Mostrando las entradas con la etiqueta César Pérez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta César Pérez. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de febrero de 2023

¿Por qué no, una jornada histórica?

LA PROTESTA DE PLAZA CARACAS

Guido Sosola

Hoy, se cumple un nuevo aniversario de las represalias escenificadas en la  Plaza Caracas décadas atrás.  Jóvenes decididos e inquietos, a contracorriente, protestaron el refinanciamiento de la deuda pública externa y la respuesta inmediata del gobierno fue la de apalearlos, posando nada más y nada menos que el helicóptero de la Policía Metropolitana en el lugar.

El episodio nada baladí nos indica muy bien de las condiciones que, a la vuelta de la esquina, facilitaron el particularísimo fenómeno del pretorianismo aliñado por los cubanos.  Son varios los motivos que convierten el 26 de febrero de 1986 en una fecha histórica, pero consideremos brevemente tres.

Por una parte, el más obvio fue la suscripción del acuerdo en un marco dificilísimo para un país que pasó de una inflación de 9% a 40%, con una cesta petrolera que promediaba $ 26 para descender a $12, bajo un sistema de control cambiario y de precios, ascendiendo la deuda a $ 35 mil millones de bolívares. Bajo engaño, abriéndole la avenida al triunfo posterior de Carlos Andrés Pérez, aunque su candidato fuese Octavio Lepage,  Jaime Lusinchi y sus más estrechos colaboradores que luego lo dejaron injustamente solo con sus responsabilidades históricas, fueron unos niños en pañales: al menos, dejaron que publicitaran el acontecimiento, porque en este siglo XXI del socialismo dizque redentor, muy pocos saben del monto exacto de nuestras deudas externas, así en plural, contraídas abusiva y confidencialmente con nuevos y peligrosos acreedores; el petróleo alcanzó $100 para la más completa dilapidación del régimen bolivariano y bolivarero, destruyendo nuestra principal industria; hemos sabido del efecto devastador de la hiperinflación, por decir l o menos.

Por otra, antes, había juventudes políticas con sus propios elencos dirigenciales y desarrollos organizacionales, con tradición de décadas, expuestas en un confiable y competido coto de entrenamiento y relevo del liderazgo, respecto a COPEI, MAS, AD, PCV, aunque por ahí circulaban unos grupos dizque de independientes de una renovada y abierta actitud antipartidista.  Fue la juventud socialcristiana, por entonces conducida por César Pérez Vivas, la que se plantó en el medio de la extensa plaza caraqueña, quemó un muñeco simbólico y se devolvió al llegar los agentes policiales, cuyo comandante ordenó la paliza, los perdigonazos y las lacrimógenas a discreción, bajo la protesta de los mismísimos empleados del gobierno que gritaban desde las ventanas de los despachos ministeriales ubicados en el complejo del Centro Simón Bolívar. Empero, hay que decirlo: fue la única juventud política que protestó dicho acuerdo, quedando cómoda y tranquila la juventud marxista que hoy ocupa importantes posiciones de poder; con todo, ayer hubo, hoy no, juventudes políticas, y la represión se vio muy bien en 2014 y 2017, imagínense, reivindicando largamente a Lusinchi.

Luego, por más control que pretendiese de los medios de comunicación social, aquel gobierno no pudo impedir la pronta difusión e indignación de la sociedad, a través de la prensa escrita y audiovisual, habida cuenta que la muchachada fue detenida y conducida a la comandancia de Cotiza, negándose a declarar, para – luego – tomar la investigación el parlamento. El contraste con la actualidad es evidente, ofrecida aquella protesta como la última realmente importante, significativa y vigorosa de una juventud política en Venezuela, como la  de la Juventud Revolucionaria Copeyana, cuyos secretarios generales hicieron historia entre 1947 y 1994.  De la generación democrática de los ochenta, sólo Pérez Vivas se mantiene en pie de lucha, entre un número muy reducido de dirigentes todavía en edad productiva; y, en relación a la izquierda, son muchos de los que disfrutan impávidos las milees del poder.

26/02/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/02/26/guido-sosola-la-protesta-de-plaza-caracas/

miércoles, 2 de marzo de 2022

Geopolítica

LA GUERRA Y LA  APUESTA

César Pérez Vivas  

La decisión del dictador ruso de invadir Ucrania no solo pone en riesgo la paz del mundo, sino que representa un retroceso en el campo del derecho internacional y de la democracia.

Con Putin al frente, los sistemas autoritarios apuestan a un fortalecimiento del modelo hegemónico instaurado en cada país de corte antidemocrático, sino a un repliegue a las democracias occidentales, fundadas en la alternancia, la separación de poderes, el control parlamentario y judicial de los gobiernos y la economía de mercado.

Putin representa, en estos tiempos, una reencarnación del espíritu de los zares y de la vocación imperial de Stalin. Pretende restablecer lo que le sea permitido de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sueña con convertirse en un especie de nuevo zar del oriente europeo, y no precisamente bajo el esquema de los modernos estados democráticos supranacionales, como es el caso de la Unión Europea, sino a base de la barbarie que representan las armas, con las cuales se atreve a invadir una nación como Ucrania.

Esta es la visión y la ambición de un personaje que ya va para 20 años ejerciendo el poder en Rusia. Para el cumplimiento de ese objetivo han asumido la tesis de un mundo multipolar, como sustituto del  agotado modelo bipolar de los tiempos de la Guerra Fría y como fórmula para contraponer un contra peso al poder que representan los Estados Unidos de América, en la geopolítica mundial, luego de la caída del muro de Berlín y de la desintegración de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

En ese discurso y en esa política del mundo multipolar se esconden todos los regímenes autoritarios del mundo, para justificar su comportamiento y para buscar apoyo en los regímenes de China y Rusia, que buscan entrar en una disputa por una hegemonía planetaria sumando estados y gobiernos dispuestos a una sumisión acrítica a cambio de respaldo a sus hegemonías personales, buscando una esfera de complicidad a sus constantes atropellos a los derechos humanos de sus ciudadanos. Lo cierto es que la humanidad necesita es un mundo plural y democrático, respetuoso del derecho internacional y de los derechos humanos al interior de cada país. Un mundo unipolar o multipolar es una negación del derecho y de la justicia.

La gravedad de la situación derivada del ilegítimo e ilegal ataque ruso a Ucrania, es la ruptura abierta y descarada del derecho internacional, donde por razones eminentemente de control territorial y dominación imperial se ocupa el territorio de un Estado independiente y autónomo.

Es en el marco de esa lógica y de esa dependencia que el régimen de Maduro se alinea acríticamente con la brutal invasión propiciada por los rusos contra la nación ucraniana. Una camarilla que lleva más de dos décadas dándose golpes  de pecho, proclamando la vigencia del derecho internacional, cuestionando el imperialismo, negando toda participación de organismos o Estados de la comunidad internacional en la búsqueda de corregir sus desafueros, con el burladero de la soberanía y el no injerencismo, termina de golpe apoyando una brutal invasión militar de una antigua ex república del desaparecido imperio soviético.

Eso es como si el actual Estado español se le ocurriera invadir nuestro país, o cualquier otro de la América Latina, bajo el pretexto de que nuestros países en el pasado formaron parte de su territorio. No hay argumento alguno con el cual defender y sostener la barbaridad cometida por Putin al ordenar la intervención militar en Ucrania, como tampoco hay argumento para que un régimen como el de Maduro, violando una política centenaria de no alineación en guerras extra continentales, involucre a nuestro país en un conflicto de esa magnitud, donde por lo demás la justicia y la más elemental razón no ofrecen ninguna justificación a esta absurda guerra.

Queda claro, entonces, que a Maduro sólo lo mueve una complicidad con la dictadura rusa, que se ha convertido en la encubridora de sus desafueros en el seno de los organismos internacionales. Cómo Putin le tolera las masivas violaciones a los derechos humanos, el desconocimiento de los principios fundamentales de la democracia, y además le provee asistencia militar y armas para la imaginaria guerra que Chávez y su entorno se planteó contra los Estados Unidos, entonces salen a apoyar tamaño crimen, como lo es la invasión a Ucrania.

La irresponsable decisión de Nicolás Maduro traerá consecuencias negativas a nuestro país. Si solo fuesen para el régimen antidemocrático de la “revolución bolivariana” no revestiría tanta importancia, pero sus efectos tocaran a toda la población.

Mientras el mundo civilizado repudia esta guerra absurda, Maduro, Ortega y Díaz Canel, en este continente, solo por cuidar su permanencia en el poder, se ponen del lado de la guerra y de la barbarie. No en vano, ellos son la barbarie roja misma.

Fotografía: A rocket fragment lies on the ground next to a building of Ukrainian Security Service (SBU) after a rocket attack in Kharkiv, Ukraine’s second-largest city, Ukraine, Wednesday, March 2, 2022. Photograph: Andrew Marienko/AP.

03/03/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/la-guerra-y-la-apuesta-autoritaria

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY