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sábado, 4 de octubre de 2025

Siervos

 Fe y gratuidad

(San Lucas, 17: 5-10)

Enrique Martínez Lozano

Parece que, en el inicio de este capítulo, Lucas agrupó sentencias, procedentes o no de Jesús, que insistían en algunas cuestiones importantes para aquella primera comunidad: el escándalo, el poder de la fe y la cuestión de la gratuidad. En el texto que leemos hoy, se recogen las dos últimas.

La primera de ellas enfatiza, como decía, un tema importante para la comunidad: el poder de la fe. Los exegetas dudan que estas palabras se remonten al Jesús histórico. Podría tratarse, más bien, de una enseñanza que hubiera surgido en el ambiente comunitario.

En cualquier caso, parece que se utiliza un estilo típicamente oriental, presentando una exageración que atrae el interés –aunque cambia la imagen: Mateo no habla de una morera, sino de un monte (Mt 21,21)-, para insistir en la fuerza de la fe.

De esta frase arranca nuestro dicho de que "la fe mueve montañas". Ahora bien, la fe de la que se aquí se habla no se refiere a una creencia ni a una actitud voluntarista. Apunta, más bien, a una certeza de quien "ha visto" el misterio de lo Real. (De un modo similar, los físicos cuánticos vienen a decirnos que la mente crea la realidad, como pone de relieve la conferencia del cardiólogo Manel Ballester: http://www.gamisassociacio.org/video/Dr-Manel-Ballester/).

El poder de esa fe escapa todavía a nuestra comprensión habitual, pero empieza a ser corroborado incluso por experimentos científicos, sobre la base del influjo innegable de la consciencia sobre la materia. Será necesario avanzar en el estudio de tales influencias, pero cada vez parece más cierto que la consciencia crea la realidad. De ahí que no esté exenta de razón aquella frase: "Cambia tu forma de ver las cosas y cambiarán las cosas que ves".

La segunda parte del texto que estamos comentando resulta, de entrada, un tanto extraña para nuestra mentalidad que se subleva, con razón, frente a cualquier tipo de dominación. Por eso, necesitamos situar esas palabras en su contexto y adentrarnos en su significado más profundo.

El contexto pudiera ser la polémica con los fariseos y su religiosidad basada en el mérito y la recompensa, tal como se pone de relieve en tantas parábolas evangélicas, particularmente en aquella de "los trabajadores de la viña" (Mt 20,1-16).

Frente a ese tipo de religiosidad de quien se cree con derechos ante Dios como consecuencia de los méritos obtenidos por el "cumplimiento" de la norma, Jesús presenta a Dios como Gracia sin medida que se desborda, empezando por los últimos, aquellos que no son tenidos en cuenta e incluso considerados como "pecadores". Las llamadas "parábolas de la misericordia" (Lc 15) son testimonios magníficos del radical cambio de perspectiva que presenta el maestro de Nazaret.

Pero, aun así, sigue sonando extraña a nuestros oídos modernos la afirmación de quien, habiendo cumplido todo lo mandado, se considera como un "siervo inútil".

La "extrañeza", tal como lo veo, se debe al hecho de que leemos esa frase desde la perspectiva del yo, que no se resigna a sentirse "devaluado" en su imagen ni en su acción. Desde ese ángulo, la actitud que se pide al servidor es vista como alienación.

La lectura adecuada requiere situarse en otro lugar, desde el que se modifica radicalmente la percepción incluso de la propia identidad. En síntesis, podría expresarse de este modo: no existe ningún "yo" que sería sujeto de nada; tal yo es únicamente una ficción mental. No existe sino la Consciencia que actúa a través de todas las formas, que no son sino cauces o canales por los que fluye

En esta visión, todo se clarifica: carece de sentido que un canal se atribuya o se apropie la acción que, simplemente, pasa a través de él. Si tuviera que expresarlo de algún modo, el canal únicamente podría decir: "soy un siervo inútil".

Leída así, la pequeña parábola de Jesús contiene una profunda sabiduría, por cuanto nos revela la trampa de identificarnos con el yo –siempre apropiador- y nos conduce hacia nuestro verdadero rostro. No somos ese yo separado que nuestra mente piensa, sino la Consciencia última que en todo se manifiesta.

Desde esta lectura se comprende también que la gratuidad sea uno de los ejes centrales del evangelio. Todo es Gracia. "Nadie" hace nada, todo fluye, porque todo se regala.

Como diría Pablo, "¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué presumes como si no lo hubieras recibido?" (1 Cor 4,7).

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/4172-fe-y-gratuidad.html

Ilustración: Dariusz Górski.




sábado, 1 de octubre de 2022

Fe

Domingo 27C TO     2 octubre 2022

“Auméntanos la fe” (Lc 17, 5-10)

 (Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Fe)

José Martínez de Toda, SJ.                                                            

En el evangelio de hoy de Lucas los discípulos le piden a Jesús que les aumente su fe. ¿Por qué le piden esto?

Esto aparece también en los otros evangelios. Por ejemplo, en Mt 17,20 los discípulos no habían podido hacer nada por el epiléptico, a pesar de que Jesús les había dado ya el poder de curar y expulsar demonios (Mt 10,1).

El mismo Jesús les dice que su fracaso en curar al epiléptico se debe a su falta de fe.

¿Qué es fe? ¿Qué es tener fe?

Tener fe es creer que Dios nos ama por encima de todo sin ninguna condición, y por eso nos fiamos absolutamente de Él, lo amamos y lo servimos por completo sin poner nosotros tampoco ninguna condición.

Tener fe en Dios significa que, me conceda o no lo que le pido, seguiré amándolo y fiándome de Él por completo.

Tenemos fe, cuando tomamos como verdadero lo que Dios nos dice.

Nuestra fe es como un billete de mucho dinero. Un trozo de papel de suyo vale muy poco, pero tiene valor porque tiene el sello y el crédito del gobierno.  Así también, nuestra fe tiene valor porque Dios la bendice.

¿Es poderosa la fe?

Sí. Jesús utiliza varios ejemplos de lo que puede lograr la fe.

- “Dirán a esa morera: Arráncate de raíz y plántate en el mar(Lc 17, 6).

-        “Pueden mover una montaña y arrojarla al mar”. (Mc 11, 23; Mt 21,21)

-        Jesús mandó secarse una higuera. Y añadió: “Cuando oren pidiendo algo, crean que se les concederá, y así sucederá". (Mc 11, 24).

 Los apóstoles le pidieron al Señor "auméntanos la fe" y estos hombres, llenos de Dios, sin organización, sin Internet, sin medios… pero llenos de fe cambiaron el curso de la historia. Llevaron el sol de Dios al mundo. Movieron montañas. Tenían fe.

<Cuentan que Paganini, el gran violinista, daba un importante concierto un día, y cuando salió al escenario notó algo raro en su violín. Lo miró durante unos segundos y cayó en la cuenta de que no era su famoso y valioso violín. Alguien se lo había cambiado y le había dejado uno de segunda mano. Pero dijo a su auditorio:

-        "Señoras y señores, les quiero demostrar esta noche que la música no está en el instrumento sino en el alma".

Y tocó como nunca lo había hecho anteriormente: y de ese violín de segunda mano brotó una música que entusiasmó a su auditorio. El violín de primera o de segunda mano no tiene música; la música, la inspiración, el arte y el fuego están en las manos y en el alma del artista. >

La fe no depende de los medios. La fe mueve montañas.

Puedo pedirle fe a Dios, y con su ayuda la puedo alimentar para que crezca en mí.

¿Cómo puedo alimentar mi fe? ¿Cómo aumentarla?

1.     Por la oración, como hacen aquí los discípulos de Jesús: “¡Auméntanos la fe!” (17,2). Pedir fe es querer que Dios entre e ilumine nuestra alma. Si usted tiene en su casa las cortinas cerradas y las persianas bajas, el sol no entra, vive sin la luz del día. La fe es como el sol: ilumina nuestra vida con la luz de Dios. Debemos quitar la cortina de humo que es el pecado y abrir la ventana de la oración.

2.     Leyendo libros. S. Ignacio de Loyola se convirtió leyendo los evangelios y las vidas de Santos.

3.     El don de de la fe se alimenta con la compañía de los hermanos. Las relaciones con gente de fe generan más fe.  Por eso, es importante participar en la liturgia y en la vida comunitaria de la iglesia.

4.     Asistiendo y participando en retiros, ejercicios espirituales, lecturas orantes, clases de biblia, etc. La Biblia informa, corrige nuestra fe, y nos acerca a Dios para que podamos desarrollar una poderosa fe.

5.     Nuestra fe crece a medida que actuamos según ella.  Cada don de Dios es reforzado al ejercerlo, y así es con la fe.

            Hay grados de fe: unos tienen poca fe, otros mucha fe.

Póngame un ejemplo de mucha fe.

            El niño se fía de su mamá y de su papá.

La Virgen María, a la que Isabel proclama feliz por creer (Lc 1,45). Después Jesús se encuentra con hombres y mujeres cuya fe le causan admiración: el centurión (7,9); la hemorroisa (8,48); el leproso que vuelve a darle gracias (17,19), el ciego de Jericó (18,22)...

¿Cómo sirve a Dios una persona de fe?

Así como Dios nos ama sin condición ni límite, así nosotros lo servimos gratuitamente sin esperar recompensa especial. Eso es tener fe. Es el estilo de Jesús.      

            En la parábola de los obreros contratados para ir a trabajar en la viña a distintas horas (cf. Mt 20,1-16), los que trabajaron desde la primera hora de la mañana pensaron que recibirían más que los contratados a la hora undécima, y se indignaron cuando vieron que el Señor Bueno igualaba su paga con la de aquellos que habían trabajado menos tiempo.

        Por eso, el Señor Jesús, que conoce nuestro frágil corazón humano, nos invita hoy a ser servidores/as del Evangelio con total gratuidad y desprendimiento. Nuestra paga, como dicen las bienaventuranzas, es Dios mismo. “Dar gratis lo que gratis recibieron”.

<Dios llamó a dos hermanos a la vida misionera. El mayor respondió y murió mártir. Al final Dios le dijo:

-        “Muy bien, siervo fiel. Me has servido por el valor de mil talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!".

            En cambio, el hermano menor decidió ignorar la llamada de Dios, se casó y se hizo rico. Cuando le llegó la hora, el Señor le dijo:

-        "Muy bien, siervo fiel. Me has servido por valor de diez talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!”

            Al hermano mayor le agradó sobremanera esto. Y dijo: "Señor, aun sabiendo esto, si tuviera que nacer de nuevo y volver a vivir, haría por ti exactamente lo mismo que he hecho".

            Esta sí que es una Buena Noticia: un Señor generoso y un discípulo que le sirve por el mero gozo de servir con amor.> Anthony de Mello, s.j., "El canto del pájaro", pp 151-152.

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Ahí nos unimos a los Apóstoles, cuando le piden a Jesús: ¡Auméntanos la fe! Y Él nos enseña a servir a los demás gratis y desprendidos, como Él.   

Fuente: Correo electrónico (Román Mendoza).

Ilustración: J. Kirk Richards.

Misa Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=13xC3YAATOg

Homilía Obispo Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=VIOGojGpq1w

Reflexión Padre Peraza: https://www.facebook.com/arperaza/videos/1292820338140550

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY