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lunes, 9 de febrero de 2026

Responder al momento histórico

RETORNO A CASA

Luis Barragán

Una de las mayores evidencias del nefasto resultado socialista del siglo XXI, es la consabida diáspora de crecientes y asombrosos contingentes en los últimos años. Entre las varias contribuciones que hicimos sobre el tema, recordamos la llamada de atención en torno a la organización social de la paisanidad más allá de nuestras fronteras (https://www.elnacional.com/2025/03/de-la-organizacion-social-de-la-diaspora-venezolana/), todavía planteada como una necesidad que ciertamente requiere de un ineludible sentido y dirección política, sobre todo, ante la inminencia, probabilidad o franca aspiración a un cambio histórico en nuestro país.

Por supuesto, fenómeno de una superior complejidad y trascendencia que contrasta con la habitual mirada simplista y convencional, demanda todavía apoyo y solidaridad de aquellos que, en gran medida, se vieron forzados al exilio por razones estrictamente políticas y, lo que es todo un desafío, implica también el reingreso al país para asumir tareas esenciales de conducción política y de orientación de la opinión pública junto a los que permanecieron con sacrificios dentro de las fronteras. Desde esta específica perspectiva interpretamos el anuncio de un pronto regreso de Miguel Henrique Otero, director de El Nacional, al que le seguirán otros anuncios de la dirigencia propiamente partidista que puede poner a prueba el cumplimiento de los compromisos adquiridos por la encargaduría presidencial con Washington.

El retorno a casa no es un asunto de mero trámite, porque se trata de un acto político que va más allá de la decisión personal para generar la necesaria confianza en el esfuerzo común por alcanzar una transición sustentable. Luego de los numerosos y fallidos diálogos asumidos con el oficialismo, los consabidos hechos del tres de enero lo obligan a: ofrecer garantías jurídicas efectivas que no puede diluir en promesas de oportunidad; aceptar la libertad sostenida de acción y expresión que ya no puede simular institucionalmente; y consentir el desarrollo de las capacidades de (auto)organización social y política, sin represalias directas e indirectas.

Hemos acumulado una importante experiencia republicana al respecto y, aunque tendamos a creer lo contrario, los líderes políticos que regresaron al país a los pocos días de los acontecimientos del 23 de enero de 1958, compartieron un extenso período de severos peligros y amenazas que incluyó dos intentonas de golpe de Estado que pudieron – sencillamente -  triunfar con las consecuencias del caso. Nadie le niega originalidad a la actual coyuntura, pero, convengamos, es necesario invocar la memoria y tradición política venezolana interesadamente intervenida en la presente centuria.

Compartido un mismo historial dentro o fuera del país, el llamado a la reintegración nacional no se limita a un gesto simbólico: representa la oportunidad concreta para reforzar nuestra identidad, afianzar el bien común, reivindicar el derecho al optimismo y, en definitiva, dar continuidad a la libre vida republicana. Frente a la flexibilidad solo táctica del oficialismo para el reacomodo, debemos bregar todos por una transición sustentable que permite al mismo tiempo compartir jornadas anuales como la del proverbial maratón de la CAF con el testimonio de lucha por la liberación de los presos políticos, constatado el domingo próximo pasado en Caracas.

Fotografía: LB, maratón de la CAF en Caracas en las cercanías de la meta /08/02/2025).

10/02/2025:

https://www.elnacional.com/2026/02/retorno-a-casa/

https://americanuestra.com/retorno-a-casa/

domingo, 8 de febrero de 2026

Riesgos

VUELTA A LA PATRIA

Luis Barragán

Inmediatamente después de las consabidas jornadas del 23 de enero de 1958, salieron confiados de la peligrosísima clandestinidad y retornaron del amargo exilio, numerosos venezolanos. Por supuesto, conocedores de la historia, hoy los juramos no sólo confiados, sino superoptimistas y dispuestos a conquistar el mundo. Sin embargo, tratando de ubicarnos en aquella ya lejana coyuntura, sospechamos que hubo elementos para la desconfianza, la permanente vigilia, los reiterados riesgos, las inminentes amenazas.

No pasaron muchos días y se hizo multitudinario como festivo, el recibimiento de la dirigencia proveniente del exilio, por ejemplo. Todo parecía indicar que la situación estaba controlada, aunque sobraron los indicios de un retroceso sorpresivo, de un zarpazo inesperado, de una reacción calamitosa de las fuerzas y sectores desplazados del poder.

Para la primera quincena de febrero del citado año, ya habían pasado por Maiquetía Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt. La prensa de entonces, da noticias de un recibimiento popular extraordinario de aquellos que había llegado a un acuerdo unitario y unitarista en Nueva York, por cierto, discrepantes una década atrás.

A juzgar por el tormentoso año, en cualquier momento podía aflorar y afloraron las conspiraciones y, así, que se sepa, en julio y en septiembre de 1958 se alzó el ministro de la Defensa y un grupo de oficiales que produjeron una balacera terrible al pretender tomar a Miraflores respectivamente. Cualquier cosa y en cualquier momento podía ocurrir algo, dado el ambiente de continua agitación que tuvo un momento estelar y desafortunado con la visita de Nixon.

De modo que ese liderazgo no tenía ni podía tener póliza alguna de seguro, corriendo un riesgo gigantesco. Sencillamente, se vino, bregó, reconstruyó las instituciones. Y la coincidencia de Caldera y Villalba para recibir a Betancourt en el aeropuerto internacional, como lo refleja una gráfica de El Universal de aquellos días, le dijo muchísimo a la ciudadanía.

Reproducciones: El Universal, Caracas, 1° y 10/02/1958.

08/02/2025:

https://lapatilla.com/2026/02/08/luis-barragan-vuelta-a-la-patria/

Patricia Molina

SOLIDARIDAD Luis Manuel Marcano y Luis Barragán Solidaridad es definida por el Diccionario de la Real Academia Española como la “adhesió...