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martes, 7 de abril de 2026

El garabato implícito

LA RAYA IMAGINARIA

Luis  Barragán

Acá más que allá, no están del todo claros los límites entre el oficialismo y la oposición que solo coinciden tácticamente en el esfuerzo de no conflictuarse con Washington. Cualquier paso en falso puede debilitar y hasta acabar con el poder establecido y el alternativo por largo tiempo, extendida así la zona gris de una contención mutua para evitar algún evento irreversible e indeseado.

Suponemos que el agente represivo procurará pensar dos veces antes de ejecutar la más modesta acción, porque - aunque tenga su patente de corso en el bolsillo - la imprudencia pudiera desencadenar una crisis en el gobierno que lo convertirá inmediata y convenientemente en un chivo expiatorio. Y el dirigente opositor cuidará de contener su ira y su lengua, temiendo arriesgar un proceso en el que ni siquiera incide y que, por ello, dista significativamente de experiencias como la perestroika y la glasnost, conocidas por cualquier aficionado a la vida política.

Es de presumir la presencia de los agentes policiales encubiertos o no en cualquier acto, reunión o sarao opositor, por más encallejonado que fuere. Ellos y los propios escenógrafos del acto, asustadizos, no tendrán una medida exacta de la intimidación por lo cual todos tratarán de no pisar ni de pasar la raya imaginaria que cinco minutos antes del 3-E fue tan nítida y convincente.

Imaginamos los nervios de pensar en una situación inesperada que pueda poner en jaque la suerte del jefe de grupo de uno y otro bando, desafiando toda capacidad de liderazgo. Apelando a dos analogías de riesgo y control, quizá el ambiente sea cercano al que prevalece en la frontera donde convergen los soldados norcoreanos y surcoreanos, o indios y pakistaníes, hartos de los distintos y nada infalibles protocolos de seguridad, donde el vuelo anormal de un zancudo pudiera originar una tragedia; quizá asistamos una versión del juego al borde del abismo (brinkmanship), estudiado por Thomas Schelling, que puede analizarse mediante el concepto de equilibrio de John Nash.

Hay opresores y líderes opositores experimentados que intuyen los límites, pero igualmente aparecen los recién llegados que, por un lado, se convierten en fanáticos del régimen que está a las puertas de una transición, y, por el otro, están los que tratan de encaramarse en el tren de una rápida como inevitable victoria opositora. Esto permite esbozar una suerte de sociología del arribismo que, entre nosotros, se manifiesta política y socialmente, por obra de una coyuntura irrepetible de aparente o real vacío de poder tan propicia para los oportunistas.

Ilustraciones: Jan Wojcik y Paweł Jońca.

07 y 08/04/2026:

https://www.elnacional.com/2026/04/la-raya-imaginaria/

https://www.costadelsolfm.org/2026/04/08/luis-barragan-la-raya-imaginaria/

martes, 24 de marzo de 2026

Los agarraremos, pero también pueden agarrarnos en la bajadita

¿Y LOS LOCOS DE CARRETERA?

Luis Barragán

Algo más que una disciplina académica, la política es un hecho social ineludible. Incluso, valga la paradoja, aun negándola o combatiéndola, se hace política.

Ocupada del destino común y, a pesar de su mala e interesada fama, constituye la región más transparente de la sensatez, aunque no siempre notamos sus verdaderos disparates y solemos tardar en enmendar la plana. Por ello, la política requiere de una perspectiva estratégica que aspire a proyectarse históricamente. Sin embargo, en el complejo tránsito por la vida pública, quizá la principal confrontación se da entre los políticos cuerdos y los variopintos locos de carretera de acuerdo a la feliz expresión venezolana.

Los más juiciosos que entienden, asumen y aspiran a la política como vocación y especialidad, profesión y talento, imaginación y experiencia, deben soportar la desleal competencia de los más improvisados que, ahora, los azares digitales elevan a un olimpo de deidades de enfermiza rotación: la moda, simplemente la moda, tiende a marcar la pauta. Prolongándola, se agotan en la coyuntura, dependen de las presiones inmediatas, deciden antes de comprender porque no se explican en el marco de un proceso ni de las instituciones – al menos- necesarias, reduciendo lo estratégico a lo urgente y lo táctico a mera narrativa.

Observemos al Estado descarrilado como un modelador de conductas que irradia una perversa pedagogía: por ejemplo, por mucho tiempo la regla fue la de autorizar por vía parlamentaria y judicial los créditos públicos, siendo una excepción la de presupuestar sinceramente los recursos disponibles del país; soslayar la necesaria inversión en el complejo hidroeléctrico de El Guri, convirtiendo el colapso de los servicios en un mecanismo más de control social; subestimar la representación y rendición de cuentas, favorecida la participación como fetiche.  Fuera de la protección del Estado confundido con un partido, el de gobierno y sus organizaciones subsidiarias, el dirigente de oposición debe ser previsivo, capaz de corregir sus decisiones ante la más endiablada de las sorpresas, reivindicando los mecanismos colegiados que llevan a las decisiones acertadas, desconfiando de la iluminación mesiánica, generando una agenda de ideas y tareas, presumiendo y asumiendo los costos: el conductor político que espera el país que lo tuvo e hizo libre, democrático e independiente en dos siglos, no anda por la vía acelerando sin cálculo, ni cambia de canal arbitrariamente disparando a los cielos, no pone en peligro la vida ajena, ni funde el motor de una esperanza viva y manifiesta que sintetiza a las grandes mayorías.

El loco en cuestión, un vulgar apostador, jamás será el sujeto impredecible que valora estratégicamente un autor clásico como Thomas Schelling, quien versa sobre la racionalidad del riesgo que sabe gestionar y de las expectativas que no pierden el sentido de las realidades, concebido el conflicto como una negociación implícita. Por lo pronto, es necesario volantear bien el vehículo, con suficiente gasolina; pilotarlo y copilotarlo adecuadamente para cubrir - con paciencia - todo el itinerario; turnar a los conductores cuando sea conveniente, ya que todos pertenecen a la misma escudería; y no cantar victoria sino después de cruzar la meta, u otras tentaciones festivas.

Capturas de pantalla: Escenas de persecución tomadas de “One Battle After Another” de Paul Thomas Anderson (2025)

https://www.youtube.com/watch?v=h9Wh9sf2y-U

23 y 24/03/2026:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44153-de-los-locos-de-carretera

https://www.elnacional.com/2026/03/y-los-locos-de-carretera/

25/03/2026:

https://americanuestra.com/luis-barragan-y-los-locos-de-carretera/

https://www.costadelsolfm.org/2026/03/25/luis-barragan-y-los-locos-de-carretera/

domingo, 22 de marzo de 2026

Caza de citas

 La introducción del azar en la teoría de juegos (´de suma distinta de cero´) no tiende exclusivamente a impedir que sea prevista y adivinada la propia estrategia. Como ya se ha hecho notar anteriormente, en estos juegos uno tiene más interés, muchas veces, en que el otro anticipe nuestra manera de jugar que en disfraza nuestra propia estrategia (…) En los juegos que combinan el conflicto con el mutuo interés, sin embargo, no es tan importante el papel que desempeñan las jugadas en que intervine el azar y, en todo caso, es notoriamente distinto”

Thomas C. Schelling

(“La estrategia del conflicto”, Tecnos, Madrid, 1964: 199 s.)

Ilustración: Miroslav Bartak.

martes, 2 de abril de 2024

De la coyuntura actual y ... demás yerbas

TEORÍA DE JUEGOS

Luis Barragán

Alguna vez convinimos en que toda dictadura es predecible, en contraste con la democracia liberal.  Aceptemos, el axioma se ha desmoronado por estos días en Venezuela.

El autoritarismo competitivo que gozó de buena salud, luce desmentido por la realidad: un algo que va más allá de lo autoritario, un algo que viene más acá de la competencia. Demasiado allá y demasiado acá, ya temen  por su suerte los propios partidarios de la minoría oficialista, continuista y armada que está confrontada con las grandes mayorías de venezolanos. .

Quizá predominante en el género novelístico y filmográfico correspondiente, detrás de la moral de resistencia del pueblo heroico, el derrumbe de los regímenes de fuerza se debe a la excesiva concupiscencia del poder que el cabecilla niega al resto de sus colaboradores inmediatos. Todo parece indicar que el socialismo del siglo XXI es portador de una ética de la ruindad, al fin y al cabo, compartida, pues, todos sus concursantes están enredados en proporciones semejantes, urgidos de un conjuro, así no sean objeto de sanciones internacionales expresas, inequívocas y concretas.

De modo que la prolongada coyuntura pre-electoral todavía deparará sorpresas que tienen por soporte y ventaja, la violencia física y psicológica empleada por el Estado, y, abandonando la trinchera, pasa ahora el gobierno de la guerra política de posiciones a la de movimientos.  Y no fue, es ni será posible a los líderes y partidos de la más genuina oposición pensar y desempeñarse individual y mesiánicamente, como bien desearían muchos de los opinantes que se encuentran a miles de kilómetros fuera del país con una lectura en clave de telenovela de los acontecimientos aún inconclusos.   

A Miraflores lo ocupa un inmenso tablero que los compromete a todos y, si bien es cierto que inventa casilleros adicionales, no menos lo es que sus desplazamientos, maniobras y ardides, pudieron ser previstos y quizá resueltos por contendores convincentemente mancomunados y de probada faena ajedrecística.  Hacer memoria del futuro y pronosticar el pasado, aunque parezca absurdo, expresa también el fenómeno político y, más allá de ponderar convencionalmente los muy probables escenarios pendientes, la mejor y la peor aplicación de una exigente teoría de juegos pasa por una de estas dos venezolanísimas opciones, respectivamente: la apelación al olfato o intuición política, inspirada revelación de la experiencia que no se le niega a nadie; o la confianza en la lectura del tabaco o las cartas para la cual hay muchísimos adeptos encapillados, devotos de Telmo Romero.

Fotografía: LB, local av. Baralt, cerca de la Plaza Miranda (CCS, 20/03/2024)..

02/04/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/teoria-de-juegos/

03/04/2024:

https://www.eastwebside.com/luis-barragan-de-la-coyuntura-actual-y-demas-yerbas.html

https://www.costadelsolfm.org/2024/04/03/luis-barragan-la-teoria-de-juegos/

Los papeles del CREM / Raúl Ochoa Cuenca. 

Flechado

DEL INSILIO OLVIDADO Luis Barragán De la población desplazada hacia el exterior en búsqueda de un refugio seguro y estable, no hay cifra...