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lunes, 4 de noviembre de 2024

Memorándum estudiantil: Orlando Albornoz

MADERA POLÍTICA

Luis Barragán

Apenas, faltan semanas para la celebración hasta dónde sea posible del Día del Estudiante Universitario, cuyo origen es de una extraordinaria y aleccionadora nobleza histórica; importa incluir a los cursantes de bachillerato que, por entonces, protestaron también vehemente y audazmente a la dictadura perezjimenista. Y restan – entendemos -  pocos días para los comicios estudiantiles de la emblemática UCV, deseando que sólo sea un rumor malsano el presunto financiamiento gubernamental solicitado y aceptado por los aspirantes a asumir los cargos gremiales.

Extraña centuria la presente, resulta – por lo menos – curioso que el denominado socialismo del siglo XXI no haya sabido de una intensa discusión ideológica de propios y extraños, como pudo legítimamente esperarse, y todavía más la lenta e impresionante desaparición de la historia y tradiciones estudiantiles que caracterizaron a la Venezuela del siglo XX en su intensa lucha por conquistar la libertad y la democracia. Destacó nuestro país en el contexto de un extenso movimiento político latinoamericano que, nada casual, bien lo ejemplificó Cuba al renovar su liderazgo proveniente del aula superior para luego desaparecer barrido por los hermanos Castro; acotemos, en lugar del proletariado prácticamente inexistente en este lado del mundo,  predominante el campesinado, las clases medias tradujeron sus mejores y peores aspiraciones políticas en el ámbito universitario, y, ese protagonista hazañoso que imaginó Alejo Carpentier, un muy talentoso novelista que se puso al servicio del castrismo, desapareció radicalmente del firmamento: el líder estudiantil.

Huelga comentar la suerte que ha corrido el oficialismo en el estudiantado venezolano que, por cierto, desde principios del milenio, en los tiempos remotos del régimen aún cursante, siguió el ejemplo de entereza y reciedumbre del rector Giuseppe Giannetto, quien estuvo al frente de su despacho sin claudicaciones, en clara defensa de la autonomía; o la nada casual circunstancia de los antiguos y consabidos encapuchados que llevan más de dos décadas en el poder, atravesando la universidad pública la peor de sus experiencias. No obstante, el dirigente estudiantil, portador natural de los sueños de redención social y de las libertades democráticas, con las más altas probabilidades de ejercer en la adultez  el liderazgo político de la nación probando la madera de que está hecho, luce asombrosamente extraviado, deliberadamente depreciado por los socialistas de la hora, inadvertidamente desaparecido de cualesquiera elencos políticos realmente tales.  

Uno de los más destacados estudiosos del movimiento estudiantil, quizá el que mejor lo ha sistematizado sociológica e históricamente, importante de retomar y de actualizar, es el venezolano Orlando Albornoz, exponente de una amplia y brillante trayectoria académica.  Para la discrepancia y la coincidencia, lo recomendamos a objeto de reivindicar de cara a la prolongada situación que atraviesa el país, el papel de un sector de la juventud múltiple que jamás ha de renunciar a la realización de su dignidad como persona humana.

A modo de ilustración, tres títulos de Albornoz conceden las pistas urgidas para una indispensable reflexión, como el “Activismo político estudiantil en Venezuela”, destacado en una valiosa compilación de diferentes autores del continente hecha por Aldo Solari para Monte Ávila Editores (“Estudiantes y política en América Latina”, Caracas, 1968); tratándose aún de la casa editorial del Estado, sobresale un honesto sentido crítico que ayuda al contraste con esta nueva era. O, de la misma casa editorial, “Estudiantes y desarrollo político” (Caracas, 1972), ahora, capaz de suscitar inquietud respecto a los ámbitos farragosamente susceptibles de un puritanismo pretendidamente tecnocrático que clama por la absoluta pulcritud de un aula ausente de toda bacteria política.

Apartando los textos de opinión que tuvo a bien publicar en la materia por los años ochenta y principios de los noventa  del veinte que resultó tan injustamente castigado en sus postrimerías, adquiere relevancia una obra de título elocuente: “Ideología y política en la universidad latinoamericana” (Instituto Societas, Caracas, 1972), contentivo de una densa radiografía del caso venezolano, por siempre necesaria de recordar y de contrastar con el presente. Aquél lejano contexto de una obstinada y temeraria subversión de cuyo natural naufragio pagamos todavía la factura, inaugurada desde La Habana, vuelve fantasmalmente para explicar una utilísima mitología de la rebeldía estudiantil que amainó con las bonanzas petroleras y quedó definitivamente cancelada con el chavismo en su rítmico ascenso.  

Hay fechas y eventos de una notable fuerza actualizadora, sobre todo en el medio estudiantil. Y un llamado a la responsabilidad histórica, probando tener la vocación, la paciencia, la humildad y el talento para honrarla. 

Composición gráfica: LB.
05/11/2024:

domingo, 11 de agosto de 2024

Poder estudiantil

BANGLADESHÍES

Luis Barragán

Cursábamos la escuela primaria al escuchar por vez primera el nombre del distante país, gracias a la natural e infatigable promoción que se hizo de un concierto para Bangladesh convertido después en un álbum doble, sin que tardara demasiado la versión fílmica que se hizo favorita al comenzar la secundaria. Las emisoras radiales trillaban las piezas más comerciales y, muy luego, nos enteramos que Ravi Shankar habló con su amigo George Harrison para que lo ayudase con una actividad destinada a recabar fondos a objeto de auxiliar  a la población afectada por la guerra, y, el británico, consintió y  produjo el exitoso espectáculo.

La historia del país que se independizó de Pakistán, ha sido dolorosa y, en la presente centuria, soportó una dictadura encabezada por Sheik Hasina que, recientemente, ha abandonado el poder presionada por las constantes y vigorosas movilizaciones populares encabezadas esta vez por la dirigencia estudiantil. Ha significado el ascenso a la dirección del gobierno de Muhammad Yanus, Premio Nobel de la Paz (2006), e, igualmente, un par de ministerios han sido concedidos al estudiantado, según informa El País (https://apuntaje.blogspot.com/2024/08/estudiantes-al-poder.html).

En efecto, de los ”asesores estudiantiles”, Nahid Islam y Asif Mahmud, ocuparán respectivamente las carteras de Correos, Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información, y de Juventud y Deportes, en un gabinete que incluye a importantes referentes en la defensa de los derechos humanos. Probablemente, en el contexto de un país que confronta severas dificultades y retos de naturaleza social y económica, como geopolítica, crecientemente dependiente de China (https://www.economist.com/leaders/2024/08/08/bangladesh-has-ousted-an-autocrat-now-for-the-hard-part), suponemos la conformación de un gobierno para la transición, pues, no todo reemplazo ontológicamente se traduce en ella, y, a veces, permite descubrir tardíamente no pocas continuidades, acabando con toda ilusión primaveral.

La atención y seguimiento que ahora dispensamos a la suerte de los bangladeshíes, apunta principalmente a la que pueden experimentarse en diferentes latitudes, siendo otras las condiciones y circunstancias de fondo, aunque esencialmente muy semejantes los esfuerzos por superar el oprobio. Allá, lejos, o pretendidamente lejos, conviven alrededor de 173 millones de personas, mientras que, acá, cerca, o presuntamente cerca, en Venezuela, debemos restar la diáspora al número de habitantes que oficial u oficiosamente ostentamos.

Finalmente, atención y seguimiento secundario merecen los actores que no deben restarle estelaridad al proceso mismo de transición que es, huelga comentar, lo fundamental. Los ministerios estudiantiles, por llamarlo de alguna manera, imaginamos que no constituyen sólo un reconocimiento al aporte hecho, realmente hecho a la lucha, sino al soporte social que también concederá para la estabilización del novísimo gobierno: por definición, responsabilidades oficiales muy provisionales para funciones que ameritan de una dedicación exclusiva; por cierto, similares o superiores contribuciones hizo el estudiantado venezolano en el esfuerzo que desembocó en 1958, siendo indispensable el fortalecimiento del propio gremio antes que la posesión de una curul ministerial.

11/08/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/08/11/luis-barragan-bangladeshies/

domingo, 12 de mayo de 2024

Responsabilidad histórica

ESTIRPE Y TRADICIÓN POLÍTICA

Luis Barragán

Hay quienes todavía creen que la política en Venezuela comenzó con Chávez Frías en este siglo, añadida la noción misma que el oficialismo ha cultivado de ella, por cierto, completamente desnaturalizada.  Faltando poco, que jamás ha existido movimiento social alguno, siendo lo más cercano y superior la comuna, y, acaso, las remotas organizaciones estudiantiles controladas por la izquierda leninista y sus variaciones hasta que Ernesto Laclau y Chantal Mouffe le dieron una significación eminente y eficazmente táctica, como ocurrió en la Ucevé por los años ochenta del veinte, trascendente y ejemplar ejercicio para la captura final del poder. 

La dirigencia estudiantil del presente, conformada en alguna medida por quienes fueron escolares en los tiempos de las grandes protestas de 2017, aunque haya los que están excedidos en edad, sabe muy poco o nada de toda una estirpe y tradición en Venezuela: el vasto movimiento estudiantil y sus distintas expresiones que, valga el detalle, hizo de la libertad y de la democracia sus mejores banderas, otrora  fuente segura y confiable del liderazgo político nacional.

Recientemente, Freddy Millán Borges, distinguido y reconocido historiador, recordó y precisó mejor la fecha fundacional de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE): 11 de mayo; e, incluso, nos permitimos traer a colación un breve texto del autor (https://www.elnacional.com/opinion/la-union-nacional-estudiantil-1936-1945-un-proyecto-de-juventud/), síntesis muy apretada de un trabajo de mayores exigencias y profundidades sobre la materia.  Separada de la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV) que derivó en un partido político, la UNE prendió en Caracas y se extendió rápidamente a todo el país, convertida en escuela de ciudadanía.

La muchachada de ahora pudiera sorprenderle cuan importantes eran los gremios estudiantiles y la trascendencia de su liderazgo en la opinión pública, real, constante y sonante que deja atrás y hasta ridiculiza la idea prevaleciente del “influencer”.  Las reivindicaciones fundamentales del estudiantado universitario (añadido el de bachillerato, las escuelas técnicas, musicales o deportivas,  la de los aprendices de algún oficio, etc.), igualmente se entendieron en una perspectiva más amplia: la del país que, por siempre, requirió del testimonio de lucha legitimador,  real, constante y sonante, que no se agotaba en las declaraciones a los periódicos y los suscritos documentos frecuentemente brillantes, digamos, las redes digitales de aquellas décadas.

Valga acotar, la lucha de aquellos años era también compatible con los estudios regulares y así lo demuestra el caso de Freddy, amigo desde aquellos remotos años, sobresaliente dirigente estudiantil y juvenil que ha hecho una larga y reconocida carrera académica. De modo que invitamos a los jóvenes a acercarse a sí mismos, sabiéndose herederos de una estirpe y tradición política al defender la causa de la libertad y de la democracia.

12/05/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/05/12/luis-barragan-estirpe-y-tradicion-politica/

miércoles, 8 de marzo de 2023

Huelgan los comentarios

DIRIGENTES ESQUIROLES

Humberto González Briceño 

Hace unos días conversábamos con la periodista Patricia Poleo sobre la explosiva situación económica y social que vive Venezuela, la cual ha provocado numerosas protestas y manifestaciones contra el régimen chavista, principalmente lideradas por el sector magisterial. Y es que para quienes aún no lo saben, o no les importa, un profesor universitario en Venezuela gana menos de 25 dólares al mes, mientras que uno de educación media tiene que conformarse con la modesta suma de 5 dólares. Estos valores propios de la revolución bolivariana se reproducen, manteniendo las proporciones, en otros sectores de la devastada economía.

Como respuesta a la evidente pulverización del salario y ante la traición de los partidos de la falsa oposición, con su dirigencia gremial y sindical dedicada a la campaña electoral y no a la lucha social, han reventado protestas en todo el país exigiendo no solo reivindicaciones salariales sino también un nuevo tipo de sindicalismo no comprometido con los partidos políticos, y más específicamente con aquellos de la falsa oposición.

En el contexto de este análisis yo le argumentaba a Patricia Poleo que como evidencia de la nociva y tóxica influencia de los partidos en la lucha gremial y sindical estaba la posición de Jesús Mendoza Morales, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, llamando a rechazar el paro de 48 horas convocado por FAPUV y otras organizaciones gremiales universitarias.

Según Mendoza Morales, la FCU-UCV no apoyaría el paro universitario de 48 horas porque “…la paralización no es el camino, pues representa un mecanismo de lucha obsoleto e ineficaz para lograr las exigencias de los trabajadores universitarios”. Esta postura, por supuesto, pone a Mendoza Morales en contra de los trabajadores universitarios y alineado con las tesis negociadoras y colaboracionistas con el régimen chavista que ejercita la falsa oposición venezolana.

A esta constatación la periodista Poleo me acota que eso es lo que se conoce como un esquirol, caracterización con la cual estoy de acuerdo porque precisamente un esquirol es un agente que actúa dentro del propio movimiento para sabotear y romper una huelga. Efectivamente Mendoza Morales, aunque no es profesor universitario, es parte de la comunidad universitaria que ha sido ultrajada en todos los sentidos por el régimen chavista, frente a lo cual no se puede ser indiferente o complaciente.

Sin embargo, el presidente de la FCU-UCV, en nombre de la organización que representa, no solo se separa pudorosamente de la huelga de 48 horas, sino que además se pone en contra de ella al calificarla de “obsoleta e ineficaz”. Y eso es lo que en la lengua española conocemos como un esquirol o rompehuelgas.

El referido dirigente estudiantil rechazó el calificativo de “esquirol” básicamente ratificando su argumento inicial y agregando algunas razones adicionales para justificar su postura rompehuelgas como la correcta y enfrentada a la de quienes sí apoyamos el paro de 48 horas y otras jornadas de protesta de los profesores universitarios en particular y de los trabajadores venezolanos en general.

Esto obliga a contrastar ambas tesis, no tanto para establecer si una u otra es correcta, sino más bien para comprender la naturaleza y el propósito de cada una. Después de todo la postura colaboracionista y rompehuelgas de Jesús Mendoza Morales en contra de los profesores universitarios bien podría ser la tesis correcta, desde la perspectiva del régimen chavista. Veamos.

En forma oportunista e insincera Mendoza Morales dice que apoya los reclamos del sector universitario. Seguidamente castra su propia idea aclarando “…pero no con paralizaciones, ni llamados a paro”, los cuales considera mecanismos de lucha obsoletos e ineficaces. En su lugar propone lo que él denomina manifestaciones de calle pacíficas.

Los profesores universitarios y los trabajadores venezolanos están cansados de estas demostraciones pacíficas y simbólicas frente a un régimen que se burla y banaliza la protesta. Ante lo obsoleto e ineficaz que resulta la protesta cívica y pacífica para exigir sus derechos los trabajadores universitarios no tienen otra opción que presionar al régimen incrementando la protesta y paralizando sus actividades, todo según lo que establece la propia y contradictoria Constitución chavista de 1999.

No se puede decir que un paro de 48 horas, o incluso un paro indefinido, le haga más daño a la universidad venezolana que el daño que el régimen chavista le ha propinado en estas dos décadas. La mera insinuación de esta idea solo busca enmascarar una postura colaboracionista con el régimen y rompehuelgas como si fuese una estrictamente académica.

Y es que precisamente el sentido de la protesta y el paro es presionar por condiciones materiales y humanas que permitan salvar la existencia de universidades como la UCV donde estudia Jesús Mendoza Morales. En otras palabras, si el sector universitario no se une para protestar por sus derechos, la Universidad venezolana, como la hemos conocido, podría agonizar en lo que sería sin duda un triunfo de la barbarie que representa el régimen.

El tipo de protesta por el que aboga Mendoza Morales es una muy calculada y comedida, que no fastidie al régimen mientras mantiene solo apariencias de sospechosa beligerancia. Una beligerancia retórica e inocua, pero además obsoleta e ineficaz, como forma de lucha. Por supuesto, el citado dirigente estudiantil preferiría comisiones negociadoras en lugar de un paro nacional universitario, abrazando la inveterada manía colaboracionista y negociadora que ha ejercitado la falsa oposición, cuyos resultados resultan tan inocultables como inobjetables.

No otro podría ser el destino de la universidad venezolana si se escogiera la forma de lucha que nos propone Mendoza Morales, quien no puede, en forma conveniente, desdoblarse para actuar como presunto dirigente universitario en unas instancias y en otras como operador político del partido Fuerza Vecinal, otra variedad del elenco que conforma la falsa oposición.

Más allá de lo que el presidente de la FCU-UCV pueda decir, lo que realmente importa es su conducta, lo que hace. El proceder de Jesús Mendoza Morales no es el de un preocupado dirigente universitario solidario con la protesta de sus profesores que ganan menos de 25 dólares al mes o angustiado ante el asalto de la universidad venezolana por parte del régimen chavista.

El comportamiento de Mendoza Morales es consecuente con los intereses propios de un partido de la falsa oposición que busca desesperadamente colaborar con el régimen, no ayudar a recuperar el sector universitario. El argumento según el cual no se debe apoyar un paro universitario porque esto afecta a la universidad es el punto de conexión real entre la agenda del régimen (quebrar la protesta) y la de la falsa oposición (aparentar beligerancia).

Cualquier operador político, como Mendoza Morales, puede con facilidad y desenfado asumir este discurso desde la comodidad y los privilegios que le otorgan el ser un político profesional. Comodidades y privilegios a los cuales no pueden acceder los profesores universitarios porque, a diferencia del presidente de la FCU-UCV, escogieron enseñar y no convertirse en esquiroles o gestores de clientelas partidistas.

07/03/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/dirigentes-esquiroles/

lunes, 13 de febrero de 2023

Coartada

COMUNALIZACIÓN DE LA INFANCIA

Luis Barragán

Sobran los eufemismos y triquiñuelas, subterfugios y emboscadas, ardides y excusas, como método y tarea sustancial de gobierno.  Suelen contar con una eficacia solamente comprensible al tratarse de sofisticados laboratorios políticos que los idean y materializan reforzando la ingenuidad de sus víctimas, aun las que tienen por oficio los asuntos públicos, e intentan el desarrollo de una oposición confiable y, además, estratégica.

               Hay sectores de opinión alarmados porque la participación del estudiantado de secundaria tenga rango legal, intentando una polémica que tampoco conseguirá solución de continuidad en el medio forense, tan lejos del Estado Constitucional del que expresa o tácitamente presumen. Convencidos de su legitimidad, tampoco cuestionan la instancia que sancionó o dijo sancionar el instrumento,  pero despachan en las redes digitales los más sesudos comentarios, incluso, indicando que en parte alguna de la ley está contemplado hacer de los bachilleres, o de los que les falte poco para titularse, profesores de los más noveles cursantes.

               De modo que los expertos tuiteros se dan a la tarea de desenmascarar a los mal pensantes y peores intencionados que dudan del noble y loable propósito de convertir a los estudiantes en cabales defensores del proceso educativo, tendiendo un puente de comprensión de la oposición con el gobierno, no faltaba más, convincentemente democrático y harto participativo.  Por más de veinte años padeciéndolo, tampoco alcanzan a comprender la técnica legislativa del régimen socialista y los modos de interpretación que lo caracteriza.

               Las normas en cuestión constituyen una absoluta novedad para la mayoría de los que están forzados a aprobarlas, no resultando  de una discusión libre, espontánea y abiertamente macerada por un tiempo prudencial, en los ámbitos que les atañe directamente y, menos, en la opinión pública. Sobran los ejemplos,  pero convengamos que los más consumados se vieron en la farsa constituyente de 2017 que despachó sendas y sobrevenidas leyes denominadas constitucionales de las que se tuvo apenas noticia a última hora, en materia militar, fiscal, presupuestaria, etc.; sumemos la táctica de filtrar  en los medios de opinión una normativa contra el odio, ponderando su impacto, hasta aparecer con los rituales correspondientes en la cámara para su festejada  aprobación.

               Comprobado igualmente con el repertorio de leyes francamente inconstitucionales impuestas después de fracasar la consabida reforma constitucional de 2007,  el modelo es el de siempre: neciamente reiterativas al enunciar derechos y garantías ya establecidos en el todo el ordenamiento jurídico, abriendo una regulación lo más etérea posible sobre la materia que, suponemos, requeriría de especificidad, dejando, si fuere el caso, que en el futuro un juez – harto lógico, políticamente afín - decida. O, el camino más expedito, auspiciando la reglamentación del Ejecutivo que consagre la interpretación literal de la norma que pregone sus más exactos intereses, pues, un dato inadvertido, por esta vía, Nicolás Maduro podría cambiar  hasta la letra del Himno Nacional si fuese de su antojo.

               Mal nos entretendríamos con la ley en cuestión, profundizando en sus aspectos formales, avalada una jugada de laboratorio para la coyuntura tan pintada de protestas por doquier,  en lugar de evidenciar el claro propósito político de comunalizar a los niños y adolescentes, con la excusa de la participación, como no lo permitiría la LOPNA, así como la jurisprudencia y las prácticas administrativas que ha generado, cuyas alteraciones acarrean un determinado  costo político.  Cuales pioneros de la Cuba sojuzgada,  inequívocamente reglamentada la llamada Ley de Participación Estudiantil en el Subsistema de Educación Básica,  facilitaría la continuidad ideológica y partidista del régimen, abonando al culto de la personalidad con total franqueza, y, asimismo, al empleo de una mano de obra buena, bonita y barata que se alza como el objetivo estelar de todo voluntarismo socialista que se respete, aunque estamos de regreso de la enorme estafa: a modo de ilustración, todas las paredes estallaban en 2013 con la intensa propaganda de los beneficios del régimen que hizo a los nuevos venezolanos más altos y vigorosos, camino a un 2014 de masivas, espontáneas y pacíficas protestas.

               Dizque en defensa de los derechos a la educación que los propios socialistas conculcan, nada impediría el entrenamiento y la movilización premilitar de los más jóvenes, cuya faena la completarían como brigadistas y combatientes en la universidad, o sus equivalentes;  y tampoco habría obstáculo para que impartieran clases, ahorrándose el Estado la satisfacción de los derechos sociales y económicos del profesorado. Luego, el asunto no es tan intrascendente, como deducimos de las variaciones idiomáticas de los peritos del oportunismo, verbalizando la displicencia,  comodidad y sorna.

Fotografía: LB (Caracas, 2013).

14/02/2023:

martes, 24 de enero de 2023

El miedo de no hacer nada con el miedo

LA UNIVERSIDAD DE 1958 Y LA DE  2023

Luis Barragán

Amanecen hoy con resaca muchos de los celebrantes de la fecha histórica, caricaturizando al extremo la gesta del 23 de enero de 1958. El régimen que la ha querido para sí, definitivamente frustrado el esfuerzo de magnificar la asonada febrerista de 1992,  cual  excelso acontecimiento patrio, regó por todas partes de la ciudad a sus agentes de seguridad y paramilitares, como los piquetes de funcionarios públicos que ha forzado al pie de una bulliciosa tarima, en el intento de neutralizar a los sectores sociales abanderados de una irreprimible inconformidad con la pujanza de una protesta a la que tanto temen por los confines de la catástrofe humanitaria.

            Algunas individualidades políticas que frecuentemente ignoran de cuáles eventos creadores y audaces se hizo la vida libre y republicana, creyéndola todavía fruto de un golpe de dados, piden enfermizamente los planos de las jornadas que dieron al traste con la dictadura perezjimenista. Olvidan que sintetizaron un fenómeno irrepetible que espera por otro – enfaticemos – superior e inédito, imposible de prefabricar, avanzando el presente siglo.

            La universidad había sufrido amargamente los embates del régimen, incluyendo el cierre por largas temporadas,  y la persecución de sus dirigentes estudiantiles y profesorales. El contexto del país sofocado por un feroz autoritarismo  y la corrupción, obligó a  la inexcusable conformación de una instancia pluralista de lucha denominada Frente Universitario, consecuente con las pautas generadas por la Junta Patriótica.

            El dictador estaba en su mejor momento al incurrir en el fraude plebiscitario de diciembre de 1957, gozando de un aparente boom económico y un marco continental todavía favorable, en medio de la guerra fría. Que sepamos, líder alguno del estudiantado, inexorablemente opositor, departió con ningún rector de universidad pública designado por el gobierno nacional;  tampoco con el ministro de Educación y, mucho menos, con Pérez Jiménez, excepto pretextara las circunstancias  harto diferentes a las de 1928, o 1936, por lo que surgía la necesidad histórica (e historiográfica, nos permitimos añadir) de superar el conflicto con el Estado, ampliar en todo lo inverosímilmente posible el diálogo, y acelerar los trámites de graduación.

            Todo lo contrario, como ha ocurrido en cada etapa de nuestro historial republicano, renovamos y profundizamos en el perfil de un liderazgo estudiantil y docente que sintió el terrible miedo de no hacer nada con el miedo, actuando decididamente.  Y las acciones de calle de un extraordinario alcance nacional, pudieron sintetizarse y ejemplificarse con la no menos extraordinaria protesta de la UCV, alcanzado el Aula Magna para denunciar a la dictadura en el marco de un congreso científico mundial de enorme prestigio, irradiando por doquier  un acto de rebeldía igualmente con la contribución del estudiantado de la UCAB y de los liceístas de la ciudad capital.

            Tronaron las demandas de la muchachada, a favor de la universidad que solo puede explicarse en libertad y democracia, reivindicando un papel tan característico de América Latina y, particularmente, Venezuela: el del liderazgo estudiantil ahora tan pusilánime, apocado y, triste citarlo, pesetero de acuerdo a la perversa pedagogía de más de dos décadas de socialismo bolivarista, con las rigurosas excepciones del caso.  Luce urgente revertir la situación para reencontrarnos con el testimonio de un dirigente auténtico y eficaz que, en lugar de acoplarse y rentabilizar las coyunturas, se atreva a soñar y comprometerse con ideales, iniciativas y sentimientos que son tales de traducirse en hechos palpables, sonantes, concretos, trascendentes.

            Sobre todo, la última década ha sido la de una purga, desaprendizaje, quiebra de la continuidad y tradición del gremio estudiantil, ocurriendo algo muy semejante con el profesoral. Además de los muertos, malheridos y prisioneros, la última gran refriega, la de 2017, significó la salida del país de dirigentes estudiantiles que temieron por su integridad física, muchos de ellos imposibilitados de continuar la carrera académica; o, cuando han resistido y asumido posturas muy firmes, repentinamente flaquean y hasta suscriben cartas pidiendo por el perdón de las autoridades universitarias, por muy intervencionistas que sean.

            Ha sido con la libérrima disposición y masiva remodelación de la UCV, incluyendo la presencia nocturna de Maduro Moros que redondea una violación  al recinto y la autonomía universitaria, la mejor demostración de la crisis y, acaso, inexistencia del movimiento estudiantil que jamás protestó, clara, inequívoca y convincentemente una bofetada como jamás se la dieron a la casa de estudios. Millones de veces fue denunciada la situación de nuestras casas de estudios y advertidas sus posibles desenlaces y, por obstinación, se harán y festejarán las elecciones de autoridades, pero con la aceptación y capitulación correspondiente: nada del artículo 109 constitucional para alzar las copas, convirtiendo la celebérrima sentencia número 0324 en un hito para el país que ha de resignarse a la universidad dizque comunal bajo el molde del socialismo que la convertirá en trinchera de milicianos: ¿hace falta una nueva ley de universidades cuando realmente la es el IV convenio colectivo?

            Hecha cuadritos la vida del aula superior en Venezuela, volvemos nuestra mirada a aquél Frente Universitario del cual heredamos una misión por siempre inconclusa: bregar por la libertad, salvando al país de la barbarie.  No existe otra opción, aunque todavía proliferen los ilusos que se juren con un infinito talento para reacomodarse, sin que nadie pueda notarlo.

Fotografía: LB (UCV, 2022). 

24/01/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/la-universidad-de-1958-y-la-de-2023/

martes, 22 de noviembre de 2022

#Capitulación

FUERZA VECINAL - UCV

Guido Sosola

Ayer fue un día extremadamente duro en la ciudad de Caracas, porque al régimen se le ocurrió montar una tarima en Plaza Venezuela y movilizar a centenares de muchachos a través de las flamantes unidades autobuseras venidas del interior.  La idea de celebrar el día del estudiante venezolano, caído después un buen palo de agua, le enredó tan injustamente la existencia a todos los citadinos.

            Llegué a duras penas la Universidad Central, donde quedé en compartir un café con una gente amiga. Postergada la reunión de trabajo que tenía pendiente en las cercanías de Sabana Grande, me fui al auditorio Tobías Lasser de Ciencias, sólo por curiosidad: se me dijo que la FCU-UCV convocó un acto con motivo de la conmemoración que no se sintió en toda el alma mater, excepto la estridente tarima gubernamental.

            Quedé impresionado de los tiempos que me ha tocado vivir, pues, con ausencia de la rectora que suponemos delegó en la vicerrectora académica que hizo presencia, junto al novísimo presidente de la llamada Comisión Nacional de Primarias, un par de diputados de la Asamblea Nacional de Guaidó y otro par de la de Rodríguez,  el acto fue de una ridiculísima formalidad únicamente para escuchar a los cinco bachilleres que dirigen el gremio, militantes de Fuerza Vecinal, Cambiemos y Voluntad Popular, como ahí mismo se dijo. Todos coincidieron en un ataque sostenido contra la oposición, apenas uno dijo alguito del oficialismo, partiendo de algunas premisas: es necesario que cese el conflicto con el Estado, conseguir la paz, hacer unas primarias de la unidad absolutamente con todos que puedan corroborarla,  y – no faltaba más – hacer prontamente las elecciones rectorales, sin preguntarse por la milésima de un instante sobre el artículo 10 constitucional.

            Vaya eslogan, ellos no seguirán siendo “carne de cañón” y aseguran que fueron otras las circunstancias que operaron con las generaciones de 1928, 1958 y 2007, como la más perfecta justificación y excusa para asumir la conducta que los caracteriza, como una cabal expresión antihistórica del movimiento estudiantil.  Sentí inmediatamente una profunda consternación, porque ellos no pueden conformar el liderazgo de relevo del país, comenzando con un dato, o quizá en el fondo no lo pretendan: no dijeron ni pío al ser allanada la universidad, ya que “técnicamente” nadie me puede decir que no lo fue.

            Sólo en la perspectiva histórica puede verse el enorme retroceso que experimentamos al compás de los objetivos e intereses de la usurpación, respecto a la universidad que alguna vez estuvo llamada a escudar a la ciudadanía frente al socialismo del siglo XXI.  Ahora, Fuerza Vecinal – UCV, descubre que existe el término “renovación”, aunque NPI tengan de ello: una visitadita a la hemeroteca los aleccionará.

Ilustración: Ana Black. 

22/11/22:

https://www.lapatilla.com/2022/11/22/guido-sosola-fuerza-vecinal-ucv/

domingo, 18 de septiembre de 2022

Se nos ha ido

FERNANDO BENÍTEZ

Luis Barragán

Hay quienes hoy se sorprenden que haya existido una intensa actividad política en los liceos de Venezuela, como si tal hubiese sido  algo pecaminoso.  E, incluso, los propios historiadores olvidan el papel protagónico de los cursantes de secundaria en la formidable protesta del 21 de noviembre de 1957, camino al derrumbe de la dictadura militar, exclusiva e injustamente considerado como el Día del Estudiante Universitario.

            Nuestra militancia política comenzó en los años de la adolescencia, por cierto, confrontando muy duramente a la ultraizquierda en los liceos públicos, comenzando por el propio. Lo recordamos en una ocasión, hacia 2012, cuando se discutió en la Asamblea Nacional un proyecto de Acuerdo con motivo de la muerte de Domingo Alberto Rangel, cuya transmisión radiotelevisiva fue interrumpida para conectar con Chávez Frías en cadena nacional, dizque reuniendo al Consejo de Ministros para denostar de Capriles (https://www.youtube.com/watch?v=f7QqkY7unyc).

            Igual ocurrió con Fernando Benítez, quien desde muy joven, desde el aula,  destacó en las lides políticas,  aún antes del arribo de la inicial y trastocante bonanza petrolera. Mirandino a carta cabal, con los años, recorrió palmo a palmo la entidad federal y asumió responsabilidades en un área  que ratificó su inmensa sensibilidad social, con una radical probidad que generaba la eficacia de un trabajo abnegado para los más desfavorecidos.

            Tenemos la convicción, incluyendo a aquellos que cultivan actualmente la sociología política,  respecto al gran desconocimiento en torno al funcionamiento, las luchas, las bondades y los desaciertos internos de los partidos que se llaman históricos: no faltaba más, conocimos a Fernando al compartir los retos de un ala, una corriente, una tendencia socialcristiana de centro-izquierda que en buena medida modeló y selló nuestro amor por Venezuela. Vale decir, desarrollamos una determinada cultura política de la que nos sentimos aún orgullosos, y es la que nos ha permitido actualizar nuestras demandas por una alternativa diferente, incluso, en los términos de una economía social y ecológica de mercado.

            Fernando, con el tiempo, se hizo empresario y dedicó sus mejores esfuerzos a levantar una familia sana y honesta junto a Lilian, pero no dejaba de ayudar en la tarea de oposición frente al régimen que ha confiscado el siglo XXI. Fue decisiva su contribución a nuestra campaña por la diputación en 2010 y, a través de todos estos años, nunca dejó de dar su versada opinión sobre la realidad de un país que quiso demasiado… Se nos ha ido Benítez.

Fotografía: Jonathan Noguera, LB y Fernando Benítez. Campaña presidencial de Henrique Capriles. Maracay, 26/09/2012. 

18/09/2022:

18/09/2022: https://www.lapatilla.com/2022/09/18/fernando-benitez-por-luis-barragan/

https://qoshe.com/lapatilla-ve/fernando-benitez/fernando-bentez-por-luis-barragn/146437534

Narrador

  https://www.youtube.com/watch?v=4SJWVmLKTlY