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domingo, 1 de febrero de 2026

Otros nos llevan la delantera

NADIE SE HACE SANTO A GOLPE DE VIRTUDES

(San Mateo, 5: 1-12)

Fray Marcos [Rodríguez]

Esta fiesta puede tener para nosotros un profundo sentido religioso, si la entendemos como invitación a la unidad de todos los seres en Dios. No recordamos a cada uno de los seres humanos como individuos. Al decir todos, celebramos la Santidad (Dios), que se da en cada uno de nosotros. No se trata de distinguir mejores y peores, sino de tomar conciencia de lo que hay de Dios en todos y dar gracias por ello. El hombre perfecto no solo no existe, sino que no puede existir. Decir ‘ser humano’ lleva en sí la limitación y por tanto la imperfección en todos los órdenes. Dios no necesita eliminar la imperfección en nosotros.

Vamos a examinar primero algunas frases del evangelio que nos ayuden: Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto. De acuerdo, ¿pero como es perfecto Dios? Cuando Dios dice: “sed santos porque yo vuestro dios soy santo”, no hace alusión alguna a la condición moral. La perfección de Dios no se debe a sus cualidades. Dios es todo esencia, no hay nada que pueda tener o no tener. Cada uno de nosotros es perfecto en nuestro verdadero ser, en lo que hay de Dios en nosotros. No estamos hablando de nuestras cualidades sino de lo que Dios es en nosotros. Se trata del tesoro que llevamos en vasijas de barro, como decía Pablo.

Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer. Es un error garrafal el creer que podemos alcanzar la perfección con el esfuerzo personal. También aquí nos hemos alejado del evangelio. Hemos propuesto como ideal cristiano, el ideal de perfección griego. El que se somete a este ideal, no podrá escapar a una de estas trampas: en la medida que lo consiga, se creerá superior a los demás y los despreciarán olímpicamente (no hay nada más contrario al evangelio). El que no lo consiga, tratará por todos los medios, de aparentar que lo ha conseguido, con lo cual caerá en la simulación y el fariseísmo (nada criticó Jesús con más firmeza).

Las prostitutas y los pecadores os llevan la delantera en el Reino de Dios. Jesús decía eso precisamente a los ‘perfectos’, a los que cumplían la Ley hasta la última tilde. Esta frase de Jesús es un aldabonazo contra la idea de perfección que existía en su tiempo y seguimos manejando nosotros. Dios no valora el cumplimiento de una programación sino un corazón sincero, humilde y agradecido. Todo lo que somos lo hemos recibido de Dios. No hay ni un resquicio para presumir de buenos. Que yo sea capaz de manifestar la bondad, es la consecuencia de una toma de conciencia de lo que hay de Dios en mí.

Después de estas sencillas explicaciones, ¿qué sentido tiene hablar de “comunión de los santos”? si pensamos que se trata de unas gracias que ellos han ‘merecido’ y que nos ceden a nosotros que andamos escasos o carentes de ellas, estamos ridiculizando a Dios y a cada ser humano. Los dones de Dios ni se pueden cuantificar ni se almacenan. Todo lo que nos viene de Dios es siempre gratuito y por lo tanto, nunca se puede merecer. Ahora bien, si tomamos conciencia de que en Dios todos somos uno, comprenderemos que lo que cada uno puede vivir de Dios, de alguna manera, lo viven todos y beneficia a todos.

Por la misma razón tenemos que tener mucho cuidado con la expresión “intercesores”, aplicada a los santos. Si lo entendemos pensando en un Dios que solo atiende las peticiones de sus amigos o de aquellos que son “recomendados”, una vez más, estamos ridiculizando a Dios. En (Jn 16,26-27) dice Jesús: “no será necesario que yo interceda ante el Padre por vosotros, porque el Padre mismo os ama”. Lo hemos dicho hasta la saciedad, Dios no nos ama porque somos buenos, sino porque Él es el amor y está en cada uno de nosotros.

Claro que se puede entender la intercesión de una manera aceptable. Si descubrimos que esas personas que han tomando conciencia de su verdadero ser, son capaces de hacer presente a Dios en todo lo que hacen, pueden facilitarnos ese mismo descubrimiento, y por lo tanto, el acercamiento a Dios. Descubrir que ellos confiaron en Dios a pesar de sus defectos, nos tiene que animar a confiar más nosotros mismos. Y no sólo valdría para los que convivieron con ellos, sino para todos los que después de haber muerto, tuvieran noticia de su “vida y milagros”. Allanarían el camino para que creciera el número de los conscientes.

La parábola de los talentos (Mt 24, 14-30) podría parecer que dice lo contrario de lo que acabamos de apuntar, pero en el fondo es otro el problema que allí se afronta. No se trata de poner a producir las cualidades que cada uno pueda tener, sino de descubrir lo esencial que cada uno tiene. Se trata de descubrir el tesoro escondido que uno no ha ganado, pero que tiene que descubrir dentro de sí mismo. Una vez descubierto, surgirá espontáneamente el agradecimiento más sincero. Pero la única manera de agradecer tan gran don, será el aprovecharse de él desplegando todas sus virtualidades.

No os dejéis llamar maestro. No llaméis a nadie padre. ¿Qué hubiera dicho Jesús si en su tiempo se hubiera encontrado con el concepto de “santo” que hoy manejamos? Él mismo dijo al joven rico: ¿por qué me llamas bueno? ¿Cómo habría respondido si le hubiera llamado santo? Pues nosotros no sólo santo, sino que nos atrevemos a llamar a un ser humano, santísimo. ¡Cuándo tomaremos en serio el evangelio!No somos santos cuando somos perfectos, sino cuando vivimos lo más valioso que hay en nosotros como don absoluto. La perfección moral es consecuencia de la santidad, no su causa.

Si entendiéramos bien las bienaventuranzas no caeríamos en estas distorsiones que nos alejan del evangelio. Las bienaventuranzas quieren decir que es preferible ser pobre, que ser rico opresor; es preferible llorar que hacer llorar al otro. Es preferible pasar hambre a ser la causa de que otros mueran de hambre porque les hemos negado el sustento. Dichosos, no por ser pobres, sino por no ser egoístas. Dichosos, no por ser oprimidos, sino por no oprimir. La clave sería: Las riquezas no son el valor supremo. El valor supremo es el hombre. Hay que elegir el reino del poder o el Reino de Dios. Si elegimos el ámbito del dinero, habrá injusticia e inhumanidad. Si estamos en el ámbito de lo divino, habrá amor y humanidad.

Si la pobreza es buena, por qué la evitamos. Si es mala, cómo podemos aconsejarla. Ahí tenemos la contradicción, al intentar explicar las bienaventuranzas. Pero por paradójico que pueda parecer, la exaltación de la pobreza que hace Jesús, tiene como objetivo el que deje de haber pobres. El enemigo numero uno del Reino de Dios es la ambición, el afán de poder, la necesidad de oprimir al otro. Recordad las palabras de Jesús: “no podéis servir a Dios y al dinero”. La praxis de Jesús es su vida diaria, es el único camino para entender las bienaventuranzas. El Reino de Dios es el ámbito del amor, pero para llegar a ese nivel, hay que ir más allá de la justicia. Mientras no haya justicia, el amor es falso. Ya decía Plotino: “Hablar de Dios sin una verdadera virtud es pura palabrería”

Para mí, tiene un profundo significado teológico que la fiesta de los difuntos esté ligada a la de todos los santos. Litúrgicamente ‘los difuntos’ se celebra el día 2, pero para el pueblo sencillo, el día de todos los santos es el día de los difuntos, sin más. Con lo que hemos dicho tenemos datos para una interpretación en profundidad de esta fiesta. Si todo ser humano tiene un fondo impoluto (Dios), Dios tiene que amarnos precisamente por eso que ve en nosotros de sí mismo. No puede haber miedo a equivocarse. Todos son santos en su esencia, y eso es lo que se integra en Dios porque nunca ha estado separado de él.

Recordar a los difuntos entraña dar gracias a Dios por todos aquellos seres humanos que han hecho posible que nosotros seamos lo que somos hoy. Este es el sentimiento religioso que se identifica con el sentimiento más humano que podamos imaginar.

Meditación-contemplación

“Dioses sois, hijos del Altísimo todos”.

Esta cita, que Jn pone en boca de Jesús, es rotunda.

No pudieron soportarla los fariseos,

ni terminamos de aceptarla nosotros.

………………

Cuando Jesús dice: “yo y el Padre somos uno”,

está manifestando su vivencia más profunda.

Consciente de que su centro está en Dios,

irradia esa realidad de Dios en todas direcciones.

………………

Yo no tengo que escalar ninguna cima inexpugnable,

ni conseguir ninguna meta inalcanzable.

Solo tengo que abandonar la dispersión en la que vivo

y centrarme en lo que ya soy en lo hondo de mi ser.

………

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/6955-nadie-se-hace-santo-a-golpe-de-virtudes.html

Ilustración: https://stock.adobe.com/search?k=beatitudes

Padre S. Martín: Camino sinodal. Chantaje de los alemanes al papa. 

https://www.youtube.com/watch?v=pxGi3-mhRsk

León XIV: https://www.youtube.com/watch?v=AIp6rSPX9H8

Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=0SWec6yoFVs

Monseñor Santana: https://www.youtube.com/watch?v=RXwex7NVRIo


Padre S. Martín: No está dando lecciones de auto-ayuda.



sábado, 28 de enero de 2023

Significados

Domingo 4A TO 29 enero 2023

“Felices los pobres” (Mt 5, 1-12)
(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Bienaventuranzas)
José Martínez de Toda, S.J. (martodaj@gmail.com)
¿Son importantes las Bienaventuranzas?
Este sermón del Monte es la Carta Magna de la felicidad según Jesús. Es contra-cultural, es todo lo contrario a lo que buscan muchos. Seguro que no fue un sermón predicado en una sola ocasión, sino más bien es una colección de enseñanzas, que Mateo puso juntas aquí.
Jesús subió a la loma, se sentó, rodeado de sus discípulos y proclamó dichosas a personas de las que ninguno de nosotros diría que lo son.
Jesús dice que son dichosas, porque se cumplirá en ellas la gran promesa de poseer el reino de los cielos. Dios es el garante de esta promesa, de la que nos podemos fiar, porque tuvo un anticipo en Jesús, que fue pobre, pero con una felicidad que nada ni nadie pudo quitarle, ni siquiera con la tortura ni la muerte en cruz, pues resucitó glorioso, y se sentó a la derecha del Padre.
Mateo ubica las nueve Bienaventuranzas en un monte, pues las montañas son a menudo lugares de encuentro con Dios, como ocurrió con Moisés en Sinaí (Exod. 19-34).
¿Qué significa la 1a. Bienaventuranza: Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos?
Jesús llamó feliz al pobre, porque Dios se ponía de su parte e iba a dejar de ser pobre.
Jesús fue pobre. Dios quiso revelarse de forma definitiva en este campesino pobre de Nazaret y sigue revelándose en la vida y en las luchas de los pobres.
Los pobres de espíritu son aquéllos que no dependen sino de Dios.
Es precisamente su humildad – su capacidad de abrirse – lo que les hace tierra fértil para recibir la bendición de Dios.
La riqueza hace que no sintamos una necesidad de la ayuda de Dios.
Pero debemos tener cuidado de no canonizar a aquellos que no tienen dinero y demonizar aquéllos que lo tienen. También hay pobres que se dejan llevar por la maldad. Y hay ricos de corazón generoso. Es el corazón, no la cartera, lo que le importa a Dios.
¿Qué significa la 2a. bienaventuranza: Bienaventurados los que resisten mansamente: porque ellos recibirán la tierra por heredad?
“Manso” en hebreo se dice ‘anawim’, como Moisés y Jesús.
Moisés es humilde ante Dios en el arbusto ardiente, pero envía las plagas a Egipto. Más tarde pide a Dios que perdone a los israelitas por hacer la vaquilla de oro. Pero rompe las tabletas con enfado cuando encuentra a su gente bailando ante ella. Les manda convertirla en polvo, echar el polvo al agua y beberla. Fue un anawim, pero no débil o indeciso.
El mismo Jesús se describe a si mismo como “manso y humilde de corazón” (11:29). Pero es fuerte, arroja a los mercaderes del Templo y hace de su lengua un látigo contra los fariseos.
¿Qué significa la 3a. bienaventuranza: Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación?
En un anuncio de TV se ve basura esparcida por el viento a lo largo de una autopista. Un indígena mira solemnemente aquel paisaje marcado de suciedad y una lágrima le cae del ojo, al comparar el mundo como es y el mundo como debe ser. Así están los que se lamentan por la situación actual de mucha gente.
¿Qué significa la 4a. bienaventuranza: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos?
¡Benditos los que ansían y luchan por vivir en un mundo donde la gente viva en buenas relaciones de igualdad y solidaridad! ¡Sus sueños se harán realidad!
¿Qué significa esta bienaventuranza: Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia?
Son los que hacen actos de misericordia, los que sienten el dolor de otra persona y actúan para aliviarla, los que tienen ‘empatía’, es decir, los que llegan a entrar en la piel de otro hasta ver las cosas por sus ojos, pensar con su mente y sentir con sus sentimientos.
¿Qué significa esta bienaventuranza: Bienaventurados los limpios de corazón: porque ellos verán á Dios?
“Limpio de corazón” es el íntegro. Jesús dice que: “Del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias” (15:19), y Jesús bendice a los que tienen un corazón puro, que no ha sido ensuciado por estas maldades, pues “no se puede servir a Dios y al dinero” (6:24).
¿Qué significa Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios?
“Paz” en hebreo se dice shalom, que es más que ausencia de conflicto; es armonía y hermandad. Jesús bendice a los que hacen y construyen la paz, aunque creen conflictos. Luchar por los derechos humanos es hacer la paz.
¿Qué significa Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos?
Los que sufren por buscar la justicia. Por ejemplo, Mons. Romero y los jesuitas de El Salvador, el jesuita Vicente Cañas y la Hna. Dorothy Stang en Brasil, y tantos otros.
¿Qué significa Bienaventurados sean Vds. cuando les vituperen y les persigan, y dijeren de Vds. todo mal por mi causa, mintiendo. Gócense y alégrense; porque su merced es grande en los cielos: que así persiguieron a los profetas? ¿Cuál es la ‘causa’ de Jesús?
Significa que, al igual que Jesús, sus seguidores van a ser rechazados y perseguidos por quienes rechazan el reino de los cielos; pero, también, van a participar con Él de la gloria de su resurrección. La causa de Jesús es la de los pobres, perseguidos, refugiados, inmigrantes, damnificados. Es la causa de los que buscan la justicia del reino.
Ilustración: Oleksandr Antonyuk.



Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY