darle otra dimensión a la gestoría como oficio.  No obstante, mañaneros, algo reveló observar a un par de escolares que evitaron dañar lo que evidentemente fue su tarea, en medio de una atestada unidad de transporte público: excepto que la intención haya sido la de adiestrarlos manualmente, sus láminas de anime informaban de la IA con pequeñas cajas, ni siquiera de colores, adheridas y trazadas por marcadores con letra de personas adultas.

De un modo u otro, abaratándose, la IA llegó al país asociada a distintas y accesibles aplicaciones que también tienden a evitar la contratación de un diseñador gráfico, por ejemplo. Y, muy probablemente, dispensará a muchos de sus obligaciones académicas, añadidos los más avispados tecnócratas que la dirán necesaria para solventar todos los problemas del mundo propio y ajeno.

Apenas, concluimos la lectura pedefeana del último libro de Javier Cercas llamado “El loco de Dios en el fin de mundo” (Random House, Barcelona, 2025), y no resistimos la tentación de consultar al dispositivo inteligente: no sólo nos ofreció un extraordinario resumen, sino que éste varió de acuerdo a la perspectiva solicitada. E hicimos el ocioso ejercicio de vincularlo con un clásico como Jack Copeland y su introducción filosófica a la IA de 1993, dándonos pistas sin mayores detalles, en torno a la trascendencia, consciencia y el sentido de la existencia, pero –muy natural – resultó extraordinariamente superior la lectura del libro que, valga la necesarísima acotación, fue algo así como  IA en físico de otros tiempos.

Además de buen escritor, calificada como una novela de no ficción, la obra de Cercas se desliza sola por los varios mundos en un mismo mundo del que trata, y, palmo a palmo, coincidimos y, al mismo, tiempo discrepamos para suscitar otras ideas y ocurrencias. Se trató de un recorrido fértil que nos emocionó, fastidió, interesó, decepcionó, sorprendió, informó, asomó, escondió, recreó, alegró, enfureció, detalló, generalizó, etc., estimulando la imaginación.

Hay una experiencia y vivencia de la lectura profunda y derivante, extraordinariamente sugestiva, en comparación con la muy concreta y práctica, útil y compacta versión que el actual mecanismo de la IA aporta. Y, es de suponer, que así como a los seres humanos puede faltarnos y nos falta un tornillo, a la herramienta digital ha de ocurrirle algo similar, comenzando por el sentido, la orientación, el propósito que le concedan sus numerosísimos y continuos programadores, voluntaria e involuntariamente.

Igualmente, lo que podríamos llamar la desinteligencia artificial puede conducir a errores, confusiones, falsificaciones, sesgos u otras fallas del sistema que nos lleve a respuestas, enfoques y consideraciones inesperadas, absurdas o francamente delictivas. Sentimos que la opinión pública en Venezuela, todavía no acusa recibo de la IA y, menos, discute su naturaleza y previsibles consecuencias, pareciéndonos normal que haya niños que se enteren del asunto por una metáfora artesanal antes que por el manejo de unas redes distintas a las que telefónicamente distraen a los adultos en casa.

Ilustración: Karen Barton,  "Gold Screw".

14/04/2025:

https://opinionynoticias.com/opinioncultura/42747-de-la-des-inteligencia-artificial

viernes, 14 de marzo de 2025

... Autómatas

Daron Acemoglu, Nobel de Economía:

«NUNCA HEMOS TENIDO EMPRESAS TAN PODEROSAS COMO LASGRANDES TECNOLÓGICAS»

Óscar Granados

¿Qué significó para usted el Premio Nobel?

Es un reconocimiento que me llena de alegría, no solo por mi trayectoria, sino también porque valida el esfuerzo del equipo que he formado junto con mis coautores en varios trabajos y muchas otras personas, incluida una nueva generación de jóvenes investigadores.

En su libro más reciente, Poder y progreso, menciona que estamos en un momento crítico en cuanto a la relación entre tecnología, igualdad y democracia. ¿Qué consecuencias prevé si el mundo no aborda la compleja relación entre estas tres fuerzas?

Existen dos conjuntos de problemas que probablemente compartan causas comunes. Primero, la democracia en el mundo industrializado parece más vulnerable ahora que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial, o incluso antes. Esta situación ha convertido a la democracia en un eje fundamental para muchas otras características institucionales como los derechos civiles, la participación, la libertad de expresión y los medios de comunicación. En Occidente y en ciertos países de América Latina, cuando la democracia se debilita, estos derechos e instituciones también sufren. Todo el tejido institucional de estas sociedades se presenta como más frágil. No creo que debamos exagerar. El declive o colapso de la democracia no es inminente. Sin embargo, observamos la situación en Estados Unidos: Donald Trump, con su fuerte agenda antidemocrática; además, el apoyo a la democracia entre los jóvenes está allí en su punto más bajo. Y vemos tendencias similares en gran parte de América Latina, donde el respaldo a la democracia es considerablemente menor que en la década de 2000. Esto plantea una amenaza significativa con implicaciones potencialmente nefastas para la prosperidad, la libertad de expresión y la igualdad. Al mismo tiempo, nos encontramos al borde de cambios importantes basados en los avances de los últimos 40 años que probablemente se acelerarán. La inteligencia artificial, que depende de tecnologías digitales, podría amplificar algunas de estas tendencias de maneras únicas. La desigualdad ha aumentado en muchos países, incluidas partes de América Latina, Estados Unidos y Europa, y esta situación puede empeorar.

¿Y qué otros factores?

El envejecimiento es otro factor crítico. Todos los países industrializados están envejeciendo, algunos más rápidamente que otros. América Latina, en particular, envejecerá a un ritmo acelerado y no está adecuadamente preparada para enfrentar estos cambios. Aunque tenemos ejemplos de países como Japón, Corea del Sur y Alemania, no creo que estemos listos para afrontar estos desafíos demográficos ni para el cambio climático o las transformaciones en la globalización. Algunos de los desafíos democráticos y las tensiones políticas actuales no pueden entenderse completamente sin considerar la globalización, aunque su naturaleza puede evolucionar en las próximas décadas. Todo esto requiere instituciones más robustas que nunca para fomentar el compromiso, el consenso y nuevas soluciones basadas en el diálogo social y la experiencia. Sin embargo, nuestras instituciones actuales dificultan esta tarea. Tomemos como ejemplo Estados Unidos, donde la polarización ha alcanzado niveles que complican la aprobación de leyes sobre el clima, la capacitación de los trabajadores o la regulación de la IA. Estas son cuestiones críticas que debemos abordar.

En uno de sus últimos trabajos habla sobre el poder y la riqueza que acumulan las grandes firmas de tecnología. ¿Alguna organización en la historia ha tenido tanta influencia y control como los gigantes corporativos de hoy?

En mi opinión, no. Aunque podríamos compararlos con la Compañía de las Indias Orientales, que, respaldada por apoyo militar y político, controlaba el subcontinente indio, su dominio fue relativamente superficial. Lo sorprendente de los gigantes tecnológicos actuales, especialmente Facebook, Google y, hasta cierto punto, Apple, Amazon y Microsoft, es que no solo son enormes y multinacionales, sino que además controlan las fibras mismas de la sociedad. Dan forma a la información, están integrados en todos los aspectos de la vida cotidiana e influyen en la opinión pública. Nunca hemos tenido empresas tan poderosas como las grandes tecnológicas.

¿Ni siquiera las grandes empresas de petróleo?

No, porque estas entidades [tecnológicas] tienen una influencia considerable sobre la sociedad civil e incluso sobre los periodistas. La Standard Oil, por ejemplo, era extremadamente grande y controlaba un recurso esencial, pero nunca logró integrarse en el tejido del pensamiento público. No logró convencer a los medios y al público de que sus actividades eran por el bien común, como lo hacen las empresas tecnológicas actuales. Esa es la situación a la que nos enfrentamos.

Muchas veces se dice que ponerles un freno crea barreras a la competitividad, incluso el conocido informe Draghi aborda este tema. ¿Cree que es así?

Sí, pero creo que debemos ser realistas al respecto. La regulación ciertamente puede ralentizar los negocios, especialmente si no está diseñada de manera óptima, lo que puede dar lugar a ineficiencias. Sin embargo, eso no significa que la regulación sea intrínsecamente negativa o innecesaria. Tiene costos y beneficios. Cuando se trata de algunas de las empresas más poderosas de la historia, la regulación se vuelve esencial. Aunque considero que algunas afirmaciones sobre el potencial de la IA son exageradas, si incluso una fracción de ellas es cierta, esta tecnología será transformadora. Definitivamente, necesitamos mecanismos que contrarresten ese poder, incluso si el proceso resulta algo ineficiente.

 ¿Qué opina sobre la regulación europea en IA?

Mi perspectiva sobre la regulación europea es triple. En primer lugar, Europa, y la Comisión Europea en particular, merecen elogios. Siempre han estado a la vanguardia. Las regulaciones europeas reflejan en gran medida valores sólidos, como la gobernanza democrática, los derechos humanos, los derechos civiles, la libertad de expresión y la privacidad. Sin embargo, la regulación europea también ha tenido limitaciones en algunas áreas. El informe Draghi señala que Europa está rezagada en comparación con Estados Unidos y China en el ámbito de la IA, e incluso con Canadá. La regulación efectiva es un desafío, ya que incluso las normativas bien intencionadas pueden tener consecuencias no deseadas. Es necesario un enfoque regulatorio más flexible. Tomemos como ejemplo el histórico Reglamento General de Protección de Datos de la UE (RGPD). Apoyo plenamente los valores subyacentes del RGPD, como la privacidad de los datos y la protección de la información personal. Si me hubieran encomendado la tarea de diseñar reglas de protección de datos, tal vez no lo habría hecho mejor. Sin embargo, el RGPD ha tenido efectos adversos. De hecho, ha perjudicado a las pequeñas empresas. Mientras que las grandes compañías tecnológicas encontraron formas de cumplir sin mejorar significativamente la privacidad, las empresas más pequeñas han tenido dificultades bajo su peso.

Entonces, ¿qué hacemos?

No se trata de rechazar la regulación. Más bien, se trata de mejorarla. Necesitamos comprender las lagunas jurídicas, abordarlas y reconocer los límites de la democracia para lograrlo. Europa, al igual que Estados Unidos, está polarizada y la Comisión Europea carece de un mandato democrático sólido. Es complicado para la Comisión decir: «Nuestro RGPD, nuestra creación, no funcionó como se esperaba; necesitamos revisarlo». Por último, creo que es posible que necesitemos un enfoque diferente en materia de regulación. Aunque las regulaciones europeas defienden valores excelentes, veo un problema en su naturaleza reactiva. Las empresas de tecnología dan el primer paso, lanzando productos que pueden infringir derechos o eludir las leyes, y los reguladores responden después. Vemos el mismo enfoque reactivo en Estados Unidos. Mi argumento, como se describe en Poder y progreso y otros trabajos, es que debemos adoptar una postura proactiva. En lugar de esperar a que las empresas de IA desarrollen estas tecnologías y luego reaccionar, deberíamos dirigir el desarrollo desde el principio de manera que maximice el beneficio social.

Parece todo un desafío predecir los avances en tecnología, ¿no lo cree?

Es cierto, pero no siempre se necesita una previsión precisa para crear una regulación proactiva. Por ejemplo, Europa y Estados Unidos, aunque de manera imperfecta y en una escala limitada, han implementado una regulación proactiva en el sector energético. En lugar de esperar a observar el comportamiento de las empresas energéticas, impusieron impuestos al carbono y otorgaron subsidios a la innovación para fomentar las energías renovables y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Ese es un enfoque verdaderamente proactivo.

En Poder y progreso advierte sobre el uso de la IA. ¿Cree que es una herramienta que podría impulsar la generación de riqueza en varios países, o es más probable que exacerbe las desigualdades económicas?

Es un poco pronto para decirlo definitivamente. Mucho dependerá de cómo se desarrolle la IA generativa. Como plataforma que combina ideas, técnicas y prácticas, es muy prometedora y podría incluso superar a otras aplicaciones de IA, como la predictiva, que impulsa los algoritmos de recomendación en plataformas como Netflix. La IA predictiva ha tenido un gran impacto y ha influido en cómo interactuamos con la tecnología a diario. La IA generativa tiene el potencial de ir aún más lejos. Sin embargo, podría evolucionar en diferentes direcciones. Podría convertirse en una herramienta basada en conocimientos específicos y expertos, apoyando campos como la atención médica, los oficios especializados y el periodismo, ofreciendo soluciones adaptadas a cada contexto. Ese enfoque sería muy beneficioso. O podría inclinarse hacia un modelo de inteligencia general, como se observa con ChatGPT, que busca una amplia automatización sin un enfoque especializado, lo cual podría no ser tan útil ni transformador. Lo que me gustaría ver es que la IA generativa deje de intentar imitar la inteligencia general y, en cambio, se concentre en proporcionar conocimiento preciso y contextual, en el que los profesionales, como electricistas, enfermeras, plomeros y periodistas, puedan confiar.

¿Ha utilizado ChatGPT?

Lo he utilizado en el pasado, aunque ya no tanto. Inicialmente, experimenté con ChatGPT durante unas horas para comprender sus capacidades. Quería ver si podía ayudarme en dos áreas específicas. Primero, lo probé para editar un artículo de opinión de alrededor de 1.100 palabras, pidiéndole que lo acortara. Sin embargo, honestamente, no lo hizo bien. No pudo identificar los argumentos principales ni distinguir entre los puntos esenciales y los contrapuntos. Concluí que carece del juicio necesario para esa tarea. La segunda área fue la investigación de antecedentes. Funciona razonablemente bien en este aspecto, pero a menudo presenta imprecisiones, por lo que termino verificando los hechos minuciosamente. Actualmente, utilizo más Google y Google Scholar para este propósito, aunque la IA generativa ahora aparece indirectamente en mis búsquedas, ya que Google la ha integrado en su función de búsqueda.

(*) Profesor en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y coautor de los libros ‘Por qué fracasan los países’ (Deusto, 2012) y ‘Poder y progreso‘ (Deusto, 2023), Daron Acemoglu (Estambul, 1967) es uno de los economistas más respetados del mundo. No por nada, su influencia y su trabajo han sido reconocidos con el Nobel de Economía de 2024, de la mano de Simon Johnson y James A. Robinson. Hablamos con él en esta entrevista en exclusiva.

20/02/2025:

https://ethic.es/entrevistas/entrevista-daron-acemoglu

Ilustración: Jitet Kustana.

Fotografía: https://www.elcorreo.com/xlsemanal/personajes/entrevista-economista-premio-nobel-daron-acemoglu-poder-ricos-inteligencia-artificial.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.elcorreo.com%2Fxlsemanal%2Fpersonajes%2Fentrevista-economista-premio-nobel-daron-acemoglu-poder-ricos-inteligencia-artificial.html

sábado, 8 de marzo de 2025

Orar en la Cuaresma

LOS DEMONIOS INTERIORES

(San Lucas, 4: 1-13)

Enrique Martínez Lozano

Los evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) colocan el relato de las tentaciones de Jesús al inicio de su actividad pública. Quizás con ello nos están diciendo que, antes de empezar una misión liberadora, es necesario enfrentarse con los propios "demonios interiores".

Sin haber pasado por ahí, lo más probable es que veamos los "demonios" en los demás o que estemos a merced de esas fuerzas que permanecen ocultas, pero bien activas, en nosotros, conduciéndonos adonde no queríamos ir.

Los demonios de los que hablan estos relatos son tres que caracterizan bien al ego: el tener, el poder y el aparentar. Es en ellos donde el ego se atrinchera y donde se aferra para sentirse que es "algo". Bienes materiales, poder e influencia, imagen y prestigio: he ahí los intereses del ego.

Si nos damos cuenta, lo que se busca detrás de ellos, es una misma cosa: seguridad. Precisamente por eso, la manera de "lidiar" con esos demonios es reconocer la necesidad pendiente y descubrir la falsedad de sus promesas.

Quien se halla sometido a esos "demonios" es nuestro/a niño/a interior, necesitado de seguridad. Si miramos bien, veremos que, detrás del estereotipo del avaro, del déspota o del vanidoso, hay siempre un/a niño/a que está reclamando seguridad y afecto.

A quien tenemos que rescatar, por tanto, es a ese/a niño/a, con quien tenemos que ejercer hoy una tarea de maternización. Hoy, adultos/as, hemos de ser madres de aquel/lla niño/a, poniendo los medios para que pueda darse un encuentro amoroso que le otorgue seguridad y confianza.

Solo entonces podremos ayudarle a comprender que la seguridad que ofrecían aquellas voces no era tal: todo el dinero del mundo, todo el poder y toda la fama son incapaces de otorgar seguridad y plenitud. No solo eso: aquellas voces nos confunden y nos hacen olvidarnos de nuestra verdadera identidad. Antes o después vendremos a reconocer que el futuro del ego es la desaparición y que, como decía Jesús, vivir para él es "perder la vida".

La seguridad no se halla al alcance del ego. Por eso se desespera, al percibir que, haga lo que haga, no puede tenerla bajo su control. Tampoco se encuentra fuera de nosotros, en otro lugar o en el futuro. Ni siquiera podemos situarla en nuestras ideas o creencias.

Es indudable que necesitaremos un trabajo psicológico que nos permita construir una relación positiva con nosotros mismos, gracias a la cual sintamos que nos habitamos gustosa y amorosamente: estamos en casa.

De otro modo, es probable que las mayores energías se nos consuman en soportar el malestar ocasionado por la fractura interior –porque nos sentimos extraños a nosotros mismos- o en buscar compensaciones sustitutorias y siempre frustrantes.

Sin embargo, siendo importante y en ocasiones incluso decisivo, ese trabajo psicológico, por sí mismo, tampoco es capaz de ofrecernos la seguridad que nuestro corazón anhela.

Porque lo que anhelamos no es "algo" que, de pronto, nos completara. Anhelamos nada menos que lo Absoluto ("Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto", responde Jesús), pero no como "algo" o incluso "alguien" separado, sino ese Fondo último y común que a todos nos constituye. El es el objeto de nuestra sed y de nuestra búsqueda porque es nada menos que nuestra verdadera identidad.

Tenemos hambre y sed de lo que ya somos, pero que con frecuencia permanece oculto. Al no poder apagar la sed que nos define, lo que hacemos es proyectarlo fuera y buscar apropiárnoslo.

Es más simple. Prueba a descansar en lo que es. Ve acallando las voces de tu mente y los movimientos de tu sensibilidad, recógete, escucha el Silencio y saborea la Espaciosidad que se abre ahí, en forma de Presencia consciente y amorosa..., hasta que te "re-conozcas" en Ella: esa Presencia es seguridad y constituye el núcleo de quien eres. ¿Dónde la estabas buscando?

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/3347-los-demonios-interiores.html

Ilustración: Adolfo Pérez Esquivel, "El Cristo del Poncho y los pueblos latinoamericanos".

Padre S. Martín: Actualidad católica, salud de Francisco I, inteligencia artificial: https://www.youtube.com/watch?v=SQCwWQc5NUc



domingo, 20 de octubre de 2024

Caza de citas


"Mientras los algoritmos de Instagram o TikTok nos hiperpersonalizan los contenidos, indirectamente nos están condicionando para consumir lo mismo que el resto del mundo, el mínimo común múltiple. Las IA generativas están diseñadas para producir contenidos lo más estándar y políticamente correctos que sea posible, siempre lejos del 0 y del 100. A menos que le pidamos lo contrario, siempre nos devolverán una frase tópica o una cara bonita. Tanto Instagram como Midjourney están diseñados para satisfacer a la mayoría: son el equivalente de viajar a Kioto y acabar comiendo en un McDonald’s"

Carlos Fenollosa

("La singularidad. Inteligencia Artificial: Causas, consecuencias y retos de haber inventado máquinas que píensan",  Arpa & Alfil Editores, Barcelona, 2024: 170)

Ilustración: Marco Melgrati.

domingo, 22 de septiembre de 2024

Caza de citas


"En el pasado, entidades como los periódicos, las emisoras de radio y los partidos políticos actuaban como porteros, ya que decidían a quién había que escuchar en la esfera pública. Las redes sociales socavaron el poder de estos «porteros», lo que condujo a una conversación pública más abierta pero también más anárquica"

Yuval Noah Harari

("Nexus. Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA",  Debate, 2024: 567)

Ilustración: Arsen Bereza, "Job".

martes, 20 de agosto de 2024

Caza de citas

"De ahí que sabiduría, serenidad y duda vayan de la mano y desemboquen en la prudencia, que ayuda a ser inteligente de una manera superior y espiritual, tal y como nos aconsejaba Cicerón, que acuñó la palabra para designar la capacidad para leer entre líneas y así poder captar y escoger cuando se tiene que decidir. Algo que requiere antes comprender, entender e inventar. Una serenidad de espíritu que se cobra su tiempo, a veces biográfico, para ser prudente y abordar una tarea de fondo mucho más profunda. Una empresa que requiere capacidad para distanciarse y analizar desde dentro de una libertad de pensamiento crítica y heterodoxa, la manera de ofrecer respuestas que decidan bien. Por este motivo la sabiduría no es teórica sino práctica. Proyecta virtud, hábitos que buscan el aprendizaje y buenas prácticas que nos instalan en la templanza, la moderación, la paciencia y la tranquilidad"

José María Lassalle

("Civilización artificial. Sabiduría o sustitución: el dilema humano ante la IA",  Arpa, Barcelona, 2024:  212 s.)

Ilustración: Franck Gerard.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Pobreza escolar

AULA DE SIGLO

Luis Barragán

Área especializada, abierta o cerrada, existe un universal reconocimiento del aula como lugar de encuentro, aprendizaje y socialización.  Desde la más temprana edad, buena parte del resto de la vida de cada persona también dependerá de su larga y cada vez más remota experiencia escolar.

Deseable un sitio adecuado en el hogar para todo educando que ha de cumplir las tareas encomendadas por los maestros, el salón de clases, ubicado en un inmueble distinto y exclusivamente dedicado a tales menesteres, resulta definitivamente insustituible como escenario principal de una vivencia esencial de importantes y ricas consecuencias. La consabida pandemia de una duración prolongada, demostró plenamente la necesidad del otro y de los otros para lo que, en definitiva, es un proceso de personalización del individuo, por lo menos, así lo entendemos, en los términos de Jacques Maritain.

Diferentes son los salones ideales, como distintas las estrategias pedagógicas que los aconsejan, aunque los suponemos amplios, confortables, limpios, funcionales, gratos, y hasta inolvidables en cualesquiera perspectivas. Quizá la más grata versión que hemos visto en los últimos tiempos, está representada por una ilustración de Víctor Arce para el texto de Kevin Roose sobre las escuelas que, además, crecen con el empleo de la inteligencia artificial por sus estudiantes (The New York Times, 29/08/23).  Sin embargo, aún en las propias superpotencias económicas y tecnológicas del mundo, hay deficiencias en torno a los edificios y dependencias escolares, y no es difícil imaginar cuán lejos llega el drama en el resto de los países sumergidos en la pobreza y el atraso, añadidos los que colocan un artefacto en suelo lunar al mismo tiempo que los aqueja paradójicamente la miseria, el hambre y las enfermedades.

En Venezuela, a lo largo de la presente centuria, son pocas o excepcionales las sedes educativas construidas, por solo citar un renglón al espantarnos con la mayor bonanza petrolera recibida en toda la historia, o el descomunal saqueo al erario público en el que ha incurrido el gobierno a tal punto que, irremediablemente, lo reconoció en el caso de un zar de PDVSA.  Y es que las escuelas y liceos que puede exhibir como ejemplo de la mejor ingeniería y, faltando poco, diseño arquitectónico, pertenece al siglo XX, como las autopistas u hospitales, todavía en pie; valga acotar, nada casual, están las instituciones educativas privadas utilizadas para los eventos electorales antes que las del sector público u oficial, ahorrándonos otras observaciones.

No son las sanciones internacionales impuestas al reducido elenco en el  poder que se resiste hacer las más mínimas concesiones y a dialogar con franqueza, sino el modelo de un sofocante centralismo socialista que impide a los niños y jóvenes tener aulas, pupitres, pizarrones, estantes, carteleras y los más elementales dispositivos electrónicos. Huelgan los comentarios respecto a nuestra enorme brecha digital, creyendo peregrinamente a todo poblador propietario de un teléfono inteligente.

08/10/23:

https://guayoyoenletras.net/2023/10/08/aula-de-siglo/ 

domingo, 28 de mayo de 2023

UltraSuperRadicalYo


INTELIGENCIA ARTIFICIAL (E INCONSCIENTE)

Luis Barragán

“El mal uso de los datos y la IA podrían

acabar agotando el recurso más

valioso —la confianza del público—.

Esto podría llevarnos al ya conocido

efecto de la tragedia de los comunes,

con la retirada de los consumidores

al tener la sensación de que su privacidad,

sus datos y el control de sus decisiones

corren riesgo”

Pablo Rodríguez (*)

Naturalmente, la llamada inteligencia artificial (IA) está levantando una polémica de la que somos completamente ajenos en este lado del mundo, excepto aquellos empedernidamente animados a hacer de los inevitables deberes académicos, una experiencia del fraude y una proeza del auto-engaño.  Por lo demás, en un país como el nuestro, sojuzgados por un socialismo que se dice del presente siglo, con una señalada crisis existencial de la propia universidad, ensanchada cada vez más la brecha digital, el tema no inquieta lo suficiente.

Es en la prensa extranjera que encontramos mayores referencias y, específicamente, en la ibérica encuentra cauce un proyecto, como LEIA de la Real Academia Española a la que, por cierto, se ha incorporado Asunción Gómez Pérez como miembro correspondiente, pionera en la investigación en torno a la IA y el lenguaje. Intenso ha sido el trabajo de la corporación al velar por la calidad del idioma incluido en los teclados predictivos, por ejemplo, a la vez que el lenguaje del poder en Venezuela ya no encuentra cómo descomponerse aún más, descomponiéndonos socialmente.

El Comité Judicial del Senado estadounidense, recientemente, sesionó sobre la materia recibiendo a Sam Altman de OpenAI (ChatGPT), Christina Montgomery (IBM) y Gary Marcus (Universidad de Nueva York), extendiéndose en un temario que puede desembocar en una decidido esfuerzo de regulación, aunque ya prosperan normas y estándares internacionales al respecto. Por estas comarcas, el régimen manufactura leyes de su completo interés y habrá alguno que querrá todo un código orgánico sobre IA, mientras el parlamento europeo promueve una regulación propulsada por Terry Breton para las fuentes y datos que alimentan los modelos generativos y contra el uso malicioso y los riesgos que comporta en el campo específico de la protección de datos y la privacidad.

José Antonio Marías ha versado sobre el inconsciente no freudeano de la IA, en un enfoque ingenioso del problema (https://apuntaje.blogspot.com/2023/05/divan-de-bytes.html), sugiriéndonos ir al inconsciente colectivo que priva por estas latitudes en torno a los recursos mismos disponibles y la extrema desigualdad para accederlos. Entre la ignorancia y el prejuicio tan favorables al régimen, juramos legitimar nuestras orfandades: ¿para qué nos pueden servir?

Nuestros miedos van más allá de entregar y arriesgar una data personal, o la de exponernos a lo hackers con los que, al fin y al cabo, todo el mundo libra un combate muchas veces desigual, pues, el contraste reside entre las sociedades libres y que día a día luchan por serlo, y las que no lo son, sojuzgadas por los conductores del Estado. Y ya se tienen noticias del empleo de la IA en la China totalitaria, signas de reflexión.

(*)           Inteligencia artificial: Cómo cambiará e mundo (y tu vida)”. Deusto. Barcelona, 2018: 265.

Ilustración: Dalia Ferreira.

28/05/2023:

https://guayoyoenletras.net/2023/05/28/inteligencia-artificial-e-inconsciente/

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY