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domingo, 18 de enero de 2026

Noticiero retrospectivo

- Rhásez Hernández López. “Sonido, hermano del alma: Renacimiento del arte de la ópera”. El Nacional, Caracas, 29/710/1967.

- Manuel Díaz Ugueto. “La reforma militar y el deslinde político”. El Nacional, 13/08/83.

- Juvencio Pulgar. “La UCAB no es negocio”. Summa, Caracas, M° 62 del |5 al 30/11/72.

- Luis Beltrán Prieto Figueroa. “No soy enemigo del catolicismo”. El Universal, Caracas, 18/06/67.

- Rodolfo Quintero. “Lo que Bolívar no hizo”.  El Nacional, 14/08/83.

Reproducción: Juan Bautista Fuenmayor. Últimas Noticias, Caracas, 01/03/1948.

Noticiero retrospectivo 1

https://lbarragan.blogspot.com/search?q=noticiero+retrospectivo

Noticiero retrospectivo 2:

https://apuntaje.blogspot.com/search?q=Noticiero+retrospectivo

domingo, 21 de diciembre de 2025

Noticiero retrospectivo


- Manuel Felipe Sierra. “Felipe González en Caracas: AD es una cosa, el PSOE es otra”. El Diario de Caracas, 26/07/1979.

- Adolfo Martínez Alcalá. “La autocensura hace falta”. El Diario de Caracas, 20/10/89.

- M.A. Padrón. “La cuestión de Belice y Venezuela”. El Mundo, Caracas, 12/05/78.

- Luis Esteban Rey. “Glosas” (Las FF. AA. Y el desarrollo nacional, declaraciones del general Pedro Elías Dávila, director EFOFAC). El Universal, 20/05/80.

- Gloria Stolk. “Rafael Caldera en la Asociación de Escritores Venezolanos”. Bohemia, Caracas, N° 259 del 17/03/68.

Fotografía: Anunciación.  P. Maxim para un texto de Eduardo Lira Espejo: “El gallo de Belén. Misterio para títeres en siete estampas por Eduardo Calcaño (Estrenado el 3 de marzo de 1950, por el Teatro de la Escuela de Marionetas del M. E. N., bajo la dirección del Prof. Federico Reyes”. Revista Shell, Caracas, año II, N° 9 de diciembre de 1953 (dirigida por Julián Padrón).

Noticiero retrospectivo 1

Noticiero retrospectivo 2

domingo, 19 de octubre de 2025

Noticiero retrospectivo

 - Luis Herrera Campíns en defensa del consumidor. El Nacional, Caracas, 09/08/1974.

- Jesús “Chucho” García. “Wole Soyinka: la negritud palideció con Senghor”. Últimas Noticias, Caracas, 09/07/95.

-        Valentín Iglesias. “El avestruz de Pedro Pablo (Aguilar)”. El Nacional, 05/07/80.

- Luis Herrera Campíns. "El mérito de una revolución traicionada". El Gráfico, Caracas, 01/11/48.

-        Arturo Uslar Pietri. “Pizarrón: La deuda no es una catástrofe natural”. El Nacional, 01/10/89.

Fotografía: Tomada de la cuenta facebookeana de Ramón Alberto Rivero Blanco: “El CF Pérez Leefmans reunido en el Palacio de Miraflores con el Presidente de la República Don Rómulo Betancourt y el Cdte de la Escuadra CA Ricardo Dosa Ríos en el primer aniversario del submarino “ARV CARITES-11 en enero de 1961. El CN Roberto Escobar nis complementa la información: ¨De izquierda a derecha con el Presidente Betancourt: CA Ricardo Sosa Rìos, TN Miguel Rueda Agelvis, TN Elio Orta Zambrano, CC Jaime Helì Pirela Luengo, CF Armando Pèrez Leffmans, TF Carlos Sòcrates Tovar Tovar y TF de Perfil no conocido´” (SIC).

Noticiero Retrospectivo

martes, 8 de julio de 2025

Fuerzas armadas y Estado Nacional en Venezuela

DE UN VIEJO Y SIGNIFICATIVO ASCENSO MILITAR (*)

Luis Barragán

La consolidación del Estado Nacional con el largo ejercicio gubernamental del general Juan Vicente Gómez, supuso la institucionalización y asimilación del Ejército y los componentes afines, incluso, en nombre de la paz mínima que fue tan deseada por la población después de muchísimos años de una violencia política frecuentemente abierta y descarada. Vísperas de la muerte del dictador, el acto de Estado con motivo del 25° aniversario de la Escuela Militar y Naval de fecha 7 de julio de 1935, gozó de una mayor difusión en contraste con los eventos similares de los años inmediatamente anteriores y posteriores, constituyendo un indicio cierto y fundado de la distinta orientación – además – corporativa adquirida por las fuerzas armadas.

El acto en cuestión, sirvió de escenario para el discurso alusivo de Isaías Medina Angarita, cuyo protagonismo lo corroboró el ascenso a coronel en los días siguientes, convertido posteriormente en titular del decisivo ministerio de Guerra y Marina, abierta la senda como sucesor del general Eleazar López Contreras en la presidencia de los Estados Unidos de Venezuela. Todo apuntó a la existencia y desarrollo de un específico plan para la ahora institución armada, trazado antes del deceso del general Gómez, tal como se ha sospechado con fundamento del planteamiento y elaboración del llamado Programa de Febrero, implementado en 1936.

Tres acontecimientos anunciaron aquella etapa que resultó inédita para el país de carácter sociológico, político e histórico, más e la anécdota acostumbrada.  En efecto, tratamos de la creación de la Escuela Militar en 1910; el exitoso primer golpe técnico de Estado en 1913, so pretexto de la imaginaria invasión castrista, con el muy profesional control militar del territorio nacional perfeccionado con el golpe político de 1914, igualmente incruento; y el propio acto aniversario de la institución educativa que abona a la militarización de la memoria histórica que no, la de la sociedad venezolana de una civilidad a toda costa reprimida.

La celebración aniversaria a través de un evento rigurosamente castrense, protocolizó ante la opinión pública la definitiva consolidación del Estado Nacional expresada y sustentada en una corporación castrense convincentemente profesional, especializada y estable. La selección del orador, el contenido de la alocución y el ascenso próximo, notarió una situación ya irreversible como no imaginaron los más destacados, consagrados y también fracasados adversarios del régimen luego reemplazdos por aquellos que se esforzaron por una novedosa interpretación de la realidad respondida cabalmente a mediados de los cuarenta.

Huelga comentar que la entidad castrense se hace tal sólo como manifestación del Estado Nacional,  por cierto, el que ha de ejercer el monopolio legítimo y lícito de la violencia. Y es que, aún concebido constitucionalmente, antes de su consolidación, dudamos de la propia existencia del Estado, sometidas las armas al servicio de una parcialidad política y a los caprichos del caudillo de turno.

(*) Resumen de un trabajo más extenso, intitulado “Del significativo ascenso militar de Medina Angarita en 1935 (Breve ejercicio histórico)”, incluido en: López A, R – Guía C., G. – Garay C. (Coordinadores) “Historia militar, historia naval y relaciones internacionales siglo XVIII, XIX y XX”, IPC-UPEL, Caracas, 2024: pp. 187-229:

https://www.espacio.digital.upel.edu.ve/index.php/LIBROS/issue/view/117

08/07/2024:

https://www.elnacional.com/2025/07/de-un-viejo-y-significativo-ascenso-militar/

https://www.costadelsolfm.org/2025/07/08/luis-barragan-de-un-viejo-y-significativo-ascenso-militar/

sábado, 12 de abril de 2025

Promoción militar de 1933


ESCUELA MILITAR DE GUERRA Y MARINA (SIC)

Promoción 1933

No GDO NOMBRES APELLIDOS

1. Alfz/May Marcos Evangelista Pérez Jiménez

2. Alfz/Aux Miguel Ramírez Vivas

3. Alférez Luis Sánchez Mogollón

4. Alférez Héctor D’Lima Polanco

5. Alférez Carlos J. Maldonado Peña

6. Alférez José Saúl Guerrero Rosales

7. Alférez Carlos M. Pulido Barreto

8. Alférez José A. Mora Pérez

9. Alférez Manuel Salvador Becerra Sánchez

10. Alférez Roberto Casanova

11. Alférez Pedro José Quevedo Delgado

12. Alférez Raúl Sierralta Osorio

13. Alférez Marcos Chacón Paredes

14. Alférez Bernardo Lara Labrador

15. Alférez Angel A. Ramírez Avendaño

16. Alférez José Luis Betancourt

17. Alférez César A. Rojas Bello

18. Alférez Miguel de la Rosa

19. Alférez José A. Sardi Sardi

20. Alférez José A. González G.

21. Alférez José R. Vegas García

22. Alférez Marcos Rangel Barrientos

23. Alférez Julio A. Vale Guillén (Naval)

24. Alférez Pedro H. Alvarez Miraba (Naval)

25. Alférez José Lino Dávila Rodríguez (Naval)

26. Alférez Pablo A. Bonilla Chacón (Naval)

27. Alférez Amador Hernández U. (Naval)

28. Alférez Pedro R. Fígallo (Naval)

29. Alférez Alvaro Alvarez Piña (Naval)

Cortesía del prof. José David López

Fuente:

Aporte de Luis Heraclio Medina Canelón al grupo faccebookeano Historia Náutica de Venezuela:

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10234058441018999&set=gm.10087068131327149&idorvanity=431909266843132

sábado, 8 de febrero de 2025

Tarea en el mundo terrenal

LA VOCACIÓN BÁSICA DE TODO CRISTIANO

(San Lucas, 5:1 - 11)

José Enrique Galarreta

Seguimos haciendo una lectura semi-continua del evangelio de Lucas, aunque saltando algunos pasajes. El domingo pasado veíamos a Jesús al principio de su predicación, en Nazaret. Lucas lo lleva después a Cafarnaúm donde empieza su predicación y sus curaciones. Su fama se extiende, de manera que todo el mundo acude a escucharle.

El tema de fondo es la vocación de los primeros discípulos, dos parejas de hermanos: Simón y Andrés, Santiago y Juan. La vocación de los discípulos se refiere en los cuatro evangelios:

§ Juan 1:35-51,

§ Mateo 1:16-22,

§ Marcos 1:16-20.

Mateo y Marcos dan una versión semejante: Jesús pasa por la orilla del mar y llama, sin más, a las dos parejas de hermanos. Ellos dejan las redes y le siguen. Lucas lo presenta más dramático, como consecuencia del asombro por la pesca milagrosa. Juan no hace referencia alguna ni al mar ni a la pesca: habla solamente de llamamientos personales, directos; el orden del llamamiento es distinto, y el número de los llamados es mayor.

Esto nos indica por una parte la diversidad de fuentes utilizadas por los evangelistas, aparentemente tres. Por otra parte, el escaso interés de los evangelistas por el género estrictamente histórico. Importa, mucho más que los sucesos exactos, el significado de esos sucesos. Incluso lo que sucedió puede ser modificado si esto es conveniente para dejar más claro el significado, el mensaje.

En este evangelio, por ejemplo, la abundancia de la pesca es sobre todo simbólica, y se repite en varios pasajes: indica la abundancia del Reino, contrapuesta a la pobreza de la vida sin Dios.

Lucas nos muestra el reclutamiento de los primeros discípulos en el contexto de la admiración del pecador ante el poder de Dios. Es por tanto una línea paralela a la de la vocación de Isaías. Atraídos por la santidad de Dios, a pesar del pecado, enviados por Dios. Pero esta vez no se trata de clamar anunciando los castigos futuros. Esa imagen de Dios intolerante con el pecado es ampliamente superada por Jesús. Se trata de "pescar", es decir, salvar de las aguas del pecado. No son elegidos sólo para profetas sino para salvadores, libertadores como Jesús, que es Dios-con-nosotros-Salvador.

Es claro que los tres textos por tanto dan tres "versiones" diferentes del mismo tema, la vocación del apóstol, insistiendo en los mismos aspectos: la desproporción de la misión con la pequeñez del elegido; la posibilidad de realizarlo por la fuerza de Dios.

Es claro también que los elegidos no lo son por sus méritos. Ni siquiera por sus aptitudes, por sus cualidades. Es un tema habitual en toda la Escritura. Moisés es elegido a pesar de que no sabe hablar correctamente. David es elegido siendo el pequeño, el menos importante de sus hermanos... y muchos otros casos más. El ejemplo mayor sin embargo es el mismo pueblo de Israel, el más insignificante de los pueblos, y, además, pueblo rebelde ante Dios. Todo esto se interpreta siempre así: para que veáis que no son vuestras fuerzas sino el poder de Dios que está con vosotros.

Esto podría interpretarse en el Antiguo testamento como un alarde de Yahvé. Las victorias sobre los enemigos son victorias de Dios; Israel es sólo un instrumento, patéticamente desproporcionado. Esta es sin duda una lectura adecuada del famoso Paso del Mar, en el Libro del Éxodo.

Pero esta línea llega a su madurez en el Nuevo testamento. Los discípulos no son elegidos para hacer proezas militares luchando contra otros hombres u otros pueblos. Su único enemigo es el pecado y lo es porque es el enemigo del ser humano: esa es la única batalla de Dios. Los pecadores no son enemigos, sino enfermos, víctimas del pecado.

La imagen de "pescar" tiene mucho más significado que el que nosotros percibimos desde nuestra cultura. El mar es para nosotros un elemento de la naturaleza, más bien bello aunque inmenso. Para Israel el mar y todas las aguas caudalosas siempre son imagen del caos, de la oposición a Dios, del pecado.

· Poner las aguas en su sitio es lo primero que hace Dios al crear, inmediatamente después de hacer la luz.

· Noé el justo es salvado por Dios de las aguas del diluvio, provocadas por el pecado.

· Moisés y el Pueblo son salvados de las aguas, del Nilo y del Mar.

· La última oposición a la entrada en La Tierra es el difícil (¿?) paso del Jordán, milagrosamente resuelto por el poder de Dios.

Aunque en el contexto del desierto el agua es la vida, esto se reduce a los pozos y a los manantiales. Las grandes masas de agua son el caos, el poder de lo incontrolable, el pecado del que triunfa sólo el poder de Dios.

Dios se presenta como "El que salva del Caos", en el Génesis de modo muy genérico; en el Éxodo como salvador político del pueblo y más tarde, por medio de La Ley, en la Teofanía del Sinaí. El pecado es el Caos: la palabra de Dios, los Diez Preceptos, vienen a poner orden en ese caos. Es una simbología paralela a la de la luz. El pecado es caos y oscuridad: Dios trae el orden y la luz.

En esta misma línea, cuando los evangelistas presentan a Jesús caminando sobre las aguas, calmando la tempestad, salvando a Pedro de las aguas, provocando pescas milagrosas, enlazan con toda la línea del Antiguo Testamento que acabamos de exponer y nos muestran, de manera gráfica, con imágenes más que con palabras, que ahí está el Espíritu del Señor, el mismo que puso orden en el caos primigenio, el mismo que salvó a Noé y a Moisés y al Pueblo.

Por tanto, y una vez más, lo que Jesús está anunciando es cómo es Dios; y el Dios de Jesús es otra cosa completamente distinta de lo que se había entendido. No es Dios el que castiga y condena; es el pecado el que nos castiga y nos condena. Dios no amenaza; es el pecado el que amenaza. Dios salva, Dios es el Creador, el que hace existir y vivir; el pecado es el que hace morir.

La dramática imagen de la condenación es una constatación existencial del ser humano: el ser humano puede echarse a perder, destruirse. Es el precio de la libertad. Pero Dios no es el árbitro indiferente, el notario final que certifica que se ha destruido, ni mucho menos el que condena. Dios es el que ayuda a que no pase nada de eso, el que engendra y trabaja por sacar adelante a su hijo. Ése es el Dios de Jesús.

La imagen de la pesca es negativa: salvar del caos, salvar de la destrucción, salvar de la muerte. Es la misma imagen que nos da Jesús curando enfermedades: salvar del mal. Pero el mismo Jesús ha dado muchas veces la imagen positiva de la misma realidad: Dios pan, Dios agua, Dios vino, Dios luz y, por supuesto, Dios madre.

La primera oferta de Jesús es cambiar de Dios. Y la segunda es semejante a la primera: cambiar el modo de ser humano. Dejar de ser juez condenador, dejar de ser indiferente al otro: enrolarse en crear humanidad, en salvar todo lo humano de los humanos, trabajar con el Padre en sacar la familia adelante. Y esto, sin ninguna pretensión de mérito propio o de santidad personal para poder decir a otros "sed como yo, imitadme". Las raíces de nuestra conversión a lo de Jesús está en saber que somos tan pecadores como todos y que conociéndonos como somos, Dios cuenta con nosotros.

Pablo es una imagen viva de esto. Por los detalles que sabemos de él, no es, ni mucho menos, un "perfecto". Está lleno de pasiones, en el sentido positivo y negativo de la palabra: pasiones, fuerzas difíciles de controlar, que se pueden poner al servicio de Dios... o estropear su obra. Pablo se esfuerza en poner todo lo que es al servicio del evangelio. Sabe que ha sido elegido por pura gracia, como instrumento para que otros conozcan también a Jesús, y quema la vida en eso.

Y hemos dado con la palabra exacta: quemar. Conectamos con otro símbolo utilizado en el texto de Isaías, que recibe en sus labios una brasa encendida en la Presencia de Dios. Probablemente el mejor símbolo de nuestra vida de cristianos es el cirio. El cirio no da luz. Es cera y mecha sin más. Pocas cosas hay tan inútiles en sí. Pocas cosas tan feas cuando están viejas y arrinconadas: pero pueden ser portadoras de luz, de luz que no producen ellos, que reciben.

Nosotros somos materia opaca, vida inútil: encendida en Cristo, esta vida puede quemarse para dar calor y luz a los demás. No damos nuestra luz, damos la misma luz que hemos recibido. La luz nos consume. Si no estamos encendidos, duramos inútilmente. Si estamos encendidos, nos consumimos y somos útiles. Es un símbolo perfecto, el más hermoso de los símbolos de esa ceremonia preciosa que es la Vigilia de la Resurrección.

Finalmente, existe entre muchos cristianos la idea de que los llamados al apostolado son "los apóstoles", los sacerdotes, los religiosos... Es un grave error. Todos los que siguen a Jesús son llamados por Él para que sean creadores de humanidad como él. Esta no es una vocación especial de algunos, sino la vocación básica de todo cristiano: encendidos en la luz de Jesús para que en el mundo brille la luz de Jesús.

Esto es una invitación a ver nuestra vida cristiana de una manera "cotidiana", no "extraordinaria". No se trata de hacer cosas diferentes para ser "apóstol", ni de dedicar horas extras al apostolado, ni de pertenecer a asociaciones, meterse en actividades.... que puede ser muy bueno e incluso necesario, pero sólo además. Además de la vida cotidiana, que es nuestro servicio, nuestro trabajo querido por Dios, lo que tiene valor profético. La misión de todos los cristianos es hacer visible el reino, vivir como hijos de Dios: así se anuncia la Buena Noticia.

Hay en la iglesia vocaciones de consagración exclusiva. Como los profetas, o los Apóstoles. Los sacerdotes, los religiosos... que tienen un carisma propio, una función específica en la Iglesia. Sirven para la Iglesia, para alimentar a la Iglesia, al Pueblo de Dios. Pero no son ellos "los" apóstoles, "los" profetas. La vocación de anunciar el Evangelio es de la Iglesia entera. Lo que anuncia el Evangelio es la vida cotidiana de los cristianos. Así hemos de entender la oración, los sacramentos, la Eucaristía... como medios que nos ayudan a vivir para que nuestra vida sea apostólica, profética.

Ser padre, madre, esposo, esposa, médico, albañil, maestro, estudiante... ese es nuestro trabajo querido por Dios, y eso es nuestro apostolado. Para que lo sea, necesitamos de la Palabra de Dios, de la Oración, de la Eucaristía... Pero estarán vacías si no sirven para que la vida cotidiana anuncie el Reino.

Aquí podemos hacer una seria consideración sobre el sentido de ser cristiano, tan común. "Ser cristiano es conocer la ley de Dios y obedecerla, y poder recibir el perdón cuando se falla, y así poder salvarse" Es empequeñecer el mensaje. Ser cristiano es comprometerse con Dios en la Creación y en la Salvación del ser humano.

Y otra reflexión sobre la frase tan usada: "Sacerdos, alter Christus", el sacerdote, otro Cristo. Debería decir: "El cristiano, otro Cristo". Anunciar el Reino, ser Palabra de Dios en el mundo no es trabajo de los sacerdotes, sino de los cristianos.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1995-la-vocaci%C3%B3n-b%C3%A1sica-de-todo-cristiano.html 

Ilustración: Edie Harper.

Padre S. Martín: https://www.youtube.com/watch?v=VX3zXVEDDj4

Francisco I: https://www.youtube.com/watch?v=NFI8K8pSo4Y

Monseñor R. Biord: https://www.youtube.com/watch?v=IWPe8_6DzxE


Padre S. Martín: https://www.youtube.com/watch?v=7R_qRtDVjKk




domingo, 1 de diciembre de 2024

Noticiero retrospectivo

- Caremis. "Cuando Gómez viajaba a La Carlota y almorzaba en La Casona". El Diario de Caracas, 09/12/85. 

- Héctor Valecillos. "Desaparición del campesinado en Venezuela". El Globo, Caracas, 08/03/97. 

- "Eduardo Fernández designado jefe de la fracción parlamentaria de COPEI". El Nacional Caracas, 05/02/74. 

- Oropeza Ciliberto. "La nación. Revelación de un secreto: Los planes de Betancourt". Elite, Caracas, N° 1990 del 16/11/63. 

- Carlos Canache Mata. "Breve biografía de COPEI". Resumen Caracas, N°  62 del 12/01/75. 

Reproducción: El Universal, Caracas, 09/07/1935. 

domingo, 25 de agosto de 2024

Noticiero retrospectivo




- José Muci-Abraham. “Correo expreso. Deuda ilegal, contingencia y otras cosas…”. El Nacional, Caracas, 05/03/1986. 

- “Se incorpora al Congreso don Rómulo Gallegos”. La Religión, Caracas, 03/02/61.

- Gustavo Arstein. “Punto y aparte: El Metternich de Harvard” (Henry Kissinger). El Nacional, 04/02/72. 

- “El Doctor Luis Villalba Villalba fundará el ´Nuevo Liceo Caracas¨”.  El Heraldo, Caracas, 09/10/47. 

- Plinio Apuleyo Mendoza. “Dos pintores venezolanos se ganan la vida cantando guarachas y joropos en cabarets” (París). Élite, Caracas, n° 1562 del 10/09/55.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 20/12/1969.

jueves, 15 de agosto de 2024

Materia crucial

EL CONTROL CIVIL DE LOS MILITRES

Domingo Irwin (*)

Buenos días, se me pidió que hablara sobre el control civil de los militares, y yo le agrego un subtítulo “Una frustrada aspiración venezolana que se hará realidad en siglo XXI”.

La expresión control civil forma parte del léxico incorporado a la academia universitaria por un área del saber relativamente reciente, como son las relaciones civiles y militares. Los estudios pioneros y polémicos son de finales de la década de 1950, destacan en las ciencias políticas la propuesta de Samuel Perham, de los estudios sociológicos que hace Morris Yanowitz, y una visión crítica ante ambos, las tiene el científico social británico Samuel Edward Finer.

La preocupación básica de esta área interdisciplinaria del saber es una consecuencia de la formación de gigantescas fuerzas armadas durante la segunda guerra mundial y el desarrollo de las armas atómicas. Responden en buena medida a las advertencias del sociólogo Harold Lasswell en su célebre artículo en el American Journal of Sociology de 1941 sobre los potenciales peligros de lo que califica como Estado Cuartel. Este expresa el añejo temor liberal, racional, ante el militarismo cuando los especialistas de la violencia, los militares, según Lasswell, llegan por una suerte de metástasis a permear todo el tejido de una sociedad y la subordina a su corporativo interés.

Samuel Perham en 1957 propone dos tipos ideales de corte weberiano para lograr el control civil: subjetivo y objetivo, en el segundo enfatiza el profesionalismo castrense y en el primero los mecanismos de control político e institucional de los militares ajenos al mundillo estrictamente militar, tales como los constitucionales, parlamentarios, administrativos, entre otros. El argumento central de su propuesta es el profesionalismo militar, el cual fracciona en dos tipos básicos: alto y bajo. El profesionalismo militar para Huntington es el garante del control civil y tal es el caso del bajo profesionalismo.

Morris Yanowitz en 1960 propone una situación distinta al desarrollar lo que califica como Modelo de Gendarmería, donde las fuerzas armadas son quienes ejercen un proceder protector de la sociedad, respondiendo a sus muy castrenses condiciones vinculadas con la defensa exterior pero bajo la rectoría civilista aceptada por el sector militar mismo.

El británico S.E. Finer en 1962 critica ambos al proponer sus órdenes o niveles de cultura política. Argumenta que el asunto central es tomar el fenómeno de la intervención ilegal en la política de los militares como una experiencia que presenta condiciones generalizadas en la historia y en el globo terráqueo, si las sociedades no han logrado un orden cultural en el cual los militares son rechazados socialmente en su accionar político militante, tal puede ser el caso.

Desde estos argumentos iniciales de 1957 a 1962 mucha tinta se ha vertido en estudios referidos al control civil, un aporte destacado es el propuesto por Samuel J. Fitch en 1998; la idea es de una sencillez impresionante, a formas parciales de accionar político de los militares hay formas parciales de control civil y viceversa.

Al referir al profesor Fitch nos adentramos más en el tema del aspecto teórico, pero por obvias razones de honestidad intelectual se debe hacer mención al primer investigador universitario que se aboca al estudio sistemático de las relaciones civiles y militares venezolanas. Me refiero a Winfield Burggraaff y su tesis doctoral aprobada en 1967 en la Universidad de Nuevo México en el núcleo de Albuquerque y luego publicada bajo el título de The Venezuelan Armed Forces In Politics por la Universidad de Missouri en 1962. Lo importante del aporte de Burggraaff es que no es solo un estudio histórico de la evolución del sector militar venezolano, el primero que se hace académicamente a nivel de una tesis doctoral de forma sistemática y rigurosa, sino que para 1962 el lector cuidadoso puede entender que su obra señala una idea que está bien vinculada con las condiciones recientes del país, el control civil no está plenamente consolidado en Venezuela.

El enfoque que voy a desarrollar es básicamente de carácter histórico, y considero que para poder entender una situación de coyuntura debemos tomar en cuenta las variables intervinientes que se dan en situaciones anteriores, es ese peso del ayer que ejerce influencia determinante en algunos casos sobre el presente, por eso parto de señalar que el efectivo ejército nacional se estructura durante el proceso de guerra civil en 1898/1903, pero evidencia su potencial político efectivo es en diciembre de 1908 cuando el general Juan Vicente Gómez desplaza del poder a su compadre y amigo Cipriano Castro. Así, de las guerras civiles del siglo XIX pasamos a los golpes de Estado del siglo XX.

La realidad militar venezolana se estructura operativamente en los inicios del siglo XX venezolano, el avance de las condiciones corporativas militares es lento, sinuoso pero constante, desde la segunda década de este siglo. La condición corporativa se fortalece en las décadas de 1930/1950 y este es un aspecto que no se debe perder de vista, que se debe mantener como un elemento clave al estudiar el tema de las relaciones civiles y militares.

Al morir Gómez en 1935, el sector con más formación militar impone al Ministro de Guerra y Marina como Presidente de la República, Eleazar López Contreras. El sucesor de este, también general y Ministro de Guerra y Marina, Isaías Medina Angarita, avanza en el proceso de entregar la dirección política del país a los civiles mediante el fenómeno político novedoso del siglo XX venezolano, los partidos políticos modernos que se decían doctrinales y con una cobertura nacional.

Las tensiones que se manifiestan entre militares con una desproporcionada formación corporativa, versus una élite política civil con ambiciones de ejercer totalmente el poder, traen como resultado el surgimiento de las primeras logias modernas conspiradoras y militares desde 1943, con la intención de llegar al poder vía Golpe de Estado con impronta castrense.

La última situación expuesta reflejaba el problema de fondo que ya hemos mencionado, esta contradicción se resolvió vía Golpes de Estado, exitosos los de 1945, 1948 y 1958; o fracasados como el rosario de Golpes de Estado desde 1946 hasta 1962. Los resultados políticos fueron el trienio 1945/1948, la llamada década de gobiernos militares en 1948 a 1958 y el engranaje institucional entre las entonces calificadas Fuerzas Armadas Nacionales y el sector político civil representado en los partidos políticos modernos de tal estirpe, consolidado desde 1958/1962 hasta 1992. Esto constituye un auténtico record en la historia venezolana del siglo XX y por ahora también del siglo XXI.

Pero existen realidades que evidencian el potencial poder político corporativo castrense venezolano y esto es capital entenderlo; antes, durante y después de 1958/1962. Uno que es el más evidente es la condición de oficial militar activo, mayoritariamente con el grado de General o Almirante de los Ministros de la Defensa. Constitucionalmente bien podría ser un civil, pero la dirigencia política nunca se decidió a dar ese paso.

Vinculada con lo anterior está la ausencia de especialistas civiles en las áreas de defensa y seguridad con alta calificación especializada estratégica, con posiciones burocráticas destacadas en el Ministerio de la Defensa y funciones de asesoría experta en las comisiones de defensa del Congreso Nacional. Proceder que resultaba una necesidad vital para el fortalecimiento del control civil.

Los funcionarios civiles que laboraron para las instancias militares lo hicieron dentro de su desempeño profesional como abogados, educadores, ingenieros, entre otros. Mención aparte deben recibir los profesionales universitarios y civiles que desempeñaron e imagino que aún desempeñan actividades que gustan en calificar de analistas en los distintos sectores de la inteligencia militar.

La conformación de las redes de inteligencia con participación civil bien podría ser un medio de lucro para los oficiales militares, necesidad cierta durante las acciones contra la actividad subversiva tanto civil como militar de la década de 1960, en grado menor en 1970, pero que fue degenerando en labores de espionaje en diversos niveles fuera del ámbito cierto de la seguridad del Estado.

Como un proceso gradual, la fortaleza corporativa del sector militar venezolano se incrementa después de 1962 cubriéndose con el manto de la, calificada por ellos mismos, como institucionalidad militar. Muy a pesar de esto ya se tiene noticia incuestionablemente cierta y exacta sobre el resurgir de los grupos conspirativos castrenses en pleno auge de la renta petrolera venezolana de exportación en la década de 1970, los avances técnicos, educativos y organizacionales del sector militar en las décadas de 1970/1990 tuvieron dos efectos contrastantes. Por un lado fortalecen a la condición corporativa militar y, paradójicamente van construyendo la fábula del aislamiento del sector militar del resto de la sociedad venezolana.

Es importante entender que el sector militar venezolano participa en proyectos del desarrollo nacional y un ejemplo palpable lo tenemos acá en Guayana, la CVG es creación del General Alfonso Ravard y fue sumamente exitoso y luego va a ser exitoso también como primer presidente de PDVSA. Hay otros oficiales militares con excelente calificación gerencial, como el general Montaño Madrid, que en su momento fue director de la petroquímica e hizo un excelente trabajo. Otro como Carnevalli Rangel en la Corporación Venezolana del Petróleo.

Es decir, el hecho que una persona sea militar no lo capacita ni lo discapacita para ejercer importantes funciones gerenciales vinculadas con políticas públicas. Depende por supuesto de la formación especializada, técnica y la experiencia gerencial cierta que tenga ese individuo. Así como resulta absurdo pensar que con solo graduarte de oficial militar y sacar una que otra maestría ya se está capacitado para ejercer funciones de gerencia pública en instituciones del Estado sumamente complejas, dinámicas e importantes.

Tras estudiar el aspecto de la injerencia de la corporación militar en los temas vinculados con la delimitación territorial nacional, se aprecia con nitidez la creciente fortaleza de la corporación militar como grupo de presión, esto post 1960. El resultado a largo plazo fue la formación de especialistas militares, particularmente en la armada, en el tema limítrofe de la fachada caribeña y atlántica venezolana.

Destaca la obra escrita del vicealmirante retirado Elías Daniels, autor de una valiosa e inteligente crónica bajo el título de “Militares y democracia” publicado en Caracas por don José Agustín Catalá, Ediciones Centauro, 1993.

La autonomía administrativa de la organización militar venezolana se fortalece con las acciones desarrolladas para derrocar a la Fuerza Armada de Liberación (FAL) y Fuerza de Liberación Nacional (FLN), expresadas estas en los frentes guerrilleros de provincia y las Unidades Tácticas de Combate (UTC) urbanas. La idea básica es que los gastos militares deben ser supervisados por los órganos controladores castrenses, y en casos se cubren con el argumento del secreto militar. Esto limitaba en la práctica la injerencia efectiva de la Contraloría General de la República, los medios de comunicación y la ciudadanía en general. El llamado ciudadano de a pie no tenía conocimiento de esta situación y percibía que los militares eran supervisados administrativamente con rigor, pero era un rigor más de fachada que real y es una de las limitantes que tuvieron las comisiones de defensa de senadores y diputados de la época.

Con algunas adquisiciones de equipos militares el tema llegaba a la prensa nacional o al Congreso de la República, como fue el caso de la adquisición de los aviones de combate, para solo señalar uno de los varios que fueron reportados. Pero el aspecto que debe resaltarse es la autonomía, discrecionalidad e independencia administrativa efectiva de buena parte del gasto militar. Reflejo indirecto de esta situación es la comisión de enlace militar en el parlamento de ese entonces, con oficiales activos y la ausencia de reciprocidad, ocurrido esto por carecer el legislativo nacional y las comisiones de defensa de ambas cámaras de una representación civil en el Ministerio de la Defensa.

Concretando, desde la década del 60 hasta la década del 90, el control civil en Venezuela presentaba imperfecciones, otro tanto podemos señalar de la democracia venezolana de aquellos tiempos, no admitirlo sería un error.

Luego de superar divisiones internas entre 1958/1962 la realidad corporativa militar venezolana era ciertamente dominante en lo relativo a defensa exterior y a la seguridad interna. Sí admitía políticamente su injerencia vía individualidades militares muy capacitados técnicamente en actividad gerencial, en el diseño e implementación de políticas públicas, en una especie de efectiva responsabilidad compartida con los civiles.

También tenemos el caso de los Planes República, donde hay cierta injerencia del sector militar, garantizando la neutralidad política-militante en los procesos electorales de resguardo de sus materiales.

Debemos resaltar que las categorías analíticas, defensa exterior, seguridad interior, políticas públicas y selección de liderazgo con las condiciones de militares en control, autoridades compartidas y civiles dominantes, fueron acuñadas por Harold. Harold es un venezolano-estadounidense que tiene un PHD obtenido en la Universidad de Stanford, su tesis doctoral compara el proceso de inicio democrático en Argentina y en Venezuela. Fue profesor de la Escuela de Postgrado de la Armada de Estados Unidos en Monterrey – California y tiene un trabajo bien interesante publicado por la North Carolina Press de 2005 que lleva por título “Crafting Civilian Control of the Military In Venezuela, A Comparative Perspective”. Además de desarrollar estas categorías en la obra ya indicada, en parte repite una ponencia que presentó bajo el título “A Crisis In Civilian Control Of The Civil-Military Relation In The Army” en la Latin-American Study Association en Washignton DC el 5 y 8 de septiembre del 2001. En esta ponencia ya señala que existía en Venezuela para el año 2000 una responsabilidad compartida militar y civil en lo atinente a políticas públicas y selección de liderazgo, pero mencionaba como dominante a los militares en lo referido a seguridad interior y defensa exterior.

Examinando con ojos de historiador llegamos a la conclusión que la situación antes descrita ya existía en nuestro país desde 1958 en adelante, aunque no era notoriamente visible a la sociedad en general.

Ya para ir finalizando, sé que muchos de los presentes se deben estar preguntando ¿Cómo lograr el control civil de los militares? Somos de la opinión que deben existir varios proyectos sobre este tema, elaborados por militares venezolanos, unos en condición de retiro y otros en servicio activo. No los conocemos, ni los hemos leído. Y es solo una suposición que se apoya en la constante histórica de la oficialidad venezolana de producir trabajos que ellos entienden como analíticos y vinculados a resolver problemas que identifican como sensibles para la nación venezolana.

Para darles un ejemplo sencillo, ahora el sector militar gobernante no político son los que estuvieron vinculados con los golpes de estado fracasados del 1992, tanto el de febrero como el de noviembre, y dentro de estos grupos conspiradores tenían como columna vertebral los llamados MVR 200, el primero de ellos tenía el carácter civil-militar, luego es que se crea el MVR 200 de carácter militar e inclusive dentro de él crecen diferencias, surgiendo un sector muy radical llamado Frente Bolivariano de Salvación Nacional, estableciendo contacto con Bandera Roja y son realmente los que impulsan el golpe del 4 de febrero de 1992. Este sector de militares activos estuvo trabajando por años sobre propuestas teóricas acerca de cómo organizar, dirigir y actuar una vez que llegasen al poder por el medio tradicional del siglo XX venezolano, el Golpe de Estado.

Entonces, esto lo presento como ejemplo, aunque no conozco oficiales que estén en eso, aun cuando no he leído ninguna de sus propuestas, la historia nos enseña que es altamente probable que existan.

Ahora, la opinión que les voy a dar es la de un civil y civilista, profesor e investigador universitario, sin otro interés que la pesquisa académica. Es mi debilidad y dialécticamente mi fortaleza. La primera idea ya está sugerida, depende en muy buena medida de los oficiales militares mismos, la frase efectista puede ser muy breve, sacar la política partidista de los cuarteles, es decir, que la mayoría de la oficialidad militar se imponga sobre la minoría de la oficialidad que son políticos y militares.

La segunda está directamente vinculada con la primera, que se consolide un alto profesionalismo militar en los términos del vocablo que Huntington propone desde el punto de vista teórico, Military Expertise, el dominio cierto de las ciencias y artes militares. El sentimiento corporativo sano, no exagerado y la responsabilidad social.

Hablar de responsabilidad social es asumir que la dirección política de la sociedad debe estar en manos de los civiles y no de los militares, porque si estos dirigen a la sociedad deja de existir la sociedad civil y estamos ante el militarismo que es cuando lo militar, por una suerte de metástasis, domina todos los tejidos sociales subordinándolos a sus intereses e históricamente el militarismo como lo expresaba Lasswell con su Estado Cuartel, el cual resulta más breve y catastrófico para la sociedad, que recurre a él más que a cualquier otra alternativa política. En otras palabras es tan nefasto como el fascismo italiano y el nacional socialismo alemán, así como el militarismo japonés.

La tercera propuesta está vinculada con el sector civil, reconocer el papel político de los militares como defensores de la nación, eso es básico, son los defensores de la sociedad, más no la definen. Cuando el sector militar avanza en procesos de definir la sociedad entramos en el pretorianismo y en casos extremos en ese desastre que es el estado cuartel o el militarismo.

Si hay una profesión que es exigente en el punto de vista de los estudios sistemáticos es la profesión militar, yo tengo una maestría en seguridad y defensa, he hecho una especialización en integración cívico-militar en el último año de la llamada Academia Militar de Venezuela, antes de que crearan la Universidad Militar Bolivariana. El nivel de exigencia es realmente intenso, ahora claro, está centrado en ir capacitando al oficial de manera gradual para hacerlo un experto en las ciencias y artes militares para que llegue a operaciones combinadas y conjuntas y para que sea un asesor de alto nivel en temas operativos de defensa. Y así como nosotros respetamos al civil porque somos civiles debemos respetar al militar su área de experiencia, su área profesional.

Es una profesión muy exigente, interesante y que bien desarrollada tiene un beneficio social indiscutible, el problema está cuando los militares abandonan los cuarteles e incursionan en la política, cuando comienzan a crear partidos políticos que dicen tener una matriz militar, cuando abandonan el uniforme y pretenden convertirse en líderes de la sociedad en general.

La cuarta es también predominantemente civil en lo cuantitativo, entender la necesaria existencia del sector militar en la sociedad, las consecuencias de ello son múltiples. Suponen, siendo breve, la necesaria atención a lo militar, en infraestructura, equipamiento, educación, entre otros aspectos. Pero también, la supervisión administrativa, contraloría y transparencia del gasto militar. Si hay un gasto que es oscuro en la administración venezolana es el militar.

¿Por qué si tenemos todos los datos de un Ministerio del Poder Popular para la Educación o el de Ciencia y Tecnología no puede la sociedad exigir igual transparencia en los gastos de Defensa? Ahora, el Poder Legislativo debe tener una comisión en el Ministerio del Poder Popular para la Defensa, así como este tiene un enlace en el Poder Legislativo, por obvias condiciones de reciprocidad.

El control civil en Venezuela es una tendencia histórica que se impondrá, quizás su implementación sea el resultado de hábiles negociaciones entre los dirigentes con esas responsabilidades, quizás sea el resultado de condiciones violentas, quizás sea el resultado de ambas, lo que me preocupa es la violencia política-física.

En términos históricos en Venezuela hemos tenido tres tipos de violencia política física: las guerras civiles del siglo XIX, los golpes de estado cuando llegan a ser realmente violentos como el de octubre de 1945, en el cual sectores enfrentados de la oficialidad militar dirimen sus diferencias enfrentados con las armas en la mano, tanto en Caracas como en Maracay; ese es el segundo nivel de violencia, intensa, centralizada y breve. Existe un tercer tipo de violencia que es la policial, de esa quedó un subproducto después de la derrota de las guerrillas rurales y urbanas porque se acompañaba la actividad policial violenta con medidas judiciales, respetando claro, el ordenamiento jurídico y recientemente hemos conocido un renacer de la violencia política con un nivel policial.

¿Cuál será la vía que tome la sociedad civil venezolana para avanzar en la dirección del control civil? Con rubor intelectual les digo que no lo sé, honestamente no lo sé, pero con seguridad afirmo que el control civil se impondrá en el siglo XXI, es un fenómeno que se va a dar en este siglo, usted lo podrá retrasar, pero se va a dar. Y es una tendencia histórica de la sociedad venezolana aún no materializada plenamente, por ello es que sé que se impondrá, superando frustraciones sociopolíticas pasadas y actuales.

(*) Domingo Irwin G. (1947-2014) fue Doctor en Historia egresado en la Universidad Andrés Bello, Magister en Seguridad y Defensa en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional "Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre" (IAEDEN), y Philosophie Magistrum en la University of Glasgow. Sus tesis han versado sobre las relaciones cívico-militares en la historia venezolana de los últimos dos siglos. Con una vasta trayectoria docente, se desempeñó como profesor del Instituto Pedagógico de Caracas - Universidad Pedagógica Experimental "Libertador", y Profesor de cursos de maestría y doctorado en la Universidad Católica Andrés Bello. El doctor Irwin realizó el Curso de Planeamiento para la Defensa en el Center for Hemispheric Defense Studies de la National Defense University (CHDS-NDU), Washington, D. C, EEUU.

14/08/2024:

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Meditador que se extraña

DOMINGO IRWIN Y LA DIALÉCTICA DEL CONTROL CIVIL

José Alberto Olivar  

Cuando se trataba de poner orden a la bibliografía vinculada con el tema militar y la línea de investigación referida a las relaciones civiles y militares,

Domingo Irwin, era taxativo en advertir la importancia de saber distinguir entre los textos de muy variada laya de aquellos que en realidad importan para los efectos de comprender a fondo este delicado tema de análisis histórico y político.

Fruto de su formación como profesor de historia y ciencias sociales en el antiguo Instituto Universitario Pedagógico de Caracas, Irwin, valoró la importancia de explicar en términos didácticos el complejo mundo militar desde una perspectiva de formación ciudadana para la democracia. Entendiéndose esta como la necesidad de fomentar un debate público sobre las implicaciones del sector civil de la sociedad en el diseño de planes estratégicos en materia de seguridad y defensa. Y su correlato, la subordinación del sector militar a la gerencia política del Estado ejercida única y exclusivamente por las autoridades legítimamente constituidas.

A tal efecto, desde principios de la década de los ochenta del siglo pasado, Irwin se dedicó con paciencia de labriego a arar en el terreno de la formación de profesionales civiles, concretamente educadores, que comprendieran en primera instancia la naturaleza del sector militar, en segundo lugar, la institucionalización del control civil democrático sobre los militares y en tercer lugar, el fomento de una conciencia democrática en la sociedad civil para hacer valer sus derechos y cumplir sus obligaciones legales.

En ese sentido, el profesor Irwin procuró destacar que esta tarea en lo absoluto resultaba un ejercicio de exotismo teorizante, muy por el contrario, se afincaba en la tradición liberal que había anidado la fundación de la república. A medida que el poder militar se fortalecía a causa de la guerra independentista, hubo voces que desde el campo civil no dudaron en denunciar los abusos del fuero militar en ciernes y alentaban a la representación nacional a establecer límites para no desnaturalizar el funcionamiento de las nuevas instituciones republicanas.

Tal llamado hubo de convertirse en una constante a lo largo de aquel complejo siglo, en el que no pocas líneas fueron vertidas a la opinión pública para intentar poner las cosas en su lugar, ergo, deslastrar el poder civil del influjo militarista.

Uno de esos llamados de atención, fue recogido por Irwin en la sistematización que hizo sobre la literatura que atañe a las relaciones civiles y militares en la Venezuela del siglo XIX. Se trata del libro El presidente, escrito por Rafael Fernando Seijas (1848-1917), publicado en Madrid en 1891.

En opinión de Irwin, la obra en cuestión no es una crónica guerrera y guerrerista de las revoluciones hasta entonces libradas en suelo venezolano, sino un agudo análisis que trae consigo una certera crítica al accionar de lo que se entendía en aquella época como la organización militar de la república.

Irwin como historiador, invitaba a revisar este libro que hasta la fecha había pasado inadvertido, porque resaltaba la convicción liberal de su autor, cuando destacaba que los guardianes del orden no deben actuar como instrumento político, obrando contra la vida, la libertad y la propiedad de las personas.

Para el autor decimonónico, no hay mayor atentado a la libertad que la existencia de leyes injustas y tiránicas, por cuando dan pretexto para perseguir arbitrariamente a los ciudadanos, aterrarlos, robarlos, ultrajarlos y condenarlos sin formula de juicio.

De tal modo que, frente a estos desmanes, era ingente propiciar la reforma de las costumbres individuales y sociales por medio de un buen sistema de educación, que instruya a civiles y militares, en el respeto de todos los derechos y todos los deberes ciudadanos.

Bajo esa premisa “sencillamente complicada” en palabras de Domingo Irwin, su empeño, lejos de resultar infructuoso, apostaba a una visión de largo plazo en el que prevaleciera una sociedad verdaderamente democrática, fundada en los sanos principios del control civil.

Diez años después de su desaparición física, su legado sigue más vigente que nunca.

14/08/2024:

https://opinionynoticias.com/opinionhistoria/41676-domingo-irwin-y-la-didactica-del-control-civil

DEL DISCURSO PARLAMENTARIO Y DOMINGO IRWIN   

Luis Barragán

Una tarde de 2005, entramos a la librería Macondo del Centro Comercial Chacaíto en la búsqueda de un título de vieja data que nos faltaba del autor más publicitado en década y tanta sobre la cuestión militar. Desde principios de siglo, nos había interesado la materia; sobre todo, a raíz del irrepetido y peculiar debate parlamentario del proyecto de Ley Orgánica de la Fuerza Armada que nos dejó inconformes.

El título de marras, no lo conseguimos. Sin embargo, atento, el librero, Pedro Pérez, proveniente de los mejores tiempos del pasillo de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela, nos enseñó la obra de un autor que no conocíamos, comentándola con sobriedad. Y, con Domingo Irwin, el autor, descubrimos la otra perspectiva de un problemario exigente e innovador para la centuria que todavía sorprende a propios y extraños.

Por entonces, comenzamos a conocer la escuela de reflexión creada por un Irwin de acreditados y  talentosos discípulos.  Además, en un país de empobrecido mercado editorial, agotaban sus mejores esfuerzos por publicar sus más rigurosos trabajos de investigación.

Ocupando una curul de la Asamblea Nacional electa en 2010, tanto o más riesgosa, difícil y peligrosa para la oposición que la de 2015, reglamentariamente nos destinaron a la Comisión Permanente de Cultura, iniciando nuestras labores con la lidia de una propuesta legal del oficialismo que no obstó para ventilar los asuntos castrenses. En efecto, muy controlados los debates en la cámara por la mayoría gubernamental, impidiendo tocar los temas más sensibles para la opinión pública, se vio obligada a procesar las copiosas solicitudes de crédito adicional y a admitir a uno o dos oradores de la bancada contraria a los dos o tres de los miraflorinos que abrían y cerraban la discusión; acotemos, en ocasiones, no dejaban intervenir a la oposición, o, en otras,  ésta no lo hacía quizá hastiada de repetir los argumentos y el rechazo, posiblemente reservados los más destacados oradores de la primera hora para los mejores y estelares temas que nunca llegaron,  por lo que optamos por participar también con el tema militar en la rutina crediticia.

Un día de 2013, surgió Irwin en la Asamblea Nacional contribuyendo  con nuestros alegatos para esa otra perspectiva tan necesaria y, faltando poco,  contrastante con la que se hizo hábito por más de cincuenta, cien y más años de parlamento.  Vale decir, con toda la modestia el mundo lo afirmamos, comenzó a variar el discurso asambleario sobre lo civil y lo militar respecto a las posturas tradicionales, afianzándose un poco más después de 2016 y que no terminó de hacerse una estable doctrinaria parlamentaria, comprendida y compartida por otras individualidades y bancadas, por un motivo fundamental e ineludible: la supervivencia de la oposición democrática y de la propia institución parlamentaria impidió la más pausada revisión de las antiguas posturas conceptuales y esquemas de análisis, privilegiado el tratamiento de las circunstancias específicas e inmediatas derivadas del absurdo desacato que esgrimió el oficialismo; acotemos, el suscrito compartió el panel con dos académicos asociados al ideario irwiniano al comenzar el período constitucional en un foro abierto realizado en el llamado Museo Boliviano, bajo la responsabilidad de la Dirección de Investigaciones de la Asamblea, ejemplificando así el camino que ya tomaba la difusión de la tesis.

Presumimos que avanzaba 2014, cuando nos contactaron los doctores José Alberto Olivar y Luis Buttó y, aceptando la invitación, convinimos en una conversación que fue larga y grata en la Universidad Católica Andrés Bello. Por ellos, supimos de la entusiasta reacción que tuvo el doctor Irwin al saber que sus tesis las pincelábamos en el hemiciclo, expuestas en apenas cinco minutos reglamentariamente establecidos de oportunidades que teníamos que cazar para intervenir, por cierto, con un Orden del Día que se conocía sólo al iniciarse las sesiones.

Lamentablemente, no hubo ocasión para conocer y compartir ideas personalmente con Domingo, fallecido mes y tanto antes de la reunión de la Católica, pero – como un tributo espontáneo a su  memoria – establecimos una importante y fructífera relación de trabajo entre parlamento y universidad, a propósito del desarrollo de temas como el de las relaciones civiles y militares, el Esequibo, y la defensa del aula superior en Venezuela. E, incluso, el salón Francisco de Miranda del Palacio Federal Legislativo fue escenario para la presentación del libro sobre el Estado Cuartel que presentamos junto al diputado Edgar Zambrano, por entonces, presidente de la Comisión Permanente de Defensa, y ayudamos a abrir canales con los medios de comunicación para el valioso grupo académico.

Normalizada la vida institucional del país, podrá calibrarse mejor el aporte del viejo Domingo al discurso parlamentario que necesariamente ha de completar su renovación, por lo menos, respecto al ámbito castrense.  Convengamos, el liderazgo democrático ha de actualizarse con urgencia.

La reciente y merecida designación del doctor Olivar como individuo de número de la Academia Nacional de la Historia, es una demostración de la valía de un maestro como el doctor Irwin. A diez años de su fallecimiento, lo recordamos con respeto y admiración.

14/08/2024:

https://opinionynoticias.com/opinionhistoria/41677-del-discurso-parlamentario-y-domingo-irwin

Cfr. Entrevista televisiva a Domingo Irwin, fecha imprecisa:

 https://www.dailymotion.com/video/xrcnqe

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY